¡volvííííí!

Mis muy queridos lectores, deseo iniciar este capítulo pidiendo disculpas por mi prolongada ausencia, las musas me abandonaron por mucho tiempo, de repente, ayer recibí la inesperada visita y solo fue escribir hasta terminar jejeje

Los espero abajo en las NA y espero disfruten este capítulo un poco melosito jejeje

CAPÍTULO 18

TORMENTA EN EL PARAÍSO

¿Cómo olvidar aquel despertar? Los ojos ardían un poco en cuanto trataba de abrirlos pero allí estaba la tenue luz del día colándose por las cortinas, sintió su cuerpo desnudo bajo la sábana y los recuerdos de aquella noche y madrugada acudieron pronto a su mente llenándola de felicidad. Las caricias de Shaoran seguían palpables en su piel, los besos húmedos, las palabras, los gemidos… ¡Qué noche!

Pero pronto se percató que el otro lado de su cama se encontraba vacío y todas sus inseguridades emergieron, seguramente hacía lo mismo con las otras, partía de su lado en cuanto sus deseos habían sido satisfechos.

Se abrazó a sus rodillas y suspiró, ¿por qué tenía que pensar siempre lo peor? En fin… lo mejor sería salir de la cama, revisó su reloj eran ya las 10 de la mañana, se sorprendió de lo mucho que había dormido, se dió una ducha y se puso una pijama ligera para preparar algo de comer.

Salió de su habitación y se encontró con Shaoran sentado en su balcón leyendo; sintió mariposas revolotear por su estómago y consideró darse la vuelta para cambiarse de ropa y quizá un poco de brillo labial, ¡por Dios! no quería que la viera recién levantada.

— Ni lo pienses Kinomoto, muero de hambre — dijo el hombre sin siquiera voltear

— ¿Pero cómo?

— Te escuché en cuanto abriste la puerta, eres una dormilona. Ven acá — volteó con una sonrisa torcida.

Cuando la castaña se acercó, él la tomó por la cintura y en un rápido movimiento la sentó en su regazo dándole un beso suave en los labios que, por supuesto, la derritió en sus brazos.

— Buenos días preciosa — saludó con voz suave

— Bue… buenos días, Shaoran.

— ¿Tienes hambre? Preparé un desayuno delicioso, recuerda que hoy es oficialmente el último día de verano.

— La verdad, sí, muero de hambre.

— Entonces, espéreme aquí señorita, traeré todo.

Sakura lo vió partir hacía la cocina con un pantalón deportivo y una camiseta sencilla, su cabello alborotado como siempre y sus lentes para leer, sonrió al recordar que se rehusaba con todas sus fuerzas a usar lentes de contacto porque le fastidiaba sentir que cualquier cosa se acercará a sus ojos.

Se levantó a ayudarlo y por mucho que él protestó terminó aceptando, pues no era poco lo que había preparado y pronto se encontraron los dos bebiendo café y comiendo pancakes disfrutando del viento en aquella mañana calurosa y la confortable compañía mutua.

Sakura se encontraba inmersa en sus pensamientos mientras contemplaba el cielo azúl y disfrutaba del aroma de las flores que había plantado en su balcón cuando la mano de Shaoran tomó la suya y la llevó en silencio a una silla colgante que Kaho le había regalado y ella adoraba para sentarse a leer.

Ambos se sentaron allí y Shaoran la abrazó con la excusa perfecta del reducido espacio. Aún era extraño para Sakura ese tipo de cercanía pero demonios si se sentía en las nubes, quizá era eso lo que la aterraba, temía soltarse por completo a esa vorágine de sensaciones y emociones que Shaoran despertaba en ella y aceptar por fin que estaba locamente enamorada.

— ¿Cómo estás? — preguntó él suavemente contra su cuello

— Estoy bien — respondió tímidamente acurrucándose entre los brazos del ambarino — ¿Y tú?

— Yo… ¿podría decirte algo sin que te asustes?

— Sí, claro.

— Hoy, estando contigo y después de lo sucedido anoche… Sakura, me siento completo.

La castaña lo miró sin decir nada pero comprendido a la perfección sus palabras, pero él siguió hablando.

— Yo te lo dije alguna vez, para mí el sexo era simplemente eso, y al día siguiente simplemente me iba, no había nada más que eso, nada que trascendiera al placer del momento, pero cuando desperté y vi tu rostro a mi lado, tenías tu mano en mi pecho y… bueno, no es la primera vez que dormimos juntos, pero anoche fue diferente.

— Lo fue — susurró ella

— Tú eres diferente y esto no es una aventura, yo quiero que tú y yo.

— Shaoran…

— Si, Sakura, si me lo permites, quisiera pedirte que seas… Bueno, si quieres podrías…

La castaña se volvió para mirarlo, parecía un niño tímido e inclusive sonrojado, así que le facilitaría las cosas.

— Sí Shaoran, sí quiero.

De inmediato aquellos ojos ámbar se iluminaron bellamente y la besó con ternura acariciando su rostro, la amaba, por supuesto que la amaba y ella lo sabía porque aunque le había parecido parte de un sueño lo había escuchado cuando se lo dijo la noche anterior.

Las caricias y besos llevaron a lo inevitable, esa entrega mutua, la conexión de los cuerpos y las almas, disfrutándose en cada rincón de aquel lugar que se había convertido en testigo silencioso de la pasión y el amor existente entre ambos.

Pasaron algunas horas y entre risas de conversaciones absurdas decidieron salir un rato.

— Dime preciosa, ¿a dónde quieres ir?

— hay un lugar que quiero visitar desde que regresé a Japón y es mi ciudad natal.

— Oh, ¿te refieres a Tomoeda?

— Si, ¿la conoces?

— Fui tan solo una vez, de paso, se construyó una nueva universidad y Touya colaboró con el proyecto, solo fui a la ceremonia de la primera piedra pero estuvimos tan solo un momento.

— Ya veo…

— Vamos entonces — Dijo Shaoran tomando su mano y besando sus nudillos.

