Notas del Autor: 23/10/2020

¡Alom los saluda!

Han sido meses complicados debido al trabajo, la pandemia y el huracán que visitó algunas semanas atrás mi ciudad, por suerte no ha habido daño mayores.

Hice tiempo para terminar el capítulo y realizar revisiones, pero tuve que sacrificar el finalizar algunos bocetos que tenía para la historia, bueno no importa, es probable que los termine en un par de días y puedan checarlo en mi tumblr o devianart.

Ivis90: Si juego monster hunter, y sí efectivamente Gorias toma algo de inspiración de esté título, al igual que Magic the gathering game y Dungeons and Dragons entre otros.

Agradezco los comentarios de todos :D

Me gustaría decir que lamento el suspenso del capítulo anterior, pero sería una mentira decir que me retracto de mis crueles maquinaciones.

Ahora sin más preámbulos el capítulos 4 mis queridos náufragos, los veo en las notas finales las cuales serán extensas al igual que este capítulo, han sido advertidos mis queridos lectores.

Descargo de responsabilidad: No soy dueño de "My little pony"

Los demás personajes mencionados en este fanfic me pertenecen


Capítulo 4. El demonio amable

*Scratch*

*Scratch*

El desgarrador sonido de zarpas llenaba el bosque de Gorias. Las garras golpeaban monótamente, un temible arrullo que daba la bienvenida al infortunio inevitable

*Scratch*

Rasgando alguna superficie o una lamentable presa, el eco apaciguó cualquier otro graznido o rugido en los alrededores.

*Scratch*

Silencio. Fue el silencio lo que asentó una gran tensión en el bosque, oraciones silenciosas fueron lanzadas para que las garras continuarán destrozando, por que como el sabio Finias diría "No temas al behemoth que se escucha desde millas de distancia. Teme a aquel que acecha, al mudo y sigiloso que se revela solo para matar".

Cautelosamente avanzaba, pasos sordinos tocaban con gracia la nieve dejando solo como evidencia a su impalpable presencia el rastro de sus huellas, se detuvo para levantar el hocico aspirando todo aquello que lo envolvía, movió sus orejas en todas las direcciones antes de que sus ojos afilados naranjas le dieran la firmeza de reanudar su prematura persecución y se hundió en las sombras.

Avanzó agazapado entre raíces y rocas hasta divisarla. Ella estaba distraída de espaldas a él, su lengua ondeaba por sus afilados colmillos al ver lo vulnerable y lo fácil que sería abordar a la pobre víctima.

Se acercó lo suficiente sin ser delatado, frenando solo para tomar una postura apta para atacar, acarició el suelo con las almohadillas de sus patas sintiendo el firme como una extensión más de su cuerpo, tomó aire y el tiempo se paralizó mientras escuchaba únicamente el bombeo de su propio corazón antes de romperse con un gran rugido y el agobiante estallido de… risas.

"JA JA JA JA, Lukka espe… JA JA JA, espera por favor" Clamó inútilmente por piedad la desdichada alma, pero el gran depredador ignoró sus demandas mientras se cernía sobre ella, causándole cosquillas con el rose de su nariz y la plantilla de sus patas. El ronroneo jovial de la bestia al igual que su tacto delicado dejaba en claro que no tenía intenciones de causarle daño alguno.

"¡Ay!" se retiró sin dudar ante el quejido, la actitud juguetona fue reemplazada por una gran preocupación transmitida por sus ojos que la examinaban en busca de alguna lesión dada por descuido, un pequeño arañazo se asomaba en su casco delantero, olisqueó la herida emitiendo leves gruñidos en tono de arrepentimiento y disculpa.

"No te preocupes Lukka, es solo un pequeño rasguño, se cerrará en un segundo" aseguró ella acariciando su melena "¿Acabas de afilar tus garras verdad?" ante su pregunta, Lukka comenzó a pavonearse a su alrededor para dar a relucir sus zarpas.

Sin necesidad de cuestionar, le presumió sus grandes cuernos negros, tomando una pose presumida permitiéndole admirar mejor sus ornamentos.

"Je je je si, tus cuernos son hermosos Lukka" le aseguró.

Y en verdad era hermoso, peligrosamente hermoso, un colosal tigre blanco con rayas negras y grises con una frondosa melena en su pecho, detrás de cada una de sus orejas negras se extendían dos cuernos, en medio de ellos pequeñas escamas negras sobresalían siguiendo la línea de su columna vertebral hasta finalizar en una larga cola.

Sus caninos superiores e inferiores sobresalían de su mandíbula, eran blancos cual marfil y afilados, pero esto no detuvo a la pequeña poni cuando atrajo a la criatura para mimarla.

"Me da más envidia tu pelaje, para estas épocas te mantiene cálido y es tan suave"

Lukka apartó la mirada y resopló ofendido

"Oh, ¿Acaso el feroz Lukka no puede ser suave?" Lukka continúo ignorándola estirando el cuello altivamente y resoplando por segunda vez, sus orejas se animaron ante el sonido de su suave risa para ser plegadas al sentir como ella se alejaba.

"Supongo que será mejor que evitemos los abrazos, demasiado suave" el pánico se apoderó de Lukka ante su declaración, de un salto obstruyó su paso y bajo a su altura para frotarse contra ella ronroneando suplicante por que devolviera sus afectos.

"Era broma Lukka, tómalo con calma" fue una broma cruel, pero ¿Acaso no la naturaleza lo era?

Lukka ronroneó alegremente dando saltos a su alrededor, corrió hasta una abertura entre raíces haciéndole señales con su cabeza, invitándole a seguirlo

"Hoy no iré de caza contigo" Dijo firmemente.

Las orejas de la bestia bajaron, maulló irritadamente, golpeó la nieve haciendo una rabieta. Su humor mejoró con el tintineo de una risa, un casco amable se posó en su hombro. Él se mitigó ante su toque.

"En otra ocasión será. Ve, el bosque te llama, no lo hagas esperar" lo alentó y le dirigió una sonrisa que mostraba sus colmillos blancos

Lukka le devolvió la sonrisa colmilluda con un abrazo, se retiró de su territorio no sin antes de despedirse con la mirada y perderse de su visión por las raíces y rocas.

Ella continúo observándolo incluso después de haber desaparecido, suspiró con nostalgia, le hubiera gustado acompañar a su cachorro pero tenía asuntos que atender, a veces era demandante ser el guardián de Gorias, o como algunos la llamaban Él hijo o Él bendecido de Gorias.

Le causó gracia el erróneo apodo, definitivamente no se podría considerársele un "Él", y en cuanto a encontrarla como bendecida… Hizo una mueca al imaginarse la reacción de la ciudad si tuvieran un encuentro cara a cara con ella.

Harebell sabía con certeza que ni uno de ellos consideraría a un vampiro como alguien digno de una bendición, inclusive ella misma dudaba serlo.

Se demoró un momento para admirar su hogar en lo que navegaba en sus pensamientos. Su cabaña se encontraba debajo de las raíces de un formidable árbol cenizo, por su tamaño pensó que debió ser tan viejo como el mismo Balor, creció a tal grado de proporcionar una zona bien oculta ante los depredadores y cazadores, incluyendo un pequeño estanque y la filtración de poca luz solar, era el lugar perfecto para alguien con su peculiar condición.

Sus ojos rojos estudiaron un momento las maderas de su casa en busca de alguna imperfección en lo que continuaba sus reflexiones.

Él Amado de Gorias, el otro sobrenombre dado asaltó su mente entre sus desanimados panoramas. ¿Se podría considerar ella amada? Sonrió ante el interrogante. Si, definitivamente era amada aquí en el indomable Gorias, un sentimiento que fue correspondido cuando llegó siglos atrás, cuando Harebell abandonó el cobijo entre los suyos para hallarse un lugar en el mundo, y lo encontró aquí donde habitan los monstruos.

Es incierto el cómo entre sus viajes llegó aquí, lo único que recuerda es que durante una noche de vuelo siguió desesperadamente un lamento, un clamor que retumbaba en su mente, la voz solo suplicaba una cosa, Ayuda.

En contra a cualquier instinto de auto conservación acudió al auxilio sin dudar, no titubeo al adentrarse al lúgubre pantano, la incomprensión del posible peligro la inundó al observar al que imploraba socorro, era una especie de lombriz ciega gigante con una boca alargada separada por un desfiladero de dientes que dejaban escapar silbidos de dolor, se retorcía en agonía, parecía que algo le impedía moverse.

Harebell se acercó ansiosa por ayudarlo en su miseria, sintió lástima por la criatura, sentimiento que ni tu ni yo hubiéramos compartido ante tal ser grotesco. La escena no mejoró al aproximarse y observar mejor al problema que se enfrentaba. Lías metálicas con púas lo tenían inmovilizado, los pinchos se hundían en su piel dejando derramar sangre negra, con cada lucha las sogas se tensaban más causando un mayor mal.

Duele

Ayuda

Las palabras rugían en la cabeza de Harebell, lágrimas se derramaron ante su dolencia

Ayuda

"Te ayudaré, sólo necesito que estés un momento quieto" dijo en un intento por tranquilizarlo.

La gran lombriz se detuvo consternado ante su salvador, debió esperar otro tipo de apoyo al parecer y comenzó a arquearse incómodamente ante su presencia

¡Cazador!

