CAPITULO 3
COMPAÑEROS
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Naruto saltaba de un lado a otro, gritando, dando vueltas en círculos y vociferándole al mundo que el llegaría a ser Hokage y que nadie lo podría detener. Con bastante timidez, Hinata se mantenía quieta, mirándolo, admirando su actitud de superación y apuntando a seguir sus pasos mientras apretaba la campana en su mano.
Amarrado en el tronco estaba Sasuke Uchiha, sintiéndose más furioso de lo que se había sentido en toda su vida. Estaba temblando de rabia mientras veía como Naruto le restregaba en la cara el hecho de que él tenía una campanita en su mano y Sasuke estaba atado contra un tronco tal como se los había advertido Kakashi al comienzo de su prueba de supervivencia.
Su misión es poder quitarme una de estas campanas. Quien no lo logre, no almorzará. Lo amarraré en ese tronco y comeré frente a él. Esa persona reprobará, ya que no podrá completar su misión y tendrá que volver a la Academia. Podría ser uno de ustedes, o los tres.
―¿Quién es el perdedor ahora eh? ¿Eh? ―Naruto le preguntó sólo a pasos de él, mostrándole la campana y haciéndola sonar―. Los últimos serán los primeros, per-de-dor.
―Cierra la boca ―gruñó Sasuke. Estaba de tan mal humor, que todo a su alrededor parecía más oscuro―. ¡Esto no demuestra nada!
―Demuestra que yo soy mejor que tú. Perdedor ―Naruto le sacó la lengua. Sasuke deseó con todo su corazón que no hubiese estado amarrado, pues lo habría molido a golpes―. Mándame una postal desde la Academia.
―Ya, ya. Basta ―dijo Kakashi, suspirando y parándose frente a los tres―. Veamos. ¿Qué opino de todo este ejercicio? ―se tomó el mentón y comenzó a pensar muy bien en lo que iba a decir―. Naruto es ruidoso, no sabe hacer nada más que clones y su impulsividad podría poner en peligro a todo el grupo si no la controla.
Naruto se cruzó de brazos.
―Aun así conseguí la campana.
―Por otro lado, Hinata es demasiado indecisa y sus nervios la traicionan en cada paso que da. Se rindió antes de comenzar. Sin embargo, algo la hizo cambiar de opinión durante el entrenamiento y al agruparse con Naruto pudieron engañarme. Algo, que intentaré borrar para siempre de mis memorias. Bien hecho, Naruto, Hinata ―les entregó a cada uno una caja de almuerzo―. Pueden comer. Sasuke, puedes observarlos mientras comen, ya que, bueno… fracasaste.
―¡Un Uchiha no fracasa! ―gritó con rabia Sasuke. Ya era mucho lo que estaba aguantando―. ¡Pelea conmigo ahora! ¡Te demostraré que soy mucho más hábil que esos dos!
―Nadie ha puesto eso en duda ―admitió Kakashi subiendo los brazos. El rostro de Naruto se puso azul―. Eres mucho más inteligente que Naruto y más fuerte que Hinata. ¿Entiendes entonces por qué tú estás amarrado a un tronco y ellos no?
―¡Por qué no dices las cosas de una vez y dejas de hacerme perder el tiempo! ―le gritó rechinando los dientes.
―Dijiste: 'Yo no soy como esos dos' cuando intentaste quitarme las campanas ―prosiguió Kakashi parándose frente a Sasuke y dejando a Naruto y a Hinata atrás―. Y es cierto. Eres más hábil, más fuerte, más astuto, más rápido, determinado e inteligente. Sin embargo, asumiste que esos dos sólo serían un estorbo si trabajaban contigo e intentaste hacer todo solo. Los ninjas que trabajan sólo dependiendo de sí mismos olvidando a sus compañeros… son basura.
―¡Repite eso! ―lo desafió Sasuke, no iba a aguantar que nadie lo llamara basura. Naruto se tapó la boca con las manos para no reír y Hinata miró la escena con mucha tristeza. Sasuke odió la mirada que le estaba dando―. Itachi siempre trabajó solo y fue el mejor shinobi de su generación.
―¿Y esos son los pasos que quieres seguir? ¿Ser como Itachi Uchiha? ¿Ser como el hombre a quien sueñas matar?
La pregunta caló hondo en el pecho de Sasuke. Las imágenes de sus padres muertos y la sombra de su hermano sobre sus cadáveres aun lo perseguían.
