Capítulo 10: Gringotts, parte 1
A la mañana siguiente, luego de un sueño no muy reparador, Alanna y Harry se encontraban desayunando algo liviano, en especial porque ambos sabían que no debían sobrecargarse por todo lo que podría ocurrir durante el día.
En la mesa había jugo de naranja, tostadas con mermelada, té y algo de fruta de la temporada.
Ambos estaban vestidos discretamente, ya que la mayor indicó a su ahijado que tendrán que usar encantamientos glamour para caminar por Diagon Alley, y que eso los haría ver "mejor vestidos" de lo que parecían en realidad.
— No sé si decir que es una buena jugarreta para los más tradicionalistas o preguntar directamente si ésa es una buena estrategia para pasar desapercibidos — comentó el muchacho, algo divertido ante la situación.
Alanna se encogió de hombros.
— Siempre han dicho que, cuando uno llega a un lugar que no conoce, debe tomar las costumbres de los locales… Eso debería aplicar a toda clase de treta y engaño, y a los encantamientos que van de la mano con eso — explicó la otra, relajadamente.
Ante la respuesta, el muchacho soltó una carcajada que sorprendió a su madrina.
— Creo que eso es lo que más me sorprende de ti… La facilidad para crear nuevas estrategias y para dar respuesta a todo lo que pregunte, y que me hagas olvidar de preguntas de las que quizás no estés preparada para contestarme — dijo, con una sonrisa.
— Hago lo que está en mis manos, Harry… Además, creo sinceramente que todas las respuestas que nos faltan las encontraremos en Gringotts — respondió, y comenzó a retirar los platos de la mesa: — Ahora debemos prepararnos para partir, ya que el día será bastante largo.
El muchacho ayudó a su madrina a ordenar la mesa y a lavar los platos. Una vez listos, se dispusieron a salir de la cabaña. Alanna aplicó los encantamientos en ambos y comenzaron a caminar hacia el punto de aparición de Keswick.
— De acuerdo… Recuerda sostenerte bien de mí para llegar sin problemas a Diagon Alley, ¿vale? — indicó a su pupilo: — Además, debes respirar profundamente para no marearte y recordar la sensación de tus piernas para que no te caigas.
Harry asintió, se afirmó de ella y, en un pestañeo, ambos se dirigieron a las cercanías de Diagon Alley, donde era el punto de llegada de la aparición, dejando de lado la belleza del Gran Lago.
La llegada a Londres fue tan estrepitosa como cuando fueron a Keswick. Sin embargo, por ser ya la segunda vez, a Harry le costó menos asegurar sus piernas en el suelo. Soltó el aire y sintió alivio al saber que, gracias a un desayuno liviano, no sintió su estómago revolverse con el viaje.
— ¿Estás bien? — preguntó Alanna, con algo de preocupación.
Harry asintió, aunque con algo de dificultad.
— La verdad es que prefiero esto a usar los polvos Flu — comentó, recuperando el aliento.
— Bueno… Aún no conoces el autobús noctámbulo o el uso de traslador, pero también encuentro que la aparición es el mejor medio de transporte para un mago — opinó Faewood y, antes que Potter hiciese más preguntas, indicó: — Mejor continuemos nuestro camino, mira que en Gringotts ser puntual significa llegar al menos diez minutos antes de la hora citada — y, mientras comenzaban a caminar, continuó: — Recuerda nuestras lecciones. A los goblins se les trata con respeto y se le dan buenos deseos para el aumento de sus riquezas o para vencer a sus enemigos en pelea, ya que, aunque no son enanos, pareciera que sintiesen los mismos deseos que ellos.
El muchacho asintió y ambos entraron por El Caldero Chorreante. Saludaron con una venia a Tom, el dueño del local, y continuaron su camino hacia Diagon Alley.
Al igual que otras veces, Harry se maravilló de la actividad del lugar, pero se sentía incómodo y nervioso pensando en que alguien más poderoso podría reconocerlo pese al encantamiento glamour y trató de caminar más rápido.
Viendo esto, Alanna se inclinó hacia él y le susurró:
— Mientras más nervios, más se fijarán en ti, trata de calmarte.
