Nos vemos abajo.
*Recepción del Club*
Y como lo había previsto… Paula no lo dejo en paz hasta que escupió los frijoles, había intentado ignorarla, huir de ella, ahuyentarla, incluso pedirlo por favor, pero al final terminó contándole toda su situación de mala gana de la manera mas superficial posible.
Tras escuchar lo que paso en tan solo un par de minutos, realmente parecía hasta desilusionada de la resolución y la nula percepción del mayor.
"¿… y que harás ahora?" Parecía una amonestación de una hermana mayor odiosa mas que una pregunta.
Y por la mirada odiosamente seria, realmente parecía que esperaba que hiciera algo al respecto.
"¿Por qué se supone que haga algo? No puedo cambiar la opinión que tiene de mi, cree que soy patético, se acabó" Decirlo por si mismo era mas agobiante aún.
Solo con ver la reacción de Michiru sabia que le perdería el respeto...
… La expresión de la mujer se veía mas ridícula de lo usual, como si hiciera burla de el.
"Oh... por... dios… ¿Crees que "Ese" es su problema?" Paula se lo preguntó como si fuese lo mas obvio del mundo, el albino temió verse como un estúpido en este momento al no saber que responder "Son celos, tontito" le soltó sin mas, como si eso fuese justo lo que debía escuchar.
…
"No…" Rechazo contundentemente la insinuación de la mujer, Michiru no veía a nadie de esa forma, de hecho de todo lo que sabia de ella, era el conocimiento mas común, que ella era un repelente de romance... y aun si lo hiciera, no seria a él.
Paula ahogo una aniñada risita ante la seria oposición del guardián de Bárbara.
"Tu no lo decides Shirou, lamento informarte eso, pero llenas muchas casillas en muchas listas de deseos, no es tanto una locura" Miro la extensión del lugar "Además… también tuve su edad, todos los enamorados envían señales, creemos que no queremos que esas señales se encuentren, pero al final las enviamos por una razón, es complicado, es caprichoso, es injusto… pero así son las reglas del juego" le dijo en una voz suave.
"Es un juego estúpido" Escupió sin mas, olvidando por completo continuar con su negación.
"Ni modo… además tu también juegas~" Canturreo al tiempo que se encogió de hombros.
Shirou estaba a punto de preguntar con poca paciencia que estaba sugiriendo, pero no pudo hacerlo…
"¿Hablan de algo interesante?" Alguien llego a su sitio para meterse a la conversación.
era Robin.
*Salida de emergencia, un minuto atrás*
Un dedo se deslizo ampliamente por su cuello, embarrando algo en su pelaje y dándole un escalofrío.
Michiru salto de su lugar completamente alarmada para tomar distancia de quien fuese que hubiese hecho algo tan raro, pero de manera casi inmediata empezó a sentir como si hubiese inhalado pimienta.
Su nariz y su garganta ardieron simultáneamente haciéndola toser.
Un olor tan espantosamente dulce y picante que casi le provoca náuseas se alojo en sus fosas caninas, sin dejarla ahuyentarlo.
Se tambaleo al sentir como su cabeza daba vueltas momentáneamente, se apoyó en una de las paredes para evitar caer al suelo.
"¿Te encuentras bien…?" Una voz falsamente compasiva la llamo, pese a la escasa iluminación del pasillo, pudo reconocerlo a duras penas por su voz...
Era el joven castaño de hace tan solo un rato "Te veías mal, así que vine a ver como estabas" se acercó ella con algo de fingida mesura, la peste que había sentido aumento mientras el se le acercaba.
…
La chica peli azul no tardo nada en armar el rompecabezas.
Era él.
Estuvo justo frente a sus narices y no se dio cuenta, esa peste que emanaba debía ser el Lust, el cabron la drogo y no pudo hacer nada al respecto.
"Deberías descansar, puedo llevarte a una de las habitaciones para que puedas…" Michiru no iba a dejar que ese ofrecimiento llegara mas lejos.
Cuando se acercó lo justo, lo tomo de la camisa, agrandó su puño solo lo suficiente y lo golpeo con toda la fuerza que tenía esperando haberlo noqueado.
Pero aquel individuo castaño en el traje apenas y retrocedió tambaleándose levemente, pues un puño de tamaño normal era el que lo había golpeado.