Subieron a uno de los vehículos de Shaoran y emprendieron el viaje, la salida de Tokio, como era de esperarse, fue un poco caótica, pero en cuanto lo lograron el aire libre se hizo presente por un lapso del recorrido y no mucho después se alcanzaba a ver la ciudad a lo lejos.

El rostro de Sakura reflejaba la enorme emoción que le producía ver aquel pequeño terruño que la vió crecer y Shaoran disfrutaba con su reacción. Las casas, las calles, todo muy bonito y ordenado como los suburbios donde vivían sus padres.

— Bueno, dime ¿dónde quieres ir?

— sigue mis indicaciones — respondió la castaña emocionada.

Shaoran fue avanzando en su auto por las calles de la ciudad hasta ingresar a un sector residencial y terminaron frente a una casa amarilla, los ojos cristalinos de Sakura delataron dónde se encontraban.

— Con que aquí fue.

— ¿Qué cosa?

— El lugar donde creció la pequeña Sakura — dijo Shaoran acariciando con cariño el cabello de la castaña.

— Está intacta — respondió ella en un susurro — ¿crees que alguien viva acá? Nunca le pregunté a Touya qué había hecho con ella, aunque no creo que la haya vendido sin consultarme, pero quizá la haya rentado.

— Llámalo entonces y averígualo.

La castaña tomó su teléfono y habló con su hermano, quien le dijo que la casa seguía tal y como la habían dejado sus padres, entre él y Kaho se encargaban de mantenerla limpia e iban de manera regular.

— ¿Quieres decir que aún hay una copia de la llave en el lugar secreto? — preguntó Sakura sorprendida.

— La verdad, nunca se me ocurrió llevármela — respondió Touya.

— Hermano, gracias.

Sakura abrió la reja exterior emocionada e ingresó, levantó un enorme matero que se encontraba ahí y allí estaba la llave que usaban para emergencias desde que tenía memoria, respiró profundo, tantos recuerdos y emociones que se arremolinaban en ese instante, Shaoran se acercó y puso la mano sobre su hombro, abrió la puerta y es como si el tiempo se hubiese detenido.

Las cosas estaban intactas, sus pantuflas de conejito en la entrada, el paraguas rojo que solía usar, los muebles en la sala, y en la cocina…Recordó cuando bajaba corriendo a tomar el desayuno y su madre le saludaba con una sonrisa, su padre sentado a la mesa leyendo el diario o ayudando a servir el desayuno.

— Buenos días pequeña Sakura — Era el saludo de cada mañana.

Una lágrima resbaló por sus mejillas y las manos de Shaoran reposaron sobre sus hombros, ella se inclinó levemente rozandolas con sus mejillas. Ahora, sobre la mesa del comedor, reposaba una foto de sus padres.

Sakura la tomó con melancolía y acarició el vidrio.

En un rincón de la cocina todavía estaba el banquito que solía usar para cocinar cuando era pequeña.

En silencio salió del lugar y subió por las escaleras lentamente, a un lado, la puerta de la habitación de sus padres, al otro lado la de Touya y al final, la suya.

Por un momento quiso entrar a la habitación de sus padres pero sintió que no resistiría el peso de los recuerdos, así que siguió a la suya. Allí estaba, con sus paredes amarillo crema y su cama con tendido rosa. Sobre la encimera de su cama el reloj despertador que la torturaba cada mañana y su muy amado…

— ¡Kero-chan! — gritó emocionada y corrió a abrazar a su pequeño muñeco amarillo.

— ¿Kero quién?

— Shaoran, te presento a Kero-Chan, mi mejor amigo, él siempre me acompañó en todo momento desde que lo encontré cuando tenía 10 años.

— Pues es bastante… raro.

— ¿Raro? Es hermoso!

— Tiene los ojos muy separados y las orejas enormes.

— Porque no es un oso, ay no sé cómo pude haberte dejado tanto tiempo — decía Sakura mientras estrujaba entre sus brazos al pequeño peluchito alado color amarillo — pero ese error lo corregiré ahora, irás conmigo — dijo poniéndolo en su bolsillo. Y bueno, esta era mi habitación

Shaoran miró todo a su alrededor, claro que sí, se notaba la dulzura de Sakura en cada rincón.

Sakura abrió el clóset, todavía estaban sus uniformes que acarició con melancolía.

— ¿Qué es esto?

— Oh eso, en quinto grado hicimos la obra de la bella durmiente y tuve el papel de príncipe.

— ¿De príncipe?

— Sí, fue idea de Kaho que los papeles se distribuyeran al azar y la princesa fue un niño.

Shaoran reía a carcajadas escuchando las anécdotas de Sakura, de como Touya subió al escenario histérico para impedir que su hermanita besara a un niño, la castaña también le enseñó sus patines con los que iba a la escuela cada mañana mientras Touya y Yukito iban en sus bicicletas, definitivamente habían tenido vidas muy diferentes, ella había Sido una niña feliz y entusiasta, él un niño uraño y disciplinado, siempre enfocado en el deber y sus estudios.

— Kinomoto, tengo hambre.

— Quizá… hay un lugar al que podemos ir, espero que siga como lo recuerdo.

Salieron de la casa y subieron al auto, la castaña brindó las indicaciones correspondientes y llegaron a un hermoso acuario.

— Es un acuario, preciosa… Podríamos venir después de almorzar.

— Tranquilo, hay un restaurante aquí dentro, ya verifiqué mientras veníamos

— En ese caso…

Ingresaron y por puro reflejo Shaoran tomó su mano haciendo que Sakura se sonrojara, las veces que lo había hecho estaban solos, era la primera vez que lo hacía en público.

— Disculpa, ¿te incomoda?

— Todo lo contrario. Gracias — Sonrió Sakura emocionada.

Hicieron un pequeño recorrido de camino al restaurante y se encontraron en un bello lugar donde pudieron almorzar observando los peces, compartieron muchas más anécdotas de infancia como cuando Meiling le decía a todo el mundo que era la prometida de Shaoran o cuando Sakura era porrista y recibía el bastón con la cabeza.

