Los personajes de Robotech pertenecen a Harmony Gold, esto es un mero esparcimiento para mí sin ánimos de lucro
Los pensamientos no dejaban de dar vueltas en la cabeza de Lisa mientras se dirigía al restaurante chino para encontrarse con sus amigas. Se sentía decepcionada consigo misma; el SDF-1 por fin había regresado a la Tierra, y ella junto al Capitán Gloval habían solicitado al Cuartel General de la Tierra Unida una tregua con el enemigo y la reubicación de los civiles en el planeta, pero sin éxito.
Repasaba una y mil veces en su mente lo sucedido, hasta que una voz familiar la distrajo de sus pensamientos.
-Buenos días, Lisa ¿Tú también estás yendo al restaurante chino?
-¡Hola Rick! Sí, ahí almorzaremos junto con Sammy, Vanessa y Kim ¿Por qué lo preguntas?
-Veo que no te has enterado todavía. El primo de Minmay, que se había marchado hace tiempo, ha vuelto al restaurante de sus padres así que hoy están de festejo. Todos sus amigos y vecinos estarán ahí para saludarlo.
-No sabía que Minmay tuviera un primo. Por cierto, ¿cómo te fue con ella en Japón? Supe que fuiste el encargado de llevarla a visitar a sus padres.
-Eso fue una sorpresa, la verdad
-Fuiste muy afortunado, ella fue la única civil que obtuvo el permiso para abandonar la nave.
-Lo sé. Me sorprendió la cantidad de gente que fue a saludarla, es decir, ya sabía que era famosa, pero despierta un fanatismo más grande de lo que pensaba.
-Y es por eso que se le autorizó el viaje. Al ser una persona tan influyente en la nave, lo ideal era conseguir el consentimiento de sus padres para seguir adelante con su carrera, puesto que es menor de edad. Además se la dejó a ella elegir a alguien de su absoluta confianza como su piloto… y no me extraña que te eligiera a tí.
Rick se sonrojó ligeramente -Será porque ya la traje de regreso y a salvo una vez.
-Vamos, no seas tímido. También te eligió porque siente algo por ti.
-Ya ni sé la verdad. Claro que fue divertido, paseamos del brazo, me mostró cosas de la ciudad… pero parecía que le daba lo mismo que estuviera conmigo o con cualquiera. Sólo hablaba de su carrera y de lo ocupada que está. Y al llegar a casa de sus padres… bueno creo que fue lo peor de la mañana.
Suspiró, Lisa le sonrió con picardía y continuó: -Estuve un rato largo ahí parado oyéndolos discutir, ella gritando que es una celebridad y ellos que es una niña que debe vivir con sus padres, hasta que apareció su primo Kyle y tuvo la gran idea de acompañarla.
-¿Y eso es malo?- preguntó Lisa con sorpresa -Al menos la dejaron regresar.
-Sí, pero espera a que lo conozcas. Es un pacifista arrogante que odia a los militares, y por supuesto yo no soy la excepción. En el viaje de vuelta prácticamente apenas si me dirigieron la palabra.
-Qué pena Rick, parecía la oportunidad ideal de pasar tiempo con ella.
-Yo pensé lo mismo, pero en fin. Cuéntame de tu misión. ¿Cómo te fue?
-Supongo que ya sabes la mayor parte por toda la información que se filtró, de todas formas pronto se emitirá un comunicado oficial del Capitán Global y todos se enterarán.- Lisa suspiró, hizo una breve pausa y continuó -No creyeron una palabra de mi informe. Piensan que sobre estimamos el poder del enemigo así que negaron la posibilidad de una tregua y negociaciones de paz. La misión que casi nos cuesta la vida fue en vano, Rick.
-Qué frustrante- la interrumpió el piloto.
-Lo es, pero la peor parte se la llevan los civiles que no tienen la culpa de nada. Su propio planeta les prohíbe la entrada y los mantiene prisioneros en una nave que sirve de señuelo para los enemigos.
-¡Es terrible! ¿Y tu padre opina igual que ellos? ¿No confía en la palabra de su propia hija?
-No sé qué piensa él realmente. No tuve ganas de verlo cuando terminó la reunión porque en ese momento no podía separar a mi padre del Almirante que tomó una pésima decisión.
