Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling
Si los retratos hablaran
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Capítulo 14
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La idea de pintar a los padres de Potter no había venido por sí sola. Fue eventual.
Primero, Draco pasearía por los pasillos y vería a Potter de vez en cuando, solo, mirando unos premios de quidditch donde el nombre del padre de Potter aparecía. Al verlo, Draco pensaría en lo muy afortunado que era de haber sido encerrado por meses con sus padres, a pesar de la incomodidad inicial y la culpa entre ellos, porque eso significaba que estaban vivos. Que aún podía hablar con ellos, sonreírles, discutir. Mientras apretaba sus manos alrededor de su mochila, se preguntaría si Potter, a pesar de lo mucho que había criticado la decisión de sus padres, no hubiera estado feliz de ocupar el lugar de Draco, y la respuesta en su mente sería sí. Y Draco, tal vez un poco, sentiría tristeza por él.
Se preguntaría también si Potter sentía tristeza por la situación de Draco, o pensaría que se lo merecía.
No lo sabía, Potter no decía nada, solo lo miraba si lo hacía, como aquella vez con Weasley en el campo de quidditch. Entonces, Potter vería esa placa de quidditch, Draco vería a Potter, y luego Potter suspiraría triste y Draco pensaría en que, quizá enviar el cuadro de Remus había sido contra producente y, en realidad, había hecho más infeliz a Potter. Entonces, jugaría con sus manos nerviosamente y se iría antes de ser atrapado mirando al chico de oro, porque de lo contrario habrían problemas. Para empezar, Draco no sabría qué decir. Era amigo de dos de las amigas cercanas de Potter, siempre que contara a Ginny, pero ambos eran mundos distintos, no se hablaban, al menos, Draco no preguntaba por él. No podía, no se sentía digno de siquiera estar alrededor. Una cosa eran los demás alumnos, pero Potter... Draco había sido el culpable de que perdiera a Dumbledore, a Remus... Había dejado sufrir a sus amigos en su Mansión, había molestado su camino una y otra vez...
En esos días, Draco retrocedería asustado aún más de ver a Potter de lo que alguna vez estuvo de ver a Luna. Y cuando Luna lo encontrara, o Ginny, Draco las abrazaría, implorando un perdón en silencio, que no creía merecer.
Segundo, Draco vería la sutil envidia de Potter, cuando los padres de Ron Weasley le enviaran una lechuza incluso si era regañándolo por sus palabras a su hermana, luego saldría ese artículo en el Profeta que hablara de como Potter había terminado con Ginevra, y cómo ese romance entristecía a aquellos que no podían evitar recordar a Lily y James juntos, y cómo muchos pensaron que ellos, al igual que los padres de Harry, se casarían saliendo de Hogwarts. Más adelante, Severus mencionaría como probablemente Potter había usado la piedra para llamar a sus padres, y luego su madre enviaría chocolates con un pequeño logo de un lirio en él, y entonces Draco se preguntaría, si era posible llamar a personas que no conocía del otro lado, y luego, se encontraría saltándose una clase para poder presenciar si este hecho era posible.
De tal manera, jugaría con la piedra, pensando en James Potter y Lily Potter, en Sirius Black, en Remus... sin saber cómo eran, de que edad, o si tenía que proyectar un sentimiento hacia ellos; porque, para él, ellos eran un paquete, el paquete de las personas que Potter había perdido.
Solo pensaba, los padres, el padrino de Harry Potter, Remus Lupin... una y otra vez, su corazón latiendo ansioso y a la vez preocupado. Vamos, por favor, una vez, aunque sea solo una vez.
-¿Quién eres tú?-preguntó una voz confundida, a la vez que una suave y melodiosa voz decía Oh, no es Harry.
-¿El chico Malfoy?-Gruñó Sirius Black, empezando a caminar hacia él con un murmullo de por qué... si le hiciste algo a Harry, cuando Remus lo detuvo.
-Draco, eres tú. ¿Cómo es posible? ¿Ahora puedes llamar espíritus?
-¿Espera, qué?-se quejó el padrino del héroe-¿Draco? ¿Desde cuando lo llamas Draco? ¿llamar?
Draco, quien tenía que admitir estaba tan aliviado de que Remus interviniera sonrió y negó.
-Tengo la piedra.
-¿La piedra de la resurrección?
-Si.
-Creí que Harry se desharía de ella.
-Lo hizo, la tiró en el bosque. La encontré y desde entonces la he usado para llamar a Severus.
-Oh, tu padrino, ¿Cómo está?
-Bien,-respondió con más energía y alegría de la que quiso- de hecho, ahora que estás aquí, tengo una duda, de cómo se siente para ti estar...
