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Capitulo escrito bajo el efecto de la fiebre, espero no haber desvariado mucho :´V
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–Grito–
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Cualquiera que viera a Yurio gritarle a Yuuri hubiera pensado como en una especie de viaje en el tiempo, lo cual obvio, no era el caso; el rubio no le estaba diciendo cuan estúpido era como patinador al japonés, ni esa mierda del nombre repetido, era otra situación la que ahí se daba: Katsuki Yuuri había besado a su novio, toqueteado y de más, eso, era una bajeza, ¿cierto?
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Una semana antes.
De plano a Yuuri el sueño se le había quitado, saludo casi como en un murmuro a Yurio y los dejo para ir con la familia de Serik.
–No te esperaba– dijo Otabek levantándose.
–Claro, se nota.
–¿Perdón? Pero ¿a que viene ese tono de reproche?
–No sé, te veía muy a gusto con ese resbaloso.
Otabek de a poco estaba perdiendo la paciencia.
–¿Te parece que estaba haciendo algo malo?
–No sé, dímelo tú.
–Pareces una colegiala celosa, y no te queda.
El kazajo paso de largo, siguiendo el camino que trazo Yuuri.
–¡¿No me vas a saludar?!
Otabek se detuvo, miro a Yurio, pero fue una mirada más cansada que cariñosa.
–Gracias por estar aquí.
Y eso le basto al rubio para alegrarse un poco, solo un poco.
–Discúlpame– dijo el rubio– es que el viaje fue una mierda, y me iré mañana en la tarde, me enoja en verdad no poder estar más tiempo contigo, además de que… – "me siento inseguro", callo.
–Está bien, pero comprende que yo no estoy de humor, mi entrenador de toda la vida está en el hospital, me siento terrible.
–Si, lo siento.
Yuuri estaba hablando con la esposa de Serik, justo le estaba entregando un café, después llego la familia de Otabek, la madre de este, también le tiene gran estima a su entrenador.
–Hola, ¿cómo esta Serik?– pregunto a la esposa, que lucía cansada, pero bastante optimista.
–Tuvieron que hacerle una operación de emergencia, afortunadamente todo salió bien, ahora solo falta esperar.
–Oh me alegro.
–Hijo, Yuuri, les traje comida, seguro solo se han alimentado de puro café.
–Muchas gracias señora.
–Ya te dije que me digas okasan, suena tan lindo.
Yuuri se sonrojo, Otabek estaba a punto de sonreír, pero recordó al pequeño gato arisco que tenía al lado, y que se estaba poniendo especialmente arisco, "¿okasan? Se había preguntado el rubio, ¿Por qué Yuuri le tenía que decir así a la señora? ¿Qué ya era de la familia o que mierda?"
–Mamá, te presento a Yuuri Plisetsky.
–Un gusto.
"¿Un gusto? ¿Ah? ¿Soy un puto cero en la vida de su hijo o que coño?"
–Deberíamos ir a desayunar– le dijo a la esposa de Serik– él te necesita más que nunca, recupera fuerza.
Las mujeres se alejaron dejando al trio.
Yuuri miro la cara furiosa del rubio, así que decidió que era mejor andar lejos de la pareja.
–Yo iré por ahí, – dijo el de ojos cafés sin mirarlos– a comer esto que tan amablemente preparo tu madre, con permiso.
Katsuki no quiso decir más, aun no procesaba el comportamiento del ruso, en verdad cada vez lo entendía menos, y de plano, no lo quería entender, eso también le dolía, alguna vez lo vio como a un hermano pequeño, ese que nunca tuvo, la situación en verdad le dolía.
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Justo estaba comiendo cuando la llamada de Viktor lo interrumpió.
–Yuuri.
–Hola.
–Te oyes cansado.
–Lo estoy.
–¿Cómo esta Serik? ¿Cómo estás? ¡Me hubiera encantado ir para acompañarte! – dijo en un puchero– pero Plushenko es un despiadado.
Yuuri sonrió ante la preocupación del platinado.
–No te preocupes, Viktor, lo peor ya paso, ahora está en recuperación, pero todo ya está bien, aunque creo que ya me quede sin entrenador, digo, no es lo importante en este momento, pero es un hecho.
–Yuuri, entonces… ¿regresaras a Rusia antes de lo planeado?
El chico hizo una fina línea con sus labios.
–Yo, tengo que pensarlo.