―Ellos tienen una campana y tú no por una simple razón: Teamwork ―Kakashi cerró su libro erótico y lo guardó. Era la primera lección como maestro que estaba dando y quería que su alumno le pusiera completa atención―. Ambos vieron sus propias debilidades y se unieron para engañarme. Si no fueses tan obstinado y no estuvieras obsesionado con vencer a tus compañeros en vez de ayudarles a superarse habrías visto lo obvio ―apuntó su dedo pulgar en dirección a Naruto y suspiró―. Naruto puede hacer un gran número de clones de sombras que me hubiese costado vencer al mismo tiempo. Mi atención habría sido puesta en evitar que se me acercaran y golpearan, distrayéndome ―luego miró en dirección a Hinata y le sonrió con los ojos, con lo cual la kunoichi sonrojó―. Hinata es más pequeña que ustedes dos y se esconde mejor, apenas hace ruido y es bastante buena con el taijutsu por lo que leí en su ficha. Por eso, mientras Naruto me atacaba, Hinata se escabulló y me quitó las campanas. Usaron a la perfección sus mejores cualidades. Se demoraron bastante en ver lo obvio, pero lo lograron ―cerró los ojos y movió el rostro nuevamente hacia Sasuke―. Y ahí es donde entras tú, Sasuke: tienes la inteligencia para haber ocupado estos dos elementos a tu favor e idear un plan con mucha más rapidez que ellos. Pero no lo hiciste. En una situación real, en esos minutos que perdieron ideando qué hacer, los habrían matado, a los tres.
―¡Sólo eran dos campanas! ―alegó Sasuke. No podía entender cuál era el punto de ese ejercicio. Si se unían de cualquier forma uno iba a reprobar.
―¿Por qué crees que los dividen en grupos de tres? ¿Porque es un número mágico? ¡Las misiones se realizan en grupos por algo! ―Kakashi suspiró. Nunca nadie había aprobado esa prueba con él―. Si no ves la respuesta a esa pregunta, entonces no es ninguna novedad que fracasaras en entender el punto y propósito de esta prueba de supervivencia.
Naruto rió apuntando a Sasuke con el dedo índice. Era la primera vez que veía que alguien no estaba besándole los pies al chico Uchiha. Cada vez más pensaba que Aakashi era cool.
―Sasuke es un fracaso.
―¡Naruto! Tú tampoco lo hiciste mucho mejor ―Kakashi le dio la espalda a Sasuke y miró a Naruto―. Si no estuvieses buscando motivos para discutir con Sasuke todo el tiempo habrías visto que sus habilidades son mayores que las tuyas y hubieses intentado al menos aprender algo de él ―luego su ojo visible se enfocó en Hinata y ésta sintió que paralizaba―. Y tú, Hinata. Sólo te preocupaste de Naruto durante todo el ejercicio. Ni si quiera una vez intentaste ayudar a Sasuke. Los tres fracasaron en ese sentido, aunque Sasuke lo hizo con honores.
Todos permanecieron en silencio en ese momento. Se miraron los unos a los otros entendiendo de alguna forma que eran un equipo de ahí en adelante. No iban a lograr avanzar si seguían enfocándose tan solo en sus propios asuntos sin entender o ayudar al otro. Naruto se cruzó de brazos y le hizo un gesto de desprecio a Sasuke estirando los labios en una mueca. Por su parte, Hinata notó que lo que decía su instructor era cierto, Uchiha-kun la asustaba e intimidaba muchísimo, pero también era su compañero.
―¡Sasuke! No necesitas volver a la Academia. En tu caso deberías darte por vencido con la idea de convertirte en un Shinobi.
La voz de Kakashi era severa. Los párpados de Sasuke subieron y sintió que le daba un golpe en el estómago con esas palabras.
―¿Cómo puedes decir algo así? ―preguntó bajando el rostro, su flequillo le cubría los ojos proyectando una sombra en su rostro. Se mordía los labios con tanta fuerza que podía sentir el sabor de su propia sangre―. ¿Crees que porque no pude obtener una estúpida campana me voy a dar por vencido?
―Eres sólo un niño. ¿Crees que ser un shinobi es fácil sólo porque manejas unos cuantos ninjutsus? ¿Crees que ser un ninja significa sólo vengar a tu clan? Si tu motivación para estar aquí es matar a tu hermano, ¡Entonces eres un idiota y no seré tu maestro! ― Kakashi dio unos pasos adelante, sintiendo todo ese odio que provenía de Sasuke. Estaba tan tenso, tan lleno de rabia y frustración. Kakashi se agachó levemente hacia él―. No cargues tanto peso sobre tus hombros Sasuke. Te terminará consumiendo ―volvió a pararse derecho mirando al resto de sus alumnos―. Hinata, Naruto, tomen sus bentos y almuercen. Le daré una oportunidad más a Sasuke esta tarde para demostrar que puede quitarme una campana.
Kakashi les dio la espalda y comenzó a caminar, descuidado como siempre, hacia el bosque. Naruto abrió la caja en que estaba su almuerzo y la olfateo con los ojos llenos de lágrimas. Hinata, muy tímida como para estar comiendo en público, se preguntó si hacerlo frente a la persona que admiraba sería prudente. Sobre todo por la forma en que Sasuke los miraba.