-Woo, woo, woo, woo, woo-canturreó Black- ¿quieren que traigamos galletas para que se pongan al día? ¿Cómo esta su padrino? ¿Le acabas de preguntar cómo está Snivellus?
-Bueno, sí. Los vi convivir un año, mientras era maestro-respondió Lupin tranquilamente-parecían quererse mucho.
Draco asintió y sonrió como un niño pequeño.
-¿Así que fuimos invocados para oír como llama a su padrino y lo mucho que se abrazan y tiran corazones a su alrededor?
-Mi padrino no tira corazones-exclamó Draco ingenuamente.
Lupin pareció pensárselo.
-Oh, tienes razón. Seguramente tienes algo que preguntar, Draco. ¿Entonces, en qué podemos apoyarte?
-¿Apoyarte, Moony? -se quejó Sirius Black-¿desde cuando se supone que apoyas al chico Malfoy y qué significa esto? Él es el hijo de Lucius Malfoy, ¿cuándo empezaste a llamarlo por su nombre? Es el mocoso que molestaba a Harry una y otra vez. ¿Desde cuando, no sé, se sonríen de esa manera? Moony tú no habrás...-empezó a hablar entrecerrando los ojos.
-Oh, por Merlín. ¡Sirius! Es un niño.
-Mi prima también era un bebé, y ¡te gustan al parecer los Black menores a ti!
-¡Él y yo no estamos relacionados de ninguna forma romántica! Es como si tú y Harry...
-Yuck, no te atrevas a profanar la sagrada relación que tengo con mi ahijado.
Draco miró confundido hasta que comprendió de que hablaban y se sonrojó.
-Oh, no. Yo no... Eh...
James Potter interrumpió.
-Aunque me interesa mucho esa historia-rió con burla hacia Remus-¿Por qué un Malfoy nos llama? No veo a Harry por aquí y hasta donde entiendo no eran amigos.
-¿Le ha pasado algo a Harry?-preguntó Lily.
-No, no lo somos-respondió con tranquilidad. Los llamé porque-tragó saliva-quería por favor, pedirles un favor.
Remus lo miró y luego sonrió.
-Oh, ya veo. Es muy amable de tu parte lo que quieres hacer. ¿Lo recibió?
Draco asintió con energía al relacionar su pregunta con el cuadro de Lupin.
-Lo hizo pero no parece muy feliz, y ha estado viendo mucho el nombre de su padre en la vitrina y pensé que quizá, le gustaría mucho uno de su padrino, y sus padres. No sé, pensé que quizá yo podría hacer uno de ellos, o conseguir alguno ya hecho.
-¿Dé que hablan?-preguntó Lily curiosa.
-Lily, déjame presentarte a Draco Malfoy.
-Mucho gusto, Draco. Soy Lily Potter.
-Mucho gusto.
-Draco, él es James Potter, el padre de Harry, y a él ya lo has visto en los diarios, es Sirius Black.
-Jum-exclamó malhumorado el pelinegro.
-No seas grosero, Sirius.
-¿Entonces, qué pasa?
-Draco pinta recuadros de gente mágica. Pero tiene una peculiaridad, él puede pintar cuadros de gente... muerta. También le da la habilidad a esos cuadros de hablar y recordar lo que sabe hasta el momento que los pintaron. Mi cuadro sabía que estaba muerto y mi espíritu no había descansado. Draco se lo mandó a Teddy e hizo uno para Harry.
Un silbido salió de James.
-¿Eso es posible?
-Lo es.
-¿Y cómo fue que... tú sabes
-Bueno mi espíritu y el de Meda quedaron atrapados por el mundo terrenal y entonces supimos que había un chico que pintaba cuadros, por uno de los hijos de Molly.
-El gemelo-susurró triste Lily.
-Si.
-Resultó que era Draco. Habían muchos espíritus por aquí atrapados después de la guerra. Él hizo cuadros para cada uno. Eventualmente empezamos a llevarnos bien.
-¿Y tú quieres hacer cuadros de nosotros para Harry?
-Si. Me ayudó mucho y gracias a su testimonio yo y mi madre fuimos menos castigados, así que quería devolverle el favor-exclamó con nerviosismo ante la mirada de los padres de Harry.-Esperaba, si no es mucha molestia...
Un sonidito lo interrumpió y vio a Lily rozar su brazo, con una suave sonrisa. El frío lo invadió por segundos.
-Eso es adorable de tu parte. Especialmente sabiendo que no se llevan bien.
James asintió.