-Entiendo… -dijo Rick mientras abría la puerta del restaurante chino y le dejaba el paso a Lisa -Tal vez un buen platillo nos levante el ánimo.
Los dos entraron y, tras echar un vistazo alrededor y no encontrar ninguna cara conocida, se sentaron en una mesa grande a esperar a sus compañeros.
-Habría jurado que las chicas llegarían antes que yo.- dijo Lisa -Y también pensé que Karl estaría aquí.
Rick recordó la escena de la última vez que los vio juntos y, aunque su prudencia le indicaba no preguntar nada, su curiosidad pudo más: -¿Cómo están las cosas con él? Perdona si parezco un entrometido, pero ya que lo nombraste…
-Mejor Rick, gracias por preocuparte- respondió Lisa con una sonrisa -Se disculpó de mil maneras, incluso ayer me envió un ramo enorme de rosas para desearme suerte en la reunión…
-Y por tu expresión puedo adivinar que ya lo perdonaste- observó el piloto, haciendo que la cara de Lisa cambiara rápidamente en un gesto de contrariedad.
-En el fondo creo que sí, que ya lo perdoné, pero aún no se lo he dicho porque no quiero hacérselo tan fácil. Aún no nos hemos visto desde que volví, de hecho. Me preguntó si podía ir a esperarme a la pista de aterrizaje pero le dije que no, porque no estaba de humor para ver a nadie.
-¡Vaya!
-¿Crees que me excedí?
-No ¡para nada! Está bien que no quieras hacerle las cosas tan fáciles… yo vi cómo te trató en la fiesta y creo que no merece que lo perdones así como así.
-Es verdad- suspiró Lisa -pero tampoco puedo ser tan dura con él. Le está costando mucho adaptarse aquí después de lo mucho que sufrió en Marte.
Rick no dijo una palabra; se limitó a morderse el labio inferior y desviar la mirada.
-¿Qué pasa?- quiso indagar Lisa, con el seño fruncido.
-No lo sé, es extraño... es que en el Ejército eres respetada y... ejem, perdón... incluso temida. Tus decisiones son inflexibles, eres firme y severa... pero en tu vida sentimental eres muy diferente.
A Karl le dejas pasar todo. Como si tuviera un poder sobre ti que...- el joven se interrumpió de pronto al darse cuenta que los ojos de su oficial superior empezaban a llenarse de lágrimas. -Lo siento, Lisa. Creo que me excedí.
-No, Rick. Está bien que me lo digas si es lo que piensas- le dijo ella tratando de esbozar una sonrisa. No era algo agradable de oír, así que probablemente tendría mucho de cierto. Ahora su cabeza tenía algo más en qué pensar que no fuera el fracaso de su misión.
Rick se pasó la mano por los cabellos deseando que un milagro los salvara de ese silencio incómodo, y por suerte en seguida llegaron sus colegas a ocupar los asientos vacíos.
-¡Qué hambre tengo!- dijo Kim
-¡Y yo!- agregó Sammy, que no dejaba de mirar al rededor -¡Cuánta gente hay! ¡Apuesto a que hay muchos chicos guapos!
-Ejem, ¿Nos llamaban?- dijo riendo un piloto del escuadrón Índigo, que acababa de llegar junto a Max, Ben y algunos de sus compañeros, entre ellos Karl. Este último se acercó a Lisa, la besó y le dijo muy cerca de su oído:
-Te extrañé, preciosa. Me alegra verte.
-También a mi, Karl. Gracias por las flores ¡Me encantan!
-¿Me concedes el honor de sentarme a tu lado?- le preguntó en un tono jocoso, señalando la silla vacía a su lado, pero ella respondió muy seria:
-Claro- miró a Rick, como para tomar valor, y añadió: -Siempre que no bebas alcohol.
Karl asentió en silencio y ocupó el asiento.
-¿Así que hoy está tan concurrido por la llegada del primo de Minmay?- preguntó Max, para animar un poco la mesa
-Exactamente- fue la respuesta de Rick.
-¿Es el joven que está junto a Minmay?- preguntó Vanessa -¡Es tan atractivo!
