Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling


Si los retratos hablaran

.

Capítulo 23

.

Si Ginny era aire y Luna agua, Harry era fuego.

Invadía la vida diaria de Draco con fuerza, ubicándose a su lado apenas tenía oportunidad, reía, platicaba, peleaba, todo lo hacía con una energía envidiable. Se había peleado de gran y pública manera con Weasley, por amistarse con Draco, y aterrorizado a todos aquellos que miraban a Draco como si la pelea hubiera sido su culpa.

Y, a pesar que decía que no intervendría en su amistad con Ginny, era obvio que ambos aprovechaban cada momento que Draco parecía libre para intentar ocupar un lugar a su lado y mirar al otro con una mueca, triunfante en el caso de Ginny, aparentemente inocente en el caso de Harry; y el otro solía fruncir el ceño y hacer una de dos cosas, quedarse (lo cual creaba un ambiente tenso, pero era muy probable porque ninguno quería perder) o irse. Pansy solía reírse de Draco, exclamando cómo peleaban por él, y diciendo que Ginny estaba perdiendo el punto. A ella le gustaba Potter , aunque, dijo también, le está bloqueando la posibilidad de una nueva pareja. Quizá no es tan tonta. Potter, emocionado por el nuevo reto, era el más ingenioso, porque salía de la nada y parecía saber siempre en dónde estaba Draco. Ginny decía que era porque era un tramposo. Potter entrecerraba los ojos. Como fuera, Draco solía suspirar y continuar con lo que fuera que hacía, ignorando la pelea pasiva.

Era lindo, de alguna forma.

Ser valorado hasta el punto que ninguno quería que se alejara.

Pero también era estresante, y Draco terminó pasando más y más tiempo en la sala común donde ninguno de los dos leones era permitido. Pansy estaba resplandeciendo con este giro de eventos, usando a Draco como sujeto de pruebas de sus sesiones de uñas, o simplemente para contarle los rumores y chismes de los cuales no estaba al corriente. También lo usó como fuente de estudio. En general, debido a que antes también eran así, a Draco no le importó el cambio. Lo encontró reconfortante.

Pero encerrarse en Slytherin no era una opción permanente, y, eventualmente tuvo que salir. Debía admitir que estaba nervioso, y no estaba seguro si no le daría un infarto si uno de ellos saltaba frente a él una vez más de la nada.

Y hablando de eso, básicamente se le fue el alma cuando Potter tocó su hombro en un pasillo que, estaba seguro, estaba desierto hace unos segundos.

-Potter-gruñó con la mano en el rostro del otro-tienes que dejar de hacer eso, vas a matarme de un susto un día de estos.

Potter soltó una risita.

-Es divertido.

-Es escalofriante.

La sonrisa de Potter no se desvaneció.

-Entonces ¿jugamos quidditch?

Draco parpadeó y se detuvo.

-¿Era hoy? ¿Te invitó Ginny?-preguntó distraído, avanzando nuevamente por el pasillo.

La sonrisa de Potter desapareció.

-Oh, ¿tienes planes con ella para jugar?

-Si, Luna usualmente solo mira. ¿No te referías a ese juego?-se detuvo y miró a Potter, que lo miraba con una mueca que no supo interpretar. Fue demasiado obvio el momento en que intentó corregir su error.-Supongo que Pansy tampoco te notificó. Seguro lo olvidó. Ella siempre viene a rastras cuando toca jugar.

-O no quiso comentarlo, debido a Ginny.

-¿Por qué no vienes?-lo invitó Draco.

-No estoy seguro de ser bienvenido. ¿No podríamos jugar uno a uno, juego de buscadores?

Draco lo miró inseguro.

-Es solo...

-Juegas con Ginny-exclamó Harry-por eso no quieres jugar así conmigo.

-No quiero que piense que la he reemplazado.

-Ser buscadores es lo nuestro.

Draco sonrió ante su decepción.

-También es la de ella. De hecho, la ayudo a entrenar, más que nada. Podrías ocupar mi lugar, ser el buscador. Serías un reto mayor, estoy seguro que sabes que quiere ser profesional.

-No creo que quiera jugar conmigo. De hecho no quiero jugar con ella.

Draco quiso suspirar. Era difícil ser la persona en medio de la ex-pareja de oro.

-Es muy solitario pertenecer a tu grupo-exclamó Harry-Todos ustedes se llevan bien. Soy un anexado.

-Eres amigo de Luna. Y Pansy.

El moreno fingió un escalofrío al escuchar ese nombre.

-Si, ella es terrible. Lo sé. Pero está jugando contigo, si le gustaras ya te habría besado.

-¿A dónde ibas?-cambió de tema Harry.

-Oh, al cuartel. Tenemos una hora libre como bien sabes.

Potter se iluminó.

-¿Estarás solo? ¿Puedo ir?

-No lo sé. Quizá ya están ahí Luna y Ginny, o Pansy ahí. A Theo le gusta ir a leer. Somos de octavo año ahora, y tenemos horarios muy espaciados. Yo solo fui al baño, como habrás notado, pero planeaba ir al cuartel.

-Nunca me has llevado, ¿me llevarás?-canturreó Harry y Draco lo miró con diversión.- Siempre quise entrar a un cuartel secreto de niño. Nunca tuve la oportunidad porque el abusivo de mi primo pegaba a los niños que se hacían mis amigos.

-No es gran cosa, es solo una habitación.

-Una habitación a la que no he entrado. Me siento tan excluido.

-Es donde pinto. Solo hay pinturas y sillas.

-Eso es aún más genial.

