CAPÍTULO 11
DISTANCIA
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Sasuke y Hinata estaban exhaustos, pero ninguno parecía querer decirle al otro que ya era hora de descansar. Por su parte, Sasuke se negaba a aceptar que una chica pudiese tener más estamina que él y Hinata no se quería mostrar débil ante Sasuke, después de todo, su deseo más grande en ese momento era volverse fuerte para que cuando Naruto volviera se sintiera orgulloso de ella.
Sin embargo, en lo único que podía pensar esos últimos tres días que llevaba entrenando era en las palabras que Sasuke le había dedicado en el Hanami. Le ardían en el pecho, en las mejillas, hacía que le picaran los puños y un hormigueo recorriera su espalda tensionándola. Quería callarlo con acciones, ya que sabía que no podía hacerlo con palabras. No era parte de su naturaleza haberlo increpado.
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―Muchas gracias por… por… ―Hinata no sabía cómo decirlo, pero se armó de valor y lo dejó escapar―. Por estar aquí conmigo. Estoy en deuda contigo por ser… por ser… ―Hinata empezó a jugar con sus dedos, era la primera vez que le hablaba a Sasuke de esa forma, pues por lo general, el chico la paraba en seco cuando intentaba ser amable, sólo que esta vez la miraba completamente enfocado en lo que estaba a punto de decir. Era como si quisiera escucharla―… mi amigo.
Sasuke la observó detenidamente sin emitir gesto que delatara lo que estaba pensando. Hinata le sonrió con ternura, lista para comenzar a caminar a su lado y así volver a Konoha con él. Sin embargo, tan pronto dio un paso en su dirección se percató de su usual gruñido. Levantó sus ojos al pararse derecha, sólo para percatarse que Sasuke le había dado la espalda.
―Si no quieres deberme nada, vuélvete más fuerte que yo. No necesito una amiga en este momento. Necesito alguien con quien entrenar ya que Naruto se marchó. Si sigues en ese nivel, sólo serás un estorbo para mí y en el futuro, también para el perdedor.
Hinata bajó el rostro nuevamente, sintiendo que la había golpeado en su lado más sensible. No era su orgullo lo que había resultado lastimado, sino algo que apreciaba mucho más, su corazón gentil.
Era cierto que estaba acostumbrada a las actitudes de Sasuke, quien con constancia insistía en hacerla sentir como una inútil junto a Naruto, pero ese día había sido inusualmente cruel con ella sin motivo alguno, cosa que no pasaba en meses.
Dejó escapar un suspiro y apretó con fuerza el collar de Naruto, deseando que estuviese ahí. Necesitaba escuchar su voz en ese momento. Él era el único que parecía comprender a Sasuke y deseaba haberlo hecho también en ese momento en que no encontraba razón ni sentido en las palabras de éste. La urgía oír "No te preocupes Hinata-chan, Sasuke es así" o "Sasuke suele poner una barrera contra el mundo porque esta solo hace mucho tiempo".
Sin embargo, con sus ojos perlados fijos en el símbolo del clan Uchiha en la espalda del Haori de Sasuke, observando a la distancia la forma en que se alejaba de ella, sentió que había invadido esa barrera que interponía entre él y el mundo, pagando las consecuencias por esto.
Lo único que encontró Hinata sola entre los pétalos de cerezos que caían a su alrededor, fue tristeza y silencio.
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Desde ese día las palabras que cruzaban eran pocas. Ambos eran de naturaleza callada y entrenando cada uno por su lado y en silencio, las cosas no fluían de la misma forma como cuando Naruto estaba ahí. Aquello parecía frustrar a los dos.
De vez en cuando, Hinata miraba en dirección a Sasuke quien llevaba practicando esos últimos días el chidori, la técnica que Kakashi sensei le había enseñado. En un momento determinado, la joven quedó tan asombrada con la técnica que detuvo su propio entrenamiento de taijutsu para observar como la electricidad surgía desde los tenketsus de Sasuke. Tanto era su embelesamiento, que incluso activó su byakugan para poder observar la forma en que su chakra se estaba comportando.
Pero cuando Sasuke notó aquella reacción de parte de ella, sólo le dirigió una mirada asesina, frunciendo los labios con irritación.
―Deja de perder el tiempo mirándome y sigue entrenando ―le dijo con acidez, dándose vuelta, sin volver a dirigirle la palabra hasta que se marcharon.