-¡Sí que lo es!- dijo Kim
-¡Tú no lo mires que ya tienes novio!- le reprochó Sammy.
-Claro, y ahora dirás que tú lo viste primero- dijo Vanessa riendo.
-No se ilusionen mucho, chicas, parece que a Kyle no le gustan los militares- dijo Lisa -¿Cierto, Rick?
Rick no respondió y le hizo señas a Lisa de que se callara, porque justamente Kyle estaba acercándose a su mesa para presentarse y darles la bienvenida al restaurante. Minmay lo acompañada, colgada de su brazo, y también saludó a todos aunque no tan efusivamente como en otras ocasiones. También se presentó el alcalde de Ciudad Macross, que tras saludar a Rick y echar un vistazo general a la mesa, le dijo amistosamente a Kyle:
-¡Vaya! Aunque no te guste la Milicia, debes reconocer que hay chicas muy hermosas en las fuerzas de defensa, ¿verdad?- y, guiñándole un ojo, se marchó.
Era el segundo comentario sobre el tema que escuchaba Sammy, así que ahora quiso obtener información del propio Kyle: -¿Es verdad que tienes algo contra el ejército?
-No es que tenga algo en particular contra el ejército, es que no me gusta la violencia. De ningún tipo- le respondió impasible -La violencia no conduce a nada, sólo genera destrucción y dolor.
-¿Piensas que los militares disfrutamos destruyendo cosas?- le preguntó Max, un tanto incómodo, pero antes de que Kyle pudiera responder, Rick ya había tomado la palabra:
-Yo me uní al ejército para proteger vidas, sobretodo las de aquellos que quiero, no porque ame la destrucción o el dolor. Y creo que hablo por todos los presentes- añadió al ver que sus compañeros asentían ligeramente con la cabeza.
-Eso es cierto- intervino Karl -pero tampoco hacemos nada por evitarlo.
-¿A qué te refieres?- preguntó Rick sorprendido -¡Cuando el enemigo ataca no tenemos otra opción!
-¿Tan seguro estás de eso?- insistió Karl -Es una forma muy simplista de verlo. ¿O acaso conoces muchos soldados que busquen una alternativa a la violencia? ¡Claro que no! Primero disparamos, luego nos lamentamos.
-Estoy de acuerdo contigo- dijo Kyle, sorprendido de que alguno de ellos pensara como él -¿Cómo te llamas?
-Karl Riber- respondió, omitiendo deliberadamente su rango a pesar de la costumbre.
-¿Y cómo acabaste siendo militar?
-Por seguir el mandato familiar. Era lo más fácil.
-Ya veo.
-Pero ingresé pensando en cumplir funciones alejado de las armas. A mi tampoco me gusta la violencia. Durante mucho tiempo trabajé como observador en la base de Marte, pero al llegar al SDF-1 me reasignaron como piloto de combate. Y lamentablemente nuestro primer deber es la obediencia…
-Sí, claro. Y desertar es un delito muy grave- lo interrumpió Kyle -He escuchado esa historia tantas veces... pero tú pareces decirlo en serio.
Todos en la mesa seguían atentamente la conversación, pero llegado este punto, algunos empezaron a sonreírse y murmurar cosas como
-Claro, si fuera líder de escuadrón pensaría distinto
-O si su suegro lo tuviera en mayor estima…
El ambiente empezaba a ponerse tenso y la más incómoda era Lisa, que no sabía si debía defender a su prometido de esos estúpidos comentarios o ignorarlos para no darles importancia. O tal vez debía permitir que lo molestaran por querer ganar la simpatía de un jovencito engreído que prácticamente los había insultado por su condición de militares. Pero por suerte para ella, Kyle se hizo cargo rápidamente de la situación:
-Ven, Karl. Tienes que probar el delicioso té de mi tía. Es una receta secreta y estoy seguro de que te encantará.
Karl se levantó y lo siguió, apretando los labios para no responder a ninguno de sus compañeros.
-Parece que Lisa tiene competencia- dijo Kim al oído de Sammy, que se tapó la boca para contener una carcajada. Vanessa le dió un codazo para que hiciera silencio, porque estaba segura, por la expresión de Lisa, de que la había oído.
