Notas del Autor: 20/09/2021
¡Alom los saluda!
Podría llenar mis primeras líneas de estas notas con justificaciones y excusas por la tardía de este capítulo, pero está de más
Me he esforzado en este capítulo y por crear contenido visual que pueden checar en mi twitter, Tumblr o deviantArt
Quiero agradecer a cada uno sus comentarios, si no respondo los comentarios es bien me encuentro ocupado o no quiero darles spoilers de la historia.
Los veo en las notas finales, las cuales serán extensas al igual que este capítulo, han sido advertidos mis queridos lectores.
Descargo de responsabilidad: No soy dueño de "My little pony"
Los demás personajes mencionados en este fanfic me pertenecen
Capítulo 9. No mires atrás, vive con orgullo y celebra como rey
"¡Por qué me excluyen, se supone que somos amigos!" chilló Discord enfrente de Harebell y Briseida
Briseida hizo a un lado al señor del Caos empujando su hocico y abrazó con un ala a Harebell
"Tendremos nuestra noche de chicas… así que solo chicas" señalo entre ambas con su ala libre
Lady Lotaria los había despedido después de la cena. Le habían arreglado una habitación en el castillo oscuro, estaba agradecido, pero se sentía inquieto para descansar. Su agitación pareció encontrar una escapatoria al escuchar como Briss organizaba una pijamada con Harebell.
Su emoción a la noticia no duró mucho, no solo no estaba invitado, tenía prohibido participar en las actividades nocturnas de las damas. Aunque siempre respeto las reuniones y su tiempo a solas como buen esposo, la curiosidad lo carcomía por saber que rayos hacían a puerta cerrada los vampiros.
¿Qué le hacía pensar al pequeño poni que sería capaz de apartarlo del amor de su vida por una noche?
"Entonces puedo acompañarlas" cruzó de brazos Discord estirándose para enfrentar a Briss
"No eres una chica" lo fulminó con la mirada Briss
"¿Quién dijo?" se alzó sonriendo en victoria cuando su melena negra se alargó, sombra rosada con brillantinas cubrían sus párpados con un labial rojo y un vestido de verde con lunares blancos se cernió en su cuerpo de fideo.
"¿Ahora me dejaran unirme a ustedes?" dijo batiendo sus largas pestañas con una sonrisa que mostraba un lunar en el labio inferior
"Nope" entrecerró los ojos Briss
"Si" vociferó Discord con los brazos en sus costados
"No" negó Briss con sus alas a los costados
"Si" dijo Discord
"No" dijo Briss
Ambos reñían chocando sus frentes, empujando al otro atrás en un intento de dar lugar a su dictamen, volviendo al punto medio cada vez que refutaban la respuesta ajena
"¡Harebell!" dijeron al unísono Discord y Briss después de un minuto buscando resolución en su simultánea amiga
Sonrojada Harebell miró entre sus dos amigos, se ocultó detrás de su melena agazapando sus orejas peludas y bajó la cabeza centrándose en el balanceo de sus cascos
"Um..." inició insegura con un suave murmullo con las mejillas sonrojadas
Tanto Discord como Briss gritaron internamente de ternura a la imagen de Harebell.
"Yo… um… me gustaría ponerme al tanto con Briss" admitió "Por favor" suplicó con sus ojos rojos brillantes y Discord no se encontró capaz de refutar algo a esa linda mirada.
"Jum" levantó el hocico Discord "como gusten damas, ustedes se lo pierden" se dio media vuelta exagerando su giro, alejándose con el sonido de sus tacones y una mano en su cintura.
Deambuló por los pasillos y salones, que las chicas tuvieran su noche, él podría divertirse solo, era el alma de la fiesta, no fue difícil buscar entretenimiento al mirar a los guardias. Cierto era que estaba reformado pero las inocentes travesuras siempre serían bienvenidas, sonrió maliciosamente serpenteando en las paredes.
Habrían pasado un par de horas cuando se sintió fastidiado de la reacción de los guardias, no hizo tanto alboroto para no insultar la hospitalidad de Lady Lotaria, se plasmó en una vidriera del castillo.
A diferencias del castillo de Canterlot, los ventanales de Cartarxis contaban con un cristal más grueso y oscuro, incluso sus figuras eran un poco más lúgubres, la forma de Discord difería con líneas más robustas y rasgos más temibles combinando con el estilo del castillo.
Se rio maliciosamente admirando su figura, zambulléndose en diferentes ventanas un par de veces antes de salir sacudiéndose pedazos de cristales rotos, aunque dejó intacto las ventanas, saltó a lado de una gárgola del edificio y adoptó una forma similar frunciendo el ceño al igual que la estatua
"Estoy seguro que esa actitud de piedra fría es solo una fachada" le dijo a la gárgola
De reojo vislumbró la silueta de Lady Lotaria adentrándose a los jardines reales
No era su asunto si la realeza prefería pasar altas horas de la madrugada en los senderos de arbustos y tétricos árboles, pero como la criatura entrometida que era, decidió investigar
"No te muevas, volveré luego" dijo Discord a la gárgola
Carmilla admiraba un arbusto de rosas blancas, pasó un casco por los pétalos delicados.
"Veo que igual eres una criatura nocturna" dijo Lotaria sin voltearse a Discord, continuando acariciando las rosas
"Ahh solo una noche de insomnio" habló Discord consternado que percibiera su presencia
"¿Te gusta la jardinería Discord?" cuestionó haciéndose a un lado para que admirará las flores del matorral
"Fui un ornamento de los jardines reales durante un milenio" dio en respuesta
Lotaria alzó una ceja confusa a Discord, pero no indagó de más, dudaba que el señor del caos se acercó para hablar sobre sus extrañezas.
"Habla, no actúes como un extraño ¿Qué deseas saber de mí?" dijo Carmilla invitándolo a caminar junto a ella por los jardines
"Directo al grano, la realeza que conozco normalmente se anda por las ramas, admiró eso de ti" confesó Discord. Carmilla solo asintió humildemente esperando que el continuará "Tengo muchas preguntas, pero dudo que tengas todas las respuestas, creo que es posible facilitar mi investigación ¿Cuándo desistieron de la búsqueda de la amiga de Harebell?" cuestionó Discord
"Siglos después, incluso cuando la muerte la debió haber reclamado, triste que nos arrebatará la oportunidad de impartir justicia" respondió con serenidad
Discord arqueó su boca amargamente, Carmilla debió percibir su estado agrio pues habló condescendiente, ella compartía el sentimiento
"No creo que debas centrarte en buscar al culpable ahora, su confinamiento debe estar metros bajo tierra, y hasta donde sé los cadáveres no pagan la condena" avaló Carmilla
En silencio le dio la razón, había cosas que no eran necesarias escarbar. Decidió cambiar el tema al presente centrándose en el objeto de su amor.
"¿Por qué Harebell?" preguntó Discord
Carmilla sonrió, era indiscutible que le era curiosa aquella elección del nombre, aunque la respuesta era obvia para su familia tal vez era peculiar para el draconequus.
"Así se conoce por los alrededores a la flor de su peineta, fue su única posesión con la que cargo, ella siempre protegió aquel objeto con colmillos y alas, al principio nos referíamos a ella como la pequeña Harebell al no conocer su verdadero nombre, al final optamos por asentarla con su apodo, ella lo amo desde el principio y nunca decidió cambiarlo" ilustró Lotaria
Discord se complació por la respuesta y la decisión, sintió un calor en su pecho al saber que en su nueva vida cargaba un nombre relacionado con su regalo. En un momento de poca lucidez y gran temor, su Fluttershy se aferró a su obsequió con tal fiereza.
Sus padres adoptivos no solo la habían salvado de su bruma, la cuidaron y protegieron hasta que fuera capaz de valerse por sí misma. El señor del caos estaría eternamente en deuda con ellos, aunque dudaba que pidieran algo a cambio.
