Capítulo 11: Gringotts, parte 2
En el capítulo anterior
Alanna le devolvió la sonrisa y procedió a colocar el anillo en el dedo índice de la mano derecha. Sin embargo, a mitad del proceso, la magia del anillo comenzó a agitarse, detectando algo anormal en su heredero. La mujer, sintiendo esa magia anormal, sacó rápidamente el anillo de Harry, asustándolo.
— ¿Qué ocurre? ¿Por qué el anillo me está rechazando?
Tiempo actual
Alanna se concentró en la magia del anillo, cerrando los ojos y tratando de sentir qué es lo que podría estar ocurriendo, ignorando el rostro lleno de preocupación de su ahijado por el momento, ni las miradas sospechosas de los goblins presentes.
Sólo cuando sintió que comprendía la situación, abrió los ojos, guardó el anillo en la caja de roble rojo y se dirigió a Fraagia.
— Sanadora Fraagia, necesito que haga de forma urgente un chequeo de salud a mi ahijado. La magia del anillo detectó algo que amenazaba la conexión entre Harry y su magia familiar, y es por ello que ha preferido no completar el proceso de asimilación con la magia del muchacho.
Tanto Harry como los goblins agrandaron los ojos, sorprendidos.
— Comprendo… Pero para eso es mejor que lo llevemos a una de las cámaras atemporales de la enfermería; no sea que, por las consecuencias de la revisión, pase más tiempo del indicado y el heredero Potter-Black no pueda recibir su anillo de heredero — indicó la enfermera, con seriedad.
Tanto el príncipe como la pelirroja asintieron.
— Vamos cuanto antes, entonces — replicó Alanna, tomando del hombro a Harry y dándole una sonrisa reconfortante: — Las cámaras atemporales de los goblins son para casos extremos, pero como necesitamos que siga siendo hoy, es lo mejor para esta situación… Además, estar en una de esas cámaras es un honor para un humano, ya que no es normal que se permita ese tipo de atención.
Harry se sonrojó, entre avergonzado y agradecido por la atención que le estaban otorgando. Mas, antes que dijese algo, Alanna lo comenzó a guiar hacia aquel cuarto especial, en el cual, además de Fraagia, se encontraban dos asistentes de enfermería que estaban preparados para obedecer las órdenes de la enfermera jefe.
Al entrar, el muchacho comenzó a fijarse en la estructura del cuarto. Podía ver que en las esquinas estaban escritas runas que, si se analizaban detenidamente, determinaban el fin de ese cuarto: sanar al herido y alterar el tiempo de aquel lugar con tal de que se puedan realizar más procedimientos a favor del que necesite la ayuda del cuarto. Además, en una de las esquinas se encontraba un cubículo con runas para rituales más complejos, ya sea de purificación o de restauración. Finalmente, se fijó en la camilla y los instrumentos que estaban ahí, sorprendiéndose de ver muchas pociones y también muchos elementos de la medicina muggle.
Fraagia, con seriedad, solicitó al joven Potter que se recostara en la camilla y pidió a Alanna que se mantuviera a una distancia prudente para que su magia no interviniera con el proceso de diagnóstico. Luego, murmurando un encantamiento, comenzó a realizar la evaluación del muchacho.
Por el encantamiento, un pergamino comenzó a escribirse con los detalles del análisis de Harry. Para una persona normal de 13 años, el pergamino no debía ser completado con más de veinte o treinta centímetros, dependiendo de la salud heredada de sus padres, el que determina si tiene más o menos propensión a ciertas enfermedades. Sin embargo, el pergamino de Potter se iba acercando peligrosamente al metro con toda la información antes que éste se detuviera… Y eso incluso con algo de resistencia de parte del niño, que parecía querer luchar para no liberar todo lo que había vivido en su infancia.
