Robotech y sus personajes son propiedad de Harmony Gold.
-Ya entiendo por qué Claudia me colgó el teléfono anoche ¡Estaba hablando con Lisa- exclamó Roy, sin dejar de revolver su café.
-¿Crees que ya se lo ha contado a Claudia?
-Por supuesto, Rick ¡las chicas se cuentan todo, y en seguida!
Rick suspiró con preocupación pero Roy le palmeó un hombro amistosamente.
-Ahora sí, dime cómo fue o me sentiré en desventaja ante Claudia.
-Fue al salir de la fiesta, Lisa compró unos refrescos porque estábamos un poco mareados todavía y nos sentamos a ver las estrellas...
-Mmmmm situación peligrosa,- dijo Roy, sonriendo de lado -ahora entiendo por qué te animaste a besarla.
-Creo que en parte me atreví porque había bebido, y en parte porque ella me miraba con esos ojos tan... ya sabes.
-¿Con ojos de cachorro tierno que quiere que lo adopten, o con ojos de fiera que está a punto de lanzarse sobre ti si no lo haces primero?
-¡Jajaja Roy!- Rick casi escupe su café ante la ocurrencia de su amigo -Creo que un poco de ambos.
-¡Ah, la mirada perfecta! Hiciste bien en besarla entonces. ¿Y dices que te devolvió el beso?
-Al principio sí. Incluso me tomó la cara con una de sus manos.
-¿Y tus manos dónde estaban?- preguntó Roy guiñando un ojo.
-No se puede hablar en serio contigo, Roy- Rick sonrió, pero continuó: -Con una le acaricié el cabello, y con la otra rodeé su cintura, o al menos eso recuerdo. Su respiración se aceleró pero luego me soltó bruscamente y me dijo "perdón, no puedo seguir con esto, tengo que irme".
-¡Ahhh, esa estúpida culpa!- Exclamó Roy, luego de dar un puñetazo sobre la mesa.
Rick hizo una pausa, con la mirada perdida.
-Después volví a mi barraca y no pude dejar de pensar en ella hasta que me quedé dormido. Y ella, según me dices, fue a hablar con Claudia. Quisiera saber qué pasa por su cabeza ahora mismo- se agarró la cabeza con ambas manos, luego miró a Roy y preguntó: -¿Qué hago?
-Síguele la corriente, yo creo que por unos días ella hará como que nada ha pasado. Pero relájate, que la suerte está de tu lado.
-¿Por qué?
-¡Porque ella te desea!
-No estoy tan seguro...
-Claro que sí, Rick. Nadie besa a una persona que no le atraiga por mucho que haya bebido.
-Pero ella está con alguien más.
-Sí ¿Pero qué pretendes? ¿Que hoy mismo abandone a Karl? No seas infantil, estas cosas no se resuelven de un día para el otro. Ella está comprometida, pero si no está enamorada, tarde o temprano lo dejará. Dale tiempo a que procese lo que ocurrió y sepa qué es lo que siente por ti.
-¿Y si no siente nada? ¿Si de todas maneras lo elige a él?
-Si eso pasa, lo superarás. Lamentablemente no siempre se gana en el amor. Pero no te precipites. Ella debe pensar en ti más a menudo de lo que te imaginas.
Rick suspiró y ambos permanecieron en silencio un rato, hasta que llegó Max y se sentó con ellos.
-Buenos días ¿Cómo están? Rick, tienes que contarme cómo estuvo la fiesta.
Roy soltó una sonora carcajada.
-¡Tiene mucho que contarte sobre la fiesta!
-¿En serio Rick? Soy todo oídos. Pero antes quiero hacerte una pregunta.
-Dime Max, ¿qué pasa?
-Hace unos días me crucé con una chica muy hermosa en la calle; ayer la vi de nuevo pero la perdí de vista muy rápido y no pude hablar con ella ni pedirle su teléfono...