"¿No hay nada que quieras preguntarme? Ya sabes de antes de que fuera un vampiro" ofreció Discord a Lady Lotaria
"Soy la madre de Harebell nadie la conoce mejor que yo, y las únicas interrogantes que tendría ya han sido esclarecidas Discord, me basta ver como miras a mi hija" rio Carmilla
El cuello y las orejas de Discord se tornaron rojos, algunas gotas de sudor se formaron en su frente, no tenía el valor para preguntar las implicaciones de Carmilla cuando las conocía bien y tampoco de negarlas.
"Eres demasiado obvio señor del caos, solo hay un alma que no se ha dado cuenta que le darías el mundo a mi pequeña" señaló Carmilla ignorando la risa incómoda de Discord
"¿Quién?" inquirió Discord un poco irritado de sus reacciones
"Harebell" dijo con ironía Carmilla
"Entonces … ¿tú y Discord?" preguntó Briss mientras se acomodaba entre las colchas en la habitación de Harebell
"Solo somos amigos" abrazó con fuerza una almohada sonrojándose
"Ajá, se ve que te gusta y a él igual le guuustas" incrédula movió sus cejas ante la excusa barata de su amiga
"No creo, el solo es muy amable y atento…" incómoda se alació la melena con movimientos rápidos
"Vamos Belly, nunca he visto que te sonrojes de aquella manera y el coqueteo por su parte es descarado… incluso enfrente de tu madre, por la sangre agradezcamos que no esté aquí tu padre" junto sus pezuñas Briss aliviada
"Es confuso, lo conozco hace poco, por lo que he visto siempre se comporta muy… extrovertido… es muy divertido" los labios de Harebell se arquearon en una sonrisa
"Tal vez fue como tus padres, ¡fue amor a primera vista!" chilló Briss
"¡Es muy pronto para hablar de amor! Y y y tú no crees ni te gustan ese tipo de cosas cursis" incriminó Harebell a Briss señalándola con un casco
"Tienes razón a mí no…" alzó sus hombros Briss en asentimiento y luego la miró con una maliciosa mirada "pero a ti si"
Harebell hizo una mueca triste, bajo sus orejas y se aferró a su almohada sin atreverse a mirar a los ojos a su amiga
"¿Qué pasa?" preguntó preocupada Briss, no deseaba causar tristeza a Harebell con su charla de chicas
"No… no soy como lo demás, no tengo plumas esponjosas ni puedo ocultar por completo mis colmillos ¿cómo alguien como Discord podría considerarme tan siquiera alguien linda?" la voz de Harebell se fue apagando poco a poco hasta quedar un susurro
"Eres la criatura más tierna y linda que he conocido ¿Cómo puedes pensar así?" sostuvo a Harebell de sus mejillas
Harebell hizo un puchero con sus ojos rojos húmedos, sin atreverse a contradecirle, Harebell abrazó a Briseida en busca de consuelo, ella sin dudar la envolvió con un ala.
Briseida suspiró, este era uno de los problemas de su mejor amiga. Aquel estúpido complejo de inferioridad. Siempre empujándose, siempre presionándose a ella misma para ser suficiente, suficiente para ser una buena hija, buena amiga, buena batpony, incluso ser lo suficiente para el mundo. ¿Por qué no era capaz de ver cuán valiosa era? Bastaba con que fuera lo necesario para ella misma y en su opinión era mucho más de lo que percibía la propia Harebell.
Aún con los padres de Harebell y amigos recordándole lo importante que era, tenía sus recaídas o pensamientos lúgubres, había mejorado con el tiempo, pero todavía tenía un camino por recorrer, el trauma de su conversión no solo había causado estragos físicos, su mente estuvo ofuscada en los primeros años.
Ciertamente la compañía con el draconequus había detonado algo, la cara de Harebell mostraba un remolino de sentimientos al mencionarlo, su corazón debió saturarse de emociones nuevas y complejas. Era de esperarse, era la primera vez que la batpony mostraba algún tipo de interés romántico. Briseida había catalogado a su amiga como asexual, pero con las reacciones de hoy podía descartar la idea.
"Él es lindo" susurró Harebell
La barbilla de Briss se apoyaba en la cabeza de Harebell, no veía su rostro, pero no fue necesario para imaginar que se sonrojaba con su confesión. Le alegraba que tuviera la confianza para compartir sus sentimientos con ella.
"Si bueno… como dije antes, tienes gustos peculiares" cantó con un poco de sarcasmo Briss
"Me siento normal cuando estoy con él, no es un vampiro y me trata como si no tuviera garras o colmillos o con el temor de pensar que sea mi próxima cena" explicó Harebell con un poco de emoción
"Belly, así es como deberían tratarte todos, sin prejuicios" aseguró Briss
"¿Qué tal si un día lo asustó y se aleja?" exclamó Harebell turbada
"Si se va pues no era alguien que merezca la pena" el cuerpo de Harebell tembló en su abrazo y Briss agregó para calmarla "Pero no creo que sea de ese tipo Belly, no es de algo con lo que debas atormentarte, no es como si fueras un monstruo"
"Cuando llegué aquí yo era-" las pupilas carmesís de Harebell se agitaron ante el recuerdo
"Eso fue en el pasado" interrumpió con firmeza Briss "Sigue adelante no te estanques en el pasado" Briss repitió la frase como si fuera un mantra
"¿Qué tal si un día pierdo el control?" inquieta conjeturó Harebell
"¿Has perdido alguna vez el control?" refutó Briss sin perder la paciencia con su amiga
"No, pero si-"
"Shhh shhh ¿escuchas eso?" la silenció Briss acercándola del hombro "Es la lógica gritando que alejes esas tontas conjeturas tuyas de tu linda cabecita" dijo por lo bajo
"Yo no escucho nada" frunció el ceño Harebell
"¡Yo te lo estoy diciendo! Deja de preocuparte y tener esas ideas erróneas sobre ti" deletreo Briseida golpeando suavemente la frente de Harebell con un casco
Ambas rieron cuando Harebell la apartó con un almohadazo, Briss le devolvió la almohada arrojándola a su cara, cuidando de no darle a su ala herida. Se calmaron deslizándose en sus respectivos lugares de la colcha mientras sus risas se apaciguaban en un aliviado silencio.
"Creo… creo que tal vez ¿me gusta Discord?" confesó un poco insegura
"No me digas"
"Pero no creo que le guste" aseguró Harebell ignorando la respuesta sarcástica de Briss
"Repítete esa mentira Belly, tal vez así la creamos" canturreó ante la conjetura
Ambas se quedaron calladas mirando el techo de la habitación
"¿Y si le preguntas?" sugirió Briseida con una sonrisa colmilluda
"¡No!" gritó Harebell
"¿A qué le temes? ¿A que diga que sí?" rio Briss ante el sonrojo de Harebell
"¿Qué tal si dice que no? Será incómodo y quien sabe cuánto tiempo tome nuestra búsqueda, a lo mejor después ni quiera que sigamos siendo amigos, pero estará atado a mí con tal de salvar la magia para luego-" explicó hiperventilando Harebell ahorcando una almohada cercana
"Está bien tranquila, respira, respira" la detuvo y le acarició la espalda para que se relajará
"¿Por qué los enamorados pierden la cabeza? ... mejor no critiques, no vaya a llegar el día que te llegue a ti y seas peor" pensó para sí misma Briseida sin afirmar un nunca, porque el destino siempre fue irónico y disfrutaba apuntar la balanza a los nunca.
"No quería causarte estrés, pensé que te sentirías mejor al hablarlo" cabizbaja explicó sus razones Briss
"Está bien, si fue buena idea, yo lo necesitaba" aseguró con una sonrisa un poco más tranquila
"Mira no presionaré más si crees que no debes preguntarle o hablarlo está bien… pero si llega un momento en que sientas que su amistad conlleva a algo más, no te ahogues sola y grítale lo que sientes o lo que no sientes ¿ok?" suplicó Briseida con un ceño grave
Harebell asintió en promesa como si su vida dependiera de ello, Briss satisfecha sonrió y cambio de tema
"Ahora cuéntame cómo le ha ido a la amada de Gorias desde mi última carta" dijo Briseida mientras se acomodaba y juntaba a su alrededor más almohadas
Y eso hizo, le contó sus anécdotas en Gorias, ella en cambio le platicó su rutina en Cartarxis, así como sus viajes fuera de la ciudad. Riendo o en silencio hablaron hasta que el sueño las arropó. Harebell sintió su corazón liviano recordando las palabras de Briss, olvidó por un momento sus miedos mientras soñaba con un bosque y un draconequus.