―¡Huele delicioso! ―dijo Naruto aspirando la fragancia de la comida―. ¡Itadakimasu! ―partió los palitos de madera y comenzó a comer su arroz con muchísima exageración, haciendo ruidos una y otra vez sobre lo exquisito que estaba.
El estómago de Sasuke sonó entonces. Frunció las cejas, irritado de aquello, como si no hubiese sido suficiente para su orgullo todo lo que le había dicho Kakashi en frente de dos individuos que consideraba completamente inferiores a él. Además, ahora tendría que escuchar cómo se burlaban de él por tener hambre y no poder hacer nada al respecto.
―Que delicioso esta esto. ¿No, Hinata? ―le preguntó Naruto con una sonrisa traviesa mirando a Sasuke con burla―. El arroz parece celestial ―Sasuke bajó el rostro y gruñó, prometiéndose a sí mismo que le daría la paliza de su vida a Naruto si conseguía desamarrar esas cuerdas―. Y estas verduras están sazonadas perfectamente ―cada bocado que daba lo comía lentamente casi frente a Sasuke y éste lo miraba cada vez con más rabia―. Y este pollo…
―¡Ya cállate! ―le gritó mientras su estómago sonaba otra vez y un leve rubor cubría sus mejillas.
―¿Tienes hambre, Sa-su-ke? ―le preguntó Naruto sonriendo con malicia mientras sus ojos se achinaban―. Es sólo cosa que me lo pidas y yo tal vez podría darte de mi delicioso almuerzo.
―Prefiero morir antes que pedirte algo ―respondió Sasuke moviendo su rostro en otra dirección.
Fue entonces que se encontró con los ojos de Hinata y las palabras de Naruto comenzaron a hacer sentido. Era sólo cosa de que lo pidiera.
Hinata los miraba confundida mientras partía los palitos y masticaba lentamente un poco de arroz, avergonzada por la mirada que le estaba dando Sasuke. Tragó pesadamente y lo miró de vuelta poniéndose completamente roja. ¿Por qué la estaba mirando así? ¿Acaso tenía algún arroz en el rostro?
Volvió a mirar en dirección de su bento y sacó un poco de verduras y se las comió. Aun podía percatarse que Sasuke la estaba mirando y podía escuchar su estómago gruñir. Pensó en ofrecerle de su almuerzo pero, él seguramente le gritaría y le diría que no necesitaba su caridad o algo por el estilo. Por ello, cuando escuchó su propio nombre salir de sus labios, no pudo evitar mirarlo con espanto.
― Hi-Hinata ―comenzó Sasuke―. Uhmm… ― No sabía cómo ponerlo, cómo pedirlo. Nunca había necesitado la ayuda o favores de nadie. Comenzar ahora, le resultaba muy extraño― Tú… ¿Tú podrías…? ―sus mejillas se fueron volviendo sonrojadas, podía sentirlo, lo cual sólo lo enfurecía más―. Quiero decir, si voy a intentarlo de nuevo, lo de las campanas, yo no, no puedo… ―su estómago volvió a sonar. Naruto levantó una ceja y se largó a reír.
―Miren nada más, el gran Sasuke Uchiha pidiéndole a una chica su almuerzo. ¿No tienes vergüenza? ―Naruto se rió.
―¡Cállate! ―le gritó Sasuke―. ¿No se supone que somos compañeros?
―Parece que sólo somos tus compañeros cuando te conviene. ¿No? ―Naruto le preguntó con seriedad mientras hacía sonar la campana frente a él. Hinata quedó con la boca abierta sorprendida con su reacción―. 'Hinata es débil, no tiene habilidades para esto. Sólo lograra morir o hacer que nos maten si es nuestra compañera' ―dijo Naruto imitando la voz de Sasuke―. ¿No fue eso lo que le dijiste cuando se quería rendir, bastardo?
Sí, él había dicho eso cuando Hinata pidió no participar en la prueba antes de comenzar y ahora que Naruto lo repetía entendía lo patético que era que le pidiera de comer.
―Si tienes un punto te sugiero que llegues a él.
―Mi punto es que ni si quiera nos conoces y nos descartas como si fuéramos estorbos en tu camino ―le respondió Naruto volviéndose cada vez más serio. No se estaba burlando ni nada por el estilo. Nunca se había llevado bien con Sasuke, pero creía firmemente que había más en él de lo que el resto podía ver―. Te guste o no, somos el equipo siete. Empieza a actuar como un miembro de él.
Sasuke volteó el rostro irritado. No iba a aceptar que un perdedor como Naruto le diera un sermón de cómo ser un shinobi. ¿Estaba hablando en serio? Ese fracasado había reprobado el examen, tenía las peores notas, siempre pregonaba que era lo mejor y todos se reían de él. ¿Y ese sujeto lo encaraba sobre cómo actuar?