Rick y Roy lo miraron con asombro, y él siguió con su historia.
-Es realmente preciosa, no parece una chica corriente, así que he pensado que tal vez sea una estrella y quizá la hayas visto anoche. Es alta, delgada, tiene el cabello verde, labios finos y una mirada intensa ¿Sabes quién puede ser?
Roy reprimió una sonrisa y Rick, sin dejar de mirar a Max con los ojos muy abiertos, repasó mentalmente a todas las chicas que había visto en la fiesta.
-Lo siento, Max, pero no recuerdo a ninguna chica de cabello verde.
-Uf, ya no sé dónde buscarla- resopló Max.
-Parece que te has enamorado a primera vista, Sterling- dijo Roy.
-Sí, eso parece. Yo no creía en el amor a primera vista pero estoy cambiando de opinión. Ahora sí, Rick. Cuéntame de la fiesta y de Minmay.
Para este punto Roy no pudo contenerse más la risa.
-¡¿Minmay?! ¡Jajaja! definitivamente Rick tiene mucho que contarte. Voy a pedir más café, porque esto va a ser largo.
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Más tarde, en la base
Lisa y Claudia caminaban por los pasillos metálicos de la nave hacia sus puestos de trabajo.
-¿Has hablado con Karl?
-Personalmente no. Recibí un mensaje suyo diciendo que lamentaba haberme dejado sola y entendía si estaba enojada, pero que le parecía un poco exagerado que me haya ido de la fiesta sin avisarle.
-¿Exagerado? Por favor- dijo Claudia
-¿No crees que tiene razón?
-Claro que no, Lisa, y tú tampoco lo crees pero te permites dudar porque te sientes culpable.
Lisa apretó los labios. Su amiga acababa de dar en el clavo.
-No sólo culpable; me siento pésimo.
-Ya basta, Lisa. No dramatices tanto. No te acostaste con él, apenas lo besaste pero te arrepentiste y saliste corriendo.
-¡Baja la voz Claudia, por favor!
-Lo siento, al menos no dije ningún nombre- dijo Claudia con una sonrisa mientras se tapaba la boca con una mano.
-¿Debería hablar con... Rick?- dijo Lisa en un susurro.
-Si crees que él malinterpretó lo de anoche y podría salir herido, entonces sí. Pero yo creo que él se lo tomará como el desliz que fue y no será necesario aclarar nada.
-¿Y... con Karl?
-¡Claro que no! Sólo generaría malestar entre ustedes. Si estás segura de tus sentimientos, deja todo como está. Lo amas y quieres estar con él, lo de anoche fue una tontería que no se va a repetir y de la que estás arrepentida.
Lisa asintió con confianza y respiró profundo, pero se le aflojaron las piernas cuando Claudia agregó:
-Si no estuvieras segura de tus sentimientos, la historia sería otra.
Lisa tragó saliva, intentando disimular su incomodidad. ¿Segura de sus sentimientos? ¡Ojalá lo estuviera! Pero no quería reconocerle aquello a Claudia porque tampoco quería reconocerlo para sí misma. Por eso suspiró con alivio al llegar al puente: le esperaba una jornada de trabajo intensa donde sólo pensaría en el trabajo y nada más... o al menos eso creía.
-¡Al fin llegan!- las recibió Kim, eufórica.
-¡La Macross Magazine publicó las fotos de la gala de anoche!- dijo Sammy mientras sacudía el ejemplar que llevaba en sus manos.
-¡Hay una foto tuya con Karl en la alfombra roja! ¡Miren!- dijo Vanessa mientras Sammy buscaba la página. Lisa sonrió al ver aquella imagen que, pese a la circunstancia, tenía bastante de espontáneo. Karl la rodeaba con un brazo derecho, guardando su mano izquierda en el bolsillo y sonriendo seductoramente a la cámara, mientras ella, levemente girada para mostrar la espalda descubierta de su vestido, apoyaba una mano en el pecho de su novio y sonreía tímidamente.