Miro su brazo con la manga ahora rasgada con incredulidad, intentando hacerlo crecer de nuevo para enviarle una advertencia al menos con la apariencia, pero no podía mantener la forma, sus poderes se sentían inestables, como si fueran y vinieran por momentos.
También estaba perdiendo el sentido del equilibrio y todo su cuerpo estaba ardiendo en fiebre.
Su atacante se limpió la sangre que resbalaba por la comisura de su labio, mirándola con toda la indignación del mundo.
"Otra vez… ¡es la misma mierda! ¡Esta basura no funciona, todas siguen actuando tan dignas y presumidas, no saben actuar como putas! ¡creen que son diferentes a las de la calle en América, solo porque tienen un puto club lujoso!" Le escupió veneno sin moderarse, Michiru estaba teniendo un momento difícil manteniéndose de pie, por lo cual no pudo reaccionar a los insultos "Ya estoy harto, te voy a enseñar un poco de etiqueta de la calle, perra…"
Intento sujetar por el cabello a una tambaleante Michiru, solo para recibir otro golpe de ella.
Tomo distancia de nuevo, espantándose al sentir su nariz gotear.
Aun moviéndose como una marioneta, la chica en el chaleco negro mantenía las manos a la altura de la cabeza como si fuera un boxeador, además de un pie frente al otro para ayudar a su equilibrio.
Ante la odiosa resistencia de la chica, el castaño intento pugilizarla lanzándole duros golpes.
Michiru mantenía su guardia arriba protegiendo su cabeza mientras luchaba por mantenerse de pie.
Los antebrazos de Michiru se estaban llenando de moretones a causa de esto, la derribaría en cualquier momento si seguía así.
En un descuido donde el castaño intento tomarla de los brazos para someterla, Michiru le hizo una zancadilla haciéndolo tambalearse, para luego sujetar su cabeza y darle un rodillazo en la entrepierna.
Ambos retrocedieron cayendo de posterior en direcciones opuestas.
Aún era demasiado torpe, si se hubiese apegado más seguido a las prácticas de defensa personal que Shirou le había aplicado, seguro podría noquearlo sin necesidad de sus poderes.
"¡Pedazo de mierda! ¿¡eso duele sabes!?" Viéndose poseído por una rabia asesina al sentir su región pélvica doler más allá de lo tolerable, el castaño sacó una navaja plegable de su bolsillo dispuesto a subir su amenaza a otro nivel.
El lo sabía, ella no tenia una pulsera, solo tenia que arrastrarla a la habitación y podría hacerla obedecer por las malas.
Michiru podía estar desorientada, pero sabía que seria estúpido pelear con las manos desnudas contra esa navaja.
Estaba segura de que, si lograba pasarlo, podría huir al bar para alertar a la seguridad, aun si eso significaba dejarle la vía libre a la salida de emergencia.
Los detalles de su aspecto se le escapaban por momentos, pero Shirou lo encontraría por muy lejos que huyera.
Solo dieron un par de pasos uno hacia el otro… cuando Michiru se tropezó y cayó al suelo en una rodilla.
No tenía caso, el mareo había aumentado de la nada, no podía ni estar de pie, y su garganta picaba tanto que no se sentía en condiciones de gritar.
Mierda, esto apestaba, sintió una mano rodear su cuello mientras la empujaba contra el suelo, escuchó una risa burlona de su atacante, quien la miraba en el suelo con la mueca más asquerosa y arrogante que pudiese haber visto, por un momento viendo al mismo Alan Sylvasta, una vez que su mascara de niño bueno se cayó a pedazos, sin poder defenderse más.
Usando la navaja este empezó a cortar los botones de su chaleco provocando que la chica intentara enterrar las garras en su saco.
Michiru gimoteo cuando este invasor toco uno de sus pechos.
"Bien… donde estab… HUFF!" El castaño salió volando como un balón, víctima de una patada con una fuerza monstruosa, este se estrelló en el techo sobre Michiru y luego reboto al pie de la salida.
Antes de poder intentar levantarse para tomar la manija de la salida de emergencia, lo tomaron del cuello de su saco y lo lanzaron hasta el bar como si fuera una muñeca de trapo.
