Hola, hola, Luna de Acero reportándose.
Ya era hora de actualizar esta historia, me parece je. Esto es gracias a la amorosa Sonia que ha comisionado este fic, así que este capítulo y el siguiente, le agradecen a ella, ok?
Si han disfrutado la lectura me encataría leer sus conclusiones, ¿qué hubieran hecho ustedes en el lugar de Levi? ¿Y de Mikasa? Me encanta el caos, muajajaja.
Bueno, eso es todo, lo amo, hasta la próxima actu de alguna cosa, bye!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.
Advertencias: El fic está basado en una infidelidad, no apruebo este comportamiento, pero esto es ficción, igual me parece apropiado aclararlo. Hay momentos muy tensos, angustia, tristeza, peleas, manipulación, mención de suicidio, leer con discreción. Palabras altisonantes, insultos variopintos, eso sería todo. Saludos.-
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"Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo".
Sófocles
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Levi no le dijo a nadie, ni siquiera a su mejor amiga y fue al control con el obstetra. Le hicieron dos ecografías, una interna y otra externa y revisaron los resultados de todos sus análisis de nuevo.
—Muy bien, Levi, ambos bebés están creciendo sanos y en perfectas condiciones. Tenemos una gestación de 9 o 10 semanas, la placenta está desarrollándose bien. ¿Cómo te has estado sintiendo?
El hombre tenía unas ojeras pronunciadas y se notaba algo pálido.
—Descompuesto, en general, prácticamente solo puedo beber agua.
—Ya veo, ¿estás tomando el ácido fólico y las vitaminas?
Levi asintió y se refregó las manos.
—Es importante que te sientas contenido, ¿tienes a alguien que pueda acompañarte en este proceso? ¿Familiares, amigos?
—Sí, me las arreglaré.
Regresó a su casa, se había pedido el día, después de todo tenía varias semanas de vacaciones acumuladas y no podía pensar en otra cosa en ese momento. Aún su estómago estaba bastante plano y no sentía grandes cambios además de todos esos malestares y de que sentía ganas de llorar todo el tiempo. Por eso se tomó ese día para hacerlo, necesitaba imperiosamente liberar de alguna manera toda la tristeza que tenía dentro.
Su celular sonó por décima vez, era Mikasa, pero no estaba con la entereza suficiente para atenderla por lo que dejó correr la llamada. Como una hora después, se sobresaltó en el sofá donde estaba acostado, por los fuertes golpes a su puerta. Estaba arremolinado en un edredón y todo a su alrededor regado de pañuelos descartables usados. Se levantó con cautela, pensando si debía abrir o no la puerta.
—¡Levi, soy yo, atiéndeme! —escuchó la voz de su prima y sintió escalofríos en todo su cuerpo—. ¡Ábreme, sé que estás ahí, escuché el sonido de tu celular! Quiero hablar contigo, ábreme.
Se quedó paralizado a pocos pasos de la puerta, pero no podía reunir la fuerza suficiente para acercarse, era como una polilla a centímetros de una llama que la consumiría por completo.
—Levi, ábreme y hablemos. Si no me abres, en este mismo instante voy a llamar a la tía Kiyomi y a mi madre y les contaré toda la verdad.
Sintió ganas de vomitar, conteniendo al máximo las arcadas, abrió, su prima entró sin esperar una invitación. Estaba despeinada, tan desvelada como él, sus preciosos ojos hinchados, inflamados y rojos de tanto llanto. Levi cerró y la miró, ambos lucían destruidos, como si hubieran vuelto de una guerra. A Levi se le nubló la vista y se afirmó de la pared, Mikasa se acercó y lo sostuvo.
—¿Levi?
—Lo siento, ya, ya pasa.
Lo ayudó a llegar al sofá y fue a la cocina para poner la tetera, mientras Levi se agarraba la cabeza y trataba de no escupir bilis. Luego regresó, se quitó el sobretodo y se sentó frente a su primo.
—Disculpa por decirte eso de llamar a… no lo haré, es solo que necesitaba hablar contigo a solas. No vengo a reclamarte nada, ni a hacerte daño, así que te pido que te tranquilices.
—Incluso si lo hicieras, estarías en todo tu derecho —respondió Levi con la voz disminuida y herida.
—¿Cómo crees que haría algo semejante? No me hables como si no me conocieras. Después de todas las cosas que tú y yo hemos pasado. Admito que estoy muy enojada, pero no es contigo, ¿cómo podría? Nada de esto ha sido tu culpa, aunque tampoco me imaginé que el idiota de Eren haría semejante estupidez. Más allá de serme infiel, que bueno, no ha sido la primera vez, sin embargo, creí que ambos queríamos lo mismo, que aspirábamos a… formar una familia. Después de luchar tanto, creí que esto era lo correcto, que al fin podríamos… —A Mikasa se le llenaron los ojos de lágrimas, Levi le alcanzó un par de pañuelos que ella aceptó.
—Es mi culpa también, yo le dije que tomaría una pastilla del día después y no lo hice.
