Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling


Si los retratos hablaran

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Capítulo 17

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El día prometido de Hogsmeade llegó y Draco, cumpliendo su promesa, dejó atrás sus pinceles, se colocó un gorro y una bufanda y salió al encuentro de sus amigas. La tarde fue tranquila, comieron un helado, pasearon por las tiendas. En algún momento incómodo, Longbottom se unió a ellos, y aunque ni él, ni Ginevra, ni Draco dijeron algo, Longbottom se sintió tan fuera de lugar con su presencia como los demás, y se disculpó con la excusa de ir a buscar algo. El resto del día, se la pasaron entre comer, comprar y caminar. Estuvo bien. Fue, no diferente a como pasaba antes esos días con los slytherins, tomando cerveza de mantequilla o platicando con sus amigos. Su primera vez en Hogmeade desde que volvió. No que no hubieran otras visitas, las hubo, simplemente Draco no había ido al estar pintando. Cansado, y bostezando, se dirigió a su habitación, bueno, la de Draco, Blaise, Theodore, Anthony, y Ryan. Para su sorpresa, Pansy estaba ahí parada, mirando el suelo. Draco no se atrevió a pasar a su lado ignorándola.

-Pans... -susurró-¿Necesitas algo?

El susurro suave sorprendió más a Parkinson que a Draco, porque el que había dejado de hablar, y era consciente de eso, era Draco. Quien había cambiado era el rubio, quien pasaba sus días tras cuatro paredes era él. Si bien ninguno de ellos debatió su decisión, Draco tampoco hizo ademán de intentar que lo hicieran. Porque era consciente de que Fred, Colin, Ginny, Luna... todas las personas que había visto y oído en estos meses... habían influido en él cambiándolo más y más cada día, lo que lo alejaba de quien era antes, porque le gustaba cómo se sentía cuando la pintura envolvía la tela, porque era satisfactorio solo cumplir sus propias expectativas y no sentir que tenía que tener un papel. Draco ya no era un líder en su grupo, ya no servía para ello. Probablemente los demás tampoco querrían que lo fueran.

Había sido tan egoísta anteriormente, y ellos lo permitieron; porque eran parecidos, porque eran niños ricos, criados en un mundo donde se les decía que eran superiores, donde Draco era el que había volado más alto y caído más bajo. No había nada que ganar con ser su amigo ahora, todo lo contrario, y, en el fondo, Draco temía que ellos no quisieran relacionarse con él sin nada que ofrecer como el dinero, o la influencia de su apellido. No era lo mismo querer su amistad y que esta fuera negada, que ninguno la buscara. Sin embargo, pensó, ellos habían estado ahí antes. No Luna, no Ginny, no Potter, ellos. Vincent, Greg, Pansy... sus compañeros de casa. Habían estado cuando Granger le partió la nariz, cuando el hipogrifo lastimó su brazo, en los partidos de quidditch... y Draco no les había dado, ni se había dado, una oportunidad de relacionarse con ellos, de ninguna forma. Especialmente a la chica que acariciaba sus cabellos, que colgó de su brazo por años y a quien llevaba a cada baile.

Que, frente a él, parecía tan perdida como él.

Tal vez era tiempo de cambiar eso.

Entonces, Draco simplemente sabría si podía volver a convivir con ellos.

Porque Draco, pensó, Luna y Ginny no estarán siempre ahí, pero tal vez Pansy lo esté. Tal vez Pansy también necesita tener alguien para anclarse.

-El cuarto debe estar vacío aún, Theodore y Anthony seguían en Hogsmeade cuando volvía. Me extrañó no verte con ellos.

-Fui con Daphne.-Respondió Pansy, como si eso fuera lo que quería saber.

-Bien, nos vemos-respondió acobardado por la breve respuesta, así que intentó caminar y pasar de lado, hasta que Pansy tomó su brazo.

-¿Qué pasa?

-¿Por qué ya no me hablas? ¿Por qué no hablas a cualquiera de nosotros?- La morena frunció el ceño. -¿Entonces qué, simplemente nos reemplazaste con Weasley y Lovegood?¿Ya no somos dignos de tu presencia?¿También crees que cualquiera de ellos son mejores que nosotros? ¿Ahora que el héroe habló bien de ti pero no de nosotros ya no quieres que nos acerquemos?

Ojos grises se abrieron con sorpresa, con ojos húmedos, y la miró con suavidad antes de responder.

-No sabía si querías que lo hiciera. No sabía si podía hacerlo-susurró apagado.

Parkinson se cruzó de brazos y se paró frente a él.

-¿Qué significa eso? He estado esperando, Draco. Esperando a que dijeras algo, lo que sea. Blaise parece no interesado en relacionarse conmigo, Theodore o contigo, el muy cabrón, porque, ya sabes, su nombre no aparece entre los mortífagos y Salazar no quiera que lo haga. Theodore dice que necesitas tiempo para asimilar tu nueva situación, pero yo... hemos sido amigos desde pequeños. ¡Nos educaron juntos! ¡Me gustabas! ¡Somos amigos! Es decir, sé que somos slytherins, y no somos del todo cariñosos, como esa Weasley que sonríe todo el tiempo o se lanza sobre ti cuando puede, y tal vez no estamos en la mejor situación, pero considero que al menos cuando no hay una sociedad juzgándonos puedes hablarme. Creo que me lo merezco. Es decir, pasé siete años junto a ti. Apoyando las cosas que creían eran tontas, como las chapas de cuarto.