Desde ese bramido, Hinata ni si quiera se atrevía a mirarlo, temerosa de que nuevamente le fuera a gritar sin razón. Se preguntó qué estaría ocurriéndole a su compañero para que la tratara así desde el Hanami, pero no encontraba respuestas.
En un comienzo asumió que Sasuke estaba de mal humor porque Naruto se había ido de Konoha y no volvería en bastante tiempo. Era normal que cada persona reaccionara de forma distinta al dolor de perder a un ser querido. Ella se había obsesionado con volverse más fuerte porque Naruto así se lo había pedido a Sasuke. Esa había sido su reacción para aislarse por completo de su dolor de perderlo, enfocándose sólo en entrenar sin parar hasta que su propio cuerpo le pidiese que se detuviera. Eso la había ayudado a sonreír con sinceridad una vez más, sin que le lastimara tanto pensar todo el tiempo en Naruto.
No obstante, los días pasaban y el mal humor de Sasuke no variaba en nada.
¿Sería porque le dijo a Ino y Sakura sobre sus gustos y comidas favoritas?
Temía que fuera así, después de todo, ella no tenía derecho de estar ventilando sus cosas privadas y lo había hecho. Suspiró pesadamente, bajando los párpados para volver a golpear el tronco.
Sus nudillos estaban cubiertos en sangre. Llevaba horas golpeándolo; necesitaba poder endurecer su piel fina para que no le doliera cuando liberara chakra a través de los tenketsus. A pesar de que había cubierto el tronco en donde habían amarrado a Sasuke con espuma, los golpes seguían doliendo y su sangre había manchado la mayoría de la superficie en que arremetía.
Apoyó la palma contra la madera y reclinó el cuerpo hacia adelante. Estaba respirando agitada. Se sentía tan cansada de estar entrenando sin parar. Deseó con dolor en su pecho que hubiese una forma de volverse más fuerte, con más rapidez.
Cuanto le hubiese gustado escuchar a Naruto ahí, gritándole que no se diera por vencida, que no importaba cuantas veces fracasara tenía que volver a pararse. Ver sus ojos llenos de determinación la inspiraban a querer alcanzarlo, dejar de estar atrás suyo para poder finalmente convertirse en su igual. Ese era su deseo más profundo últimamente. Ni si quiera le importaba el reconocimiento de su padre, su primo o su clan. Quería que Naruto la reconociera, y también, Sasuke. Después de todo, el joven Uchiha era tan cruel en su trato hacia ella como lo era Neji, pero a diferencia de éste último, sabía que era severo pues deseaba de verdad que se volviera más fuerte. Hinata deseaba volverse una mejor kunoichi y escuchar de su parte un "bien hecho" como cuando lo había herido en la mejilla.
Apretó el collar contra su pecho con fuerza y cerró los ojos tensándose. Si tan sólo Naruto estuviese ahí, ¿Sentiría más fuerza para poder superarse?
De pronto, entremedio de su dedo índice y anular se clavó un shuriken en la madera. Sin que si quiera se diera cuenta el metal le había rozado el hombro rompiendo su ropa sin cortar su piel.
―Deja de soñar despierta ―Hinata se volteó lentamente y se encontró con dos ojos cubiertos en sangre que la intimidaron profundamente. El sharingan era aterrador para alguien que no estuviese acostumbrado a verlo, pero incluso para ella, en ese momento, resultó tan atemorizante que su corazón se saltó un latido. ¿De verdad Sasuke le había lanzado un shuriken y ella ni si quiera lo había sentido?―- Si tienes tiempo para estar pensando en Naruto, deberías tener tiempo para pensar en el imbécil de tu primo. Tienes cuatro meses y medio para ser mejor que él o voy a perder mi protector de frente.
―S-sí ―Hinata tragó saliva, ¿Cómo era posible que él supiera que estaba pensando en Naruto?―. L-lo siento.
―¿Por qué estas tiritando? ―le preguntó Sasuke subiendo una ceja. Hinata le podría haber respondido que era por él, pero sólo negó moviendo el rostro de un lado para otro―. ¿Te lastimaste o algo?
―Sasuke-kun. ¿Por qué… Por qué estás tan enojado conmigo? ―Hinata miró el piso, frunciendo el ceño con tristeza―. Yo… Yo quisiera saber…
―No hay nada que saber ―la interrumpió Sasuke agachándose para tomar una toalla y secarse el sudor de la frente―. La debilidad me irrita. Eso es todo.