—¡Eso no importa! Podría haber sido otra persona, da igual, bueno, no, no da igual, pero quiero decir que él, a él no le importó, su crimen hubiera quedado impune si tú no estuvieras embarazado. Es como estar dentro de una pesadilla, todo era felicidad y… Dios, no, estoy equivocada, yo creía que todo era felicidad, me encerré en mis propios deseos egoístas y me creí dueña de la verdad. Al final esto siempre estuvo sostenido por mí, él solo me decía si, si, como un puto robot. ¡Hice tanto por él, Levi, tanto! ¿Cómo terminamos de esta forma?
—Supongo que ustedes han hablado.
—Lo poco que se pudo, Eren es un pendejo cuando quiere. Se ha ido a casa de sus padres estos días, yo lo eché, no soporto tenerlo cerca, lo necesito, pero a la vez lo odio, ya no entiendo nada —y siguió secándose más y más lágrimas—. Levi, tú… ¿qué harás tú?
El hombre cerró los ojos y se replegó contra su estómago, dolía tanto, parecía como si adentro se le estuvieran torciendo las tripas.
—Oye, ¿estás bien? ¿Levi? ¿Llamo a un doctor?
—No, solo dame… un respiro, Mikasa.
Era ahora o nunca, no podía seguir escondiéndose y huyendo de sus verdaderos deseos. Cuando los dolores cedieron se irguió y miró a su prima con más seguridad.
—Mika, sé que estás muy sensible y enojada en este momento, sabes que eres especial para mí, siempre lo has sido. Hemos compartido tantas cosas, me cortaría una mano antes de hacerte daño. Pero justo ahora… realmente no quiero abortar.
Mikasa bajó la mirada y siguió secándose sus lágrimas.
—Yo no quiero pedirte eso, conozco muy bien todas las dificultades que has pasado, pero si te soy honesta, tampoco quiero que tengas un hijo de Eren, puede ser un idiota, pero lo amo y aun quiero casarme con él.
—Estuve pensando y, tengo ahorros, podría vender la casa, mi auto, irme lejos.
—Te va a buscar, lo conozco, no se alejaría de su hijo.
—Intento darle una solución sensata a esto.
—No quiero que te vayas, no sería justo, además tía Kuchel te necesita, yo también, toda la familia. Tienes una carrera aquí, un buen trabajo, una buena cobertura médica. Debemos buscar otra solución.
Levi miró a su pariente desconcertado, ¿otra solución? ¿A qué se refería? Ambos se quedaron en silencio.
—Levi, en realidad yo, vine a hacerte una propuesta —el hombre ni siquiera levantó la cabeza, la boca se le amargó—. Sé que siempre has querido ser padre, sé lo importante que es esto para ti, pero seamos honestos, no es lo mismo tener un hijo de un desconocido que de un futuro miembro de la familia, ¿qué sucederá si Eren quiere darle su apellido? ¿Lo llamará tío? ¿Esconderemos el secreto? ¿Qué dirá tu madre y la mía cuando se enteren de la verdad? Porque eventualmente esto se sabrá, no podemos ocultar el sol con un dedo, ¿y sí mi madre te expulsa o te repudia? Estaríamos quebrando a la familia.
Levi contuvo nuevamente las ganas de vomitar.
—Mikasa, solo di lo que quieres decir y deja de dar vueltas.
—Claro. No lo tengas, por favor...
El hombre apretó los párpados y no pudo evitar que un par de lágrimas se filtraran entre sus pestañas.
—Si no lo tienes, yo te ayudaré y pagaré todos los tratamientos que necesites para embarazarte de nuevo, si pudiste esta vez, podrás otra. Levi —dijo arrodillándose a su lado, sollozando con dolor—, te lo suplico, no me arruines los sueños, por favor, amo a Eren más que a mi vida.
—No quiero quitarte a tu novio, maldición.
—Entonces no lo tengas. Y si luego tú no puedes concebir, puedes usar mi vientre, con un óvulo tuyo y una donación anónima del banco de esperma. Haré cualquier cosa que me pidas.
—No quiero seguir hablando de esto, déjame solo.
—Levi...
—No me presiones, Mikasa —él mismo desconoció su voz que sonó bastante hostil, su prima se puso de pie y fue a sentarse más lejos.
Levi no era consciente de que lucía completamente salvaje en esos momentos, una mano sobre su vientre y los ojos chispeando enardecidos.
—Encontraré una solución —susurró Levi tratando de calmar a su instinto que se encrispaba como un gato enojado—. Te prometo que todo se mantendrá como quieres, cásate con Eren, hagan su vida, y si él te pregunta solo dile que no tendré estos bebés. Total, ¿qué diablos importa si yo desaparezco de tu vida? A tí lo único que te importa es casarte, así que supongo que eso te dejará tranquila, ¿cierto?
—Levi, escucha, entiéndeme, yo solo q-
—Ya dije lo que querías escuchar, Mikasa —respondió con frialdad mientras la observaba a la distancia, de repente todo el temor, la sensibilidad y la inestabilidad emocional habían desaparecido de un plumazo—. ¿Necesitas algo más?
—No me trates así, estoy tratando de ser comprensiva, ¿sabes?
