Las gafas malditas
Por Katou Yuu
Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.
La escuela no debería de resultar algo tan molesto y pesado para Kanda Yuu quien simplemente no tenía la más mínima intención de dejarse agobiar por cosas como los exámenes o las clases, tenía un pésimo carácter, lo sabía, por ello casi no interactuaba con mucha gente que no fuera algún suicida que se hiciera llamar amigo suyo dígase Alma Karma, Lenalee Lee o Lavi Bookman, siendo este último quien ponía a prueba la poca paciencia del japonés y poniéndolo en evidencia, del resto solo trataba de actuar tranquilo en sana paz y reprimir sus deseos de comer conejo asado.
Por culpa de ciertos arranques de ira había terminado llamando la atención del delegado de la clase, un chico bajito para su apreciación, con gafas tan grandes y gruesas que cubrían bien su rostro, lo que lo hacía ver como un nerd no solo por su aspecto sino por su modo de actuar tan correcto y por supuesto las calificaciones altas terminaban de completar el cuadro.
Todo era culpa de Lavi quien había tentado mucho su suerte y el en respuesta había terminado por arrojar una silla de un extremo a otro del salón de clases dejando en shock a sus compañeros y razón por la cual ahora estaba bajo la vigilancia de Allen Walker, quien tenía una larga lista deberes que le haría cumplir con la finalidad de limpiar sus malos actos frente a los estirados de los profesores y el concejo estudiantil.
Lo tenía entre ceja y ceja, en cuanto veía que alguna de sus discusiones progresaba a un evento fatal como el de esa vez, el delegado se apresuraba a reprenderlo y a dar un discurso sobre la amistad y que el grupo era una familia donde debí reinar la cortesía y paz.
Kanda lo odiaba, ni siquiera tuvo que pensarlo mucho, aquel enano le impedía expresar su ira con libertad, una ira que consideraba justa pues le había dicho a Lavi (más de un millón de veces al día) que no lo llamara por su estúpido nombre de pila.
- no es razón suficiente para mandar a volar las sillas, estás dañando propiedad de la escuela - dijo el delegado ciego al escuchar su explicación.
- ¿entonces no es suficiente? - dijo Kanda sonriendo con malicia - entonces te llamaré "Moyashi"
- es diferente, yo no me llamo Moyashi, me llamo Allen- dijo con paciencia - no deberías enfadarte si en realidad te llamas Yuu.
Kanda se encogió de hombros y se fue fastidiado.
- deja de fastidiar, Moyashi.
El chico alzo una ceja ante la persistencia del otro, decidió dejarlo pasar en ese momento pues había cosas más importantes como el hecho de que Kanda tomaba sus cosas dispuesto a marcharse.
- No te puedes ir sin completar la limpieza del salón- se apresuró a cortarle el paso hacia la puerta.
- Ya te dije que no fastidies Moyashi - Kanda se impuso con su estatura esperando que este fuera intimidado, lo vio temblar un poco y supo que el Moyashi era un debilucho cobarde en el interior.
- hazte a un lado si no quieres salir lastimado - dijo Kanda con la mochila en el hombro.
Pero Allen no se movió, se acomodó las gafas y se enfrentó a Kanda.
- eres un niño mimado - dijo Allen - si hacen algo que no te gusta de inmediato haces berrinche. Termina de limpiar.
Todos pensarían que Kanda tendría respeto por el delegado de clase, pero en cuanto pudo le dio un empujón. Allen retrocedió por la fuerza, pero volvió a tapar la entrada.
-tu eres el mimado- Kanda pateó la escoba - haciendo que los maestros te adoren porque eres como su perrito.
- estás celoso? ¿El niño mimado no puede soportar que los maestros no lo adoren?
- quien querría mezclarse con los maestros, sólo los idiotas como tú.
Sin saberlo, esa pelea sería el principio de una rivalidad.
- No tengo tiempo para perderlo contigo Moyashi- esta vez no fue nada gentil y le hizo a un lado con fuerza cayendo al suelo. Allen miro con rabia a Kanda quien sonreía victorioso finalmente escapando de los deberes.