Más tarde, en el Puente
Los radares detectaron una nave enemiga acercándose a toda velocidad al SDF-1, por lo que Lisa fue llamada inmediatamente a ocupar su puesto.
Se presentó sin demora y empezó a dar órdenes eficientemente a los pilotos, pero algo en su rostro indicaba que no estaba bien.
-Lisa, ¿qué te pasa?- quiso saber Claudia -estás actuando muy extraño hoy, pareces una sonámbula ¿Es por lo que pasó en el restaurante chino?
Lisa cerró los ojos, respiró profundo y contestó:
-Lo siento Claudia, no tengo un buen día. Estoy pensando en demasiadas cosas y…
-¡Señoritas, concéntrense, por favor!- les pidió el Capitán Global.
-Discúlpenos- respondió formalmente Claudia, y antes de continuar dirigió unas rápidas palabras a su amiga -Cuando acabemos aquí vamos por un café y me lo cuentas todo. Pero por favor, trata de estar tranquila ahora.
Mientras tanto, la nave enemiga seguía acercándose peligrosamente, y junto a ella cientos de battlepods.
-Comandante Hayes ¿Cuántas de estas cosas esperan que derribemos?- preguntó Rick por el TacNet, con una cierta preocupación en su voz -¡No dejan de aparecer más y más!
Y es que, en efecto, los battlepods seguían apareciendo frente a ellos por montones, sin importar cuántos cayeran, y empezaban a traspasar las defensas del SDF-1.
Lisa trataba de seguir con su trabajo, imperturbable como siempre, pero esta vez no lo lograba. En su mente se agolpaban las palabras de Kyle y de Karl contra la guerra, como así también las del teniente Hunter, que ahora estaba corriendo peligro. "¿Tendrá sentido todo esto?" pensó, pero inmediatamente sacudió su cabeza como para alejar esa idea. Al menos Karl no estaba de servicio en ese momento, porque ya no podría tolerar una preocupación más.
Pero pronto la voz de Vanessa resonó para hacerla volver a la realidad: -¡Capitán! ¡Una nave enemiga gigantezca prepara una colisión contra nosotros!
-Parece que intentarán una maniobra suicida- reflexionó en Global en voz alta -Preparen el ataque Daidalus de inmediato.
Claudia sonrió. El ataque Daidalus, que consistía en golpear al enemigo con el brazo del SDF-1 para luego liberar misiles es su interior, era infalible, y Lisa lo manejaba de maravilla.
-Enterado- respondió Lisa con formalidad, y prosiguió a preparar el lanzamiento de los misiles y avisar a los pilotos que guardaran distancia del inminente ataque.
-Max, Ben ¡síganme!- dijo Rick a sus compañeros tras escuchar la orden de Lisa -¡acabemos con estos tipos! Saber que ejecutarían el Daidalus había renovado sus esperanzas de ganar la batalla y se sentía animado para acabar de una vez con esos malditos pods que los habían estado acosando incansablemente.
-¡Enterado! Max y yo lo cubriremos.
Casi sin darse cuenta, empezaron a eliminarlos uno a uno pero, en su entusiasmo, Rick no se alejó lo suficiente de la zona de ataque.
Adentro del SDF-1, los monitores mostraban la cuenta regresiva para el ataque. Lisa no pudo evitar recordar la última vez que lo habían ejecutado y la gigantezca explosión que generó, pero esta vez no pudo sentir orgullo sino una opresión en el pecho.
Las imágenes se agolpaban en su mente mientras los números corrían en la pantalla…
8...
Kyle diciendo que "la violencia sólo genera destrucción y dolor"
7...
"Seré un soldado, pero ya no puedo tolerar tanta violencia" decía un jovencísimo Karl "por eso ese puesto de observador en Marte es ideal para mí"
6...
Rick, muy serio, quizás hasta enojado: "Yo no me uní al ejército porque ame la violencia, sino para salvar vidas"
5...
Y también el día que discutió con ella por el TacNet "Nosotros aquí afuera corremos grave peligro mientras usted nos da órdenes tan tranquila y segura ahí dentro"
4...