¡Aléjate!

Las amenazas no la hicieron retroceder, reforzaron su convicción de liberarlo al saber que otro ser a conciencia le había causado esto ¿Qué clase de poni usaría un método tan brutal contra otra criatura?

"No, no soy un cazador, no te haré daño, solo quiero ayudarte, por favor" su súplica fue suave al igual que el casco que se posó en su cabeza, la brecha había sido cerrada sin haberse percatado pero ella no tembló ante su presencia o siseos

"Por favor" dijo nuevamente, esta vez fue tomada su palabra. Dejó de luchar y se concentró en la delicada caricia para ignorar el dolor y la sangre que goteaban.

Harebell mostró sus colmillos los cuales se alargaron amenazadoramente, examinó que soga cortar para liberarlo, la tarea le tomó algo de tiempo, cuando la lía estuvo al punto de partirse el gusano no dudo en agitarse para liberarse. Su movimiento brusco causó que Harebell perdiera el equilibrio e hizo que rodará hacia el pantano.

Harebell hizo una mueca esperando el ardor de las densas aguas, en cambio solo sintió una aprensión en su ala, al girarse se encontró con la lombriz, la había tomado por las alas con el cuidado de no lastimarla, ya liberada pudo apreciar mejor que la criatura contaba con seis patas que le recordaban a los dragones de komodo difiriendo en sus largas garras.

La sostuvo un buen rato sin hacer ni un movimiento, la vampiro no había considerado que pasaría después de ayudar a la criatura, ciertamente este tampoco, parecía dudoso en que hacer a continuación, incluso en lo ambiguo de la situación no le causo tormento la cercanía de la bestia.

"Aprecio que no me dejes caer a mi muerte en los pantanos de ácido. Ahora, ¿podrías bajarme por favor?" Pidió amablemente

Esto pareció sacar de su estado de duda a la lombriz y la bajó con cuidado a una roca segura

"Gracias" dijo aliviada

Peligroso

Declaró la criatura haciendo eco en su mente, se dio cuenta que le costaba aún caminar, la sangre negra daba un aire de putrefacción, algunas púas aún se encontraban en su piel y habían heridas por el desprendimiento dejando expuesta la carne viva

"¿Hay un lugar cerca con agua limpia? Puedo ayudarte con tu heridas" la preocupación siempre estuvo presente en sus peticiones

La criatura la contempló por un momento, inseguro de sí mismo a cómo actuar, como reaccionar, nunca se le fue mostrado gentileza era de esperar que él tampoco la demostrará, pero la aflicción en su cuerpo lo incitó a asentirle y guiarla a un claro a las afueras del pantano.

La guio a un bosque con árboles sin hojas y de troncos azabaches al igual que la tierra, más adelante se enteraría por medio de los Unin que se encontraba en el bosque de Ceniza, uno de los territorios de Nextha la Impía, en verdad ignoraba mucho cuando llegó aquí.

Esa noche, Harebell curó y trató las heridas de la criatura, encontraron refugió en una cueva cercana, cuidó de ella hasta quedarse dormida y fue despertada por la misma lombriz acechándola… la saliva se escurría por sus mandíbulas, la estaba considerando como su próximo aperitivo, Harebell lo sabía bien y aun así no mostró miedo o repulsión hacia el depredador, ella era capaz de defenderse y no deseaba que los prejuicios se hicieran cargo en esta situación.

Estaba cansada, cansada al rechazo por lo que ella era, lo vivía día a día en cada pueblo o ciudad que visitará, ella no iba a pagar con la misma moneda al mundo.

"Buenos días ¿Han mejorado tus heridas?" saludó Harebell

La lombriz cerró la mandíbula con un siniestro chasquido y sonrío sombríamente, se apartó para ir a la entrada de la cueva y la invitó a seguirla, era la primera vez que alguien que no fuera de su hogar le ofrecía su compañía.

Comida

Ir

Y lo siguió sin mirar atrás

Así fueron sus iniciosa lado de Terror, nombre que le fue dado a la bestia lombriz. Le pareció apropiado el nombre al ver su forma de cazar, tendía a dar una pavorosa persecución a su presa pero jamás alargaba el sufrimiento o mataba sin necesidad.

Terror definitivamente no era como Lukka en personalidad, era áspero y frío al tacto, muy contadas veces mostró algún tipo de afecto o cariño hacia Harebell, dejaba muy en claro de que si hubiera la necesidad, ella sería considerada su cena, sin embargo él la reconforto asegurando que si ese día llegará iba a ser rápido y disfrutaría cada bocado como una muestra de que valoraba su amistad, era una bestia con cierto encanto.

A pesar de sus palabras sin escrúpulos, Terror le enseñó Gorias desde el Bosque Antiguo hasta el Mar Carmesí, no fue difícil adaptarse no sólo por su talento especial de comprender a los animales, sintió empatía por las criaturas. En la naturaleza no existía el mal o el bien, todo era cuestión de equilibrio, de supervivencia, ella nunca interfirió ni fue en contra del orden de las cosas, pues incluso las aberraciones (como se referían los cazadores a todo lo que habitaba más allá de su ciudad) tenían un papel importante en la cadena alimenticia.

Sólo interfirió en las situaciones cuando la codicia estuviera presente, aunque evitaba el contacto con cualquier poni, Harebell no dudo en ir a la ayuda de los heridos o atrapados por los cazadores, no le era posible el entender por qué tomaban sin necesitar y dañaban sin justificación, en lo que le respectaba ellos eran los verdaderos monstruos. Salvo a muchos pero otros no fueron tan afortunados.

Poco a poco cada planta, insecto, anfibio, criatura, demonio o pesadilla fue tocado por su amabilidad, en cambio le regalaron algo que siempre le fue negado, aceptación, no corrían al ver su sonrisa con colmillos o sus ojos rojos afilados, o al extender sus alas amarillas de murciélago, por unos instantes olvidó que ella misma era un monstruo, hasta que le fue recordado con la muerte de Terror.

Terror murió protegiendo a Harebell mientras saboteaba unas trampas en las zonas prohibidas de caza, había sido una emboscada. En medio de su rabia atentó contra los asesinos de su querido amigo, no tomó la vida de ni uno de ellos pero estaba segura de que algunos quedaron con daños incurables y noches de tormentos eternos, no fue llamada demonio en vano.

La vampira pasó toda la noche llorando acurrucada a lado de su amigo caído sin importarle ni quiera las quemaduras en su pelaje por los primeros rayos de sol.

Fue encontrada por la anciana a cargo en ese tiempo de los Unin, esperaba el rechazo por parte de ella, pero la anciana solo se acercó quitándose su propio abrigo para cubrirla y abrazarla

"No es bueno estar solo en la pena mi pequeña" había dicho la anciana mientras acariciaba con cariño su espalda

Y ella nuevamente lloró en aferrándose a su hombro

Harebell volvió al presente al sentir las lágrimas en su rostro, se las limpió sonriendo, le dolía el corazón al pensar en su querido Terror, pero sintió una gran calidez al recordar cómo fue recibida con los cascos abiertos por los Unin. La acogieron, se abrieron a ella sin recelo mostrándoles sus costumbres y cómo vivían en armonía con la naturaleza.

Con lo aprendido de los Unin y de las bestias, ella fue el perfecto merodeador al acechó en Gorias, siempre a la vigila en su hogar.

Agitó la cabeza para sacudir los pensamientos negativos, a veces venían sin que ella se diera cuenta. Entró a su hogar acariciando con un ala la madera y cerró los ojos dejándose guiar sólo por el tacto, recorriendo a ciegas se permitió recordar todo aquello que amaba solo para llegar nuevamente a la obvia respuesta a todas sus inseguridades.

Que los extranjeros o el mundo pensarán lo que quieran de ella, poco importaba.

Porque incluso en los demonios yacía la amabilidad

Abrió los ojos al llegar a su invernadero, era la hora de la comida para algunas de sus plantas y necesitaba preparar algunos ungüentos para los Unin. Enredaderas la envolvieron a su llegada, las hortalizas se agitaron y plantas carnívoras abrían sus fauces exigiendo atención.

"Este va a ser un largo día" dijo Harebell con entusiasmo y una sonrisa.

Terminó sus actividades en el invernadero al atardecer, empacó sus alforjas para iniciar sus rondas nocturnas. El itinerario de hoy consistía en recorrer el bosque antiguo, el límite del desierto, pantano y su visita semanal a los Unin.

Se acomodó la melena sosteniendo su peineta con la boca, al sentirse satisfecha con su aspecto la colocó con cuidado. Usó sus pulgares de sus alas para acicalar su cara y finalizó arrugando la nariz, ya preparada se dispuso a abandonar las raíces.

En el exterior fue recibida por pequeños copos de nieve, alzó el hocico con los ojos cerrados disfrutando del clima sin demorarse demasiado e iniciar su andar.

Al igual que Lukka al tocar la nieve, Harebell no emitía ruido alguno, sus pasos eran firmes y uniformes, a pesar de la delicadeza en sus movimientos transmitía una admirable serenidad peligrosa, era hipnótico la elegancia de sus alas plegadas combinadas con los extensos mechones pálidos.

Sus peludas orejas se movían regularmente en diferentes direcciones y su mirada siempre hacia el frente.