Se despertó primero que Briseida, su amiga no era una con las mañanas, la dejó descansar saliendo con pasos suaves de su habitación. Por las ventanas vio el día en Cartarxis, la neblina ocultaba el sol, pero permitía la filtración de un poco de luz matutina, los rayos del astro no le harían daño si decidiera salir a la intemperie, sin embargo, tenía pendientes.
Su primera tarea fue desayunar con su madre y revisar los candidatos para suplirla en Gorias. Todos los prospectos elegidos por su madre eran buenos para la tarea en cuestión, al final la elección dependía de Harebell. Normalmente sería rápida en seleccionar, pero se encontraba dudando entre los expedientes.
Con algo de duda separó a las gemelas Ardebit, serían buenas en defender los alrededores y convivir con los Unin, una complementaba a la otra… definitivamente era la mejor decisión, pero aún vacilaba en solicitar sus servicios, decidió pensar un poco más en su resolución comentándole a su madre que a más tardar al anochecer le daría una confirmación.
Si su madre distinguió su extraña inseguridad decidió guardárselo para sí misma y ser comprensiva como siempre. No sabía que había hecho ella para merecer unos padres tan pacientes y cariñosos, ciertamente no iba a quejarse, así que abrazó a Lady Lotaria antes de retirarse a sus habitaciones a ir por Briss y de paso aclarar sus pensamientos en el camino.
Su mente iba y venía hacia Gorias, a los Unin, a Lukka terminando en cierto draconequus. La plática con Briss le había ayudado a externar sus temores, pero aún persistía la confusión respecto a sus sentimientos. Suspiró preguntándose en donde se encontraba Discord, no lo había visto desde que lo excluyeron de su noche de chicas.
Como si el hecho de pensarlo lo hubiera invocado, una sombra formada por un embrollo de criaturas se cernió sobre Harebell, se detuvo para saludar, pero como era esperarse él se adelanto
"He escuchado de algunos ponis que los suspiros son dedicados a los amores" La voz de la sombra retumbó a sus espaldas y flotó por encima "en verdad espero querida que yo sea la razón de los tuyos o estaremos en graves problemas" habló Discord con una sonrisa engreída mientras aterrizaba enfrente de Harebell
"Hola Discord" saludó sin darle importancia a sus cursis palabras, seguramente solo lo decía para alegrarle el día, nada en sentido romántico ¿verdad?
"Hola" devolvió cruzado de brazos al parecer aún ofendido por ser excluido
"Vamos por Briss para mostrarte un poco la ciudad" ofreció Harebell para contentarlo
"Oh no no no, ayer me abandonaste a mi suerte, es mi turno de mi noche de chicas" se apuntó así mismo con un dedo
"No es de noche y no eres una chica" puntualizó Harebell alzando una ceja
"Así que recorrí en la madrugada los alrededores y hay un lugar por el que fui cautivado" explicó Discord ignorando las disimilitudes a su anterior solicitud "ahora a mí me toca tiempo de calidad contigo, ¿vamos?" ofreció su garra Discord inclinándose, con aquella sonrisa astuta tan contagiosa
Harebell rio y tomó su pata, no se encontraba con el deseo de negarle y dudaba que Discord le permitiera escapatoria alguna. Cuando Discord envolvió su casco la luz de un destello la cegó por un momento, al abrir los ojos reconoció una parte de los jardines de sus padres.
Los había transportado a un parterre privado, aquí solo se plantaron un tipo de flor, la misma especie que la de su peineta, una campanilla azul no tan vistosa pero importante para su familia pues cargaban con su nombre. Tenía suerte que se encontraran en la época de floración haciendo la vista entre azules y púrpuras.
"Entonces me encontré con este lugar y adivina en quién pensé" Discord apuntó con su brazo todas las flores como si le diera una pequeña pista
Harebell se tocó la barbilla pensativamente, como si necesitará tiempo para darle la respuesta
"¿En Finias?" dijo Harebell finalmente con una sonrisa
Los hombros de Discord cayeron aburridos, sus cuernos se desinflaron y resopló
"¿Relacionas al anciano con la hermosura y delicadeza? Matas todo el ambiente cariño" farfulló negando con la cabeza
"Lo siento" se disculpó entre risas Harebell ante sus reacciones, trató de morderse el labio para no reírse, pero fue inútil
"Te perdonaré solo por qué se trata de ti" se sentó enfrente del jardín y dio palmadas en el pasto a su lado, indicándole que lo acompañará, Harebell no tardó en sentarse a su costado "Entonces mientras tú estabas en tu noche de chicas yo aproveche mi tiempo productivamente con los guardias" contó Discord moviendo exageradamente sus manos en sus explicaciones
Harebell rio ante las extravagancias del señor del caos incluso en las narraciones daba un toque entretenido. ¿Cómo alguien divertido como él disfrutaría pasar tiempo con ella? La voz de Discord se fue extinguiendo mientras Harebell se perdía en esta interrogante.
Pensamientos lúgubres la inundaron, las posibilidades de que ella afectará su viaje con su condición, no todo mundo aceptaría a un vampiro como ella y si esto afectará la imagen de Discord, alguien que se ha reformado no necesitaba nuevamente una mala reputación.
"Harebell" la voz de Discord la trajo al presente
Harebell miró a Discord, se avergonzó de sí misma por no haberlo escuchado
"¿Pasa algo?" preguntó preocupado Discord, cuando ella negó con la cabeza el insistió "Vamos, puedes contarme, para eso están los amigos ¿no?"