–No hay mucho que pensar, me encantara compartir la pista contigo, digo, no es que abandones el barco ahora que Serik está mal, pero la vida sigue…
–A mi también me encantaría compartir el hielo contigo, solo, déjame cerrar las cosas aquí como es debido– comento tratando de ocultar su desazón.
–Te estaré esperando con los brazos abiertos.
Yuuri no agrego nada más.
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Ya entrada la noche la esposa de Serik les pidió a los chicos que continuaran sus actividades, ya otros compañeros de Otabek y Yuuri estaban esperando ver a su entrenador, pero tuvieron que acceder a la petición de la señora, le debían a Serik dar lo mejor de si mismos, algunos tenían competencias cercanas, no le podían fallar.
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Yurio se sorprendió al ver el departamento donde vivían Otabek y Yuuri, era pequeño, pero muy acogedor, incluso parecía el lugar donde vivía una pareja, o por lo menos eso fue lo que sintió con gran enojo que apenas si podía ocultar, tenía que demostrar quién era el dueño de Otabek.
–Me sorprende que el cerdo no sea una molestia para ti, como llego de improviso.
El aludido fingió no escucharlo, y se metió a la habitación.
–No lo molestes, han sido unos días agotadores para Katsuki, vino de competir y no ha tomado un descanso como es debido.
–Bah– murmuro el rubio sentándose en la pequeña sala.
Yuuri salió con un edredón y lo acomodo en uno de los sillones.
–Supongo que ustedes dormirán en la recamara, yo me quedare aquí.
–Que considerado, cerdo.
Yuuri solo rodo los ojos, por obvias razones la actitud de Yurio ya no le agradaba como antes, se metió al baño para ducharse e intentar relajarse de tanta tensión.
–¿Quieres tomar algo? – pregunto Otabek al rubio.
–Solo un poco de leche, después vayamos a hacer algo interesante a tu cuarto– dijo seductoramente.
–Pero Katsuki…
–Me importa una mierda.
Después de que ambos chicos cenaron algo ligero y que Yuuri se acomodara en la sala, la pareja se metió al cuarto.
Yurio comenzó a desnudarse sin pudor alguno.
–No estoy de humor– dijo Otabek.
–Hasta sonaste como una vieja bruja de cuarenta– bufo Yurio.
–Comprende.
–¡Tu comprende que te necesito! ¡No lo hemos hecho hasta ahora! ¡Viaje de Rusia hasta acá solo para ver tu trasero! ¿No significo nada para ti? ¿Ah?
Viendo que con su mala manera no iba a ceder, entonces Yurio suavizo su tono, tomo del cuello al kazajo, y deposito un suave beso en sus labios.
–No me hagas sentir que valgo una mierda, y…se que no fue fácil ver a tu entrenador al borde de la muerte, por Dios, imaginarme a Yakov así, no, es impensable, te comprendo, yo solo– de a poco el kazajo iba cediendo a los besos necesitados del rubio– te extraño, y también deseo hacerte sentir bien, ¿eso es tan malo?
–Está bien– dijo Otabek quitándose la playera.
…
Esta demás decir que Yuuri tuvo que dormir con sus audífonos puestos.
–¡Si, Beka, oh si más duro, si, eres genial, mmmm, ah, ah, ah!
Los gemidos de Yurio y sus gritos pidiendo e indicando que ahí justo era donde le tenía que dar Otabek, no lo dejaron dormir, lo peor era que su corazón le dolía, y cada vez comenzaba a entender porque, ya no quería eso, no más, tendría que adelantar sus planes.
Y por si no fuera suficiente, al otro día Yuuri tuvo que ver con sus propios ojos como Yurio jalaba a Otabek para besarlo, justo antes de que ambos se marcharan en la moto del kazajo, quien le evito la mirada, vaya, ni siquiera lo saludo.
–Hasta aquí llego– murmuro el japonés con los ojos rojos.
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Cuando Yuuri llego a la pista a entrenar se le veía decaído, argumento al entrenador adjunto que solo era el cansancio, Otabek lo miro seriamente, Yuuri le devolvió la mirada de manera fugaz, antes de colocarse nuevamente sus audífonos.
Yurio le lanzo en todo momento una sonrisa de victoria, y cuando patino cerca de él, lo choco a propósito, afortunadamente Yuuri estaba cerca de la barrera y pudo sostenerse.