Aquella Lisa adolescente y llena de ilusiones: "Yo también me uniré al ejército para estar junto a tí, Karl"
3...
"Tengo una idea mejor, yo dejaré el ejército y seremos felices juntos", la toma de la mano y echan a correr bosque adentro
2...
Lisa y Karl viviendo en el campo, con un bebé en brazos "¡Qué bueno que no seguimos en el ejército y tenemos una vida normal!"
1...
-¡ATAQUE!- exclamó Claudia.
Era la señal convenida para que Lisa activara el brazo de la nave, pero ella siguió rígida y con la mirada perdida, ajena a todo cuanto la rodeaba
-¡LISA!- le gritó, desesperada al igual que toda la tripulación.
Lisa volvió en sí y ejecutó el ataque lo más rápido que pudo, pero ya había perdido algunos valiosos segundos, los suficientes para hacer que el brazo del SDF-1 no penetrara de lleno en la nave enemiga y algunos misiles fueran desviados hacia afuera. Aún así, la nave zentraedi fue destruida con éxito, pero antes de que pudiera ponerse a celebrar como el resto, una comunicación abierta con uno de los pilotos la sobresaltó:
-Me alcanzó uno de nuestros misiles ¡Necesito ayuda!
Y después silencio.
Lisa sintió que se le cortaba la respiración. Rick Hunter había sido derribado y la culpa era enteramente suya.
-El ataque fue un éxito rotundo, Capitán- informó Claudia
-Y el radar muestra que el enemigo se está retirando- agregó Sammy.
-Muy bien. Mantengamos la posición actual. La batalla ha terminado- dijo el Capitán, para luego dirigirse a Lisa: -Comandante Hayes, ha realizado un excelente trabajo. Puede retirarse a su habitación a descansar. Creo que lo necesita.
Ella agradeció con apenas un susurro y se alejó por el pasillo lo más rápido que pudo, para que sus compañeras no notaran sus lágrimas, si es que no lo habían hecho ya. Al llegar, se sentó al borde de la cama y rompió a llorar, mientras pensaba en el accidente de Rick y en su deseo de que sobreviviera.
Así permaneció un largo rato, hasta que Karl llamó a su puerta y ella le indicó que pasara.
-No llores, cariño. Claudia me contó lo que pasó- se sentó junto a ella y la rodeó con sus brazos -y de camino aquí, escuché que ya encontraron a Hunter. Está en el hospital, inconsciente pero con vida.
Lisa levantó la cabeza y enjugó sus lágrimas.
-Gracias a Dios- dijo -Iré a verlo en cuanto pueda recibir visitas.
-¿Qué dices? No es tu deber visitar a cada piloto que resulte herido en combate. Estará bien, no te preocupes por él.
-¿Cómo quieres que no me preocupe? ¡Si fue todo mi culpa!
-Claro que no. Tal vez no sea tan buen piloto como dicen, si no tiene los reflejos suficientes para esquivar un misil.
-No harás que me sienta menos culpable con eso.
-Bueno, ya basta de llorar, que he venido a alegrarte ¿quieres que pasemos un buen rato juntos?
-Es lo que más necesito en este momento- sonrió Lisa -¿Vas a darme ahora ese masaje en las orejas que me debes?
-Mmmm no, ¡tengo un plan mejor!- dijo Karl, entusiasmado -¿sabías que Minmay filmará su primera película?
-Algo había escuchado, sí- dijo Lisa con poco interés.
-Pues Kyle será su coprotagonista. El rodaje empieza hoy… ¡y me dio dos pases VIP para que vayamos a verlo! ¿No es genial? Nunca estuve en un set de filmación.
-Yo tampoco, pero la verdad no me apetece mucho ir en este momento.
-Vamos, será divertido. Te distraerá un poco.
-No, en serio. Prefiero quedarme y dormir un poco. Ve tú si quieres, no pierdas la oportunidad.
-Pero no quiero dejarte aquí llorando.
-No hay problema, Karl, de verdad. Quiero estar sola un rato y descansar. Cuando termine el rodaje ven por mí y cenamos.
-¿Estás segura?
-Sí, ve y diviértete.
-Gracias, preciosa. Prométeme que estarás bien
-Te lo prometo.