El termino amigos viniendo de él se sintió entrañable, y triste a la vez, aparto la mirada insegura de cómo responderle o sentirse
"Desde el desayuno andas actuando raro, lamento decirte que ese es mi papel" aseguró Discord
"¿Cómo sabes si no estabas ahí?" inquirió Harebell
Fue el turno de Discord de apartar la mirada con una risa entrecortada
"Bueno tal vez te he estado vigilando mientras… pero fue a partir del desayuno, no me acerque a su noche de chicas, y no es como si estuviera haciendo algo prohibido, solo no vi educado irrumpir tu plática con tu madre, esperé aparecer cuando fuera el momento oportuno" justificó Discord sin intenciones de que fuera una disculpa
"No deberías vigilar a los ponis sin su consentimiento" reprendió suavemente Harebell sin sentirse ofendida por sus acciones
"¿Qué dijimos sobre generalizar? Yo no vigilo a todos los ponis" comentó con una sonrisa dejando al aire sus insinuaciones
Discord siempre fue muy atento, pero lo aludía a su papel como portador de la amabilidad, al fin y al cabo, ella era su responsabilidad. Y aquí estaba el impaciente esperando una respuesta de su parte
"Estoy preocupada un poco por… el viaje, la misión…" abordó insegura Harebell
"Ah el miedo a lo desconocido ¿Eres capaz de meter tu cabeza en un gato gigante o correr a lado de una salamandra escupe fuego y aun así temerle al mañana?" rio irónicamente Discord
"¿Qué tal si asusto los demás elementos o no me aceptan?" soltó Harebell
El señor del caos carcajeo retorciéndose en el suelo después de escuchar su pregunta. Sorprendida al principio por su reacción fue abordada por el enojo al ver como el fideo agarraba su estómago para contener su risa ¿Todavía responde a sus interrogantes y se atreve a burlarse de su respuesta? Indignada infló sus mejillas y frunció el ceño
"Oh no te enojes, pero eres hilarante ¿Tú causar terror? incluso enojada eres linda" agarró sus mejillas, Harebell no pudo evitar gruñir un poco ante su acción "¿Ahora si vas a morderme?" retó Discord burlonamente
Se apartó bruscamente de su agarre y cruzó de cascos, no estaba de humor para sus bromas. Discord detuvo su risa y habló arrepentido
"Ya, perdóname no me estaba burlando de ti, jamás haría eso… entiendo tu punto. A veces las diferencias abren brechas" se alejó para darle espacio y se dirigió a las flores tomando algunas desde el tallo, el enojo desapareció a medida que lo escuchaba y miraba curiosa
"No siempre he sido bienvenido, sé que es difícil de creer, pero no muchos apreciaron mi compañía, no fue hasta milenios después que hice mi primera amiga…" al tener lo suficiente como para ser un ramo se sentó enfrente de ella y comenzó a entrelazar los tallos con sus hábiles pulgares "Fue la primera en aceptarme con todo y caos, hice nuevos amigos… pero aún…. Aún es complicado, no todos me reciben con los brazos abiertos, mi antigua reputación a veces me precede" admitió con una pequeña sonrisa nostálgica
"Me es incomprensible tu razonamiento Harebell, porque al verte, yo solo veo un alma amable" aseguró Discord mostrando su trabajo terminado, una corona de flores, con cuidado la colocó en su melena "Y si no son capaces de ver más allá de tus lindos colmillos, bueno son unos tontos sin valor"
"¿Mis colmillos son lindos?" preguntó Harebell desconcertada que usará tal término a sus incisivos. Que le diera más importancia a este hecho que a lo demás pareció alegrar a Discord
"Los más lindos cariño" repitió Discord sinceramente
Harebell vio las intenciones del draconequus por acariciar uno de sus colmillos, pero se alejó por temor a lastimarlo, por esta vez el señor del caos no insistió en invadir su espacio personal conformándose con reír
"Además tienes a los amigables Unin, a Gorias, a tu bola de pelos, tus padres y amigos ¿no es así?" añadió Discord al ver que sus ojos continuaban divagando a todo menos a él
Ella asintió mirándolo ahora con una sonrisa, se congeló al sentir como su garra acomodaba algunos mechones detrás de su oreja, esperaba que estas no se tornaran rojo por el contacto
"Y ahora me tienes a mí, ¿recuerdas nuestra promesa pequeña flor?" dijo Discord haciéndole cosquillas en la punta de su hocico
Harebell rio tratando de alejarse, pero fue tomada por la punta blanca de la cola haciéndole más cosquillas no paso mucho para que Discord se apartará dándole un respiro
"Así está mejor, sin caras largas. No tienes nada de qué preocuparte" Discord se extendió en pasto permitiendo que su cuerpo se estirará, apoyó su barbilla en una garra mirándola cara a cara.
En esencia eran las mismas palabras que Briseida, pero el alivio que experimento al saber que Discord pensará de la misma manera fue inigualable, quizás no era capaz de resolver por completo aún sus sentimientos, pero al menos el miedo a ser apartada fue descartado.
Estaban en lo cierto, no había razones para atormentarse, iría ahora mismo con su madre para confirmar su elección, eliminó toda duda, necesitaba su determinación por salvar la magia e ir en busca los demás elementos, era su deber como la bendecida de Gorias y como el elemento de la amabilidad.
Iba agradecerle por calmar sus absurdos temores, pero su vista fue ensombrecida por un reflejo, al enfocar su vista distinguió la causa, una luz provenía de Discord
"Discord tu cuerno está brillando" señaló con un casco su ornamento azul
"Al igual que tu cutie mark" Discord señaló complacido su flanco
Harebell giró para mirar y se encontró con los murciélagos rosas centellando al mismo ritmo que Discord
"¿Qué significa?" anonadada preguntó
"Significa que tenemos marcado nuestro próximo destino y rendirle avances a cierta princesa" explicó con cansancio al final Discord
Las cejas de Harebell se curvaron en preocupación ante el tono de Discord, este cambio su semblante y movió la garra como si alejará una mosca
"Nada de qué preocuparse Belly, yo me encargo, confía en mi" aseguró con una sonrisa optimista
Ella asintió. Tenía poco que lo conocía, aún debía desenmarañar sus emociones hacia Discord, pero definitivamente confiaba en él, no había hecho nada para no hacerlo.
El sol se encontraba en lo más alto, el calor azotaba El Oasis en las Tierras Olvidadas, la visión del horizonte se rizaba por el ardor de las altas temperaturas. Los habitantes ya estaban acostumbrados a tales condiciones extremas, considerarían el día con un clima agradable, en cambio para un extranjero sería un día en el mismísimo Tartarus, en raras ocasiones los forasteros se adaptarían a tales temples si no estaban familiarizados a climas áridos.
Ember y sus amigos cabían en el último grupo, siendo un indicio positivo el nadar en lava volcánica, andar bajo el sol del sofocante desierto era un paseo, y aun así se encontraba aquí Ember, sentada bajo una sombrilla bebiendo un batido de mandarina.
Spike había ido por otro batido de mango y Klastos se encontraba a unos metros de distancia ayudando a unos perdidos turistas que no hablaban un idioma común. La cantidad de idiomas que conocía Klastos agobiaba a Ember, tuvo una acalorada discusión un día antes sobre un idioma llamado Dovahzul, la voz de los dragones, alegaba que era un idioma puro y olvidado de su especie.
¿Qué sabía Klastos de ser un dragón de todos modos? Resopló Ember succionando vorazmente su batido. Habían pasado tres días en El Oasis y la buscadora no había mostrado indicios de estar cerca del portador, no debían desesperarse, la Ciudad era grande en verdad.
No podía culpar a Klastos, se había tomado las molestias de trazar una ruta para recorrer toda la ciudad marcando incluso lugares de intereses para ella y Spike, hasta accedió a sus sugerencias. Ahora que lo pensaba Klastos no había mostrado interés en visitar alguna tienda o establecimiento centrándose solo en las necesidades de ella y Spike.
Ember suspiró, era obvio su resentimiento con Klastos, fue ruda con sus palabras y trato cuando tenía oportunidad, pero él nunca tomó represalias, la única vez que lo vio perder los estribos fue en su primer día en la pelea en el bar.
Sintió un frío ante el recuerdo, la mirada asesina de Klastos fue aterradora, el brillo de sus ojos rojos y sus cuernos relucían peligrosamente, pensó que finalmente arrebataría con toda su furia, pero su desborde solo vino con una orden firme de que se detuviera. Gimió internamente a la imagen de su cordial ataque de cólera.
Klastos no hizo intentos para hacer amigos, pero siempre la trato con respeto y amabilidad. Debía cambiar su actitud, ya había tenido esta plática con Spike, su única solicitud fue que no objetará al rey de Irkalias, en especial porque sus charlas terminaban en discusiones unilaterales.
Miró el techo de la sombrilla con cansancio, había momentos que olvidaba su rencor a Klastos y en verdad pasaba un buen rato con el nerd, pero era complicado, aunque fuera inocente, el odio de Ember hacia el supuesto asesino de su abuelo la había calado hasta los huesos, llevaría tiempo soltar aquellos sentimientos, sería más fácil si ella no se aferraba a ellos.
Ember era consciente de su terquedad, una bendición y maldición en su carácter, pero como un buen líder debía recapacitar y aprender de sus equivocaciones, ¿No sería igual a su padre si continuaba siendo obstinada? No, no elegiría ese camino, se había prometido desde el inicio darle voz y respeto a cada uno de los dragones y los no dragones, dudando en que grupo cabría Klastos.
Bien, iniciaría con una ofrenda de paz haciendo algo de su agrado, se comprometió a darle el lado amable de la señora de las tierras de los dragones.