La mirada de una anonadada Michiru se topó con un colérico Shirou y luego con una preocupada Robin.
"Lo traje para que hicieran las paces, que bueno que lo hice" Robin se agacho junto a Michiru quien parecía a punto de desmayarse.
Pero aquel hombre no parecía haberse dado por vencido, sintiendo que sufría dolor en toda su extensión y ver las miradas de algunos presentes vertidas sobre el, incluso algunos que parecían encontrar su lamentable estado divertido, solo pudo enfadarse mas.
"Maldito imbécil… ¡al demonio con la membresía o con el club! ¡Los matare a los tres!" se levanto como pudo mientras su cuerpo se cubría de una familiar anomalía que indicaba una transformación en un beastman.
Tomo a todos con la guardia baja, que alguien que media alrededor de uno setenta, se transformó en un enorme Oso pardo humanoide de casi dos metros y medio.
Este rugió, terminando de llamar la atención de todo el mundo en el bar y preparándose para llevarse a quien fuese por delante si se metía en su camino.
Shirou le enseño los dientes mientras gruñía, daba igual lo que pasara después, ya lo había decidido, iba a matar a ese estúpido.
Pero este encuentro termino mucho antes de su inicio.
Antes de que se desatara el infierno, el oso se encontró en el suelo, atrapado en una llave firme, por los guardias de seguridad del club, quienes aparecieron de la nada en las formas de una orca y un toro, eran tan grandes como el propio oso, lo suficiente como para someterlo.
"¡GRAAAAAHHHHHH! ¡CABRONES!"
Pese a que el úrsido intento zafarse con todas sus fuerzas mientras maldecía y rugía, al par de trajeados no pareció tomarles mucho esfuerzo para ponerlo a dormir.
"Que niño tan malo, así que tu eras el patán que juega con drogas… y eso aun siendo tan grande" Paula llego con un repertorio de la seguridad, hablando burlona mientras miraba al inconsciente hombre oso.
Estaba mas que satisfecha que poder ver el momento de su captura, temía llegar a perdérselo.
…
Pero para Shirou no era suficiente, aún tenía caliente la sangre, tanto que estuvo tentado a acabar al úrsido mientras estaba en el suelo.
Ambos guardias miraron al albino con reprensión, el albino parecía fuera de si y dispuesto a arrancarle la cabeza a alguien "Ogami… relájate, lo ultimo que todos queremos es pelear contigo" el toro intento disuadirlo con muy poco éxito, le preocupaba que toda la seguridad fuera insuficiente para contenerlo.
Paula notó la intención asesina del mayor, metió su mano en su bolsa sujetando firme la pistola paralizante destinada para aquel criminal, estando dispuesta a aturdir al lobo de ser necesario, un homicidio era mucho mas de lo que todos podían manejar en este momento y las circunstancias harían que ni Bárbara pudiese darle amnistía.
Pero a mitad de su arrebato de furia asesina, Shirou se tensó de repente distrayendo su intención.
Unos brazos rodearon al lobo por la espalda en un débil agarre, detrás de él, Michiru luchaba por mantenerse de pie, aferrándose a su torso para sostenerse y para frenarlo de hacer una locura.
…
Todo el enojo que sentía se esfumó para darle lugar a la preocupación, aun con su gesto apenas consiente, sonrojo furioso, su chaleco y camisa rasgados que le provocaban vestigios de aquel arrebato, Michiru se volvió el centro de su mundo en ese instante.
Tanto Shirou como Robin le dieron atención a la chica.
La mujer rubia suspiro de alivio guardando el artilugio, una vez haber pasado ese aterrador trago, miro enternecida al par.
Desde que habían entrado a su oficina… verlos interactuar y cuchichear en la recepción, sabía que el temible Ogami respondía ante alguien mas ahora.
"¡GRAAAAAAGHHH!" Uno de los miembros de seguridad retrocedió al ser golpeado por el antes contenido oso pardo, quien aprovecho el escandalo para intentar escapar, este corrió hacia Paula para tener un rehén y poder llegar a algún lado.
*BZZZZZZZZZZZZ*
El peludo hombre cayo al piso convulsionando ahora cubierto de carbón, unos cables provenientes de un curioso teaser en forma de pato salían del arma que la mujer había reservado en su bolsa y se incrustaban en el pecho de aquel castaño.