Pero no alcanzó a responderle. Antes de que pudiera abrir la boca una dulce y tímida voz lo interrumpió.
―U-Uchiha-kun. Yo… ―Hinata tragó y le ofreció su bento estirándolo en su dirección―. Por favor, acepte mi almuerzo.
Sasuke la quedó mirando con frialdad. La chica no pudo mantener sus ojos en él más de unos segundos antes de sentirse completamente asustada y escapar de su mirada.
―No se lo des Hinata. ¿No recuerdas lo que dijo ayer? ―le preguntó Naruto notando la frialdad con que reaccionaba ante la bondad de Hinata―. Que si no te alimentabas te iba a tratar tan mal como a mí.
―Lo compartiremos ―dijo casi en un susurro―. Si… si Uchiha-kun no come nada, él… él no podrá… y nosotros ya no… ya no seremos un equipo ―miró a Naruto con tristeza. La posibilidad de que los tres ya no trabajaran juntos la ponía melancólica. Ya se había acostumbrado a la idea de estar con Naruto y Sasuke. No quería ver a un compañero fracasar sólo por su orgullo, aunque eso significara tener que aceptar constantemente que la menospreciara―. Naruto-kun, Kakashi-sensei quiere que nos llevemos bien. Yo-yo haré todo lo posible para que sea así.
Tanto Naruto como Sasuke reflexionaron en sus palabras. Naruto miró a un costado y Sasuke bajó el rostro. Mirando el pasto bajo sus pies, entendió a lo que se refería Hinata con eso. No iba a ser fácil ser un equipo, pero lo eran ahora. No importaba cuan fuerte era, sólo era una persona. Si las misiones shinobi se llevaban a cabo de a tres, entonces parte de su crecimiento para acercarse a su meta significaba poder trabajar con ellos dos.
Todo el asunto lo irritó y apretó la mandíbula. A él realmente no le importaba ir de misiones o ser un ninja de por sí. Lo que realmente quería era comprobar su propia fuerza, buscar alguien que pudiera entrenarlo y sacarle provecho. Esa era su forma de poder acercarse a Itachi. Tenía que estar a ese nivel, tenía que aprender a utilizar su sharingan, tenía que buscar la manera de hacer pagar a su hermano mayor por lo que había hecho. Y eso lo iba a hacer solo al fin y al cabo. ¿De qué servía entonces estar en un grupo de tres? ¿Se volvería más fuerte teniendo dos compañeros que sólo lo demorasen en su objetivo?
Los pensamientos en contradicción lo estaban torturando, cuando de pronto, mientras miraba al suelo, vio que se interponía en su campo de visión dos palillos y un trozo de salmón. Subió la mirada y vio que Naruto estaba ofreciéndoselo sin mirarlo.
Sasuke movió el rostro un poco hacia adelante y se lo comió. No le dio las gracias pero escuchó un gruñido de parte de Naruto, de seguro también había sido un golpe en su orgullo tener que compartir el almuerzo con él.
Suspiró pesadamente. Aceptar ayuda de otros no era algo que le agradase en lo absoluto, pero por el momento tendría que hacerlo. Si quería volverse más eficiente y un mejor ninja, tenía que trabajar en equipo con ellos.
―Uchiha-kun ―Hinata le indicó nuevamente su bento. Sasuke se dio cuenta que Hinata le había dejado mucho más de la mitad de todo lo que había ahí.
―Hinata es tan buena ―susurró Naruto mirándola con los ojos llorosos.
Sasuke no pudo creer lo que estaba a punto de decir.
―Gra-gracias ―tragó saliva. No era el tipo de persona que agradeciera por nada y hacerlo ahora no le causaba mucha gracia, de hecho lo hacía avergonzarse muchísimo. Sus mejillas estaban sonrosadas―. ¿Podrías…? ―¿Cómo pedirle que lo alimentara?―. Mis manos.
Hinata entendió sin la necesidad de que se lo explicara con más detalle y tomando sus palillos juntó arroz en una bolita y lo llevó cerca de la boca de Sasuke sin mirarlo. Él tampoco la miraba a ella, completamente avergonzado de toda esa situación.
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Hinata se fue a la cama esa noche con una sonrisa en el rostro. Todos habían aprobado y nadie tendría que ir de vuelta a la Academia. Al parecer, ya estaban listos para comenzar a realizar misiones con la supervisión de Kakashi-sensei.
Abrazó su almohada con nerviosismo. Quería hacer todo lo posible para que Naruto-kun se sintiera orgulloso de ser su compañero de equipo, y bueno, también para que Uchiha-kun no le gritara.
