Las gafas malditas

Por Katou Yuu

Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.


No debía sentir culpa por las gafas rotas del Moyashi, todo había sido su culpa por acosarlo hasta llevarlo al límite. Tomo sus cosas y se marchó.

Esa noche trato de dormir tratando de convencerse de que lo ocurrido había sido un sueño, no podía ser real, entonces el beso que le había robado aparecía en su mente, se sintió estúpido llevando una mano a sus labios como si quisiera recordar bien como se había sentido aquello.

Lo peor era que no podía. Lo había dado de forma tan descuidada y con tanto desdén que ni siquiera lo había sentido.

Sentía una urgencia extraña, como si debiera crear un plan, estar preparado para algo, pero no sabía para qué. Sencillamente deseaba que ya fuese mañana.

Se quedó esperando a que diera la hora de levantarse. Sentía que debía comprobar lo que ahora parecía una alucinación.

Llegó. Clase temprano, incluso sus compañeros lo vieron raro, como si debiera llegar tarde para conservar su reputación. Kanda los ignoró y se apoyó en la ventana fingiendo que miraba su celular.

- ¿está funcionando el método de Walker? - dijo Alma tras él, había notado que la pantalla se había bloqueado y la seguía mirando perdido.

- nunca - dijo volviendo un poco a su realidad.

Alma sonrió.

- Pues todos están impresionados, pensé que te quedarías a meditar por la mañana - Alma sabia de sus ejercicios matutinos de meditación los cuales hacia para no matar de golpe a quien se le atravesara en el camino.

- Estoy bien así - dijo sin realmente pensar en ello.

- Uhmm, pero es raro, Walker no ha llegado...- Alma de un momento a otro lo miro horrorizado - ¡¿No habrán cambiado de cuerpos?!

- ¿Qué clase de idea idiota es esa? - bufó con molestia, pero si, era sospechoso que el delegado de la clase no hubiera hecho acto de aparicion para dar el ejemplo como alumno ejemplar.

Kanda siguió en la ventana fingiendo que escuchaba las teorías de Alma, unos minutos después se unieron las especulaciones de Lavi y luego Lenalee tratando de meter razón. Eren sus amigos, pero a veces pensaba que les faltaba un tornillo y él no estaba dispuesto a buscarlo.

De pronto la entrada se congeló, todos comenzaron a cuchichear y señalar a un chico que iba pasando. Kanda lo reconoció del día anterior, Link lo acompañaba y trataba de calmar su rostro afligido.

Sus amigos seguían hablando de abducciones cuando el Moyashi llegó al salón e hizo que el tiempo se detuviera. Todos lo miraban sin comprender lo ue ocurría, como si un unicornio acabara de cabalgar en medio de clase y comenzara a repartir su luz.

Kanda se sintió molesto, ahora todos sabían la verdadera forma del delegado Moyashi.

Lenalee se acercó.

- ¿eres un nuevo estudiante? - preguntó mientras algunas chicas volteaban pensando ue su amabilidad siempre era coquetería.

Alma y Lavi también fueron hacia él para tratar de orientarlo. Allen no supo qué contestar, parecía apenado y desorientado, se frotaba los ojos.

- es el estúpido Moyashi - dijo Kanda y se sentó en su lugar.

Allen frunció el ceño y miro a Kanda con molestia y desvió la mirada restándole importancia. Kanda simplemente se había quedado paralizado ante aquella mirada penetrante, pues no pensaba que el Moyashi ciego le fuera a ver directamente a los ojos.

Allen explico que simplemente había roto sus gafas en un desafortunado accidente, que agradecía su preocupación, todos parecieron calmar su curiosidad, Link que no se apartaba de su lado le servía de apoyo.

- Estoy bien, solo debo acostumbrarme a ellos - dijo Allen amablemente a Link.

Kanda desvió la mirada pues la escena le revolvió el estómago, que el rubio estirado estuviera cuidando de casa paso que diera el Moyashi.

- te ves muy bien sin las gafas, ¿por qué no usabas tus lentillas? - dijo Lenalee sobrellevando bien la sorpresa, ella era amiga del mundo y bien recibida por todos.

Lavi y Alma seguían con la mandíbula en el piso.

- hacen que me ardan los ojos - dijo Allen cerrando uno como si sintiera una basura dentro - por ahora no tengo opción - dijo suspirando.

- quien pensaría que eras así bajo esos fondos de botella - dijo Lavi que, como siempre, decía lo que todos pensaban, pero nadie se atrevía a pronunciar.

Allen se sonrojó y dijo algo para cambiar el tema.