Decidida buscó con la mirada a Klastos, había terminado de dar indicaciones a los turistas y caminaba sin prisa a la mesa donde se alojaban
"¡Oye!" llamó acaloradamente la atención de Klastos mientras se acercaba a la mesa
Este frunció sus cejas ligeramente con una sonrisa incómoda y exhausta, no fue difícil entender que la línea del pensamiento de Klastos era que Ember estaba buscando pelea con él, tomando nota de su dinámica de los últimos días no podía condenarlo
"Oye" trató nuevamente Ember con un tono más casual "¿Qué lugar sigue?" preguntó en un tono neutral esperando que esto fuera suficiente para tranquilizarlo, pareció funcionar porque los rasgos de Klastos se ablandaron
"Una ruta hacia el centro de la ciudad, habrá más aglomeración por la hora y la zona, tengo esperanza que será un punto a nuestro favor para encontrar al portador, espero que no sea mucha molestia la multitud" la preocupación se asomó en lo último
Tarareo analizando su respuesta y solo alzó los hombros descartando cualquier incomodidad del curso de acción, no se perdió del suspiro de alivio por parte de Klastos. Este se permitió tomar asiento y disfrutar de lo que quedaba de su batido.
"¿Hay algún lugar en el camino que te llame la atención?" preguntó Ember jugando con el popote
Klastos la miró parpadeando sorprendido, paso un momento analizándola como si Ember sufriera alguna enfermedad o un golpe de calor, o bien considerando lentamente su pregunta. Rayos, solo un par de minutos y ya quería replicarle que quitará esa cara de idiota.
"No he hecho ni un arreglo para ello, y no quiero desviarnos de la agenda" habló Klastos después de unos minutos de silencio escudriñando a Ember
"Oh vamos, arrastré tu trasero a ese ruidoso karaoke, es justo que nos acarrees ahora a una actividad aburrida" contradijo Ember
Klastos tembló visiblemente ante el recuerdo, Ember había cantado la mayoría de las canciones, agradeció en voz alta que las cabinas les ofrecieran algo de privacidad o hubieran sido despedidos de las instalaciones.
"¿Qué clase de rey no impone su voluntad?" Ember agregó con sarcasmo
"Un rey lamentable y poca excusa de dragón" contestó repitiendo las palabras pasadas de Ember con una sonrisa cínica
Rio secamente a su respuesta de Klastos, cuando se envalentaba contestaba con inteligencia y descaro, tenía un humor peculiar, inocente y perspicaz, a veces rayaba lo macabro. Había sido capaz de sacarle una que otra carcajada en contra de su voluntad. Pero Ember no iba a desistir con su plan.
"Vamos escoge, Spike concordará con mi idea, rayos incluso iremos a una biblioteca, o elegiré por ti, creo que me gustaría ir de nuevo al karaoke" admitió con una maliciosa sonrisa
Klastos saltó en su asiento y buscó en su traje rápidamente el mapa para evaluar sus opciones, sus ojos escaneaban ágilmente y desesperados con el temor palpable de visitar nuevamente el karaoke
"Soy tan amable" pensó Ember alegre
A nadie le sorprendió que Klastos eligiera una librería, era una tienda de tomos de primeras ediciones y de segunda mano.
Al hablar con el dueño de la tienda Klastos se mostró nervioso por decirlo menos, fue extraño ver como indeciso comenzó a preguntar vagamente sobre libros cuyo tema se centre en las Tierras Olvidadas y sus asentamientos antiguos, el vendedor fue paciente con sus preguntas ambiguas.
Finalmente, indeciso preguntó específicamente por una posible autora, dio nombre y una detallada descripción de ella, pero con un miedo evidente que la entidad solo existiera en su imaginación. El júbilo inundó sus facciones cuando el vendedor gritó emocionado, al parecer Klastos había nombrado a su autora favorita y para su suerte se encontró con el autoproclamado fan número uno.
Klastos ahogó al comerciante con un mar de preguntas y este gustosamente respondió, incluso aquellas personales. Klastos no limitó su curiosidad, queriendo saber donde residió en vida la escritora, así como su completa carrera.
Cuando el vendedor le comentó que incluso la hija de la escritora siguió los pasos de la madre en el oficio, Klastos casi pierde la mandíbula de asombro, curioseó igualmente por sus obras.
Solicitó al vendedor el trabajo completo de ambas, madre e hija, deseaba primeros tomos y si tuvieran la firma por el puño y letra de las autoras mejor, el mercader tartamudeo insólito al principio por la solicitud, pero no tardó en traer libros explicando con entusiasmo cada volumen, si este era una primera impresión, si fue una edición de colección o si contenía un autógrafo original.
Habían pasado fácilmente dos horas de plática apasionada, Klastos escuchó atentamente maravillado. Spike y Ember igual prestaron atención, pero se sorprendieron más por la actitud de Klastos, era la primera vez en el viaje que algo despertó su interés.
"¿Conociste a la autora? Te veías muy entusiasmado" preguntó curioso Spike
"Si, fue uno de los amigos que tuve el honor de conocer en mi primera visita a las tierras olvidadas…" abrió la tapa para encontrarse con su firma, sonrió al ver que era por su puño y letra "En ese tiempo su sueño de escribir parecía tan inalcanzable… me da cierto orgullo que aporté un poco a que lo cumpliera, me alegro que su trabajo trascendiese las eras" Los ojos rojos de Klastos resplandecieron
Ember sostuvo uno de los libros apilados de la autora, la voz del sin escamas le pareció alejada mientras leía la solapa de la autora: Dedicado con aprecio a mi amigo del inframundo, que tus escamas te concedan aquella paz que tanto anhelas
Definitivamente era una dedicatoria para Klastos, fue entrañable como un agradecimiento llegará al destinatario siglos después y que su cuerpo no se tambaleará ante el momento emotivo o su voz temblará. Ah, pero los ojos carmesíes lo delataban, sus ojos titilaban suavemente al escudriñar los libros.
Se fijaba mucho en las reacciones de Klastos, lamentablemente con las intenciones negativas de señalarlo o burlarse, una pequeña punzada de culpa nació en el interior de Ember, la calmó con el pensamiento de su primer esfuerzo por quitar asperezas. Devolvió el libro a la pila
"Incluso su hija continúo con su legado… aunque se dedicó más a la ficción, debió sacar esa cualidad del padre" Klastos compartió riendo divertido a lo último
"Son muchos libros" suspiró Spike mirando las cuatro torres de libros, todos los tomos de la amiga de Klastos y las sagas completas de la hija se ordenaban enfrente, dudaba ser capaz de transportarlos todos con su aliento de dragón, y si hubiera una posibilidad le tomaría mucho tiempo
"Nuestros mensajeros surcan los cielos más allá del desierto, usted da la dirección y le aseguramos la entrega protegida, el costo del envío no está incluido en la compra" agregó el vendedor
"No encontrará problemas con su pago caballero, pero me temo que la dirección…" murmuró lo último Klastos pensativo
Era obvio que Irkalias se encontraba fuera de discusión y dudaba que Klastos tuviera una casa fuera de aquel hoyo, adelantándose a Spike, para sorpresa del grupo, Ember ofreció:
"Podrían enviarlo a la tierra de los dragones, solo déjame hacer una nota para que alguien lo reciba" agarró la pluma y escribió la dirección
"No quiero ser un inconveniente" comenzó incómodo Klastos
"Son solo libros, no muerden" dijo Ember alzando los hombros despreocupada
"Gracias" la sinceridad era palpable en la voz de Klastos
Ember agitó la pluma como si su acción no fuera la gran cosa, y en verdad para ella no lo fue.
"Entonces… ¿nos contarás un poco sobre la autora y tus amigos del desierto olvidado?" curioseó Ember a lado de Klastos una vez fuera de la librería
"No… No hoy" habló Klastos con una sonrisa nostálgica
Ember asintió sin presionar, una sonrisa tiró de su mandíbula al imaginar que Klastos guardaba sus secretos. ¿Todo mundo los tenía no?
