Los personajes de Robotech no me pertenecen (si me pertenecieran seguro actualizaría la historia más seguido)
-No puedo creer que te vayas, amiga- dijo Claudia, sujetando la mano de Lisa entre las suyas.
-Yo tampoco, la verdad, es muy repentino. Pero el Capitán tiene razón, tenemos una chance de ser escuchados en la Tierra y tenemos que aprovecharla.
-Lo sé, Lisa, y seguro lo conseguirás ¡Pero voy a echarte de menos aquí!
-Y yo, Claudia, no sabes cuánto. Y a Roy, a Kim, Sammy Vanessa, y a...- Lisa hizo una pausa y bajó la vista, pero no pudo evitar que una sonrisa amarga se dibujara en su rostro. Claudia supo enseguida a quién se refería.
-Al menos tienes unos días para despedirte antes de partir.
-Sí, por suerte la misión no fue catalogada como secreta y tanto Karl como yo podemos decirles a nuestros amigos que nos vamos, y no que lo descubran cuando ya estemos en la Tierra.
-Ese fue un gran detalle por parte del Capitán.
-No creo que lo haya hecho por eso solamente, también está el hecho de que podría generar miedo o desconfianza entre los tripulantes que la Primer Oficial y su prometido desaparecieran de un día para otro sin ninguna explicación.
-Marido, Lisa. Recuerda que pronto será tu marido- dijo Claudia guiñando un ojo.
-Sí- sonrió Lisa -aunque una boda de apuro y sin festejo no era algo que estuviera esperando con muchas ansias.
-Podremos celebrarlo a lo grande cuando todos estemos en la Tierra y la guerra haya terminado, porque en gran parte te lo deberemos a ti- dijo Claudia al tiempo que abrazaba a su amiga, para animarla.
-Gracias Claudia, ojalá tengas razón. Y ahora vamos al Puente, que se nos hace tarde- agregó, mientras consultaba su reloj.
Mientras caminaban por el pasillo, Kim las interceptó y se abalanzó sobre Lisa, estrujándola en un fuerte abrazo que casi la deja al borde de la asfixia.
-¡Felicitaciones Comandante! ¡La primera del grupo en casarse! ¡Ay qué feliz me pone la noticia!
-Gracias Kim ¿Cómo te enteraste?
-Karl se lo contó a mi novio y él no pudo guardárselo.
-Maldito Jenkins, me quitó la posibilidad de darte la sorpresa- dijo Lisa riendo, y agregó -Por favor no se lo cuentes a Sammy y a Vanessa, déjamelo a mi.
-Lo que usted diga Comandante. Y ahora me adelanto porque quiero tomar un capuchino de la máquina antes de entrar- dijo Kim y se alejó velozmente, revelando una silueta detrás de ella. Una persona que había escuchado toda la conversación accidentalmente y se había quedado petrificada de la sorpresa.
Lisa lo miró sin saber qué decir, y Claudia, presintiendo que iba a estar de sobra en esa conversación, se adelantó para dejarlos a solas.
-¿Te... te casas, Lisa?- preguntó Rick en un hilo de voz, más por perplejidad que por querer oír la confirmación.
-Sí- contestó Lisa suavemente, mientras caminaba en dirección a él -Quería contártelo yo misma, pero, ya ves...
-Está bien Lisa, no tienes nada que explicarme- la interrumpió Rick, mirándola con ojos tristes -Yo quiero que seas feliz.
Y, diciendo esto, la abrazó de forma amistosa. Ella correspondió a su abrazo, tan cálido y tan incómodo a la vez.
-Pero... verás Rick, es más complicado de lo que parece- agregó ella al romper el abrazo, y sintiendo que le debía una explicación al piloto, aunque él hubiera dicho lo contrario -Casarme no es algo que realmente quiera hacer... quiero decir, no ahora mismo, es que... es más bien un trámite legal...
Rick la miró confundido, sin saber qué decir, y ella tragó saliva y prosiguió.
-He recibido la orden de volver a la Tierra y hablar con el Alto Mando una vez más.
-¡¿Qué?!
-Sí Rick, suena extraño pero es algo necesario...
-No suena extraño, Lisa ¡Suena peligroso!
-No más peligroso que lo que hacemos aquí a diario. Tengo que convencerlos en la Tierra de iniciar negociaciones de paz, el momento es propicio con tantos zentraedis refugiados aquí. Es una misión muy importante, Rick.
-¡Es que no me importa la misión, sino que regreses con vida!- exclamó Rick, y tomó a Lisa por los hombros -Prométeme que te cuidarás.
-Lo haré, Rick
-Bueno y... supongo que Karl te cuidará también... él viaja contigo ¿verdad?
-Sí, Rick. Por eso tenemos que casarnos...
-...porque en una misión de esas características sólo puede acompañarte tu familia directa- dijo Rick completando la frase de Lisa, como un autómata repitiendo el reglamento de las fuerzas de Defensa.
-Así es.
Se miraron un instante en un silencio incómodo, hasta que Rick recordó que llegaba la hora de entrar a sus respectivos puestos. Se despidieron formalmente y Lisa se dirigió al Puente, agradecida por el hecho de que durante la próxima hora, sus compañeras la mantendrían entretenida con sus preguntas.
Y, efectivamente, tras la tristeza inicial al enterarse que Lisa abandonaría la nave en breve, siguió la euforia por todo lo relacionado a la boda.
-¿Y Karl te lo propuso?
