Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling
Si los retratos hablaran
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Capítulo 16
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-Entonces-empezó Draco alzando la suave tela que cubría el retrato.-Esta es mi más reciente obra, Lily Evans.
-Potter-aclaró la mujer, pero el rubio se alzó de hombros y sonrió como exclamando, lo sé. Y ella sonrío de vuelta, mirando a las dos chicas junto a él. Luna parecía maravillada, Ginny miró confundida a Draco.
-La madre de Harry, ¿por qué?
El silencio abarcó la habitación, a medida que Luna miraba una y otra vez cada detalle.
-Es mi forma de disculparme, supongo-respondió Draco, y Ginny lo miró por segundos antes de acercarse a la mujer.
-Quería mostrárselas porque es muy probable que no pudieran verla una vez que la entregue. Tomando en cuenta que Luna y yo somos de otra casa y tú...-se interrumpió y Ginny rodó los ojos.
-Si, terminamos. Desearía que la gente solo lo superara.
-No lo harán. Hasta que Potter deje de parecer un crup culpable a tu alrededor, tu hermano deje de berrinchar por ello y tú dejes de estar incómoda a su alrededor.
-Punto justo.
-Hola-susurró.
-Hola-respondió ella.
- Entonces, la madre de Harry, ¿Cómo si quiera sabes como era?-le preguntó a su amigo y él se alzó de hombros.
-Es esa cosa de cómo consigues retratos de gente muerta.
-Algo parecido, esta vez fue distinto.
Ginny lo miró con la ceja alzada.
-¿Algún día nos dirás? ¿Como un secreto del club?
-Eventualmente-prometió- cuando tengan algo igual de bueno que aportar. Yo ya di el club-se burló.
Luna lo pensó.
-Mmm tengo que revisar mis secretos, pero no son ni la mitad de interesantes que este. ¿Has pensado en volverte pintor?
-¿Y cobrar por ello? No creo que me paguen.
-Podrías tener un seudónimo.
-No he firmado los otros cuadros.
-Podrías firmar estos.
-¿Y qué podría poner?
Los tres ladearon la cabeza al mismo lado, mirando el retrato. La mujer en el cuadro rio por ello.
-Harry podría venderlos a buen precio si se volvieran famosos y estuvieran firmados.
-No creo que ninguno de ellos vendieran a sus parientes. Ni que Potter venda a su madre. Tal vez te vendría devolverme a Fred, lo firmaré y podrás, deshacerte de él. Merlín sabe que a él le encantaría ver más cosas, y hará llorar a su comprador.
Ginny se atragantó con la risa que intentó brotar.
-Perdón. Perdón. Es preciosa, Draco-susurró mirando los cuadros detrás, pegados a la pared.-¿Estás pintando algo más?
Draco asintió y se los mostró.
-Serán un conjunto-exclamó animado.-Este será James Potter, Sirius Black y Remus Lupin; y este tendrá a todos. Es un proyecto un poco largo pero confío en terminar antes de que termine el mes.
La pelirroja silbó.
-Si que te gusta pintar, ¿piensas dormir?
-No olvides las sesiones de estudio.
-Los considero, claro.
-Debemos hacer uno para nosotros.
-Si, son una gran mejora al de Fred y Collin.
-¿Lo crees? Estoy a punto de pintar un poco a James Potter y a Sirius Black, exclama señalando una viejas fotos que encontró en Godric, gracias a Merlín.
-¿De dónde sacaste estos?
-Emm lo robé de Godric Hollow, donde vivían.
-¿Robaste el hogar ancestral de Harry Potter? ¿El hogar del héroe donde ni él ha entrado? ¿Cómo entraste?
-Con permiso de su madre.
-¿Si sabes que está muerta, cierto?
-Ciertamente no es muy legal, pero sería una completa hipocresía de Potter enviarme a Azkabán por eso, ¿no es así?
Luna asiente.
