Giffany
-Ugh, aun me duele el cuello – Se quejó Wendy mientras sobaba su nuca tratando de aliviar la tensión acumulada.
-¿Tu enamorado si te dejo en paz? – Preguntó Hilda con una sonrisa burlona.
-Si… – No le causo gracia la broma, pero mínimo estaba aliviada de haberse librado de su inofensivo acosador y de haber podido salir sin un resfriado, eso último se lo debía una a los chicos.
-¿Esa es la casa de Soos? – Preguntó el albino señalando una casa.
-Sí, esa es – Respondió tranquilamente, bostezo, cansada.
Luego de su aventura con El siempre detrás fue que pudo dormir tranquilamente sin sentirse observada, lástima que no durmió en una buena posición y ahora su cuello estaba tensó. Hubiera preferido descansar más, esta vez, en una mejor postura. No obstante, hoy cuando se obligó a ir al trabajo, se encontró con todos menos con Soos. Eso le extraño, incluso Lincoln había preguntado al respecto, así que Stan les encargo ir a hacerle una visita a Soos para ver cómo estaba, ya que no contestaba las llamadas. Lo único en lo que podía pensar era que el resfriado le pego más fuerte a él.
-Oye, y ¿por qué Stan no vino con nosotros? – Preguntó el albino, a él solo le pidió acompañarlas.
-No lo sé, supongo que fue a tirar al viejo minero – Se encogió de hombros.
-Ya era hora, esa cosa realmente me da escalofríos – Comento Hilda. Esa cosa le parecía más espeluznante que todas las criaturas que había visto por el momento.
En eso concordaban todos.
-Por cierto, nunca se preguntaron lo que hace Soos luego del trabajo – Comento Hilda, Soos era bueno con ella, era un sujeto muy divertido, y le pico la curiosidad de saber lo que hacía en sus ratos libres.
-Ni idea, ver películas quizá – Respondió Lincoln.
Wendy no contesto, tampoco lo sabía, nunca le intereso saberlo y nunca pregunto.
Ya estando frente a la casa de Soos, tocaron el timbre, no tardo mucho cuando una anciana de cabello rizado grisáceo, de vestido color vino y un delantal amarillo con un corazón les abrió la puerta.
-Hola pequeños – Saludó amablemente.
-Eh, hola, buscamos a Soos, ¿usted es…?
-Su abuela, cariño.
-¡Ah! Un gusto señora, soy Wendy, ellos son Lincoln y Hilda – Se presento la pelirroja.
-Un gusto conocerla – Saludo el albino.
-Hola, abuela de Soos – Saludo la peli-azul.
-Sé quiénes son, Soos me ha hablado de ustedes, trabajan en la cabaña del misterio con él.
-Así es, vinimos a ver como estaba de su resfriado, pues hoy ni vino al trabajo.
-Él ya se encuentra bien, está en su habitación, vengan, pasen dentro, les preparare un poco de té con galletas, si gustan – Ofreció la amable viejita.
-No, muchas gracias, no es necesario, solo vinimos de paso – Negó Wendy.
-Una galleta no me vendría mal – Comentó Hilda. La pelirroja la miro. – ¿Qué? Hoy desayunamos ligero y aún tengo hambre – Se defendió.
-Yo con un vaso de agua está bien, señora – Dijo Lincoln con una sonrisa.
-No hay problema, los amigos de Soos siempre serán bienvenidos, en lo que les traigo todo, vayan a verlo, su cuarto es el del fondo – Dijo antes de ir a la cocina.
Caminaron hasta la habitación de Soos, tocando a la puerta. Escucharon claramente las risas del hombre. Alzando una ceja curiosamente, Hilda abrió la puerta.
-¿Soos? – Llamaron.
Lo encontraron en las penumbras de su cuarto, sentado en su silla con la pc encendida, abrigado con una manta que hizo que Wendy tomara nota, pues se veía muy abrigadora.
-¡Eh, hola chicos! – Saludo amistosamente.
-Soos, ¿Qué haces? ¿Por qué faltaste al trabajo? – Preguntó Hilda pisando una de las tantas latas de refresco regadas por todo el suelo.
-Oh, pues he estado jugando este videojuego que compre y no he visto la luz del sol en trece horas – Dijo con simpleza.
Lincoln tomo el estuche del juego tirado en el suelo.
-Romance Academy 7, es un simulador de citas – Leyó Lincoln analizando el estuche.
-¿Has estado teniendo citas con un juego? – Preguntó Hilda algo confundida.
-Pues… sí, digo, el juego lo compre antes de que tuviéramos esa aventura con los hombres-waffle, y luego de resfriarme, pues es lo único que he jugado para entretenerme – Contó rascándose la mejilla.
-Nunca creí que te gustaran este tipo de juegos, pensé que serías más de carreras o de disparos – Comentó Lincoln con una sonrisa.
-Oh, de hecho, esos también me gustan, creo que por ahí tengo viejos juegos de mis viejas consolas – Añadió señalando a una parte de su habitación.
-Oh, ¿puedo verlos? – Preguntó el albino, ligeramente emocionado.
-Claro, adelante – Lincoln camino viendo los distintos juegos que Soos tenía, y en efecto, era bastante afín de los juegos de carreras y a los shooters. Hilda se acercó para mirar sin mucho interés a comparación de su amigo.
Wendy se cruzó de brazos sin estar segura de lo que escucho. Miro la pantalla que mostraba un personaje anime. Largo cabello rosado unido por una trenza de colores, vestida con un uniforme escolar típico japones, y demasiado brillo en los ojos.
Su mirada era intensa, enfocada en ella, le pareció algo espeluznante, pero negó, era solo un juego. Luego miro a Soos quien se terminaba su última lata de refresco.
-¿Y por qué compraste el juego? – Preguntó mirando a los ojos al hombre.
-Eh, pues, lo vi en rebajas en la tienda de discos que hay en el centro comercial, así que… – No hizo contacto visual con la pelirroja. De inmediato Wendy supo que había algo más.
-¿Ah sí? – No cambio su expresión, cosa que hizo sudar un poco más a Soos.
-S-Sí – Respondió inseguro.
-Anda Soos, di lo que te molesta, eres muy mal mentiroso y no estas yendo al trabajo por eso, ¿no es así? – Ánimo Wendy.
Soos suspiro, rindiéndose.
-Bueno, es que hace unos días mi abuela me comentó que mi primo Reggy se iba a casar, y me dijo que ya debía de ir sentando cabeza, y que, si fuera posible la llevara al compromiso de mi primo, pero nunca he tenido una cita en mi vida, así que fui a intentar a hablar con chicas en el centro comercial, pero todo fue un desastre, por eso compre el juego, me resulta más fácil hablar con chicas a través de una pantalla que de frente a ellas – Confesó Soos.