-Si pudieras hacerlo estaríamos muy agradecidos-exclamó uniendo su mano a la de Lily.
Sirius Black frunció el ceño.
-¿Solo así? ¿Cuál es la razón, la verdadera razón por la que quieres pintarnos? Fue tu padre y tu tía quienes...
-Su tía que es tu prima, Sirius. No puedes culpar al chico más de lo que te culpas a ti por ella.
-Yo no fui un mortífago, él en cambio...
Draco titubeó cuando los padres de Harry lo miraron. Estaba a punto de soltar la piedra cuando Remus lo miró y negó.
-Creo que Draco tiene el derecho de cometer equivocaciones y corregirse, Sirius. Era aún más pequeño, era tan pequeño como Harry cuando la guerra inició. No puedes juzgarlo, no debes juzgarlo. No es tu lugar. Él ya pagó por sus errores ante el Ministerio, Harry mismo habló por él. ¿Qué si quiere darle un regalo a Harry? ¿No estarías feliz de que Harry pudiera tenerte cerca de alguna manera?-preguntó y Draco agradeció haberlo traído también, porque estaba hablando más que el propio Draco en su defensa.
Lily tomó el mando.
-Me encantaría que me pintaras, Draco. Me encantaría hablar con mi hijo.
-Si Lily dice que está bien, yo iré con ella.
Todos miraron a Sirius.
-Bien, entonces... dejemos que el chico pinte. Pero te estaré vigilando y quiero ver cuando le des el cuadro.
-No lo haré. Envío cuadros de manera anónima.
-¿Así que él no sabrá que fuiste tú quien pintó esto para él?
-No.
-¿Por qué?
-Sirius, deja de molestar al chico-exclamó la pelirroja con fuerza.-¿Entonces, cómo iniciamos?
Draco se sobresaltó, y luego corrió hacia unos cuadros en blanco de tela.
-Mmmm... me gustaría empezar por dibujarte.
Ella sonrió.
-¿Necesitas que me siente?
-No, no lo sé. ¿Cómo, cómo te gustaría?-exclamó agradeciendo usar solo una mano para dibujar. -Sé que no te cansas físicamente, pero no sé si sientes incomodidad.
-En lo absoluto. Muchas gracias por preocuparte.
Ella soltó una risita.
-¿Qué pasa?
-Eres tan elegante, un joven caballero sangrepura. Es adorable.
Draco miró a su alrededor.
-Debería...-indicó mirando a los tres hombres.
James negó.
-Es genial ver nuevamente a todos reunidos. Por favor, continua, estaremos por aquí.
-De acuerdo-murmuró inseguro Draco.
-Entonces...-empezó un poco nervioso por el silencio, empezando a bosquejar-¿puedes decirme cosas sobre ti? De esa manera tal vez pueda inspirarme en algo.
Ella pareció pensativa.
-No lo sé. ¿Qué te cuentan los demás?
-Cómo murieron, qué quieren transmitir. A quienes.. Por qué...
-Mejor platícame un poco, ¿Cómo es Harry? Lo he visto unas pocas veces, pero no se puede obtener mucho de ello.
Draco se detuvo un momento, con la mano fija en la línea que hacía.
-Es grandioso-murmuró apagado.- Fuerte, valiente, poderoso, amable con los que quiere. Puede ser un dolor de cabeza también, Merlín sabe que le partí la nariz una vez por lo odioso que era, como un acosador. Se obsesiona con algo y entonces solo ve eso, sin importar cuan inoportuno es. -Cuando notó que había hablado de más se sonrojó- Te hubiera encantado conocerlo. Él es... tan gryffindor como se puede ser- tosió.
Ella parpadeó sorprendida. Sirius lo miró desconcertado.
-¿Acaso no esa era la forma en que ella hablaba de Ja...?-empezó a murmurarle a un despistado Remus.
-Me alegra de que tú lo hicieras-interrumpió Lily con voz fuerte como si no quisiera que lo escucharan.
-Estoy seguro que a él no le alegró conocerme.
-Quizá le alegraría conocerte ahora.
-Quizá...-murmuró Draco-pero no lo creo.
Lily miró a James, quien le devolvió la mirada confundido.
-Él parece perdido después de la guerra-confesó Draco después de un largo silencio.-Espero que se recupere pronto.
Lily sonrió.
-¿Qué hay de ti? ¿Cómo terminaron las cosas para ti?
-Mejor de lo que pensé.
-Me alegro mucho. Entonces, ¿podrías contestarme algunas preguntas más sobre Harry?
-Si tengo el conocimiento.
Ella asintió.
Ese día, Draco se sorprendió de lo mucho que sabía del Elegido.