Se detuvo cuando ambas orejas se desviaron en el mismo sentido, giró la cabeza a donde la llamaron sus sentidos, alzó el hocico respirando el aire, captó algo que causó que sus ojos se abrieran alarmados y sus pupilas se afilaran en rendijas.

Galopó antes de extender sus alas para convertirse en una borrosa mancha amarilla, pero no importaba su velocidad, aunque ella misma lo negará y se aferraba a la esperanza, muy en el fondo de su mente era consciente de lo que encontraría.

"No…" susurró al llegar, sus ojos vidriosos negados a aceptar el suceso

"No, no, no, no…" siguió repitiéndose mientras lentamente se acercaba a la lúgubre escena, como si con solo decir estas palabras cambiarían el destino o lo ya escrito.

Se acercó lentamente al cuerpo inerte de la Manticora. Era Artemisa, la pobre había sido presa de una trampa, cayó en cuenta en que sus últimos momentos fueron dolorosos. Las lágrimas se desbordaron mientras acariciaba la melena de Artemisa, su cuerpo temblaba pero no era a causa del frío.

"Lo siento, lo… siento mucho" dijo entre sollozos hundiéndose lo más cerca posible a su pelaje, balbuceando suplicas hasta quedar solo lloriqueos.

Hubiera continuado toda la noche quebrantada pero el sonido de una rama quebrada interrumpió su luto, alguien se acercaba.

Apretó los dientes en rabia al intuir que el culpable era el mismo asesino de su querida Artemisa, dirigió una mirada de muerte y un silbido de advertencia al intruso que fue inmediatamente sustituida por el asombro.

Era un ser extraño, una criatura quimérica asemejando una enorme serpiente compuesta de desiguales extremidades. Lo más insólito ocurrió al mirar sus disparejos orbes amarillos. Harebell sabía muy bien de pérdidas y sobre los dolores del corazón, o más bien creía conocerlos bien pues con solo contemplar aquellos ojos, Harebell sintió una aflicción en el alma, una dolencia tan fuerte combinada con euforia que la hizo sentir mareada.

La quimera balbuceó algo incomprensible mientras se acercaba a ella, pero sus oídos al igual que su respiración se sentían abrumados por sus emociones, retrocedió a sus avances, la sensación de vulnerabilidad ante esta criatura la intimidaba

"… ¿Eres tú?"

La pregunta del extraño la alcanzó en medio de su neblina, su tono era suave, algo en su voz tranquilizó a su corazón aunque la confusión aún estaba presente

"¿Quién eres?" preguntó finalmente Harebell alegre de encontrar su propia voz

El extraño se sorprendió e hizo una incomprensible mueca, abrió la boca para hablar pero Harebell no logró escucharlo pues fue invadida por otra punzada de dolor y este no era del corazón.

La palpable dolencia venía de su ala izquierda y la causa era una flecha, antes de poder reaccionar una segunda flecha penetró a lado de la primera, el dolor avivó sus abrumados sentidos, silbó hacía donde las cuerdas de los arcos se tensaban.

Una tercera flecha hacía camino a su hombro izquierdo, Harebell la esquivó en menos de un respiro al igual que la fila de flechas que le siguieron sin parar.

Cargó hacia los arqueros, podía escuchar cómo se avecinaba la segunda oleada de flechas y galopó con más fuerza, incluso estando herida ella sería capaz de eludirlas

*Snap*

Harebell juntó sus cascos delanteros para detenerse, se levantó en sus patas traseras y agitó sus alas, ante el movimiento una mueca de dolor recorrió su rostro, en el calor del momento había ignorado el estado actual de su ala, pero fue olvidado nuevamente por el desconcierto. Las flechas se encontraban congeladas en el aire, envueltas por un aura amarilla.

*Snap*

Las flechas se hicieron trizas, fueron arrastradas por el viento invernal como ceniza, los arqueros debieron estar al igual que ella anonadados, pues no escuchó que hayan recargado

*Snap*

"¡Ahh!" una sombra entre los troncos gritó mientras corría y agitaba los cascos

*Snap*

Varios quejidos o pequeños gritos provinieron de los atacantes, ella solo observaba como tropezaban o desaparecían entre las ramas pero no visualizaba o sentía la presencia de otro adversario

*Snap*

De la nada dos cazadores cayeron enfrente, tuvo la intención de adoptar una postura hostil pero se veían desorientados y asustados

*Snap*

Ambos cazadores fueron rodeados por el aura amarilla, fueron levitados. Patearon e intentaron protestar pero por alguna extraña razón tenían dolorosamente apretadas sus bocas

*Snap*

La criatura quimérica apareció para sostener a los cazadores de sus cuellos. Se había olvidado completamente de él durante la emboscada, Harebell se sintió culpable al pensar que le dio más importancia en agredir a sus atacantes que en preocuparse por el bienestar del extraño.

"¿Cómo se atreven?" Habló la quimera

Harebell notó la ausencia del tono suave, su voz era baja y peligrosa, ahora que estaba más cerca pudo apreciar la gran diferencia de tamaño, tenía los dientes apretados, no se encontraba el brillo amable en sus ojos de su primer encuentro, solo pupilas rojas que hervían en ira.

"¡¿CÓMO SE ATREVEN A LASTIMARLA?!" Alzó la voz

Los cazadores temblaron en su agarre, sus pupilas encogidas suplicaban desesperadamente por clemencia.

"Haré que se arrepientan" aseguró fríamente

*Snap*

Chasqueó los dedos y los dejó levitando, Harebell tenía que detenerlo, por experiencia propia sabía que de esto no iba a salir algo bueno.

"Para, por favor" suplicó tocándolo con un casco, le preocupaba ser ignorada pero el extraño se detuvo sin dudar y dirigió a ella su mirada pero con un suave semblante

"Yo… yo, yo" dijo mientras miraba confundido entre ella y encima de los cazadores "No quería hacerles daño… no mucho" la preocupación y tristeza estaban presentes en sus explicaciones

"Estoy segura que no eres alguien que disfrute dañar a otros, pero creo que con el susto que le diste es más que suficiente"

"Pero ellos te hirieron" replicó

"No es tan grave" respondió Harebell pacientemente

"¡Tienes dos flechas en tu ala!, tenían serias intenciones de lastimarte o peor aún"

"Fui descuidada" dijo ella sonrojada

"¿Ahora resulta que es tu culpa que te hayan usado como tiro al blanco?" cuestionó el cruzándose los brazos, tornando su pelaje entre rojos y blancos para enfatizar su punto.

Durante su disputa los cazadores veían entre la vampira y la quimera, suspiraban aliviados con las mansas indulgencias de la primera y temblaban despavoridos con las frías sentencias del segundo.

"Lo que intento explicar es que son situaciones con las que puedo lidiar por mi cuenta" respondió sin inmutarse ante su aleatoriedad.

"¿Si?" alzó una ceja hacia ella, volvió a sus colores naturales, bajó a su altura para estar cara a cara y habló sarcásticamente "Puedo ver querida mía, lo capaz que eres en este tipo de situaciones" sonrió engreídamente ante la inminente admisión en su argumento

Cualquier otro poni o criatura se hubiera ofendido ante tal acusación, pero no Harebell, la culpa la inundó, contrajo sus orejas y se concentró en el movimiento de su casco trazando levemente en la nieve

"Yo, yo entiendo tu punto y agradezco tu preocupación, pero no creo que sea lo correcto, incluso cuando la ira me guía intento controlarme, no me gustaría que alguien con un buen corazón viviera arrepentido por un momento de furor" dijo Harebell disminuyendo su voz poco a poco.

Sus palabras parecieron calmarlo pues adoptó una postura menos defensiva y la miró en silencio.

"Uuuuuugh" rompió en quejas el extraño y se llevó una garra a la cara "¿Por qué tienes que hacer eso? Acaso tú no sabes que…. No puedes ver como ellos… UUUUUGH" entre muecas y señas intentó contradecirla, se mordió el labio y tomó aire audiblemente mirando con enojo a los cazadores "Ok como gustes pero ¿Prefieres dejarlos ir después de lo que hicieron a tu bola de pelos?" dijo señalando al cadáver de su querida amiga.

"Oh… Artemisa" sus ojos se humedecieron, trató inútilmente de reprimirse, pero solo soportó un par de segundos antes de llorar inconsolablemente.

"No, no, no, no, no, no llores" repitió el extraño corriendo hacia ella, sacó un delicado pañuelo con una D bordada, sostuvo con una garra su cara mientras limpiaba las lágrimas con ternura, Harebell no se alejó ante su gesto, no sintió malicia ante su acción

"No llores más por favor, te pido perdón por mi comportamiento, esto no es lo que deseaba para una primera impresión…" suspiró y miró a los cazadores con el ceño fruncido "Haré las cosas bien"

Chasqueó los dedos y los cazadores desaparecieron, Harebell buscó desesperada respuestas con los ojos llorosos

"Tranquila, están ilesos, no volverán a hacerte daño ni a alguna criatura, te lo aseguro" aun sostenía su cara, limpió con su propia garra una lágrima rezagada "Ahora mi vida, mandaré a volar tu dolor" le dio un guiño sonriendo y chasqueo su garra.

Lo impresionante ocurrió cuando ambos miraron el ala de Harebell y descubrieron que las flechas aún estaban incrustada.