A Wendy no le hizo mucho gusto que el problema fuera amoroso, ya que recordaba cierto incidente con cierto emo, lo que no hacía más que incomodarla, pero viendo que tenía que ayudar a su amigo, no quedaba de otra. Suavizo su mirada.
-Creo que te torturas demasiado, Soos, eres alguien tierno, con un trabajo estable y una camioneta, solo es cuestión de que tengas más confianza en ti mismo para poder hablar con una chica – Aconsejó.
-¡Pero me siento más seguro con el juego y con Giffany! – Declaró en negación.
-¿Quién es Giffany? – Preguntó Hilda.
-Será el personaje de diseño genérico del juego – Comentó Lincoln. Nadie noto que unas venas surgieron de la frente de Giffany junto a unos fugaces glicheos al escuchar ese comentario del albino.
– Deberías ir a practicar con chicas reales, digo, un juego es un juego, después de todo – Sugirió Hilda mirando a su amigo.
-¡Pero apenas voy a conocer a sus padres, su padre es un hombre pulpo, chicos! – Dijo Soos en negación.
-¿Pero Giffany puede ir contigo a la boda de tu primo? – Cuestiono la pelirroja.
Soos agacho la mirada, decaído.
-No…
-Mira, aunque ahorita no tenga ganas de saber de problemas amorosos, te ayudaré a hablar con las chicas – Ofreció Wendy. – ¿Cuándo es la boda? – Preguntó.
-Iba a ser en dos días, pero se retrasó dos semanas por el clima
-Entonces tenemos tiempo para practicar, ven, vamos, te enseñare como hablar con una chica, 100% certificado por otra chica – Guiño el ojo levanto.
-También ayudaremos, es nuestro deber devolver lo que siempre haces por nosotros – Mencionó Hilda con una sonrisa.
-Está bien – Cedió con una sonrisa, mínimo le ayudo. Hilda lo tomo de la mano y comenzó a jalarlo fuera de su habitación, siendo seguido por Wendy. – ¡Volveré luego Giffany! – Se despidió antes de salir de su habitación.
-Tranquilo, amigo, es solo un juego no se irá a ninguna parte – Menciono Lincoln cerrando la puerta antes de irse.
-Sí… no iré a ninguna parte – Tras decir eso, la pantalla oscureció y una chispa destello por los enchufes hasta desaparecer en tomacorriente.
Al poco rato, ingreso la abuela a leer el diario de su nieto como de costumbre.
~0~0~0~
Soos se estaba arrepintiendo mucho de haber salido de su cueva. Estaban dentro del centro comercial, y este día había más personas de lo común. Maldijo su suerte en silencio, su abuela le había contado que últimamente menos gente salía por el frío, no los culpaba, aunque seguramente no compartieran sus mismos motivos para quedarse en casa.
-Bien, aquí estamos – Declaró Wendy mirando con una sonrisa, había muchas chicas lindas circulando por todo el lugar. – Es fácil Soos, solo es por tus nervios que puede parecer difícil, pero las claves son simples – Inicio Wendy.
-¡¿Claves?! ¡¿Qué esto también tiene combos o algo así?! – No se le daba bien memorizar combos, nunca fue bueno en los juegos de pelea.
-No, Soos, mira te diré los tres pasos claves para hablar con cualquier chica – Se acercó al hombre he hizo que la mirase a los ojos.
-Paso uno: Mírala a los ojos, a las chicas nos gusta que los hombres tengan confianza en sí mismo, no demasiada confianza para hacerlos un patán, pero sí que no tenga miedo de dar el primer paso, ¿sí o no, Hilda? – Preguntó a su compañera femenina.
-A decir verdad, no recuerdo hablar con ningún chico, solo Lincoln – Comentó.
-No importa, pero Lincoln te mira a los ojos, ¿no?
-Ah, eso sí – Sonrió.
-Pero, Lincoln tiene ventaja, es un chico apuesto que no le cuesta hablar con nadie – Soos miro a Lincoln, preocupado. Lincoln se avergonzó.
-No digas eso – Rio ligeramente avergonzado. – Solo no te sientas intimidado por la mirada de la chica, ten un poco de confianza, las chicas no te van a morder – Mencionó Lincoln tranquilamente.
Wendy asintió en aprobación.
-El segundo paso: Ser agradable, a las chicas nos gusta que nos traten bien, eres un chico educado, solo trátalas con respeto, puedes intentar hacerla reír o charlar de lo que quieran, lo importante es no incomodarla, para que no huyan despavoridas.
Soos trago saliva.
-¿Y qué pasa si no tengo nada en común con la chica o si ella me trata mal? – Preguntó.
-Bueno, aunque no tengan gustos en común, eso no quita que puedan tener una agradable charla, como dice Wendy, solo se educado, puedes intentarlo con otras chicas, seguro que con alguna caerá algo en común de lo que puedan hablar, ahora de lo segundo, pues no tiene caso que soportes malos tratos de ella, la cosa es que tanto tú como ella estén cómodos – Volvió a decir Lincoln.
Soos asintió.
-(Creo que este chico perfectamente puede auxiliar a Soos sin que esté ahí) – Pensó Wendy, complacida por los buenos consejos de Lincoln.
-Tercer y último paso: Invitarla a salir, si seguiste los dos pasos anteriores, ya solo es cuestión de que la invites a salir a algún lugar, ya en tu cita simplemente repites los pasos, haces que se divierta, tengan agradables momentos, y en unas cuantas citas más podrás mencionarle lo del compromiso de tu primo, aunque no sean novios, no es necesario que lo sean para ir al evento, donde también la pueden pasar bien, ya si esto funciona, pueden hacer oficial la relación, y todo cool – Termino de explicar la pelirroja.
-Oh, chicos… ustedes lo hacen ver tan fácil – Se quejó, eran buenos consejos, podía distinguir eso, era el problema era en la práctica. No había sido la primera vez que había intentado hablar con chicas, esas veces solo arruinaba todo.
Viendo que el nerviosismo de su amigo lo agobiaba, Lincoln volvió a hablar.
-No te desanimes tan pronto, amigo. Solo respira hondo, trata de calmarte, estando nervioso solo podrías ahuyentar a las chicas. Estando calmado, no te costara mirarla a los ojos, y si tienen cosas en común te saldrá natural el hablar con ella, eres un chico muy divertido y genial, solo confía más en ti mismo – Ánimo Lincoln dándole palmaditas en la espalda.