―Estoy… E-estoy intentándolo ―Hinata apretó el puño, sus cejas tiritaban de frustración. Sasuke era más severo que su propio padre cuando quería serlo―. De verdad.
El pelinegro suspiró pesadamente caminado hacia ella. Se colocó justo atrás y estiró el brazo para retirar el shuriken que aún permanecía clavado en el tronco. Tener a Sasuke tan cerca la hizo encogerse entre sus hombros, sobre todo, porque permaneció en esa posición sin moverse por algunos segundos sin decir nada… tan sólo atrás de ella, con su cuerpo inclinado hacia adelante, con la mano sobre el shuriken.
―Ven aquí Hinata ―la peliazul levantó la mirada confundida, advirtiendo como Sasuke estaba sacando algo del cargador de utensilios que llevaba amarrado a la pierna.
La chica se volteó hacia él, intentando no mostrar lo afectada que la tenía toda esa situación en la cual de un momento a otro, su amigo y compañero, había cambiado tanto su actitud hacia ella.
―Naruto me pidió que te cuidara ―le indicó con indiferencia sin mirarla, tomándole la mano con brusquedad y comenzando a amarrar una venda en sus nudillos. El chico gruñó mientras lo hacía y Hinata supo que venía un sermón―. Idiota. Si quieres fortalecer tus manos, no es necesario que te lastimes de esta forma.
Que distinto era el roce entre las manos de Naruto y las de Sasuke. Las de Naruto eran ásperas y descuidadas. Sus uñas estaban llenas de mugre, sus dedos con cortes y siempre tenía manchas de tinta como si estuviese practicando la escritura en rollos. Las manos de Sasuke eran blancas y limpias, sus uñas cortas y pulcras. Su piel era suave y al mismo tiempo masculina. Sin embargo, la manera en que la tocaban era lo que los diferenciaba realmente. Mientras Sasuke la trataba con brusquedad y aspereza, las manos de Naruto siempre sostenían las suyas con suavidad y delicadeza.
Hinata bajó los parpados levemente, recordando las veces en que Naruto había masajeado sus tenketsus para que le dejaran de doler. Suspiró sintiendo una molestia en su pecho… ambos eran tan distintos.
―¿De nuevo pensando en Naruto? ―Hinata subió la mirada dándose cuenta que su compañero había desactivado el sharingan. Sasuke sonaba frío y molesto mientras amarraba la venda, lo cual volvió a hacerla querer preguntar qué era lo que le había hecho para que estuviese tratándola tan pobremente―. No respondas, no me interesa.
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Siendo sinceros, Sasuke casi no encontraba temas para hablar con Hinata. De por si la chica rara vez lo tomaba en cuenta; podía hablarle, preguntarle si estaba bien, si necesitaba agua o quería descansar un momento, pero nunca con la misma calidez y encogimiento con que se acercaba a Naruto. Ahora Sasuke comprendía el motivo de ello… Hinata amaba al perdedor, por él sólo sentía amistad.
Pensó que la comprensión de aquello le traería una cierta paz a su cabeza. Por fin entendía que Hinata no lo trataba con ese desinterés porque le temiera, detestara o simplemente no tuviera afinidad con él, sino porque a él no lo amaba. Ella trataba de manera especial a Naruto porque sus sentimientos por él eran mucho mayores a la amistad o al cariño y Sasuke hubiese sido el rey de los imbéciles si hubiese pensado que tenía que tratar a ambos de igual forma si no sentía lo mismo por ellos.
No obstante, ese dolor que percibía en el pecho que continuamente venía ignorando (con bastante irritación) le decía que no había paz mental, ni tranquilidad o si quiera comprensión de su parte. Por el contrario, de alguna forma infantil y hasta estúpida, se sentía molesto. La rivalidad natural que tenía con Naruto le decía que siendo ambos sus compañeros, habiendo compartido exactamente lo mismo con ella, apoyándola con los mismos problemas… ella seguía prefiriendo a Naruto.
¿Por qué? ¿Por qué al perdedor? ¿Qué tenía Naruto que lo hacía tan especial como para que Hinata lo amara y además Akatsuki lo estuviese buscando?