Cuando al fin se detuvo. Fraagia comenzó a leerlo. Harry y Alanna notaron cómo el ceño de la goblin se fruncía cada vez más y cómo las venas de su frente comenzaban a manifestarse de manera peligrosa. En ese punto, la pelirroja, sabiendo que no había más magia en acción por el momento, se acercó a la sanadora y se puso a su lado para comenzar a leer el informe con los resultados de su ahijado, y también comenzó a enfurecerse con los resultados que arrojó el encantamiento.
El muchacho miró cómo algunos de los instrumentos del lugar parecían vibrar con la magia de la mujer, aunque aquello pasó muy rápido, ya que ella comenzó a concentrarse para controlar su magia. Cuando ambas terminaron de leer, Alanna se puso al lado del muchacho y, luego de ayudarlo a enderezarse en la camilla, le dio un gentil abrazo.
— Perdóname… Sabía que debía haber estado antes aquí, pero no lo hice — dijo, en un susurro, y el muchacho se sorprendió al sentir que ella temblaba para aguantar las ganas de llorar, por lo que no pudo evitar sentir el impulso de corresponder el abrazo.
— Pero estás aquí… Cuando nadie más quiso estar conmigo, llegaste — susurró, escondiéndose en su abrazo.
Pasaron unos momentos así, hasta que el carraspeo de parte de Fraagia los hizo separarse con lentitud.
— Es cierto que gracias a tu madrina podrás recuperarte a tiempo de todo esto que tienes, pero, mientras antes lo hagamos, mejor — dijo, toscamente.
— ¿Cuán mal está todo? — preguntó Harry, con cierto grado de confusión.
— Tan mal que, si hubieses esperado a tu segunda maduración, probablemente tu magia habría estallado en tu cara y habrías muerto, llevándose contigo a todos los que estuviesen cerca de ti a al menos cincuenta metros a la redonda — respondió la goblin, enojada.
El muchacho no pudo evitar tragar saliva.
— Espera… ¿Tanta magia está atrapada en ese encantamiento? — preguntó Alanna, confundida.
— Creo que la respuesta está en aprendiz de Alta Magia — respondió la sanadora, con seriedad: — Al salir de Hogwarts, sólo un pequeño porcentaje de magos puede entrar al estudio de las ramas de Alta Magia, porque necesita tanto un núcleo mágico grande como una buena cantidad de circuitos mágicos activos. Cuando alguien bloquea tanto el núcleo como los circuitos mágicos, estos terminan convirtiéndose en una bomba de tiempo que, con las maduraciones mágicas, pueden terminar estallando.
Harry parecía estar perdido con la conversación, hasta que finalmente pareció entender de qué hablaban, provocando que comenzara a enfadarse.
— Esperen… ¿Mi magia está bloqueada? — y, como si su voz hubiese sido un catalizador mágico, los instrumentos de las mesas y los muebles comenzaron a moverse y a temblar.
Cuando se dio cuenta de lo que pasaba, comenzó a intentar aplicar las lecciones de meditación en preparación a la oclumancia, pero pronto se percató de que no estaban dando el resultado que quería.
Alanna se acercó nuevamente a su ahijado y elevó un poco su propia energía para limitar el daño que podría causar el muchacho. Por un momento, ambas energías parecían querer combatir una contra la otra, pero la magia del menor finalmente cedió y comenzó a calmarse, haciendo que el muchacho se sintiera más tranquilo.
Pasaron unos minutos más antes que Harry volviese a respirar con calma, pero, cuando lo hizo, miró con seriedad a los adultos presentes.
— ¿Qué quiere decir que mi magia está bloqueada? — preguntó, tratando de mantenerse calmado.
Faewood miró a la sanadora, como si le pidiese permiso para explicarlo ella. Al ver que la otra asentía, respondió:
— Como te comenté anoche, la bendición de la magia de una persona se manifiesta por primera vez entre los cinco y los siete años. Pero hay algunos, como tú, que manifiestan su poder mucho antes. En algunos casos, cuando el poder es grande desde muy pequeño, se bloquea parcialmente esa magia para que tu cuerpo vaya creciendo de manera normal aunque tengas todo ese potencial, y se comienza a entrenar en la magia a menor edad, para que así no tenga mayores accidentes con su poder — comenzó, de forma cautelosa: — Lo normal es que ese bloqueo se te haya quitado a la edad que entras a Hogwarts para que de ese modo tu magia tenga afinidad plena con tu varita y así puedas tener mayor sensibilidad de la magia y puedas dominarla con mayor facilidad…
— Pero eso no pasó conmigo, ¿verdad? — interrumpió el muchacho.
