Las gafas malditas
Por Katou Yuu
Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.
- ¡E-espera! - trato de resistirse, pero sus pies se movieron su cuenta siguiendo a Kanda.
Kanda no dijo nada, cuando el Moyashi dejo de quejarse y simplemente seguirle no pudo evitar ocultar cierta felicidad.
- ¿A dónde vamos? - pregunto Allen al ver que no tenía caso quejarse, Kanda no le soltaría.
- No sé - dijo Kanda haciéndolo entrar a la estación del tren
- ¿No tienes un plan?
- el plan es no ir a clase - dijo soltándolo - pero aún puedes regresar.
Lo desafió con la mirada. Había un lugar a dos horas de la cuidad, su abuelo y él paraban a comer y descansar a la orilla de un lago antes de seguir con su camino. Tal vez era lo más lejos que podía llegar, pero al menos podría hablar con el Moyashi en el camino. Era mejor que esconderse en casa o vagar por el centro, con suerte regresarían a la hora de la salida.
Allen lo miró, se suponía que debía negarse, volver a la escuela y estar con su novio. Pero no quería.
Ambos terminaron dentro del tren. El Moyashi jamás había escapado de la escuela, así que estaba nervioso, miraba a todos lados pensando que en cualquier momento su padre aparecería y lo llevaría de las orejas hasta la escuela.
- Lo he hecho muchas veces, nadie te verá - dijo Kanda sonriendo por la actitud sospechosa de Allen.
- No es algo de lo que deberías estar orgulloso - dijo pegándose al asiento y tratando de relajarse.
Trataba de contener la emoción pues era su primera vez haciendo algo como eso, ¿qué clase de lugar le mostraría Kanda?
Vio la ciudad desaparecer, sabía que por la ruta que habían tomado iban lejos, Kanda estaba tranquilo en silencio que se preguntaba que podría estar pasando por su cabeza en esos instantes.
- ¿Por qué decidiste repentinamente `secuestrarme´?
- Pensé que debías estar aburrido de la escuela - dijo en un tono sereno.
- ¿Aburrido? - dijo casi con una risita, no podía pensar en otra cosa que no fuera la escuela, la verdad.
- De ser alumno modelo - dijo mientras abría su mochila.
- Podrías intentarlo, nadie te regañaría.
- No, los maestros tienen suficiente felicidad contigo - sacó una caja de la pastelería Mugen.
Allen se quedó sin palabras y se emocionó como joven de edad casadera viendo un anillo de compromiso.
Kanda se los entregó. Eran un montón de dangos.
- ¡Gracias! - dijo y comenzó a comer.
Kanda aprovechó lo distraído que estaba para arrebatarle las gafas.
- Ah! mis gafas, así no puedo ver bien - dijo tratando de alcanzarlas, pero Kanda aprovecho el acercamiento y entonces beso rápidamente al Moyashi.
Allen se quedó quieto, bajo las manos algo temblorosas y luego aparto a Kanda. Se llevo una mano a la boca, mientras sentía que su corazón latía como loco y se le iba a salir del pecho junto a una extraña sensación en su estómago.
- ¡M-me besaste! - dijo escandalizado.
- Me lo debías - le devolvió las gafas como si nada - La última vez saliste corriendo como una gallina, aun sigues sin besar bien - Allen se puso completamente rojo.
- ¡De todas maneras, no debiste! - dijo moviendo las manos tratando de enfocar donde estaba Kanda y sus gafas.
Kanda sintió que esa era su oportunidad. El sabor de la salsa de los dangos había quedado en sus labios, los lamió y se acercó de nuevo a Allen. Mientras le ponía las gafas de nuevo, se acercó y lo besó de nuevo.
El Moyashi se quedó quieto y cuando sintió el contacto movió un poco sus labios, pero se separó de nuevo.
- Si beso mal, deja de hacerlo - dijo enojado
Ambos se miraron con la respiración agitada.
- Te enseño a ver si aprendes algo, - Allen hizo un puchero.
- ¿Enseñarme? - dijo avergonzado.
- Ya que te me tuteas con las clases, porque no aportarte algo que no se enseña en los libros?
- ¿Q- qué clase de lógica es esa? - Allen se apartó viendo los dangos pensando en si debía comerlos o no, pues Kanda le comenzaba a parecer peligroso pero los dangos eran tentadores.
Paso una hora hasta que llegaron a su destino, Kanda le indico el camino, lo siguió pues eran pocas las veces que salía de la ciudad.