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Después de que Yurio se fue esa misma tarde, lo cual agradeció Yuuri, pues no quería que le restregaran su amor de nuevo en la noche, Otabek le pidió hablar, pues al día siguiente el partiría a una competencia.
–Siento mucho si te molestamos.
–No, nada, en absoluto– respondió Yuuri con una sonrisa, que descoloco por completo a Otabek, pues en la pista se le vio decaído y casi a punto de llorar.
–Altin– dijo Yuuri abrazando a Otabek– te deseo una gran victoria, cada vez eres un patinador más duro de vencer.
Otabek frunció el ceño, las palabras fueron dichas con una sonrisa, pero los ojos achocolatados estaban apagados.
–Eso suena como una despedida.
De hecho, lo era.
–Como crees, ambos somos patinadores, sería imposible dejar de vernos, bueno, a menos que yo me retirar…
–¡Ni lo digas! ¡Yo quiero verte, siempre! ¡Me encanta tu forma de moverte!
"Tú me encantas, pero soy un idiota"
–Bueno, será mejor descansar, porque yo pasado mañana viajo a Francia– dijo Yuuri pasando de largo para ir al baño.
–Tal vez te alcance.
–Ah, si, supongo, Yurio también patinara ahí, sentiré mucho ganarle a tu novio.
A Otabek le dolieron esas palabras, no el que ganara, eso poco le importaba, pero Yurio era su novio, y el, el después de esa noche sabía que no sentía amor por el rubio, lo suyo fue curiosidad, ni siquiera disfruto el encuentro como el ruso creyó.
–Si no te importa, dormiré aquí en la sala, la sentí mucho muy cómoda, buenas noches.
Viendo la determinación en el japonés, no pudo llevarle la contra.
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Otabek rompió su propio récord en Canadá, aunque termino con la plata, Viktor particularmente estaba alegre, lo miro todo el tiempo, y aunque no cruzaron palabras, esa mirada de triunfo en Viktor, no parecía por el oro, era otra cosa, como si tuviera un as bajo la manga, así que presa de un mal presentimiento, Otabek viajo como rayo a Francia, no alcanzaría las competencias, pero su corazón le decía que necesitaba estar ahí, la razón no era precisamente su novio, es más, ni le informo que iría para allá.
Yuuri por supuesto barrio con todos, muchos decían que de su cuerpo emanaba una inusitada fuerza guerrera, como recordando a aquellos samuráis de su tierra natal, Yurio se quedó con la plata, mientras que Chris, se había hecho del bronce, ahora podían liberar la tensión, y sin ganas de estar pensando lo que había dejado en Kazajistán, decidió tomarse unos tragos o por lo menos fingir ser un hombre de mundo con copa en mano.
–Estas en excelente forma– dijo Chris seductoramente en su oreja– ¿puedo acompañarte?
–Si claro– respondió Yuuri no muy animado.
–Viktor y tu siguen separados, ¿verdad?
–Si, solo seremos compañeros de pista por un tiempo.
–Has dejado a Serik.
–Si, pero en cierta forma le ayudo, ya tienen suficiente con sus chicos, yo solo me había convertido en una carga, Plushenko solicito ser mi entrenador, y bueno, es genial, una gran oportunidad para mí.
–¡¿Enserio?! Pensé que Viktor te entrenaría.
–No, eso no pasara, por nuestro propio pasado, yo no volveré con Viktor.
–Comprendo– dijo Chris una sonrisa malévola.
Yuuri siguió tomando descuidadamente.
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Otabek llego rápidamente al hotel donde sabía que se hospedaría el japonés, evito exitosamente toparse con Yurio, pero Yuuri no estaba en su habitación, afortunadamente Seung-Gil Lee supo decirle que estaba en el bar del hotel, pero cuando llego a este no lo encontró, pregunto al barman.
–Ah, si, un chico japonés estaba aquí, bastante ebrio por cierto, se lo llevo un rubio, creo que son patinadores ambos.
–¿Supo cómo se llamaba el tipo?
–Creo que le dijo Chris.
Bingo.
Rápidamente Otabek investigo la habitación del suizo, y como si su vida dependiera de ello, corrió hasta esta, toco la puerta como loco, incluso llamo al celular de Yuuri, pero no obtuvo respuesta, después de casi tirar la puerta, Chris le abrió, y lo que vio no le gusto, el rubio estaba en boxers y bastante sudado como si hubiera corrido un maratón.