— No solo eso — respondió Fraagia, con sus labios apretados para recordar que no podía insultar a nadie, por mucho que lo desease: — Lo normal es que tu núcleo mágico se bloquee como máximo a un treinta o un cuarenta por ciento del poder que ya manifiesta, y se vaya desbloqueando paulatinamente… Pero tu bloqueo está a más de un ochenta por ciento… Y fue un bloqueo sobre el bloqueo que hicieron tus padres… Hay otra firma mágica que supera al de tus padres.
Harry se sorprendió bastante ante la declaración porque, aunque sabía que no era un mago con poco poder, había momentos donde podía tener sensación de la magia y lo encontraba normal… Pero saber que en realidad su poder estaba bloqueado en mayor porcentaje de lo normal, y que aun así era capaz de tener accidentes mágicos… Y que podría ser capaz de mucho más…
Sintió nauseas. Sin embargo, por la seriedad de su madrina y de la sanadora, sabía que podía haber mucho más de lo que mencionaron, por lo que trató de seguir manteniendo la calma. Entonces, volvió a preguntar, con su voz apretada y sintiendo algo de angustia:
— Pero eso no es todo… ¿Verdad? Ambas parecen tener deseos profundos de matar a alguien.
Alanna asintió.
— Aparte de comprobar el real daño que te hicieron los Dursley… Alguien puso compulsiones que, a largo plazo, podrían haber provocado que tu personalidad fuese tal como el que lo conjuró quería que fueses… Impulsivo, sin seguir las reglas, discriminando abiertamente a todo aquél que no piense al igual que tú, obedeciendo a diferentes personas… Incluso habría influido sobre de qué persona te podrías enamorar y hacer una familia — respondió, con seriedad. — Sin embargo, también nos alivia un poco que tú, por tu propia inteligencia, podías sentir la diferencia entre lo que te hacía pensar la compulsión y lo que realmente pensabas y, por eso, tú mismo lograste romper parte de esas ilusiones.
Los ojos del muchacho se agrandaron ante la seriedad de la situación. Podía recordar esos momentos en que sentía esa confusión y que realmente sentía que su raciocinio vencía sobre lo que parecía insensato. Por otra parte, sintió nuevamente alegría al escuchar el orgullo por parte de su madrina al haber conseguido vencer sus limitaciones con su propio poder.
— Y lo que no se ha roto… ¿Cómo se puede quitar? No quiero que siga eso en mi mente — declaró el muchacho, enfadado.
En ese momento, Alanna hizo un gesto con la mirada a Fraagia para que responda a esa pregunta.
— Es un procedimiento complejo, que, en circunstancias normales, te habría llevado a estar aquí por más de un día. Pero, estando en el interior de esta cámara, no serás influenciado por el paso del tiempo — introdujo, secamente: — En sí, el ritual es uno que te llevará a romper las ataduras sobre tu magia… Pero antes, debemos sacar la magia oscura que reside en tu cicatriz… Ya que es un fragmento de alma.
Por un momento, el muchacho pareció confundido ante la declaración. Sin embargo, al ir recordando las veces en que su cicatriz había reaccionado ante la cercanía con Voldemort en el primer año y los dolores de cabeza que sentía cuando sentía una amenaza relacionada al mago oscuro… Sintió cómo su estómago cedía ante la presión de sus propias emociones y vomitó lo que había desayunado. Afortunadamente, uno de los asistentes de la sanadora se dio cuenta del dilema del muchacho y, cuando iba a vomitar, invocó un balde donde el muchacho pudo descargar el contenido de su estómago, acompañado de algo de bilis. Faewood, dándose cuenta de lo mal que se sentía su ahijado, se acercó a él y, superando el asco, comenzó a acariciar su espalda, haciendo círculos con sus manos.
