Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling
Si los retratos hablaran
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Capítulo 15
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Draco pinta, porque es lo que le gusta, lo que tranquiliza su alma, lo que le permite redimirse.
Pinta porque ama mezclar colores, ama dejar una huella de lo que es, fuera de ser un Malfoy, un Black, un sangre pura...
Él pinta porque ama pintar.
Sus ojos parecen poseídos mientras el pincel cubre poco a poco el lienzo blanco de rojo, verde, negro, marrón... La música clásica, que ha invocado, suena en el fondo, y frente a él, Lily sonríe preciosamente. No porque quiera posar, sino porque el chico le transmite paz.
La idea de Draco, que han aprobado los otros, es simple. Serán 4 cuadros, uno por cada uno de ellos, y en el quinto, que es mucho más grande, estarán los cuatro juntos. Draco no puede tomar el cuadro de Remus de Teddy o Harry para experimentar. Así que simplemente vuelve a pintar a Remus. Remus es tan fácil de pintar como Lily, se queda quieto, sonriente, dócil ante la mirada de Draco...
Sirius Black es inquieto, no se cansa, pero es cuestión de minutos para que se aburra y empiece a platicar, o distraer si quien está frente a él es Potter padre, a su modelo. Por ello, Draco decide que la mayoría de su retrato se basará en su fea foto de Azkabán. Él parece ofendido, Draco se alza de hombros. Potter parece ser igual, pero la mirada de su esposa lo mantiene quieto, lo más posible.
Mientras intenta, nuevamente pintar a un quejumbroso Black, Lily mira al joven frente a ella y suspira.
-Me gusta mucho.
James la mira de reojo.
-¿Malfoy?
-Si, me gusta mucho, para Harry, ¿sabes? Creo que sería bueno para él tenerlo como amigo, quizá más...
James ladea el rostro y no opina.
-Harry no es gay-le dice finalmente, pero Lily sonríe y se alza de hombros.-En todo caso, Malfoy es un sangre pura como su padre. Su deber le pide un heredero.
-Creí que es posible que tenga uno sea con un hombre o no. Dijiste que era posible.
-Lo es. No me explique, un heredero sangre pura. Creo que, en todo caso, parece que tendrá un hijo con Lovegood, o Ginevra, son las únicas que le envían patronus o aparecen de la nada-exclama recordando cómo en una ocasión, en que Black y él pidieron vagar por el castillo, solo vio a las dos chicas interactuar con él, hasta que Draco metió la piedra en su bolsillo, cortando la conexión.- Es muy raro que la ex-novia de Harry termine casándose con su archienemigo, pero...
Sus palabras se interrumpen, porque el patronus de Ginny, llega y rodea de Draco.
-¡Es hora de cenar!-canta la voz y el caballo rechina alegremente.-¿Has terminado por hoy?
Ginny y Luna no saben lo que pinta Draco, pero están realmente esperando a que termine. Draco no les dirá cómo puede ver gente muerta, sería extraño, pero quiere que vean un cuadro por ellas mismas. Quieren ser pintadas ellas mismas. Cuando el caballo revolotea a su alrededor, Draco suspira e invoca la hora, y todos saben que es hora de que suelte la piedra y descanse. Probablemente no lo verán unos días, pero para ellos, eso no hace diferencia.
El slytherin mira su trabajo y sonríe. Y Lily sonríe con él.
-Es un buen chico. Fuera de lo que diga Harry-murmura.
James sabe que Lily se está encariñando con Draco. Draco demostró ser una gran fuente de información acerca de Harry, y no, no es saludable que Harry los invoque, pero Malfoy no tiene un apego emocional que lo enloquezca por no verlos, así que está bien para James. A veces, Draco simplemente los invocará cuando está cerca de Harry, como en clases, pero será breve y no mirará al héroe. Harry lo hace, mira a Malfoy, como si quisiera preguntar algo, como si sospechara que hace algo. James solo espera que no descubra lo que Malfoy hace. En primera porque arruinará la sorpresa, en segunda, porque el chico Malfoy no quiere que se descubra que es el autor. Lily cree que se gustan, un poquito, pero James cree que si el chico está enamorado de su hijo, y viceversa, ni siquiera lo han notado. Es más, si Harry es como él, o ha hecho que el rubio lo odie, o lo ha hartado, molestado, y solo el tiempo dirá si puede haber algo. El punto es que incluso si Lily lo odiaba, James logró hacer que se enamorara de él antes de salir de Hogwarts. Este es un octavo año para ellos, Harry, si Lily tiene razón, está teniendo tiempo extra, y lo único que ha logrado es que el otro esté agradecido. No es un mal comienzo, pero...
Sirius dice que el chico Malfoy ha cambiado.
James no escuchó que dijera que Harry lo hizo.
Si van a estar juntos, esa historia no sucederá en Hogwarts, piensa. No con Malfoy todo el tiempo pintando aquí solo o con sus dos amigas, de las cuales una, Harry está evadiendo.