"¿Pero que...?" dijo asombrado mientras continuaba chasqueando, intentó con pata, garra e incluso su cola "¿POR QUÉ NO SE ARREGLA? "Dijo desesperado

Harebell entrecerró sus ojos en la herida y notó que alrededor de las heridas comenzaban a oscurecerse levemente

"Oh mi… deben estar envenenadas con la flor de Nextha" aseguró Harebell sin preocupación alguna

"¡ENVENENADO!" chilló "¿QUÉ CLASE DE VENENO OCASIONA ESTO? ¿TIENE CURA? DEBEMOS ENCONTRAR A... ¿POR QUÉ POR EL CAOS TE ESTAS RIENDO?" detuvo sus angustiadas preguntas al notar su pequeña risa

Harebell se sonrojó y le dedicó una tímida sonrisa

"Lo siento, vi muy tierno tu genuina preocupación… no me estaba burlando, lo siento, no tienes que preocuparte puedo preparar una cura en mi casa yo solo…" intentó seguir hablando e iniciar su caminata, pero ahora sin el calor del momento el dolor era muy evidente obligándola a detenerse, apretó los ojos y dientes para ignorar la dolencia

"¡Espera! Ten cuidado, nos teletransportaría hasta tu hogar si lo conociera, pero dadas las circunstancias" se arrastró debajo y al levantarse ella se situaba en su espalda "Intenta acomodar tu ala para que no se mueva mucho mientras camino… bien ahora sujeta mi cuello… listo con eso bastará ¿Estás cómoda?" preguntó cortésmente

No creía que el pudiera ver su sonrojo, sin querer hacer notar sus nervios se limitó a asentir.

"Bien, tendrás que guiarme, aunque soy un asombroso draconequus, no soy un telépata"

"Si, ve por ahí" señaló con su casco, sin preguntar, él siguió su indicación "Dijo draconequus, es primera vez que escucho el término, su magia es única igual, no podría compararla como la de alguno de los guardianes, aunque él no mencionó…espera ¿Quién es él?" ante el pensamiento Harebell preguntó ansiosamente "Disculpa, ¿Puedo conocer tu nombre?"

El draconequus se detuvo, la miró por encima del hombro

"Discord" dijo simplemente "¿Puedo saber el tuyo?" preguntó con una sonrisa

"¡Oh! Claro, Harebell, mi nombre es Harebell"

"Un placer conocerte Harebell" inclinó la cabeza, limitaba sus movimientos para no causarle incomodidad a su ala "Luego podemos continuar con las primeras impresiones ¿Si?, hay que curarte" dijo reanudando el paso

"je je por su puesto, gira a la izquierda y sigue derecho"

"Entonces qué clase de veneno repele la magia del caos" preguntó con curiosidad Discord

"¿Es el tipo de magia que usas?, no importa cuál sea el tipo, el veneno viene de la flor de Nextha, es una flor que crece en lo profundo del pantano… devora la magia y la vida a su alrededor"

"la la vi.. ¡VIDA!" chilló "¡ESTAS MURIENDO! HAY QUE DARNOS PRISA ANTES QUE"

"Discord, no vayas muy rápido por favor" lo abrazó con fuerza y Discord amenguo su paso "tranquilo estamos a tiempo"

"Lo siento" sus orejas y cuernos bajaron

"No hay cuidado, solo no vayas tan rápido"

Discord solo se concentró en sus indicaciones. Durante el trayecto muchas interrogantes y preocupaciones comenzaron a surgir en Harebell, ¿Había sido ella descuidada? ¿Cómo consiguieron el veneno los cazadores? ¿Fue confiada? Alguien que tiene la seguridad de ver el mañana no sobrevive en Gorias, no pudo haber sido ingenua para caer en ese atroz error ¿Fue por ello que no estuvo a tiempo para salvar a Artemisa? Imaginó como debió estar aterrada, sola y con un gran dolor buscando ayuda ¿La habrá llamado en sus últimos momentos?, su cuerpo se agitó ante el último pensamiento, abrazó inconscientemente con más fuerza con un grito afónico pesando sobre ella la dolencia de Artemisa

"¿Tienes frío cariño?" preguntó Discord

Antes de tener oportunidad de responder fue abrazada por un cálido cobertor verde, quiso agradecer pero por ahora su voz solo articulaba lamentos

"De nada" respondió como si supiera su angustia "Si no derramas lágrimas porque te preocupa arruinar mi pelaje, te confieso que eso tiene poca importancia, se cómo es perder a alguien importante" confesó Discord

Sin cuestionarse el cómo, Discord conocía y comprendía sus inquietudes, Harebell se aferró más a él y lloró.

Llegaron a su casa sin ningún percance, Discord pateo la puerta y entro a toda prisa

"¿DÓNDE ESTA LA CURA?" chilló girando su cabeza en todas direcciones

"Aún hay que prepararla, tendrás que ayudarme… intenta estar sereno iremos al invernadero y puedes alterar un poco a las plantas" habló con calma Harebell guiándolo por su hogar

"Oh sí, por supuesto, no queremos plantar el pánico con nuestra llegada"

Harebell no pudo evitar reír a su juego de palabras, abrazada a él se sentía tan segura, era muy cálido, por un momento solo percibió los latidos de su corazón, vibraba por su espalda a su cuerpo haciéndola olvidar sus mortificaciones, se hundió más en el pelaje de Discord invitada por la soñolencia…

"¡HAREBELL!"

El grito de Discord la privó de su letargo, abrió sus ojos pesadamente. Al sentir ser alejada del calor del draconequus se retiró momentáneamente el cansancio

"¡LAS PLANTAS QUIEREN DEVORARNOS!" gritó mientras luchaba contra los zarcillos

"En realidad solo quieren devorarte a ti, eres un desconocido para ellas" acarició las plantas que la envolvían para transmitirles su quietud

"Que alivio… espera ¡¿Qué?!" iba a continuar sus quejas pero una enredadera envolvió su hocico acallando finalmente a Discord

"Ya tranquilícense, Discord es nuestro invitado y ha venido a ayudarme… Frank aleja a Discord de tus fauces y bájalo por favor" ordenó firmemente

Frank hizo un puchero y liberó a Discord quien fue recibido por el suelo con un golpe seco. Discord miró a Frank con el ceño fruncido mientras balbuceaba algo sobre que no era fan de las ensaladas

Harebell suspiró cansada, culpó al veneno por su complacencia a la presencia del draconequus, al igual que su falta de aliento o cualquier sensación del pulso acelerado, si, seguramente el culpable era el veneno.

El estado somnoliento volvió entre las mezclas y el trillado de los ingredientes, pero sabía que tenía que estar despierta para darle instrucciones, especialmente en el toque final

"Vez esos dos frascos" señaló Harebell con su casco

"Son pétalos de la flor de Nextha, solo la podrás encontrar en el pantano de Gorias, vienen de un árbol que crece en medio de la muerte… Los pétalos azules los recolecté cuando aún estaban en la copa del árbol, los pétalos grises son los caídos, estos no los toques directamente son venenosos… ambos son diferentes aunque al final nacieron de la misma rama" rio amargamente "toma el frasco de los pétalos azules y agrega dos" indicó, estaba aliviada al saber que ya era el último elemento para el antídoto.

"Los Unin cuentan que la propia Nextha lo creó, de ahí su nombre" agregó mientras supervisaba su trabajo.

Discord dijo algo mientras hacia el antitóxico, Harebell no lo comprendió, supuso que debió ser un comentario gracioso asociado con sus malabares, fue una lástima no descifrar su charla, pero aun así, ella sonrió ante sus locuras.

Él se acercó ahora con un ceño preocupado, aunque sus labios se movieron no pudo escuchar con claridad su mensaje, se sentía un poco mareada, sostuvo la suave pata de Discord en busca de equilibrio, reparó que igual su pata era cáli…

"¡Ahh!" gritó Harebell

"Lo siento mi vida, te dije que dolería" dijo Discord sosteniendo la flecha retirada "solo una más"

"Recuerda que no toques…"murmullo Harebell

"Sin tocar, por el veneno, y al terminar aplicar el antídoto en la zona afectada" repitió Discord las indicaciones que ella le había dictado.

Gritó nuevamente con la segunda flecha, siseo un poco cuando fue aplicado el medicamento en sus heridas, hábilmente vendó su ala y observó cómo calcinero las flechas, una medida para cualquier riesgo.

"¿Es todo? ¿Está funcionando?" le preguntó preocupado esperando pacientemente alguna señal de recuperación

"¿Um? Oh, Sí, sí, solo tomará un momento, creo que necesitaré descansar, disculpa" nuevamente sintió como sus parpados pesaban

"Entiendo" Discord alzó el cuello examinando los frascos "Curioso, pensar que ambas son la misma flor"

Harebell admiró los pétalos mientras saltaba entre recuerdos, entre sus memorias se encontró con una figura borrosa con colmillos amenazadores y ojos con el velo de la noche, sin pensarlo ella recitó las mismas palabras dadas bajo ese lecho de muerte

"No importa cual color sea, tienen el mismo comienzo y el mismo final" dijo antes de sumergirse al mundo del ensueño


Se había quedado dormida. Antes de sobre actuar se reprendió a sí mismo para no perder la compostura, como si la cordura fuera parte de su naturaleza, pero ella necesitaba descansar y ¿Acaso no había sido ella quien le había enseñado el siempre ofrecer un poco de empatía? No podía y no quería decepcionarla.