—¡Comprensiva un carajo! Me pides que aborte, ¿y me dices que eres comprensiva?, no hace falta que quieras hacer el papel de buena persona conmigo y yo tampoco lo haré contigo, tampoco te pediré algo que es imposible que entiendas. Sigue tu vida como si nada hubiera sucedido, yo haré lo mismo. Ahora quiero te vayas de mi casa.
—No me iré hasta que arreglemos esta situación.
—Oh, de acuerdo, entonces si te digo que no abortaré bajo ninguna circunstancia, ¿qué harás? ¿Te quedarás a vivir conmigo?
La mujer lo miró estupefacta, su barbilla tembló y sus ojos se llenaron de lágrimas una vez más.
—No me hagas esto, Levi, so-somos familia, re-
—¡Calla! No me vas a manipular con eso. No es mi culpa que esto haya sucedido, pero lo hecho, hecho está, y he sido bendecido con esta vida —No sabía qué era lo que lo impulsaba a hablar de esa manera, pero de repente es como se si hubiera sacudido de toda debilidad y depresión, una enorme fuerza le brotaba de adentro—. Quiero ser padre, y lo seré, mal que te pese. ¿Me duele esta situación? Cada puto segundo que pasa, pero nunca será una opción para mí el abortar, y vas a tener que aceptarlo, porque estoy harto de tener que fingir que me importan más tus sentimientos que mis... mi hijo. No puedo, hay prioridades.
Mikasa tenía sus mejillas completamente húmedas de tanto llanto, se puso de pie, tomó su bolso y antes de irse le dijo lo siguiente, con la voz quebrada y llena de dolor:
—No renunciaré a mis sueños, Levi. Haré todo lo que sea necesario.
Y se fue dando un portazo. Por primera vez desde que todo este problema se había manifestado, Levi se sintió tranquilo, la constante tristeza que lo venía rodeando y lo estaba arrastrando a la depresión comenzó a disiparse. ¿Sería porque al fin había podido exteriorizar sus verdaderos sentimientos?
Se puso de pie, recogió las bolsas con las compras que había realizado semanas atrás y las llevó al cuarto que en otro momento había decorado para el pequeño Leo. Ahora todo estaba pintado de blanco, ya que cuando servicios sociales le quitaron la custodia decidió rehabilitar el lugar vaciando la habitación y pintando los murales que había hecho para el infante. Fue parte de su terapia.
Miró a su alrededor y comenzó a imaginar cómo sería el futuro cuarto de los niños, ¿debería hacerles una habitación por separado? Tal vez más adelante, cuando crecieran. Sonrió contento y suspiró, luego lanzó un grito enorme, de júbilo, tenía ganas de saltar, terminó riendo a las carcajadas.
—Carajo, estoy perdiendo la cordura.
Los siguientes días se dedicó a comprar muebles, pintura, visitó algunas casas de diseño de interiores para comenzar a diagramar cómo sería el futuro lugar. Si por casualidad sus pensamientos se desviaban a Mikasa o Eren, simplemente se ponía a pensar en los bebés, en lo mucho que le gustaría ver sus rostros dormidos, en qué clase de aroma sentiría al acercar su nariz a sus pieles rosadas y delicadas, y eso era suficiente para traerle paz.
Sin embargo, no tenía idea lo persistente que podía ser su prima, hasta que volvió a su casa dos días después acompañada de Eren. Los recibió con poca amabilidad y les dejó claro que tenía otros compromisos de manera que necesitaba que fueran breves.
—Luego de pensarlo mucho, creo que encontré una solución que respetará tus deseos —comenzó Mikasa con aplomo, se la notaba más relajada y no tan inestable como la última vez.
Levi miró de reojo a Eren que se encogió de hombros, como dando a entender que no tenía ni la más pálida idea de lo que su prometida tenía en mente.
—Te escucho —aceptó Levi, pero se mantuvo cauteloso.
—Hagamos una reunión familiar, con todos, en la casa de tía Kiyomi. Yo les explicaré la situación, solo que diré que… te hemos ayudado a ti para que pudieras ser padre. Que te realizaste una inseminación y que Eren fue el donante, eso será suficiente explicación.
Levi abrió sus ojos sorprendido y Eren miró a su prometida con la misma expresión.
—Ya que, de seguro ellos nos criticarán, pero no será un impacto tan enorme como contarles la verdad. Es perfecto, tú tendrás a tu hijo, no importará el parecido con Eren, la familia se mantendrá unida, podremos seguir adelante con nuestro casamiento y-
—No —esta vez fue Eren el que habló—. No podemos mentirles de esa manera.
—¿Y es mejor que se enteren lo que realmente sucedió? Ellos nunca te perdonarán por esto, Eren, mi familia te perderá el respeto, eventualmente se resentirán con Levi, ¿eso es lo que quieres?
—Ya detente —continuó el alpha y la miró con seriedad—. No te importa hacer cualquier cosa con tal de casarte, ¿verdad? ¿Acaso te estás escuchando? ¿Quieres que iniciemos nuestro matrimonio a base de engañar a mi familia y la tuya?