Sonrió pensando en sus nuevos camaradas mientras que el recuerdo de las palabras de Kakashi-sensei volvían a ella. Sasuke había aprobado su misión de supervivencia por aceptar ayuda de los demás. Esa había sido su prueba personal, algo tan simple como dejar de pensar que podía hacer todo por sí mismo. Había sido una lección difícil de aprender para su compañero, pero estaba segura de que aquello los había unido de una manera muy especial para el resto de sus vidas, a ella, a Naruto-kun y también a Uchiha-kun.
Se quedó dormida con el sonido de los grillos afuera de su habitación.
Sin embargo, despertó con un fuerte zapateo al lado de su almohada. Alguien estaba haciendo sonar la suela de su zapato contra la madera como si estuviera impaciente de que ella despertara. Cuando sus párpados se despegaron lentamente, se encontró con dos ojos negros mirándola desde arriba, con los brazos cruzados y con rostro de pocos amigos.
Tomó sus sabanas y se tapó completamente, avergonzada de que la viera de esa forma.
―Uchiha-kun, ¿Q-qué hace aquí? ―era imposible que alguien lo hubiese dejado entrar a su habitación así como así. Él era un chico y ella una chica, las cosas en la casa Hyūga eran muy tradicionales. Si hubiese tocado la puerta lo habrían hecho esperar en el salón de té como a cualquier invitado―. ¿Cómo…?
―Entré por la ventana ―respondió desinteresado―. Vístete. Te espero afuera en cinco minutos.
Tenía tantas dudas en su mente. ¿Cómo era posible que hubiese entrado de esa forma? ¿Cómo había encontrado su habitación? ¿Cómo nadie lo había visto? ¿Qué hacía ahí? ¿Le había pasado algo a Naruto? ¿Estarían en una emergencia? No pudo responder ninguna de ellas, sólo se levantó de su futón y se puso su chaqueta de gamusa encima. Luego sacó sus sandalias para ponérselas cuando saliera de la casa. Tomó su mochila que ya estaba arreglada con sus cosas desde la noche anterior y salió corriendo por los corredores sin si quiera tomar desayuno.
Fue entonces que se dio cuenta que ni si quiera había amanecido. Todos en ese lugar dormían y los grillos nocturnos aun cantaban. No había vida en el barrio del clan Hyūga, por lo cual se preguntó qué hora sería.
Cuando salió a la calle principal vio a Sasuke parado contra una de los pilares de madera, con la misma cara de siempre, apenas iluminado por los faroles. Se volteó a observarla mientras Hinata se restregaba los ojos acomodando su mochila a la espalda.
―Uchiha-kun. ¿Qué sucede? ¿Por-por qué tenemos que salir a esta hora? ―estaba realmente preocupada. Algo le decía que debía ser grave para que Sasuke la sacara de su cama en medio de la noche.
―Vamos a entrenar ―dijo sin prestarle más atención y comenzado a caminar por la calle―. Andando.
―¿A-a dónde? ―preguntó Hinata confundida.
―Al monumento de los caídos de Konoha, donde hicimos la prueba ayer ―respondió con algo de frialdad―. ¿Siempre haces tantas preguntas? ―gruñó metiendo sus manos a los bolsillos―. Y yo que pensé que eras silenciosa.
―Lo siento mucho ―se disculpó casi instintivamente pensando que de seguro Sasuke se había vuelto a molestar con ella―. ¿Y Na-Naruto-kun? ―preguntó Hinata. ¿Si iban a entrenar no debería estar ahí con él?
―No me abrió la puerta. Supongo que está dormido ―Sasuke frunció el ceño sólo de recordarlo. No le gustaba perder el tiempo y sentía que haber ido a buscar a Naruto para entrenar había sido precisamente eso―. Le dejé una nota, cuando despierte se nos unirá.
Caminaron el resto del recorrido en silencio. Muchas veces Hinata quiso decir algo, pero sinceramente Sasuke la intimidaba. Su voz tenía un tono muy parecido al de su padre cuando estaba molesto, con la diferencia de que Sasuke era de su edad. Siempre había sido tímida con todos a su alrededor, pero con él… con él era muy diferente.
Aquello se debía a un motivo bastante simple, Hinata estaba convencida de que Sasuke la odiaba por alguna razón que ella no podía comprender. En la Academia, más de una vez se habían visto uno frente al otro y ella lo había saludado como lo hacía con todos, sólo para escuchar su típico "hmph".
Suspiró recordándolo, nerviosa de que ahora estuviesen solos. Bajó su mirada y caminando lentamente atrás de Sasuke Uchiha.
Cuando llegaron al punto de entrenamiento percibieron que el sol saldría en cualquier minuto. El cielo ya no era de tonos oscuros sino que más bien se veía un poco azulado. Hinata dejó caer su mochila al lado de uno de los troncos, justo donde habían atado a Sasuke el día anterior. Él hizo lo mismo, amarrando sus manos con vendajes.