–Vaya el héroe kazajo, pero ahora eres una molestia, ¿Qué deseas?
–Creo que Yuuri está aquí, tengo que verlo.
–Ah, supongo que ya te enteraste, pero no importa lo que le digas, el no volverá a Kazajistán, está muy resuelto a irse para Rusia.
–¿Qué carajos dices?
–Oh, entonces no lo sabias, bueno, no seas un aguafiestas, nosotros estamos en algo muy importante, velo en la mañana– Chris soltó una risita– bueno, lo que quede de él.
Chris también estaba ebrio, pero una ebriedad avispada, sabía lo que hacía. Otabek entro sin ser invitado, y casi se va de espaldas, Yuuri estaba boca abajo en la cama, respirando muy agitado, sus calzoncillos estaban hasta las rodillas, y era la última prenda que tenía en su cuerpo.
–¿Ves que estamos ocupados? Ya lo preparé, no puedo dejarlo a medias, ¿verdad? Mira ese respingado culo, desea ser follado hasta el cansancio, siempre quise cenármelo, y ahora que estaba libre, no podía desaprovechar la oportunidad.
–¡Katsuki no está en sus cinco sentidos! – grito Otabek– ¡Eres un aprovechado!
–Él no se resistió mucho, por favor, no me digas que lo quieres cuidar para Viktor, jajajaja, y yo que creía que yo era su mejor amigo, no espera, le vas a ser infiel a Plisetsky– dijo Chris tapándose la boca divertido– bueno no te culpare, los labios de Katsuki– dijo posando sus manos en el trasero del japonés medio dormido– son de ensueño, están más suaves que los de cualquier chica que haya besado.
Otabek lo empujo, Chris cayó al suelo de sentón,
–¡Bruto!
El kazajo le subió los calzoncillos y busco sus otras ropas, lo cargo como un costal de papas,
–Buenas noches.
–¡Oye!
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Lo llevo cargando a su habitación, con miles de dudas, eso que le dijo Chris lo estaba desmoronando, y que decir de esa escena en la habitación del rubio, estaba ardiendo en celos, se imaginó la de cosas sucias que le había hecho el suizo al japonés, se jalo los pelos de la cabeza con fuerza.
–¿Otabek? – pregunto Yuuri desde la cama.
–Eres un idiota, Katsuki, mira que tener que venir desde el otro lado del mundo para salvar tu trasero,
–Si eres Otabek, jejeje.
–Estas ebrio.
–No mucho, Chris me hizo muchas cosas, me hizo un oral maravilloso.
–¡Cállate, cállate! - grito tapándose las orejas.
–Me beso, aquí, y aquí, y aquí– señalo sus labios, su cuello, su hermoso abdomen.
–¡Que te calles!
Otabek se le abalanzo, quedando encima de Yuuri, lo aprisiono con ambas manos.
–¡Ya no digas nada! ¡Si no llego, el, él te hubiera…!
–Dilo, dilo, me hubiera cogido.
–¡Que te calles! ¿Cómo pudiste permitirlo?
–Soy un chico libre.
–Pero Viktor.
–No sé, no se…me siento perdido.
Yuuri comenzó a llorar, a Otabek le partió el corazón, así que lo que atino a hacer fue besarlo, besarlo con todo el sentimiento que guardaba dentro, Yuuri abrió los ojos muy sorprendido, pero siguiendo sus sentimientos se dejó llevar.
–Hazme tuyo– gimió.
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En otra habitación, un suizo borracho se quejaba con el patinador ruso.
–¡¿Otabek está aquí?!
…
Lo sé, no tengo vergüenza por actualiza apenas, ni por dejarlo aquí, pero creo que Otabek no se merece esa entrega, ¿Qué opinas?
Y muchas gracias a los que me dejaron review, son mis galletitas de inspiración : )
El Espiritu Del Bosque(Bueno, es una buena pregunta yo veo al oso como el seme, pero Yuuri es mayor, asi que no se XD, que sean versátiles? Jejeje)
alice kullen (Creo que si soy amante del crack jajaja)
Mily Black Queen( Muchas gracias por no abandonarme)
Yoo Joo (Creo que con este capi disipe la duda, Yuuri si volverá a Rusia pero no con Viktor)
gregorioabel (Gracias por tenerme paciencia)
