Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling


Si los retratos hablaran

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Capítulo 13

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Si Ginny era un soplo de aire fresco, Luna era una cálida laguna. Tranquila, quieta, dulce.

Era diferente de Ginny, con energéticos movimientos y abrazos. Luna daba besos en la mejilla, acariciaba su cabello, se movía como una suave hada, daba palabras que aligeraban el corazón de Draco. Malfoy no se había sentido tan querido hasta ahora, que las tenía consigo. Ellos estudiaban juntos en la biblioteca, iban a los partidos de quidditch juntos, se reunían en la habitación de pintura de Draco simplemente para holgazanear, o para intentar pintar algo por ellos mismos. Draco les contó como había aprendido este arte, al no tener mucho que hacer en la Mansión, pero no mencionó su visita de los fantasmas. No quería parecer un loco. Poco a poco pintó menos. Reía, jugaba, tenía con quien intercambiar ideas, estudiaba para los exámenes, comían en los jardínes...

Poco a poco las pesadillas empezaron a desaparecer.

A veces los tres se acostaban en el césped y miraban el cielo.

-Desearía ser jugadora de quidditch profesional-dijo Ginny un día, susurrando como si fuera un gran secreto-una jugadora profesional de las Arpías.

-Creía que los entrevistadores iban a venir a ver los partidos-exclamó Draco, -¿no lo hicieron?-preguntó con las manos juntas bajo su cabeza, -se había alejado del quidditch este año, después de todo a los octavo años no se les permitió jugar aunque si liderar equipos. Potter era el líder de Gryffindor, Draco dejó su lugar a Pansy. Ginny asintió.

-Lo hicieron, me ofrecieron un puesto, pero también a Harry.

Draco podía ver el punto, algunos habían ofrecido el puesto solo a Potter, otros a ambos. Pero si Potter decidía jugar en el que Ginny quería, ella sería relegada de inmediato. Se sintió un poco mal por ella.

-¿Quieres que entrenemos juntos?-preguntó- Tal vez, si prácticas mucho puedas mejorar a Potter.

Luna asintió entusiasmada. Ginny lo pensó mucho.

-Hagámoslo-exclamó la rubia- yo quiero verlos jugar.

-¿Realmente lo crees?

-Bueno, nunca logré ganarle, pero quizá si te enseño lo que sé y lo juntas con lo que tu misma aprendiste y aprendiste de Potter...-tanteó y Ginny sonrió suavemente.

-Bien. ¿Qué harán ustedes?

-Viajaré por el mundo-respondió Luna-he hablado con papá, y me especializaré en Criaturas Mágicas. Él y yo iremos apenas termine la escuela.

El corazón de Draco temió por un momento ese futuro, donde sus mejores amigas se marchaban, pero sonrió feliz por ellas.

-¿Y tú Draco?

-Aún no lo sé. No tengo, no creo que el Ministerio me acepte como empleado. No estoy seguro que San Mungo lo haga tampoco. Supongo que tendré que dedicarme a la fortuna familiar-frunció el ceño. Ginny lo miró.

-Pero si pudieras, ¿qué serías?

Qué sería, se preguntó Draco.

-Pocionista-susurró Draco.-Maestro de Pociones, como mi padrino.

Luna asintió pensativa.

-Pero los maestros de pociones no querrán trabajar con un ex-mortífago. No sería bueno para su reputación.

Ginny hizo un sonido pensativo.

-No conozco ninguno.

-Debe haber uno que te acepte-susurró Luna.

Draco no respondió.

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Así que, ellos estaban entrenando. Luna llevaba a Draco y a Ginny al bosque Oscuro, para entrevistar a las criaturas mágicas. Ginny y Draco usaban el campo de quidditch en las noches, bajo la mirada admirada de Luna, quien, luego de mucho esfuerzo de Ginny y Draco, aceptó quedarse flotando en una escoba para ver más de cerca el partido. Luna y Ginny empezaron a hacerle encargos a Draco sobre pociones que necesitaban o se les ocurría. El resultado fue que Luna empezó a tener un diario de registros, Ginny volaba más rápido y Draco, Draco tenía muchas pociones sin saber qué hacer con ellas. Aunque bueno, fue divertido cuando Ginny probó una y su cabello se volvió rosa, mientras la de Luna azul y la de Draco verde.