Shaoran podía concluir que, aunque eran sus primeras horas de relación nunca se había sentido tan feliz, Sakura era lo mejor que le había podido pasar y fuera lo que fuera, una casualidad, un golpe de suerte, un giro inesperado del destino… disfrutaría su luz por todo el tiempo que esta brillara y buscaría ser lo que ella merecía tener.

— Pues déjame decirte que es un pueblo muy bonito — dijo Shaoran meciéndose suavemente en un columpio del parque pingüino mientras degustaba un helado y el atardecer adornaba el cielo con hermosos colores

— Lo es… Espero algún día poder radicarme aquí de nuevo.

— Sería un lindo lugar para formar una familia — dijo Shaoran tomando su mano.

Sakura lo miró y no dijo nada, sin embargo, era imposible no emocionarse con la idea de que Shaoran pensara en ella para algo tan importante como echar raíces.

— Shaoran, ¿qué has pensado acerca del futuro?

— Si te soy sincero, mi única expectativa era trabajar hasta morir, preparar a alguno de mis sobrinos para sucederme y ya.

— ¿Nunca pensaste en la posibilidad de tener tu propia familia?

El ambarino negó — Cuando era joven y estaba comprometido con Yun, quizá pude pensar en algo parecido, pero después descarté por completo esa idea, hasta ahora.

— Shaoran… ¿Estás seguro de todo esto?

— Sé que parece precipitado y loco, pero si llegué al punto de hablar con Touya es porque…

Sakura dió un salto de su columpio visiblemente alarmada y casi que tirando su helado. — ¿Que hiciste qué?

— Hablé con Touya sobre nosotros.

— ¿Y cuándo sucedió?

— Anoche

— El balcón… ustedes

— Sí, hablábamos sobre ti.

La castaña se llevó las manos a la boca — ¿Y qué te dijo?

— Kinomoto, soy irresistible

— Pero… ¿Touya?

— Obviamente sé lo que me espera si te hago llorar, pero estoy dispuesto a correr el riesgo, tú lo vales…

— Shaoran, estás loco.

— Puede ser… Pero Sakura, contigo tenía que hacer las cosas bien, no quería nada a escondidas y menos a espaldas de tu hermano, es mi amigo y sé que sufrirías sabiendo que le ocultas algo, tú lo adoras y él a ti, eres su monstruo después de todo.

Sakura se levantó de su columpio yendo hacia el barandal que daba al río, Shaoran terminó su helado y quiso acompañarla, pero vio tras ellos algunas personas que usaban Yukatas y a su vez un tablero en el parque donde había un aviso sobre un festival en un templo cercano.

— Bueno Kinomoto, hay un último lugar al que quiero ir antes de regresar a Tokio.

— Está bien, vamos.

— Me temo que no estamos vestidos para la ocasión, vamos al centro, ¿si?

— No sé qué te traes entre manos Li, pero vamos.

Fueron al centro y Shaoran Buscó la tienda perfecta, se encargó de encontrar una Yukata para Sakura hasta que la encontró.

— Shaoran, no es necesario.

— Sí lo es, no vamos a desentonar, además creo que te verás preciosa con ese atuendo.

— Entonces, tú deberás usar uno también.

— No lo creo.

— Oh sí.

El resultado final: Shaoran con una Yukata verde en la cual se veía guapísimo, por supuesto y Sakura usaba una de color rosa con flores de cerezo plasmadas y la dependiente de la tienda había recogido su cabello con un precioso adorno a juego, su bolso y un abanico para la calurosa noche.

— Permítanme decirles que se ven muy bien, hacen una pareja preciosa y espero que disfruten el festival.

— Es usted muy amable y claro que lo haremos — respondió Shaoran tomando a Sakura de la cintura.

Salieron del almacén y emprendieron camino hacia el templo Tsukimine, se hacía cada vez más oscuro y más personas tomaban el mismo rumbo, el aire de la noche era un poco más fresco pero seguía siendo muy agradable para caminar.

Se encontraron entonces frente a la imponente entrada del templo y en su interior adornado con muchos faroles que iluminaban el camino, Sakura contaba a Shaoran que ese templo perteneció a los abuelos de Kaho, posteriormente a sus padres, al enviudar su padre, había quedado solo en el templo pero había Sido muy insistente en qué Kaho no llevara el peso de la obligación de hacerse cargo del templo.

Cuando ingresaron, se encontraron todo tipo de puestos de comida y curiosidades, niños corriendo, parejas como ellos, tomados de las manos, familias enteras disfrutando de la celebración.

Shaoran miraba todo como un niño pequeño, pues por extraño que pudiera parecer, nunca había participado de algo semejante, aún cuando Tomoyo e incluso Meiling le habían invitado algunas veces en Tokio, siempre estaba muy ocupado con el trabajo, una fiesta o alguna nueva conquista.

Sakura por su parte, se sentía una niña de nuevo, hacía muchos años no iba a esos festivales, recordó cuando iba con sus amigas del colegio y con su hermano que la vigilaba para que ningún muchacho se le acercara, como si no supiera que solo tenía ojos para Yukito, quien, por aquel entonces era un chico amable y considerado que también la cuidaba y era siempre atento a ella. O cuando iban con sus padres, su mamá se veía perfecta con su Yukata, todos la admiraban y ella se sentía orgullosa de la preciosa mamá que tenía.

Ahora, iba de la mano de un hombre no solo ridículamente guapo, sino también atento, todo un caballero y que la amaba, él notó la mirada de la castaña y la besó dulcemente en los labios.

— Vamos Shaoran, quiero ese conejito, ¿puedes ganarlo para mí?

— Sakura, sabes que esos juegos están arreglados, ¿no?

— ¿Acaso me estás diciendo que… No puedes?

Shaoran se soltó de su agarre y tomó del bolsillo de su Yukata los yenes para pagar su participación en la atracción totalmente enfocado en demostrar sus capacidades ante su ahora novia.

Lanzó los aros con fuerza y por un momento creyó que lo lograría, pero erró en todas las oportunidades, ahora sí era un asunto personal, pagó por otra ronda que tampoco logró ganar y así lo intentó muchas veces, aún ante la insistencia de Sakura porque dejara el juego, él estaba empeñado en ganar el dichoso conejo, no podía ser de otra manera y justo cuando el dueño del juego estaba dispuesto a darle el peluche en cuestión logró por fin ganar.