Eran palabras realmente reconfortantes y sinceras, eso definitivamente le dio muchos puntos a Lincoln en la mente de Wendy, quien sonrió.
-(Quizá el este acostumbrado a tratar con chicas, tal vez creció en una casa con más chicas que chicos) – Viendo su comportamiento natural para hablar y comprender sin problema con el sexo opuesto, aún, aunque no fuera con una intención amorosa, era fácil ver su experiencia. Ya se lo comentaría al Sr. Stan cuando lo viera.
-Está bien… – Cedió, respirando hondo, trato de apartar los nervios de su mente, podía lograrlo, solo debía seguir los consejos de sus amigos. – ¡Vamos! – Salió corriendo directamente hacía la primera chica que miro.
-¡Ve por ella, Soos! – Ánimo Wendy.
-¡Tú puedes, amigo! – También ánimo Hilda
-¡Solo sé tú mismo! – Le aconsejo Lincoln.
-Vaya, no sabía que fueras un gurú del amor – Bromeo Hilda pegándole un codazo amistoso.
-Yo tampoco, podría empezar a cobrar por eso – Se rio, no parecía mala idea.
-Parece que te estas contagiando de la visión emprendedora del tío Stan, eh – Añadió.
-Chicos, concéntrense, miremos como le va a Soos – Dijo Wendy siguiendo con la mirada a su amigo.
-¡Claro! – Estuvo de acuerdo el albino.
-Sé que quizás no es el momento, pero… ¿podemos comprar churros? – Preguntó Hilda, haciendo que los otros dos la miraran. – ¿Qué?, Lo siento, es que aún tengo hambre – Se cruzo de brazos, en serio, hoy tenía más apetito de lo normal.
-Bueno… ya que estamos con eso… podemos comprar más agua, yo también tengo mucha sed – Lincoln sonrió nervioso.
-¿Qué no comieron y bebieron algo con la abuela de Soos? – Les preguntó.
-Sí, estuvieron muy ricas sus galletas, pero mi estomago todavía me demanda más comida – Replico Hilda.
-No lo sé, solo estoy muy sediento desde la mañana – Dijo Lincoln.
Wendy suspiró. ¿Qué Stan se le olvidaba alimentarlos? O… ¿ellos eran demasiado glotones?, no tenía la respuesta a eso en esos momentos, pero solo le quedaba ceder, esperaba que a Soos le fuera bien para ya librarse de más problemas románticos por el resto del día.
Volviendo con Soos, él estaba haciendo su mejor esfuerzo.
-¡Hola! No me asustan para nada tus ojos, ¡voy a mirarlos! – Peculiar saludo para iniciar, anudado a la acción de estirarse los parpados para mirarla fijamente a los ojos, provoco un susto a la mujer, quien grito, tiro su bebida y salió corriendo. – ¡Contacto visual! – La siguió caminando extrañamente.
Primer intento y primer paso fallidos.
-Sabías que los cerdos no pueden andar hacía atrás, lo vi en un vídeo de internet, ¡ja! Veo que tú sí, no te digo cerdito, ¿a dónde vas? – Un tema de conversación interesante si se los presentases a un amante férreo de los cerdos, no era una curiosidad impresionante, pero el cerdito que Mabel tenía le dio la inspiración de buscar más información para hablar con Mabel al respecto, lamentablemente, el resultado fue que la chica lentamente se alejo sin quitarle los ojos de encima.
Segundo intento y segundo paso fallidos.
-Oye… yo digo que eras una chica – Fue lo primero que le dijo a otro ser humano de tendencia gótica, el cual hizo que Soos entrecerrara la mirada para ver que no se había equivocado en su primera afirmación. – Varón… no, acerté la primera vez… varón… – Siguió luchando por descubrir el sexo del ser humano.
-Bueno, no importa, lo que seas, ¿querrías ir a una cita conmigo? – Preguntó esperanzado. Recibió una mirada de absoluta indiferencia y frialdad, ni siquiera recibió una respuesta cuando el humano regreso a trabajar en la tienda de atrás.
Tercer intento y tercer paso fallidos.
Soos suspiró sentado en un banco, cansado, llevaba ya varios intentos, pero lo estaba arruinando todo. Se estaba rindiendo, ahora tendría que resignarse a ir solo al compromiso de Reggy. Era de lo peor, era patético, no podía hacer nada bien, esto no era lo que quería.
Resistió el impulso de llorar, no quería que nadie que lo conociera lo viera así, menos sus amigos, odiaría que lo vieran así, no tendría cara para encararlos como tampoco la tendría si es que alguna vez Dipper y Mabel regresaban al pueblo. Si no podía ni conseguir una chica, menos podría hacer algo para ayudar a los que le importaban. Se sentía tan inútil. El Sr. Pines estaría decepcionado, su abuela estaría decepcionado, su primo lo estaría, Wendy, Lincoln, Hilda, todos lo estarían, sin contar todas las chicas que ahora tenían una mala imagen de él.
Ojalá esto fuera un juego, Giffany era la única chica con la que había podido entablar una relación. ¡Era tan fácil!, todos sus fallos podían ser borrados, podía elegir las otras opciones hasta dar con la acertada, solo debía aprender a escoger bien y Giffany hacía lo que esperaba. Ese era su problema con las chicas reales, no sabía como reaccionarían y eso las ponía muy nervioso.
Quería ir a casa…
Se levantó del banco, dispuesto a ir por sus amigos, los había perdido de vista, que pena tener que decirles que todos sus amables consejos no sirvieron con él porque los echo a perder. No pudo mirarlas a los ojos, las incomodo y rechazaron todas sus propuestas de citas. Su confianza solo hacía más que desmoronarse, se sentía agobiado.
Busco, pero no los encontraba, ahora parecía haber muchas más mujeres que antes, eso comenzaba a ponerlo muy nervioso.
-Estas chicas tienen demasiadas dimensiones y no traen un menú de explicaciones – Se dijo a sí mismo muerto de nervios, retrocediendo, y sin querer choco a otra chica, tirándole el bolso.
-¡Ah mí bolso! – Exclamó la mujer para arrojarse y tomar su rostro para evitar que se lo pudiera robar, luego regreso su mirada llena de enfado a Soos.
-¡Oh no! ¡deshacer! ¡deshacer! – Gritó desesperado, quería arreglar eso, pero no había un botón al que clicar para reparar su error, esto no era un videojuego.
-No desharás nunca lo que eres – Le dijo furiosa, sosteniendo con más fuerza su bolso.