Luego de vomitar, el asistente, apartando el balde utilizado, le ofreció agua y un poco de poción calmante — no en exceso, por lo delicado del estómago del chico—, para ayudar en el proceso de recuperación. Harry, agradecido, se lo tomó lentamente, y estuvo atento a lo que Fraagia podía indicar.
— Bueno… No te puedo negar que hayas vomitado; en cierta forma, eso ayudará al proceso… Si no lo hacías ahora, puede que tu estómago te lo hubiese pedido después del proceso — indicó, antes de carraspear. — Como te decía, tenemos que sacar ese fragmento de alma, liberar tus limitaciones, y limpiarte de todo lo que podía estar impidiendo que desarrolles todas tus capacidades… y, por eso, era muy probable que te sintieses mal después del proceso.
Tanto Harry como su madrina asintieron. Podían comprender bien la explicación de la sanadora y las consecuencias que podían ocurrir con el ritual.
— Entonces… ¿Qué hay que hacer ahora? — preguntó la pelirroja.
La sanadora miró al muchacho con gentileza… Dentro de lo posible, para ser una goblin, y respondió:
— Sé que esto puede ser complicado, pero es necesario que te saques la ropa… permaneciendo en ropa interior, claro, y te recuestes en la camilla. Con nuestra magia te haremos dormir mientras hacemos el proceso. De esa manera, aunque parezca peligroso, no podrás intentar controlar tu magia que salga libremente. Es mejor liberar el nudo ahora que en cuatro años más.
— Pero… Si se libera mucha magia, ustedes pueden resultar dañadas — dijo Harry y su madrina asintió, apoyando al muchacho.
— Vamos, no es la primera vez que hacemos este procedimiento. Ya ningún exceso de magia nos sorprende ni nos asusta — declaró Fraagia sonriendo ampliamente. — Además, nuestra prioridad siempre será propiciar la recuperación de nuestros pacientes, sin importar los riesgos — y, atrás de ella, se escucharon palabras de apoyo a la declaración de la sanadora.
Alanna suspiró, preocupada.
— Si van a arriesgar tanto, entonces, mientras ustedes proceden con el ritual, estaré entonando una de las oraciones dedicadas a Madre Magia para proteger el proceso y… Bueno, si la resonancia mágica de Harry resulta ser tan explosiva como tememos, que no termine dañando Gringotts… Eso podría levantar más de una sospecha — declaró, con preocupación. — No seré una sacerdotisa, formalmente hablando, pero puedo ayudar en eso.
El equipo y el mismo Harry asintieron agradecidos por la ayuda.
— Entonces, mientras antes comencemos, mejor — declaró la sanadora y comenzó a dar órdenes a su equipo para preparar todo para el ritual.
Con mucho cuidado y vergüenza, Harry comenzó a desvestirse, y pronto los adultos presentes comenzaron a percatarse de las cicatrices y las marcas de la mala alimentación sufrida por su estadía con los Dursley. Por respeto y por no querer hacerlo sentir acosado, no le dijeron nada, por muchos deseos que tenían de hacerlo.
El muchacho se recostó nuevamente en la camilla y, por orden de Fraagia, uno de los sanadores conjuró un encantamiento que hizo que el muchacho se durmiera rápidamente. Mientras sentía los efectos del encantamiento, veía cómo la sanadora indicó a la pelirroja que comenzara su plegaria a Madre Magia para protegerlos a todos, ya que sabía que este ritual no sería igual a otros realizados antes. Finalmente, se durmió mientras escuchaba la voz de Alanna cantando, probablemente en latín, el encantamiento de protección para él y para los que estaban ahí…
Cuando finalmente despertó, Harry sintió que había pasado mucho tiempo desde el momento en que escuchó la voz de su madrina cantar el himno a Madre Magia.