— ¡Lo hice! Preciosa, ¡lo logré! — dijo entusiasmado tomando a Sakura entre sus brazos y dándole un par de giros en el aire.

— Felicidades — dijo el hombre entregando el enorme conejo blanco en manos de su novia.

— Mi héroe — respondió Sakura con un gesto histriónico y continuaron entre risas su recorrido.

Shaoran probó bocadillos que nunca había conocido, eran planes demasiado "populares" para su gusto, o eso había pensado hasta ese momento, porque estaba disfrutando tanto, el ambiente, los aromas, los sabores y por supuesto, la compañía.

— Oye, ya casi es hora del espectáculo central. Haré algunos arreglos, acompáñame

Kinomoto corrió hacia una zona del templo casi que arrastrando a su novio Por todo el lugar.

— ¡Vaya! Que gran sorpresa — exclamó un anciano en cuanto la tuvo frente a él.

Sakura hizo una reverencia respetuosa que fue seguida por su novio.

— Señor Mitsuki, buenas noches.

— Que gusto ver a la pequeña Sakura — respondió el hombre con una gran sonrisa.

— Lo mismo digo, además, debo decir que se ve usted muy joven, parece que no hubiese pasado un solo día desde la última vez que nos vimos.

— Gracias por tus palabras pero mi espalda y rodillas dicen lo contrario, cada día me muevo más lento, pequeña. Tú, sin embargo, te has convertido en una hermosa joven y — dijo acercándose y tomando su rostro de manera paternal — pero veo en tus ojos que sigues conservando ese hermoso corazón.

Sakura le sonrió y lo abrazó. No era para nada común ese tipo de contacto, pero eran realmente cercanos o lo habían Sido durante la infancia y adolescencia de la castaña.

— Déjame adivinar, quieres un lugar privilegiado para disfrutar del espectáculo de luces, ¿no es así?

— ¿Soy tan predecible?

— Solo sigues siendo la niña curiosa que conozco. Y debo suponer que este caballero es…

— O si, lo siento muchísimo, es Xiao Lang Li, mi…

— Es un placer conocerle, soy el novio de Sakura.

El hombre mayor lo miró de arriba a abajo y le hizo señas de que se pusiera a su altura, ya que se trataba de un hombre de baja estatura. Shaoran lo hizo de inmediato y el sacerdote Mizuki lo miró a los ojos igual que lo hizo antes con Sakura pero no dijo nada.

— Pequeña Sakura, sabes a la perfección que nuestro lago interno es el mejor lugar para el espectáculo, ve, ve, en un momento envío a tu novio — La castaña, comprendió el mensaje y los dejó a solas a pesar del nerviosismo de Shaoran. — Ya veo, eres un hombre leal y noble, siempre tan preocupado por cuidar a los que amas que te olvidaste un poco de ti, ya no te preocupes por el pasado, este no te define, pero ten mucho cuidado con tu futuro, pues se acerca una encrucijada dónde deberás decidir entre tu felicidad y el bienestar de los demás.

Shaoran se turbó en gran manera, si hace un tiempo atrás alguien le hubiese dicho que estaba en semejante posición con un viejo sacerdote, se reiría en su cara, pero no solo lo que decía era totalmente cierto, sino la serie de sensaciones que lo acompañaban en ese momento, solo podía pensar en lo que había Sido su vida hasta ese momento, antes de conocer a Sakura, la mascarada que había vivo por tantos años y su renuencia a entregar su corazón.

— Señor, ¿a qué se refiere con una encrucijada? — preguntó Shaoran un tanto preocupado.

— No te preocupes ahora, lo sabrás cuando llegue el momento, solo cuando estés ahí recuerda que a veces la felicidad puede ser un tren de un solo sentido… Si lo dejas ir, nunca más volverá. Ahora ve, una chica maravillosa te espera. Disfruten la noche jóvenes

El hombre se fue lentamente sin decir más y Shaoran lo observó alejarse sin preguntar más, el mensaje había Sido más que claro para él, así que se dirigió a la enorme salida en la parte de atrás del salón por dónde Sakura ya había pasado.

Allí, encontró un hermoso jardín, lleno de flores, árboles y un precioso y pacífico lago donde se reflejaba la luna.

— Con que aquí estás — dijo Shaoran abrazando a Sakura por la cintura y disfrutando del suave aroma de su perfume.

— Ya regresaste, espero no te hayas asustado con el padre de Kaho, es muy dulce pero no sé si estés acostumbrado a sus… Bueno, sus dones.

— Aunque no lo creas Kinomoto, mi madre… Bueno, ella viene de un antigüo clan chino con poderes mágicos y ella tiene ciertas habilidades especiales.

— Está bien, no me digas lo que el señor Mitzuki te dijo por favor, es solo para ti.

— Como tú digas, preciosa.

— Kaho solía adivinar en este lago, yo pasaba mucho tiempo con ella, es una mujer muy sabia e inteligente.

— Lo sé.

La primera luz cruzó el cielo y se extendió en cientos de diminutas lucecitas que se reflejaban sobre la superficie de la cristalina laguna, Shaoran abrazó a Sakura por la cintura envolviéndola en sus brazos, ya pronto, el cielo entero estaba iluminado con múltiples colores y el ambarino disfrutaba viendo el rostro de emoción de su novia, nunca había conocido una mujer tan fuerte y empoderada pero a su vez sencilla, sensible y con la capacidad de asombro de una niña. La amaba, Dios si lo hacía y no se quedaría solo con murmuraciones entre sueños.

La tomó de los hombros y se ubicó frente a ella.

— Sakura, te amo — soltó sin más, con todas sus emociones a flor de piel — sé que puede ser… extraño para ti, es decir, ¿cuánto tiempo llevamos conociéndonos? ¿Algunos meses? Pero solo tú has tocado mi alma, has sabido derribar mis defensas y tocar mi frío corazón. Sakura Kinomoto, te amo.

Ahí estaba, un brillo inusual en su mirada y tanta determinación y decisión, no había un ápice de engaño o hipocresía.