"¿Por qué nunca volviste después?" preguntó Ember
"Estuve ocupado" contestó Klastos
Ember bufó a su respuesta, vio como Klastos detuvo su andar para mirarla con pupilas afiladas por encima del hombro
"Los muertos no hacen su propia sepultura" agregó secamente Klastos
Tardó un poco en captar sus palabras, e hizo una mueca al tener la comprensión. ¿Cómo pudo olvidarlo si Spike había contado su historia? Era solo un niño cuando había abandonado la seguridad de su hogar, lleno de cadáveres, pero al final era su hogar… al final de su jornada tenía la obligación de volver para cumplir su misión y encontrar…
"Lo siento, fue inapropiado" disculpó Ember
Klastos la examinó y suspiró "Esta bien. No importa, ya no, todo quedó en el pasado" dijo mientras caminaba adelante
Ember caminó detrás de Spike y Klastos, estos dos hablaban cómodamente de cómics por lo que alcanzó a escuchar encima de la multitud. La calle principal estaba custodiada de tenderos y edificios altos, los locales exhibían en largos ventanales sus productos: Telas, antigüedades y gemas, era lo principal en esta avenida.
La señora de la tierra de los dragones no pudo evitar reír entre dientes ante la actitud de los dos nerds, miró sus reflejos en el cristal de una tienda, Klastos se veía interesado en la plática de Spike mientras este último movía su boca y manos a juego, y por último estaba ella, sonrió complacida a su duplicado.
Detuvo su auto admiración cuando el reflejo de una gema opacó su vista, centró su atención en la pedrería, era una hermosa joya negra y era tan similar a…
"Oh Klastos, mira se parece a tu escama" señaló Ember la vitrina a la gema ónix sostenida por un marco dorado
"Ah…" se detuvo Klastos a la mención de su nombre y miró el objeto señalado por Ember "es porque es una de mis escamas… Ember ¿A dónde vas?" inquirió al ver como aceleraba el paso a la tienda
"¿No es obvio? A recuperar tu escama" entró confiada cuadrando los hombros la puerta del comercio
"¿Por qué desearías una de mis escamas?" Klastos preguntó perplejo
"No para mi ton-" suspiró "para ti, para devolvértela"
"¿Por qué?" continúo Klastos sin seguir el hilo de sus intenciones
"Por qué es tuya" dijo decidida ignorando las objeciones de Klastos ¿Qué clase de dragón no desearía recuperar sus escamas?
"Estos es un robo" aporreó una garra Ember en el recibidor de la tienda, no satisfecha por el precio de la gema. Klastos y Spike se quedaron atrás de ella
"Dama, créame que no es exagerado, esta gema es del último dragón de las cavernas de Irkalias, fue arrancada de la propia piel del rey del inframundo ¿No conoce las historias de aquel codicioso monarca? murieron cientos solo para lograr tal hazaña" el comerciante un grifo señaló la gema
Klastos sofocó una risa en un puño y el dueño frunció el ceño ofendido
"Disculpe mi insolencia buen comerciante, por favor cuéntame más" dijo Klastos acercándose y apoyándose en el mostrador, una palma en su cara con una sonrisa
"Yo perdonaré tu insolencia ¿Pero crees que el Rey de Irkalias lo dejaría pasar?" alzó un dedo mientras sus plumas se agitaban
"Estoy seguro que tal vez me permita pasar tal desliz" tarareo Klastos inocentemente
"¡Ja! La imprudencia no es algo que él absolvería, sin dudar destruiría mi pequeña tienda o la misma ciudad si le placería, era el dragón más fuerte y grande entre los suyos" abrió las alas para enfatizar la descripción
"Le dijo gordo" susurró Ember a Spike y ambos se agitaron con el nacimiento de una carcajada, la apaciguaron con el temor de ser despidos de la tienda
Klastos en cambio continuaba apoyado en su palma con su sonrisa sin intenciones de cortar aún la plática, Ember había retrocedido junta a Spike disfrutando del acto
"¿Su intención es asustarme?" inclinó la cabeza Klastos
"Solo es una advertencia señor, pero lo mínimo que debería sentirse es aterrorizado, incluso un valiente e intrépido grifo como yo siente miedo con la mención de su nombre" señaló su pecho dramáticamente
"Seguramente usted perdería el conocimiento si entablará una conversación cara a cara con él" dijo Klastos
Ember y Spike sofocaban risas viendo el intercambio, este era el humor descarado propio de Klastos ¿El comerciante creería que el Rey del Inframundo tenía inclinaciones a la comedia?
"¡Cualquiera lo haría!" asintió el vendedor iracundo
"Recuérdame nunca verme en un espejo" comento por encima del hombro Klastos a Ember y Spike, ahora si se mordieron la lengua para no morir a carcajadas
"Entonces va a comprarla si o no" alzó su tupida ceja el vendedor curioso del par de atrás, pero Klastos tapó la vista con su altura
"No, no desearía conservar tal gema ahora que poseo el conocimiento del dueño ¿Qué haré si tiene las intenciones de volver por ella y arremeta contra mí? Lo felicitó por su valentía de exhibirla" sin decir más Klastos arrastró a sus acompañantes fuera, dejando atrás a la escama del último dragón de Irkalias y un grifo pálido horrorizado
"Ember ¿por qué tanta insistencia en comprarla?" Klastos preguntó cansado masajeando su sien.
Al salir de la tienda no tardó en exigir que volvieran para recuperar su escama, Klastos se alejó sin importarle y esto enojó en gran medida a Ember, envolviéndolos en otra disputa, al menos había batido un tiempo récord en no discutir el día de hoy con Klastos, eso si no contaban las horas de sueño.
Pero todo se fue por la borda cuando salieron de la tienda.
"Por qué es tuya, cualquiera dragón en tu lugar hubiera exigido recuperar sus escamas" punteó molesta Ember alzando sus brazos
"Creo que ya has dejado en claro que soy un insólito dragón, además hice un cambio por ellas, no es como si me hayan hurtado" explicó con una sonrisa torcida
"¿Cómo puedes soltar tan fácilmente?" reclamó Ember
"Ember ¿Cómo puedes aferrarte tan dolorosamente?" inquirió con un tono frío Klastos
Las diferencias entre ella y Klastos siempre fueron claras como el cristal, Ember siempre las recalcó, pero ahora que el rey de Irkalias las apuntalaba sintió como un balde de hielo fuera lanzado a su cara.
Klastos hizo una mueca incompresible, era evidente que estaba incómodo con la discusión, aunque él no la había iniciado estaba decido a terminarla, se plantó enfrente de Ember con aire autoritario
"He vivido más tiempo que tu pequeña y visitado más lugares que en tu milenaria vida conocerás, no vengas a darme un discurso de cómo debería comportarme o ser cuando ni siquiera eres capaz de controlar tus emociones en una tarea, ¿Y me señalas de ser un mal Rey? Compórtese acorde a su título" susurró Klastos elevándose sobre Ember
Spike siempre se mantuvo su distancia respecto a sus discusiones, no fue diferente esta ocasión a la anteriores, pero eso no impidió que externará un "auch" a las palabras de Klastos
Ember gruñó, pero Klastos no se inmuto o devolvió el gruñido, podría golpearlo ahora mismo, pero él no devolvería el golpe y eso sería darle la maldita razón.
Ember entrecerró los ojos y sonrió en victoria, si Klastos deseaba que se comportará acorde a su título pues se lo proporcionaría, le enseñaría como actúa un verdadero señor de dragones
Klastos estrechó la mirada ante la sonrisa, Ember pareció rascarse sus espinas traseras y saltó cuando ella le tomó su garra derecha, sin tiempo de reaccionar ella chocó su mano abierta con su garra dejando un objeto entrelazado en sus dedos.
Quedó absortó al encontrar en su palma una de sus escamas negras, no necesitaba preguntar a quien le había pertenecido, él tenía memorizado todas sus escamas, esta fue dada al abuelo de Ember
"¿Por qué me das esto?" extendió su palma con la intención de devolvérsela a Ember, pero ella ya le había dado espalda
"Por qué igual puedo soltar" explicó sin girarse para mirarlo y caminar a una dirección opuesta a su marcado destino
"¿A dónde vas?" preguntó Spike, pero Ember no detuvo su andar
"Soy la señora de la tierra de los dragones, iré a donde me plazca" una felicidad engreída adornó su respuesta mientras abandonaba a Spike y Klastos.
