Boku no Hero Academia, pertenece a Kōhei Horikoshi.
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54: Confesión en el refugio.
Todos los civiles y los futuros héroes, quienes asistían a las Academias, debían de dirigirse a una serie de refugios especiales, mientras que los héroes, se hacían cargo del peligro extraterrestre.
Allí, se encontrarían algunos cuantos héroes, como Manual, Selkie, junto a su asistente Sirius y otros, como Gran Torino, quien ya era (literalmente) muy viejo.
—No puedo creer, que tengamos que permanecer aquí —gruñó Bakugō, quien ni siquiera se había molestado en cambiarse su uniforme de la Academia.
— ¡Somos héroes, deberíamos de estar allá afuera, ayudando a los profesionales! —se quejó Uraraka, aunque cualquiera podría notar la dicotomía entre ir a ayudar a los héroes o permanecer allí.
Todoroki Shōto, estaba metido en sus pensamientos, pero no totalmente. Pues no sé sobresaltó, cuando sintió una mano en su hombro, solo miró a la dueña de esa mano. Era una joven de cabello blanco salpicado de rojo y llevaba lentes. —Hola, Shōto.
—Hola, Fuyumi-Neechan —saludó Shōto, enseñándole una amable sonrisa. —Natsuo, me alegra verlos intactos. —Sus hermanos asintieron y se sentaron junto al héroe en entrenamiento, quien miró más allá.
— ¿En qué piensas? —preguntó Natsuo, enseñándole una sonrisa amable.
Shōto se quedó en silencio, por un momento. —La chica de cabello castaño y corto... De cara redonda —sus hermanos la miraron —su nombre... Es Uraraka Ochako y es una joven excepcional. Antes de las Pasantías, nadie jamás hubiera esperado que, en un futuro heroico, ella fuera otra cosa que una heroína rescatista, como 13. Sin embargo: en el Festival Deportivo, Uraraka-Chan demostró ser más. Mucho más. —Miró en otra dirección — ¿Ven al chico de cabello rubio ceniza y erizado? Su nombre es... Bakugō Katsuki. Ellos se enfrentaron en el Festival y Katsuki no le dio ni un respiro. Fue... Fue el primero, en reconocer su fuerza, sus grandes posibilidades como heroína, sin encasillarla, como habían hecho los demás, solo porque puede anular el peso de un objeto. La reconoció como una rival. —Shōto no lo sabía, pero todos lo estaban escuchando, incluso Ochako, quién se estaba sonrojando —Bakugō... No hay mejor forma de describirlo, que como un matón. Pero reconoció cuán lejos podría llegar, cuan... Peligrosa podría resultar ser, si se acercaba demasiado a él —se encogió un poco. —Un imbécil buscapleitos, un matón, un chico tan violento, que fácilmente muchos se han cuestionado si Bakugō debería de estar en una Academia de Héroes o en una de esas Academias de Villanos, de las que tanto hablan en las leyendas urbanas del internet. Él reconoció su fuerza... Quería... Quería enfrentarme a ella, en el Festival Deportivo —Shōto no se daba cuenta, pero todos lo escuchaban. Y no solo por ser el hijo de Endeavor. —Quería ser yo, quién... Quién la llevara más allá. Quién le hiciera descubrir, que su Kōsei era más versátil de lo que ella misma pensaba. Y... Quería ayudarla a escoger el héroe con el cual iría, durante su Entrenamiento de Campo... Buscar... Buscar una Agencia en común, apoyarla en su entrenamiento físico de artes marciales y... Y... Con voz temblorosa, pedirle que me diera una oportunidad de salir con ella.
Ochako se sonrojó. Su madre, Kira la empujó muy delicadamente, causándole un sonrojo astronómico, que le hizo caminar hacia el heredero de Todoroki Enji. — ¿En serio, yo te gustó tanto, Todoroki-Kun? —preguntó ella, sonrojada.
—Yo... Yo solo... —Shōto se quedó en blanco. No sabía qué decirle a Uraraka. Decidió ser totalmente sincero, sin importarle que sus hermanos estuvieran allí, sin prestar atención a sus compañeros de clases, quienes también estaban allí mismo. No sabía cómo decírselo. No tenía habilidades sociales, para eso. Y solo habló con sinceridad, pero sabiendo bien, que podría perder a la bella chica de gravedad. —Solo deseo a alguien, que sea luz y esperanza. Alguien... Alguien capaz, de sacarme de mi oscuridad. Alguien... alguien que pueda alejarme de mis demonios... —Shōto siempre estuvo solo. Siempre ha tenido la sombra de su padre y el tormento de tener que ser mejor que All Might, mejor que Endeavor. De niño, mientras que sus hermanos hacían amigos y entrenaban, él se quedaba atrás. Se quedaba encerrado en la Sala de Entrenamiento de la casa Todoroki y era obligado a entrenar su fuego y su hielo, por extensas horas, por si padre. Por eso, al no haberse podido relacionar adecuadamente en la infancia y al ser rodeado en la primaria y secundaria, por personas y alumnos, quienes solo lo veían como "El Hijo de Endeavor", entonces jamás pudo desarrollar grandes habilidades sociales.
Ochako lo abrazó contra su pecho y acarició su cabello. —Pues aquí estoy, Shōto-Kun.
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Capítulo 55: Somos alumnos... Pero también somos héroes.