-Mmm- respondió Draco sin afirmar y sin negar, y Potter sonrió nuevamente y lo siguió. Estaban en un pasillo tranquilo, con una que otra persona, paseando por ahí. Pronto se metieron en una habitación, donde las cosas de pintar de Draco ocupaban una esquina.

-¿Así que mientras Theodore Nott lee y Pansy...

-Lee revistas o se pinta las uñas.

-Ginny...

-Practica hechizos

-Y Luna...

-Dibuja animales o realiza joyería peculiar.

-¿Tú pintas?

-O estudio, o leo...

Harry sonrió.

-Son un grupo secreto.

-Es como una sala común.

-Personal.

-Algo así.

-Es genial.

-No estoy tan seguro.

-Podría pasar, de vez en cuando.

-Si es necesario. ¿Puedo preguntar, que han dicho tus amigos de tus recientes amistades?

Harry lanzó un sonido vago.

-Hermione cree que estoy molestando a Ginny. Ron que me hechizaste.

-¿Y la verdad es...?

-Que me agradas mucho. ¿Siempre fuiste así?

-No-respondió Draco- es algo nuevo.

-Me gusta ese lado nuevo-respondió Harry y lo miró sonriendo.

Draco rodó los ojos.

-Por supuesto, soy la novedad. En cuanto te acostumbres volarás a otros campos-respondió acomodando su último cuadro para continuar.

Harry se asomó curioso.

-Estás pintando a Ginny.

-Y Luna.

-Solo veo a Ginny.

-Es porque apenas estoy en el bosquejo. Y ella es más quieta que Luna.

Harry se le quedó mirando a la imagen. Su rostro parecía nostálgico. Inesperadamente, Draco se preguntó si él extrañaba a Ginny.

-Ella era muy diferente, ¿sabes? Me veía diferente, determinada, fuerte. Aún lo es. Es fuerte y hermosa, pero en algún momento dejó de mirarme como el chico que conoció a medida que crecía y empezó a mirarme como un héroe. Como los demás.

Draco lo miró con sorpresa.

-No creo que Ginny...

-Ella sabe mucho sobre mí, gracias a Ron. Sabe cosas, porque estuvo ahí. Y en algún momento me vio tan invencible que empezó a creer que muchas cosas no podían herirme, porque yo era... ¿Cómo lo dijo? Extraordinario. No pudo ser tan malo si yo era normal-rio amargamente.

-Te he dicho cosas peores. Incluso te llamé San Potter.

-Sí, lo has hecho.

-Y estás aquí.

-Me pregunto por qué, a veces-respondió Harry mirando a Draco fijamente. Ambos se miraron por segundos antes de que se escucharan pasos cercanos. Cuando los pasos se alejaron, demostrando que no era ninguno de los miembros del lugar , Draco volteó la mirada.

-No hay nada interesante en mí, y te darás cuenta pronto.

Harry parpadeó y miró a la puerta. Luego tomó asiento.

Como el silencio invadió el lugar, Draco empezó a pintar. Harry solo miró la pintura.

Luego miró a Draco.

Y sonrió.

Antes Malfoy parecía querer decir algo, y se reprimía. Solía tener algo en su mirada, al igual que Harry, que manifestaba que estaba atrapado. Que no quería estarlo. Pero ahora, era tranquilo, suave, pensativo. Sus manos se movían delicadamente a medida que la tiza avanzaba.

Harry se quedó atrapado en esos movimientos, mirando la marca negra avanzar por el papel. Draco solo tenía ojos para su obra, y eso le gustaba a Harry. Se acomodó para mirar mejor.

Y lo entendió. Entendió porque le gustaba tanto Draco.

Un ave libre, fue su primer pensamiento.

Cantando con una voz propia, para sí mismo. Para los demás.

Malfoy estaba pintando para él, más que nada.

Era una forma de libertad. Creaba, destruía, todo estaba al alcance de su mano.

-Si no podemos jugar juntos, estudiar, visitar animales raros, o practicar hechizos, ¿Qué podemos hacer que sea solo nuestro?¿Qué tal Hogsmade?

Draco lo miró tranquilamente y detuvo sus movimientos.

-Puedes unírtenos.

Harry hizo un puchero.

-Volemos entonces, no juguemos quidditch, pero volemos. ¿Qué tal comer en las cocinas o en los jardínes?

-¿Por qué quieres tanto un momento a solas conmigo?

-¿Por qué quieres tanto que no lo tengamos?¿ Por qué llamar a alguien más?

Draco lo miró como intentando leer su mente.

-Esto es porque paso tiempo con Ginny para jugar quidditch.

-Quiero que hagamos algo juntos, que sea solo nuestro-añadió Harry después de minutos en silencio, notando que el otro no diría nada.-No lo comprendo del todo, pero lo quiero. Puedes decir que estoy celoso.

-¿Esto es porque tus dos amigos son novios y te excluyeron?

-¿Podrías no intentar analizar todo lo que hago?

-Si quieres puedo asumir cosas-respondió el slytherin volviendo a su obra.

-No. Me gusta eso de ti, que no asumes. Que no crees que soy especial.

-Creo que eres especial.

Harry sonrió.

-¿Soy especial para ti?

-Notando como el otro interpretaba sus palabras-Draco bufó y le lanzó su tiza, haciendolo reir. Solo entonces el moreno vio un cuadro tapado y se acercó a él, curioso.

-Oh, ¿éste está listo?

Draco se sobresaltó cuando lo vio estirar la mano y jalar la manta.

-¡Espera, no!

Pero era muy tarde. Frente a un joven Harry Potter se encontraba su versión mayor. La imagen de un James Potter con ojos verdes. El reflejo de cómo seria Harry.