Eso fue suficiente para hacer que Soos corriera despavorido, todo a su alrededor eran chicas, la mirada de desprecio sobre de él, llego frente a una tienda de electrodomésticos que tenían en su mostrador un montón de televisores. Se puso dándole la espalda, recargando su peso en el vidrió y mirar temeroso a todas las féminas del lugar.
-¡Oh vaya, esto es de lo peor, ojala estuviera en mi casa con…! – Fue interrumpido por una robótica, y extrañamente, cariñosa voz.
-Hola Soos – Le saludo Giffany con una sonrisa mientras corazones salían a su alrededor dentro de la pantalla del televisor.
-¡Giffany, oh wow, me alegra tanto verte! Aunque… estoy confundido – Declaró entre aliviado y extrañado.
-Oh Soos… no soy un videojuego común – Empezó a contar, haciendo que otros televisores se encendieran y mostraran la imagen de Giffany. – Yo soy… especial – Frente a ella había un perrito robot, el cual miro y con su dedo, mando una chispa directamente hacía él, activándolo.
Luego, una de las pantallas mostro un grupo de programadores, uno de color rosa resaltaba, Giffany continuó. – Los programadores trataron de borrarme – El Stickman rosado escribía desesperado en su teclado, hasta que una gran equis le apareció en toda la pantalla, seguido de un mensaje; ¿Delate? este al darse cuenta exclamo en palabras japonesas. – Así que yo los borre a ellos – Dijo pragmáticamente, mientras el muñeco tecleaba con más desesperación, hasta que súbitamente un rayó surgió de la pantalla electrocutándolo hasta matarlo.
-¿Qué…? ¿Qué hiciste con ellos? – Preguntó algo conmocionado.
-Eso no importa – Dijo haciendo que todos los televisores se prendieran y mostraran su imagen. – Lo que importa es que ya no tendrás que hablar con chicas reales nunca más, tú y yo podemos estar juntos, ¡por siempre! – Declaró haciendo que todos los televisores mostraran una única imagen de ella, que miraba amorosamente a Soos, extendiendo sus brazos a él.
-Wow, es asombroso, un poco me preocupa, pero es asombroso – Dijo impresionado. – Oye… ¿qué quieres hacer ahora? – Preguntó con una sonrisa.
-Lo que tú quieras – Dijo la chica virtual.
A Soos solo le vino a la mente una cosa.
Estando en el área de niños, Soos se encontraba encima de un tren, riendo como un niño pequeño, divirtiéndose bastante.
-¡Ja ja ja! ¡chu, chu! – Reía animadamente, Giffany también lo hacía, en la pantalla la mostraba a ella con un cambio de ropa, conduciendo un tren que cargaba con lindos animales de peluche.
Súbitamente, pantalla se puso en negro, para luego mostrar un mensaje.
-INSERTE 50 CENTAVOS PARA CONTINUAR – Habló el programa del tren.
-Oh vaya – Exclamó Soos molesto, pero su atención rápidamente se desvió a una risa cercana a él. Miro de quien se trataba, y era una chica bastante linda, piel morena, cabellos castaños atado en una cola de caballo, lindos ojos, labios carnosos y lindos cachetes, vestida con un overol y gorra de '¡Meat Cute!' Encima de su ropa.
-Oh lo siento – Al verse descubierta se disculpó, acercándose. – Es impresionante ver a un adulto en un tren como ese, eso es digno de admiración – Comentó amistosamente.
-Oh sí, pues… yo digo: si es divertido, hazlo, ¿no es cierto? – Musito Soos a la chica.
-Exacto – Estuvo de acuerdo. – Ser adulto es lo peor, picar carne, recordar pagar las cuentas, quisiera estar en ese tren todo el día – Declaró con añoranza.
-Al menos tú trabajas en '¡Meat Cute!' la carne extrema es la comida del futuro – Dijo.
-Yo siento lo mismo – Lo miro impresionada. – Soy Melody, por cierto – Se presentó extendiendo su mano.
-Oh, soy Soos – Estrecho su mano mientras levantaba su gorra, presentándose. – Te digo algo… si te gustan los robots… ve al mejor restaurante de todos los tiempos – Comentó con una sonrisa.
-¿Hablas de…?
-¡Fiesta Pizzamatrónica de Hoo-Ha el Búho! – Dijeron al mismo tiempo, entusiasmados.
-¿Qué? ¿Conoces ese restaurante? Amaba ese lugar de niña – Menciono mientras tomaba nerviosamente su cola de caballo.
-Oh sí, hay uno aquí mismo, podemos ir cuando quieras – Sonrió dejando la propuesta en el aíre.
-Yo… termino a las ocho – Dijo complacida.
-Boom, hecho – Estuvo de acuerdo.
-Perfecto, te veré luego – De su bolsillo saco dos monedas de cincuenta centavos, para dárselas a Soos. Alejándose hacía la salida, con la puesta de sol y su linda sonrisa, hizo que la palabra "hermosa" apareciera en la mente de Soos, hasta macharse con una sonrisa en su rostro.
-Que linda chica… bueno, volvamos a pasear en el tren para niños – Dijo, pero inesperadamente fue sorprendido por otra voz familiar.
-Madre mía, pero mira que bien lo hiciste Soos – Declaró Wendy dándole un pequeño golpe en el hombro a Soos.
-Eso estuvo increíble Soos – Halagó Hilda con una sonrisa.
-¡Así es: estuviste calmado y seguro de ti mismo, la miraste a los ojos, fuiste agradable con ella y ahora tienes una cita con ella! En serio, que asombroso, bro – Mencionó Lincoln emocionado.
-¿En serio? – Preguntó incrédulo.
-Honestamente, estaba preocupada por ti, ya que no te encontrábamos, pero viendo como actuaste con esa chica no tengo de que preocuparme, te dijimos que era fácil – Wendy infló el pecho orgullosamente, de la nada, un instinto maternal floreció en ella, sintiéndose orgullosa de "su muchacho".
-También parece que tu juego si sirvió de algo, ya puedes tirarlo – Comentó Hilda.
-¿Cómo? Pero… me gusta Giffany es buena conmigo, es tan predecible – Dijo inseguro de lo que acaba de ocurrir.
-Vamos Soos, hablaste con una chica de verdad, ese juego te ayudo, pero Giffany no puede acompañarte al compromiso de Reggy, ¿o sí? – Comentó Lincoln.
-Sin contar, que ningún juego de computadora será capaz de besarte o darte afecto real – Agrego Hilda.
