Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling


Si los retratos hablaran

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Capítulo 24

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Era vergonzoso, pero Draco había sacado una réplica del cuadro del James con ojos verdes antes de cambiarle el color a sus ojos. Había hecho varias, de hecho, en los cuales practicó el hechizo de Luna; pero cuando lo logró, simplemente no pudo resistirse a quedarse con una copia del cuadro antes de cambiar los ojos al original. Se había quedado una réplica porque no estaba seguro de que sus hechizos de animación funcionaran bien con el cuadro no original, y había escondido la copia entre los cuadros vacíos, avergonzado de sus acciones. Potter se vería así en el futuro, pensó. Podía imaginarlo al lado de Ginny parado de la misma forma que sus padres lo hacían, uno al lado del otro, sonriendo suavemente. Y, aunque ellos estuvieran peleados, existía tanta posibilidad que Harry y ella volvieran, como de no hacerlo. Así que, en caso que Draco no pudiera ver a Potter de esa forma, mayor, había querido quedarse esa imagen. Solo por si acaso. A veces, Draco veía la imagen inmóvil y se quedaba viendola por minutos. No tenía la intención que Potter, Luna o Ginny lo supieran; pero de verdad, necesitaba decírselo a alguien. No podía dormir con su secreto. Así que se lo dijo a Pansy. Pansy, quien lo miró con una sonrisa burlona, pero asintió y no comentó nada.

Si el cuadro estaba a la vista seguro Pansy lo había estado viendo. O lo había dejado ahí a propósito, la muy malvada.

-Potter yo...

Harry apartó la mirada de su propio cuadro al sonido de su voz y lo miró por eternos minutos antes de empezar a sonrojarse.

-¿Soy yo? Es decir, parece que soy yo. Por los ojos, pero estoy casi seguro que es papá.

-Era un cuadro de James Potter al inicio-intentó justificarse Draco- yo solo... me equivoqué y puse los ojos de tu madre. Por eso...

-¿Hiciste dos veces el cuadro de mi padre?

-No. Esta es una réplica. Solo corregí el original.

-Es... me veo... ¿así me veré en unos años?

-Creo.

-¿Y crees que es... me veré bien?-preguntó timidamente el héroe.

¿Le estaba preguntando si se vería guapo?, pensó. ¿O si le gustaba a Draco como se vería?

-Por supuesto. Tu padre era atractivo. Tu madre estaba muy enamorada de él. Dice que ustedes dos son iguales, a excepción de sus ojos.-Contestó sin pensarlo.

-¿Hablaron de eso?

-Hablamos de muchas cosas. Ella es grandiosa.

Harry lo miró y sonrió abiertamente.

-Si. Lo es.

Potter volvió a mirar el cuadro. Lo acarició por minutos antes de mirar a Draco.

-¿Por qué lo conservaste?-preguntó suavemente y Draco tragó saliva y se sonrojó ante la mirada de Potter. Una mirada fija en él, que hacía su corazón latir como loco.

-Yo... yo solo-tartamudeó e involuntariamente jugó con sus manos ¿cómo podría explicarlo?-Es, parecía una pena, perder esa imagen. Una de las chicas dijo que podría venderlo, y se haría muy famoso. No lo sé-bromeó ligeramente, intentando no demostrar lo mucho que quería correr lejos de ahí-quizá lo guardo como un salvavidas económico.

Harry lo miró en silencio, sin responder la broma. Volvió la mirada a su cuadro y sonrió suavemente.

-Realmente me gustas mucho-susurró y las mejillas de Draco se colorearon con la misma rapidez con la que latió su corazón. Especialmente cuando Harry lo miró con ojos brillantes y cálidos, con una pequeña sonrisa.

-¿Lo hago?-Preguntó, su voz era temblorosa e incrédula. En ese momento pensó que realmente era tan inseguro como Pansy insistía. Antes, cuando alguien le decía que le gustaba, Draco pensaba que era lógico, era un Malfoy. Era rico, bien posicionado en la sociedad, tenía la buena apariencia de sus padres. Tenía un gran futuro. Ahora, Draco seguía siendo guapo, pero se había descuidado un poco con su apariencia y no tenía nada más que sus cuadros. Y sus nuevos amigos.

-Si, lo haces.

Draco se ilusionó, y correspondió la sonrisa. Realmente lo hizo, solo por un momento, antes de recordar las palabras de Ginny. Tristes, desesperadas.

Siempre quise ser su novia. Y un día él quiso que fuera su novia y yo era tan feliz. Hasta que ya no quiso. ¿Cómo se supone que voy a aceptar eso?

Si, ¿qué iba a hacer Draco si un día él decidía que ya no le gustaba? ¿Qué si un día caía en cuenta todos los problemas que Draco traía consigo y simplemente daba marcha atrás?

Ajeno a sus pensamientos, Harry extendió la mano y tocó su mejilla. Entonces cerró los ojos y empezó a acercarse.