-Entonces, ¿podemos pintar algo mientras?
Draco invoca más cuadros en blanco y pinceles. Luna dibuja un crup, Ginny dibuja a Luna. El resultado es una mancha café con ojos y una muñeca que parece más de trapo que Luna, pero tiene una gran sonrisa.
No es lo que Draco diría que es arte, pero apuesta que Molly Weasley y Xenophilius Lovegood lo pegarían en su pared. Draco lo haría.
Al final del día, ambas le ayudan a envolver y entregar el paquete.
Mientras el búho envía su nuevo encargo, Draco está abajo aún, avanzando rápidamente con James Potter. Es, después de todo, igual a Potter pero con ojos marrones.
Ellas no están muy felices, pero una promesa de no pintar el fin de semana de Hogsmeade, las convence.
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El retrato tomó a Harry por sorpresa, tanto que olvidó todo acerca de Malfoy hablando solo por los pasillos, y lo mucho que quería averiguar qué hacía esa noche. En cambio, abrazó el cuadro, con lágrimas luchando por salir de sus ojos. Todos los gryffindors lo rodearon en la sala común, admirando a su madre y finalmente, él y sus amigos la colocaron en la pared donde se encuentra la cama de Harry. La cubrieron con una cortina para privacidad, después de todo son 5 muchachos en una habitación, y Harry finalmente pudo hablar con ella en privado. Fue como si pudiera recuperar algo de lo que perdió en su infancia. Como si su sueño de pequeño de escuchar a su madre cantar una canción de Luna, se cumpliera por fin. Harry se siente nostálgico, triste, feliz y finalmente amado...
No puede agradecer a quien hizo esto por él.
No es hasta la semana siguiente, que han hablado tanto que Harry se siente satisfecho, que preguntó.
-¿Quién te pintó? ¿Fue Malfoy?
Si lo fue, no sabía qué sentir al respecto.
-Lo siento, Harry. El autor desea el anonimato.
-Remus dijo lo mismo-se quejó-¿Al menos me dirás cómo es? ¿Tiene mi edad?
-No diré nada, cariño. Pero puedo decirte que es una buena persona. Y que estaba muy preocupado por ti. Cree que necesita disculparse, que estás perdido. Espera que te sientas mejor. ¿Lo haces?
-Si. Me alegra tanto, me gustaría poder disculparme por no estar ahí.
No por última vez, las lágrimas invaden a Harry y ambos empiezan a hablar.
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Al final de la semana, un cuadro, del mismo tamaño del primero aterrizó frente a él. Esta vez, cuando Harry buscó a Malfoy, él estaba ahí, haciendo sus deberes entre comidas. Ginny, cerca de él, miró con curiosidad, puede jurar que emoción, el paquete de la lechuza. Jamás se le pasó por la cabeza, que Luna no lo estaba cuando llegó el cuadro.
-Rápido, Harry. Ábrelo-lo alentó Hermione y Harry lo hizo. Porque tenía un cuadro de Remus y Lily.
Y estaba ansioso por ver quien era ahora.
Cuando lo abrió, lo último que esperaba era ver esa sonrisa, pero la tenía.
Abierta, espontánea, traviesa.
El hombre del cuadro, junto a la motocicleta y la carretera, es Sirius Black. Parece más joven que cuando murió. Al menos su expresión es más vivaz.
Ginny no lejos de él, miró confundida a la mesa de Ravenclaw, y Luna, quien se sienta apresuradamente, después de entrar a toda velocidad, la miró de regreso. Señaló sus ojos.
¿Qué significa eso?, se preguntó Ginny mirando de reojo a Sirius Black. Estaba segura que el siguiente era James Potter.
Cuando Sirius ve a Ginny, le guiña el ojo.
Y Ginny sonríe.
Por supuesto, tras su libro, Draco está azotando su cabeza.
Le puso ojos verdes a James Potter.
No puede creerlo.