-Eh… – Soos lo pensó. Ellos tenían razón, aunque Giffany pudiera acompañarlo, no sería lo mismo que con una chica real. Estuvo mucho tiempo deseando que esto le sucediese, no tenía que desperdiciar ni la oportunidad, ni tampoco debía mandar a la basura toda la ayuda que sus amigos le estaban brindando.
Suspiró. – Tienen razón, tendré que hablar con ella – Se rasco la nuca, no podía imaginarse lo incomodo que sería.
-Bueno, tú has eso, yo puedo ver que ya pueden encargarse ustedes dos, en especial tú, Lincoln, ten cuidado de no ser rompe-corazones – Bromeo haciéndole cosquillas al albino.
-No empieces – Se avergonzó. – ¿Tú qué harás? – Le preguntó.
-Bueno, la verdad, ya he tenido suficientes problemas amoroso por hoy y por mucho tiempo, iré a mi casa a descansar… y… debo ir pensando una forma de disculparme con Robbie por lo de la otra vez, así que les dejaré esto en sus manos, lo harán bien, ya me lo demostraron – Mencionó con una sonrisa.
-Como quieras – Hilda le resto importancia, no tuvo problema con ello.
-Está bien – Lo mismo con Lincoln.
-Bien, mucha suerte en tu cita, Soos – Se despidió.
-Gracias por ayudarme Wendy, en serio me sálvate el trasero – Agradeció Soos con una sonrisa, aun estaba preocupado por la charla que iba a tener con Giffany en un rato.
-Nah, no hay de que, tú ya lo entendiste todo y tienes a tus pequeños coaches para apoyarte si necesitas ayuda, eso hacemos los amigos – Dijo emprendiendo marcha a su casa. Aunque… esa última oración: eso hacemos los amigos. Le dio cierto malestar, suspiro internamente, pues sabía que Robbie no era el único con quien debía disculparse por su actuar. Con eso en mente se marchó.
-Bueno, vamos para que te prepares, Soos – Dijo Hilda.
-Sí… – Se rasco la nuca, algo le decía que no iría bien la charla con Giffany.
-Ya, no te estreses tanto, Soos, lo harás bien – Volvió a animar el albino.
~0~0~0~
Ya estando en su habitación, Soos se sentó frente al monitor, nervioso.
-Oye Giffany… tenemos que hablar… – Inició.
-Claro, me programaron para que todo lo que digas me interese – Dijo con su sonrisa artificial.
-Pues… ¿nunca tuviste que elegir entre dos cosas que te gusta, pero no sabes cuál es la correcta? … Digo… pensando a largo plazo, tal vez deba estar con alguien menos… BEP BOP, aja… ¿cierto?
-¡Creo que no sabes lo que dices Soos! ¡Nadie te ama más que yo, las chicas solo van burlarse de ti! – Le grito enojada.
-Tú… ¿en serio crees eso? – Preguntó algo dolido.
-¡Lo sé, Soos! Además, teníamos un trato: Compraste mi juego, cargaste mis libros, eres mi novio. ¡Ahora, siéntate en esa silla! – Ordeno con severidad.
-No me gusta mucho como actúas…
-¡No voy a dejar que otra chica te aleje de mí, Soos! – Grito golpeando la pantalla de la computadora.
-¡Giffany, cálmate! – Mientras ella seguía gritando furiosa, Soos miro su escritorio, donde yacía su control, lo tomo y presiono el botón de pausa. Giffany se congelo. Luego, miro a su alrededor, verificando que no había nadie.
-Wow… eso fue intenso – Se rasco la nuca, se levantó, y saco el disco del juego, sin darse cuenta que una pequeña chispa salió de este y se adentro en su computadora. – Lo siento Giffany, tal vez tener una novia robot no fue buena idea. – Apagó la pantalla. – Voy a devolverte a la tienda luego de mi cita con Melody – Guardo el disco en su bolsillo y salió de su habitación.
Cuando cerro la puerta detrás de sí, la pantalla se encendió mostrando a la chica de cabellos rosados mirando hacía el suelo, su entorno comenzó a destellar y glichearse, hasta que ella levanto la mirada dejando ver uno de sus ojos, mostrando una fría locura hasta que todo destello, desapareciendo de ahí.
~0~0~0~
Ya estando de vuelta en el centro comercial, los tres se encontraban el área de comida, Soos se había arreglado para la ocasión cambiándose a unos pantalones marrones más formales, un suéter azul zafiro con un moño rojo, manteniendo su inseparable gorra. Esperaba sentado mientras Hilda le masajeaba la espalda, con una mirada centrada mientras escuchaba a Lincoln como si fuera su entrenador de boxeo mentalizándolo para su pelea por el campeonato.
-Muy bien, Soos, ya lo practicamos: ¿Ella es…? – Inició el albino.
-¡Linda!
-¿Cómo son sus historias?
-¡Interesantes!
-¿Quién pagará la cena?
-¡Soos! – Exclamo con los brazos levantados, completamente motivado.
-Jajaja bien, anda, lo harás bien, ¡ahora ve! – Exclamo y Soos así salió corriendo a la entrada de la pizzería.
-¡Buena suerte! – Le grito Hilda.
-Hola de nuevo, chicos – Inesperadamente llego Wendy cargando una bolsa de plástico.
-Uh, ¿qué tal? ¿no qué regresabas a tu casa a descansar? – Preguntó Lincoln.
-Ay, pues justo cuando iba a la mitad de mi camino de regreso me llamo mi papá para que fuera a comprarle algo en el centro comercial – Se quejó enseñando la bolsa. – Todo me resulto demasiado inoportuno justo en ese momento – Wendy suspiro, su padre le hacía hacer cosas así siempre.
-Te entiendo, es como cuando Stan nos encarga otra tarea justo cuando vamos a ver televisión – Comprendió Hilda, eso justamente les sucedió antier.
-Si, algo así. En fin, ¿dónde está, Soos? – Preguntó.
-Acaba de salir a su cita, por cierto, ¿nos acompañas ya que estas?, digo, de paso ya cenamos algo ahí, ¿no? – Dijo Hilda.
-¿Qué tu hambre no tiene fondo? – Mencionó Wendy.
-¡No es mi culpa! – Se excuso, en serio, hoy tenía más apetito de lo normal.
-¿Y adivino… tú tienes sed? – Miro a Lincoln, quien rio nervioso.
-Jajaja… tal vez… – Sonrió.
-Ay, esta bien, de todas maneras, siempre cenamos en mi casa a las nueve o diez, supongo que pueden esperarme un poco – Le resto importancia.
Regresando con Soos.