Su hermano lo había ignorado casi por completo aquel día, sólo enfocándose en él. Había escuchado de la misma boca de la quinta que lo mejor para Naruto ahora era irse de la aldea, pues una organización criminal lo estaba buscando y dentro de la aldea no podría volver a ser un chico normal, siempre custodiado por el ANBU. Sabía que la idea de que Naruto estuviera a salvo lo debió haber dejado tranquilo, pero no era así, la idea de que fuera tan "especial" para que ANBU lo estuviera protegiendo, para que uno de los legendarios sannin lo tomara como su aprendiz y que además su compañera estuviese enamorada de él le producía molestia y bastante.
Al mismo tiempo, no entender por qué estaba irritado con los sentimientos de Hinata hacia Naruto lo tenía bastante ensimismado, sin que le hubiese vuelto a hablar demasiado a su compañera desde entonces. Tal vez si se hubiese dado cuenta de su propia hostilidad hubiese hecho algo para bajar los decibeles de antipatía. Por otro lado, nunca creyó que sólo por reconocer que consideraba a Hinata su "amiga" debía comenzar a tratarla de forma diferente a como trataba a cualquier otra persona.
En un momento pensó que si se sentía molesto, tal vez lo que estuviese experimentando eran celos. Pero eso era ridículo, a él no le gustaba Hinata Hyūga de esa forma, o al menos eso creía. Sí, Hinata era linda, callada, elegante, tierna, cálida, amorosa, comprensiva, una excelente cocinera, una gran amiga, alguien que te podía dar un puñetazo en la cara si realmente lo necesitabas aunque fuera completamente contrario a su propia naturaleza. Hinata Hyūga era el tipo de persona que daría la vida por otra, aun sin conocerla. A pesar de aquella característica que para muchos sería considerada como una debilidad (como para los Hyūga que insistían en que ella era muy gentil), la joven tenía una fortaleza interior que la hacían ser una de las pocas personas que él realmente respetaba (tanto como podía respetar a otra persona, lo que de por sí era poco).
Teniendo en consideración todo lo anterior, Sasuke Uchiha no sentía algo más que amistad por ella. Estaba seguro que era así y se lo venía repitiendo constantemente desde el momento en que se percató de que ella amaba a Naruto. Se lo repetía tanto, que parecía que se estaba convenciendo a sí mismo de ello, aunque ni si quiera se diera cuenta.
¿Entonces por qué se sentía molesto con Hinata?
La respuesta más obvia era que estaba fastidiado con ella porque prefería a Naruto y ya. Si entre ellos dos todo lo convertían en una competencia, la atención de la chica también lo debía ser. Al menos eso pensó Sasuke en ese instante. Lo otro que le molestaba era el conocimiento de que esa chica dulce e inocente iba a resultar lastimada producto de sus sentimientos, ¿Cómo no le iba a molestar saber que ella amaba a Naruto y al perdedor le gustaba Sakura Haruno?
Las otras opciones le parecían menos válidas, considerando que… No creía estar molesto porque se sentía celoso a nivel sentimental, ni porque Hinata no se lo hubiese confiado antes.
Todos esas sensaciones eran producto de lo que había ocurrido en el Hanami y no precisamente por su descubrimiento, sino por el hecho de que fuese el último en darse cuenta. Aquello quedó en evidencia cuando Ino Yamanaka lo dejó sin palabras para responderle, siendo la primera mujer que lo hacía callar aparte de su madre, ganándose desde ese momento en adelante su más profundo desprecio.
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Ino y Sakura se le acercaron cuando terminó de hablar con Hinata, portando pequeños platos con onigiris bellamente decorados, hechos con cuidado y además con todas las cosas que a él le gustaban. De inmediato levantó una ceja y las miró a ambas pensando que el acoso tenía un límite. Él jamás les había dicho sus preferencias y estaba más que seguro que nunca había comido con nadie en la Academia, pues solía alejarse del resto.
Fue entonces que su mente encontró la respuesta menos radical a la teoría de que "lo estaban siguiendo", volteando su rostro de inmediato a Hinata. En vez de sentirse molesto, se sintió confundido. Ella amaba a Naruto y aun así conocía todas las cosas que a él le gustaban.
¿Por qué se molestaba en hacer algo lindo por él?