—Levi —dijo la mujer dirigiéndose a su primo—, ¿qué opinas tú?
—Aún no he terminado —se impuso Eren, pero el enojo de Mikasa escaló más alto.
—Creo que no tienes el derecho de opinar sobre esto, te recuerdo que los tres estamos enterrados hasta el cuello por tu culpa, no te olvides de eso. Solo estoy buscando una solución sensata, estoy intentando salvar tu reputación y la mía, respetando los deseos de Levi, ¿crees que es fácil para mí, acaso? Quiero saber qué es lo que piensa Levi al respecto —luego se dirigió a su pariente—. Por favor, dime que te parece lo que te estoy proponiendo.
El hombre inspiró largo y tendido, sintió sus sienes latiendo, era un hecho que tener a esta conflictiva pareja cerca lo afectaba en todos los sentidos.
—No lo sé, no estoy seguro de esto. Harán cientos de preguntas, no creo ser capaz de mentirles tan descaradamente.
—No te estoy pidiendo que lo hagas, de hecho no dirás una sola palabra, yo me encargaré de responder todo lo que soliciten.
—Pero es que, Mikasa, ¿qué lógica tiene que tu futuro esposo done esperma para que yo pueda concebir? Es demasiado extraño, ¿realmente crees que ellos van a tragarse eso? —insistió Levi notando que se ponía nervioso de tan solo pensar en tener que llevar adelante semejante teatro.
—Lo harán, tendrán que aceptarlo. No es como que les estaremos dando una elección, solo se los comunicaremos y listo. Levi, ayúdame, te lo suplico, ¿acaso tienes una solución mejor?
—¿Ya puedo hablar? ¿Será que me darás permiso? —soltó con brusquedad Eren mirando a la mujer que, si bien no le respondió, tampoco esperó que lo hiciera—. No cuentes conmigo para esa farsa, no apoyaré esto.
—Entiendo —respondió la omega, en sus ojos se notaba el latente dolor que le producían las palabras de su prometido—. No es necesario que estés presente, Levi y yo podemos encargarnos perfectamente sin ti, ¿verdad, Levi?
El omega suspiró, y ya había perdido la cuenta de cuantas veces llevaba haciéndolo ese día, se refregó el puente de la nariz, comenzaba a sentir náuseas, la idea le parecía descabellada, pero tampoco se le ocurría una solución mejor.
—No lo presiones, ¿acaso no ves el estado en el que lo estás poniendo? —indicó Eren cerrando sus dedos en puños—. ¿No te das cuenta lo que está sucediendo? Insistes e insistes obstinadamente, cuando todo se fue a la mierda.
—¿A qué te refieres?
—Mikasa, si quieres casarte —expresó el alpha midiendo cada una de sus palabras con extremo cuidado—, no será conmigo. En vista de lo que está sucediendo, es imposible que sigamos adelante con nuestro matrimonio.
—¿Qué? ¿Qué es lo que estás diciendo, por todos los cielos? ¡No te des por vencido tan fácil! Estoy luchando, Eren, estoy devanándome los sesos para arreglar las cosas, si no vas a apoyarme, al menos no seas un ancla que me hunda al fondo.
—Te lo he dicho en varias oportunidades, de varias formas, pero tú estás tan encaprichada que no me estás escuchando —continuó el de ojos grises—. Te lo diré de la forma más clara y más tranquila que pueda: no vamos a casarnos, no es lo correcto y no es lo que quiero hacer. Levi, tú no lo sabes, pero el día que fuimos a esa reunión por nuestro compromiso en casa de la señora Kiyomi, dijimos que estábamos demorados por un accidente que había acontecido en la carretera, ¿recuerdas?
—Eren... —soltó Mikasa mirándolo con honda preocupación.
—No hubo tal accidente, sucedió que estuvimos discutiendo, parece que últimamente lo único que hacemos es eso.
—¡Eren!
—Te pedí que no te apresuraras con el anuncio, que necesitábamos tiempo, y terapia, para ver si esto podía seguir funcionando.
—¿Vamos a tener esta conversación aquí? —reprochó con molestia su novia.
—Tú no me escuchas. Ya fue suficiente, es hora de contarles la verdad a todos.
—¡Jamás te lo perdonarán si se enteran lo que hiciste!
—Afrontaré las consecuencias, debo hcerme cargo. Y para ser sincero, estoy harto de fingir.
Levi parecía estar en un partido de tenis, sus ojos iban de uno a otro de sus invitados, no sabía qué decir, prefirió mantenerse al margen.
—Mira Eren, tú no vengas a hacerte el ofendido aquí, porque el que hizo mal las cosas, el que arruinó todo desde un primer momento... fuiste tú.