-Te ves increíble, amiga. Y Karl también- dijo Claudia.
-¡Son una pareja preciosa! ¡Cómo te envidio, Lisa!- dijo Sammy llevándose las manos al corazón.
-¡Un momento, miren esto!- dijo Vanessa con voz traviesa luego de cambiar la página -El teniente Hunter de traje no está nada mal.
-¡Déjame ver!- dijo Kim y Sammy se le unió, mientras Lisa se ubicó frente a su pantalla y fingió concentrarse en el trabajo.
-¿Ese es el Teniente Hunter? ¡Sí que es apuesto!- dijo Sammy abanicándose con una mano.
-Con razón despertó el interés de Minmay- observó Kim.
-Eso es sólo un rumor, no creo que estén saliendo ¿Por qué no hay fotos de ellos juntos?- dijo Sammy
-Pues yo no entiendo cómo Minmay lo dejó escapar- comentó Vanessa.
-Si no es Minmay será otra chica, pero yo no creo que esté solo- dijo Kim, y agregó -¡Apuesto a que anoche se fue de la fiesta acompañado!
Lisa fingió no escuchar, pero se le secó la garganta y empezó a toser. Claudia la miraba de reojo y sonreía con disimulo, adivinando sus pensamientos.
-¿Tú no lo viste con nadie, Lisa?- preguntó Sammy.
-Eh... sí... me parece que estuvo bailando con algunas chicas.
-¡Lo sabía!- dijo Vanessa -Minmay se lo pierde.
-No creo que Minmay tenga tiempo de tener novio con lo ocupada que está- intervino Claudia.
-Puede ser. Y por cierto, hoy es su gran concierto en el auditorio de Ciudad Macross ¿no?- recordó Kim.
-¡Si!- dijo Sammy con entusiasmo -Espero que el Capitán nos deje seguirlo por la radio, siempre que no haya ningún ataque, claro... ¿Creen que nos atacarán hoy, chicas?
-No lo deseo, pero lo veo muy probable- dijo Lisa, un poco aliviada de que la conversación ya no girara en torno a Rick -El enemigo lleva varias horas sin acosarnos y no creo que continúe así mucho tiempo más. Para ser sincera, yo pensaba que anoche sonarían las alarmas en plena fiesta y todo el mundo correría caóticamente a los refugios mientras Karl, Rick y yo tendríamos que venir hacia acá.
-Es cierto, ayer no nos atacaron ¡Ojalá no lo hicieran hoy tampoco, para que la gente pueda al menos disfrutar del concierto!- suspiró Vanessa, pero su deseo estaba lejos de cumplirse. Apenas cuarenta minutos después de que llegara Global y pidiera los reportes de situación, una pequeña flota de naves se acercó a ellos y abrió fuego.
Se activó el alerta roja para algunos escuadrones, ya que las naves enemigas no eran más de 30, pero luchaban con ferocidad. Pronto se abrió paso entre ellas una nave de mayor tamaño con la clara intención de embestir al SDF-1.
-Comandante Hayes, prepare el ataque Daidalus para repeler la embestida, y extienda el alerta roja al resto de los pilotos- ordenó Global.
Lisa obedeció, pero esta vez la maniobra Daidalus no tuvo el éxito esperado, ya que el enemigo la había previsto y la aprovechó para infiltrar decenas de battlepods en el SDF-1.
Tras recibir un disparo zentraedi, invadido por el terror y con sus últimas fuerzas, uno de los ingenieros técnicos avisó por el intercomunicador al capitán Global lo que estaba ocurriendo.
-¡¿Qué?! ¿Enemigos abordo?- exclamó el capitán, perplejo.
