Las gafas malditas
Por Katou Yuu
Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.
A la siguiente clase volvió como si nada, Alma le miro con una sonrisa picarona, pues no sabía que magia había hecho para que Walker se saltara las clases con él.
- ¿No lo habrás amenazado? - Kanda hizo un gesto negativo.
- Eres mala influencia - sentenció mirando que Walker se sentaba en medio de las preguntas aceleradas de Link.
Al terminar las clases, Allen pidió a Link que esperara y fue hacia el lugar de Kanda para entregarle los ejercicios nuevos.
- No tengo ganas de contestarlos - dijo Kanda sonriendo
- Peor para ti - Allen azotó la libreta comprendiendo sus palabras y la dejó en su mesa.
Salió de la escuela con Link, pero sentía que, a pesar de ser viernes no tenía ganas de vagar con él.
- Walker... no deberías saltarte las clases con Kanda - dijo Link cuando hacían fila para comprar unas crepas.
- No te preocupes - sonrió
- Es que así no eres tú. No puedes dejarte llevar por su actitud - Link estaba seguro que tenía la razón.
- No soy tonto, lo hago consciente de todo lo que implica.
- Kanda es la peor compañía para comenzar a portarte rebelde.
- No es mala persona - sentenció algo molesto, pero conservando la sonrisa
Link suspiro cansado mientras negaba con su cabeza diciéndole que no debía involucrarse tanto, después de todo Kanda Yuu solo le iba a traer problemas.
Allen pensó que Link se preocupaba demasiado, a veces tanto que lo asfixiaba.
- Me asegurare de que hoy llegues a casa - dijo el rubio tomándose muy a pecho su papel.
- No deberías actuar como si fueras mi niñero - dijo Allen algo apenado.
- Walker, solo hago lo que es mejor para ti. He decidido probar nuevas recetas para mis postres.
- Hablando de postres, no hemos vuelto a la pastelería Mugen.
- No es necesario Walker, prometo que lo que yo prepare superara cualquier postre de esa tienda - dijo muy serio que dejo a Allen sin habla.
Allen no dijo nada. No dudaba de las habilidades de Link, pero deseaba ir a Mugen.
Llegó a casa y su padre incluso invitó a Link a cenar. A Mana le agradaba Link, era todo lo que aprobaba y se acoplaba a su visión sobreprotectora de la vida que debía tener.
- ¿Quieres ir a mi casa mañana? - preguntó Link en la puerta - haré pastel con fresas y crema francesa.
- Lo siento, debo ponerme al corriente con las clases que perdí.
- Puedo ayudar.
- No sería justo que desperdicies tu fin de semana por mi irresponsabilidad. Encontraremos otra ocasión.
- El lunes tendrás una rebanada.
Link se despidió. Allen se sentía culpable por mentirle de nuevo, pero necesitaba el fin de semana para pensar en lo que ocurría.
- Si ese muchacho no toma la iniciativa, deberías hacerlo tu - dijo su padre estaba tras él - sabes que tienes mi apoyo.
Allen asintió.
- Mañana saldré - dijo caminando a la escalera
- Suerte.
Su padre pensaba que iría con Link, pero sólo podía pensar en los pasteles de Mugen.
¿De verdad todos creían que el Link era la pareja ideal? era realmente lo mejor para él?
Varias veces había tratado de imaginarse que esa amistad diera un paso más allá pero sinceramente no se sentía muy ilusionado al respecto, su padre trataba de alentarlo, pero para nada Link le llamaba la atención de esa manera, solo era su amigo.
Al día siguiente salió de casa después de haber repasado las materias pendientes y dejar los deberes listos se sentía libre de ir donde fuera.
Casi de manera automática llego frente a la pastelería, pudo ver lo concurrida que estaba, había muchas chicas que hacían una larga fila.
Una chica salió de la pastelería junto a otra mientras no dejaban de hablar sobre cierta persona que atendía en el mostrador.
Esperó afuera haciendo fila con los demás en la puerta del local. Una vez que avanzó un poco vio a Kanda hablar con las chicas y darles pruebas gratis. Se veía serio pero las chicas estaban encantadas. Se sintió algo decepcionado, por alguna razón tonta había creído que sólo era amable con él. Quiso salirse de la fila, pero chocó con los clientes y prefirió quedarse en su lugar.