Draco, en respuesta, retrocedió.

Él siempre había sido un cobarde, pensó. Parecía ser que a pesar de todos sus avances, continuaba siéndolo.

No podía... no era tan fuerte... apenas estaba aprendiendo a vivir. Apenas estaba aprendiendo quien era. La sola idea de sufrir, de no ser lo suficiente para estar del lado del héroe, lo aterrorizaba.

-Yo... lo siento, Harry. No es que yo... Verás...

La sonrisa de Harry desapareció. No solo su sonrisa, veía a Draco como si este lo hubiera herido de alguna forma y no pudiera creerlo.

-¿No te gusto? Creí que había algo... que estabamos llegando a algo. Tienes un retrato mío. ¿Estoy equivocado al pensar que...

Sus palabras se interrumpieron cuando la puerta se abrió para dar paso a Luna y Ginny, quienes notaron la tensión del momento. Harry las miró como si hubiera deseado que no aparecieran. Draco las miró sorprendido, antes de que su mirada cruzara con la de Ginny y la desviara.

-Oh-exclamó Luna, mirando el cuadro descubierto-creía que lo habías enviado.

-Es un duplicado-respondió inmediatamente Draco, notando como Luna sonreía y se acercaba a observarlo.

-¿Te gusta?-le preguntó a Harry.

-Si-respondió él, pero no veía la imagen, sino a Draco. Su mirada era seria, pesada. Draco se sintió como un conejo siendo observado por un lobo. Un lobo molesto por ser interrumpido.

Ginny, como de costumbre, ignoró a propósito a Harry; quizá por eso notó lo tenso que estaba Draco.

-¿Estás bien?-le preguntó a su amigo.

-Si, yo... olvidé, olvidé que tenía que ayudar a Theo con los deberes-exclamó antes de tomar sus cosas y salir.

-¿Que pasó?-preguntó Luna y Harry se alzó de hombros, y salió en silencio.

-Eso quisiera saber-murmuró.

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-Todo estará bien, cachorro. Quizá entro en pánico, al ver que lo besarías.

Harry se sonrojó.

-No iba a besarlo-murmuró, pero Sirius hizo un sonido de incredulidad. -Bien, tal vez iba a hacerlo. Me veía como si quisiera que lo hiciera, justo antes de correr como si viera un boggart.

-Al menos no te hechizó-murmuró James. La primera vez que quise besar a tu madre me lanzó un hechizo zancadilla.

Lily rió.

-Para ser justos, me tomaste por sorpresa.

-Empiezo a pensar que Malfoy se parece más a tu madre que Ginny. Puede que sea rubio y elegante, pero piensa tanto que le da tiempo de entrar en pánico.

-¿Aún quieres besarlo, Harry?-preguntó Sirius y Harry le hizo una mueca que daba a entender lo mucho que creía que si admitía o negaba se volvería la broma de Sirius. Por otro lado, la mirada de Malfoy, sus mejillas enrojecidas, sus manos jugando entre ellas, habían hecho a Harry tan deseoso de poner sus manos sobre él que aún podía sentir ese cosquilleo en la punta de sus dedos.

-Tal vez Draco teme lo que pasará entre Ginny y él, si ustedes salen juntos-ofreció su madre.

-O tal vez teme que lo de ustedes no funcione.

-¡Sirius!-le reclamó Lily.

-Yo solo digo que el muchacho tiene a la parte perdedora de la anterior relación de Harry justo al lado. Como su mejor amiga. Y que además está consciente de lo muy mal que se llevaron estos años. Probablemente teme ser el siguiente.

-Me temo que eso puede ser cierto-respondió Remus. -Draco es mucho más inseguro de lo que parece. Sin embargo, creo que le gustas. Y que a ti te gusta. Tal vez deberías hablar de esto con él.

-Le dije que no iba a entrometerme en su amistad con Ginny.

-Me temo que esa promesa salió volando desde que te acercaste a él.

-¿Qué sucede si la elige a ella?-preguntó.

-Bueno, tendrás que decidir si quieres rendirte o intentarlo de nuevo.

Harry abrazó sus rodillas.

-No estoy seguro de que él quiera quererme. Me aleja de él, soy el único con el que no pasa tiempo a solas. Hoy estuve prácticamente mendigando un poco de su tiempo. No sé si quiero continuar haciéndolo.

Intercambiando miradas entre ellos, miraron a Harry preocupado.

-¿Podría hablar contigo un poco, Harry? -preguntó James-A solas.

Harry lo miró,confundido pero asintió. Cerró los otros cuadros y lanzó sobre ellos un hechizo para que no los escucharan.

-¿Qué pasa, papá?-preguntó cuando tuvieron la privacidad deseada, y James pareció pensarlo un poco antes de hablar.

-Yo estuve tras tu madre mucho tiempo, ¿lo has escuchado, no es así?-inició.

-Si. Todos hablan de lo muy enamorado que estabas de ella y lo mucho que ella te encontraba molestoso, antes de amarte.