Harry respiró profundo y trató de seguir el consejo de su madrina, pero era bastante difícil. Viendo esto, Alanna lo llevó a un rincón y conjuró un silencioso encantamiento no-me-notes en ambos para luego seguir su camino al banco.
Mas, apenas llegaron a Gringotts, ambos sintieron cómo la magia se deshacía rápidamente alrededor de ellos, aunque ambos sintieron los últimos vestigios de sus efectos hasta que llegaron al mesón.
— ¿En qué puedo ayudarlos, magos? — preguntó el goblin de turno, con molestia.
— Buenos días, y que tus arcas estén siempre llenas — replicó Alanna, secamente, sorprendiendo al goblin: — Tenemos una cita con Rangrok, maese goblin. Necesito que avises que el heredero Potter y su madrina han llegado — indicó, sus ojos brillando de poder.
— Ahm… Sí, claro… Y que sus enemigos caigan a sus pies — replicó el otro, con algo de nerviosismo e hizo un gesto al goblin más cercano: — Naghook, lleva a estos magos donde Rangrok.
— ¿Desean ver al príncipe goblin? — replicó el aludido, con desdén y se giró hacia ellos, notando inmediatamente el brillo de los ojos de Alanna: — Ehm… Sí, claro, los llevo de inmediato.
Al ver la interacción, Harry se elevó hacia Alanna y le dijo al oído:
— No sabía que los goblins también necesitaban ser intimidados.
Alanna lo miró de forma tan intensa que también puso nervioso al muchacho.
— Hay que tener cortesía, sí, pero también hay veces en las que se necesita demostrar que puedes tener mayor poder que ellos… Y no, no me gusta hacerlo habitualmente, pero el tiempo apremia — y continuaron su camino siguiendo al goblin.
Tal como lo hizo la pelirroja al principio de Junio, caminaron por los pasillos del banco que estaban cada vez más alejados de lo que cualquier otro mago podría conocer en circunstancias normales. Harry, que nunca había estado allí, se admiraba de la construcción hecha por los goblins y de la forma que tenían de organizarse, lo que no era visto a los ojos de cualquier persona. Además, estaba sorprendido de que ambos se estaban dirigiendo hacia las oficinas del príncipe de los goblins en Reino Unido, y se preguntó qué había ocurrido para semejante reunión.
Finalmente, llegaron al salón donde Alanna se había encontrado anteriormente con los goblins, donde les esperaba Rangrok con una gran cantidad de carpetas sobre la mesa y acompañado de dos goblins que ninguno de los dos reconocía.
— Buen día, Rangrok, que tus arcas estén siempre llenas y que tus enemigos tiemblen en tu presencia — saludó Alanna, esta vez de mejor ánimo.
El goblin, como respuesta, mostró una sonrisa feral.
— Y que tus enemigos caigan a tus pies, Lady Faewood — respondió y dirigió su mirada al joven Potter: — Buen día, joven Potter, que sus arcas estén siempre llenas.
— Y que sus enemigos tiemblen ante su presencia — replicó el muchacho, tratando de no intimidarse ante la presencia del Príncipe Goblin.
Ante la respuesta, el Príncipe soltó una carcajada, sorprendiendo al muchacho y haciendo sonreír tanto a la Emisaria como a los otros goblins presentes.
— Muy bien, muy bien… — dijo, con una risotada: — Aunque tus padres no están presentes, se nota que tu educación y tus modales vienen de ellos, y están reforzadas por Faewood; ¡me alegro! — y lo miró profundamente: — No sé si lo sabías, pero tus ancestros, y los ancestros de tus ancestros, fueron de mil y una formas amigos de los goblins. Tus padres, y sobre todo tu madre, tenían un trato respetuoso y amistoso hacia nosotros. Tu padre, además, muchas veces ayudó a Gringotts a detener los avances de Lord Voldemort y sus seguidores, así que lo considerábamos un gran guerrero y amigo nuestro… Lástima que no fuese capaz de tolerar nuestro alcohol, a diferencia de Sirius Black… Pero, de cualquier manera, sé que ambos están orgullosos de que estés acá, joven Harry.
El muchacho se puso colorado y sintió un nudo en la garganta al saber que de forma inconsciente había honrado a sus padres, aunque no pudo evitar sonreír ante la última acotación del goblin.
