Las gafas malditas

Por Katou Yuu

Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.


Llego a su casa algo agitado, se encerró en su habitación y escondió el rostro entre sus almohadas, estaba seguro de que Link le hubiera dicho que era una muy mala idea.

Nadie hubiera podido creer que Allen Walker había visitado a Kanda Yuu por cuenta propia, pero sentía que era lo menos que podía hacer, después de lo de ayer.

Al día siguiente pudo ver a Kanda en su asiento, llevaba una mascarilla, aun parecía que el resfriado no se le había pasado, pero tenía las fuerzas suficientes para asistir a clases.

A la hora del almuerzo, Kanda se acercó a su asiento y puso el cuaderno de postres frente a él.

- No tenías que hacerlo - dijo Allen apenado.

- No te emociones, no está completo - la voz de Kanda se escuchaba constipada, pero ni así perdía su severidad - dime si están bien. Allen asintió y pasó las hojas, Kanda sólo había tenido voluntad para responder los ejercicios de química.

- Estos están mal - dijo Allen tomando su lápiz y escribiendo los cambios al lado- deberías descansar.

- Los contestaré mal, aunque esté sano, ¿qué más da? - Kanda tomó la libreta y se fue a su asiento. Allen hubiera querido quedarse, pero el estómago le rugía como fiera.

Le agradaba que Kanda estuviese poniendo empeño. Tal vez era como Alma le decía: Había hecho algo que motivaba a Kanda. No sabía qué, pero seguro su método estaba funcionando, ya ni siquiera tenía que acosarlo. Kanda se sentía fatal, pero hacer la tarea le daba un pretexto para hablar con el Moyashi, un mejor remedio que beber los tés raros de su abuelo.

No tenía mucho apetito, Alma pensaba que no era correcto quedarse sin almorzar, le llevo al comedor esperando que algo le apeteciera, solo pudo ver como el Moyashi arrasaba con todo lo puesto en el menú, hoy parecía que tenía un hambre feroz.

Kanda simplemente se negó a escoger algo, pues nada llamaba su atención, si acaso él té verde en la máquina expendedora. Alma entonces dijo que compartiría su comida con él y lo había arrastrado a la mesa donde Lavi comía junto a Lenalee, ambos solo recalcaron el punto de Alma, pues estaba enfermo y algo debía comer.

Creyó tener nauseas cuando Alma trato fe darle algo de pollo cubierto de mayonesa.

Incluso en los peores momentos el ramen funcionaba para Kanda. Para que todos dejaran de fastidiar, fue por uno a la barra, pero la señorita de la cafetería le dijo que se habían llevado el último.

Kanda suspiró y volvió a su lugar lentamente. Pero cuando pasó por la mesa del Moyashi y vio un ramen intacto pensó en que ese debía ser el último. El Moyashi era un codicioso.

- Moyashi, te doy un bollo de crema por ese ramen - dijo sorprendiendo a Link, quien se encontraba al lado de Allen - te llevaste el último.

Allen lo miró por un momento y asintió con la boca llena.

Kanda lo tomó y se fue a sentar.

- Jamás había sentido tanta paz - dijo Lavi - ¿Es porque estás enfermo?

Era inusual no verlos pelear.

- No sueñes mucho conejo - dijo mirando fríamente a Lavi.

Alma le dio un toque con el codo, Kanda lo miro sin entender mucho cuando le levanto el pulgar como si estuviera orgulloso.

Devolvió su mirada al plato de ramen, quizás no debió exponerse tanto, pues nadie sería capaz de entender la relación tan extraña que tenía con el Moyashi.

Comió el ramen, no tenía mucho apetito y casi lo había dejado por la mitad, trato de ir a clases no con muchas energías, volvía a sentirse cansado, quizás debía ir casa o a la enfermería que estaba más cerca, era una buena opción de momento, la doctora una mujer muy estricta no había dicho mucho al verle pues sabía que no fingía, lo dejo recostarse en una de las camillas.

Se movió hasta que a quedó dormido. No se preocupó por la hora ni por las clases.

Soñó que el Moyashi entraba a su tienda y se comía todo. Soñó que le entregaba una torre de libros para estudiar. También soñó que el Moyashi lo rescataba en la lluvia y que por alguna razón era enorme y musculoso. Por si fuera poco, soñó que se le declaraba, pero cuando volteaba para decir "sí", tenía puestas sus gafas horribles.

Tal vez era la enfermedad, pero cuando despertó hundió la cara en la almohada y sabía que el Moyashi le gustaba mucho. Era una lástima que lo odiara por ser tan burro. También era una lástima que hubiese sido siempre grosero con él, pero de todas formas debía perder la esperanza porque Allen había dicho que no le gustaban los chicos, menos los que eran como él.

Cambiar no lo consideraba como una opción, pues dejar de ser el para gustarle al Moyashi iba contra su naturaleza, solo hacia lo que estaba a su alcance, pues el haberle sonreído le había producido de todo al Moyashi menos tranquilidad.

¿Debía dejar de pensar en el Moyashi, por su causa estaba enfermo, golpeo la almohada, como hacia para que esto dejara de sucederle?

Escucho la puerta abrirse, reconoció la voz del otro lado como la causante de sus males, se palmeo el rostro, quizás debía pretender dormir, escucho los pasos más cerca, se cubrió con la sabana.

- ¿Kanda?

Se hizo el dormido, aunque tenía el corazón acelerado.

Allen se quedó ahí.

- Si estabas tan enfermo, no debiste haber venido - dijo moviéndolo para despertarlo - Te buscan tus amigos, las clases se terminaron.

Kanda abrió un ojo.

- Me pueden encontrar solos, no pienso moverme de aquí.

- Me prometiste un bollo de crema - dijo Allen mirando hacia otro lado.

- ¿Es en serio?

-Si - dijo sin inmutarse.

Kanda se sentó en la camilla y miro cansadamente a Allen.

- Solo bromeaba, debes ir a casa - dijo Allen con una suave sonrisa. Kanda se terminó de levantar y lo tomo del brazo obligándolo a seguirlo.

- ¿A donde me llevas?

- Vamos por el bollo de crema.

- Espera, no tiene que ser ahora - Allen se trató se zafar.