―¿Qué habilidades tienes además de saber esconderte? ―le preguntó Sasuke mientras dejaba abajo su bolsa donde guardaba los shurikens―. ¿Ya puedes usar el byakugan?
―¿Cómo sabe del byakugan? ―preguntó Hinata sorprendida.
― Sabes ―la corrigió―. Trátame de tú y no usted. Somos compañeros ahora.
―Lo siento.
―Tomaré eso como un no ―dijo éste rodando los ojos―. ¿Al menos lo has intentado?
Hinata miró hacia un costado frunciendo el ceño con tristeza. Sí que lo había intentado, muchísimas veces, pero por algún motivo el byakugan no era algo que podía manejar a la perfección. Sabía hacer los sellos, sus ojos se volvían más ágiles, pero… lo que despertaba en ella no era el byakugan. Ese era uno de los mayores motivos por el cual su padre se sentía tan molesto con ella. Hanabi ya podía usar el byakugan y el puño suave.
Ella había practicado toda su vida el puño suave, podía realizarlo de forma aceptable, pero sin el byakugan era bastante inefectivo golpear a alguien más en una situación de vida o muerte. Neji podía ver y golpear hasta los puntos de chakra con la perfección de un cirujano, ella ni si quiera podía distinguir las corrientes de chakra y estaba segura que por mucho que lo intentase no podría hacerlo. Después de todo, su padre constantemente decía que ella era un error de la naturaleza. Aun así, se negaba a rendirse. Ver a Naruto todos esos años siendo pésimo en todo sin darse por vencido la habían inspirado a seguir sus pasos.
―Bien, atácame ―ordenó Sasuke con severidad mirándola a los ojos. Ni si quiera parecía estar en una posición defensiva―. ¿Eres sorda? Ahora, Hyuga ―le ordenó nuevamente.
―Antes de e-eso Uchiha-kun. ¿Puedo preguntarl-te algo? ―Hinata comenzó a jugar con sus manos mirando el suelo, no quería ver a Sasuke. Interpretó su silencio como que sí podía hacerlo, por lo cual, apenas levantado los ojos lo observó por un segundo―. ¿Por qué quiere... quieres entrenar conmigo?
―Naruto es un idiota pero se puede cuidar solo. No puedo decir lo mismo de ti.
―Ya veo ―la garganta se le apretó. Nunca podía contradecir a nadie que le decía que era débil, de hecho ya estaba acostumbrada a ese tipo de comentarios.
―No me malinterpretes, no es que me importe si te puedes cuidar sola, precisamente ―Hinata ya sabía eso, no entendía el punto de Sasuke en decírselo―. Sin embargo, si vamos a ser un equipo, me aseguraré que seamos el mejor ―Hinata asintió con tristeza, de verdad no quería seguir siendo un estorbo para nadie. ¿Por qué no veía todo lo que se estaba esforzando en cambiar?―. ¿Estás lista?
―Sí ―respondió poniéndose en posición de pelea estilo Hyūga.
Concentró una leve cantidad de chakra en sus manos, lo cual hizo que el ambiente brillara en medio de la oscuridad. Sasuke se sorprendió, nunca había visto de cerca el puño suave antes, ni si quiera cuando todos practicaban taijutsu Hinata lo había utilizado.
Sin embargo, su postura estaba llena de errores y puntos débiles, se había abalanzado hacia él con la palma extendida buscando golpearle un hombro. Sasuke no tuvo problemas esquivando aquel primer golpe y posicionándose a un costado de la chica mientras ésta pasaba de largo. Sólo tuvo que golpearla con fuerza en la espalda para que su propio impulso la desestabilizara y cayera al suelo.
Se quejó mientras se sentaba, tosiendo por el golpe.
A Sasuke realmente no le importaba si le había dolido o no.
―De nuevo ―le ordenó retrocediendo.
Hinata se puso de pie con dolor y corrió hacia él nuevamente con la palma extendida, pero esta vez Sasuke la tomó de la muñeca y le golpeó el estómago con su rodilla.
Hinata gimió mientras su cuerpo se doblaba hacia adelante. Sasuke bajó la pierna y salto dos veces hacia atrás levantando las manos en una posición defensiva.
―De nuevo. ¡Ponte seria!
Hinata recuperó el aire y sujetando su estómago con una mano corrió en dirección a Sasuke intentando golpearlo con su palma. Sasuke la esquivó varias veces para poder observar cómo se movía, pero luego de que no pudiese golpearlo al cuarto intento, le hizo una zancadilla doblándole la articulación atrás de la rodilla y Hinata perdió el equilibrio cayendo al suelo sentada.
La chica se quejó nuevamente.