Alanna, sintiendo eso, puso una mano en el hombro del muchacho y miró con calma al Príncipe.
— Vamos, no avergüences tanto al muchacho, mira que recién se le está dando la oportunidad de conocer más de sus padres — dijo, con afecto.
Rangrok, asintió, comprendiendo la situación
— Es una vergüenza que ocurra eso, pero sé que podrá enmendar la deuda que el mundo mágico tiene con el muchacho, lady Faewood — y, con un gesto de su mano, los invitó a sentarse: — Bien, antes de comenzar con las formalidades, te presento a Brezlyg, supervisor de las cuentas Black, y a Fraagia, jefa de los sanadores de Gringotts.
Alanna alzó una ceja.
— ¿Por qué motivo está con nosotros el supervisor de las cuentas Black? — preguntó, con sospecha.
El Príncipe, comprendiendo la actitud de la humana, respondió.
— En la investigación que realicé de las cuentas Potter, me percaté que la situación podría extenderse a la familia Black, así que solicité su presencia en esta reunión — explicó.
La mayor asintió, con seriedad.
— Sin embargo, para confirmar esas sospechas, debemos continuar con los estándares tradicionales — continuó y miró al muchacho: — Joven Potter, necesito que, para confirmar su identidad, coloque un poco de su sangre en esta fuente.
Ante la solicitud, Harry se puso algo nervioso, pero Alanna lo miró con ternura y le dijo:
— Si lo deseas, puedo hacerlo yo primero… Aunque sabrás algunas cosas que aún no te he dicho, ¿no importa?
El muchacho negó con la cabeza.
— Confío en ti — respondió y le mostró una sonrisa sincera.
Alanna devolvió la sonrisa y, acto seguido, tomó una fina daga de plata que estaba al costado de la vasija y se cortó el dedo índice, haciendo brotar sangre. Siete gotas cayeron en ella y la herida se cerró automáticamente.
— ¿Cómo ocurrió eso? — preguntó Harry, asombrado.
— Las dagas de plata de los goblins tienen en sí un ungüento que permite acelerar la cicatrización normal del que la utiliza — explicó su tutora: — Ahora, mira bien, el pergamino está llenándose.
En efecto, la sangre de la vasija había desaparecido y, debajo de la vasija, se escribía un pergamino demostrando la identidad de la mujer
Nombre: Alanna Shailyn Faewood
Título: Alta mago de la corte de Ávalon
Padres: Arawn Faewood y Cerys Faewood née LeFay
Hermanos: Cadman y Gweneth Faewood
Hermana (pactada): Lily Potter neé Evans
Descendiente (adoptivo): Harry James Potter-Black
Padrinos: (nombres tachados)
Heredera de la noble familia Faewood
Presunta heredera de la Ancestral y más Noble familia LeFay
Maestra en Runas Antiguas, Encantamientos y Artífice de tercer círculo de la corte de Avalon
Voz de Avalon en tierras mortales y Voz del Rey
Al ver el pergamino, el muchacho se sorprendió al ver los resultados del análisis de su madrina y, aunque realmente ansiaba hacer muchas preguntas al respecto, sabía que el tiempo era demasiado valioso como para dedicarlo en buscar respuestas.
— Me imagino que te ha sorprendido los resultados… Pero creo que más importante es ver los tuyos — comentó Alanna: — ¿Ya viste cómo se hace? Es tu turno.
Harry, con algo de nervios, se acercó donde estaba la vasija y, al igual que lo hizo la pelirroja, tomó la daga e hizo un pequeño corte en su dedo índice. En esta ocasión, en lugar de siete gotas de sangre salieron nueve, lo que sorprendió a los presentes, mas pronto se cerró la herida y comenzó a llenarse el pergamino con la información del muchacho.
