Las gafas malditas

Por Katou Yuu

Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.


Alma había llegado a la tienda, decía que había un par de películas que quería ver con su 'amigo' Yuu. Había logrado burlar al viejo, pero Alma había notado algo extraño en él.

- ¿Parece que estas contento por algo, ocurrió algo especial hoy? - pregunto curioso pues era extraño ver a Kanda en ese estado.

- No sé de qué me hablas.

- Ah vamos, te conozco desde que tengo uso de razón - Kanda bufo con molestia ante la persistencia de Alma.

- ¿te callarás si te lo digo?

Alma asintió acomodándose ora escuchar.

- dijo que le gusto.

Alma lo miró alentando a que siguiera, pero en realidad eso era todo.

- ¿en serio no pasó nada más? Ya soy novios.

- no.

Alma pensó que tanto suspenso para que aún no tuvieran algo resuelto era una lástima.

- ¿se lo pedirás?

- claro, también matrimonio y le propondré que compremos una casa - dijo Kanda con molestia.

- perdón... No era mi intención presionar.

- Ya hablare con el Moyashi mañana - dijo quitándole importancia al asunto eligió entre las dos películas que Alma había propuesto. Eligio la que parecía de terror y suspenso.

Alma casi Moria en las escenas más impactantes, parecía que no se esperaba todo aquello.

Se preguntaba qué tipo de película le gustarían al Moyashi, seguro algo tan aburrido como un documental.

A la mañana siguiente fue despertado por su abuelo.

- tiene visita - dijo el viejo -Allencito madrugó para verte.

Eran las 0:00 am, pero había pasado media noche tratando de dormir y la emoción no lo dejaba.

Abrió un ojo, el viejo había pasado al Moyashi hasta su habitación.

Se levanto de golpe de la cama cuando vio al Moyashi entrar, su cabello estaba algo desarreglado y andaba en pijama, más bien con solo el pantalón del pijama.

- Parece que no llego en buena hora- dijo riendo al verlo buscar una camisa

- No pensé que vendrías tan temprano.

- Debí entonces pedir una cita.

- Espera aquí Moyashi - dijo Kanda corriendo al baño.

Allen se sonrojó al verlo pasar. Acababa de darse cuenta de lo mucho que le gustaba Kanda. Ya sabía que le gustaba, pero ahora su medida había explotado. Usualmente era serio y grosero, pero, aunque mantenía ese tono seco, verlo levantarse y correr por la habitación lo hizo ver su lado desprevenido.

Lo escuchó entrar a la ducha y tirar algunas cosas en el proceso. Rió un poco y recorrió la habitación. Algunas maldiciones salían de la ducha.

¿Tomo asiento en la silla del escritorio pues la cama estaba desordenada, un extraño pensamiento paso por su cabeza preguntándose si la cama de Kanda debía ser suave? sus sabanas estaban cálidas aun? olerían al? Todos esos pensamientos se esfumaron cuando Kanda entro mientras peleaba con el cepillo buscando su cinta para el cabello.

- Creo que sería mejor si primero lo desenredas antes de hacer otra cosa - Allen se había acercado cediendo su puesto en la silla. - Puedo? - pregunto tomando el cepillo y Kanda lo miro un tanto perdido.

Allen no pudo evitar querer tocar el cabello de Kanda, estaba algo enredado que había terminado jalándole la cabeza hacia atrás a su dueño quien lanzo unas maldiciones.

- ¿Pensé que eras un experto?

- Lo siento, tendré más cuidado - se disculpó apenado, logro desenredarlo ya sin más percances. Kanda tomo el control del cepillo nuevamente esta vez para atar su cabello en su típica cola de caballo.

- Algún día podré ir a tu casa? - dijo Kanda comprobando que todo estaba en orden con su cabello.

- Sí, sólo que creo que primero deberé presentarle la idea a mi padre.

- no te da permiso de llevar gente a casa? - Kanda arrugó la frente, le parecía extraño, su abuelo dejaba pasar a cualquiera que llevara el uniforme de la escuela.

- no es eso... es que él sabe que rompiste mis gafas.

Kanda entendió entonces que el padre del Moyashi no debía tener un buen concepto de él.

Bajo a desayunar, el Moyashi miro curioso el menú oriental sobre la mesa. Allen había tenido poca experiencia con platos orientales, en especial los japoneses, simplemente recordaba del sabor del sushi y algún otro plato exótico.

Tiedoll se acercó y le sirvió una porción a Allen quien algo apenado trato de negarse, pero Tiedoll instó al escuchar su estómago delatarlo.

- Parece que siempre tienes hambre Moyashi.

- Ya había desayunado - dijo llevándose un bocado a la boca.

Kanda siempre se sorprendía de lo mucho que podía comer.

Terminaron y fueron a la pastelería.

- ponte esto, me ayudarás - dijo Kanda ofreciéndole un mandil.

- es en serio?

- sí, pensé que vendrías después de mi turno, es eso o esperar en casa.

