Los personajes de Robotech no me pertenecen, son propiedad de Harmony Gold.
Claudia le daba los últimos retoques a su maquillaje frente al espejo mientras Roy, tendido en la cama y con los brazos detrás de la nuca, la miraba embelesado.
-Ese vestido te queda de maravilla.
-Gracias cariño. Y ya que lo mencionas ¿Podrías ayudarme con la cremallera? No consigo subirla del todo.
-Claro- dijo Roy levantándose, para colocarse de inmediato detrás de ella, abrazarla por la cintura y posar la cabeza en su cuello -¿Y si mejor te lo bajo?- le dijo seductoramente al oído -se me ocurren cosas más divertidas para hacer contigo si nos quedamos aquí encerrados.
Claudia rió, meneando la cabeza. Estaba acostumbrada a ese tipo de comentarios por parte de su novio -¡Cállate Roy, o me harás desistir a mi también de la idea de salir!
-¿Y si estamos de acuerdo por qué no lo cancelamos?
-Porque se lo prometimos a Lisa. Vamos, no seas malo. Será solo un rato.
-Pero es que ese Karl no me agrada. No entiendo qué hace Lisa con él.
-A mí me parece un hombre un poco extraño, pero no podemos olvidar que pasó años aislado en Marte con las mismas personas, y cuando al fin logró salir de ahí, le asignaron una función que no es la suya y que no le agrada- dijo sabiamente la morena.
-Es cierto, está adaptándose como puede pero, no sé. Lo veo muy frío con Lisa. Y eso que ella no es precisamente demostrativa.
-Es que es una situación difícil para ambos. Es como si quisieran retomar su relación en el punto donde la dejaron, pero no pueden porque todo es diferente ahora. Ambos maduraron y vivieron experiencias por separado, y ahora tienen casi que volver a conocerse… es como si empezaran una nueva relación.
-Bueno, eso es verdad- dijo pensativo Roy -Es que no puedo evitar preocuparme por Lisa, temo que Karl no sea bueno para ella porque… algunos de sus ex compañeros de Marte no hablan muy bien de él.
-Lo sé, he oído algunos comentarios por los pasillos- dijo Claudia con seriedad -Dicen que le gusta estar al mando pero falta capacidad de liderazgo y, para fastidiarlo, le dicen "Señor Hayes" para recordarle que su novia es más valiosa y reconocida que él en el ejército.
-Y yo he oído además que Karl está con ella sólo por su apellido. Me parece un poco exagerado, quizás solo digan por envidia, pero si llega a ser cierto le daré una buena golpiza.
-Y yo te ayudaré- agregó Claudia riendo -pero no creo que sea verdad. Algo bueno debe tener, porque también hay gente de la Base Sara que lo aprecia y porque Lisa realmente lo ama. Yo creo que deberíamos intentar conocerlo un poco mejor.
-Tal vez tengas razón- dijo Roy no muy convencido, y ambos se dirigieron al centro de la ciudad Macross.
Lisa y Karl los estaban esperando en la plaza. Roy tuvo que reconocer que Lisa se veía fabulosa, y no porque estuviera más arreglada de lo habitual, sino porque lucía una amplia sonrisa y sus ojos brillaban como nunca. Evidentemente Claudia tenía razón, su amiga estaba muy enamorada y eso le sentaba bien.
Los cuatro se dirigieron a un bar cercano donde servían unos cocktails variados y deliciosos. Conversaron de varios temas y hasta Roy tuvo que reconocer que se sentía a gusto.
-Cuéntame un poco de ti, Karl. ¿Cómo te adaptas a tu nueva vida en la nave? ¿Te agrada ser piloto?- preguntó Claudia con curiosidad.
-La verdad es que no del todo, enfrentarme al enemigo cara a cara es algo que nunca me gustó. Sin embargo me siento un poco más confiado teniendo la capacidad de defenderme. En la base Sara prácticamente no teníamos armamento. Si decidían atacarnos estábamos perdidos.
-Debió de ser duro vivir con esa sensación de vulnerabilidad constante.- dijo Roy -Yo creo que ser piloto de combate te acabará gustando más de lo que piensas. Los primeros vuelos son los más difíciles, pero pronto te sentirás cómodo con todo esto.
-Ojalá tengas razón- dijo Karl apesadumbrado.
Lisa lo miró con ternura y colocó su mano sobre la de él -Mírale el lado bueno Karl, las bodas de los pilotos suelen tener entradas fabulosas desde el aire, tendremos decenas de veritechs escoltándonos y...
¡Vaya Hayes, que no pierdes ocasión de recordárselo!- la interrumpió Roy, y Lisa echó a reir.
-¿Por qué tanto miedo a oír hablar de matrimonio, Roy?- preguntó Claudia -¿Temes que yo proponga una boda doble, o algo así?
Roy se ahogó con su martini ante aquella pregunta de su novia y comenzó a toser, haciendo que sus tres compañeros rieran fuertemente.
-Lo bueno es que ahora pensará en algo para compensarme- dijo Claudia, guiñándole un ojo a su amiga -Tal vez esta noche me dé un buen masaje en los pies.
-¿De verdad? Yo no tolero los masajes en los pies, me dan cosquillas- dijo Lisa, y luego se dirigió a Karl -lo que sí me gustaba era que me masajearas las orejas, ¿recuerdas?
-Sí, lo recuerdo- respondió él y le dio otro sorbo a su copa, mientras Lisa lo miraba fijamente.