Nombre: Harry James Potter-Black
Título: Estudiante de Magia, Hogwarts, aprendiz de Alta Magia
Padres: James Potter y Lily Potter neé Evans
Padre (pactado): Sirius Orion Black
Padrinos: Sirius Orion Black y Alice Longbottom (paternos), Severus Tobias Snape y Alanna Shailyn Faewood (maternos)
Heredero de la Antigua y Noble familia Potter
Heredero de la Antigua y Noble familia Black
Presunto heredero de la Ancestral y Noble familia Slytherin (por conquista)
Presunto heredero de la Ancestral y Noble familia Gryffindor (por mérito y magia)
Invocador y heredero de la Ancestral familia Peverell (por sangre, magia y conquista)
Presunto heredero en segundo grado de la Ancestral y más Noble casa LeFay (por herencia mágica)
Portador de la bandera de Gawain en la Mesa Redonda
Espada del Rey y Defensor de la Magia
Después de sus títulos apareció una cantidad no menor de herencias de familias que fueron borradas del mapa al ser asesinadas cruelmente por Voldemort y que en sus cláusulas de testamento estaba declarado que aquél que fuese el vencedor sobre el mago oscuro tendría derecho a acceder a las magias más beneficiosas y al dinero que se siguiese guardando en el banco. Al ver eso, Alanna frunció el ceño, pero prefirió ir paso a paso en los resultados del pergamino.
— Bueno, con esto queda claro el motivo para que esté Brezlyg — indicó, y sacó una copia del pergamino para entregarlo al goblin, el cual hizo otro chequeo y asintió, entusiasmado.
— Al fin la fortuna Black podrá moverse libremente… Claro, fuera de lo que pretenden sacar los Malfoy por tener los vínculos con la casa — dijo, bastante contento para un goblin: — Joven Potter-Black o Lady Faewood, ¿están de acuerdo con que se realice una revisión de las cuentas también?
Harry, aún confundido con el resultado del pergamino, asintió ausentemente. Sin embargo, su madrina habló:
— Que sea lo más rápido posible, por favor. Todos sabemos que los Malfoy, por mucho que hayan alegado estar bajo la maldición Imperius, sí tenían cercanía con Voldemort. Como no es mucho tiempo el que podemos estar aquí, te pediría que me envíes los resultados por lechuza, o hacia mi otra dirección.
El goblin asintió, sabiendo bien dónde enviar lo necesario.
— Está bien. Si no necesitan más de mí, comenzaré lo antes posible la auditoría de la casa Black, en especial porque, aunque hay un heredero, no sabemos quién es realmente el nuevo Lord de la familia. Si en definitiva no sabemos quién es, el joven Potter-Black no podrá recibir su anillo de heredero, aunque, en cierta forma, ya es tarde… al no haber alguien ligado a los Black que le pueda entregar su anillo… — dijo, poniéndose de pie.
Alanna suspiró. Eso no era buen augurio, y le daba mala espina al pensar quién pudiera ser el nuevo Lord, ya que Arcturus Black había fallecido hace solo dos años atrás, por lo que supo de sus fuentes.
— Muy bien, que la fortuna llegue abundantemente a tu hogar — se despidió la pelirroja.
— Y que sus enemigos tiemblen ante su furia, Lady Faewood, Heredero Potter-Black — y, con una reverencia hacia el Príncipe, se retiró.
Alanna, preocupada que su ahijado continuaba mirando su pergamino fijamente, apoyó la mano en su hombro, sorprendiéndolo.
— ¿Alguna pregunta, Harry?
El muchacho sacudió su cabeza, aunque se notaba claramente confundido con la información.
— No… — dijo, titubeante. — Sí… Es que es mucha más información de la que creí… Y, además, toda esta gente que puso sus fortunas a disposición de quien vencieran a Voldemort… Siento que es mucho…
La mujer asintió, comprendiendo al muchacho.
— Rangrok, la lista que está debajo de lo normal que podríamos haber encontrado con Harry… Pese a su buena intención, esas fortunas están marcadas por el sentimiento de venganza, por lo que en este momento no es de buena fortuna tomarlas… ¿Existe alguna forma de purificar esas riquezas? Y, si es así, creo que sería conveniente hacer algún fondo para apoyar a familias que, al no tener las capacidades, no pueden enviar a sus hijos a Hogwarts o a cualquier escuela de magia — opinó y, sintiendo las miradas confundidas del muchacho y del goblin, continuó: — Si la fortuna Potter sigue siendo la que conozco, es probable que no necesites mucho más dinero, Harry… Y, con ese dinero de más, creo que podríamos hacer un bien a las futuras generaciones mágicas… supongo. Al menos piénsalo y, ante todo, necesitamos saber si se puede hacer la purificación de esas fortunas primero.