"No está aquí" habló cansado Spike
Habían vuelto a la tienda del grifo para buscar a Ember, la perdieron de vista entre la multitud. Tanto él como Klastos se preocuparon, encima el sin escamas se sintió culpable por la huida de Ember.
"Me tranquiliza que sabe defenderse sola y el camino al hotel no es difícil ¿No?" Spike trató de sonar sereno pero cierto nerviosismo se resbaló por su interrogante
"Supongo" dijo Klastos absortó por la multitud, con la altura a su favor observó por encima en busca de los cuernos blancos y espinas azules de Ember "Vayamos al hotel, a lo mejor regresó para descansar" sugirió Klastos al ver que ya comenzaba a anochecer
Concordó Spike y caminaron con un silencioso abatimiento, permitiendo que el ruido de la vida nocturna de la ciudad llenará la mudez del dúo.
El ambiente deprimente fue olvidado momentáneamente cuando avanzaron unas esquinas y un bar se atiborraba de comensales. Gatos, grifos, puercos espines y demás trataban desesperadamente de abrirse paso entre la multitud para entrar.
Algunos se amontonaron en la ventana principal del bar impidiendo la vista al interior del establecimiento, aún con la altura de Klastos no le fue posible observar que captaba tanto la atención.
"¿Por qué el alboroto?" preguntó Spike a un gato que trataba de escalar la muchedumbre
"Un valiente o tonto se atrevió a retar a Brutus el campeón de pulso, y ¡al parecer le está dando batalla!" chilló sorprendido
Klastos y Spike cruzaron miradas ante la sospecha de la posibilidad que conocieran al valiente retador
"Puede ser cualquiera" alzó los hombros Spike apartando la idea
"¿Cómo es que un delgado dragón puede hacerle frente a esa enorme bestia?" dijo asombrado un hipogrifo que trataba abrirse espacio
"Puede ser otro dragón" Spike alegó con menos seguridad, haciendo una mueca cuando el volumen de los vítores aumentó
"Olvida a Brutus, apuesto todo a la chica azul" gritó un presente a su amigo mientras se apoyaba enfrente de la ventana
"El color azul es una tonalidad común" Spike comentó más indeciso con una pequeña risa entrecortada
Llegaron a sus oídos las exclamaciones del contrincante, que definitivamente sonaba como Ember, pero según las conjeturas de Spike podría ser solo una coincidencia, pero su teoría fue refutada al escuchar como esta alegaba el limpiar el piso con la derrota de Brutus y enseñarle la fuerza de la señora de la tierra de los dragones
"¿Ahora me dirás que hay dos señores de la tierra de los dragones?" preguntó con cierta burla Klastos cruzando de brazos
Sin darle tiempo de charlar sobre los hermosos cuasi accidentes, un corpulento perro diamante salió volando de la ventana principal del establecimiento haciendo añicos el vidrio y aplastando algunos espectadores.
Ember se asomó por la ventana y alzó los brazos con un grito de victoria, el público siguió con entusiasmo las exclamaciones, ignorando el quejido de Brutus, la ventana rota y el furioso dueño del bar
"Oh no" susurró Spike llevándose una garra a su mejilla
El rey de Irkalias, pocas veces en su vida blasfemó, esta noche lo vio apropiado en soltar una injuria al aire, Spike ignoró el insultó mientras salían disparados en busca de Ember y apenas era el inicio de su velada.
"¡Twilight me dijo que evitará la ofensa en territorios ajenos!" dijo Spike mortificado
"Cálmate, te recuerdo que todo empezó con una competencia amistosa" Ember chocó el hombro de Spike en un intento por calmarlo
"Causaste estragos a un establecimiento" marcó Spike con una garra acusadora a Ember
"¿Yo? Fue el cuerpo de Brutus que rompió el vidrio" rectificó Ember cruzándose los brazos
"Ella tiene un punto" comentó Klastos
"¿De qué lado estas?" Spike protestó
"Los soberanos deben apoyarse" se adelantó en responder Ember con una nota de complicidad
Ember y Klastos se encontraban demasiados cansados y hambrientos para preocuparse por sus diferencias, su único interés por ahora era llenar sus estómagos, y con suerte descansar un poco los pies.
Era de madrugada, la noche se les había escapado huyendo de los problemas y persiguiendo a Ember sin parar. La bronca del bar fue solo el inicio de su correteo, fue fácil calmar al dueño del bar con el alegre descaro de Ember y el pago en creces por el daño causado, cuando le fue dado un puñado de gemas, el dueño hasta abrazó del hombro a la señora de las tierras de los dragones felicitándola por su fuerza.
El problema fue Brutus, al despertar se negó a aceptar la derrota, así como el pago de la apuesta. Klastos y Spike se sorprendieron que Ember haya apostado, pero quedó claro que fue insistencia por parte del perro diamante, el miserable debió creer que la pequeña dragona azul sería una presa fácil, era obvio por su mortificación que no todo salió acorde a lo planeado.
Ember rechazó la recompensa no deseando hacer un alboroto innecesario. Brutus se alivió por no tener que pagar, pero su tranquilidad no duró demasiada cuando un grupo de perros diamante entraron al bar en su búsqueda, Brutus tenía una deuda con ellos, deuda que pensaba saldar con el pago de la derrota de Ember.
El sinvergüenza alegó ante el grupo de matones que Ember tenía su dinero, ahora las cuentas pendientes de Brutus se habían transferido a ella sin razonar. Ember no pagaría por los platos rotos de Brutus, acepto la ventana ¿Pero sus deudas? No oh. Tampoco quería causar una riña en el bar, no iba a visitar nuevamente la cárcel, la solución no serían los golpes. Ember volteó una mesa para inmovilizar al grupo de agiotistas para salir corriendo por la puerta trasera, gritó sus disculpas al dueño del bar y burlas a los tontos perros diamantes.
Su plan era perderse entre las multitudes y la vida nocturna de la ciudad, no contó con que Klastos y Spike la persiguieran en su huida, maldijo y alabó internamente la lealtad de sus compañeros. Terminaron escondiéndose en un edificio, que resultó albergar una fiesta, más bien una boda, una ruidosa boda.
A nadie le importó que se entrometieran en el evento, fueron tomados como invitados, todo se complicó cuando Klastos fue confundido por el novio, en contra de su voluntad lo arrastraron junto a su prometida, que pareció más que complacida con su nuevo prometido, tanto que no hizo por corregir el error y tomó del brazo de Klastos para formalizar su unión. La piel natural del rey de Irkalias era un blanco puro, como fue posible que palideciera más fue incomprensible.
Ember se burló de la suerte de Klastos, pero no pudo disfrutar mucho el momento, tenía que impedir una boda junto a Spike. La cara de los invitados cuando Spike alzó la voz en un "Yo me opongo" fue inolvidable y el silencio incómodo que cayó ante las especulaciones de su relación con el supuesto prometido. La gente del evento estaba de locos, se quejaron a gritos que habían venido desde lejos para celebrar una boda y una boda iban a celebrar.
La solución simple y coherente para los invitados y organizadores fue casar a Klastos con Spike, así no se desperdiciaría el local, así como el servicio de banquete. Spike casi se desmaya por las implicaciones y Klastos… bueno el hizo cortocircuito mirando detenidamente a un punto del vacío ignorando todo a su alrededor incluyendo a su anterior prometida que chillaba iracunda mientras golpeaba su pecho por atreverse a dejarla plantada en el altar.
No fue necesario impedir nuevamente la inesperada unión, pues al evento irrumpió la banda de perros diamantes en busca de su pago tirando la puerta principal. Los familiares del viejo prometido y la prometida gritaron entre sí de qué lado de la familia eran esos mequetrefes, rencores sensibles salieron a flote y la boda terminó en una guerra de comida, bebidas y una silla.