¿Quien se creía que era? Allen Walker no se daba por vencido, haría que Kanda Yuu cumpliera con sus deberes.
- Walker deberías dejarlo, es un caso perdido - dijo Howard Link quien había llegado justo para ver la huida de Kanda - No vale la pena que pierdas tu tiempo con él.
- No! - dijo Allen levantándose del suelo con decisión - Ya lo decidí y no me rendiré. - el rubio se quedó sin palabras creyendo haber visto fuego en los ojos de Walker.
Ese idiota limpiaría el piso con su cabello si era necesario.
Lo persiguió por los pasillos. Kanda sintió su presencia, pero la ignoró.
- crees que puedes hacer lo que quieras porque nadie se enfrenta a ti - dijo tomándolo del cabello.
- suéltame idiota - dijo amenazando con la mirada.
Pero Allen ya no tenía dudas, Kanda lo había empujado como si fuese de trapo. Ahora podía ser descortés con él.
En menos de un minuto ya estaban peleando en el piso. Cuando Link llegó los vio revolcarse por el piso. Trató de detenerlos, pero eran una bola de furia.
Al día siguiente Kanda tuvo que limpiar los baños y Allen los pasillos. Los profesores estaban conmocionados con lo ocurrido, Allen era un chico modelo, tan dulce y sonriente y con esas enormes gafas que lo hacían ver adorable. No esperaban que se comportara como un salvaje y, por lo tanto, culparon a Kanda.
Desde ese día Allen no dejó de fastidiar a Kanda, su alma cívica y social no le permitían dejar que Kanda metiera a Lavi en el bote de basura, o que tomara el almuerzo de Alma y lo tirara al piso porque tenía demasiada mayonesa, o que le rompiera la nariz actuando de guardaespaldas de Lenalee. Además, contestaba mal a los profesores y se salía de clase sin permiso. Abría la puerta de la azotea y se quedaba vagando todo el día, llegaba tarde y saltaba la barda... Entre muchas otras infracciones que ningún estudiante se atrevería a hacer.
Allen iba tras Kanda anotando todas y cada una de ellas. Limpiar la escuela era una tarea casi diaria y ya parecía su club escolar. Estaba fastidiado de tener a ese enanito sobre él todo el día e incluso lo había golpeado, pero no surtía efecto.
Nadie paraba a Allen, todos reconocían que a partir de su caza de Kanda la gente tenía menos terror que antes y la escuela estaba reluciente.
Allen quizás no se daba cuenta, pero la paciencia de Kanda tenía un límite, su constante acoso en una desesperada intención de hacerlo cumplir sus deberes y por otro lado tratar de entenderlo estaba asfixiando al otro.
- Con esto último quedaras libre de los deberes esta semana - dijo Allen viendo la lista donde lo último ya estaba cumplido con mucho esfuerzo.
- Entonces me largo - fue a buscar sus cosas.
- No tan rápido - Allen lo detuvo - ¿He estado revisando tus notas - Kanda se quedó congelado sintiendo que algo no muy bueno se avecinaba - ¿Están muy bajas, piensas reprobar el curso? - pregunto Allen con reproche.
- No me jodas Moyashi, no necesito tus sermones - Allen suspiro cansado ante esa respuesta.
- Como sé que no buscarías ayuda, me he ofrecido para ayudarte con las clases.
- Paso, ¡¿que demonios te importan mis calificaciones?!
-Me importa, sino el promedio de la clase entera bajara terriblemente.
- ¿no tienes nada mejor qué hacer? ¡Búscate una vida Moyashi! - tomó sus cosas y trató de salir.
-crees que lo hago por fastidiar, pero en verdad quiero ayudarte.
- yo no quiero. No nos conocemos, ni me interesa hacerlo. Así que vete a la mierda, Moyashi.
- no.
De una forma retorcida Allen disfrutaba fastidiar a Kanda y aunque si quería ayudarlo sinceramente, le divertía.
Kanda comenzó a reír con una expresión satisfecha, como so acabara de descubrir algo.
- ya entiendo - dijo desconcertando a Allen - estás enamorado de mi - sentencio sin dejar de burlarse.