―¿Eso es todo lo que tienes? ―le preguntó con una sonrisa arrogante mirándola desde la altura.
―Uchiha-kun… yo… ―su garganta se cerró por el nudo de frustración. Estaba intentándolo, quería superarse pero Sasuke era demasiado ágil. Podía sentir que se pondría a llorar en cualquier momento―. Yo no puedo…
―¿Te rindes? ―le preguntó con seriedad como si la estuviera sermoneando―. ¿Después de tres intentos? ―Hinata permaneció en silencio, bajó el rostro y una tras otra las lágrimas empezaron a caer―. Quizás tu padre tenía razón y eres una inútil después de todo ―los grillos seguían cantando en esa madrugada, ella se había acostumbrado a llorar en silencio toda su vida―. ¿Eso es lo que todos creen no? Que eres débil e inútil. ¿Lo crees tú también?
―¡No! ―le gritó con una voz ahogada mientras se ponía rápidamente de pie y lanzaba un puñetazo con bastante más chakra que antes justo hacia su rostro.
Sasuke apenas pudo esquivar eso, al parecer Hinata no era tan débil como lucía.
―Mejor ―respondió e intentó patearla en las costillas, pero para su sorpresa, la chica lo esquivó moviendo sus pies de una forma bastante particular, como si estuviese bailando. ¿Sería ese tipo de técnica también parte del puño gentil?―. Mucho mejor ―dijo con una sonrisa desafiante. Había algo de luchar que siempre lo hacía feliz―. La próxima vez que llores mientras entrenemos, te golpearé hasta que supliques que pare. ¿Entendido, Hyūga?
―Sí.
Naruto llegó más tarde, un poco antes de mediodía. Los observó mientras entrenaban taijutsu animando a Hinata una y otra vez con gritos como "¡Tú puedes Hinata!", "¡Da lo mejor de ti Hinata!", "¡No dejes que sin-campana te golpee!" y cosas por el estilo. Hinata se sentía realmente feliz con su presencia ahí, quería que la persona que admiraba observara que estaba haciendo todo lo posible para alcanzarlo, por seguir sus pasos y nunca rendirse. Por su parte, Sasuke se sentía irritado de escuchar la voz de Naruto animando a Hinata como si eso fuese un torneo.
Naruto hizo una pequeña fogata para calentar agua y así hacer ramen instantáneo para almorzar. Fue entonces que decidieron tomarse un descanso y comer algo. Sasuke tenía panes de arroz en su mochila y Hinata aceptó uno de los ramen instantáneos de Naruto con una tímida sonrisa. El rubio se lo dio como si le estuviese regalando un diamante, pidiéndole que disfrutara cada uno de los fideos, pues realmente valían la pena.
Sasuke los observó un poco distante mientras Naruto y Hinata comían sonriéndose uno al otro. A pesar de que él había estado desde el amanecer entrenando con ella, era Naruto el que recibía su atención y agradecimientos por estar ahí. Sasuke ignoró aquello, pero en el fondo se sintió algo frustrado. Ahí estaba él, intentando hacer algo por alguien por primera vez en su vida y ni si quiera se le reconocía por ello. Sacudió esa molestia de su mente y no volvió a meditar en el tema, descartando todos esos pensamientos como producto de su cansancio. No le importaba Hinata de esa forma, eran apenas compañeros, no amigos.
Luego vino el turno de Naruto de entrenar y luchar contra Sasuke. La pelea se puso un tanto más seria mientras Hinata los observaba. El chico Uchiha se veía muy divertido cada vez que lograba que todos los kage bunshins de Naruto desaparecieran y éste comenzaba a gritar en frustración de que lo pagaría muy caro. Se reía en voz alta llamándolo una y otra vez "perdedor" cuando lograba amarrar sus pies con hilos invisibles y Naruto se caía de cara al piso. Se burlaba cuando le decía que esta vez sí lo iba a golpear y terminaba dándole un puñetazo a un tronco producto de la técnica de remplazo.
El atardecer llegó pronto y los tres estaban agotados. Naruto y Sasuke se sacaron sus camisetas, las sandalias y calcetas despreocupadamente para luego meterse al agua en su ropa interior. Hinata se cubrió el rostro espantada, nunca había visto a nadie con tan poca ropa y el hecho de que se desvistieran así como si nada frente a ella casi hizo que se desmayara. Naruto dijo una y otra vez que los trajes de baño no eran diferentes a los boxers que ellos estaban usando, pero ni si quiera con eso logró que Hinata volteara a mirarlos. Sasuke ni si quiera se había sacado sus shorts beige.
Naruto no entendía su espanto mientras que Sasuke le gruñó desde el agua que estaba exagerando, invitándola a unirse a ellos. Pero Hinata negó rápidamente con el rostro cubriéndose los ojos hasta que ambos entraron al río.