El trío estuvo en medio del fuego de comida cruzada, al pobre de Klastos le tocó la silla en la espalda, la pobre silla terminó rota. Por el lado positivo para Ember esta vez nadie se escondió debajo de la mesa o escapó por la puerta trasera, de reojo vislumbro a Spike tirando el ponche a los perros diamante y a Klastos embarrando pastel a su antigua prometida mientras huía de sus brazos.
Para su aburrimiento los guardias llegaron para terminar el evento reteniendo a todos, por suerte no terminaron en la cárcel, basto con explicar los extraños sucesos ocurridos durante el evento para el papeleo. La banda de perros diamantes terminaron presos y culpados de todo el alboroto, en medio del interrogatorio apareció el verdadero novio, no tenía similitud alguna con Klastos. O la novia era ciega o había sufrido una amnesia temporal.
El despistado novio se había equivocado de boda, pero logró zafarse para llegar a su fiel prometida. Con el temor de involucrarse en un triángulo amoroso, Klastos apuró el interrogatorio alejándolos rápidamente de esa fiesta de locos. A una distancia segura, se miraron entre ellos, eran un total desastre. Manchados con restos de comida y bebidas, Klastos incluso tenía pintura labial en una mejilla. Parpadearon perplejos señalándose su mal aspecto y luego rompieron a carcajadas.
Sus estómagos rugieron, estaban embarrados de alimentos, pero no había probado bocado alguno, decidieron ir en busca algo de comida, era bueno que en la ciudad había negocios que operaban tarde por la noche y madrugada. Decidieron ir a un pequeño restaurante que frecuentaban desde hace dos días, el viejo grifo que atendía era muy amable y cocinaba gemas con especias picantes que cautivaron el paladar de los dragones.
Cuando tomaron asientos para ordenar, el grifo los reconoció y se preocupó por su aspecto a tal grado que preguntó si no necesitaban ayuda. Ember lo tranquilizó alegando que solo asistieron a una fiesta salvaje, aun así, el bonachón grifo les sirvió té caliente cortesía de la casa y se fue a preparar una orden especial para sus pobres clientes.
"Hasta lástima damos" dijo Spike con una cansada sonrisa mirando su taza
Ember se sentó en medio de Spike y Klastos, ni uno de los dos deseaba estar cerca después de haber cancelado su boda, la barra tenía un acceso a la cocina y sus fosas nasales fueron inundadas por los aromas de las dulces comidas. Tomaron sus tés para apaciguar el rugido de sus estómagos.
"Tú y yo damos lástima, en cambio el rey de Irkalias consiguió prometida sin pedir la mano" rio entre dientes Ember
Klastos se atragantó con su té e hizo una mueca, sus dos amigos se rieron de su reacción y del comentario, al final solo quedó unirse a sus risas de mala gana.
"Y tu Spike ¿atreverte a pedir la mano del novio?" Alzó una ceja Ember hacia Spike
Su amigo purpura chilló avergonzado, hundió su cara en sus manos sin atreverse a mirarlos
"Yo no quise decir eso" habló Spike, con su voz amortiguada por sus palmas
"Lo siento Spike, pero no eres mi tipo" confesó Klastos "No eres tú, soy yo" comentó en un intento para quitar la vergüenza
Los hombros de Spike se agitaron en una risa entrecortada, y se cruzó de brazos agachando la cabeza, todos quedaron en una silenciosa espera por su comida.
Klastos miró de reojo a Ember y suspiró, tenía algo pendiente con ella y no deseaba alargarlo, del interior de su chaleco sacó la escama devuelta, la asentó en la barra y la empujó hacia Ember.
"En verdad quieres seguir confrontándome ¿Y yo soy la terca?" preguntó mientras tomaba un sorbo de su taza sin mirar a Klastos e ignorando la escama negra
"Era de tu abuelo" comentó Klastos
"Era, paso a ser mía y te la he dado, no es educado rechazar un regalo Klastos, menos si viene de la misma señora de la tierra de los dragones. Se bueno y acéptalo con un poco agradecimiento cuando menos" chasqueó la lengua Ember
"Gracias" habló Klastos sin ofensa o rencor y tomó la gema para apreciarla
Ember agitó la garra para restarle importancia. El silencio nuevamente los acompaño, y Klastos se encontró con el deseo de llenarlo, no con comentarios banales o chistes, si no compartir un poco de su perspectiva a Ember sin importarle que ella lo juzgará o el darle explicaciones de sus acciones.
"Fue fácil quitármelas sabes, nunca las tomé como una perdida en realidad, mis escamas por las gemas corrompidas, desde cualquier ángulo que lo mires yo salgo ganando en el intercambio" giró la gema en su garra
"¿Sí?" dijo extrañada Ember de que Klastos compartiera esta plática con ella
"Mis escamas porque nadie más sufriera el mismo destino que Irkalias, fue un buen negocio" aseguró Klastos con una suave sonrisa
Spike había contado las acciones de Klastos, era la primera vez que él le compartía de su lengua sus razones, Ember no encontró vanidad o sufrimiento alguno en su tono. El grifo se acercó con sus platillos y los asentó enfrente de cada uno. Spike no aguardó en escarbar su comida, Ember en cambio sintió como necesitaba decirle algo a Klastos antes de apaciguar su estómago.
"Eres un buen dragón Klastos" dijo Ember atreviéndose a mirar a los ojos de Klastos
"Y tu una buena señora de los dragones Ember" señaló Klastos devolviéndole la mirada de respeto
No fueron necesarias más palabras, la sinceridad y aprecio no siempre vinieron en largos discursos. Después de lo que parecía una eternidad finalmente Spike, Ember y Klastos disfrutaron su comida como buenos camaradas.
Glosario:
Las Tierras olvidadas: Desierto de arenas blancas que carece de magia en su mayor parte. Antiguamente cuando la magia rebosaba en la zona, las arenas se caracterizaban por tener un tinte dorado pero este hecho al igual que el anterior nombre ha sido olvidado por el tiempo y los lugareños. No se sabe a ciencia cierta que tan extensas son, nadie ha llegado hasta el final y si lo han hecho no han vuelto. Aunque el clima es inhóspito y árido, entre las dunas habitan la fauna más peculiar, así como tesoros naturales ocultos a la simple vista. Solo son cruzadas por aquellos que tienen el conocimiento de guiarse entre el pálido páramo y reconocer si se avecina una tormenta de arena.
El Oasis: Ciudad en algún rincón de las tierras olvidadas. Tiempo atrás los pueblos esparcidos por el desierto se unificaron a raíz de la extinción de la magia, ladrones y la falta de agua, asentándose en un área donde abundaba el agua y recursos necesarios para sostener una ciudad, la cual fue creciendo gracias al comercio, siendo la vía central para realizar el intercambio entre los pocos asentamientos sobrevivientes del desierto. La especialidad de las tierras olvidadas son sus telas, especias y el oro. Su sistema de mensajería y paquetería es de excelencia permitiendo la exportación de sus productos.
Notas finales del Autor:
Mi lector beta y yo nos carcajeamos en este capítulo con las tonteras de nuestro favorito draconequus, la timidez de nuestra hermosa flutterbat y por su puesto ¡las desdichas de nuestro dragón team!
La peineta de Fluttershy se identifica como: La Campanula rotundifolia también llamada coloquialmente como bluebell of Scotland (Trotland en Equestria) o harebell (como se menciona en el capítulo 6), cómo sabrán hay una teoría respecto a la peineta, se las comparto por si gustan leerla
* : / / daphnieseikatzu . tumblr post / 187558281354 / so-i-was-curious-about-the-type-of-flower *
Recuerden que pueden encontrarme en twitter, Tumblr o deviantArt, por si sienten eterna la espera pueden revisar mis otros trabajos ya finalizados o mis dibujitos, no es mucho, pero es trabajo honesto xD
Me despido de todos ustedes náufragos, sigan a la deriva hasta la siguiente entrega