Ambos quedaron pensando en las palabras de Faewood y, de cierta forma, le encontraron razón. Harry, por su parte, pensó en lo que había pretendido hacer Voldemort cuando era solamente Tom Riddle y, sabiendo que tenía los fondos, creía que podría realizarse. Rangrok, en tanto, consideraba que sólo se necesitaría parte de ese dinero para cumplir ese fin mas, para que éste perdurase en el tiempo, había que seguir realizando inversiones para que se autosustentara.
— Veré qué se puede realizar, lady Faewood — dijo el príncipe, finalmente: — Después de ese resultado, habrá que analizar bien las posibilidades sobre qué hacer con ese dinero.
Los humanos asintieron y continuaron mirando el contenido del pergamino.
— Heredero de Slytherin por conquista… ¿A qué se refiere? — preguntó la mujer, mirando fijamente a Harry.
— Bueno, se sabe que él derrotó a Voldemort cuando era un bebé… Y, por fuentes fiables, se sabía que él debía ser el heredero de Slytherin — indicó Rangrok.
— Creo que, si usted conocía bien a Lily Potter, debe saber con certeza de que fue ella la persona que finalmente hizo desaparecer a ese ser — contrargumentó Faewood, seriamente: — Pero a su vez, también ambos sabemos que él no desapareció definitivamente — y volvió a mirar a su ahijado: — Harry, perdón por tener que preguntarlo ahora, pero… ¿Has visto a Voldemort?
El muchacho tragó saliva. Sabía que debía hablar con la verdad, por mucho que no lo deseara.
— Bueno, verán…
Los siguientes minutos Harry comenzó a explicar sus dos años en Hogwarts. De la forma en que supo que estaba la Piedra Filosofal y cómo un profesor, Quirrell, había sido poseído por Voldemort y buscaba la Piedra para resurgir. Continuó hablando sobre las tretas que había hecho para distraer a los profesores y al director Dumbledore después que había intentado, sin éxito, robar una de las bóvedas de Gringotts: primero usando un Troll que atacó en la noche de Halloween, luego maldiciendo la escoba en la cual se encontraba jugando Quidditch…
— Espera, se supone que los alumnos de primer año no pueden jugar Quidditch — interrumpió Alanna, con seriedad.
— Sí, pero eso lo podemos conversar después, ¿de acuerdo?
Y continuó su narración.
Habló luego de cómo él, Hermione y Ron — nombre que le hizo sentir dolor, pero que intentó pasar por alto —, descubrieron que lo que estaba en Hogwarts era lo mismo que podría haber sido robado de Gringotts y que estaba relacionado con Nicolás Flamel. De cómo cayeron en una detención en el Bosque Prohibido y que allí él se encontró con lo que parecía ser una sombra de Voldemort el cual hizo que su cicatriz reaccionara y cómo, a final de año, debido a que no tuvieron apoyo de algún profesor, fueron ellos tres los que descendieron a lo que debía ser una trampa para el mago oscuro, pero cuyos obstáculos fueron fáciles de pasar por los tres niños.
Finalmente, Harry explicó cómo Voldemort estaba en la cabeza del profesor Quirrell y cómo él consiguió la Piedra Filosofal que estaba escondida en el Espejo de Oesed, y también la forma en que consiguió derrotar a Voldemort gracias a la protección de su madre, Lily.
Cuando se detuvo, pidió algo de agua, el cual la sanadora Fraagia le entregó sin chistar, además de comenzar a revisar la condición del muchacho, sin importar que aún no le hiciese un chequeo previo.
— Espera. Quiero entender bien… — dijo Alanna, con una vena comenzando a remarcarse en su frente: — En tu primer año, no sólo tuviste que enfrentarte a Voldemort prácticamente solo, ya que tus amigos tenían tu edad y también eran sólo unos iniciados, sino que en tu colegio estaban dos artefactos sumamente poderosos y peligrosos como lo son la Piedra Filosofal y el Espejo de Muir Edised, que es su nombre real… ¿Y a nadie se le ocurrió creerte?