-Gracias por el arduo trabajo-dice Draco limpiándose la cara y entonces se despide. Está a punto de soltar la piedra cuando James habla.
-¿Puedo ir contigo al Gran Comedor?
-¿Perdón?
-¡Si tu vas, yo voy!-grita entusiasmado Sirius y Draco duda.
-No- responde James y mira a Lily, como diciendo, confía en mí.- Solo quiero comprobar algo.
-¿Por qué?-lloriquea Sirius.
Malfoy parece querer preguntar lo mismo. Mira su mano y asiente.
-Te invocaré en unos minutos, necesito recoger y descansar esa mano.
-Bien-sonríe.
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Malfoy siempre sale disimuladamente, para asegurarse que nadie lo vea. Usualmente no hay nadie cerca, sin embargo, esta vez, James está seguro que hay alguien cerca. Por un momento se aleja de Draco y atraviesa la puerta. Harry está ahí, cerca. No parece estar espiando, solo como si vagara para no rodearse de gente.
Perdido, como dice Malfoy.
James se congela, no lo ha tenido cerca desde... desde aquella vez que Harry iba a morir. En ese momento, pensó que se uniría a ellos. Él sigue vivo, tan vivo, que James quiere tocarlo.
Malfoy no lo ha notado.
Y entonces, a James se le ocurre que quizá puede darle una pista a Harry, devolverle parte de su chispa. Hacer que Harry empiece a averiguar. Si, eso arruinará la sorpresa, pero si el chico Malfoy tiene razón, hará que Harry vuelva a seguirlo y quizá, cuando vea lo que hacen por él... mientras empieza a intentar resolver un nuevo misterio, Harry se sienta, de nuevo, él.
-Lily dice que le gustas mucho, ¿le coqueteas a mi esposa?-pregunta en broma, y Malfoy, quien usualmente no le habla o finge que no tiene un fantasma a su lado, lo mira con sorpresa disimulada.
-Estoy trabajando con ella, lo sabes-susurra.
-Si, pero la miras como si ella te encantara, y no somos muchos más grandes que tú. Y mi Lily es muy hermosa-puntúa.
-No estoy, no la miro así, es solo que sus ojos son del mismo color que...-murmura bajo, y luego lo mira. -¿Qué hay de ti? Todo el tiempo Black y tú juguetean entre sí ¿estás seguro de que te casaste con la persona correcta?
James jadea aterrorizado de la idea.
-¡No soy gay! ¡Sirius no me gusta! ¡Eso es...!-tartamudea-¡Jamás!
Gracias a Merlín solo Draco puede escucharlo, porque James está gritando ahora.
-No intentaba ofenderte, solo decía-exclama el otro y le hace señal de que salgan.
Draco abre la puerta y sale.
James le empieza a preguntar por qué cree que Sirius y él podrían haber terminado casados, y si no parece enamorado de su esposa. Ha olvidado a Harry por completo por unos instantes, porque, después de todo, James no es mucho mayor que Draco, ni un poquito más maduro. Quizá por eso a Lily le gusta Draco, por lo mucho que ha aprendido en este tiempo tan corto y lo muy notable que es. Draco es muy diferente a James, amable, paciente, tranquilo. Movimientos elegantes, palabras corteses y con una educación de alta sociedad. Debe ser algo totalmente nuevo para ella estar cerca de alguien así, ya que al ser hija de muggles fue separada del alto círculo social sangre pura. Es más, quitando lo muy elegante y snob que pueda ser, quizá se parece mucho a ella, y por eso le gusta.
-Escucha Potter, tú ni deberías estar por aquí-exclama, y para James es un ya cállate o suelto la piedra, exclamado educadamente.
-Mira Malfoy, puedes amenazar lo que quieras a mi hijo, pero no a mí-se indigna.
Draco ríe.
-Estás completamente loco.
-¿Entonces, mañana es mi turno? Mi cuadro no está ni la mitad de avanzado que el de Lily, o Remus-se queja.-Al menos lleva más que el de Sirius.
-Lo intentaré nuevamente, solo deja que le envíe el cuadro a Potter. Estoy seguro que le gustara-exclama suavemente. James está de acuerdo. El cuadro de Lily es hermoso, y prácticamente detallado. En el cuadro compartido, se encuentra sentada en un sofá, sus futuros tres acompañantes, detrás de ella. James admira el trabajo del otro, desde dibujar líneas hasta deshacer objetos (en este caso, para Lily, su cámara de la infancia ubicada en una, congelada en la historia, Godric Hollow). No obstante, jamás lo dirá.
Recordando a su hijo, ahora congelado tras ellos y tratando de ver que más hace el otro, James piensa que quizá, algo los empuja hacia el otro repetidamente. En esta ocasión, James mismo.
Y que, tal vez, le gusta un poquito el rubio para su hijo.