Estando más consciente de sí mismo, sintió que su cuerpo parecía doler en todas partes, como si hubiese corrido una maratón sin beber agua o siquiera detenerse para tomar un respiro y seguir su corrida. Pero, a su vez, se sentía más libre y feliz, como si su cuerpo se hubiera liberado de un gran peso que lo estaba aplastando sin darse cuenta.
Tanto se había concentrado en sí mismo, que no se había preocupado en saber lo que había ocurrido a su alrededor y, cuando al fin lo hizo, no pudo evitar sentir temor al ver el daño que había causado.
De las cosas materiales, no quedaba nada en su sitio. Todo estaba desperdigado por la habitación, algunas de las herramientas médicas partidas por la mitad, y muchos de los viales con pociones se encontraban destrozados en el suelo.
De las personas, en tanto…
Fraagia parecía ser la más sana del equipo, y se movía ágilmente entre el desastre para ayudar a los que se encontraban más afectados por el impulso de magia liberado por el muchacho. Alanna, en tanto, no parecía haber sufrido mayores consecuencias del ritual, con excepción de algunos cortes que marcaban su rostro y manos. Mas, al sentir que el muchacho la miraba, ella dirigió su mirada a él y le mostró una amplia sonrisa, tratando de demostrarle que lo vivido no había sido tanto como aparentaba ser. Como pudo, se acercó a él y le preguntó si estaba bien.
— Realmente siento la diferencia entre cómo estaba antes y cómo se siente mi magia ahora… Pero también siento que mi cuerpo no parecía estar listo para tanta energía — respondió, sintiéndose aún algo adolorido.
— Bueno, nada que unos meses de pociones nutritivas y más entrenamiento físico no ayuden. Se nota que juegas Quidditch, pero eso no te ayuda para la condición de tus músculos, en especial en tus brazos y tus piernas — dijo su madrina, con tono relajado: — Pero, ahora que estás mejor y puedes controlar tanto tu cuerpo como tu magia, podemos volver con Rangrok y así podrás recibir tu anillo de heredero Potter… Y quizás, con el tiempo que ha transcurrido, al menos podrías clamar tus anillos de Gryffindor y Slytherin, si es que no se ha encontrado aún el anillo de Peverell, que siempre es una posibilidad.
— Pero… ¿No deberíamos ayudar a la sanadora Fraagia y al equipo médico? — preguntó el muchacho, preocupado.
Al escuchar su nombre, la sanadora se acercó a los dos con seriedad y miró al muchacho.
— Sé que estás preocupado, pero yo me encargo de mi equipo y mi sala de tratamientos. No hagas que el esfuerzo de todos nosotros sea en vano, muchacho… Pues que la persona que te hizo eso también debe pagar por su intento de detenerte y por permitir que sufrieras todo ese daño — dijo, seriamente.
— ¿Tienes la firma mágica del que lo hizo? — preguntó Alanna.
Como respuesta, la goblin le entregó un papel doblado.
— Te lo entrego a ti, por ser su guardiana. Creo que todo quedará más claro cuando el muchacho se ponga sus anillos y puedan leer el testamento de los Potter… porque definitivamente algo no me cuadra aquí. Sólo cuando lo vean, será bueno que le muestres quién le hizo ese daño, pero no antes — indicó, tratando de mantener la calma.
La pelirroja asintió y, luego de ayudar al muchacho a vestirse, salieron de la cámara y comenzaron el camino de regreso a la oficina de Rangrok.
Harry, mientras caminaban, notó que Alanna miró discretamente el papel y lo cerró, apretando fuertemente el papel. Sin embargo, ella no dirigió una sola palabra al respecto.
Cuando entraron nuevamente al despacho, notaron que el príncipe goblin estaba con muchos papeles alrededor, además de tener frente a sí no sólo el anillo de Potter, sino que también otros tres anillos más, los que supuso que eran de las otras casas que tenía de herencia.
— Veo que no perdiste el tiempo, Rangrok — comentó Faewood, con seriedad.