La sorpresa y el horror se extendieron rápidamente, primero dentro del puente y luego fuera de él: el enemigo se abría camino hacia el corazón de la ciudad, destruyendo todo a su paso. Lisa evaluó rápida y eficientemente las posiciones de los veritechs y llamó a detener el avance de los enemigos en el interior de la nave a los escuadrones Bermellón, Ámbar, Cobra y Púrpura, mientras el resto debía continuar con las maniobras defensivas en el exterior.
Las alarmas para la población civil no llegaron a tiempo y muy pocos llegaron a los refugios. La repleta sala de conciertos se hundió en un silencio atroz, como si de esa forma se volvieran invisibles o inmunes al ataque de un enemigo que estaba cada vez más cerca. Minmay, aterrada como todos pero consciente de que podía aliviar la situación, continuó cantando como pudo, con la voz quebrada y la mano que sostenía el micrófono temblando. Estaba salvando cientos de vidas sin saberlo, ya que ejercía un efecto hipnótico en algunos zentraedi que súbitamente dejaban de atacar, retrocedían o, incluso, se atacaban entre ellos.
-Capitán, las acciones del enemigo se están tornado caóticas- informó Vanessa.
-Es muy extraño, pero hemos de aprovecharlo en nuestro beneficio- puntualizó Global, acomodándose el bigote.
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Karl, por su parte, no acababa de entender lo que ocurría. Las conversaciones por el intercomunicador le parecían irreales.
-¿Qué demonios pasa?- le preguntó al teniente Rogers, líder de su escuadrón.
-Algunas naves enemigas lograron infiltrarse en el SDF-1, aún no entiendo cómo.
-¡¿Qué?!
-Lo que oyes, Karl. Han llegado hasta la ciudad.
-¿Están atacando a los civiles? ¡¿Qué estamos haciendo aquí?!
-Ya fueron varios escuadrones a proteger la ciudad. Nosotros tenemos órdenes de impedir el avance en este sector.
Un sudor frío empezó a correrle por la nuca. El enemigo vulnerando la última barrera había sido su peor pesadilla en las heladas noches marcianas, y ahora se hacía realidad. Todos estaban indefensos. Los civiles, tras las paredes del refugio, que por muy gruesas que fueran, no podrían detener a un enemigo que ya había penetrado la barrera principal. Y los oficiales, que controlaban las acciones de los demás soldados tras sus pantallas, pero no contaban con armas propias para defenderse en caso de que... "¡Por Dios! ¡LISA!" pensó, con desesperación.
-Karl ¡Karl! ¿Estás herido?- preguntó Rogers, al advertir que la nave de su subordinado no se movía.
Pero Karl ya no podía escucharlo. Los oídos le zumbaban y todo lo que veía se teñía de rojo. Ya no se sentía desesperado sino furioso. Avanzó decidido al interior de la nave, destruyendo a tantos enemigos como pudo a su paso.
-Teniente Riber ¡regrese de inmediato a su posición!- se vio obligada a intervenir Lisa.
Pero Karl seguía avanzando. Las voces de Lisa, de su líder de escuadrón, de sus compañeros, o incluso las mismísimas explosiones, pasaron a segundo plano. Apenas las oía como un murmullo lejano, indistinguible, como si estuviera soñando. Era como si su mente se hubiera desconectado, como si descartara las órdenes que le daban porque las consideraba algo secundario, para centrarse en la tarea principal de destruir a los zentraedi.
No permitiría que siguieran lastimando civiles, que algo malo le ocurriera a Lisa, ni que siguieran torturándolo en sus pesadillas ni en vigilia. Desobedecer órdenes no le parecía un problema. Y la posibilidad de morir en el intento, al parecer, tampoco.
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Nota: perdón si el capítulo quedó un poco corto o aburrido, pero es un capítulo de transición. Tengo bastante cerradas las ideas para los próximos capítulos y casi tengo decidido el final, así que a todos los que me piden que lo termine, no se preocupen que lo haré. Perdonen la demora entre publicaciones y muchas gracias a todos los que leen y comentan. ¡Tengan una linda semana!