Emocionada como una niña, Paula miro a su jefe de seguridad que había llegado a escudarla con su cuerpo "Te dije que fue una buena compra" vitoreo ante su mortificado jefe de seguridad, quien le ordeno a sus compañeros asegurar a ese tipo antes de que revelara ser inmune a la electricidad también.
Todo eso había pasado a escasos metros de ellos, pero para Shirou apenas y lo había sorprendido, pues el estaba mucho mas preocupado por otra cosa…
Michiru parecía arder en fiebre.
Todos los clientes y la mayoría del personal habían sido desplazados a la recepción, solo los pertinentes estaban presentes en el bar.
"Si… esta cosa esta tan concentrada que me arde la nariz de solo estar cerca, aunque el frasco está cerrado, seguro creyó que sería una poción de amor si estaba lo suficientemente concentrada" Mientras hablaba por teléfono con Bárbara, Paulette sostenía un frasco que parecía usarse para almacenar loción, lleno con una sustancia blanca y brillante, encontrado en un bolsillo interior en el saco del sujeto que había sido identificado por su ID como Frank Fester.
También había un neutralizador de aromas, un artículo recurrente del mercado negro local, que se veía desde que el mundo criminal conocía a Ogami y lo importante que era esconder sus olores.
Paula colgó una vez que Barbara estableció sus puntos.
"La policía pasara por él luego, todas las lesiones se considerarán como riña ya que se transformó para iniciar una pelea con la seguridad, tenemos un espacio para él hasta que vengan a recoger la basura, además de los cargos, también se aplicara el veto de por vida" era obvio que saldrían muchos detalles en contra de Frank, en caso de que quisiera tomar alguna acción contra Shirou o el club. "Además... de que también serán en riña las lesiones menores que pueda sufrir por accidentes repentinos…" Paula añadió eso mientras se transformaba en gata con una voz emocionada y una sonrisa perversa, alarmando al castaño quien fue amordazado, antes de que fuese arrastrado por dos guardias al ala de seguridad del club.
Un cadáver era difícil de explicar, un matón golpeado… no tanto.
Michiru estaba siendo revisada por una enfermera del lugar, estaban preocupados por la reacción explosiva de la dosis concentrada de Lust, pero la mujer anciana en bata no pareció apurada en absoluto, esta se dirigió hastiada al albino, que no le daba su espacio para trabajar "Estará bien, solo bastará con descansar e hidratarse para metabolizar la droga fuera de su sistema, para mañana se sentirá mejor" eso los tranquilizó a todos.
Pero Shirou no espero a nada mas.
"Si ya está resuelto, entonces nos vamos, vendré por nuestras cosas más tarde" Se excuso, tomando Michiru en sus brazos para llevarla a la seguridad de la cooperativa.
La enfermera quiso agregar algo mas al ver como el albino se acercaba sin precaución a la chica, pero se quedo muda al ver que ya la tenia en brazos.
Ya lo descubriría el mismo.
Aun desorientada, todo el cuerpo de la tanuki se estremeció por la sola cercanía con el mayor.
Discretamente inhalo lo mas profundo que pudo, encontrando aterrador lo embriagante que le pareció el olor del lupino.
Shirou se dirigió a Robin antes de seguir a la salida "Gracias por decirme donde estaba, Robin" le dijo con una gratitud verdadera y sonriendo levemente.
"... N-no hay de que" era la forma más propia en la que se había dirigido a ella, la pelirroja se sujetó del brazo mientras sonreía con un sonrojo.
Se aproximo a la abollada salida de emergencia, solo para encontrarse con una lluvia torrencial.
Todos habían estado tan centrados en le asunto que no la oyeron llegar.
"Si, la policía dijo que tardarían justo por eso, parece que es una tormenta" Paula les dijo desde atrás con algo de pena.
Shirou solo miro el muro de agua con hartazgo, cayendo en cuenta de que esta noche seria aún más larga todavía.
Aunque el oso esta atrapado, aun estamos a uno o dos capítulos de terminar.
Ya conocen la rutina, los votos y los comentarios son esenciales, los veré luego.