Desde la estación sólo se veía campo con algunas casas dispersas, caminaron por un sendero.
Allen tropezaba como si no supiera caminar en la tierra.
Kanda tomó su mano y no le dio oportunidad de protestar.
- voy en serio con lo de enseñarte - dijo Kanda después de un largo silencio.
- Qué noble de tu parte.
Kanda solo sonrió. Allen lo siguió hasta la cima, el sol le dio de frente en la cara, cuando se adaptó a la luz se quedó sin palabras ante la vista frente a sus ojos.
- Es hermoso - dijo cautivado por el paisaje.
- Normal - dijo Kanda ya acostumbrado.
- ¿Siempre sueles venir aquí? - dijo Allen sorprendido.
- Es un buen lugar para meditar.
Allen se soltó y recorrió el lugar. Kanda caminó hacia el árbol donde se sentaba usualmente. Sacó una cobija y la acomodó.
- Jamás había visto este lugar- dijo Allen caminando más lejos -¡Hay un lago! - gritó saltando y Señalando hacia donde estaba.
Kanda sonrió, puso sus cosas en la cobija y caminó hasta el Moyashi. Actuaba como si fuese la primera vez que veía agua.
- ¿Quieres nadar? - dijo Kanda quitándose los zapatos.
- no... Bueno sí, pero...
Kanda lo levantó y lo cargó hasta la orilla. Lo lanzó a pesar de sus pataleos.
-N-no espera, el uniforme- Kanda hizo oídos sordos de sus quejas y metió sus pies en el agua, Allen sintió que ya no había vuelta atrás, pensó que Kanda lo dejaría caer, pero simplemente lo bajo, sintió en agua en sus pies, estaba algo fría.
- Si te preocupa el uniforme lo puedes dejar allá - dijo señalando la orilla.
-Eso sería exhibicionismo - dijo de solo pensar en andar desnudo por ahí.
Kanda se encogió de hombros.
- ¿Alguna vez haces algo sin importar que esté mal?
- me escapé de clase.
Kanda se quitó la camisa y los pantalones, los lanzó a la orilla y se metió al agua.
Allen presenció todo con su "yo" interior corriendo por todo el valle. Se puso rojo por la vergüenza. Kanda aún tenía ropa interior, pero era diferente verlo en ese momento, cuando estaban solos, a cuando estaban en los vestuarios.
Su celular comenzó a sonar. Era Link, se mordió el labio. Lo apagó en un arranque y se quitó la camisa y pantalones. Ya estaba ahí, al menos lo gozaría.
Simplemente se dejó llevar, nunca se había sentido tan libre en su vida.
Kanda parecía disfrutarlo mucho también, ver el Moyashi libre de las formalidades que le imponía la escuela le hacía ver más lo inocente y puro que era.
Luego de un rato en el lago, salieron, Kanda había venido preparado con una toalla, Allen se secó y se quedó quieto sobre la cobija viendo el paisaje esperando para colocarse ropa de vuelta.
- ¿Siempre sueles venir acá?
Kanda asintió, pues su abuelo lo traía desde pequeño, al viejo le gustaba viajar y conocer lugares únicos.
- ¿No entiendo, por qué me has traído a un lugar como este? no sería su secreto?
- No te das cuenta Moyashi? eres demasiado tonto.
- de que tu propósito es sonsacarme? sí, me doy cuenta - dijo arrugando la frente, sentía que Kanda se burlaba de él - pero creo que lo necesitaba, todo en lo que podía pensar era en la escuela.
Kanda bufó. No sabía si era maestro de la evasión o en verdad no se enteraba de lo que ocurría a su alrededor.
- No Moyashi, estoy tratando de enseñarte a meditar.
- ¿En serio? - Allen parecía desconcertado - pues... está bien...
- Ya déjalo - dijo Kanda negando con la cabeza.
Kanda suspiró y Allen se quedó pensando tratando de conectar los puntos. Bakanda estaba muy extraño.
- ¿De verdad te gusta el dos puntos? - dijo Kanda temiendo que pronto toda esperanza estaría perdida.
Allen se puso nervioso, no esperaba que la noticia ya fuera del dominio público.
- ¿C-como lo sabes?
- No es noticia para nadie que anden juntos- dijo como si nada.
- Nosotros solo comenzamos a salir - dijo Allen haciendo que el pecho de Kanda punzara un poco - P-pero yo... no se si eso sea lo correcto - Kanda lo miro extrañado.