El punto malo era que, al pertenecer a casas distintas, a veces Draco estaba solo y no sabía como lidiar con esa soledad si no era pintando.

Así que, un día, tomó su pincel y llamó a su padrino.

Él se negó a ser pintado, por supuesto, pero Draco se relajó mientras le contaba como, poco a poco, sus pociones mejoraban. Severus, irónicamente, le dio clases y le explicó como mejorar cada paso.

Un día, Severus le pidió que dejara de llamarlo.

-Tienes que vivir sin mí, Draco-susurró.-Tienes que dejarme ir.

Draco asintió, pero no prometió nada, y Severus sonrió con suavidad.

-Eres un niño realmente tonto-susurró con cariño.

-Lo sé-susurró Draco, pero aún así continuó llamándolo.

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Draco sabía que su amistad con Luna y Ginny era curiosa y llamativa, especialmente tomando en cuenta quien era él y que ellas eran amigas de Potter, por eso estuvo sorprendido cuando nadie dijo nada al respecto, al menos no a él. Sin embargo, eso fue cortado cuando un día, el trío bajó de su escoba sonriendo y bromeando solo para encontrar al un grupo de gryffindors esperando. Se veía que habían salido del colegio. Draco se preguntó si Ginny había aprovechado esa salida para practicar más temprano ese día. Quiso preguntar qué pasaba cuando Ginny enrojeció indignada.

-¿Estabas siguiéndome? ¿Qué rayos sucede contigo?

-¿Conmigo? Tú eres la que está todo el maldito tiempo con él y Luna. Ignorándonos. Por favor, si quieres hacer caridad, hay otras personas, ¿no es así, Harry?-preguntó el, al parecer un poco borracho, pelirrojo.

Draco se congeló.

-Ron, basta-le exclamó e intentó llevárselo, pero Weasley era más alto y al parecer más fuerte, porque no se movió.

Luna miró a ambos grupos, preocupada.

Ginny resopló.

-Él es mi amigo-siseó. -Te lo dije. No tengo porque darte explicaciones. ¿No se supone que estaban en una fiesta?-gruñó ella

-Tú deberías estar ahí, Hermione es tu amiga también. Haz cambiado Gin, él te está cambiando. Tú no eras así, si solo estás lejos porque terminaste con Harry... no tienes que enojarlo yendo a los brazos de la persona que más odia. ¿Qué ahora saldrás y te casarás con él? Eso no hará que Harry te ame más, deberías...

-¡No sabes nada!-interrumpió Ginny y Draco sintió pena por ella, por sus sentimientos expresados delante de muchas personas de su casa, más los curiosos que se juntaban a ver el espectáculo.- ¿Y qué si estamos jugando quidditch? Nos estábamos divirtiendo, no estábamos molestando a nadie. Tú en cambio, apestas.

-¿Así que por eso no pudiste venir al cumpleaños de Hermione? ¿Por jugar con... Draco Malfoy? ¿Qué, te enseña a botar a otros de la escoba para ganar? Oh, es por lo del puesto no-el pelirrojo miró a Draco a los ojos-solo quieres que Harry no juegue, y usas a Ginny para ello. Sabes que no la escogerían a ella sobre él y por eso...

Draco enrojeció y se lanzó contra él. Porque Ginny era buena, era malditamente buena, y qué su propio hermano la menospreciara lo enfurecía.

-Cierra la boca, Weasley. Ella es mejor aún-exclamó empujándolo.-Tú solo estás celoso de que a ti jamás te mirarían sin Potter-gruñó- que tu propia hermana es más talentosa que tú. Estás celoso de Potter todo el tiempo, y ahora estás celoso de tu hermana. Te carcome que esté conmigo, que me prefiera a mi que a ti.