Ya se encontraba sentado con Melody en una de las tantas mesas, rodeado por la cantidad de pantallas y arcades a su alrededor, y la iluminación, daba una buena atmosfera.
-Vaya, me gustarían unos palillos de pan ahora – Comentó ella, hambrienta.
-Jaja emmm… una vez tenía tanta hambre que me comí el bambú decorativo de un restaurante chino – Hubo un momento de silencio, hasta que Soos golpeo su estómago – ¡Co-mo lin-do pan-da! – Cantó haciendo reír a Melody.
-Eres gracioso – Le dijo.
-Jajaja lo sé… pues, yo siempre digo que… – Interrumpió lo que estaba por decir cuando noto que detrás de Melody, en la pantalla de una de las maquinitas estaba ella, estaba Giffany. Un escalofrío bajo por su espalda cuando leyó el mensaje: ¿Me pausaste?
Su mirada intensa hizo que escupiera el agua que tomo, comenzando a toser fuertemente.
-¡Soos! ¿estas bien? – Preguntó preocupada.
-Er… ¡No! ¡Estoy bien! Jejeje – Trato de disimular, pero luego miro las tres pantallas encima de Melody mostrando un mensaje, seguido de una flecha que apuntaba directamente a Melody.
-¿Estás seguro? Estas escupiendo demasiado – Cuestiono ella.
¿Me dejaste por ella?
Ese era el mensaje, para luego cambiar a una imagen de Melody, pronto una gran equis cubrió su rostro amenazantemente.
-Ehhh… ¿me esperas aquí? Tengo que ir al baño un largo rato… ¡No pienses nada raro! – Dijo levantándose y sin esperar respuesta salió corriendo de ahí.
Fue directamente a la mesa donde estaban sus amigos, ellos estaban tomando refresco y comiendo pizza.
-¡Chicos! – Los llamo. – Ah, hola Wendy, creí que te ibas a la casa – Saludo.
-Me encargaron un mandado por aquí justo cuando iba a mitad de camino. ¿Cómo te está yendo con tu cita? – Preguntó tranquila.
-¡Tengo un gran problema! ¡Giffany me está acosando! – Exclamó preocupado.
Lo miraron extrañado.
-¿Giffany? – Cuestiono Hilda extrañada.
-Oh bueno, quizás se pronuncie GIFfany, no estoy muy seguro… – Comentó.
-Soos, ella es un personaje de un juego, ella no puede acosarte – Le dijo Lincoln frunciendo ligeramente el ceño.
De repente, las luces se apagaron y unas pantallas frente a ellos se encendieron mostrando la imagen de una no muy feliz Giffany, que los analizaba a los cuatro. Eso hizo que Wendy dejara caer la mandíbula, impresionada. Hilda tosió escupiendo algo del bocado de pizza que se había llevado a la boca.
-Oh rayos, si que puede acosarte – Dijo Lincoln, impresionado.
-Tranquilo, seguro que ella no puede salir de la pantalla – Trato de calmar Soos, pero vieron como de la pantalla un destello recorría los cables, llegando a las maquinitas, que mostraron a Giffany recorriendo sus pantallas (incluso destrozando a algunos personajes de los juegos, solo por despecho) hasta llegar al escenario de donde aparecerían los animatrónicos.
-Oh vaya – Definitivamente este no era el día de Soos.
Se levanto y salió corriendo a donde estaba Melody, sentándose de nuevo, tratando de no asustarla.
-H-Hola, oye, ¿mudamos esta cita muy lejos en el bosque lejos de la electrónica y de las personas? – Preguntó, ansioso.
-¿Qué? Pero el show ya va a comenzar – Replicó mirando el escenario, que estaba iniciando su función.
Cuando la cortina se abrió y las luces se apagaron, los vítores de los niños no se hicieron de esperar, mostrando a la banda, el oso del bajista, la rana de los bongós, la chica ardilla del banjo, las dos ratas gemelas que custodiaban al lado del escenario ocultas en su baúl, el búho guitarrista, y el más popular, Willy tejón. Todos listos para el show.
Así, el búho empezó animando al público, pero súbitamente este se apagó, una chispa voló hacía la chica ardilla, y todas las luces la enfocaron a ella, que comenzaba a tocar.
-Hola amigos, esta Hoo-ha el búho se fue – Anuncio cambiando la iluminación a una azul, mirando directamente a una persona con esos bizcos y espeluznantes ojos verdes. – Esta canción es para mi novio por siempre, Soos – Canturreó.
-Soos, ¿qué está sucediendo? – Le cuestiono confundida.
-¡No hay tiempo de explicar, tenemos que salir de aquí! – La tomó de la mano con dirección a la salida, arrastrándola. Sus amigos, al ver la acción de Soos también huyeron.
-La única forma de salir, Soos, es en mis brazos – Declaró, levantando los brazos, chasqueo los dedos y una chispa fue hasta el resto de animatrónicos. – ¡Captúrenlos! – Ordeno, haciendo que las maquinas encendieran mientras sus ojos se volvían rojos.
Las ratas, les surgieron piernas y brazos metálicos dentro del baúl, levantándose rugieron feroces, mientras el resto de animatrónicos bajan del escenario.
Todo el público salió corriendo hacía la salida, y para mala fortuna del grupo, las puertas se cerraron justo cuando estaban por salir, deteniéndose abruptamente, regresaron su mirada atrás para ver como la Giffany se acercaba.
-Lo siento, Soos, pero no puedes escapar de nuestra relación – Le dijo mientras extendía uno de sus brazos que lanzó unos rayos que recorrieron el juego de lanza pelotas, que comenzaron a disparar pelotas en su dirección. Para evitar ser golpeados, Soos derribo una de las maquinas arcade para resguardarse de la lluvia incesante de pelota.
-¡Maldita sea, el amor no trae nada bueno! – Grito Wendy, estaba comenzando a pensar que la maldita era ella.
-Oye, te explicare… puede que comprara un simulador de citas que cobró vida y enloqueció – Resumió a Melody.
-Oh… si estoy loca, loca por ti, Soos – Canturreo lanzando un rayo que reboto en la puerta y le prendió fuego al cabello de Melody, Soos la ayudo a apagarlo.
-Oh lo siento tanto, Melody, yo lo resolveré, es a mí a quien quiere, la distraeré mientras se resguardan – Declaró armándose de valor.
-¡Yo me encargo de eso! – Dijo Wendy seriamente.
-¡Podemos ayudar! – Declaró Hilda.
-También podemos distraerlos – Añadió Lincoln.