— Y veo que tuvieron que hacer el diagnóstico y tratar al muchacho lo antes posible — dijo Rangrok: — Heredero Potter-Black, se nota la diferencia en su magia y, aunque se nota que su madrina hizo lo posible para evitar el daño a nuestra institución, al sentir los efectos de un ritual, tuvimos que cerrar al menos por media hora el banco, para así evitar que magos sintiesen la anomalía mágica — y miró a Alanna: — ¿Tanto era el bloqueo que tenía?
La pelirroja asintió.
—Eso… Y otras cosas que hacían que el anillo Potter reaccionara mal frente a la situación. Incluso habría sido peor si se hubiese puesto primero el anillo de Slytherin o el de Gryffindor — explicó, con seriedad.
Harry todavía estaba algo confundido ante la situación, pero su cuerpo estaba aún demasiado adolorido como para pensar mucho.
— En fin… Ha llegado el momento de que se ponga los anillos, heredero Potter-Black. Hasta que usted lo indique, no hablaremos sobre sus otras herencias — dijo Rangrok, solemnemente.
El muchacho asintió. Alanna, en tanto, dijo nuevamente las palabras de investimiento del anillo. Harry, seriamente, sintió esta vez la magia de su familia fluir libremente por su cuerpo, dándole fuerza, valor e iniciándolo en los secretos de la familia.
Lo que ninguno de los que estaban en Gringotts sospechaba, era que en el momento en que Potter se puso el anillo, unos artefactos que se encontraban en el despacho del director de Hogwarts comenzaron a brillar y a moverse descontroladamente, llamando la atención del anciano que se encontraba allí.
Antes de eso, él estaba pensando en cómo seguiría probando a Potter. Era cierto que el escape de Sirius Black podría ayudar con eso, aunque para lograrlo debía convencer a Fudge que los dementores eran la mejor opción para detener al fugitivo e impedir que se juntara con su ahijado… Y bueno, si se llevaban su alma y el del muchacho, mejor para él.
En eso estaba cuando los monitores que vigilaban al muchacho comenzaron a reaccionar y, luego de moverse fuera de control, se rompieron sin posibilidad de reparación.
— ¿Cómo es posible? Se supone que Potter debería estar con los Dursley y que ellos no lo dejarían usar magia… ¿Qué ocurrió? A menos que… — y agrandó sus ojos de la sorpresa…
Y mucho más cuando fue a revisar las reliquias Potter que había requisado para investigar sus propiedades, especialmente el Grimorio familiar, habían desaparecido de sus estanterías.
— ¿Puede ser esto posible? Sólo si Potter toma su anillo de heredero… No, no debe ser… Potter nunca debería estar en Gringotts solo…
Tenía que ir donde los Dursley y saber qué ocurría… Potter era su arma, de nadie más…
Harry abrió sus ojos luego de recibir la bendición de su familia y sentir la conexión con sus ancestros, y sabía bien que, si llegaba más profundo, podía sentir la conexión con la misma Madre Magia. No atrevía a imaginarse qué ocurriría al ponerse los otros anillos.
— Muy bien… Ahora debe ponerse los otros anillos, dejando el espacio que se utilizará para el anillo de heredero Black — indico Rangrok. — Por mientras, uno de los goblins ya puede sacar el testamento de James y Lily Potter.
El muchacho asintió y, con ayuda de Alanna, se dedicó a colocar los anillos de heredero de Peverell, Gryffindor y Slytherin, sintiendo en cada ocasión el poder que conllevaba cada anillo de heredero.
Tanto el príncipe goblin como la humana se maravillaron de la conexión con la magia que tenía Harry, pero sabían bien que pronto debía aprender a manejarlo… Y ojalá con un maestro competente, de aquellos que en este momento hacían falta en Hogwarts.
Cuando finalmente se colocó el anillo de Slytherin, el muchacho parecía cerca de caer desmayado ante tanto poder y conexión con la magia de los ancestros, pero sabía que si ocurría, no podría conocer la última voluntad de sus padres, por lo que luchó mentalmente para mantenerse despierto. Alanna, sintiendo esto, puso su mano en el hombro del muchacho y le preguntó con seriedad:
— ¿Quieres realmente leer el testamento de tus padres hoy?
