Empecemos, alerta de cítricos
… ósea lemon.
…
La dejo sola…
Solo unos instantes fueron mas que suficientes para que la tuviera en la mira.
Si hubiese llegado un solo minuto después, si ese malnacido hubiese sido solo un poco mas listo o mas peligroso, si Michiru hubiese sido solo un poco mas débil de voluntad.
Todo podría haberse ido al infierno en una sola noche … y era su culpa.
¿Qué le habría dicho a los Horner, a Bárbara o a los padres de Michiru si le hubiese ocurrido algo que dañara su mente o su cuerpo de manera permanente?
Los primeros estarían decepcionados al punto donde no podría verles la cara nunca más.
Los padres de la chica de seguro la sacarían de la ciudad y no lo dejarían volver a verla.
…
No podía ni conmensurar lo mucho que lo agobiaba la idea.
Ahora el albino esperaba impaciente en uno de los pasillos del club, junto a una habitación que Paulette había reservado para Michiru durante el resto de la noche, hasta que se sintiera mejor o la lluvia parara, lo que ocurriera primero.
Reservar la sala de empleadas del club era realmente imposible, aún quedaba gran parte del turno.
Y aunque se la habían ofrecido, Michiru no parecía querer estar en la oficina de Paula o en la enfermería bajo el supuesto de que alguien irrumpiera de repente.
Michiru lo había especificado, quería estar a solas, no quería a nadie cerca de ella además de a Shirou.
Cosa que le quito al albino dos toneladas de su magullada conciencia.
A mitad de su avalancha de pensamientos, una de las edecanes lo abordó, trayendo su ropa y la de Michiru, la que habían dejado en los armarios de los vestidores del personal al inicio de la noche.
"gracias" tomó la ropa de sus manos, la chica solo asintió en respuesta antes de retirarse.
Procedió a tocar suavemente la puerta de la habitación a sus espaldas para informar a la chica que ya podía cambiarse a su vestimenta usual.
…
"pasa…" una voz distante se escuchó desde adentro, con su permiso, abrió la puerta y entro a la habitación para no encontrar a Michiru en ningún lugar visible, encendiendo una ligera alarma dentro de él.
Estaba a punto de llamarla cuando… "estoy en el baño" su voz provino de una puerta adyacente para tranquilizar al albino.
Paula fue muy considerada al elegir una habitación "Normal" y no una con algún aditamento raro para servicios especiales.
Eso sí, la cama en forma de corazón azul era incomoda de ver, había una ligera iluminación de neón celeste en los extremos de la habitación con paredes en tonalidades de añil con detalles marinos, probablemente un intento de poner el ambiente para cierto tipo de beastman, además de haber muy poca luz, no creyó que fuera buena idea tocar nada para intentar subirla.
"Trajeron tu ropa Michiru, la dejaré aquí" Estaba próximo a marcharse una vez que dejo la muda de ropa de la chica en la cama, el podía esperar para cambiarse.
"Espera… solo un minuto" Aun desde el cuarto de baño, sonó apurada, haciéndolo parar sus pies.
"Pero… yo, e-esta bien, tomate tu tiempo" Por muy poco apropiado que fuese o inoportuno, estaba esperanzado de escuchar de sus propios labios que todo estaba bien con ella.
Habían estado tan tensos y todo había sido tan rápido, que aún no asimilaba quien había hecho que mal.
Pero eso no era importante ahora, el hecho principal era el ataque a Michiru, sabía que él era responsable en mayoría y aun no se lo perdonaba.
Se mantuvo en espera en el centro de la habitación, esperaría lo que hiciera falta para verla bien y a salvo.
Mientras miraba los alrededores, su vista se centró en las deportivas rojas en el suelo, aquellas ahora propiedad de Michiru, aquellas que habían reemplazado al icónico calzado que ella usaba cuando llego a la ciudad.
Las mismas que él le regalo en su cumpleaños pasado.
*El año anterior a ese*
Estaba en la sala leyendo el periódico en aquel entonces, Michiru solo llego desde la terraza tatareando disimuladamente y desprendiendo una dicha levemente empalagosa.
Y pareciera que quería compartirla con él, pues se sentó junto al mayor, sin hacer nada mas, solo viéndose de buen humor y manteniendo los ojos entrecerrados.
En un momento noto que ocasionalmente lo miraba por el rabillo del ojo, dándole la pista de que esperaba algo de él.
"¿Ocurre algo?" preguntó con una ligera curiosidad.
"Hmmm, nada importante" Desvío la mirada y exagero su timbre de voz, siendo lo mas indiscreta posible para decirle que ALGO ocurría.
"Menos mal" Pero decidió pagarle con la misma moneda.
La chica hizo un puchero.
…
…
…
"¿Recuerdas cuando fui con Nina al continente a esa fiesta de humanos?" Le preguntó inocentemente.
"No lo hagas de nuevo" La regaño provocándole la aparición de un ceño fruncido.
…
…
"¿Cuánto habrá pasado de eso?" pregunto irónica y exagerada, queriendo hacer obvia la sugestión.
"Hmmm ¿más de un año? Tal vez uno y medio" Le siguió la pista como pudo.
"Ya casi son dos" Le dijo obviando que era una pregunta retórica.
"Oh ¿enserio?" Para cuando bajo el periódico ya la tenía a una distancia invasiva.
"El jueves de hecho…" Agregó con severidad.