—Oh, ¿realmente fue así? El día que fui al bar y me encontré con Levi, estaba muy deprimido, y no estoy diciendo que por estar deprimido eso me exime de mis decisiones. Sin embargo, yo debería haber hablado contigo en vez de hacer lo que hice. Me sentía agobiado, frustrado, no estaba seguro de dar ese paso. Nosotros, nuestra relación fue muy hermosa, pero hace ya mucho que todo está cada vez más podrido. Me controlas absolutamente todo, mis mensajes, mis llamadas, ni siquiera puedo elegir la puta ropa que quiero. "Oh, esto no es adecuado para el lugar adonde vamos, no comas demás, ¿acabas de mirar a ese omega?". Soy un adulto, Mikasa, pero me tratas como un perro faldero que debe obedecer en todo, estoy… agotado, no quiero ni siquiera imaginar una vida así en el futuro.
—¡No seas injusto! Tú me has puesto el cuerno, ¿y ahora se supone que fui yo la que te empujó a eso?
—En ningún momento dije que fue tu culpa, asumo completamente mi responsabilidad en esto. Pero mientras más lo analizo más me doy cuenta que casarnos será un error aún más grande. No hay amor entre nosotros, hay costumbre, hay rutinas, hay acuerdos, hay reglas, esto se siente como una sociedad para mí, no como un proyecto de vida. Estoy cansado de guardarme los pensamientos y los sentimientos solo para evitar que te lastimes.
—¡Eren, basta! —esta vez Mikasa se puso de pie.
—Hace unos días me escribió una persona que tú conoces muy bien, Jean Kirschtein. ¿Ese nombre te suena de algo, Mikasa? Me ha dicho algunas cosas que… no lo sé…
La mujer abrió grande sus ojos. Levi no dijo nada, pero sabía de quien hablaban, Jean era una persona cercana a la familia de su tía Kiyomi. Había sido un niño huérfano que fue adoptado por los vecinos de su tía, prácticamente se habían criado juntos, aunque él era más grande, pero lo conocía desde que era diera sus primeros pasos, a veces incluso lo había cuidado junto con Mikasa cuando era adolescente y se había ganado un dinero por el trabajo de niñero. Era un buen chico, siempre había notado que era muy afectuoso con su prima, de hecho, era probable que hubiera tenido algún crush por ella. Solo le sorprendió la reacción de la mujer que había quedado pálida y callada.
—Me dijo que había conseguido mi número desde tu móvil, quería reunirse conmigo, vendrá a nuestra ciudad en las próximas semanas, pero supongo que eso tú ya lo sabes.
—¿Qué fue lo que te dijo?
—Aún nada, no entiendo qué tendría que hablar él conmigo, solo quería que lo supieras y por la forma en que has reaccionado supongo que es algo que no quieres que sepa.
—No tengo nada que esconderte. Ese tipo siempre ha estado obsesionado conmigo.
—Será por el amorío que ustedes tuvieron, no lo sé.
Levi quería perderse en ese mismo momento, era demasiado para procesar. Estaba escuchando cosas que le parecían demasiado íntimas, y realmente no quería seguir haciéndolo.
—I-iré a... la cocina, tómense su tiempo —dijo mientras se ponía de pie y desaparecía.
Una vez alejado del tumulto, se sirvió un vaso de agua helada y se bebió todo hasta el fondo, notó que tenía la frente algo cubierta de sudor, al igual que la palma de sus manos.
—¡Qué puto asco!
Agarró un repasador limpio y se secó, mientras inspiraba y exhalaba lentamente, pronto se sintió mejor. Escuchaba los murmullos en la sala seguido de los llantos de su prima. ¿Mikasa y Jean habían tenido una relación de ese tipo? ¿En qué momento Mikasa había decidido darle una oportunidad a ese hermoso beta? Nunca lo hubiera creído, su prima siempre lo había rechazado, más que eso siempre lo había ignorado de plano. A él siempre le había agradado Jean, si no hubiera sido por la diferencia de edad, de seguro le hubiera gustado intentar conquistarlo, era en verdad una persona muy agradable, buen tipo, muy trabajador, y con una sonrisa que derretía a todos. ¡Qué buena suerte la de su prima!
No supo cuánto tiempo estuvo en la cocina divagando con sus pensamientos, pero se sobresaltó cuando Eren ingresó.
—Disculpa, Levi, ¿puedes convidarme un poco de agua? Es para Mika.
—S-sí, sí, claro.
Buscó una bandeja, una botella del refrigerador y un par de vasos, regresó a la sala al ver que Eren no había esperado. Su prima tenía los ojos rojos a más no poder e hipaba por el llanto. Aceptó el agua que Eren le ofreció. ¿Qué había sucedido? Miró a uno y a otro en silencio, buscó unos pañuelos descartables y le acercó la caja a su prima.
—Romperemos nuestro compromiso —exclamó el alpha, Levi lo miró desconcertado—. Han sido demasiadas mentiras.
—No lo haremos —retrucó Mikasa—. Solo estás siendo demasiado dramático, y después de ponerme el cuerno no tienes derecho a replicar nada de lo que yo hablé con Jean.
—Claro, ¿debo creer que se fueron a un hotel a conversar sobre la vida?
—No quiero saber más —dijo Levi poniéndose firme—. Los problemas de ustedes, son suyos, vayan y arréglenlos, o no, pero fuera de mi casa, ¿me han visto cara de psicólogo o qué? ¿Esto parece una puta sala de terapia, acaso?