James rió divertido.

-Ella me consideraba molestoso, incluso cuando me amaba. Entonces, verás. Ella me odiaba. Solía molestar mucho a su mejor amigo y cuando ella pareció considerar que había cambiado y ya no era tan... desagradable, no parecía querer tener nada que ver conmigo de todas formas.

-¿Por qué?

-Principalmente, porque acababan de llamarla sangre sucia. Ella, aunque no lo dijera, no se sentía lo suficientemente digna para estar con alguien sangre pura como yo. Esa fue una de las razones por las que me tomó tanto tiempo lograr que aceptara salir conmigo. Incluso si mis padres no eran exactamente magos en contra de los muggles tampoco eran amantes de ellos. Las personas solían decir que estaba acabando una de las pocas líneas sangre puras que quedaban, que estaba desperdiciando mi linaje en alguien como ella. Puede que ella fuera inteligente y bonita, una grandiosa hechicera, o una talentosa auror, pero ante la sociedad que la juzgaba parecía sentirse pequeña y ansiosa. A veces pasaba noches enteras abrazandola y recordandole lo mucho que la amaba.Y cuando supimos que vendrías al mundo-sonrió levemente,-estaba muy feliz y agradecido con ella por seguir a mi lado, por darme un hijo.

Harry lo escuchó atento. Siempre había escuchado sobre el gran amor que sus padres se tenían, así que esta parte le era desconocida.

-Lo que quiero decir es, fui rechazado públicamente, una y otra vez. Sin contar los rechazos privados. Insistí hasta el punto de hartarla. No lo hice porque no doliera, lo hice porque quería demostrarle que para mí ella era más importante que los demás. Quería que los demás vieran que era yo quien la necesitaba y no al revés. Quería que, si me rechazaba, fuera no por mi sangre, o lo que decían, si no por mí. Yo creo, y puedo estar equivocado, Harry, que él tiene miedo también de la sociedad. Es un Malfoy, estaba en lo más alto de lo alto en la sociedad sangre pura, y ahora está del lado perdedor, mientras tu eres el héroe y todo eso. Su mejor amiga es tu ex novia y probablemente él no quiera lastimarla. Tu eres todo lo que sus padres no querrían.

-Lo sé.

-Y es lo mismo para tí, ¿no es así? La gente dirá que él no te merece, pensarán que no es el tipo de persona de la que debes enamorarte. Y le echarán la culpa a él, por influenciarte. Probablemente digan que te embrujó o algo parecido.

Harry lo miró en silencio.

-Eso no significa que estén en lo correcto. Es tu decisión, Harry. Puede que no termines como yo y tu madre, con él. Pero al menos puedes decir que fue tu decisión. Si lo intentas y al final él dice que no, o no funciona, bueno, al menos lo intentaste. Sé que lo de Ginny no terminó muy bien, pero no todas las historias son iguales. No todos los amores lo son tampoco.

Puede que él no sepa lo muy especial que es. Si es así, quizá quieras recordarle que lo escogiste, porque era único ante tus ojos. No porque él te necesitara, sino porque tú lo hacías. No pienses que estás mendigando su tiempo. No pienses en el dolor del rechazo. Si crees que vale la pena, seguirás insistiendo. Quizá en tres años ustedes ya no puedan ni mirarse a la cara, pero, quizá, tengan una casa, o un perro, o un hijo juntos. Quizá sean tan felices que con solo mirarse a los ojos, sepan lo mucho que se aman.

El gryffindor sonrió suavemente

-Gracias, papá-respondió.

-Espero haber ayudado.

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Probablemente, Draco no había estado preparado para que, en la cena, Harry se acercara a la mesa de slytherin. Se veía distraido, tanto que apenas lo notó cuando estaba a unos pasos de él.

-¿Potter?-preguntó poniéndose de pie.-¿Por qué...

-Me gustas-exclamó interrumpiendolo. Esta vez no hubo miradas fijas en el otro, Harry lo tomó del rostro y lo besó rápidamente, tratando, exitosamente, que Draco no pudiera alejarse.

Fue repentino, brusco, demasiado rudo.

Los dedos de Harry cosquilleaban con magia, ansiosos por seguir sobre Draco, y cuando el rubio se derritió en el beso no pudo hacer más que sostenerlo lo más cerca posible, invadiendo su boca más y más.

Los jadeos, y las habladurías empezaron de inmediato, y el gryffindor pudo sentir a Draco tensarse dentro de sus brazos. Decidido a distraerlo, no lo dejó separarse hasta que fue obvio que necesitaban respirar; y cuando lo hizo, Draco se veía tontamente confundido. Tenía las mejillas rojas y respiraba con dificultad. Su cabello era un desastre gracias a Harry.

Esa imagen le gustó demasiado al león.

Le gustó mucho.

Tanto que no dudó en sus siguientes palabras.

-¿Quieres ser mi novio?