Sosteniéndola en sus brazos recorrió la cabaña en busca de su alcoba, necesitaba un lugar cómodo para recostarla, y aunque sus disparejos brazos serían el perfecto recinto de descanso no confiaba en tener el suficiente autocontrol en su cuerpo para permanecer inmóvil. Oh no, no, no, el no sería el causante de interrumpir su siesta.

Al llegar a lo que indicaba era la habitación de Harebell, no tardó en acomodarla en la cama, teniendo siempre cuidado en la posición de su ala, se le hacía curioso el encontrar un colchón con bordados de los mismos Unin y no un ataúd. La cubrió con la cobija verde conjurada y puso en su lugar algunos mechones salvajes, deteniéndose más tiempo en admirar su peineta.

Se alejó de ella monótonamente para tirarse en un sillón de la habitación, escurrido en su asiento miró hacia el techo en silencio, sus ojos, siempre en un punto fijo indefinido, esperaban que la serie de eventos pasados cayeran sobre él, y sí que derribaron al señor del Caos al darse cuenta de la gran confusión que había vivido.

"¡¿PERO QUE POR EL CAOS PASÓ?!" gritó alterado jalándose las orejas hasta arrancarse un poco de pelo

"Shhh está durmiendo, la vas a despertar" lo amonestó otro Discord que se encontraba tapando las orejas peludas de Harebell

"Casi olvidó lo tierna que se ve durmiendo" dijo otro Discord juntando las manos y suspirando

El Discord original se levantó de la silla y empezó a caminar por la habitación sin dejar de mirar a la hija de Gorias tratando de descifrar el gran enigma, sus copias solo seguían con la vista sus movimientos

"A lo mejor lo olvidamos, es muy probable que no sea Flu-"

"¡ES FLUTTERSHY!" le gritaron ahora tres Discords, uno de ellos negándose a dejar la vigila continuaba cubriendo los oídos de su amada

"¿Los siglos te dejaron ciego? ¿No vez el parecido? Es tal cual su versión bat poni" le interrogó uno

"Y si ignoramos la similitud física, por favor, el amor incondicional a la bolas de pelos, su infinita amabilidad, ¡por Celestia, ella es el elemento de la amabilidad!" razonó otro Discord enumerando con sus garras

"Está bien, si, si, si, entiendo, se parece a Fluttershy, huele a Fluttershy, actúa como ella, pero pueden ser solo coincidencias" debatió el Discord original pasando su pata por su melena

"¿Qué me dices de su peineta? Es la misma que le dimos, supongo que es una gran coincidencia" comentó el Discord vigila

El Discord original detuvo su caminar, se acercó a inspeccionar mejor la peineta aunque era consciente de que no era necesario, era ilógico estar en negación porque desde la primera vez que sus miradas se encontraron en el bosque, él ya sabía que…

"Es Fluttershy" susurró "¡POR EL CAOS ES FLUTTERSHY!" gritó alegremente y saltó para abrazar a su querida esposa

Asustado al ver las intenciones de este, el Discord vigila sin despegar sus manos de su tarea, le proporcionó un cabezazo y envió al Discord original al suelo

"¡Oye! ¿Por qué me impides acercarme a mi esposa?" se quejó el Discord original agarrando su hocico por el dolor y se levantó para enfrentar al Discord vigila

"Bueno creo que todos en este cuarto estamos de acuerdo que deseamos que nuestra querida Fluttershy tome un merecido descanso y sanen más rápido sus heridas" todos los demás Discords asintieron ante su observación "y la otra pequeña razón, un diminuto detalle ¡ELLA NO NOS RECUERDA!" continúo ahora levantando la voz el Discord vigila

El Discord original quedó conmocionado ahogándose entre lo que parecían miles de interrogantes

"Ella no recuerda, ella no ME recuerda, ni siquiera sabe que me ama ¿Por qué?" dijo por lo bajo

"¿Dónde estuvo todos estos siglos? ¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué ahora es un vampiro?" continúo otro Discord con los enigmas

"Ohh cuando Twilight se enteré" dijo otro sarcásticamente

"¡OH NO, TWILIGHT!" gritaron todos preocupados

Los Discords estaban seguros que al enterarse del asunto, Twilight Sparkle, buscaría sin descanso una cura al estado de su querida amiga, definitivamente su condición de bat poni no era causa propia de la misma Fluttershy, tantos años ella misma se negó a aceptar de Discord el regalo de la inmortalidad ¿Por qué buscarlo de esta manera?

"Alguien la convirtió y la alejó de mi" apretó los puños en enojo "Hay que descubrir quién y el por qué"

"Primero hay que asegurarnos que postergar la reunión con la princesa de la amistad, pronto querrá reunirse con ella por ser el elemento de la amabilidad y no sabemos a quién llamará el mapa para el siguiente portador" dijo un Discord

"¡Los elementos! ¡Hay que encontrarlos o…" dijo el Discord original sin terminar al caer en cuenta de otro de sus muchos problemas

La magia estaba muriendo

Lo sabía, desde hace un tiempo ya lo sabía y podía sentirlo. No había dicho o hecho algo para detenerlo, si se podría evitar no sería por la mano del Caos. Ni un poni tenía el derecho a juzgarlo o sentenciarlo, en toda su existencia ellos exigieron que el respetara la armonía y ¿No era esto parte de la armonía después de todo? El orden exigía un inicio, para ello se necesitaba un fin y ese fin significa un consuelo para Discord, pues la inmortalidad le había prohibido el seguir los senderos de la muerte donde habitaba todo aquello que amaba.

El terror de apoderó del cuerpo del draconequus bajando su temperatura y palidecerse al tener la realización de que si la magia se extinguía entonces…

"Gorias y todo lo que habita morirá, al igual que Fluttershy" dijo en voz alta

Recordó lo desgarrador y doloroso que fue cuando murió Fluttershy, el solo pensar en presenciar por segunda vez la partida de su amada.

"¡HAY QUE ENCONTRAR LOS ELEMENTOS Y ARREGLAR ESTO!" gritó el Discord dando vueltas en círculos "¡TENEMOS QUE SALVARLA, OH POR EL CAOS COMO PUDE SER TAN…!"

*Slap*

El Discord original guardó silencio sin poder terminar, acarició su mejilla sonrojada haciendo un puchero

"Ahora cálmate ¿Quién eres tú?" Le señaló otro Discord

"¡TÚ QUIEN TE CREES QUE ERES PARA ABOFETEARME! ¿A MI? ¡AL SEÑOR DEL CAOS!" le gritó enojado mientras continuaba masajeando el cachete con ojos de cachorro

"¡Así es mi amigo!" Carcajeó el Discord mientras se unía hombro con hombro al Discord original "Somos el señor del Caos y príncipe de la bondad, podemos manejar esto, no es por presumir pero somos una mejor versión de nuestros días pasados de villano" le dio un guiño al Discord original

El Discord original sonrió con complicidad, apartó la mano de su mejilla descubriendo una marca roja bien definida de una garra de águila

"¡Siiiiiiii! Por supuesto, por supuesto, puedo manejar a Twilight, solo le ocultaré la verdad por un tiempo indefinido en lo que obtengo respuestas" dijo positivo el Discord original

"Y reunir a los portadores, evitando así la catástrofe" agregó otro Discord

"No olvides hacer que Harebell, es decir nuestra Fluttershy, vuelva a caer rendida por ti ¿Será que ahora prefiera los chicos malos?" dijo otro Discord convocando una chamarra de piel negra con picos y pulseras punk a juego

"Finalmente podremos recuperar el tiempo perdido y mucho más" dijo el Discord vigila

"¿Creen que deba usar delineador negro para verme más sombrío?" preguntó el Discord versión villano oscuro

"Discordado, solo tengo que seguir con el plan de encontrar a los portadores mientras oculto a Flutterbat de Twiliiiiiight, descubro el causante de todo este lío (¿Quién lo diría? Esta vez no fui yo), enamoro a Harebell *tos* Fluttershy *tos* y salvo a todo Equestria y más allá" se rio el Discord Original "Oh si bebé he vuelto al juego" dijo triunfante lanzando juegos artificiales de sus dedos

Los otros Discords emocionados aplaudieron y gritaron uniéndose en su ovación

"Uumm…umm"

Un quejido pausó el alboroto de todos, todos los Discords bajaron la mirada, el Discord vigila había interrumpido su guardia, dio una sonrisa tímida al notar su imprudencia

"¿Qué? Lo siento" se disculpó el ex Discord vigila

Harebell-Fluttershy se movió un poco entre las sábanas a causa del ruido

"Shhhh" lo acallaron los demás

Harebell-Fluttershy se movió un poco más

Gimieron ante el error, taparon sus bocas entre ellos enredándose los brazos y colas, permanecieron quietos conteniendo el aire hasta cerciorarse que continuara con su sueño pacifico.

Todos soltaron al unísono un suspiro de alivio y sonrieron entre ellos en complicidad. No debería haber razones para preocuparse ¿Qué tan difícil puede ser para el señor del Caos?