Sakura solo se recostó sobre su pecho sintiendo la calidez de su amado, no pudo evitar que un par de lágrimas cayeran de sus ojos y un suspiro profundo escapara de su pecho.

Levantó su rostro y tomó el rostro de Shaoran entre sus manos, mirándolo directamente a los ojos, y besándolo con intensidad. Él la tomó suavemente por la cintura correspondiendo al beso y podía decir que se sentía en las nubes, ninguna mujer había logrado llegar a su corazón de forma tan profunda y genuina y se sentía maravillosamente, solo deseaba con todas sus fuerzas que nada le arrebatara el tesoro que tenía en sus manos.

Había Sido una noche maravillosa en el templo y ambos se sentían felices, caminaban por las calles de Tomoeda riendo con las historias de las torpezas de Sakura en la escuela cuando pertenecía al club de porrismo y el bastón le caía directamente en la cabeza, o los muchos pretendientes que tenía pero nunca se daba cuenta porque era tan despistada que solo se percataba cuando sus amigas se lo decían.

Sakura era un ser adorable y solo deseaba haberla conocido antes, no haber perdido tanto tiempo tras romances fútiles y haberle dedicado su tiempo y cariño a una mujer que sin duda lo merecía.

— Shaoran, ¿no crees que es un poco tarde para regresar a Tokio? Podríamos pasar la noche aquí si quieres…

— Me parece una buena idea… Pero...

De repente, el sonido de su teléfono reclamó su atención, le pareció extraño ver el nombre de su padre en la pantalla y contestó de inmediato.

— Padre, buenas noches.

— Hijo, disculpa que te llame a esta hora, ¿estás en tu apartamento?

— No… No lo estoy padre, ¿sucede algo? ¿Madre está bien, mis hermanas, los niños?

— Si hijo, no es nada de la familia, es más bien de la empresa, pero si no fuera de suma importancia no me atrevería a llamarte a esta hora.

— Ya veo, tardaría un par de horas en llegar…

— Eriol también viene en camino, te esperaremos.

— Padre…

— Por cierto, ¿será posible que te comuniques con la señorita Kinomoto? La verdad es que no quisiera importunarla pero siendo que es economista y está involucrada directamente en el tema que requerimos nos será muy útil su punto de vista.

— Claro, creo que no tendrá problema. Nos vemos en un par de horas.

— Los espero hijo.

Shaoran terminó la llamada y no pudo ocultar la expresión de preocupación en su rostro.

— ¿Está todo bien?

— No lo sé preciosa, el hecho de que mi padre me llame a esta hora pidiendo mi presencia inmediata en su casa no es señal de nada bueno… Por cierto, pregunta si es posible que tú también vayas.

— Por supuesto, si en algo puedo servirles, cuenta conmigo.

— Entonces debemos regresar de inmediato a Tokio.

Fueron a la casa Kinomoto por última vez, cambiaron sus ropas y emprendieron su viaje a Tokio; todo era silencio en el vehículo, la mente de shaoran iba a mil por hora pensando en qué situación podría presentarse y no podía evitar que una extraña sensación de temor de implantara en su corazón.

La calidez de la mano de Sakura se posó sobre la suya con delicadeza, él correspondió el gesto comprendiendo que le estaba brindando su apoyo.

— Todo estará bien… pase lo que pase.

Shaoran le sonrió, ¡qué poder el de esa mujer de tornar en calma las tormentas!

Así siguieron avanzando por la despejada carretera y pronto se vieron ingresando a la ciudad que no estaba tan congestionada como en otras ocasiones, la verdad es que ya estaba muy entrada la noche y era apenas lógico que las personas se encontraran en sus casas.

Se encontraron frente a la entrada de la mansión de los Li e ingresaron de inmediato. Al bajar del auto, Shaoran tomó la mano de Sakura para ayudarla a bajar del auto y luego para caminar con ella de su lado pero ella se detuvo.

— Shaoran… Yo…

— ¿Sucede algo? ¿Te sientes bien?

— Si, estoy bien, es solo que… No considero prudente que tu familia sepa de nuestra relación… Aún

— ¿Por qué lo dices? — preguntó el ambarino sintiendo un escozor en su corazón.

— Shaoran yo no quiero que tu familia piense mal de lo nuestro, no quiero que piensen que soy una oportunista o que estoy contigo por interés, tus padres, tu familia en general siempre han sido muy amables conmigo y bueno… No quiero que piensen mal.

El ambarino se acercó y la abrazó — No te preocupes, conozco a mis padres y a mis hermanas y nadie pensará eso de ti, te tienen en muy alta estima, y, contrario a lo que estás pensando, considero que les haría felices saber que por fin encontré a una valiosa mujer. Además, aunque fuera como tú piensas, no me importa, Sakura, nada me importa si estás conmigo.

— No Shaoran, jamás podría ponerte en contra de tu familia.

— Bueno, haremos algo. No diremos nada está noche pero sí hablaré en privado con mis padres para hacerles saber de mi relación contigo, no eres una cualquiera como para tenerte escondida.

— Está bien.

Ingresaron a la casa donde les indicaron que estaban reunidos en la biblioteca, así que sin más preámbulo se dirigieron hacia el lugar indicado.

Shaoran llamó a la puerta con suavidad hasta que escuchó la voz de su padre quien le invitó a pasar, Sakura iba tras él, pero al ingresar solo encontró rostros de preocupación. Su madre se encontraba allí y entre ellos, Eriol, Takashi y Fanren.

— ¿Qué fue lo que pasó?

— Siéntense por favor — invitó Ierán con amabilidad — ¿Desean tomar algo? Sakura, bienvenida de nuevo a mi casa.

— Por ahora nada, madre.

— Querrás algo fuerte cuando escuches lo que tenemos para decirte.

— Ya, por favor, ¿qué sucede?

— Bueno, hoy recibí una llamada por parte de la esposa del señor D'Angelo, al parecer… sufrió un infarto y se encuentra en estado crítico.