Allen torció la boca y se puso el delantal, Kanda comenzó a mostrarle los productos y cómo se empaquetaban.

- trata de no comértelos.

- No todo lo que hago es comer y estudiar - dijo fingiendo estar algo ofendido, pues la verdad es que era una tentación.

Kanda le explico cómo hacer tareas sencillas, a Allen le parecido divertido hacer las decoraciones de algunos postres.

- Cuidado con la bandeja - Kanda le trato de prevenir pues el Moyashi estaba cerca de una bandeja recién sacada del horno, había reaccionado algo tarde cuando quito la mano de golpe, estaña caliente, dolió un poco pero no le parecido tan grave, Kanda le tomo de la muñeca, abrió el grifo dejando correr el agua.

- No es para tanto - dijo Allen algo apenado.

- Lo que menos necesito es que un Moyashi descuidado salga herido de aquí.

Allen simplemente pensó que Kanda estaba siendo algo exagerado, aunque veía que Kanda también era serio y dedicado a las labores de la pastelería.

Al parecer la noticia de un empleado nuevo en la pastelería había corrido coló la pólvora. Un rato después de sacar el producto, la pastelería comenzó a recibir una mayor cantidad de clientes de acuerdo al día.

Allen atendía con una sonrisa mientras Kanda refunfuñaba por toda la atención que atraía. Al terminar, el viejo le ofreció trabajo, Allen pensó que era broma, de todas maneras, no podría aceptar, a su padre no le gustaría.

- toma, para tu padre - dijo Kanda entregándole una caja con un pastel enorme dentro.

- no puedo aceptarlo.

- tal vez así me acerque a la redención. Espero que algún día me dejes ir a tu casa.

Allen tomo la caja - Quizás quiera conocerte después de probar esto, gracias.

El turno de Kanda se terminó, sin darse cuenta el tiempo se le había pasado volando. Kanda decidió acompañar al Moyashi al ver que tenía esa expresión en la cara de ' tengo que irme'.

Ambos caminaban juntos, pero manteniendo cierta distancia, Kanda no quiso acercarse mucho pues no había definido nada con el Moyashi, no sabía si lo de la pastelería podía ser considerado una visita eventual a la pastelería o una cita. Vio al Moyashi de reojo tratando de detallar la imagen a su lado, pues pensaba que sería de los pocos que tendrían oportunidad de verle en ese atuendo.

- Oye, ¿no crees que ya tienes muchas canas? - dijo al ver que le era más fácil ver algunos cabellos de color blanco.

Allen se tocó el cabeza avergonzado.

- ah... Quería dejarlo blanco, pero creo que se ve mal - dijo buscando en su mochila una gorra

- no, en realidad no se ve mal. Pensé que te molestaba a ti.

- no estoy seguro, creo que es mejor retocarlo, ya llamé la atención lo suficiente con el asunto de las gafas.

- te ves bien de todas maneras, te lo tiñas o no.

Allen se sonrojó. Kanda era la primera persona que le decía que le gustaba. Incluso Link sólo había explicado lo adecuados que eran uno para el otro.

- Creo que me gustaría verlo - dijo Kanda y Allen se quedó con una expresión como si se lo estuviera pensando.

Allen llego a la estación, Kanda simplemente se despidió de él, no estaba seguro de que decir en estas ocasiones más que un simple 'hasta luego' o ' te veo en clases'

Allen dijo casi lo mismo, se acercó inesperadamente a él depositando un tierno beso en su mejilla. Kanda se quedó estático viendo al Moyashi finalmente marcharse.

¿Qué significaba eso?

Allen le llevó el pastel a su padre. Fue bien aceptado, pero en cuanto dijo que era del chico que le había roto las gafas la situación se puso tensa.

- pensé que habías dejado de darle tutoría - dijo su padre tomando un bocado que ya no le supo tan bien.

- no, seguimos. Logró aprobar los exámenes.

- entonces esto es en agradecimiento? - dijo el padre evaluando los buenos modales.

- eso y como disculpa, por las gafas.

Mana miró a su hijo con los ojos entrecerrados, lo veía nervioso y no era normal en él.

- antes nos llevábamos mal, pero ahora creo que tengo mucho en común con él.

Su padre levantó la ceja y dejó en tenedor en la mesa, presentía algo raro en todo el asunto.

-Que podrías tener en común con un chico como ese? - Allen noto cierto desprecio en aquella pregunta - Creo que ya deberías dejarlo seguir su camino, esto puede afectar tus calificaciones, es mejor que andes con alguien respetable como Link.

Allen presiono su puño con fuerza bajo la mesa, sentía queda su padre solo le importaban los estudios, no se atrevió a decirle nada, quería, pero algo en su cabeza le decía que lo mejor era dejarlo pasar.

¿Por lo visto su padre nunca aprobaría que tuviera una relación con Kanda, eso le estaba limitando para decidir si quería salir con Kanda?