Suspiró frustrada, enrolló la hoja en una bola para ser apilada con las demás compañeras desechadas. La carta iba dirigida a Celestia y Luna en cuestión, pero por alguna razón Twilight Sparkle terminaba por escribirle a Spike, lo que concluía en descartar el escrito e iniciar nuevamente, ciclo que no tenía fin desde hace una hora.

Se apretó el labio preocupada, y decidió despejar su mente admirando el ventanal, una media luna se cernía en el firmamento. Inhaló y exhaló para tranquilizarse, últimamente era un recurrente habito que lo atribuía al dragón purpura.

¿Por qué no preocuparse por Discord? Sintió una pequeña punzada de culpa, pero la apaciguó al recordarse que él ya había explorado milenios atrás aquellas tierras, él ya estaba acostumbrado a enfrentarse al mundo solo.

No es que Spike fuera un bebé dragón indefenso, o no tuviera la suficiente fuerza para cuidar de sí mismo, el problema del asunto es que viajaba a un lugar desconocido y solo, no se podría comparar como su primera vez en la tierra de los dragones, al menos ahí tenía conocimientos de los peligros y la actitud de los de su especie.

Agregando el encuentro con un nuevo portador… una parte de ella hubiera deseado ir

Había pasado un día agradable con la compañía de Moon Charm, fue fácil ignorar sus aflicciones a su lado mientras le enseñaba la ciudad, inclusive no hurgó en el tema al retirarse cada quien a sus habitaciones no le molestaba la idea, hasta que decidió antes de irse a dormir en escribirle a Celestia y Luna, quería explicarles a detalle los ocurrido y aprovechando invitarlas a pasar el tiempo.

Otra de sus razones para reunirse con las antiguas gobernantes residía en lo que había declarado Discord, una parte de él hablaba con cierto repudio pero no sería sensato ignorar sus palabras. ¿Cómo era antes la Armonía? ¿Al igual que Discord ellas ya habían visitado esas zonas lejanas? No haría daño el preguntar, si pudiera terminar su carta en cuestión.

Gruño ante su vacilación y descansó de golpe su cabeza sobre el escritorio

"Podría enviarle una carta a Spike preguntando como va todo…" dijo Twilight para sí misma

No, no iba a interferir, si bien le alarmaba que no haya enviado ni una sola carta, eran demasiados días para ella el desconocer sobre su paradero, lo último que conoció de él fue que visitó su tierra natal por un breve momento.

Suspiró, se enderezó para comenzar nuevamente a escribir, repitiéndose a sí misma que Spike estaba y estaría bien.


Discord se encontraba fuera de la casa de Harebell, no quería arriesgarse a despertarle así que decidió hacer preparativos para una fiesta de té, era la idea perfecta para un primer comienzo y tal vez una segunda primera cita no oficial.

Aunque el horario nocturno y la naturaleza del lugar no se consideraban idóneos para una fiesta de té, eso no iba a detener a Discord.

Utilizó el primer chasquido de sus dedos para despejar la nieve en una pequeña zona, con unas palmaditas al suelo comenzó a crecer pasto verde, agregó flores con raros patrones de colores, una vez contento con el relieve de su oreja sacó un pedazo de tela tiró de ella para revelar una manta de picnic y la extendió en el suelo.

Pensativo miró los patrones de la manta, se suponía que era un patrón de rojos y blancos vivos pero se veían tan apagados…"Oh cierto, es de noche, tonto de mi" se rio de sí mismo

"Que debería para dar luz" murmulló sus pensamientos "Levantar el sol no es una opción oh ju ju no puedo volver a esos viejos hábitos, velas… no, no quiero que se sienta abrumada, um que será, que será" se tocó la barbilla pensando, sonrió al decidirse y chasqueó su cola.

Pequeños puntos brillantes parpadearon hasta tomar formas de luciérnagas, iluminando decentemente la zona de la segunda primera cita no oficial.

"Brillantes bichos alados, un clásico y hablando de clásicos" una bandeja apareció en sus manos, alzó la tapa para revisar su contenido "sándwiches de pepino" dijo emocionado.

Estaba listo para asentar los bocadillos y continuar con los preparativos pero sintió un aliento en su nuca, al girar se encontró con unos largos colmillos y unos rencorosos ojos naranjas. Los colmillos gruñeron acercándose más a su cara

"Disculpa pero esto es propiedad privada, así que fuera" le informó el draconequus haciendo un ademan con la mano para que se retirara

La bestia le respondió con un gran rugido que movió un poco a Discord, sin dudar se abalanzó con las fauces abiertas, no logró alcanzar al draconequus, en cambio su víctima fue…

"¡MIS SÁNDWICHES DE PEPINO!" Discord gritó al observar como de un solo mordisco arrasó con todo y bandeja, la cabeza de Discord prendió fuego verde y hecho humo por sus fosas nasales

"¡Esos sándwiches no eran para ti!" gruñó, ahora sus ojos brillaban en advertencia, su postura cambio a una amenazante, expuso sus desiguales garras mientras conjuraba un aura amarilla en cada una

El felino escupió la bandeja y se agazapo gruñendo listo para saltar, ambos se miraron uno a otro desafiándose, al mismo tiempo tomaron impulso para abordarse en contienda

"¡Lukka!"

Reaccionó inmediatamente el felino al escuchar su nombre, y maulló con las orejas bajas hacia su cuidadora. Harebell venía corriendo hacía el, en su desesperación agitó un poco las alas, el dolor le hizo recordar la herida pero esto no la hizo detenerse.

Lukka percibió la lesión, se aproximó maullando perturbado, examinando su ala, olfateándola y gruñendo intrigado del por qué estaba herida.

"Lukka tranquilo, todo está bien" dijo Harebell mientras abrazaba y acariciaba con su mejilla la cara de Lukka, contenta con los ronroneos de este.

Discord retuvo su afrontamiento, observando celosamente el intercambio entre ambos

"Discord lo asustaste" dijo Harebell mientras acariciaba los cuernos de la bestia

"¡¿Yo lo asusté?!" preguntó incrédulo

"Lukka, él es Discord, Discord él es Lukka" los presentó amigablemente Harebell con una gran sonrisa

Lukka solo observó sin emoción a Discord y le resopló, se dio media vuelta para alejarse de la pareja

"¿Y tú a dónde vas? Lukka no seas así con nuestro invitado" pero fue ignorada mientras el gran felino se sentaba a espaldas y no les dirigía la mirada, Harebell suspiró por su actitud

"Disculpa, él normalmente no se comparta de esa manera" dijo con tristeza

"Oh querida no hay nada que disculpar, estoy seguro que es solo malentendido y que nos llevaremos muy bien" Discord lo comentó ligeramente para tranquilizarla, y funcionó pues apareció una pequeña sonrisa en ella

"Y… ¿Cómo se siente tu ala?" señaló con su pata el vendaje

"Mucho mejor, gracias ¿Qué es todo esto?" indagó entre el parche verde, la manta y las luciérnagas

"Oh yo… yo pensaba que quizás te gustaría, comer un poco para sentirte mejor y al aire libre eso sería bueno para tu recuperación ¿No crees?" un pequeño sonrojo estuvo presente al principio de su explicación

"Si… si es una buena idea, y me gustaría, pero…"

"¡Si! ¡¿Pues que esperamos?!" la interrumpió alzando los brazos, en un chasquido ya estaban acomodados en la manta rodeados de bocadillos, Harebell sostenía una taza parpadeando de la impresión

"Tienes que probar los sándwiches de pepino" sugirió Discord mostrando una nueva bandeja

"Me encantaría pero Dis…"

"O igual hay pasteles sorpresa, de diferente color y sabor" hizo malabares con los coloridos pasteles antes de ordenarlos nuevamente

"En verdad se ven apetitosos pero Discord yo no…"

"¡Que tonto! Tu taza está vacía, dime que té ¿te gustaría? Hay yerbabuena, menta, ginseng, canela…"

"Discord yo no puedo…" intentó explicar pero Discord seguía enumerando sabores

"Lavanda, Chai… ¡Mejor elegiré uno y me dices que te parece!" Una tetera alada le sirvió a ambos "Espero que te guste" dijo mientras le daba un sorbo a su taza

"Discord, yo no tomo té" dijo finalmente Harebell

Él draconequus escupió el contenido de su taza ante la confesión

"¡¿Qué?! ¡¿Cómo tendremos una fiesta de té sin té?!" dijo exasperado.

Harebell bajó las orejas y cerró triste los ojos. Discord se dio cuenta de su desliz

"Quiero decir ¿Té? ¿Quién necesita té?" tiró su taza por detrás "umm ¿Quieres sándwiches de pepino?" ofreció tímidamente

"Discord, tampoco como sándwiches de pepino, o deliciosos y coloridos pasteles, ni nada de lo bonito de tu linda fiesta de té" suspiró Harebell sin atreverse a mirarlo a los ojos

"Bueno y que…" antes de terminar la frase la realidad lo golpeó, había sido un gran tonto

"Yo no creo que sea cómodo comer conmigo" dijo Harebell ocultándose detrás de su melena

El corazón de Discord dio un vuelco ante su acción

"Flu…Harebell, lo siento, no deberías sentirte mal, yo no consideré tu dieta…. pero eso no cambia mi idea de comer al aire libre… o ¿aún tienes que buscar a quien comer? El gato de ahí se ve delicioso a mi parecer" le susurró lo último señalando a Lukka. La bestia movió sus orejas y le gruño al draconequus

Harebell miró a Discord con un brillo en sus ojos sin parpadear y luego se rio ante su comentario

"No, no comeré a Lukka" dijo Harebell entre suaves risas, para Discord era música a sus oídos, había pasado tanto tiempo…

"Tengo comida guardada… si no te molesta puedo ir por ella" dijo tímidamente

"Vamos te ayudo" se ofreció, una parte de él tenía curiosidad, pues sabía que a partir de ahora ese peculiar platillo estaría presente en sus comidas.