-Pues ¿qué esperas?- le preguntó Roy, con una sonrisa maliciosa.
-¿Ahora? ¿Aquí? Dejen que al menos termine mi margarita- respondió Karl sin soltar su copa.
-Vamos teniente, tienes una mujer hermosa, no temas expresar tus sentimientos en público- y luego de decir esto se abalanzó sobre Claudia y la besó apasionadamente, tomándola por sorpresa. Lisa los miraba divertida y deseando que su prometido fuera un poco más deshinibido, justo como Roy.
¡Por favor Roy, que me despeinas!- lo apartó Claudia, riendo -¿No es ese tu amigo, sentado en aquel banco?- le preguntó, divisando de lejos al teniente Hunter.
-Sí, tienes razón, es él ¡RICK!
Rick, bastante malhumorado porque Minmay acababa de cancelar su cita con él, fue al encuentro de su amigo. Se alegraba de que hubiera alguien en ese parque con quien conversar, pero le intimidaba un poco que estuviera acompañado de su primer oficial, a la que tanto temía, y del novio de ésta, a quien no conocía.
-Buenas tardes- dijo Rick haciendo el saludo militar.
-¡Hola Rick! Él es el teniente Karl Riber- dijo Roy presentándolos. -Karl, él es mi amigo el valiente piloto Rick Hunter, que fue ascendido hace muy poco a teniente y ahora lidera el Escuadrón Bermellón.
-Teniente Riber, es un placer.
-Lo mismo digo teniente ¿Hunter? ¡Vaya, eres muy joven! ¿No es así?
-Es joven, sí- intervino Roy -pero es un excelente piloto puesto que vuela desde niño, y no le ha costada nada adaptarse a nuestros veritechs.
-Pero has volado siempre en la Tierra, ¿cierto? Y sólo por un combate más o menos exitoso en el espacio te asignan tu propio escuadrón… me cuesta comprenderlo, yo estuve cinco años viviendo en el espacio, algo imposible de soportar para muchos a bordo de esta nave, y no tengo tal reconocimiento.
-No fue un "combate más o menos exitoso"- respondió Roy, un tanto irritado -yo fui parte de la junta evaluadora que asignó las condecoraciones. Fue por un brillante desempeño en la batalla de la Base Sara.
-Cierto, la batalla donde se perdieron los informes de los últimos meses de mi equipo de investigación.
-Para liberar al SDF-1 de la trampa zentraedi- agregó Rick, visiblemente ofuscado.
-Pienso que fue una salida rápida que nos costó la única base fuera de la Tierra. Y como resultado tenemos un montón de chiquillos ascendidos por un combate totalmente sobrevalorado.
Rick apretó los puños y se mordió la lengua para no responder, ya que lo último que deseaba era tener problemas con la comandante Hayes. Pero, para su sorpresa, ésta también se mostró ofendida con las palabras de su prometido.
-No fue un combate sobrevalorado- dijo, quitando su mano de encima de la de Karl, un gesto que no pasó desapercibido para ninguno de los presentes -nuestros pilotos salvaron ese día todas las vidas a bordo del SDF-1… y el teniente Hunter ha salvado la mía. Aunque tal vez siga sin parecerte una acción digna de un ascenso.- Y luego, dirigiéndose a Rick -Sepa disculpar, teniente Hunter. No es un momento fácil para él.
Karl tragó saliva y no dijo una palabra más. Sabía que ese jovencito parado frente a él no tenía la culpa de su situación actual; sólo se sentía miserable desde que había llegado al SDF-1 y tenía que desquitarse con alguien. Pero había elegido mal a su víctima, había subestimado a quien salvó la vida de su prometida. Y ahora le debía una disculpa, pero era demasiado orgulloso para algo como eso.
Todos en la mesa permanecieron en un silencio incómodo, hasta que la nave se sacudió con violencia por lo que parecía ser un ataque enemigo. Lisa y Claudia corrieron en dirección al puente e inmediatamente la alarma empezó a sonar llamando a todas las unidades, por lo que los hombres pagaron la cuenta y se dirigieron también a sus puestos de combate.
Más tarde, en el puente, Lisa notó una expresión muy seria y a la vez muy preocupada en el rostro del capitán Global, y le preguntó qué sucedía.
-Nuestro radar de amplio rango fue totalmente destruido, e inmediatamente después del ataque hemos recibido un mensaje del enemigo en el que nos instaba a rendirnos.
-¿Un mensaje del enemigo?
-Sí, se las arreglaron para descifrar nuestro idioma e intentar de ese modo intimidarnos. La situación es seria, pero todavía hay algo que podemos intentar.
-¿Cuál es su idea, Capitán?- preguntó Claudia
-Ignorar la transmisión y averiguar sus planes con una misión de reconocimiento. Lisa, estarás al frente.
-¡¿Yo?!- Lisa palideció súbitamente.
-Sí Lisa, eres la indicada para esta tarea. Te asignaré un escuadrón de veritechs para que te escolten.
-Si me permite, Capitán, sugiero al Escuadrón Bermellón para la misión- intervino Claudia. Estaba muy enojada con Karl por cómo se había comportado esa tarde; había desmerecido la capacidad del teniente Hunter, había cuestionado el criterio de Roy y había olvidado por completo que su amiga estuvo cerca de morir en Marte. Poner a Lisa bajo la custodia de un escuadrón de "chiquillos" una vez más, para verlos volver victoriosos, sería su venganza.