Kanda vio la conmoción y lo encontró con la mirada. Siguió despachando hecho un manojo de nervios. Se acababa de dar cuenta que el Moyashi llevaba ropa normal. Se veía mucho más pequeño y le daba cierto toque que lo hacía pensar en la palabra "lindo" para describirlo.
El Moyashi había logrado avanzar hasta el mostrador, Kanda simplemente actuó como si fuera un cliente más ofreciéndole una muestra gratis de un nuevo producto, Allen miro con curiosidad lo que parecían ser unas pequeñas bolas bañadas en alguna especie de salsa dulce, de inmediato impactaron a Allen, sintió que le habían flechado.
No sabía cómo describirlo, ¿amor a primera vista? No más bien era a la primera mordida. Allen no dudo en pedir una ración de aquel exótico dulce.
- Son dangos - dijo ante la mirada persistente del otro.
- Quiero dangos - dijo impaciente.
Kanda los empacó y se los dio. Ni siquiera salió del local cuando Ya le había dado una probada a los primeros.
- ¿Tienes más?
- No - dijo Kanda recibiendo el pedido de otro cliente.
Allen se quedó parado devorando el postre, era magnífico.
- ¿Harás más?
- No - dijo Kanda sabiendo que había más en la trastienda o que podía pedirlos con el abuelo.
- ¿Estás jugando conmigo?
-Sí. Eres como una aspiradora de dangos.
Allen hizo un puchero y el abuelo de Kanda llegaba con una nueva bandeja de dangos.
- Parece que estos han tenido mucho éxito el día de hoy - dijo con una enorme sonrisa al ver como a Allen le brillaban los ojos.
Casi compra la bandeja entera de no ser que sabía que no se podía gastar toda su mesada de golpe.
- ¿A qué viniste hoy Moyashi?
- Soy Allen - dijo llevándose un dango a la boca - Vine porque sé que llevas dos clases perdidas y no te has puesto al día.
- ¿Supongo que tu sí? - dijo fastidiado al ver que el Moyashi asentía.
- Traje un resumen de los apuntes que me dio Link - vio con desprecio la mochila del Moyashi, ¿acaso no podía pensar en otra cosa que no fuera la escuela?
- Entonces ya se los pediré a Alma - dijo buscando molestar al otro.
- Los apuntes de Link son muy completos - aseguró Allen mientras masticaba.
- Los de Alma también.
Se dedicó a despachar ignorando un poco al Moyashi.
- ¡Allencito! - llamó el abuelo de Kanda sobresaltándolo - puedes esperarlo aquí atrás, necesito que pruebes algo - lo alentaba con un gesto para que pasara a la trastienda.
Kanda volteó los ojos, su abuelo era capaz de adoptar a cualquiera. Allen se sorprendió de que le tratara con tanta amabilidad, pero dejó que lo tomara del brazo y lo llevara adentro.
Kanda no sabía si agradecer o matar al viejo, el Moyashi se quedaría un poco más, pero al terminar tendría que estudiar.
Allen vio al abuelo en acción, ambos charlaban y se llevaban muy bien.
- Toma un mandil, lávate las manos y haz bolitas - dijo el abuelo cuando aceptó ayudarle con los dangos.
- Gracias por cuidar de mi Yuu, me alegra que a pesar de lo callado que es tenga muchos amigos.
Allen no pudo evitar sonreír pues no sabía si Kanda lo consideraba su 'amigo', la persona que más parecía cercana a él era Alma.
Ayudo al abuelo de Kanda a hacer las bolitas de masa, sin darse cuenta estaba haciendo los dangos que tanto le habían gustado.
El turno de Kanda se terminó para atender a su ' invitado', Kanda le indico al Moyashi el camino a su habitación.
- Creo que es más fácil si voy al puesto de copiado en la esquina - dijo al ver el testamento que el Moyashi le mostraba que correspondía a las clases perdidas.
- Debes copiarlo así al menos entenderás un poco el tema, puedo dictarte.
-¿Acaso tengo 5 años Moyashi? - dijo un tanto fastidiado.