En la cocina de Harebell, había una nevera que contenía diferentes odres de piel, fueron regalos de los Unin así no tendría que salir a cazar constantemente y almacenar la sangre.

"¿Cazas con los Unin?" preguntó curioso Discord

"A veces, mayormente con Lukka" dijo mientras cargaba el odre al picnic "A ellos no les molesta, incluso puedo comer enfrente de ellos"

"A mí tampoco me molesta" era sincero en verdad al decirlo

Harebell se sonrojó ante su comentario

"Aunque no va de acuerdo a tu linda fiesta de té este odre" miró un poco triste los coloridos bocadillos, el hermoso juego de porcelana y las lujosas bandejas sintiéndose atípica

Con un chasquido de dedos su odre se transformó en un lujoso vaso rosa con murciélagos dorados con brillantina y un popote. Los ojos de Harebell brillaron de emoción

"Es… es muy bonito, gracias Discord" dijo encantada

"Y es un popote de buen tamaño y no derrama, ¡Provecho!" dijo alzando su taza y chocándola con su vaso. Harebell no demoró en tomar del popote, Discord la vio por el rabillo del ojo mientras daba sorbos a su taza, quería jugar un rato con ella

"Sabes, ya estaba preocupado de que no tuvieras que comer" comenzó

"Eres muy considerando" dijo Harebell y continuó sorbiendo

"Por un momento pensé en que tendría que ofrecerme como voluntario" soltó el draconequus

Harebell tosió atragantándose con el fluido vital

"Lo haría con gusto debo decir, estoy seguro que soy delicioso" dijo Discord cubriéndose con lechugas y una manzana en su boca, remató su comentario con un guiño.

Harebell se sonrojo furiosamente antes de romper en risas

"Discord ¿qué cosas dices?" continúo riendo "Por poco derramo mi comida"

"Si es el caso, sigo aquí dispuesto" comentó Discord mientras mordía la manzana

Harebell rio nuevamente, tomó unas respiraciones para tranquilizarse pero continuaba con una gran sonrisa

"Discord ¿Qué te trajo a Gorias? aquí solo habitan los monstruos" preguntó curiosa

"Creo que es errónea aquel dicho si tomamos en cuenta que tú vives aquí"

Discord alcanzó a ver como se sonrojaba antes de ocultarse detrás de su melena, sonrió ante este conocida costumbre "Algunas cosas no cambian" pensó con nostalgia

"Gra…gracias, pe..pero obviamente no eres un cazador, ni pareces interesado en los Unin o en Gorias ¿Estás perdido?" aunque tartamudeo al principio, recuperó la compostura para mirarlo directamente a los ojos.

"Vine por ti" pensó Discord, pero no expresó sus anhelos, no quería asustarla, tampoco veía conveniente el abordar el tema de su vida pasada, dudaba que tuviera algún efecto positivo en ella.

"Harebell, dime cariño ¿Conoces Equestria?"

Y con esa pregunta inicio su relato de los elementos de armonía y sus portadores, el cómo siglos atrás salvaron innumerables veces a Equestria al igual que sus predecesores, como la magia de la amistad había derribado a cualquier villano para restablecer el orden. Y cómo ahora la armonía llamaba a los elementos para reponer ese mismo orden evitando la extinción de la magia.

"El mapa me envió a buscar el elemento de la amabilidad, es por ello que estoy aquí" terminó por decir

Unos momentos de silencio se hicieron presente, el corazón de Discord latía rápidamente al pensar que ella tomara la decisión de no seguirle

"Tu… no me crees ¿verdad?" dijo con tristeza Discord

Harebell se sorprendió ante la pregunta de Discord, entrecerró los ojos para mirarlo fijamente por unos segundos y luego asentir. Supuso que era una práctica aprendida de los Unin, y aunque en ellos lo vio un poco irritante, verlo en Harebell le pareció de lo más tierno y encantador, especialmente porque movía levemente sus orejas peludas.

"Si te creo Discord, solo me preocupa mi hogar" dijo mientras veía entre las raíces del gran árbol "cómo habrás notado Gorias es uno de los pocos lugares que ha mantenido su magia salvaje, sin ella Gorias perecerá, ni siquiera sus cinco guardianes que lo sostienen podrán salvarlo" los ojos de Harebell comenzaron a lagrimar mientras hablaba "Si Gorias muere, yo… yo moriría con él" sentenció sin dudar

Discord se alarmó ante su declaración y sus lágrimas, sacó otro pañuelo para limpiarle sus lágrimas

"No llores, en verdad me parte el corazón verte llorar…" iba a continuar consolándola y aseando su cara pero se alejó por la sorpresa ante el gruñido de un gran felino. Lukka lanzó un arañazo al aire en advertencia mientras su otra pata y cola abrazaban posesivamente a Harebell.

"¡Lukka!" reprendió Harebell, ante la llamada de atención Lukka hizo un puchero

"Ugh, perfecto una versión de Angel bunny con colmillos y zarpas"

"Me disculpo por Lukka, él es algo sobreprotector" rio mientras abrazaba su melena

"No hay problema" dijo apretando los dientes en una sonrisa

"No puedo irme…" agregó Harebell

"Pero… pero…." Balbuceó

"Tranquilo Discord me refería que no puedo irme sin dejar algunas cosas en orden, los cazadores han estado más activos últimamente… tengo que avisar a los Unin de mi ausencia, enviarle una carta a Dagda y visitar a mi familia antes de seguirte, tal vez alguien pueda tomar temporalmente mi lugar a lado de Toci o Finias" se tocó la barbilla mientras analizaba lo último

"¿ Fa…Familia?" preguntó Discord desconcertado

"¡¿QUEEEEEEEE?!" un Discord en miniatura en el hombro de Discord chilló exasperado, el Discord gigante lo ocultó rápidamente atrás de su melena.

No había contemplado que Harebell tuviera familia, habían pasado siglos después de todo y ella no tenía idea de su existencia, incluso había la posibilidad de que tuviera hijos ¿Los bat poni pueden tener hijos, no? el sólo pensarlo… No, no podía saltar a conclusiones

"Quiero decir, por supuesto, por supuesto, obviamente tu esposo e hijos quieren estar al pendiente de ti y tu seguridad, cualquiera se preocuparía si la dama de la casa se marchara con un apuesto draconequus a una aventura por salvar el mundo" un tono casual adornaba las posibilidades dichas

"Oh je je, no, no, quiero decir yo… no tengo hijos ni mucho menos esposo o algo parecido" cohibida por la insinuación acarició rápidamente la melena de su minino

"¡SIIIIIIII!" El Discord miniatura reiteradamente chilló en victoria saliendo de su escondite de un salto

Harebell brincó ante el chillido del mini Discord

"¿Qué fue eso?" preguntó girando la cabeza en todas direcciones

"¡AAAaaahhh!" gritó el Discord miniatura alejándose cuando el Discord gigante lo golpeó con el dedo índice mandándolo a volar de su hombro

"Nada cariño, debió ser el viento" aseguró mientras se aclaraba la garganta "será un placer acompañarte a cubrir tus pendientes, puedes contar en que te daré un pata en lo que necesites" dijo inclinándose

"Je, je, je gracias Discord" Lukka se frotó contra ella maullando tristemente, unos tristes ojos llorosos y pupilas agrandadas miraron a Harebell suplicando el quedarse, a Harebell le rompió el corazón visiblemente, con sus pequeños cascos agarró la cabeza de Lukka acercándolo a su frente.

Ver como un depredador gigante como Lukka se volvía mancilla con la diminuta y frágil poni demostraba el amor incondicional que tenía uno por el otro, aunque ya lo había escuchado en la ciudad y por los mismos Unin, para Discord los rumores le atribuían muy poco a la amada de Gorias al contemplar su devoción a las criaturas.

Los colmillos, los orbes carmesí, los apéndices de murciélago e incluso su preferencia a la sangre poco importaban, seguía siendo su amable y dulce Fluttershy.

"Lo siento, pensarás que sólo sirvo para llorar" dijo Harebell, ahora Lukka lamía sus lágrimas

"Pensaba que afortunado es Gorias por tenerte" pensó en voz alta inconscientemente, agitó la cabeza en busca de elocuencia "Aparte yo igual me pongo sensible cuando me separó de mi pequeño Oreo" rio avergonzadamente rascándose la melena

"¿Quién es Oreo?"