Kanda miraba todo disimuladamente quería cubrirles los ojos a todos y expulsarlos del salón para ver al Moyashi.

- Si necesitas mis apuntes sabes que cuentas con ellos - dijo Link.

- y con los míos - dijo Lenalee

- y los míos - dijo Lavi

Pronto se sumó el salón entero. Kanda volteó los ojos. Malditos todos.

Allen reía nerviosamente al final no supo cómo terminaría aceptando los apuntes de todos. Kanda noto que el Moyashi era bastante idiota por no saber decir 'no' solo sonreía manera estúpida, claro era capaz de sonreírle a todos menos a él a quien parecía evitar mirar como si no hubiera nada en donde estaba.

Las clases comenzaron y el orden se impuso, no prestó la mínima atención, solo se había dedicado a ver la espalda del Moyashi, que clase de hechizo estúpido había impuesto sobre él.

El receso llegó, Alma se acercó a él al no verle moverse de su asiento con una gran sonrisa.

- Se cómo le miras - susurró en su oído.

- no me hables en el oído, me das escalofríos - dijo Kanda con seriedad, odiaba que Alma hiciera eso.

- de acuerdo, pero deberías parpadear, se te secarán los ojos - dijo de nuevo provocándole una extraña sensación en el oído.

Kanda lo miró molesto. Sólo miraba, no podía estar haciendo algo malo. Pero Alma lo había notado y lo conocí como la palma de su mano.

En el almuerzo empujó a Lavi cuando lo llamó por su nombre, pero, aunque Allen estaba a dos mesas, no dijo nada. En deportes lanzó la pelota contra la cara de un compañero, pero Allen ni lo miró. Se escapó de historia, pero Allen no fue a buscarlo a la azotea. No entregó la tarea de inglés y se escabulló de la limpieza, pero Allen no trató de reprenderlo o detenerlo.

-te portaste particularmente mal hoy - dijo Alma cuando lo vio parado en la entrada esperando.

-¿Y? - fue lo único que dijo denotando su poca importancia en sus actos.

- Realmente eres un caso perdido, pero Allen no reacciono para reprenderte - dijo algo pensativo - Es más, actúa como si... te estuviera ignorando.

- Ya deja de hablar tonterías. Además, que me importa lo que haga el estúpido Moyashi.

Alma desvió la mirada a un lado viendo que un par de estudiantes se acercaban a la salida, eran Allen y Link quienes charlaban animadamente.

Sus pasos se detuvieron frente a quienes bloqueaban la salida, Allen tuvo que alzar la mirada y encontrarse con. Kanda quien no hacia ningún movimiento.

- con permiso - dijo Link haciendo un ademán de avanzar entre Kanda y Alma.

Alma se retiró y sonrió, pero Kanda se quedó ahí, firme y decidido de modo que Allen tubo que esquivarlo. Había pasado muy cerca en un intento por restarle importancia. Sólo lo había mirado un segundo y había seguido su camino, pero esos enormes ojos le habían hecho tragar duro.

Los vio alejarse por la calle y se sorprendió teniendo ganas de correr tras él. En el ambiente había quedado un aroma fresco y dulce. Ya lo había olido cuando el Moyashi lo perseguía sin tregua, como tenía cierto dulzor le parecía cansino, pero ahora no se cansaba de él.

- estás muy mal Yuu - dijo Alma poniendo una mano es su hombro - lástima que lo maltrataste...

Después llegaron Lavi y Lenalee y ya no pudo responder como se debía. Pero, aunque hubiera comenzado una pelea, también sabía que estaba en el hoyo. ¿Cómo mierda iba a saber que debajo de esas estúpidas gafas había semejante Moyashi?

Tenía una extraña mezcla de sentimientos en su interior, quizás lo mejor hubiera sido no haber descubierto la verdad, así no le molestaría tanto todo este asunto. Casi dejaba a Alma atrás, quien había tenido que despedirse rápidamente de Lavi y Lenalee.

- Al menos debiste despedirte - le reprochó Alma.

- No estoy de humor.

- ¿Por qué no tratas de ser su amigo? - dijo Alma y Kanda solo rodó sus ojos.

- Pides imposibles, además deja de estarte imaginando cosas. ¡No me interesa el estúpido Moyashi!

Se marchó dejando esta vez a Alma en el camino, su abuelo le había llamado para que comprara algunas verduras para la cena, no le molestó la verdad porque ni tenía realmente ánimos de llegar a su casa.

No se atrevía a aceptar que el Moyashi había sido capaz de desestabilizarlo con su simple presencia, le parecía ridículo, apenas pagó se marchó con la compra.