Sakura se llevó las manos a la boca totalmente espantada por lo que estaba escuchando, recordaba lo amable y cálido que había sido con ella y su esposa… Debía estar pasando un momento espantoso, se notaba que se amaban mucho. El solo pensar en que algo como eso pudiera sucederle a Shaoran casi la dejaba sin respiración.

— Es algo muy delicado padre. Pero… más allá de la preocupación que nos genera, ¿qué es lo que sucede realmente o cuál es el motivo de tu preocupación?

— El motivo es uno: Isabella. Minutos después de recibir el aviso respecto al estado de salud del señor D'Angello se comunicó conmigo en un tono pasivo agresivo y prácticamente me amenazó con dar por finalizado el negocio que firmamos con ellos de forma unilateral alegando "relaciones hostiles" ¿Qué fue lo que pasó en Grecia, Xiao Lang? Esa mujer siempre había sido tú… amiga ¿Por qué de repente quiere volverse en nuestra contra?

Shaoran se sintió furioso, era increíble lo bajo que podía caer una persona herida en su ego.

— Padre, yo hice todo lo que debía, pero dentro de mis funciones no se encuentra el enamorar o cumplir los caprichos de nadie solo por hacer que un negocio funcione.

— Entiendo hijo, ¿así que se trata de una especie de revancha?

— Así es, padre. Pero no entiendo, ¿por qué estás preocupado? El contrato está amparado por una cláusula de cumplimiento.

— Lo está, pero no es solo eso… Todos nuestros socios en Europa no son solo socios de D'Angello, son amigos muy cercanos y sí, podríamos demandarlos por incumplimiento y a cambio perdemos casi que un mercado completo, por el que hemos trabajado mucho. De un modo u otro hay que mitigar los daños.

— Isabella no puede salirse con la suya — intervino molesta Ierán.

— Hemos invertido mucho tiempo y dinero, si el negocio se cancela… No quiero imaginar el impacto que esto tendrá en nuestras finanzas.

— Lo preocupante del caso — Intervino Eriol — es, que a pesar del cobro de una cláusula, eso no repararía por completo los daños que podríamos sufrir. Ellos tendrían un revés financiero, pero es como quitarle un pelo a un gato, para ellos será solo un negocio que salió mal, nosotros nos jugamos nuestro nombre en el mercado global.

— ¡Maldita sea! — exclamó Shaoran totalmente exasperado, era increíble cómo esa mujer podía tenerlo en sus manos en un abrir y cerrar de ojos.

— ¿Y entonces qué pretende Isabella? Porque algún tipo de insinuación tuvo que haber hecho

— No, todo fue muy velado como te digo, un ataque pasivo agresivo de su parte… Ella será la encargada de la empresa en caso de que su padre falte.

— ¿Y los demás accionistas?

— Ellos tienen el porcentaje mayoritario para asegurarse de no perder el control.

— Creo que podemos hacer un análisis de las posibles repercusiones que pueda tener un posible deceso del señor Luca y revisar de qué forma podemos mitigar el daño.

— Está bien.

— Sakura, hija. Lamento mucho haber interrumpido tu descanso, pero pocos conocen este proyecto como tú y mi hijo y tus conocimientos y experiencias en finanzas serían muy útiles.

— No sé preocupe señor Hien, estoy para servirles.

— Bueno, en ese caso, lo mejor será poner manos a la obra y estudiar palmo a palmo todo lo que se firmó y aprobó, revisar las inversiones que se han hecho con los otros socios europeos para la compra de insumos y contratación de personal.

— ¿No les parece que podrían empezar mañana? — dijo Ierán — Ya están las cartas sobre la mesa, todos conocemos la situación y sabemos que será prioridad, pero ¿qué sentido tiene desgastarse desde ahora?

— Madre, no hay mejor defensa que un buen ataque

— Bueno, iré a la cocina a prepararles algo Entonces.

Sakura se quedó sorprendida al escuchar aquello, tenían muchas personas como parte del personal de servicio en su casa, bien podría apoyarse en ellos.

— ¿Me permite acompañarla? Podría ayudarla en algo mientras todo está listo acá ¿Estás de acuerdo Shaoran? — preguntó casi que inconscientemente.

Él solo le sonrió y asintió levemente en respuesta. Así, ambas mujeres se encaminaron hacia la cocina.

— Señora Ierán, ¿puedo preguntar algo?

— Permíteme adivinar. Quizá sea… ¿Por qué teniendo tanto personal en casa voy yo misma a preparar algo, no es así?

— Ahhh, si señora, disculpe si soy impertinente.

La mujer sonrió — No lo eres, siempre he sospechado que eres bastante curiosa pero prudente. La razón, es porque nuestro personal tiene horarios estrictos en los cuales sirven con dedicación y esfuerzo, lo más justo es que culminadas sus labores puedan descansar sin impedimento, independientemente de cualquier situación que pueda presentarse, además… Lo que está sucediendo no es cosa ligera y la información que manejamos es delicada; si bien, no desconfío de mi personal, nunca está de más ser cuidadosos con la información y con la manera en la que se maneja.

Sakura solo asintió, escuchar hablar a Ierán era algo maravilloso, no solo por su elegancia y elocuencia, sino por su sabiduría y prudencia.

— ¿Ahora yo puedo preguntar algo?

Sakura se sintió azorada, ya sabía que la mamá de su ahora novio se daría cuenta de todo. — Bueno, creo que es mi turno de adivinar… Si quiere saber sobre nuestra relación con Shaoran, mire yo… No quiero que piensen que soy una oportunista o que solo quiero acercarme a él para impulsar mi carrera o tomar ventaja de su posición yo… — Suspiró

Ierán río en voz baja — Eres una persona muy particular, Sakura. Yo solo quería saber si preferías té o café teniendo en cuenta que será una larga noche.

Sakura sintió que su rostro ardía en llamas, quiso que el suelo se abriera bajo sus pies y desaparecer en ese mismo instante.

— Ven, es por aquí.

Ingresaron a la enorme cocina y rápidamente Ierán preparó té para ambas — Lo que me acabas de decir…

— Señora Ierán, todo es cierto, yo… Yo no quiero que mi relación con Shaoran.

— Ah, ¿ya hay una relación?