Okay, esa insistencia obviaba que había algo fuera de lugar, reconstruyo los sucesos de aquella ocasión de pies a cabeza… ese día solo se vieron al final del día, en el barco de Marie… ¡OH!
"¿Tu cumpleaños?" No sabía porque, pero sintió una leve cantidad de nervios ante la situación.
Michiru lo miro con una infantil molestia.
"Si… Nazuna me hará una fiesta, el regalo es obligatorio" se puso de pie dispuesta a salir del edificio.
Okay, eso sonaba muy impropio de la chica.
"¿No te parece un poco egoísta?" le preguntó con reprensión, no imaginándola exigiéndole un regalo a los pobres osos o a los amables Horner.
"No dije que fuera obligatorio para los demás" lo miró con burla antes de partir.
Suponía que eso era un escarmiento.
…
Desafortunadamente la broma seria para Michiru, esos mismos días se mantuvo tan ocupado que no pudo darse el tiempo de escoger algo bueno con antelación, dio una vuelta de última hora por el centro el mismo día de la fiesta para darse una idea.
Estaba convencido de que cualquier cosa estaría bien… aun así:
No se limitó a darle un sobre colorido con dinero, porque parecía no tener significado para un regalo de un amigo...
No le daría un balón nuevo, porque eso sería predecible, además de ser altamente probable que alguien tuviese ya esa idea, más el hecho de que Michiru ya tenía un balón nuevo desde hace tan solo un mes.
No le compraría dulces, porque sería raro, sonaba como algo que le daría un novio o un pretendiente, además de que para un regalo de cumpleaños tendría que ser una cantidad generosa, lo suficiente para provocar reacciones picaras y molestas en los demás en la fiesta.
No le dio un libro, pues eso era algo que le gustaría a él, siendo para Michiru, solo llevaría a un agradecimiento incomodo y a un libro abandonado en una estantería en su habitación.
Encontró excusas para todo… y casi llega a la fiesta con las manos vacías.
Y dicha fiesta ya había empezado hace veinte minutos.
Estaba seguro de que terminaría comprando cualquier baratija para compensarla.
O eso pensó, hasta que encontró unas modernas zapatillas deportivas rojo cereza, protegidas en una cúpula de cristal, en una casa de empeño que parecía tener de todo menos productos de calidad, claro, además de esas zapatillas.
Las reviso de adentro hacia afuera, buscando imperfecciones, agujeros, fallas de diseño, etc.
Pero no encontró nada, eran genuinas y de calidad.
Incluso llamó a Melissa para preguntarle la talla de Michiru, pues eran las únicas en stock, fue una maravilla cuando le informaron que eran de la talla justa y además adaptables para uso de casi cualquier especie.
Al ver el marcado interés del albino, aunque este intentara esconderlo detrás de esa mascara plana, el dueño intento regateárselas para exprimir su cartera, empezando con una oferta que pasaba las cinco cifras en yenes.
La idea era empezar con un precio ridículamente alto para terminar en una cifra apenas debajo de la primera oferta, no sabía el valor real de esas cosas, pero las había obtenido por prácticamente nada, si podía obtener veinte mil yenes estaría bien.
Pero Shirou tomo la primera oferta sin pensárselo ni un segundo.
Con treinta mil yenes en mano, el dueño lamentó no haberlas vendido aun mas caras.
Sin perder el tiempo, las llevo a una tienda de regalos para que las envolvieran y fue con un notorio retraso a la fiesta.
Solo había un criterio que había usado para comprar esas zapatillas…
"A Michiru le encantarán" No sabía el porqué, solo lo sabía y quería corroborarlo lo antes posible.
Entro al lugar que Nazuna había preparado con la ayuda los Horner, un salón que usualmente se usaría para eventos o reuniones de la cooperativa, siendo Michiru la tutora de la misma, le daba un motivo para su uso.
Solo paso saludando brevemente a quien lo saludara primero, esperando que no preguntaran por el considerablemente grande obsequio que llevaba con él.
Su regalo fue el último que Michiru recibió, la abordo en un afortunado momento cuando estuvo sola en la fiesta, usando una inusual blusa roja con jeans color negros.
"¿Dónde estuviste? Te dije que empezaríamos a las cuatro ¡estuvimos esperándote por dos horas para empezar a comer y partir el pastel!" Se llevo una seria reprimenda de ella por haber llegado tarde, pero la ignoro por completo para darle la caja decorada con un disimulado apuro.
Con extrañeza y sin decir palabra, la chica abrió el llamativo regalo con algo de anticipación.
Espero cualquier reacción, menos la que recibió.
Apenas sacar las zapatillas de la caja y darles una mirada patidifusa, Michiru lo abrazo por el cuello y le dio un sonoro beso en la mejilla, junto con unos escandalosos: "¡me encantan, me encantan, me encantan!"
Tal vez le dijo algo más, pero apenas y podía mantenerse centrado en qué lugar se encontraba.
Nadie más había visto eso, solo ellos dos había sido participes y testigos.
Por un momento se tambaleo a espaldas de la chica casi cayendo de bruces.
"¿Qué te parecen?" Le pregunto emocionada y risueña.
No tuvo muchas palabras para ella pues...
En cuanto Michiru se puso las zapatillas y las lució frente a él… solo podía pensar en lo bien que se veía con ellas.
Se encontró a si mismo sonriendo a la nada, mirando el calzado sin su dueña.
"Shirou… ¿sigues ahí?" la voz con eco de Michiru lo llamo insegura desde el baño.
