Extraña calma.

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Capítulo 8: Guitarra de verano.

Willow y Hunter.

Willow había aprendido a ser fuerte, tomo tiempo pero aprendió a serlo, tan fuerte como para enfrentar a Bosha, para crear su propio club de deporte, para hacerle cara a Belos.

Pero ahora… no sabía si era lo suficientemente fuerte para afrontar lo que tenía encima.

Una guerra, otra dimensión y la posibilidad de nunca regresar con sus seres queridos… era algo para lo que no tenía la fuerza que soportar.

Una tarde la señora Noceda se acercó para darle una membresía de gimnasio;

-¿Disculpa Willow tienes un momento?-, Pregunto Camila mientras se acercaba a una Willow que estaba trabajando en el jardín, -Luz me dijo que has estado estresada últimamente, así que quiero darte esto-, Dijo dándole una tarjeta.

-Señora Noceda, no es necesario-, Le dijo Willow con una sonrisa, apenada.

-No te preocupes cariño, Luz me menciono que haces ejercicio y pensé que te gustaría volver a entrenar-, Dijo Camila dándole la tarjeta, -Si quieres puedo llevarte más tarde, para que conozcas el lugar-, Agrego Camila dándole una sonrisa.

Esa misma noche Camila la llevo al gimnasio del pueblo, ya que le tocaba un turno de noche y además Hunter se ofreció a buscarla más tarde, ya que a Camila no le gustaba que se transportaran volando… sobre sus bastones.

Willow estaba fascinada, había un buen equipo y más peso, para poder entrenar mejor, sonrió y comenzó, con la rutina que había seguido en casa… casa, sonaba tan lejos… tan distinta.

Sonrió con melancolía y enjuago una lágrima de su ojo, antes de comenzar con su rutina.

Hunter no sabía qué hacer con su vida

Decir eso no era lo correcto, en realidad, Hunter no sabía porque seguir.

¿Tenía una razón para volver a las islas hirvientes?

Darse cuenta que no era ni humano, ni brujo, su "tío" o mejor dicho Belos, trataron de matarlo, el mundo que conocía destruido y dominado por un ente cósmico y Darius… bueno no es que fueran tan unidos y el… era líder de aquelarre debía estar bien.

Mirando su reloj, se dio cuenta que casi era hora de ir por Willow.

Estaba haciendo algo de calor, razón por la cual se puso una camisa sin mangas y un short, cubriendo sus orejas por una gorra y como el gimnasio quedaba cerca del lugar donde trabajaba, así que no tenía problemas en llegar.

Camino tranquilo hasta el Gimnasio, dándose el tiempo de admirar la noche verano, la tierra humana era tranquila… la mayor parte del tiempo.

Recordando algunos casos en que algún grupo de jóvenes buscarían robarles solo porque si, aunque eran más fáciles de vencer ya que no tenían magia, incluso en su trabajo, en la cafetería se tuvo que defender de clientes, que se enojaban por cosas sin sentido.

Pero agradecido de que su jefa, siempre salía en su defensa, cuando lidiaban con un cliente idiota.

La señora Noceda, era simplemente increíble, lo cuidaba se aseguraba que estuviera bien, además de que en varias ocasiones recibía sin aviso un abrazo… que se sentía muy bien de parte de ella, sin mencionar lo deliciosa que era la comida aquí, simplemente este era buen lugar para vivir.

Willow dejo la pesa en el suelo, el sudor recorría su cuerpo y se sentía, renovada, esto era lo que su cuerpo necesitaba, el recuerdo de su hogar y sus padres todavía dolía, pero llorar y deprimirse no le serviría de nada.

Cubierta de sudor y algo cansado, había perdido su toque después de tantos meses solo trabajando solo en la florería, la habían sacado de forma.

Agradecida con que su membresía le permitía usar las duchas de las instalaciones, después de revisar que las duchas estuvieran limpias y usables, observando también que estaba prácticamente sola, a excepción del encargado, que estaba muy concentrado en su siesta y un tipo que estaba concentrado en una máquina de correr con sus audífonos, despojándose de su ropa de entrenamiento, entro en un cubículo y dejo que el agua refrescara su cuerpo.

Cuando Hunter llego al gimnasio espero a fuera por un momento, miro su el reloj, dándose cuenta que era ya algo tarde, entro y se percató de un tipo dormido en una silla y un sujeto corriendo.

Entonces comenzó a seguir el sonido, a sabiendas de lo que era y esperaba ver… ¿Malicia? ¿Picardía? ¿Curiosidad? Hunter a día de hoy, recuerda la desnudes de Willow… de una manera… muy distinta al sexo… pero no tan alejada de ello.

Hermosas piernas, que llamarían la atención de cualquiera con unas hermosas nalgas adornadas por una blanca y perfecta espalda… sintiendo así Hunter, una emoción que pocas veces había sentido.

Después de 7 segundos, salió corriendo, estaba sonrojado, sentía un calor que llevaba tiempo sin sentir, era la misma emoción de después de una batalla o una misión, pero diferente, entonces en medio del calor del verano, su excitación y confusión, se dio cuenta que quería a Willow…

Se sentó en el suelo casi hiperventilado, analizando su línea de pensamiento, ¿Quería a Willow? ¿Cómo la quería? ¿Cómo amiga o de manera sexual? Ese último pensamiento le dio un calosfrió.

No sabe cuánto tiempo estuvo ahí, luchando contra un ataque de pánico, hasta que escucho la voz de Willow llamándolo; -¿Hunter estas bien?-.

Hunter levanto la mirada, le sonrió y actuó como si nada, -Si todo bien, sin problemas, solo el calor jejeje-, Dijo rápidamente levantándose del lugar.

-Gracias por venir, aunque no era necesario-, Dijo Willow rápidamente, tomándolo de la mano para empezar a caminar de regreso a casa.

-¿No es raro como nos acostumbramos a este mundo?-, Pregunto Willow después de un momento.

-En realidad no tanto, al menos para mí, todo es extraño desde que Belos… bueno murió-, Dijo Hunter ya más tranquilo, mientras caminaban, con las manos aun entrelazadas.

Willow se había quedado pensando en lo que dijo, dándose cuenta que no hace mucho, el mundo de Hunter era el castillo de Belos, ser el guardia dorado y drásticamente ese mundo se desmorono, él estaba perdido, por no decir menos, siguiendo y apostando detrás de Luz.

-¿Caleb… estas feliz con las decisiones que has tomado?-, Pregunto de repente Willow.

Hunter la miro a ella y luego al cielo oscuro de la ciudad, -No lo sé Willow, aún sigo preguntándome si había forma de hacer las cosas diferentes, si podía hacer algo más, para que todo fuese diferente-, Le respondió Hunter, ignorando el hecho de que lo llamo Caleb.

Willow suspiro con pesar, sonrió y dijo: -No… si hubieras hecho otra cosa, hubieras terminado en manos de El coleccionista, o en manos de Belos, yo hubiera muerto, Gus tal vez ya no estaría aquí y quién sabe dónde estaría Luz y Amity-, Le dijo Willow apretando fuerte su mano.

Hunter simplemente le sonrió, esa noche de verano se dio cuenta de algo, el quería lo que la capitana quería, no solo detener a El Coleccionista, quería volver para estar con ella, quería a Willow…

Por ahora Hunter ya había encontrado un propósito a su vida.

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