¡Demonios Sakura! ¡Cierra ya tu enorme bocota! — Gritaba la castaña en su interior

Ierán río de nuevo, pero está vez extendió su mano y la posó sobre la mano de la castaña, Sakura se sintió sobrecogida, recordó a su madre.

— No tienes de qué preocuparte, Sakura. Verás, nuestra familia es poco convencional como seguramente Shaoran te ha comentado, siempre entre negocios y protocolos sociales, pero tratamos de dar una buena crianza y buen ejemplo a nuestros hijos. Shaoran puede tener 30 años y ser un gran hombre de negocios, pero siempre será mi niño y me ha preocupado mucho ver cómo por años su vida ha sido un frenesí. Más allá de los comentarios de la prensa, es su vida y su futuro lo que me preocupa, pero… últimamente lo he notado más centrado, como si poco a poco volviera a ser el joven que era antes de…

— Yun — Dijo Sakura en un susurro

— Ya conoces la historia, por lo que veo.

La castaña asintió.

— En fin… No sé con certeza qué sucede entre ustedes, no quiero intervenir en su vida y siempre he respetado su privacidad, pero te mentiría si no te dijera que esperaba que alguien pudiera llegar a él de otra manera, sin verlo solo por su físico o su posición social y económica, sino por quién es realmente.

— Señora Ierán, Shaoran es un hombre increíble, generoso, inteligente y muy esforzado, con un gran sentido del deber y que ama profundamente a su familia… He tenido la oportunidad de conocer a muchos hijos de millonarios que lo único que tienen para brindar al mundo es precisamente eso, su aspecto físico y posición económica, pero más allá de eso, tienen más profundidad un charco. Lamento mucho que nadie se haya tomado el tiempo de mirar a Shaoran por lo que es…

— El problema real, creo que radica en que él no permitió a nadie acercarse más de lo debido. Lo que le sucedió con Yun fue demasiado difícil para él y su forma de hacer frente a ese dolor fue blindando su corazón y la compañía e influencias de Eriol… Bueno, ya sabes.

— Claro que lo entiendo, odié a ese hombre cuando lo conocí, pero con el tiempo me di cuenta que no solo es brillante, sino que bajo esa reputación también hay un hombre noble.

— Bueno, lo mejor será ponernos manos a la obra, deben estar hambrientos, llevemos unos sandwichs y pasabocas, creo que también hay algunos dulces que pueden acompañar con el té. Creo que el café podríamos dejarlo para después.

El comunicador de la cocina sonó anunciando la llegada de alguien.

— Es muy extraño, a esta hora no esperaría visitas de nadie.

Frente a la pantalla, asomada a la ventana, una sonriente Tomoyo esperaba, y de inmediato Ierán le indicó que al llegar se dirigera hacia la cocina para reunirse con ellas.

No muchos minutos después apareció llevando con ella una enorme canasta.

— Traje algunas cosas para comer, supuse que estarían muy ocupados y quise colaborar de alguna manera — Dijo sonriente.

Entre las tres se dirigieron al estudio de Hien donde éste, Shaoran, Eriol, Takashi y Fanren trabajaban arduamente. Los rostros de todos se iluminaron al ver que por fin podrían comer algo.

Sakura puso a Tomoyo rápidamente en contexto respecto a la situación con la empresa y todos, con sus respectivos deberes empezaron a trabajar. Las horas pasaban y la madrugada iba avanzando. De pronto, el sonido del teléfono en la oficina de Hien anunciaba una llamada del exterior, todos contuvieron el aliento pues no podía ser otra cosa.

El hombre mayor intentó sonar sereno antes de contestar, pero la verdad es que los nervios estaban a flor de piel.

— Señora D'Angello, gracias por comunicarse. Hemos estado muy atentos al estado de salud de su esposo.

Luego, silencio de nuevo, el aspecto de Hien era serio y se notaba que escuchaba con atención lo dicho por su interlocutora. El silencio en el salón era abismal.

— Por favor, más allá del tema de los negocios, con su esposo hemos sido amigos hace muchos años, estaremos muy atentos a su estado y… Respecto a su hija, nos encargaremos de que sea recibida de la mejor manera.

Hien colgó el teléfono en total silencio y nadie se atrevía a preguntar, era obvio que no había fallecido aún, pero la actitud y postura de la cabeza de los Li tampoco auguraba las mejores noticias.

El hombre se sentó frente a su escritorio quedando frente a los demás que esperaban lo que diría.

— El señor D'Angello se encuentra en estado de coma, al parecer cuando tuvo el infarto la deficiencia de aire fue bastante prolongada y con el fin de proteger sus funciones cerebrales fue puesto en coma inducido pero aún así no dan muchas esperanzas de que pueda despertar por sus propios medios, así que, por el momento, estamos en manos de Isabella, quien a su vez emprenderá su viaje hacia acá en unas horas. Tomoyo — dijo dirigiéndose a la amatista

— Si señor.

— No podría confiar en nadie más para esto. Comunícate por favor con la asistente de la señorita D'Angello para que coordinen todo lo respectivo a su arribo, que un vehículo la espere a su arribo y uno de los apartamentos sean adecuados para ella, creo que estará más cómoda que en un hotel. Sabes que es un poco excéntrica, así que también debe tener servicio las 24 horas. Tú ya sabes cómo manejar ese tipo de asuntos.

— Ya mismo me encargo de eso.

— pero preferiría que descansaras un poco, es más, todos deberíamos hacerlo — Dijo llevándose las manos en un obvio gesto de cansancio — Ella no llegará sino hasta dentro de dos días, aproximadamente. Confío en que estaremos listos para su arremetida.

— ¿Estás bien, querido? — preguntó preocupada Ierán.

— Solo un poco cansado, querida — respondió el hombre con una sonrisa amorosa.

Sakura solo observaba en silencio, le recordaban tanto a sus padres, obviamente de manera más sobria y con menos responsabilidades, pero con el mismo amor y devoción el uno por el otro. No pudo evitar mirar a Shaoran quien a su vez la miraba a ella y le dio una pequeña sonrisa, como si tratara de decirle que pensaban lo mismo.