"Oh… si, sigo aquí" Respondió suficientemente alto para que lo escuchara, reuniendo su brevemente dispersa compostura.
"¿N-n-no hay nadie contigo?" irregularmente insegura le pregunto encerrada en el eco de aquella habitación.
Se sorprendió por la sola pregunta y por tener aun esa desconfianza con él.
"No hay nadie Michiru" le aseguró, un tanto descontento, pero evitando centrarse en ese sentimiento.
"… ¿Me lo prometes?" Tímida como un ratón, pregunto de nuevo.
"Sii, lo prometo" Sonó más molesto al respecto, no entendiendo que le pasaba con esa repentina precaución.
… Michiru no dijo nada más.
La puerta del baño se abrió lenta y tímidamente, llamando la atención del peli níveo, ella se tomó su tiempo para salir, pero cuando logro verla por completo, se sintió como si su cara ardiera como un huevo duro y como si el aire dejara de llegar a sus pulmones.
…
Michiru…
En ropa interior…
… si es que a eso si quiera podía llamársele ropa interior, era más bien lencería erótica.
Un conjunto azul rey de un bra sin copas y unas bragas sin ingle adornados con un pequeño moño en el centro de ambas prendas, prácticamente solo un montón de tiras de elástico de encaje azul que le daban soporte a sus pechos y resaltaban sus atributos, exponiéndolos a los elementos.
Sumadas a unas medias y guantes largos del mismo color, que protegían sus piernas y brazos, resaltando su piel (o pelaje) expuesta, haciéndola lucir aún más sensual.
También combinaban bien con su cabello.
De nuevo, Paula podía ser una especie de Monroe, pero ella no desconfiaba de su cuerpo en absoluto, en tres años, había tenido un crecimiento del que estaba orgullosa, aun en la talla C de sostén, una cintura a la medida, más una parte baja bien definida y atlética.
El problema venia cuando recordaba que Shirou la conoció en su entrada a la adultez, así que sabía que tendría que dejarle una impresión… permanente.
Michiru parecía enormemente insegura mientras abrazaba su cuerpo, ni siquiera sentía que llevara algo encima, aun así, estaba más avergonzada que estando desnuda, pero por encima de aquellas emociones, estaba impaciente por escuchar lo que el lobo tendría que decir o de que cara pondría.
Shirou se cubrió la cara con una sábana…
"¡Michiruuu!" grito exasperado y aterrado debajo de la misma.
…
Esa faceta era nueva, pero eso no le provoco menos irritación.
"¡Oye!" Se estaba muriendo de vergüenza ¿y esa era su respuesta?
"NO" Replicó corto debajo de la mullida tela.
"¡Si!" Malhumorada, Michiru tiro de la sabana, quitándosela de encima.
Este pareció intentar recuperarla, pero ella la aparto de él, si la quería de vuelta tendría que forcejear con ella y por tanto arriesgarse a tocarla.
Con un tick en el ojo, rojo como un pimentón y una expresión avergonzada de muerte, tomo algo de distancia de la chica.
"¿Porque haces esto?" Le pregunto severamente consternado mientras intentaba mantener el contacto visual y no memorizar alguna parte importante de su cuerpo.
"Solo quiero que me mires…" Michiru bajo la sabana exponiendo el destello de su desnudes.
Lo estaba haciendo, estaba siendo directa como lo hacía Robin… bueno, tal vez se estaba excediendo, pero justo ahora, su cuerpo sentía tantas urgencias que la orillaban a sus límites.
"Te estoy viendo… y es difícil, por favor cámbiate, vámonos a casa, aun es temprano, podemos pasar a cenar donde tú quieras" Su cara estaba ardiendo y le preocupaba que su cuerpo estaba empezando a reaccionar a la vulnerabilidad de su amiga.
Michiru bajo la mirada dirigiéndola a sus pies, sabía que no todo podía ser ideal, pero… la devastaba que cuando menos no quisiera mirarla… solo un poco, solo para saber que la encontraba tan atractiva como cualquier chica de este lugar, de Animacity o del Planeta en general.
"¿… n-no te gusta?" Michiru le preguntó evidenciando su desilusión y dejando que la inseguridad la invadiera.
Su nerviosismo pseudo casto-puritano fue eclipsado por algo que lo empujo a detener esa suposición… por un solo instante estando a punto de decirle que se veía… oh, demonios.
"Michiru, no se trata de…" Quería desplantarse en una explicación larga y satisfactoria para ella, pero… no le salía nada.
"¿… preferirías a Robin, tal vez a la Maid… o a Paula…?" Michiru mantenía un tono derrotista y efervescente al decir eso… no estaba segura de lo que decía, pero la mesura ya no formaba parte de ella, no se sentía avergonzada, solo triste… celosa.
…
Shirou titubeó por un momento, pero el enfado fue quien tomo el control de él, se paró a medio metro de ella, ya no estando intimidado de su desnudez.
"Para eso de una vez… llevas toda la noche desvariando, ya fue suficiente" Desde que habían llegado aquí, la desconocía casi por completo, la llevaría a casa y pondría fin a esta noche "Vuelve al baño y vístete" le ordenó a voz firme y tosca.
Michiru arrugó la frente y apretó los dientes al ver su necesidad de consuelo siendo respondida con su usual y odiosa brusquedad.
"¿… O-o si no que?" Lo desafío manteniendo sus pies plantados en la alfombra, pero dejando escapar algo de temor en su voz.