La pareja lo observaba un tanto sorprendidos por lo exaltado que se mostraba el omega, parecía un gato con el lomo erizado.
—Bueno, ya, Levi —le habló su prima con cierta indignación—. Que estés panzón no te vuelve impune para que puedas maltratar a quien te venga en gana, bien que disfrutaste de mi marido y ahora estás cumpliendo disque tu sueño de ser padre a costa de arruinar el mío, así que te me calmas un poco.
Lo peor que se puede hacer cuando una persona está montando en cólera… es decirle que se calme.
—¡¿Por qué tengo que estar aguantando sus estupideces?! —levantó la voz el omega—. ¿Qué mierda me importa si ambos fueron infieles o son poliamorosos o lo que carajos quieran ser?, me tienen harto. Solo me traen problemas y malestar, día tras día.
—¡Eso es! —gritó Mikasa y se puso de pie como un resorte, los varones la miraron sorprendidos—. Diremos que tenemos una relación abierta, ¡es perfecto!
Levi se puso rojo de la ira que lo embargó, dando pisotones fuertes fue hasta la puerta de la sala y la abrió de par en par.
—¡SE VAN DE INMEDIATO O NO RESPONDO DE MÍ! —gritó a viva voz, no tenía idea la expresión que estaba mostrando en ese momento, pero que había intimidado a su prima y su estúpido prometido, ex prometido o lo que fuera, era un hecho. Lo miraron con miedo.
En silencio se retiraron, ni siquiera atinaron a saludar, una vez fuera Levi dio un portazo de tal magnitud que por poco rompe la cerradura. Lo único que logró calmarlo fue bajarse un litro de helado de arándanos, moras y frutillas mientras ponía algún concierto de Andrea Bocelli (el famoso tenor lírico italiano), a todo volumen.
Los siguientes días fueron una tortura, Mikasa lo llamaba más de una veintena de veces en el día, le escribía cientos de mensajes, suplicándole que le colaborara con algunas de las mentiras que quería decirle a la familia. Le mandaba las fotos de la "supuesta vida idílica" de ella con Eren. Levi solía bloquearla gran parte de su día, pero lo cierto es que ya no soportaba más acoso. No sabía qué hacer.
Eren también le escribía por su lado, solo que sus mensajes eran muy específicos y más coherentes.
"Hola, espero que hayas tenido una buena jornada. ¿Cómo has estado? ¿Cómo está el bebé? ¿Necesitas ayuda con algo, que te acompañe a alguna consulta? Sabes, realmente me gustaría ir alguna vez, si es que no es mucha molestia".
Lo cierto es que no quería encontrarse con Eren a espaldas de su prima, no quería que pensara alguna tontería, por lo que dejaba sus mensajes en visto, aunque no llegó a bloquearlo.
El siguiente fin de semana había ido a hacer una compra mensual de víveres para su casa. Mientras estaba en el supermercado se había largado un aguacero, era época de lluvias, era normal. Aunque comenzó a notar que se sentía pesado, como aletargado, su cuerpo dolía un poco, decidió ir a la línea de caja para abonar lo de su carrito, mientras lo atendían sintió un leve mareo y se asustó, no fuera que cayera desmayado en ese lugar.
Sacó su celular y le escribió a Hange, pero a esa hora por lo general estaba en las clases de natación de uno de sus hijos, sería raro que le contestara. Pensó llamar a su madre, pero… ¿cómo le explicaría? Además, la estaba evitando, sabía que tendría que hablar con ella más temprano que tarde, pero no sería hoy. Después de darle muchas vueltas decidió escribirle a Eren, su prima no era una opción, sintiéndose así de mal la mujer solo lo seguiría presionando y realmente no tenía ni la paciencia, ni las ganas de aguantarle sus pedos. El alpha le respondió de inmediato y le dijo que iría a ayudarlo. Levi suspiró, por un lado, aliviado de que alguien fuera a ayudarlo y por otro… le generó un poco de culpa.
Eren llegó en un taxi, luego abordaron al auto de Levi luego de dejar todas las compras en el baúl. Eren se encargó de todo para que el omega no tuviera que estar debajo del agua, pero, aunque fue bastante rápido, no pudo evitar terminar bastante empapado. Hablaron de alguna cosa trivial en el trayecto, Levi pudo percibir que Eren estaba usando algún tipo de colonia costosa, que era extremadamente agradable y atrayente, ya le preguntaría cuál era.
Al llegar a su casa Levi no había mejorado, Eren insistió en acompañarlo un momento y de todas maneras tenía que secarse. A regañadientes el omega lo invitó a entrar. Eren cargó las bolsas hasta la cocina y aceptó la oferta de darse una ducha rápida.
—No esperes demasiado, no tengo ropa de tu talla, pero creo que esto tal vez te quede —dijo alcanzándole un polo y un pantalón de algodón gris, se notaba que eran de buena calidad.
—Gracias.