Ron gruñó y se lanzó sobre él y de algún modo, ambos empezaron a darse puñetazos. Era su primera pelea en mucho tiempo, Merlín, por lo que sabía que estaba fuera de práctica y era más débil, y también sabía que iba a ser castigado, pero no le importó. Así que cuando los separaron por fin, Weasley sujeto por Potter, y Draco por un gryffindor que no conocía, Draco se limpió la sangre de la boca y estuvo a punto de separarse para seguir golpeándolo cuando Luna tomó su mano y negó con la cabeza.

Weasley se soltó también y tomó el brazo de Ginny, arrastrándola al castillo.

-Eso es todo, le diré a mamá.

Ginny luchó por soltarse.

-No es de tu incumbencia.

-Oye, suéltala-gritó Draco.

-No voy a dejar que mi hermana sea la amiga de un ex-mortífago, ¿escuchas acaso lo que los demás dicen de ti?-le preguntó a Ginny.

-No, porque no les importa.

-Ron-intentó detenerla Hermione-déjala.

-No, Hermione. Tú, ¿Qué hiciste a Ginny? Como sea, se lo diré a los profesores, a los aurores, y te llevarán a Azkabán donde mereces estar. Y tú, tú irás a la enfermería-exclamó a su hermana.

Ginny por fin se separó y sacó su varita.

-Tragababosas-gritó y el rayo fue directo a su hermano. -Vete al diablo, Ron. Váyanse al diablo todos-gritó y se marchó.

Draco quiso ir tras ella, pero Luna negó.

-Ven, vamos a curarte el rostro-susurró alejándolo de los demás. Draco se dejó arrastrar a las gradas y curar en silencio.

-¿Ellos dicen cosas de nosotros?-preguntó con voz apagada y Luna asintió levemente.

-La gente siempre habla de los demás-respondió Luna.

-Quizá deberían dejarme solo, entonces les iría mejor.

Luna negó.

-Somos amigos, cuando uno sonríe los demás lo hacemos, cuando uno está enojado o triste estamos ahí. Estamos creciendo y aprendiendo juntos, encontramos nuestro lugar. Dije que sería tu amiga Draco, es una promesa que mantendré hasta el final. Y estoy segura que es lo mismo para Ginny, es lo que hacen los amigos. No puedes irte. Estás listo. Vamos.

-¿A dónde?

-Al club, apuesto que está ahí.

Ella de hecho, lo estaba.

Y estaba llorando.

-Hey Ginn-murmuró y entonces la abrazó, fue un movimiento tembloroso, pero Ginny hizo el resto, como siempre, aferrándose a él.

-Fue un tragababosas magnífico-la felicitó Luna, sentándose a su lado y ella lloró más.

-Lo odio-sollozó ella.

-No lo haces, es tu familia-murmuró Draco, recordando las veces que pensó así de sus padres.

-Es tan odioso conmigo. Él es mi único hermano aquí y aún así... Yo también perdí un hermano, yo también lo extraño, porque no... ¿Por qué no puede comprender?

Luna tomó la mano de Ginny y lanzó un hechizo de lluvia.

-¿Qué haces?-preguntaron ambos, totalmente empapados y Luna lanzó un hechizo sombrilla y los cubrió.

-Ahora que está lloviendo más que nunca, es bueno saber que estamos bajo la misma sombrilla, ¿no es así?-exclamó ella con suavidad.

-A veces no entiendo cómo funciona tu cerebro-admitió Ginny, y Draco rió.- Se supone que estoy llorando.

-Y ahora no-respondió Luna, con una sonrisa y paró su hechizo, lanzando una pequeña esfera de luz hacia arriba.

-Parece que si llueve para uno llueve para todos-exclamó él- y si el sol brilla para uno, lo hace para los tres. Nuestros mundos se han juntado y ya no se pueden separar-exclamó sentándose a un lado de ellas.

-Ahora entiendo porque ustedes dos se llevan tan bien. Gracias por darle esos golpes a Ron.

Si, esos golpes.

Draco estaba seguro que McGonagall iba a darle una buena detención si se enteraba.

Lo hizo. Castigo a Weasley y a Draco con detenciones en diferentes días. Mientras escribía líneas y limpiaba salones y calderos, pensó que había valido cada maldito segundo.