"Te arrastrare adentro y te vestiré yo…" Esa amenaza estaba cargada de pura inclemencia… y algo le decía que podía llegar a cumplirla, inevitablemente le provoco algo de miedo… y a la vez, hizo que sus regiones bajas pulsaran en anticipación, sus pezones se volvieron duros y sensibles.
Ante la sola idea de estar tan cerca del mayor, todo su cuerpo le suplicaba a ser tocado, por dentro y por fuera.
Mientras se miraban envueltos en una atmosfera tensa, esperando que alguno hiciera un movimiento brusco…
Había algo que Shirou no había notado en un principio y que empezaba a manifestar sus efectos.
El aroma extraño que acompañaba a Michiru y que se mezclaba con su propio olor natural, un aroma dulce, picante que estaba saboteando su razonamiento y lo ponía caliente como ella no podía imaginarse.
En esa habitación, se estaba cocinando el infierno y ninguno lo sabía.
…
…
…
Michiru solo tuvo que dar un suspiro involuntario a causa del escaso aire que había entre ambos, solo eso fue suficiente para que el autocontrol de Shirou se rompiera como un palito de paleta.
En una milésima de segundo, la arrincono contra una de las paredes de la habitación, sujetando sus muñecas sobre su cabeza con una sola de sus manos, a la vez que atrapo sus labios con los suyos.
Michiru no pudo anticiparlo, se quedó helada por la impresión, pero tan solo unos segundos de saborear ese único beso, esta empezó a ser esclava de sus propios deseos.
La mala experiencia de hace tan solo una hora, trece minutos y once segundos… se borró de su memoria apremiante como si solo fuese un estorbo.
Solo el alivio que sentía de que aquel idiota mimado no hubiese intentado besarla en su asalto.
No era el primer beso más gentil, pero no pudo evitar enfrascarse para saborear aún más su boca.
Estaba tan hambrienta por él que le daban igual los detalles, estaba besando a Shirou, era su primer beso y era con Shirou.
Y lo adoraba.
Cada segundo de ese intenso pero mullido jugueteo de labios y lenguas, mas una mano que bajaba por su cintura a su muslo y de vuelta, le restregaron a Michiru en la cara lo mucho que había añorado por esto, aun envuelta en un caparazón de negación, con un recato tan falso como una peluca para disimular ser indiferente a los deseos mundanos… y ahora que lo saboreaba, ya no podía negarlo o detener sus hambrientos labios de saciarse de Shirou.
La estaba abrumando, su experiencia besando era nula y solo podía dejar que jugara con ella, su tímida lengua solo podía saludar a la suya con un toque ocasional al final de su boca.
Esta noche tendría mucho más que un beso.
Shirou se separó de ella robándole la respiración, paso sus manos a su trasero y la levanto hasta encontrar su cara con sus pechos.
La chica tanuki jadeo de pura excitación, abrazo su cabeza, tomando su cabello para sentir como sus pezones y aureolas eran marcados con dulces mordidas, besos y chupetones.
Cada probada de sus pechos con su boca le daba una descarga de placer persistente que la hizo suspirar y gemir.
Esto no era una urgencia reciente, era un añoro que tenía guardado en un rincón sucio de su imaginación desde que empezó a sentir atracción por Shirou.
Aprovechando la mínima chance donde estuvieran a solas, dándole miradas discretas al mayor, buscando darle forma a una silueta corporal debajo de sus prendas.
imaginando cómo sería si Shirou simplemente le quisiera poner las manos encima y el como ella solo podría permitirlo.
Un pensamiento oculto de sus conocidos y amigos, lejos del exterior de sus acciones.
"Hah~ Nhgaag~ Shirou~"
Aquella húmeda y brusca lengua jugando con sus botones irritados y sensibles, era una sensación simplemente exquisita, como un pincel de seda que le sacaba todo el sabor a su piel, se relamió los labios, al tiempo que estiraba su cabello y gruñía su nombre.
Aun cargándola, la llevo a la cama y la poso sobre las almohadas, haciéndola gimotear.
("Oh, ya vamos a empezar… perdón mamá, perdón papá, sé que no son las circunstancias más honrosas, por favor perdonen a su descarriada hija") Lo pensó, respirando pesadamente y con el pecho ardiendo en deseo.
Una vez a su merced, volvió a darle un beso completamente hambriento, se separo de ella arrancándole un jadeo, para luego besar y aspirar el dulce aroma de su cuello.
Se encontró levemente con una cicatriz en su hombro, aquella que el mismo había dejado aquella horripilante noche, empezó dándole una atención especial de suaves besos como si quisiera desvanecerla, Michiru acaricio su cabeza como si quisiera decirle que estaba bien.
Después de todo… no le molestaba tener una marca que le hubiese hecho él.
Inevitablemente el lupino termino inhalando el dulce veneno impregnado en el cuerpo de la chica.
Al oler el particular perfume, sintió como su cuerpo se convertía en una bala, volvió a darle una lamida a su seno derecho y a masajear el otro con una mano.
"OHhhh˜ hahh˜ ¡Ngnaa˜!"
La chica peli azul jadeaba cada vez más rápido y más alto, gimiendo, retorciéndose al son del trato que le daban, se sentía en el cielo al sentir sus hinchados, calientes y sensibles botones ser mimados, lamidos, chupados y mordidos.
Dándole intermitentes descargas de leve dolor y venenoso placer.
…
Pero había otras partes de ella que requieran su atención, una parte que estaba prácticamente salivando, al punto de humedecer levemente las sábanas debajo de su ingle.