-No seas tonta Sammy, si la idea fue del Capitán- respondió Kim
-¿Y qué tiene que ver? Aunque ya sepan que van a casarse sería romántico que de todas formas él se lo propusiera con un lindo anillo y una cena romántica ¿O no, Lisa?
-No Sammy, la verdad es que esta boda es una formalidad. Más adelante la celebraremos como se debe- agregó Lisa.
-¿O sea que no habrá fiesta?- preguntó Vanessa
-No por ahora. Queremos pasar lo más desapercibidos posible.
-Y además, si lo que quieren es una gran boda, ya tendremos la de Max y Miriya- intervino Claudia
-Es cierto, todos los focos estarán ahí ¡La primer boda entre un humano y una zentraedi, qué romántico!- volvió a entusiasmarse Sammy -Pero igual quisiera celebrar un poco la tuya Lisa, de verdad que no habrá fiesta?
-No- respondió Lisa riendo, como si intentara razonar con una niña pequeña.
-¿Ni regalos?
-No hace falta
-¿Ni despedida de soltera?
-¡Menos aún!
-¡Un momento!- interrumpió Kim -¿Quién organiza la despedida de soltera de Miriya?
-No lo sé- dijo Vanessa -Deberíamos hablar con las compañeras de escuadrón de Max y organizarla nosotras, ¿no creen?
Todo fue euforia nuevamente y se divirtieron un rato más, hasta que entró el Capitán y comenzó la jornada de trabajo seria.
.
Unas horas después
Roy paseaba por el Parque Observatorio, así llamado por sus grandes ventanas para que la gente pudiera observar desde allí la Tierra y atenuar un poco su nostalgia, esperando a que Claudia terminara de hacer sus compras. Le extrañó ver a Lisa, sentada en uno de los bancos y con la mirada perdida, así que se acercó.
-¡Vaya, pero si es la Comandante Hayes en persona!
-Hola Roy ¿Cómo estás?
-Bien... ¿y tú?- preguntó mientras se sentaba junto a ella.
Lisa no dijo una palabra, apenas apretó los labios y levantó los hombros a modo respuesta.
-¿Vas a seguir adelante con esto de la boda?
-Sí, Roy ¿Acaso pretendes que cancele todo y desobedezca una orden del Capitán?
-Ya sabes a lo que me refiero, Lisa. No pongas la misión como excusa. Perdóname por entrometerme pero yo también te quiero mucho y quiero asegurarme de que tomarás la decisión correcta. Ahora tal vez no sea el mejor momento para casarte con Karl.
-Claro que no lo es, pero es la única manera de ir con él a la Tierra. Después de que todo esto acabe, tendremos todo el tiempo del mundo...
-¿Para divorciarte?
Lisa le arrojó una mirada de odio.
-No. Para hablar. Para arreglar nuestra relación y volver al punto en que la habíamos dejado cuando él se marchó a Marte.
-Lisa...
-Sí, ya sé lo que estás pensando. Lo ideal sería arreglar todo primero y casarnos después, pero ahora es un momento critico y hay prioridades. La mía en particular es el bienestar de Karl, y la general es el éxito de la misión: salvar a la Tierra y al SDF-1.
-¿Y si no funciona?
-¿A qué te refieres, Roy?
-Si perdemos la guerra. ¿De qué te habrá servido todo esto si no sobrevivimos? Habrías desperdiciado los últimos momentos de tu vida en un matrimonio fracasado.
-A veces no entiendo tu sentido del humor, Roy- dijo Lisa bufando y evitando mirarlo a la cara.
-Lo siento, Lisa. Pero no estoy bromeando, es que me preocupa tu bienestar. Te vi sufrir mucho mientras Karl estaba en Marte y esperabas volver a verlo para tener un romance mágico y una boda perfecta. Y ahora no veo ninguna de las cosas.
-Porque las circunstancias no son las mejores, pero tenemos una historia tan larga que vale la pena continuarla.
-¡Ay, Lisa! El amor no tiene que ver con el tiempo que lleven juntos. Puede darse en poco tiempo, en cualquier momento y lugar. A veces es tu vecino de al lado, alguien que te cruzas en la calle, o quizás un joven piloto que cuestiona tus órdenes. Y ahora tengo que irme- dijo Roy levantándose, con la intención de dejarla a solas pensando en lo que acababa de decirle.
-¿Te... refieres a Rick?- preguntó Lisa, sabiendo que su comentario no había sido del todo inocente.
-¿Me escuchaste pronunciar ese nombre? Solo dije que hay muchas personas a nuestro alrededor y a veces el amor esta frente a nuestras narices pero nos esmeramos en buscarlo en otro lado.
Lisa resopló, molesta de que Roy la subestimara de esa manera.
-Hazme un favor, Roy, y no te metas en mi vida- dijo levantándose también, como desafiándolo.
-Está bien Lisa, nunca mas volveré a tocar el tema. Pero si necesitas hablar, recuerda que no sólo Claudia es tu amiga y no sólo ella se preocupa por ti.
Lisa asintió, queriendo hacerse la ofendida, pero unas pequeñas lágrimas asomando en sus ojos la delataron, y Roy la abrazó.
-Es una carga demasiado grande, Roy- dijo entre sollozos -A veces creo que no puedo con todo. Tantas vidas dependen de mi, y la felicidad de Karl también.
-Y tu felicidad también, Lisa- agregó Roy, enternecido, mientras ella lloraba más fuerte en sus brazos -Tu felicidad también. Que no se te olvide eso en la ecuación.