Kanda comenzó a buscar su cuaderno, Allen detallo la habitación de Kanda era muy limpia y ordenada, con pocas cosas, sobre el escritorio tenía una fotografía enmarcada, ¿eran de sus padres? se acercó viendo que era de un Kanda más pequeño junto a un niño que pudo identificar como Alma.
Kanda vio hacia donde observaba el Moyashi.
- No voy a copiar esas cosas ahora - dijo lanzando su mochila a un rincón - La intención de saltarse las clases es no tomar la clase, no gastaré mi sábado en eso.
- Pero no sabrás nada en el examen.
- ¿Juegas videojuegos?
- pues no...
Kanda comenzó a conectar cables. Allen trató de hacer que tomara el cuaderno, pero no pudo.
- Si no me quieres aquí, puedo irme - dijo tomando sus cosas.
- Vamos a jugar - le puso un control en las manos.
- Pero no sé.
- aprende, te gusta aprender ¿cierto? - encendió la televisión, encendió la consola y puso un disco, lanzó dos cojines al piso y los señaló para que Allen se sentara.
Allen era increíblemente malo, ya de un golpe lo había matado sin chance de defenderse. Allen se quejó de que había hecho trampa pues no estaba listo.
- ¿Nunca has jugado en tu vida? -pregunto Kanda al ver que no le podía conectar un golpe.
- Solo una vez de pequeño, Mana decía que cosas como esta atrofian el cerebro de los niños.
Kanda lo miro como si le hubiera crecido otra cabeza.
- ¿Entonces que solías hacer para divertirte?
- Leia libros - dijo Allen de lo más tranquilo - También tocaba el piano, me relajaba mucho.
- Pareces todo un señorito del siglo pasado - dijo en un tono burlón - Por alguna razón no debería sorprenderme.
Allen aprovechó entonces su descuido para aplicar lo poco que había aprendido de la partida dejando a Kanda K.O
- Creo que te gané - dijo con una gran sonrisa.
- Te odio, ¿por qué haces todo bien? - dijo Kanda soltando el control con molestia - Nerd.
- ¡No hago todo bien!
- Claro que sí, seguro ni siquiera derramas cosas, tal vez nunca te enfermas a pesar de lo tragón que eres, debes voltear los hot cakes en un movimiento, nunca te quedas sin papel de baño, los frijoles que germinaste en la primaria de verdad germinaron y debes ganar los premios que salen en los dulces - Kanda estaba haciendo berrinche.
Allen lo veía despotricar y no pudo más que comenzar a reír.
- Jamás pierdes las llaves, siempre te quedas con la última rebanada de todo y debes besar bien.
- Cierto, todo es cierto - dijo Allen siguiendo el juego - Menos lo de besar - siguió riendo.
Kanda estaba buscando manera de calmarse pues sentía había dicho una sarta de tonterías en poco tiempo.
- Tu mismo dijiste que besaba mal - dijo Allen avergonzado.
- Tienes razón - dijo Kanda evitando mirarlo fijamente pues lo había besado a la fuerza- Besas muy mal.
- Tampoco es como que tu beses muy bien - dijo Allen de repente sacándolo de su burbuja. Kanda alzo una ceja y miro al Moyashi, ¿acaso lo estaba retando?
-fue como darse contra un pared - Allen puso la palma de su mano e hizo como que chocaba contra ella.
- lo mismo digo, como besar una cerca
- me tomaste por sorpresa - dijo Allen fingiendo que era alguien vivido. No pensaba dejarse derrotar por Kanda.
- ¿Entonces si te avisan besarías mejor?
- Totalmente - se cruzó de brazos.
- ¿A cuantos has besado, Moyashi mentiroso? - dijo tomándole la mejilla y pellizcándola.
- ¡Muchos! - gritó en lugar de quejarse por el dolor.
- ¿Cuántos? - Kanda no se creía eso.
- Más que tu - dijo soltándose al fin y masajeando su mejilla.
Kanda se quedó callado mirando fijamente a Allen, el otro miró a todos lados pensando que había algo extraño y por eso lo miraba.
- Voy a besarte - dijo Kanda apoyándose en el piso para alcanzarlo.
Allen se congeló y sólo lo vio acercarse lentamente. Entró en pánico. Se hizo hacia atrás cuando los labios de Kanda estaban a centímetros, se levantó, tomó su mochila y salió corriendo de la habitación.