Cuando salió del baño, afuera de la puerta encontró dos mullidas pantuflas de color blanco, en verdad Levi estaba en todos los detalles. Un exquisito aroma inundaba el lugar, y fue inevitable que se le abriera el apetito, por lo que se acercó a la cocina. No puedo reprimir una sonrisa al ver a Levi usando un mandil gris con bordes negros mientras picaba verduras que echaba en una olla.
—¿La ropa te ha quedado bien? —preguntó sin darse vuelta, lo había escuchado.
—Sí, apenas ajustado pero si, no es de tu talla.
—No, era ropa de mi ex marido. Dejó varias cosas que tenía arrumbadas para donar a la caridad solo que lo había olvidado.
Eren frunció el ceño, pero no replicó nada. Notó que Levi dejaba el cuchillo a un costado y se afirmaba de la encimera.
—¿Estás bien?
—Ugh, no, me siento... sofocado, creo que me sentaré un momento.
Eren quiso sostenerlo porque lo vio tambaleante pero Levi levantó una de sus manos evitando que lo tocara.
—Puedo caminar.
Se fue a la sala y se sentó en el sofá, sentía mucha sed y al tocar su frente se alarmó de sentirla humedecida, ¿qué le estaba sucediendo? Como si le hubiera leído el pensamiento, Eren le ofreció un vaso de agua fresca que bebió en segundos.
—Te ves acalorado, solo déjame... —asentó su palma en la frente del omega y notó que su temperatura estaba elevada—. Carajo, tal vez hayas tomado algo de frío y te estés por resfriar, ¿te duele la cabeza?
—N-no... me siento extraño, es solo...
Eren abrió sus ojos y sus pupilas se dilataron de inmediato, su respiración se hizo pesada.
—Le-Levi, tú... estás liberando muchas feromonas, no creo que sea n-normal.
El omega se sentó más erguido y entonces sintió que sus partes íntimas se humedecían, ¿qué? No, eso no era posible, un omega embarazado no podía entrar en celo, su corazón se aceleró.
—Ho-hospital —balbuceó mientras intentaba llamar una ambulancia con su celular pero sus dedos no coordinaban bien los movimientos, ¿cómo era posible?
—Te llevaré —dijo Eren reaccionando con rapidez.
Se calzó, y lo sostuvo de sus hombros hasta llevarlo al auto.
—¡Diablos! ¡La o-olla! —recordó Levi sintiéndose cada vez más débil, hasta que finalmente se desmayó.
Eren lo levantó en brazos, lo acomodó en el vehículo, apagó la estufa y salió a toda velocidad al hospital más cercano. Lo ingresaron en una camilla apenas entró en la guardia y el alpha se quedó en la sala de espera completamente asustado. Luego de más de dos horas y después de haber amenazado a tres enfermeros y un guardia, salió una doctora.
—¿Usted es el marido?
—Sí, soy yo —sabía que si se negaba no lo dejarían entrar, ni le dirían nada, luego aclararía las cosas.
—Pase, por favor —la doctora lo llevó a un consultorio, hizo que se sentara y le ofreció un vaso con agua—. Bien, su esposo está estable en estos momentos, los bebés están bien, así que le pido que mantenga la calma, ¿de acuerdo?
—¿Los... los bebés?
—Sí... —la doctora frunció el entrecejo—. ¿Si sabe que está encinta, cierto?
—Sí, sí, disculpe, los nervios. ¿Levi está bien?
—Sí, está en reposo y observación en estos momentos, está dormido. En su estado de gravidez no puedo suministrarle supresores, pero le hemos dado un calmante. Supongo que debe haber sido un susto grande para ambos, no es muy frecuente que se presente el celo cuando un omega está preñado, pero tampoco es imposible. Ya tiene determinada edad, el desbalance hormonal es grande, especialmente porque son gemelos, van a ser cambios muy bruscos para su cuerpo. Aquí van mis recomendaciones, puede tener sexo pero nada demasiado brusco, ¿lo entiende? —Eren asintió mientras aún intentaba asimilar la nueva información—. Es normal que en algunos casos se incremente la lívido, pero hay que ser cautelosos, si le duele al ser penetrado entonces deben suspender el coito y hacer una consulta de inmediato. Asegúese que se mantenga hidratado, mucha agua potable y fría en lo posible, mucho reposo. Aquí va a tener que ayudarlo bastante, que no cocine, ni limpie, si trabaja le haré un certificado para que pueda faltar un par de días, debe estar acompañado las veinticuatro horas. Por favor, eviten discusiones, nada que pueda alterarlo o estresarlo, ¿de acuerdo? No le recomendaré pastillas porque esto debe consultarlo con su obstetra de cabecera. Una vez que despierte le pediremos que se quede por un par de horas más, luego firmaré el alta cuando estemos seguros que ya está del todo estable. ¿Tiene alguna pregunta?
—Uh... ¿puedo verlo?
—Sí, claro, acompáñeme. Solo le pido que se comporte, no altere al personal y mucho menos a su omega, ¿puedo confiar en usted?
—Sí, sí, lo siento, como le dije, solo estaba muy preocupado.
—Entiendo, pero ya no hay motivos para estarlo, hemos controlado la situación. Por cierto, sería recomendable que le sumistre cierta dosis de feromonas alpha mientras lo acompaña, eso hará que se sienta reconfortado.