La chica sólo pudo observarlos nadar y asearse. No portaba un traje de baño (y aunque lo hubiese tenido nunca se habría atrevido a andar con tan poca ropa frente a otros). Naruto le sugirió que se sacara la chaqueta y se bañara con lo que traía puesto, insistiendo en que no la iban a espiar ni mirar si decidía bañarse desnuda con ellos. Sasuke lo golpeó diciendo que no tenía tacto ni respeto por su compañera y los misterios femeninos (aunque en el fondo tampoco veía qué tenía de grave bañarse desnuda, claro, eso porque aún estaba en la edad en que aquello no le llamaba la atención). Hinata, sonrojada, sólo metió sus pies en el agua mientras se sentaba sobre una roca.
Aun así, algo extraño ocurrió. Nunca, Naruto ni Sasuke se habían llevado bien. Nunca los chicos habían cruzado palabras amistosas, pero de alguna manera mientras el sol se estaba poniendo y seguían jugando en el agua, ambos se dieron una mirada de complicidad y entendieron que estaban pensando en lo mismo.
―¿Chicos? ―preguntó de pronto Hinata al notar que Naruto y Sasuke habían desaparecido zambulléndose en el río―. ¿Chi-Chicos?
―¡Ahora! ―gritó Naruto saliendo del agua justo al lado de Hinata y tomando su pierna derecha, mientras que Sasuke hacía lo mismo con la izquierda.
Hinata se hundió pesadamente con los ojos abiertos viendo bajo el agua la sonrisa maliciosa de sus compañeros, sin creer que Sasuke se hubiese prestado para algo así. Por lo general, era tan indiferente y serio; verlo sonreír y jugar como alguien de su edad era algo completamente nuevo para ella y seguramente era algo nuevo para él también.
Hinata se sintió mortificada cuando los tres salieron a la superficie y vio como ambos se reían de ella. Milagrosamente, también comenzó a reír.
―¡Hinata! ¿Sabes nadar? ―le preguntó Naruto con muchísimo ánimo.
―S-sí ―respondió ella tosiendo un poco de agua que se había tragado.
―¡Anda! ¡Vamos! ―gritó entusiasmado―. ¡Los tres! ¡Una competencia hasta esa roca!
―Nunca me derrotarás, perdedor ―anunció Sasuke con media sonrisa en su rostro.
―Na-Naruto-kun, yo no soy… no soy tan rápida.
―¿Tienes miedo, Hyūga? ―le preguntó Sasuke acercándose intimidantemente a ella.
Hinata se sonrojó por su proximidad y por la forma en que la estaba mirando.
―N-No es eso… yo…
―¡Vamos! ¡Vamos! ―comenzó a quejarse Naruto―. ¡A la cuenta de tres! ¡El que pierda tiene que cargar las mochilas de vuelta!
―¡Tres! ―gritó Sasuke.
Comenzaron a nadar cruzando el río para llegar a la roca que había marcado Naruto como el punto de meta.
Cuando Sasuke sacó la cabeza a la superficie seguro de que había ganado con facilidad, se sorprendió de que Hinata los hubiese vencido a ambos en llegar al otro lado del río. La miró con una ceja levantada mientras Naruto salía también para cerciorarse de quien había ganado.
―¿Quién ganó? ―preguntó tomando aire.
―Hinata ―respondió Sasuke sospechoso, mientras que la chica miraba a un costado.
―¿En serio? ―Naruto volvió a interrogarlos, sorprendido de que ella hubiese dicho que no era rápida y hubiese logrado vencerlos―. ¡Hinata es asombrosa! ¿Y quién perdió?
―Tú ―respondió Sasuke con una sonrisa burlona en su rostro.
―¡No! ―gritó Naruto tomándose la cabeza y hundiéndose.
―Vaya, que linda forma de perder el tiempo.
La voz de Kakashi casi hizo que Sasuke y Hinata gritaran al verlo parado en el agua frente a ellos. Uno de los ojos del chico estaba teniendo un tic nervioso mientras que Hinata estaba muda de la impresión. ¿Cómo había conseguido caminar sobre el agua y pasar desapercibido por ellos?
―¿Qué han hecho todo el día? ―preguntó mientras sacaba su libro "Icha Icha Paradise" y comenzaba a leerlo con su ojo visible.
―Entrenamos ―respondió Sasuke cortante―. Y ahora nadábamos.
―Les tengo noticias. Mañana tendrán su primera misión rango D ―anunció Kakashi.
―¿Una misión? ―preguntó Naruto con entusiasmo levantando las manos―. ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es?
―¿Qué tanto les gusta recoger basura y atrapar mascotas? ―preguntó Kakashi sonriendo bajo la máscara.
Las tortuosas misiones rango D acababan de comenzar.
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