Harry asintió con nerviosismo. Sabía que lo que contó fue bastante resumido y que la mujer le pediría más detalles después.
— Argh… En fin… No creo que eso sea suficiente para que Harry sea declarado como heredero por conquista de Slytherin… — continuó, sin esperar respuesta del muchacho: — ¿Qué ocurrió en el segundo año? No creo que pueda ser peor que el primer año, ¿cierto?
El muchacho tragó saliva sonoramente. No quería pensar qué ocurriría después de que él contase lo que ocurrió el año escolar recién pasado. Mas, ante las miradas inquisitivas de los presentes, comenzó su narración.
Comenzó narrando su inicio de año, en el que Dobby, el elfo doméstico de los Malfoy, intentó detener a Harry de ir a Hogwarts, pero que gracias al auto de Arthur Weasley pudieron llegar a la escuela. Después, contó cómo comenzó a escuchar una voz en las paredes amenazando de matar y que tenía hambre. Luego, contó que en Halloween apareció una pared pintada indicando que la Cámara de los Secretos había sido abierta y que la gata del señor Filch, había sido petrificada.
Luego, narró cómo comenzaron a aumentar las petrificaciones y cómo él fue acusado de ser el Heredero de Slytherin al hablar pársel frente a una serpiente en la práctica de duelo hecho por el profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.
— Espera… ¿Hablas pársel? — preguntó Alanna: — Eso es bastante bueno; hay muchos hechizos de sanación que puede realizarlo solamente quien puede hablar esa lengua. Pero claro, acá es mal visto porque se dice que Voldemort hablaba pársel… Y sí, esa lengua si es característica de un Slytherin. Hablaremos de eso después.
Harry, quien se había preocupado por la reacción de su madrina, sintió su corazón animarse al ver que ella estaba feliz de su don y que le dijera que esa característica podría ayudar a la gente.
— Pero… No has dicho todo, por favor, continúa por favor — insistió su madrina.
Harry respiró profundamente y continuó su narración.
Las petrificaciones habían aumentado, y con ello comenzaron las restricciones de movimiento para los alumnos en la escuela. Todo empeoró cuando Hermione fue petrificada, y tanto Ron como él no sabían cómo continuar. Además, gracias a un diario de un Tom Riddle confirmaron la teoría de que la Cámara de los Secretos se había abierto cincuenta años atrás y que Hagrid, el guardián de las llaves, había sido acusado falsamente de haber abierto la Cámara.
Narró cómo siguiendo las pistas de Hagrid llegaron a un nido de acromántulas, las que estuvieron cerca de matarlos sin motivo, ya que esos seres no querían hablar de la criatura de la Cámara. La idea del guardián de las llaves resultó no dar frutos. Sin embargo, supieron finalmente qué era a lo que se enfrentaban, pues Hermione, antes de ser petrificada, había encontrado cuál era la criatura que estaba petrificando a los estudiantes: un basilisco.
Con esa declaración, los adultos presentes se quedaron de piedra.
— Harry… No me digas… — comenzó Alanna
— Bueno… Sí… Ya les digo cómo — contestó Harry, y continuó su historia.
Relató que, en el momento en que iban a informar sobre la situación, descubrieron que Ginny Weasley había sido secuestrada y llevada a la Cámara de los Secretos y, para saber dónde quedaba la entrada de la Cámara, recordaron que había muerto alguien antes y que su espíritu todavía vagaba en Hogwarts: Myrtle la Llorona, la que se encontraba en el baño de niñas en el segundo piso de la Escuela. Al preguntarle, ella explicó que había escuchado movimiento desde uno de los lavamanos del baño y que, cuando ella se asomó, vio un par de ojos amarillos que fueron los que extinguieron su vida.
Confirmando sus sospechas, Harry fue a buscar al profesor Lockhart junto a Ron… Y justo a tiempo, porque el rubio estaba intentando escapar. Lo condujeron a la Cámara de los Secretos y él intentó aplicar el hechizo Obliviate en ambos tras quitarle la varita a Ron, pero como dicha varita estaba rota, el hechizo estalló directamente contra el profesor, dejándolo sin memoria.