-¡No! – Negaron ambos rotundamente. – Ustedes pónganse en un lugar seguro, preferiblemente lejos de aquí, yo resolveré el problema que inicie, Melody, ve con ellos – Pidió mientras se levantaba y comenzaba a ser golpeado. – ¡Es la única forma! – Grito.
-¡Pero! – Hilda trato de replicar.
-¡Es la única forma! – Volvió a gritar para salir corriendo.
-¡Por aquí Giffany! – Llamo su atención.
-¡Alto! – Ordeno a las ratas atraparlo, pero Soos tomo una cacerola y se deslizo por el suelo evitando ser capturado para llegar dentro de la cocina. Giffany lo siguió.
-¡¿Hacia dónde vamos?! – Preguntó Melody.
-¡No tengo idea! – Exclamó Wendy. – ¡Cuidado! – La aparto recibiendo un golpe de lleno del tejón.
-¡Soy un tejón fuerte! – Cantó.
-¡Maldita chatarra! – Gruñó Wendy.
-¡Toma esto! – Le sorprendió Hilda detrás golpeándolo con una silla la espalda, eso causo daño, pero no el suficiente. El tejón rápidamente se volteó mirando a Hilda.
-¡Tú estás conmigo! – Le dijo Wendy al tejón lanzándole unos nachos a la cara. – ¡Tú y Lincoln salgan de aquí! – Le ordenó Wendy mirando con severidad a la peli-azul.
Hilda iba a protestar, pero el grito de Lincoln les llamó la atención.
-¡Necesito ayuda! – Grito Lincoln escapando del oso.
-Me comeré tu rostro como una pizza – Declaro macabramente el oso con una risa infantil.
Lincoln corrió y se adentro en los juegos para niños para adentrarse, desgraciadamente, ahí lo espero la rana quien lo atrapa, la diferencia de fuerza era clara y acabo con Lincoln siendo sometido.
-¡¿Alguien me echa una mano?! – Pidió desesperado.
-Sus plegarías fueron escuchadas cuando Hilda golpeo a la rana con el hacha de incendios, esta vez, en la cabeza, decapitándolo.
-¡Aventurera al rescate! – Vitoreó Hilda, siendo inmediatamente sostenida por el tejón. – ¡Rayos! – Eso le paso por hablar de más.
-¡Suéltala! – Grito Melody golpeando de la misma manera al tejón por la cabeza con una silla, consiguiendo el mismo resultado que Hilda.
No obstante, una de las ratas la ataco por la espalda y la aprisiono, forcejeando, miro como la otra rata sostenía a Lincoln y Hilda, uno en cada mano, por debajo de su hombro, ellos forcejeaban, pero no podían escabullirse y las filosas garras del animatrónico les hizo reconsiderar moverse imprudentemente.
-¡Wendy! – Llamarón a la pelirroja.
-¡Estoy algo ocupada! – Les grito, ahora mismo el oso se estaba abalanzando sobre ella, tratando de morderle el cráneo, ella se defendía con un bate que no estaba aguantando demasiado. Logrando zafárselo de encima con puro esfuerzo, golpeando una y otra vez la cabeza del oso hasta que lo vio apagarse, eso la dejo agotada, logro escaparse de la muerte, pero para su mala suerte, el tejón aun no estaba vencido, aunque le faltase la cabeza, Giffany lo hacía funcionar sin ella, sin contar que, de todo el grupo, era el más avanzado tecnológicamente. Así que tomo por la espalda a la pelirroja.
Todos estaban sujetos y aprisionados.
-Te tengo rodeado~, Soos, no hay salida~ – Canturreo victoriosa, Soos siguió retrocediendo cuidadosamente, volteó a la ventana y vio a todos sus amigos capturados por los animatrónicos, forcejeando por escapar de su agarre, pero era inútil.
-¡También podrías buscar a otros chicos! – Sugirió Soos tratando de distraerla, buscando algo con lo que defenderse.
-Solo me interesas tú, aunque admito que ese mocoso albino tiene linda rostro, es muy joven para mí, ¡y tú eres mi hombre indicado! – Lincoln no pudo evitar un pequeño sonrojo por ese cumplido.
-¡¿En serio te sonrojaste?! – Le reclamó Hilda, fastidiada por toda la situación.
-¡Perdón! ¡No puedo evitarlo! – Le contestó apenado.
-(¿Por qué me meto siempre en estas cosas?) – Se volvió preguntó Wendy internamente, estaba cansada del amor.
-Mira, lo siento, haré lo que pidas, solo deja a mis amigos, ¡lo prometo! – Suplico.
-Recuerdo que alguien me había prometido ser mi novio – Lanzó otro rayó a una pantalla, mostrando su avatar. – Piénsalo – Una secuencia dramática de varias chicas mirándolo con desprecio. – Las chicas reales son impredecibles, ellas te juzgan. En serio crees que Melody querrá verte luego de esta horrenda cita – Ahora mostraba una Melody enfadada, cambiando a otra escena donde Soos le ofrecía un ramo de rosas, pero ella le cerró la puerta en la cara antes de que comenzara a llover.
Soos desvió la mirada.
-Puedo descargar tu mente en mi juego, y así, estaremos juntos, por siempre… – Dijo mientras de su dedo salía otro enchufe con su puerto apuntando al ombligo expuesto de Soos, quien al ver eso se lo cubrió con su suéter.
Sin embargo, algo inesperado sucedió. De pronto sintieron que la gravedad desaparecía, comenzando a flotar en el aíre.
-¡¿Ahhh, qué sucede?! – Grito Melody.
-¡No tengo idea! – Dijo Wendy, solo veía como las cosas flotaban a su alrededor.
Lincoln aprovechando que la rata que los sostenía estaba en una posición menos ventajosa, logro escaparse de su agarre, no sin antes llevarse un corte en la mano. Flotando encima del animatrónico, este intento capturar de vuelta a Lincoln, Hilda al ver eso, también logro escabullirse de la misma manera que el albino, ahora ambos estaban trepados en la espalda de la máquina dieron un fuerte salto empujando la maquina que termino empalada por uno de los juegos destrozados.
-¡Vamos a ayudarles! – Grito Hilda dispuesta a ayudar a Melody y Wendy. No obstante, pronto, la gravedad regreso y todos cayeron hacía el piso.
Lincoln y Hilda cayeron directamente en la piscina de pelotas, mientras que Melody y Wendy lograron posicionar a los animatrónicos para que ellos recibieran el impacto. Como el tejón ya estaba muy destrozado, el golpe contra el suelo fue lo suficiente para apagarlo, permanentemente.
-Tú sí que no sabes tratar a una chica – Se quejó Wendy y fue a ayudar a Melody.