Harry cerró sus ojos, tratando de luchar contra las sensaciones que le provocaba la cantidad de magia ajena y dijo:
— Creo que he esperado toda mi vida, desde pequeño y especialmente ahora que estoy en Hogwarts… y no sé si pueda esperar mucho más. Necesito saber cuáles eran sus deseos y sus expectativas, y creo que sólo así puedo pensar en cómo forjar mi propio camino — y miró a Rangrok: — Por favor, si podemos comenzar a leerlo, lo agradecería mucho.
El príncipe goblin miró la lucha interna que tenía el muchacho y, admirándose de la fortaleza que aparentaba tener, asintió.
— Lady Alanna, creo que ésta era una de las condiciones principales para su regreso. También usted necesitaba saber sobre la voluntad de los Potter para su hijo. Es buen momento para hacerlo. Luego, el muchacho podrá descansar — opinó.
Alanna, algo acongojada, movió su cabeza afirmativamente, permitiendo que finalmente el momento llegase.
— En ese caso, Harry, debes ser el primero en tomar el testamento de tus padres para que el sello se rompa. Luego, si quieres, yo puedo leerlo — indicó, con seriedad.
El muchacho, sin dar más indicación, tomó de las manos de Rangrok el pergamino que contenía el testamento. Pudo ver en sus bordes pequeños rastros de hollín mezclado con polvo pese a que se notaba que intentaron limpiarlo; la marca de que el pergamino había viajado por la red floo. Al sentir la magia del muchacho, el sello se rompió y las palabras comenzaron a surgir en el pergamino. Luego, Harry le pasó el texto a su madrina, demasiado nervioso y cansado como para leerlo él mismo.
Ella, recibiendo el pergamino, hizo una lectura rápida antes de leerlo en voz alta y, leyendo cierto párrafo específico, sus ojos se agrandaron y palideció, preocupada por la reacción que tendría su ahijado al escuchar esta parte específica del texto. Mas, como ya se había comprometido a continuar, reunió fuerzas y comenzó a leer, viendo la expectación tanto del muchacho como del goblin.
Para Gringotts, Banco de Magia:
Nosotros, James Potter y Lilly Potter née Evans, libres de compulsiones y de elementos que puedan alterar nuestra voluntad, y tal como indica el anexado que permite su recepción, enviamos esta carta con Intencionalidad de Testamento mediante la más segura de las rutas de la red floo, no sólo con la esperanza de asegurar un futuro para nuestro hijo, sino que también con la seguridad que, aunque nosotros dimos nuestra vida por lo que es más valioso para nosotros, todos aquellos que estuvieron involucrados de una manera u otra en nuestra muerte deben hacerse responsables de sus acciones, las que no sólo han causado daño no sólo a nuestra familia, sino que a toda la comunidad mágica.
Tal como tememos, si llegase a abrirse este Testamento, significaría que el Guardián del Secreto, Peter Pettigrew, nos ha traicionado, convirtiéndose en el causante de la caída de nuestra familia. Él es el primero, como traidor y partícipe de una maquinación mayor, a quien clamamos a Madre Magia que haga justicia por nosotros. A él, y a quien realizó el encantamiento Fidelius sobre nuestro hogar.
Harry, si estás leyendo esto, lamentamos no estar allí para ti… No poder ver tu avance en la magia, o ver cómo creces o te desarrollas como una persona que, incluso si unimos lo mejor de nosotros, sabemos que serás mucho mejor persona que nosotros juntos. Pese a que escuches cualquier cosa de nosotros y de nuestra vida, no dudes que te amamos más que a nuestra propia vida, y si pudiésemos dar nuestra vida una y otra vez para que puedas crecer sin sufrimiento, lo haríamos por ese amor. Te amamos demasiado y eres para nosotros lo mejor que llegó a nuestra vida…
Mientras la mujer leía esas palabras dedicadas al muchacho, éste comenzó a sentir una presión en el pecho, sin saber qué sentir realmente, incapaz de decidir si llorar por el amor que mostraban sus padres hacia él, o reclamar al cielo y a los dioses por la injusticia de no tenerlos a su lado para disfrutar de aquel amor. Por primera vez, podía saber de primera fuente cuánto lo amaban sus padres y cómo ese amor los llevó a dar todo por él.