— Bastante que se lo merecía — comentó Rangrok: — Supongo que esto también amerita investigar las cuentas de ese bruto, y de esa manera compensar a quienes fueron dañados por su ambición al quitarles sus recuerdos. Aunque no es parte del motivo al que vinieron, igual sería bueno considerar esto como parte de las investigaciones contra toda la comunidad británica.
— Estoy de acuerdo — dijo Faewood, con seriedad: — Si tomamos cuenta de todo el daño que le han hecho a Harry, la comunidad mágica de Inglaterra tiene una deuda demasiado grande. Pero, Harry… aún no has terminado de contar lo que ocurrió en la Cámara de los Secretos.
— ¿Estás segura de que con esto no basta? — preguntó Harry, algo incómodo.
— Seguimos sin saber el motivo por el cual eres considerado el heredero de magia por parte de Slytherin — replicó su madrina: — Comprendo que es difícil, pero por favor, trata de continuar hasta el final.
Potter, aún nervioso por lo que sabía que vendría, continuó.
En el momento en que Lockhart perdió la memoria, parte de la Cámara cedió y lo separó de Ron, su compañero de aventuras. Sin embargo, por el bien de Ginny, tenía que continuar su camino.
Narró cómo se encontró con el espectro de Tom Riddle, el cual, no obstante, parecía más real que nunca. Los presentes vieron cómo el muchacho se estremecía al contar el momento en que ese espectro explicaba cómo logró hacerse más presente a partir de la energía vital de Ginny por medio del diario que ella llevaba, haciéndola vulnerable a ser poseída por él, llevándola a atacar a los estudiantes, quienes fueron petrificados por la mirada del basilisco en afortunados incidentes que evitaron sus muertes. También contó cómo Tom Riddle era en realidad Lord Voldemort y que, efectivamente, era el heredero de Slytherin. Mas, antes que cualquiera lo interrumpiera, continuó su relato, contando cómo en medio de su conversación apareció el fénix Fawkes junto al Sombrero Seleccionador.
Todos se estremecieron cuando Harry describió cómo Riddle invocó al basilisco y cómo el Sombrero Seleccionador le permitió sacar la Espada de Gryffindor para enfrentarse al basilisco y cómo él logró vencerlo… Aunque uno de los colmillos de la gran serpiente se había incrustado en su brazo.
Ante la declaración, tanto Alanna como Fraagia comenzaron a revisar el brazo herido y se maravillaban de que el veneno del basilisco no lo hubiese matado.
— Habría sido así… Si no hubiese sido porque Fawkes lloró sobre mi herida — dijo Harry.
Contó, después de eso, cómo con el colmillo del basilisco, logró derrotar a Voldemort, clavando el colmillo en el diario y cómo con ayuda de Fawkes lograron salir de la Cámara.
— ¿En el diario? Si por medio de eso él la estaba manipulando… — pensó Faewood, con seriedad.
— Más allá de eso… Ahora sabemos el motivo para que sea el heredero por magia de Slytherin… Y también de Gryffindor — dijo Ragnrok, con seriedad: — Necesitaremos de cualquier manera guardar esos pensamientos y registrarlos en un pensadero, para que nadie más sea capaz de clamar la herencia de ambas casas.
— Estoy de acuerdo — dijo Alanna: — Además, en caso de emergencia, sería bueno que tú, Harry, seas consciente de esta herencia, aunque no es necesario que se lo digas a más personas.
— Y… ¿puedo no clamar ambas casas? — preguntó el de ojos verdes, con preocupación.
Alanna comprendía el motivo para las dudas de su ahijado, pero le indicó:
— Sería bueno que las clamaras, como una protección adicional ante tus enemigos.
Harry alzó una ceja ante la declaración, pero podía entender la lógica detrás de esas palabras.
— ¿Y estas casas tienen anillos de heredero? — preguntó, confundido.
— Sí, y las puedes clamar hoy mismo — respondió Rangrok, con seriedad: — Una de las ventajas de esos anillos es que tienen en sí un encantamiento para hacerlos invisibles a los ojos de cualquiera, así que puedes tenerlos y nadie lo sabría.
El muchacho suspiró de alivio. En ese caso, sí sería una gran ventaja, no sólo por él mismo, sino que de esa forma podría proteger a cualquiera de los suyos que estuviese en Hogwarts.