— Bueno, siendo así, procedemos a retirarnos. Te llevo a casa Tommy — Dijo Eriol.

— Te agradezco mucho. — respondió Tomoyo tomando sus cosas y así todos los demás hicieron lo mismo.

Shaoran se quedó un momento más a solas con Hien y Sakura estuvo con Ierán.

— Te he notado pensativa, querida ¿Sucede algo?

— No es nada, es solo que viéndolos a ustedes, me fue inevitable recordar a mis padres, se amaban mucho.

Ierán posó sus manos sobre las de Sakura — Supongo que los extrañas mucho, y aunque sé que no es lo mismo, en nosotros tendrás una familia con la cual contar.

— Muchas gracias — respondió con sinceridad la castaña.

— Y respecto a nuestro amor… No siempre fue así, el nuestro fue un matrimonio arreglado, éramos unos niños cuando se forjó nuestra unión; ambos temerosos, ambos prevenidos y Hien… Bueno, Hien estaba enamorado de otra.

Sakura guardó silencio, dando espacio a que la mujer continuara con su relato.

— No fue nada fácil para mí saber que estaba con un hombre que solo me miraba como si fuera una amiga, ni siquiera me tocaba, pero yo…

— Usted lo ama a él

La mujer sonrió y miró hacia el frente como si se sumergiera en sus recuerdos — Él ha sido mi único amor

— Pero cómo logró…

— Paciencia, muchísima. A pesar de sus sentimientos él buscaba cuidarme, evitaba a toda costa hacerme daño, ¿pero de qué servía si no sentía nada por mí? El caso es que yo me entregué a él en cuerpo y alma, siempre estuve, aun cuando sabía que sufría por ella. Eventualmente, empezó a surgir la exigencia de un heredero, ya que pasaron dos años y no había ni la más mínima señal de que ocurriera, pero ¿cómo sucedería si ni siquiera dormíamos juntos? Tenía que soportar lo que se decía de mí, que no servía como mujer, que debería separarse de mí y conseguir otra mujer…

— Tuvo que soportar muchas cosas…

— Lo que no supe sino hasta muchos años después, era que él me defendía de todos, tenía fuertes conflictos con sus padres por defenderme, supongo que con el tiempo cambió la forma en que él me veía pero yo no lo noté, ya me había acostumbrado al hecho de que vivía con un buen amigo y eso sería todo. Un día, tuvimos una fiesta de navidad donde seríamos los anfitriones, me esforcé muchísimo para que todo saliera bien y debo decirte que fue algo hermoso. Nunca olvidaré que usé un vestido tradicional verde esmeralda con dorado. Hien dice que cuando me vió aparecer por las escaleras para descender al salón fue como si el tiempo se hubiese detenido y cuando tomó mi mano… No lo sé, solo lo sentí, sentí que por fin el corazón de mi marido era mío, que toda mi paciencia y comprensión había rendido fruto y disfrutamos como nunca esa noche. Solo hasta que sus padres y tíos arremetieron de nuevo contra mí, yo no lo soporté más y decidí hacer mis maletas. Tú sabes, cada uno tenemos nuestro punto de quiebre en algún momento. De pronto Hien llegó y me lo impidió, me besó como nunca lo había hecho y como siempre lo había soñado y… Bueno, nueve meses después llegó Shaoran, ese fue el momento cúspide, vi todo el amor del mundo en sus ojos cuando sostuvo a ese pequeño por primera vez.

— ¿Fue ahí cuando decidieron venir a Japón?

— Si, Hien decidió que no viviríamos bajo su sombra, reproches y exigencias. Criaríamos a nuestros hijos a nuestra manera y formaríamos una familia lejos de ese ambiente tóxico.

— Wow, es una historia asombrosa.

— Solo espero que recuerdes siempre que no hay nada que no pueda solucionarse cuando existe amor verdadero. No el de las novelas, sino el que construye y edifica cada día. A estas alturas no puedo concebir mi vida sin Hien y sé que él se siente igual. El amor es paciente, Sakura y cuando es real, puede superarlo todo.

— Muchas gracias por su consejo, yo solo espero ser lo que Shaoran necesita, porque sé que él me complementa. Aunque… Bueno, solo es cuestión de esperar.

Las puertas del salón donde se encontraban Hien Y Shaoran se abrieron y ambas mujeres se pusieron de pie.

— ¿Vamos, Sakura?

— Si, claro. Señora Ieran, señor Hien, muchas gracias por su hospitalidad — dijo haciendo una reverencia

— De ninguna manera, por el contrario, te pido disculpas por ponerte en esta situación e interrumpir tu descanso.

— No señor, si me necesitan, cuenten conmigo.

— Madre, gracias por todo. Nos veremos en la oficina.

Sakura y Shaoran partieron del hogar de los Li mientras los padres de Shaoran los observaban; en el caso de Ierán, con una sonrisa complacida en los labios.

— ¿Podría saber por qué estás tan feliz? — Indagó curioso el señor Hien

— Oh querido, porque siempre puede existir un rayito de sol en medio de la tormenta.

Su esposo sonrió pero decidió no preguntar más sobre el asunto, a pesar del estrés que podían estar viviendo, nunca había visto a su hijo sonreír de la nada como lo había hecho en toda la noche, por supuesto se había dado cuenta de las miradas furtivas entre él y la chica de ojos verdes, definitivamente era el "rayito de sol" que necesitaba para guiar a su hijo en el camino.

Hola!

Casi que no logro publicar este capítulo! siempre surgía algo, pero aquí estoy, de verdad fue un tiempo de una gran "sequía" inspiracional pero la verdad es que este capítulo estaba casi terminado desde hace mucho, es un capítulo de transición como pueden observar porque sí, no soporto ver gente feliz y como pueden ver, la terrible Isabella estará en Japón buscando hacer de las suyas (muajajaja).

Quiero enviar un saludo muy muy especial a quienes, a pesar de tan prolongadas esperas, continúan leales leyéndome, como siempre les he dicho, pase lo que pase nunca he dejado una historia inconclusa y este no será la primera, les envío un abrazo enorme y mis agradecimientos por sus maravillosos reviews.

Con cariño para todos...

Ale-San