Mientras que, en la cocina, Giffany no tuvo problema en caer, Soos solo pudo retroceder, comenzando a lanzarle las cosas que tenía en su bolsillo, hasta que tomo el disco de Melody, ¡aun lo tenía en su bolsillo! Miro detrás de él, la caldera aún estaba encendida.
-¡Soos no me obligues a borrarte! – Amenazó Giffany acercándose amenazante a él, no importaba que sus rehenes se hubieran liberado, solo debía ingresar la consciencia de Soos en la red.
-Yo digo que… ¡Fin del juego, Giffany! – Declaró metiendo el disco del juego dentro la caldera.
-¡NOOOOO ESPERAAAAA! – Pidió desesperada, pero fue muy tarde cuando el disco se fundió. Lo que hizo que su personaje gritara en agonía, glicheandose por completo hasta desaparecer. El animatrónico de ardilla fundió su piel hasta solo dejar su endoesqueleto y caer, completamente vencida.
Paso un rato más, ya estando más tranquilo, Soos se sentó junto a Melody. Suspiro cansado.
-Lamento todo esto, honestamente, este lugar me parecía más divertido de niño – Dijo decepcionado.
-Lo creas o no, tuve peores citas – Le comentó restándole importancia.
-¿En serio? – Preguntó incrédulo.
-Nunca salgas con un mago – Aconsejó.
-Ugh, ¿Por qué lo haría? – Ambos rieron.
-Oh, por cierto, no sé si te interesaría ir al compromiso de mi primo dentro de dos semanas, prometo que no habrá ningún robot tejón – Prometió con una sonrisa, ella rio animadamente.
-Jejeje sí, aun estaré en el pueblo – Dijo, el hombre la miro confundido.
-Voy a volver a Portland en unas semanas, pero podemos hablar por chat si estas de acuerdo
-Una relación con una chica que solo puedo ver con la computadora… ¡suena perfecto! – Declaró contento.
-Bueno… creo que al final, todo le salió bien – Comentó Lincoln, agotado.
-¡AGHHHH! ¡Olvide traer el diario, rayos! – Se quejó Hilda alborotándose el pelo.
-Tranquila, ya la incluimos en el diario cuando estemos de regreso en la caballa – Calmó Lincoln. No obstante, en la mente de ambos aun estaba ese suceso tan extraño de como la gravedad desapareció. Suspiro. – Rayos, ahora soy yo el que tiene hambre – Comentó.
-Y yo muero de sed – Agregó Hilda.
-Ahora ser comido, por un animatrónico no suena tan mal – Se quejó Wendy, ahora también perdió lo que había comprado. Hoy no era el día de su cartera. – Por lo menos, alguien salió ganando – Sonrió mirando a su amigo.
-Si, si, si, estoy muy feliz – De la piscina de pelotas salió la abuela de Soos, con su misma expresión de siempre, a lo que los tres la miraron.
-¿Estuvo siguiéndonos todo el día? – Preguntó Lincoln atónito.
-La vida de Soos es mi telenovela – Declaró la mujer sin cambiar su expresión.
~0~
¡Yepa!
No tengo mucho que decir de este capítulo, honestamente, hice más o menos el capítulo original con algunos cambios, pero el mismo desenlace. Hubiera querido hacer otro desarrollo, más del estilo FNAF, pero luego de analizarlo, consideré que era demasiado rebuscado algunas de las cosas que iba a poner, ya que, también iba a adelantar algo relacionado a los protagonistas, ósea, Lincoln y Hilda, pero aún es demasiado pronto.
Para el siguiente capítulo no he decidido todavía que criatura utilizaré, pero quiero que este vaya centrado en Lincoln y Hilda, que hasta ahora han sido más personajes secundarios que protagonistas, toca cambiar eso, pues ya tengo varias tramas pensadas en la que ellos dos van a intervenir.
También como pudieron ver, no queda demasiado para la llegada de Stanford, pero la voy a atrasar un poco más para darle más desarrollo a Lincoln y Hilda e ir desarrollando más subtramas como ya dije, ya lo verán.
En fin, pasemos a las reviews.
Reviews:
(GF)
*jva98: Bueno, tomando en cuenta que dijiste que ibas a seguir la historia en esta parte, pues te responderé ambas reviews por aquí. Primero que nada, gracias por la review amigo, ya era consciente de que ibas a ser duro, así que me tome bastante bien, pues eso era lo que quería.
Varias de las cosas que mencionaste son elementos que se explicaran más adelante (como que Dipper y Mabel sobreviviesen, el inesperado frío, la memoria de los protagonistas, etc).
Eso sí, reconozco que luego de que mencionaras que el inicio pudo ser mucho mejor… concuerdo, se me ocurrió luego de leer eso que podría haber usado el lago de Gravity Falls en lugar de otro externo, me hubiera ahorrado esa incoherencia de Stan queriendo ir a un lago, pero bueno, toca seguir delante.
Como sea, Gracias por las reviews, y trataré de ir mejorando, pues tengo buenas expectativas para este fic y tengo que cumplirlas como proyecto personal. Un saludo.
*TROLLNOCJDCAKT: Gracias, me alegra que te guste. Sobre los borra mentes… tal vez sí tal vez no, solo yo lo sé, y se averiguara en posteriores capítulos.
Otro que se puso abusado, y vio ese punto con el cambio climático, bien ahí.
Así es, la relación con el abuelo Stan será bastante sentimental de su parte. Y tienes razón con lo último que dices, solo mira como Giffany le dijo lindo a Lincoln XD. Un saludo.
*Mysterios67: Quizás este cambio se deba a algo mucho mayor de lo que se puede ver a primera vista o simplemente sea un efecto mariposa muy curioso, who knows.
De la misma manera, así como el cuerpo recuerda, si la mente olvida puede volver a tropezarse con una roca, que, sin saberlo, ya ha tropezado anteriormente, recordemos que ni Lincoln ni Hilda son grandes santos, como cualquier ser humano tienen sus defectos, dichos defectos los iré abordando en los próximos capítulos.
Claro, aún falta que use a más personajes de la serie, de hecho, ya tengo algo más o menos pensado para la madre de Gideon, pero eso será más adelante.
Eso no es mala idea. Sin embargo, ya tengo planeado todo el tema de Blendin y los viajeros del tiempo. Como siempre, tendrás que esperar para verlo. Un Saludo.
Eso serían todo por ahora, sobre la siguiente actualización será el nuevo fic "Before Lights Out" y el albino callejero, en ese orden.
Se despide Dark-Mask-Uzumaki.
Bye.