— Entonces hoy clamaremos las casas y herencias que se puedan … El resto quedará a tu cargo, Rangrok — dijo la pelirroja, con firmeza: — Pero, por ahora, comencemos con el anillo de la casa Potter.
El príncipe goblin asintió y entregó una pequeña caja a Faewood, hecho de manera de roble rojo, barnizado con un tono parecido, en el cual, al abrirlo, se encontraba el anillo de heredero de los Potter.
El anillo era hecho de oro, con unas pocas inscripciones rúnicas, las cuales, según Alanna, representaban la protección necesaria para el heredero de la familia: protección de la mente, protección contra maldiciones menores, y un indicador de pociones que pudiesen envenenarlo. Tenía incrustado un pequeño rubí y, si uno podía centrarse, podía ver en todo eso los símbolos relacionados a la familia Potter: el sol, un león y una espada, representando el poder que poseían como magos de guerra luchando a favor de la verdad, con fiereza y ardor.
Alanna tomó el anillo e hizo que su ahijado se girara hacia ella para que recibiese el anillo de heredero.
— Harry James Potter… En nombre de tus padres y tus ancestros, es mi deber como tu madrina y tu nueva guardiana mágica entregarte el anillo de heredero. Tu casa, desde que aceptó la bendición de Madre Magia, ha luchado no por un poder concreto, sino que con el fin de proteger al inocente, mostrar la verdad, e iluminar la senda a quienes se desvían del camino de la Madre de todos, ya sea con el arte de las pociones como por el arte de la espada — comenzó, con firmeza: — Ninguno de los tuyos ha manchado su alma con la maldad, ni se ha impuesto a través de la tiranía; sin embargo, siempre han sido líderes y personas que están llamadas a guiar las generaciones futuras. Es por esto que han sido temidos por muchos y en más de una ocasión estuvieron cerca de la extinción por defender sus principios.
Harry tragó saliva. Él sabía bien que ésa era su situación ahora y que él, al igual que sus ancestros, sentía el mismo llamado, esta vez para combatir contra Voldemort.
— Al recibir este anillo, aceptas no sólo continuar con el legado de tus antepasados, sino que también estás llamado a construir un futuro a tus descendientes y, si llegase el momento de dar tu vida por otros, que sea por lo que es bueno y bello en este mundo. Que Madre Magia te llene de sus bendiciones y te guíe por el camino de la verdad y el bien — y sonrió, aunque sus ojos brillaban con poder: — Y bien, ¿aceptas esta responsabilidad, sabiendo lo que te aguarda en el futuro?
El muchacho miró a los ojos de su guardiana y luego miró el anillo. Pudo sentir que el mismo anillo aguardaba su respuesta y sentía las voces de muchas personas alrededor suyo, animándolo y dándole fuerzas. Por un momento, aunque no sabía si era cierto o no, sintió que incluso sus padres estaban ahí, acompañándolo y diciéndole cuán orgullosos estaban de él y que estarían a su lado siempre.
Sólo esas palabras bastaron para acercarse más al anillo y a su madrina, y responder con determinación:
— Lo acepto… Y espero que mis padres y antepasados me ayuden a seguir en el sendero correcto, tal como ellos lo hicieron — y sonrió.
Alanna le devolvió la sonrisa y procedió a colocar el anillo en el dedo índice de la mano derecha. Sin embargo, a mitad del proceso, la magia del anillo comenzó a agitarse, detectando algo anormal en su heredero. La mujer, sintiendo esa magia anormal, sacó rápidamente el anillo de Harry, asustándolo.
— ¿Qué ocurre? ¿Por qué el anillo me está rechazando?
Notitas de autor
Dun dun duuuuun...
Holis
Bueno... Ya ven a dónde vamos, finalmente.
Alanna es la heredera de LeFay, como se adelantaban, pero... ¿Harry es el heredero de Gawain? ¿En serio?
Lamentablemente... Eso no se resolverá en esta temporada, ni en la otra, por las dudas xD
Muchas gracias por seguir esta historia... Se acerca el final de temporada, por las dudas
Saludos y nos vemos el próximo capítulo