El resto del fin no hizo mucho, había sentido el impulso de escribirle a Kanda, ¿pero de qué? sobre que podría escribirle que no fuera la escuela, tal vez podría hablarle del pastel

Agradeció el postre y resaltó algunos comentarios positivos de su padre, Kanda se leyó satisfecho.

Al terminar el intercambio sobre los pasteles, Allen se quedó callado, miraba la pantalla sin saber cómo seguir. ¿Qué hacía la gente en su tiempo libre?

"¿Te gustaría ver una película conmigo? "

Kanda le envió aquella invitación y él comenzó a ponerse nervioso. Le respondió preguntando cuál verían, Kanda respondió con un montón de opciones que había en la cartelera. Allen entró en pánico cuando le pidieron escoger, no sabía nada, no iba al cine desde la primaria.

"Mejor elige tú, no se cual elegir" respondió apenado.

"Entonces no habrá quejas Moyashi " sentía que está cavando su propia tumba.

"Hoy a las 5"

Allen se quedó pegado a su celular cuando Kanda le aviso que había comprado las entradas por internet y no había vuelta atrás.

Exigió al menos saber el nombre de la película, pero Kanda simplemente lo evadió diciendo que lo esperaría en el sitio acordado.

Llegó a tiempo, mirando a todos lados y evaluando la cartelera. No sabía de la calidad de las opciones.

Cuando vio a Kanda llegar se sintió aliviado, al menos ya no estaría perdido en ese mar de gente. Compraron palomitas, la presentación más grande, y entraron a la sala.

Kanda estaba nervioso, estaría con el Moyashi en una verdadera cita pues no cabía duda que eso era, lo había invitado y ahora estaban sentados en la oscuridad.

Allen parecía maravillado con cada avance o tráiler que le ponían, preguntaba, cuando comenzaba uno nuevo, si esa era la película.

- no seas impaciente - dijo Kanda algo fastidiado por la cantidad de anuncios.

- es que no vengo al cine, y casi no hay tiempo para ver películas.

- desperdicias tu juventud.

- Así parece, pero los estudios son importantes.

- No lo son todo - dijo Kanda robándole unas palomitas - Podrías terminar como esos viejos que después quieren recuperar su infancia o siendo un amargado.

Allen frunció el ceño quería decirle que algo así era improbable, pero de cierta manera se terminaba imaginando el escenario, volvió a la realidad cuando. se oyó un fuerte ruido en la sala, había puños y patadas en la pantalla. Al parecer era una película de acción.

Allen miro entretenido los movimientos imposibles del protagonista y sonrió mientras comía las palomitas, parecía que la pantalla lo había embrujado porque no aparto la mirada hasta que Kanda le comento que parecía hipnotizado, realmente nunca había pisado un cine?

- Papá a veces me traía algunas películas, pero cuando era niño. - admitió con algo de pena al ver la sala llena pensado que esto era de lo más normal y él se lo perdía.

- ¿entonces no ves películas?

-a veces mi padre pone películas, pero son viejas, en blanco y negro.

Kanda sintió que era su deber enseñarle el mundo real al Moyashi.

Alguien los hizo callar en la fila de atrás, Allen se disculpó.

El Moyashi disfrutó la película como nunca. Kanda pensó que exageraba, pero pasó el resto de la tarde preguntándole por el actor principal.

Kanda concluyó que debía ayudar y le dio la cuenta y contraseña de Netflix.

- No creo que deba usar tu cuenta - dijo algo apenado.

- No es para tanto Moyashi.

- ¿Quizás podamos ver otra película juntos... después? - pregunto Allen con algo de timidez, a Kanda le parecido adorable, maldito Moyashi, sin poder controlarse lo besó, Allen le correspondió.

Nunca pensó que se sentiría tan bien ir al cine y besarse, alguien le lanzo desde atrás palomitas para molestar, Kanda le respondió de la misma manera al atrevido.

La sala estaba llena de gente joven, todos comenzaron a hacer ruido y lanzarse palomitas, la bulla siguió hasta que el administrador llegó a regañarlos. Todos se quedaron calladitos el resto de la función.

Allen volvió a casa emocionado, durante el camino Kanda lo había besado varias veces, le había tomado la mano y le había confiado su cuenta de Netflix.

Se encerró a ver películas el resto del día y parte de la noche. Su padre estaba sorprendido cuando entró a su habitación por la tarde y él estaba sin parpadear ante Rápidos y Furiosos.

A la mañana siguiente lo confrontó en el desayuno.

- ¿de donde sacaste esas películas?

- Internet - dijo tranquilamente dándole mordisco a su tostada.

Su padre lo miro un tanto extrañado, pues le había enseñado que el internet era para consultar información de estudios y noticias no para perder el tiempo viendo películas y videos.

Allen no quiso ahondar en el tema, se despidió del tranquilamente.

Llego a la escuela sintiéndose feliz de alguna manera al ver a Kanda que venía entrando, le saludo. Kanda le pregunto qué tal su primer contacto con la tecnología, Allen le dio un codazo pues tampoco vivía en el siglo XIX.