-No veo porque no, hacen buena pareja - Allen negó rápidamente con su cabeza.
- No lo sé, no lo entiendo, no se siente como si fuera algo especial - se llevó una mano al pecho, pues estando con Link simplemente sentía que nada había cambiado, nada era tan especial como lo describían las novelas románticas.
-Pobre dos puntos - dijo Kanda sin lamentarlo en realidad - si no es él ¿te gusta alguien más?
Allen tragó saliva, en realidad no lo había pensado. Se había concentrado tanto en sus estudios que todo le perecía igual. Sin embargo, después de los besos de Kanda estaba confundido.
- no lo sé... A ti te gusta alguien.
- sí - dijo mirándolo a los ojos - pero es un idiota. Lo he besado y le da igual.
-¿Eh? - Allen aun no lograba deducir de quien hablaba.
- Ves eres un idiota, demasiado lento, Moyashi - dijo Kanda levantándose y estirando las piernas. El rostro de Allen se puso rojo.
- ¿Eso es una confesión? - dijo aun confundido y apenado.
- Pensé que eras inteligente, ¿quieres que te explique con manzanas? - dijo ya al borde de obtener una vena hinchada en su frente - Mejor vamos...- dijo indicándole que se levantara, pues comenzó a recoger y Allen aún estaba de piedra.
- ¡Espera! ¡No te puedes poner a recoger así! ¡Tan tranquilo! ¿Por qué me lo dices ahora? - dijo Allen tomándolo del brazo para que parara
- porque tenías que saberlo. Ya sé que sales con el dos puntos y que yo no soy tu tipo, pero quería decirlo.
Allen se quedó quieto, en realidad no sabía qué responder.
- Creo que lo mejor será que dejes de ser mi tutor. Pero seguiré estudiando, es lo menos que puedo hacer después de tu esfuerzo.
Recogieron las cosas. Allen se sentía decepcionado, como si hubiese perdido una oportunidad al no poder decir algo. Regresaron en el tren, se despidieron en la estación y se fueron a casa.
Allen llego a su casa, su padre le pregunto de inmediato donde había estado? estaba a punto de llamar a la policía por creer que pudo ser secuestrado.
Técnicamente si lo había sido pero el mismo había consentido el acto, su padre exigió respuestas, solo dijo lo que tenía que decir.
- Me salte las clases.
- ¿Allen, pero por qué has hecho tal cosa? ¡¿sabes lo preocupado que me tenías?!
- Lo siento.
- ¿Por qué no quieres ir a la escuela? ¿Alguien te molesta? ¿Es el chico que ayudas?
- ¡No! ¡No! Kanda no tiene nada que ver. Lo siento, no volveré a hacerlo.
Después de una reprimenda, Allen pudo subir a su habitación. Tomó su celular y lo revisó, estaba lleno de llamas de su padre y de Link.
Marcó y de inmediato Link le contestó.
- ¡¿Dónde estabas?! ¡Pensé que algo te había ocurrido!
- ¿Tu llamaste a mi padre?
- Sí, jamás has faltado a clases, tenía que decirle.
- Por favor no, no lo hagas. No puedes llamar a mi padre para informarle de cada cosa que hago.
- Entonces simplemente decidiste no ir a clase? Eso no es propio de ti.
- Necesitaba pensar - dijo Allen soportando el silencio que se hizo después de sus palabras.
- ¿Te fuiste con Kanda?
- ¿Con Kanda?
-Kanda Yuu también falto a clases hoy. Supuse que estarían juntos - dijo Link con cierto reproche en su voz.
- Si, estaba con el - admitió
- Sabia que algo tenía que ver. Si tenías que pensar sobre algo me lo hubieras dicho, pude serte de ayuda.
- Link... yo necesito tiempo a solas para pensar sobre todo esto, ya sabes - dijo con dificultad, pues no estaba seguro de su relación con Link y la confesión de Kanda solo le había puesto a pensar sobre todo lo que sentía.
- Entiendo... Supongo que debo esperar lo peor - dijo suspirando.
- no lo sé.
Se despidieron y Allen se dejó caer en su cama.
Temía que si dejaba de lado a Link su amistad se acabaría. Sin embargo, ahora sentía que todo el tiempo había estado fingiendo cuando se comportaba bien. Recordó lo que Kanda le había dicho al principio y tuvo que darle la razón. No mostraba su verdadero "yo".