En una peligrosa travesura, llevo su mano a la entrepierna del excitado Shirou para masajear aquel bulto entre sus piernas, denotando que había mucha presión dentro de ese pantalón de vestir, el corazón se le acelero aún mas de pensar que lo que había ahí adentro era por y para ella, lo acarició insistente para decirle que había otras cosas que podían hacer los dos juntos.
Pero ese estímulo se volvió una descarga eléctrica que pareció sacar a Shirou de su trance.
Asustado, dejo sus rojos y sobrestimulados pechos con una estela de saliva y se levantó lo suficiente para mirarla por encima, viéndola como si él le hubiese hecho algo imperdonable.
… Michiru lo miro de vuelta consternada, temiendo que lo hubiese espantado con su impaciencia, creyó que era buen momento, creyó que era apropiado, se atormento en silencio mientras veía al mayor sin habla alguna.
…
…
"Deberíamos parar…" le dijo con apuro y arrepentimiento, para horror de la chica que ya sentía venir lo mejor de la noche.
"no quiero" Respondió tan rápido como pudo sin dudar, estaba aterrada, si esto paraba ahora, no solo no volvería a ocurrir, si no que probablemente se distanciarían como consecuencia.
Estaba en el punto de no retorno, esto tenía que pasar hoy.
"Estas drogada Michiru… y creo que yo también" Su cuerpo se sentía sensible y acelerado, si el estaba así… no podía imaginar el estado actual de Michiru quien de seguro estaba experimentando el Lust de primera mano.
… No podía perder la compostura, tenia que ser persuasiva si quería sacarlo de ese caparazón.
"Si no lo estuviera… aún querría hacerlo, quiero hacerlo desde hace bastante tiempo, tenemos el momento y el lugar, realmente quiero llegar hasta ese limite contigo, no hay nadie mas a quien quiera..." le aseguro ganosa al tiempo que separo sus rodillas, dándole la mejor vista posible de su pubis y pechos expuestos por la lencería azul.
"No debo, no debería estar tan cerca de ti, si sigo así… te hare daño…" Desvió la mirada irritando a una apurada chica.
… se sumieron en un pesado vacio de ruido, mientras sentían el cuarto volverse espantosamente frio.
"¿Esperaras a que alguien mas lo haga…?" Esa sola sugerencia lo hizo apretar los dientes, por alguna razón, algunas caras conocidas se le pasaron por la cabeza (Masculinas especialmente) y le provocaron repulsión.
Michiru sonrió en sus adentros ante la mueca de puro horror que hizo solo con escuchar esa idea, lo devolvió a la realidad gateando sobre la cama, acercándose hacia él e invadiendo su espacio y tomándolo de las mejillas "Quiero que me digas… si te gusto o no, ya hice mucho mas que darte una indirecta, ahora es tu turno" ese ultimátum dejo a Shirou en blanco.
El mayor se reservo en silencio por varios segundos, mirando a la vulnerable chica frente a él.
…
…
…
Sin decir una palabra, Shirou la tomo de los hombros y la llevo devuelta a la cama.
"¿… gustar? ¿aun estas en preparatoria?" ante esa particular respuesta, ella tuvo la vaga sensación de que había dado un mal paso, el siguió hablando a la vez que tomaba sus muñecas y la sujetaba contra la cama, haciéndola respingar.
… la miro a los ojos con una seriedad gélida , desvaneciendo el valor líquido que había obtenido recientemente.
"No, no me gustas…"
…
…
Tras un amplio momento de shock y con un posterior mutismo que inundo la habitación, sintió como a su corazón le salían grietas amenazando con hacerse pedazos.
Estaba anonadada de como todo se había ido al retrete en solo tres palabras, solo repitiéndose una y otra vez lo estúpida que había sido.
Dolida, empezó a forcejear para salir debajo de él, encerrarse en el baño y no volver a salir jamás.
Pero no la dejo ir, apretó su agarre en sus muñecas a la vez que se acercaba a su rostro para asegurarse de que la escuchara con todo oídos "estoy estúpidamente enamorado de ti…"
…
Michiru tardo bastante en asimilar lo que acababa de escuchar, temía haber tergiversado las palabras del mayor con su imaginación para inventarse una resolución favorable, pero no era posible, la mirada del mayor sobre ella le decía que había escuchado bien.
… Demasiadas emociones empezaban a apoderarse de ella, y le frustraba el cómo la inconmensurable ira que sentía por esa bola curva, estaba siendo carcomida por la inmensa felicidad que hacía que su pecho cosquilleara víctima de un flujo inmenso de endorfinas.
"L-la próxima vez… hic~ t-termina de hablar… sob~ bestia" susurró con un hilo delgado de voz y un tono nasal, después de casi haberse roto como un huevo, se sentía plena otra vez.
No… se sentía mejor que nunca.
Era mucho más de lo que esperaba, sintió un nudo en el pecho que se agregaba a lo sensible que estaba "¿Desde cuándo?" con una expresión temblorosa le preguntó casi al borde de las lágrimas.
"… No tengo idea" le aseguro sin ninguna vergüenza.
"¿…eh?" después de tantos rodeos, estaba pensándose seriamente patearlo en la entrepierna.
"Casi todos los días, desde que llegaste al edificio, cuando te veía, me parecías la misma chica idiota que tiro una pantalla gigante sobre un festival y casi se mata ella sola… " le dijo al tiempo que la miraba intensamente a los ojos.