"Es mi conejito" dijo Discord alegremente "Normalmente me acompaña a todas partes y participa en mis travesuras, pero era peligroso que el viniera conmigo en este viaje así que lo deje al cuidado de unos amigos al igual que el santuario de animales" explicó mientras guardaba el juego de teteras y trastes de su fiesta de… ¿merienda? "¿Qué nombre debería poner ahora a las fiestas de té? Aunque yo tomé té, ella no. ¿Fiesta de sangría?, ¿Comida con un vampiro? …"

"¿Tienes un santuario de animales?" la curiosidad se apoderó de Harebell, bajo las orejas y sus ojos se agrandaron ante la añoranza, Discord no percibió este cambio pues estaba nuevamente perdido en sus razonamientos

"Ah, oh, sí, tal vez no sea un domador de bestias y Behemoths, pero están bien cuidados…"

"¿Qué animales hay?" lo interrumpió Harebell mientras se acercaba con lentos pasos a Discord, él tampoco se dio cuenta de esto pues estaba doblando la manta del picnic

"Oh bueno aparte de conejos, jirafas, tortugas, osos, elefantes…" Discord se detuvo al sentir unos cascos agarrar su pata, bajo la mirada para encontrarse con unos ojos carmesí que brillaban cual estrellas

"¿Me puedes llevar a conocer tu santuario?" suplicó abrazando su pata.

"Poor… poo… por" tartamudeo y tosió para recuperar la compostura "Por supuesto, sí, claro, te mostraré todo" le prometió

Una gran sonrisa apareció en la cara de Harebell

"Oh que emoción, estoy tan emocionada que puedo gritar de la emoción" apretó sus ojos y sostuvo sus mejillas con sus propios cascos para emitir un grito de emoción pero todo lo que salió de su hocico fue un pequeño eeeeeeek

Las manos de Discord se aferraron a su pecho, su cabeza se tornó rojo echando humo por sus orejas como tetera y cayó de espaldas ante la tierna escena presenciada

"¡Discord! Disculpa, debió asustarte mi grito de emoción" corrió Harebell a examinarlo

"No te preocupes cariño, estoy bien" dijo "Si bien es que tu corazón este a una milla por minuto y sientas la cabeza arder, si definitivamente estar perfectamente bien. Por el Caos es tan dulce y tierna… ya concéntrate pensará que eres extraño…más de lo que ya ERES" divagó Discord aún en el suelo, escuchó la tan conocida risa de Harebell y se enderezó

"Será mejor que prepare algunas cosas antes de ver a los Unin, debo dejar algunas indicaciones para que tenga en cuenta el que ocupará mi lugar…" dijo Harebell caminando a su cabaña

"Eres muy esmerada, fisgonee un poco y vi que tienes en tu posesión una pequeña pero valiosa cantidad de libros sobre anatomía, vida silvestre e incluso seres mágicos… muy interesante" comentó siguiendo su paso. Lukka solo resopló ante su palabrerío

"Nunca debes menospreciar el conocimiento, en especial si ayuda a comprender aquellos que nos rodean ¿Te gusta leer?"

"¡JA! Me alegra que preguntes, hasta he escrito una guía de cuidados para el santuario, tuve que aportar por el bien de la ciencia al observar lo poco sensatos que llegan a ser los textos de los llamados eruditos de la naturaleza, ¡te leeré una parte!" dijo mientras abría un gran libro con papeles de colores y páginas sueltas, se colocó unos grandes lentes, se aclaró la garganta para recitar un párrafo "El oso negro no hiberna a diferencia de sus parientes, en realidad entra en un estado de letargo por lo que despierta fácilmente, por favor evite el acercarse a su zona de descanso o lo pondrá furioso" terminó alzando la vista para ver la reacción de su audiencia

Lukka solo rodó los ojos ante su terrible chiste, pero Harebell infló las mejillas antes de romper en risas

Discord sonrió triunfante, pronto, muy pronto ella caería locamente por él.


Corría a ciegas

La oscuridad lo envolvía no importaba donde mirara.

Se arrodilló sudando y jadeando, apretó los ojos para pensar claramente pero una carcajada profunda lo arrebató de su enfoque, volteó para encontrarse con unos ojos rojos y una macabra sonrisa con afilados dientes.

Gritó cuando las fauces se abrieron hacia él

"¡AAAH!" gritó Spike levantándose sudado.

Respirando rápidamente movió la cabeza para distinguir donde se encontraba, ya no había ni oscuridad ni la temible persecución, la pesadilla se había esfumado con su despertar.

El palpitar en su sien lo inmovilizó y volvió a recostarse para examinar su aspecto, ahora un buen vendaje cubría su brazo al igual que su cabeza, descansaba en un cómodo sillón, movió los ojos pesadamente apreciando su entorno.

Estaba en una gran biblioteca, pero no alguna que haya visto anteriormente y eso que había visitado todo tipo de estantes a lado de la princesa de la amistad.

Los libreros eran negros, contrastaban con las ordenadas tapas de los coloridos libros y los dorados rollos de pergaminos dando un aire de elegancia, entre los estantes se encontraban gemas o piedras de diferentes formas y tamaños, algunas emanaban luz y otros reflejaban tal espejo las sombras de la estancia.

La biblioteca tenía tres niveles y él se encontraba en el nivel inferior, en el centro del techo florecían cristales amarillos de diferentes tamaños, estos eran los encargados de iluminar la gran habitación, quedó hipnotizado ante la formación de estos cristales preguntándose si al morderlos estos resplandecerían en su estómago.

"Al fin estás despierto" una voz profunda habló

Spike detuvo su contemplación para encontrarse con el dueño de la voz en la entrada de la biblioteca. Unas cuencas rojizas con iris de carmesí profundo y pupilas rasgadas lo saludaron, la figura se acercó y reconoció mejor sus facciones.

Era un dragón blanco tan alto como Discord o tal vez un poco más, sus cuernos eran negros al igual que sus garras, vestía elegantemente un chaleco negro, con una camisa gris, sus alas negras estaban plegadas de tal manera que formaba una capa que cubría parte de sus hombros, le pareció peculiar la vestimenta ya que su especie no acostumbraba a utilizar prenda alguna.

Venía cargando una charola con una jarra y una bandeja, al aproximarse distinguió que la tonalidad blanca se debía a que carecía de escamas… era un dragón sin escamas

"¿Será albino? Aunque sus cuernos son negros al igual que sus alas, tal vez use ropa para disimularlo"

"Imaginé que tendrías sed al despertar y un poco de hambre" dijo el descamado asentando la bandeja a un lado y sirviéndole un vaso con agua, le entregó el vaso a Spike el cual lo agarró sin despegar la vista del él.

"¿Te encuentras bien? ¿Habrá dejado algún tipo de secuela tu percance?" preguntó mirando encima de su cabeza

"Ah sí… sí estoy bien, disculpe, yo… gracias" habló finalmente Spike y sintió la garganta seca, aceptó gustosamente el agua

"Que reconfortante, aún tienes la capacidad del habla" dijo asintiendo, dejó la charola a su lado en un pequeño buro y se dirigió a la chimenea a las espaldas de Spike.

Miró encima de su hombro para observar los movimientos de su salvador, la chimenea albergaba rocas obsidianas que emanaban un brillo rojizo cual lava,

"Fue afortunado que te encontrará, disculpa si el sillón no es adecuado, fue más fácil atender tus heridas en mi estudio" dijo mientras agarraba una tetera y se servía una pulcra taza con un líquido azulado, sopló el humo de su bebida humeante y tomo un sorbo de manera sofisticada.

El educado dragón blanco pareció satisfecho con su infusión pues caminó para tomar asiento enfrente de él, con una postura recta y correcta transmitía una presencia de respeto

"¿Sientes alguna dolencia?" le preguntó en tono suave

"No, yo… gracias por la ayuda, disculpa es sólo que… auch" Spike se quejó cuando su propia mano agarró su cabeza

"Tómalo con calma, en unos momentos tendré un remedio para tu dolor de cabeza, por mientras come" le indicó con una garra la bandeja

Spike asintió y abrió la bandeja para descubrir unas piedras ovaladas verdes, fue una sorpresa el morderlas el exterior era duro pero el interior se sentía blando, su asombró debió ser visible a su anfitrión

"Es la temperatura del centro de la piedra que hace la consistencia, no te quemará gracias a que utilicé un ingrediente que solo se encuentras en lo profundo de las cuevas" le explicó

"Nunca había probado nada igual" dijo Spike devorando las piedras

El dragón blanco rio por lo bajo

"No encontrarás piedras o gemas iguales afuera de Irkalias" dijo mientras daba otro sorbo a su té

Spike casi se atraganta con una roca, y miró con miedo al dragón

"Di…dijiste, dijiste ¿Irkalias?" Preguntó

"Así es" asentó su taza en la mesa central

Spike estaba aterrorizado, no solo había hallado una ciudad perdida, se encontraba entablando una conversación respetuosa con uno de sus habitantes, pero por lo que sabía Irkalias solo era residido y reinado solo por un dragón y ese dragón era…

"Disculpa mis modales, pero ¿Cuál es tu nombre?" aunque su tono seguía siendo amable, para Spike fue similar a campanas de advertencia

"Me llamo Spike" respondió monótonamente e hizo la pregunta que tanto temía "Y tú ¿cómo te llamas?"

El dragón asintió solemnemente y le dio una tranquila sonrisa

"Te doy la bienvenida a las cavernas de Irkalias Spike, mi nombre es Klastos"


Notas del Autor:

Otro capítulo con un final de suspenso, era de esperarse

;)