—Entiendo.
La mujer lo acompañó a la habitación, Eren se sentó al lado de la cama y tomó una de las manos de Levi entre las suyas. ¿Gemelos? Por eso es que había dos de cada cosa en las bolsas de compras que había visto aquella en vez en casa del omega. Sus ojos se humedecieron, lo embargó un sentimiento muy cálido en su pecho. El omega dormía respirando suave y rítmicamente boca arriba. Observó a la altura de su vientre, no se notaba nada aún, pero no pudo evitar estirar su mano y la colocó allí. Se concentró y soltó una suave nube de feromonas, era notable el aroma de Levi, tal como esa noche que se conocieron, fresca y adictiva, estaba tan perdido en las sensaciones y pensamientos que se sobresaltó cuando su celular comenzó a sonar. Lo sacó del bolsillo del pantalón, era Mikasa. Suspiró frustrado y rechazó la comunicación. Le mandó un mensaje.
"Estoy ocupado en estos momentos, luego te explico, no me llames".
Tuvo que apagar su celular porque la mujer comenzó a llamarlo de manera compulsiva. Si bien se había ido de la casa donde convivían semanas antes, se juntaban a cenar o almorzar y mantenían largas charlas de las que ya estaba cansado. Sentía que se había abierto una grieta enorme entre ellos, y no, no era algo reciente, por evitar discusiones y enfrentamientos había agachado la cabeza y había aceptado demasiadas cosas, pero ya no quería seguir dándole el gusto. Recordó las tres veces que Mikasa había atentado contra su vida cuando él había intentado cortar la relación. La última vez terminó internada con un lavaje de estómago, por los efectos de los sedantes que había tragado estuvo cerca de tres días dormida, pero pudieron salvarla. Siempre era así, cuando se sentía acorralada recurría a amenzarlo con suicidarse, era una carga demasiado pesada, no sabía como solucionar las cosas. Pero ahora no podía dejar de pensar en su hijo... no, sus hijos, y en Levi, le preocupaba mucho su salud.
No supo en qué momento quedó dormido con la cabeza sobre la cama, pero se despertó cuando presionaron sobre su hombro.
—Ya, bello durmiente, levántate, podemos irnos.
Se puso de pie de un brinco y Levi ya estaba vestido y de mejor semblante frente a él, bufó por su reacción y sonrió con sutileza.
—Sí que tienes el sueño pesado.
—¿Ya estás bien? ¿Te sientes mejor?
—Sí a todo, descansé bastante bien. Mañana iré a ver a mi ginecóloga para que me haga un chequeo.
—Puedo acompañarte.
—No es necesario, estaré bien.
—La doctora dijo que no era prudente dejarte solo, que debes estar acompañado todo el tiempo, puedes volver a desmayarte.
Levi largó un hondo suspiro y se cruzó de brazos, le molestaba no poder refutar eso.
—Hablaré con... ya veré con quién.
—Levi, por favor, deja que te ayude, no seas obstinado.
—No me presiones, además si Mikasa se entera que me ayudas será un doble problema, no gracias.
—Como sea, te acompañaré a tu casa, y no aceptaré un no —indicó poniéndose firme.
—Como gustes. Andando, odio los hospitales.
Eran más de las dos de la mañana cuando estuvieron volviendo a la residencia, lloviznaba sutilmente para entonces. El trayecto fue en silencio, pero no era algo incómodo.
—¿Qué colonia estas usando? —preguntó Levi mientras su mirada se perdía en las gotitas que impactaban en el vidrio de su ventana.
—No es una colonia, son mis feromonas, pensé que las reconocerías.
—¿Estás liberando feromonas? —replicó con disgusto el omega.
—Fue la doctora la que me pidió que lo hiciera de manera sutil, dijo que ayudaría con tu celo. Pero si realmente te molesta, solo dime.
—No se puede evitar, mi cuerpo hace cualquier cosa, no tengo control de nada, es tan... irritante.
—¿Sabes? La doctora me dijo... que son mellizos.
Levi se estremeció y se acurrucó en su asiento sin decir nada al respecto.
—Estoy muy... emocionado —continuó Eren, y no pudo evitar que se deslizaran un par de lágrimas por su bonito rostro.
Levi quedó muy impresionado por la reacción del alpha y le alcanzó un pañuelo de papel tissue, mientras intentaba atajar sus propias emociones. Pero toda felicidad quedó eclipsada al llegar a su casa. Habían roto uno de los ventanales del frente y habían irrumpido, no sabía si habían intentado robar o qué. Llamaron a una patrulla y ua vez presentes ingresaron al lugar.
Algunas cosas habían sido revueltas, pero no habían robado nada. Levi hizo la denuncia y por precaución pasó la noche en un hotel, Eren se quedó a su lado, al parecer no ganaban para sustos. Cuando Levi estuvo dormido, Eren encendió su celular. Trescientos mensajes de texto, cuarenta llamadas perdidas y quince mensajes de voz, le dieron la pauta que los problemas lejos estaban de disminuir.
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By Luna de Acero.-