Draco retiró su gorro de la cabeza.

-¿Crees que no te quiero hablar porque te consideró no digna?-preguntó con voz quebrada. Y luego rió y se sentó en el suelo, sujetando sus manos.-Merlín, Pansy-rió y luego las lágrimas brotaron. Draco las limpió rápidamente. -Pans, yo... no sé que estoy haciendo para ser sincero.

Ella hizo una mueca de disgusto, pero invocó un pañuelo y se sentó a su lado.

-Tenía, supongo que temía que no quisieras hablarme, es decir, a diferencia de ti yo sí fui un mortífago y abrí la escuela, y la gente murió-empezó a respirar pesado.-Murió, Pansy, y desarme a Dumbledore, la esperanza de muchos, murió frente a mí. Y ahora parece que no tengo futuro en nada porque nadie me va a querer por mi nombre cuando antes podía ser lo que sea... Quiero cambiar, quiero ser mejor, quiero que todos lo vean, pero... no sé por donde empezar. No me siento preparado tampoco, y eso me aterroriza. Quiero huir de ello, pero las pesadillas jamás se van.

-Oh-murmuró Pansy-al menos compartimos esa partimos. ¿Has estado pensando mucho esto, no?

Ella se colgó de su brazo como antes y apoyó su mano en su hombro. Draco unió sus manos se sentía tan natural...

-Supongo. También he estado haciendo otra cosa. Algo muy plebeyo.

-¿Qué tan plebeyo?-exclamó con sospecha su amiga.

-Plebeyo, mucho-rió suavemente como si con Pansy pudiera reconciliar una parte de él antes de la guerra. Y no parecía del todo malo. Ella asintió y guardó silencio.

-¿Se puede monetizar?-preguntó.

-No lo sé, quizá, aun no lo hago.

Ambos guardaron silencio.

-Lamento haberte dejado atrás, Pansy. Solo, me aleje, y no sabía si querías que me acercara. No sabía como volver... he cambiado mucho. No sé si te gusta quien soy ahora.

-Está bien. Theodore dijo que tarde o temprano volverías, que tuviera paciencia. Pero no pude esperar más. Es decir, fuiste con ellas, Draco. No conmigo. Fue como si...- su voz se quebró-me reemplazaras. Me abandonaras tú también. Ni siquiera sé como espero que seas, tampoco estoy exactamente bien.

Él frunció el ceño.

-Blaise y tu...

Ella hizo una mueca furiosa, pero se limpió las lágrimas que cayeron.

-Hey, ¿quieres hablar de eso? Podemos hablarlo aquí en el suelo o ir a las cocinas, si lo prefieres. O puedes pasar al cuarto, y dormir en mi cama, no sería la primera vez.

Pansy sonrió.

-Sé que no sabes lo que puede implicar que digas eso frente a la gente.

-Sé que puedes intentar hacer enojar a Blaise con eso.

-No. Él dijo que nuestra relación no prosperaría. No conmigo. No lo dijo así pero insinuó que yo no era digna de su apellido ahora.

Draco tomó su mano.

-Eso no es cierto. Eres inteligente Pans, tienes autoestima, y astucia. Volverás a alzarte. Es, no es tu mejor día, pero sobrevivirás. Y algún día rogará porque lo mires de nuevo-prometió.

-Eres excelente para motivar a los demás, pero mírate a ti mismo. Te ves acabado.

Sus palabras intentaron sonar crueles, para hacer menos emotivo el momento, pero fallaron; y Draco se alzó de hombros con una sonrisa.

-Ven adentro-le dijo- comamos palomitas mientras escuchamos algunas de tus novelas contarse a sí mismas.

-¡Ya no las escucho!-se sonrojó la morena.

-Por supuesto.

-Dije que no lo hago.

-Aún lo hace-murmuró una voz y ambos miraron hacia la persona que interrumpió su plática.

-¡Theodore!

Draco lo miró en silencio, con una mueca, y el chico de cabello negro y ojos verdes, le devolvió la mirada.

-¿Cómo estás?-preguntó tranquilamente y Draco pensó unos segundos antes de responder.

-No lo sé, ¿cómo estás tú?

-Podría estar mejor. Tengo noticias de Greg, ¿quieres escucharlas?

Greg... él estaba en Azkabán. Serían unos años nada más, pero era el que fue más castigado. Y ese debió ser Draco, debió ser él... Draco abrió Hogwarts, pero salió libre con restricciones. Greg había perdido a su mejor amigo y ahora estaba encerrado. Encerrado porque, a diferencia de Draco, los golpes y la crueldad no le fueron difícil de ejecutar. Y Draco creía que era en parte culpa del hecho que muchos le dijeron que lo único bueno de él era su fuerza bruta, porque era muy tonto. Y Draco, en su momento, se aprovechó de eso también. Todos lo hicieron.

Asintió.

-Vengan dentro entonces,-proclamó Theodore- vayamos a mi cama.

Draco y Pansy se miraron.

Y rieron.

Ante su risa, Nott rodó los ojos.

-Eran más silenciosos separados.

Pansy sonrió de lado, Draco se alzó de hombros.

Fue como, de alguna manera, tener nuevos amigos, y recuperar a los viejos. Ellos habían cambiado, o no lo habían hecho. Draco no lo sabía con exactitud.

Solo supo, que esta vez, los apreciaría más.

Cuidaría de ellos, como no lo hizo antes.

Porque, ellos le habían dado la bienvenida.