Sin embargo, antes de poder decir algo o de preguntar por alguna situación, Alanna decidió continuar leyendo, sabiendo que los sentimientos de su sobrino la golpeaban fuertemente y que él aún no se había recuperado siquiera del ritual que vivió tan sólo momentos atrás.
Con excepción de unos elementos específicos que se detallan en un archivo adjunto, todas nuestras posesiones materiales quedan en manos de Harry. Ambos sabemos que, con la guía adecuada, él podrá llevar a la casa Potter a una nueva época de prosperidad para nuestra familia. Reconocemos que fueron nuestros errores y nuestras faltas de juicio los que pusieron en riesgo nuestro legado, pero sabemos que quienes estarán a cargo de nuestro hijo lo ayudarán a ser un mago de excelencia, como todo Potter debe ser.
También declaramos que, a causa de nuestro fallecimiento, nuestro hijo Harry debe quedar irrefutablemente al cuidado de las siguientes personas: Alanna Faewood, Sirius Black, Alice Longbottom y/o Severus Snape. Si por alguna circunstancia ninguno de ellos puede cuidar a nuestro heredero, el cuidado de Harry quedará a cargo de la familia Greengrass o de la familia Bones. Bajo ninguna circunstancia nuestro hijo debe quedar en manos de Petunia y Vernon Dursley. Que Madre Magia tenga piedad de aquél que no ha cumplido nuestra voluntad.
Clamamos la protección de la familia LeFay para Harry, tal como Alanna Faewood nos ofreció poco antes de escondernos en Godric's Hollow. Pese a todos los mitos que existen tras esta familia, sabemos que ellos protegerán a nuestro hijo de todas las manipulaciones a las cuales se desea someter a nuestro hijo. Hasta que Harry cumpla la mayoría de edad, debe ser considerado como un miembro de la casa LeFay.
Esta carta abole en su totalidad cualquier otro documento presentado en nuestro nombre, independiente de quien lo haya presentado o redactado.
Finalmente, antes de terminar esta carta, hemos de dejar en claro nuestra posición:
Dumbledore, sabemos lo que hiciste, sabemos cuáles son tus intenciones y te aseguramos que en esta vida o en el más allá pagarás por tus juegos. Que todos sepan que la familia Potter declara como enemigo de nuestro linaje a Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, y a todo aquél que sea partícipe voluntariamente de la traición a la familia Potter. Que Madre Magia nos escuche. Así lo decretamos, y que así sea.
Notitas de autor
Y... Bien, ya se sabe todo
Holis ^^
Ahm... Bueno, primero que todo, quiero desearles a todos un feliz año 2023. Que todos sus propósitos para este año lleguen a buen término.
Después... Sí, lamento la demora. Mi final de año estuvo bastante ocupado. Debía dejar todo listo para salir de vacaciones, esperando así no tener mayores problemas. Al menos, hasta ahora, y por estar ya de vacaciones, no he recibido nada negativo, así que meh.
Ahora con el capítulo... Yo les dije que pronto se sabrían verdades... Y vaya verdades que salieron, ¿no?
Sí... Ahora Dumbledore es enemigo de la casa Potter. ¿Qué consecuencias habrá con eso? Lo sabremos... No ahora, pero sí a lo largo de la saga. Pero créanme, esto va a romper mucho los lazos que se habían estado formando entre Harry y el anciano, sólo que, claramente, aún no lo veremos.
Muchas gracias por leer esta historia y nos vemos en el penúltimo capítulo de este arco que será, ojalá, la próxima semana.
Saludos!