"Tch… ¡No fui y… !" Casi grita, antes de que colocara un dedo en esos escandalosos labios y siguiera.
"… Y de un día para otro, antes de darme cuenta, solo con verte siendo tú, ya fuese sentada en la mesa de la terraza, en la biblioteca o jugando baloncesto... me parecías la chica más valiente, desafiante, hermosa, encantadora que hubiese conocido jamás, me sentía culpable solo de ponerte los ojos encima, pero aun a… " Antes de que siguiera hablando Michiru se soltó de su agarre, lo tomo del cabello y lo trajo hacia sus labios.
Luego de haberle quitado el aliento que tenía para decir cosas tan raras, lo soltó cayendo de nuevo en la almohada.
"¡S-shirou! ¡cállate, v-vas a hacer que me muera de vergüenza!" La enorme sonrisa temblorosa en sus labios denotaba otra cosa… quería que le dijera más cumplidos de vez en cuando, pero no todos juntos.
"Perdón…" Se cohibió un poco de su repentino desplante, pero sorprendentemente no se sentía arrepentido en absoluto "¿Tengo que preguntarte si quieres salir?" Michiru solo soltó una adorable risita.
"pfft~ no, ya me lo dejaste claro…" le sonrió plena y cálidamente, tomándolo del rostro para besarlo de nuevo, un beso tierno en comparación con los últimos.
Se separaron dejando que sus alientos se mezclaran en el poco espacio entre ellos, de nueva cuenta, pensaron en su estado actual con más detenimiento, avergonzándose un poco ante el atuendo de la chica, el desarreglado traje y la carpa de circo que se formaba en el pantalón del albino.
No se habían dado cuenta, ya habían pasado todas las bases hoy y estaban en camino a la cuarta.
"… es mejor que pensemos esto bien, deberíamos ir más despacio" con sus cuerpos tan juntos, y con una dolorosa erección guardada en ese apretado pantalón, enserio le dolía denegar la oportunidad de tener a Michiru solo para él.
Quería formalizar con ella antes de siquiera pensar en llegar tan lejos.
Y ella no se vio nada feliz con la idea.
"Eso será un problema" con una expresión confusa, sintió como Michiru restregaba su erección con su rodilla "Estoy tan caliente que duele, se siente como si todo lo que me tocara pudiese hacerme explotar, pero no quiero que este calor se desperdicie en un momento a solas en el baño, quiero que tú me apagues, con la cosa de verdad" le informo con la voz más sedosa que tenía, poniéndose vulnerable debajo de él, en ese conjunto revelador.
Shirou trago grueso, ¿Por qué de todos los lugares tenía que ser aquí?
"Te ayudare, pero solo será para probar… y no habrá penetración" le pidió intentando no ceder del todo a su pequeña provocación, Michiru se notó molesta, pero acepto eso, pues cuando menos era un inicio.
"… bien, pero tienes que quitarte la ropa, no es justo que solo tu puedas ver" le sonrió juguetonamente poniéndose cómoda en la cama luciendo su reveladora lencería para vista de su ahora novio.
Esa palabra que antes le habría parecido vergonzosa, se convirtió en la misma definición de "Shirou" en su vocabulario de manera automática.
Shirou trago una cantidad alarmante de saliva, ella no parecía estar jugando o mostrar intenciones de ceder.
Lleno de dudas, se puso de pie fuera de la cama y empezó a despojarse de su ropa con una timidez impropia de él.
Ella vio todo con basta atención, una curiosidad tan molesta que hizo que el mayor la atosigara con un gesto irritado, desde el momento que mostro su torso moderado, pero bien esculpido, hasta que se bajó los pantalones y los bóxer, finalmente mostrándole que era lo que ocultaba con tanta reserva.
…
Michiru se había asegurado de que sin importar como fuera Shirou físicamente, no lo juzgaría o tendría expectativas irrealistas de él, pero le encantaba cuando superaba sus inexistentes expectativas… y lo decía porque podía usar esa cosa para batear, exagerando un poco, pero si, era grande.
Michiru no tenía un itinerario para esta situación, pero ella ya tenía curiosidad sobre ciertas cosas… y lo que más le provocaba era…
…
…
…
"¿Listo?" Estaba a punto de sentarse sobre su boca, no había tenido mucho tiempo para gestionar sus fantasías, pues nunca creyó que llegarían tan lejos, pero ella también quería participar y no podría hacer mucho si solo lo dejaba comerse su tarta de tanuki.
"S-si… " aun retraído y enormemente dudoso, dejo que Michiru acercara su babeante, roja y dilatada venus abierta a su boca, su inmodesta lencería le permitió darse gusto con ella.
Empezó a darle justo lo que quería, un par de lamidas a su rosada, carnosa flor y la tanuki empezó a arquearse de éxtasis, mientras su entrada correspondía poniéndose húmeda en especie.
El sabor de SU Michiru era único, adictivo, mientras más probaba su sabor, más sediento se ponía y también más duro allá abajo.
En el otro lado, ella no podía quitarle los ojos de encima a ese miembro, más cuando parecía tener espasmos al ritmo que le comían el coño.
No podía concebir lo que estaba pasándole, pero era real, su boca se estaba haciendo agua ante la vista de la parte baja de Shirou, mientras se mordía ansiosamente una de sus garras.
No sabía ni por dónde empezar.