- ¿QUÉ? - dijo indignadísimo - ¿de dónde sacas eso?
- para que lo sepas, no tienes esperanza. No quiero nada contigo, deja de acosarme.
Allen se puso rojo, ¿enamorado? ¿el? de Kanda? - ¿Qué dices? - tartamudeo de manera inconsciente - ¡No soy gay!
- ¿En serio? - dijo con una sonrisa maliciosa acercándose peligrosamente al otro quien retrocedió como respuesta.
- Si, además si me fuera a gustar un hombre, ¡no sería un patán como tú! - Kanda ensancho su sonrisa, Allen nunca pensó que ver sonreír a Kanda le pusiera tan nervioso.
- Entonces deja de acosarme - dijo Kanda borrando de inmediato su expresión burlona.
- Yo... ya sabes que...- Allen trato de responder, pero entonces Kanda le interrumpió besándole de imprevisto, Allen se quedó tembloroso hasta que Kanda se separó.
- Besas pésimo, seguro fue tu primer beso, aunque sinceramente no eres mi tipo. - dijo con una mueca de desagrado. Allen sentía una extraña mezcla de sentimientos en su interior, rabia, vergüenza, no estaba seguro, su cuerpo actuó por voluntad propia, propinándole un golpe certero al rostro de Kanda.
- ¡ya te dije que no me gustas! - dijo Allen sacudiendo su mano por el dolor del golpe.
- ¿por qué estás rojo? - dijo Kanda masajeándose la nariz
- ¡NO ME GUSTAS! - dijo Allen decidido
- ¡ENTONES DEJA DE SEGUIRME!
- ¡NO TE DEJARÉ DE FASTIDIAR HASTA QUE DEJES DE MOLESTAR A TODOS CON TU ACTITUD DE NIÑO MIMADO! BAKANDA!- gritó Allen y recibió un golpe un segundo después.
El terrible impulso de Kanda lo había lanzado sobre unos pupitres haciéndolo caer sobre ellos.
- ¿tus lentes son de cristal blindado? - dijo Kanda tocándose los nudillos - déjame en paz, es la última vez que te lo digo.
- mis lentes - dijo Allen tocando el piso - donde están mis lentes? - no veía nada, encima estaba sangrando.
Kanda simplemente dio un paso atrás sintiendo algo bajos sus pies y el sonido de un crujido, vio casi horrorizado las gafas del Moyashi destrozadas mientras vio que el otro se había quedado estático al reconocer el sonido, trato de alcanzarlas mientras tanteaba el piso desesperadamente.
- ¿Eso fueron mis gafas? - pregunto sabiendo la respuesta.
Kanda no quería sentir culpa al respecto pues no había sido su intención, pero ya ahí el Moyashi había dado con las gafas rotas.
- ¿Walker ya has terminado por hoy?- Howard Link había interrumpido la incómoda escena.
- eres un idiota - dijo Allen viendo un bulto frente a él - ¡rompiste mis gafas! - dijo tratando de enfocar esperando que el daño no fuese tan malo.
-¿Link? - dijo moviendo las manos frente a él
- aquí Walker, te llevaré a casa.
Kanda estaba congelado. Allen manoteaba, entrecerraba los ojos y trataba de alcanzarlo para reclamarle por sus lentes. Pero frente a él ya no veía a él enanito de lentes que se la pasaba fastidiando y siendo un nerd. Kanda veía al chico más atractivo de la escuela. Sus ojos eran grandes y de un gris azulado que jamás había visto, sus rasgos eran finos y en conjunto era demasiado lindo. Jamás había imaginado que esos lentes fueran tan terribles como para volver feo a alguien tan... Hermoso.
Kanda por fin logró respirar.
- fue suficiente, ya entendí, no tienes remedio y no pienso seguir intentando - dijo Allen agarrándose del hombro de Link.
Kanda aún seguía sin reaccionar, apenas oyó las heridas palabras del Moyashi, vio cómo se marchaba con Howard Link quien le dirigió una mirada despectiva antes de desaparecer por el umbral de la puerta.
¿Por qué se había quedado ahí parado como idiota, tanto le había deslumbrado la verdadera apariencia de Allen?