Lisa no tardó mucho en quedarse dormida después de que Karl se fuera, pero al cabo de una hora la despertó la voz de Claudia al otro lado de su puerta:
-¿Alguien ordenó servicio a la habitación?
Lisa corrió a abrir y rió ante la ocurrencia de su amiga, que llegaba con dos vasos de humeante capuccino.
-Te prometí que tomaríamos un café más tarde y supuse que no tendrías ganas de dejar tu habitación... y además intuí que Karl te habría dejado sola- añadió, mirando al rededor
-Yo le pedí que se marchara.
-¿Qué sucede, Lisa?
-¡¿Además de que casi mato a un piloto?!
-Ya no te angusties, amiga. He estado hablando con Roy, que fue a ver a Rick al hospital. Las enfermeras le dijeron que está fuera de peligro. Sólo resta esperar que despierte. Mientras tanto están monitoreando sus ondas cerebrales, pero todo indica que no tendrá secuelas de ningún tipo.
Lisa se llevó una mano al pecho y respiró en un gesto de alivio.
-Pero eso no es lo único que te tiene preocupada, ¿verdad?- le preguntó Claudia, mirándola fijamente a los ojos.
-Pues… creo que no…
-Vamos, Lisa, a mí puedes contarme lo que sea y lo sabes. Si no quieres hablar ahora lo entiendo, pero tarde o temprano tendrás que desahogarte y entonces…
-¿Tú me ves diferente cuando estoy con Karl?- la interrumpió de pronto, como si hubiera tomado valor para hacer la pregunta pero temiera arrepentirse si no la hacía enseguida -¿Me comporto diferente con él que con el resto? ¿Le permito cosas que no debería?
Claudia abrió los ojos muy grandes, porque no se esperaba aquello, y no estaba muy segura de qué responder tampoco:
-Algunas veces me lo ha parecido, sí. Entiendo que su situación es muy particular, que lo amas y que lo has extrañado mucho… pero no estaría mal que fueras más firme con él cuando se porta como un idiota. Se supone que el amor tiene que hacernos más felices, no miserables.- Claudia suspiró y continuó -Pero eso no se aprende de un día para el otro. A mi también me costó mucho con Roy al principio.
-¿En serio? Habría jurado que Roy y tú se entendieron desde el día 1.
-¡No, Lisa, para nada! Estuve mucho tiempo pasándola mal por todo lo que él me hacía, hasta el día en que se atrevió a hablarme con el corazón y entonces todo cambió… Es una larga historia, ya te la contaré en otra ocasión. Y si hay vino de por medio, mejor.
-Te tomo la palabra. Es que no te imagino discutiendo con Roy… yo creo que me cuesta ser dura con Karl porque él ha sufrido mucho tiempo aislado en Marte…
-Y tú también has sufrido lo propio desde que él se fue. Y estás sufriendo ahora mismo, ¡mírate, con los ojos hinchados de tanto llorar porque derribaste a un compañero por error!
-Es que fueron muchas emociones fuertes el mismo día; primero ese Kyle diciendo que la guerra es inconducente, cosa que es cierta, luego Rick diciendo algo que también es cierto, que nosotros no luchamos porque nos guste hacerlo, que en cada vuelo se arriesga la vida por proteger a otros… ¡y hoy pudo ser su último vuelo por mi culpa!- sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas y ya no pudo seguir. Claudia la abrazó y le acarició los cabellos, como si fuera una niña pequeña a la que debía proteger.
-¿Y si vas a verlo mañana?- se le ocurrió de pronto -Te sentirás mejor si le dices todo esto a él
-Lo había pensado, pero no creo que sea buena idea- dijo Lisa, incorporándose de pronto -¿Y si esta enojado conmigo? Además Karl me dijo que no fuera...
-¿Perdón? ¿Te estás escuchando? Acabas de preguntarme si estás cediendo mucho ante Karl, y aquí está la respuesta. Si te hace bien ir a ver a Hunter, hazlo. Karl tiene que entenderlo.
Lisa asintió suavemente, tomó un sorbo de capuccino y, por primera vez en el día, sintió que sus pensamientos al fin empezaban a ordenarse y a dejarla en paz.