Lenta y tímida, se inclinó sobre él, quedando de frente con su polla, le dio un leve soplido a la punta provocando una reacción inmediata en Shirou… sonrió levemente al ver el poder que tenía sobre su novio, Shirou de seguro la regañaría por experimentar con él.
lamentablemente, el albino tenía la boca llena como para protestar.
Shirou sintió como su parte baja era degustada lenta y torpemente, desde la base hasta el glande, la lengua de Michiru era una seda húmeda deslizándose por su forma, dándole no más que placer tortuoso, su aliento caliente solo acentuaba esa sensación.
Con una de sus garras tomo sus bolas para darles un pequeño y delicado masaje, con la otra, en un ataque de pura y peligrosa curiosidad, dirigió su dedo indicé a su trasero, el albino se estremeció al sentir ese dedo travieso dando vueltas alrededor de cierto lugar.
Balbuceo contra su húmeda entrada intentando detenerla.
"Shirou… ¿puedes transformarte? Quiero verte de todas las maneras~" le ronroneo dándole un par de cariñosos besos su alterado falo, empezando a familiarizarse con el sabor salado de su piel.
Casi de manera involuntaria, el cuerpo del peli níveo cambio a pedido de la tanuki, quien vio con gusto, como Shirou había crecido un par de centímetros, junto al cambio de forma de su miembro, quería hacerse a la idea de ver a Shirou desnudo en todas sus formas… y aunque le gustaban todas sus facetas, le tenía un gusto particular a su forma animal.
La Michiru que recién había llegado a Animacity hace casi tres años, seguro encontraría este pensamiento inconcebible, también el que estuviese babeando sobre la polla de Shirou.
Pero esa Michiru ya no existía.
Saboreo el líquido transparente que brotaba de la punta dándole rápidas lamidas circulares a su glande como si fuera una paleta, solo esa probada de él la volvía orate y fue suficiente para excitarla hasta sus límites.
Quería comerse a Shirou.
El lobo gruño de placer mientras sentía como Michiru empezaba a engullirlo de manera inexperta pero cuidadosa, teniendo una sensación caliente y húmeda desde la punta hasta llegar lentamente a su nudo.
"no te fuerces…" le susurro logrando escapar brevemente de la húmeda venus de la chica, teniéndola ahora sobre su nariz, ella volvió a restregar su posterior contra su boca para que siguiera consintiéndola.
Una vez encontrando su límite, que, para decepción de ella, no era tragando su nudo, empezó a bombearlo a un ritmo torpe pero efectivo.
Mas, más y más rápido.
Añadió algo de succión y lengua a su juego, queriendo sacar todo el contenido de su polla.
Quería que Shirou se sintiera bien, tanto que el quisiera estar con ella todo el tiempo, que añoraran cada momento en el que se quedaran solos para enrollarse y entregarse a la intimidad.
Y mientras pensaba en ello, solo se volvía más viciosa con su felación.
El lupino sabía que no se detendría hasta hacerlo acabar, empezó a darle un trato más agradable a su pareja, más específicamente, torturando su clítoris, atrapo el pequeño e indefenso botón para succionarlo y lamerlo, haciendo que en respuesta la chica tanuki pegara su pubis contra su cara, diciéndole que quería más.
Fue una carrera para ver quien hacia acabar al otro, y sorprendentemente, en un gemido ahogado, el lobo acabo primero…
La punta de Shirou le dio una espesa y rica descarga que lleno su boca, se desbordó por los labios de Michiru, manchando el pelaje del mayor.
Cuando la chica lo soltó para tomar una bocanada de aire, unos últimos hilos de semen se dispararon a su cara.
Michiru, lejos de sentir aversión, se quedó en trance, jadeando suavemente, contemplando en sus dedos los hilos de esa semilla, el olor y el sabor estaban desquiciándola.
Alejándola de su ya de por si precario pudor.
Después de limpiarse la cara con sus dedos, empezó a chuparlos para ingerir mas de ese sabor.
Una vez termino, empezó a lamer a Shirou, asegurándose de limpiar toda su entrepierna desde el falo hasta la ingle, provocándole un espeluznante cosquilleo al mayor, al terminar soltó un suspiro de pura bliss.
Lo adoraba, el cómo le cosquilleaba la lengua y la piel solo de tenerlo encima, podía acostumbrarse…
Su zona baja empezó a picar de la manera mas placentera posible.
… "Nhaaah~ Hmmmmm~ ¡Ahhhhhh~!" finalmente pudo aliviar su tensión en la boca de Shirou, devolviendo el regalo que él le había dado.
Un aumento en la humedad que salía de ella, hizo que el albino tomara un trago de la dulce esencia de su novia
Michiru tuvo un agradable espasmo desde su entrepierna, subiendo por su espina hasta su cabeza haciéndola temblar.
Finalmente salió de encima de él, cambiando de posición, sentándose en su pelvis para verlo de frente, meneando la cola y viéndolo como si fuera un pedazo de carne, aún estaba duro, casi restregándose contra el trasero de su compañera, quien estaba expectante… no tenía más remedio que darle lo que quería.
Michiru volvió a la cama, subiendo las piernas sobre los hombros de Shirou y preparándose para recibirlo dentro de ella para despedirse de su ahora inútil virginidad.
Si, al diablo con el "Sin penetración" quería recorrer todas las bases esta noche.
Aunque ella lo había mirado feo, el lupino insistió en tomar un condón de cortesía de una mesa de la habitación.
Pese a que fue lo más cuidadoso posible al entrar dentro de su húmeda y apretada vagina, más que sintió como se rompía algo dentro de su interior al atravesarlo, Michiru no dejo de verse extasiada y de retorcerse de placer por su unión, si había llegado a sentir dolor… probablemente no le había importado.
"¡Si~! ¡Mas~! ¡HAHH~! ¡Mas duro~!"
En un instante estaba embistiéndola tan rápido como podía, sacudiendo la cama y sacando las coberturas de su lugar, Michiru estaba tirando de las cobijas mientras se mordía los labios.
"Haaah˜ ¿E-estas bien?" Se acerco a ella sin demasiada precaución, el volumen de sus gemidos y sus jadeos lo hizo aproximarse a comprobarla.
Michiru abrazo su cuello y le mordió juguetonamente la mejilla provocándole un sobresalto, luego le dio un lamida y le susurro al rostro.
"Si papi~ Haaah~ No te detengas~" con un brazo rodeando su cuello y una mano en su rostro le pidió en una voz que no había escuchado nunca en ella, una voz suplicante y fogosa.
Por muy consternado que estuviese por ese mote, también le hizo menear su propia cola a la vez que le respondía con un húmedo beso francés.
Como si tuvieran vida propia, sus colas se entrelazaron una con la otra mientras ellos compartían su arrumaco.
Siguieron por largos minutos, donde esta vez pudo cumplir con su tarea de hacerla acabar antes que él, la expresión de Michiru se desencajo de placer a la vez que se arqueaba y se retorcía en un espectáculo para el mayor…
Su orgasmo también llego, en una última embestida le metió el nudo hasta adentro logrando hacer gritar a Michiru, mientras liberaba su semilla dentro del condón.
...
o eso pensó, hasta que vio como su semen se desbordaba hasta la base de su nudo y la entrada de una sonriente Michiru.
Sin poder salir de la tanuki, quien lo miraba divertida teniendo que levantarla aun pegado a ella para moverse, logro alcanzar el envoltorio del inútil preservativo, así vio que no solo era nuevo, si no que era de una marca del tipo resistente.
Miro el envoltorio con fastidió antes de desecharlo.
"Que pena… ¿podemos hacerlo sin tontos globos?" le pidió jugando con su pelaje y mordiendo suavemente su pecho.
Espera…
"¿Q-q-quieres… o-otra vez?" Se sintió enormemente estúpido al sonar tan aterrado, pero ella no dejo de verlo como si fuera posible para él y sus capacidades, en respuesta solo pudo dar un largo e inseguro suspiro.
¿Qué demonios había hecho?
Una vez que se separó de ella y se quitó lo que ahora eran unas tiras de látex de su falo, más un poco más de jugueteo para volver a las andadas.
Entrar al natural fue completamente diferente, cálido, húmedo, resbaloso y como si toda la forma de Michiru se acoplara a la suya no queriendo dejarlo escapar.
Esa expresión presumida en el rostro enmascarado de la chica le susurraba ("¿No esta mucho mejor así?")
Estos cambiaron de posiciones, al menos las que conocían.
…
La embistió desde atrás mientras la montaba, Michiru mantenía las piernas separadas en un impecable arco, el seguía sujetando su esponjada cola desde la base y dándole pequeños tirones que la hacían gruñir mientras levantaba las caderas, las suyas temblaban como las de un animal, su ingle azotaba su posterior a la vez que Michiru estaba mordiendo las cobijas.
…
Desde el frente mientras ella lo abrazaba posesivamente con sus piernas, arañaba su espalda y le mordía el hombro con riesgo de atravesar su piel.
…
La abrazo mientras la penetraba por detrás, acurrucados en la cama, ella se aferraba a su hocico buscando ocasionales besos, él jugaba con sus pezones erectos y rosados masajeándolos por detrás, cada rose con esos pequeños botones le producía un placer anormal, como si la delicada piel de esas cimas suplicaran por más fricción entre más eran tocadas, un ligero ardor que desembocaba en un placer exquisito.
…
Con una de las piernas de la chica en su hombro y a horcajadas sobre la otra, mientras se introducía dentro de ella, Michiru le hacía arañazos a las cobijas y a las almohadas a la vez que hacía ruidos inteligibles.
Perrito, misionero, cuchara, con una sola pierna.
En todo momento, Shirou bloqueo el solo pensamiento de ceder su esfínter, pues estaba seguro de que una vez acabase no daría para más.
La última posición que intentaron fue con Michiru encima, realmente dudaba que ella pudiese saciarse en su estado actual, se sentía incapaz de seguir moviendo las caderas… los constantes pero torpes sentones se hacían más rápidos mientras Michiru parecía maravillada solo de verlo, poniendo las manos en su pecho amenazando con enterrarle las garras… despeinada y con un sonrojo permanente marcado en su rostro embriagado de placer.
"Aaahhh~ nghaaah~ ¡AAahhhhHHHNNN~!"
Finalmente soltó una última, caliente y precaria descarga dentro de ella, a la vez que Michiru alcanzaba su séptimo clímax esta noche, la tanuki se inclinó desecha sobre su cuerpo para besarlo una vez más en el hocico.
Sin poder separar sus sexos uno del otro por un hinchado nudo fijado en lo profundo de su feminidad, se derrumbaron en la cama intentando no caer presas del sueño y sintiéndose más plenos que nunca en sus vidas.
El trato esta hecho, espero que les gustara la sorpresa de madrugada.
Los veré adelante para el cierre, recuerden seguir y votar.