Sacudió la idea de su cabeza. A Naruto le había comprado ramen de Ichiraku; era normal que también quisiese que él comiese lo que le gustaba más en un picnic. Eso era normal, ¿No? Eran amigos. Era usual que la chica intentara contentar a ambos, siempre lo hacía. Podían estar entrenando y siempre le daba atención a ambos por igual, cuando estaban comiendo se aseguraba de empacar el ramen de Naruto y los onigiris de Sasuke. Siempre se encargaba de que ambos tuviesen sus cantimploras llenas de agua helada y si por algún motivo alguno de ellos resultaba lastimado, siempre les vendaba sus heridas aplicando la famosa crema del clan Hyūga para aliviar su dolor.
Sí, Hinata se preocupada de ambos. Al menos en un sentido de trabajo de equipo, su atención se dividía entre Sasuke y Naruto por igual. No había nada de raro en que quisiese que el Uchiha también comiera onigiris en el picnic.
Aún así, por mucho que su mente se repitiera aquello, era su pecho el que no le dejaba encontrar paz en sus respuestas. Ninguna de ellas parecía ser correcta y lo que le molestaba sobre todas las interrogantes y cosas accesorias era… que estaba gastando tiempo y esfuerzo en pensar en estupideces relacionadas con Hinata Hyūga. Él no era así, a él realmente no le importaba lo que hiciesen los demás. Se sentía patético por haber dejado entrar tanto en su vida a una persona como ella, pues ahora tenía que cargar con el peso de importarle lo que pasara y pensara Hinata.
En ese momento, observando los onigiris frente a él, sintió como si indirectamente quien se hubiese encargado que durante esa festividad tuviese las cosas que prefería comer hubiese sido su compañera. Suspiró pesadamente y aceptó ambos platos, sentándose para comerlos en silencio mientras Ino y Sakura lo miraban almorzar sentadas frente a él con lágrimas de felicidad en los ojos. Era la primera vez que Sasuke Uchiha no las rechazaba por completo.
Hinata sonrió en su dirección con un sonrojo, pues él aun la miraba con el ceño fruncido como si lo hubiese traicionado al decirle a esas dos acosadoras su comida predilecta.
Fue cuando la chica se levantó para buscar a Akamaru junto con Kiba, que Sasuke aprovechó el momento para aclarar un par de cosas tanto con Ino y Sakura.
―¿Hinata les dijo lo que me gustaba comer? ―les preguntó directamente, terminando el segundo onigiri.
―Claro que no Sasuke-kun ―respondió Sakura con un leve sonrojo en sus mejillas, mirándolo con los mismos ojos con que Hinata observaba a Naruto. Aquel recuerdo le revolvió el estómago y no pudo seguir comiendo―. Lo dices como si no te conociéramos en lo absoluto.
―Nosotras también te ponemos atención ―Ino era menos evidente que Sakura al responder―. Queríamos demostrártelo hoy.
Sasuke frunció los labios molesto, mirando los ojos celestes de la rubia.
―¿Lo viste cuando te metiste en mi cabeza el otro día, Yamanaka?
Ino tragó saliva y se puso pálida ante su molestia.
―Sa-Sasuke-kun. ¿Aún recuerdas eso? ―llevó su mano al moño sobre su cabeza intentando acomodarse la flor con que lo había arreglado.
―¿Qué? ―gritó Sakura casi cayéndose hacia atrás por la forma en que Ino y Sasuke se miraban―. ¿Cómo que te metiste en la mente de Sasuke-kun, Ino cerda? ¡En que estabas pensando? ―Sakura la sujeto por el pecho moviéndola de atrás hacia adelante enojada.
―Detén este escándalo ―dijo Sasuke levantando una ceja―. Que molesta eres Haruno, Sakura. Tsk ―el ruido que produjo su garganta fue parecido al asco, lo cual lastimó profundamente a la pelirosa e hizo aparecer una sonrisa de burla en la rubia. Sasuke se cruzó de brazos entonces mirándola a ambas―. No mientan. No hay forma de que supieran qué comida me gusta. Sólo Naruto, Kakashi y Hinata podrían saberlo. Considerando que Sakura desprecia a Naruto cada vez que se le acerca y que Kakashi nunca está, eso sólo deja a Hinata.
―Pero… ―comenzó Ino.
―Basta ―expresó Sasuke cortándola en seco. Ambas bajaron el rostro. Era evidente que no lograban engañarlo―. ¿Entonces?
―Sí, fue Hinata ―respondió Sakura primero que Ino, algo que hizo que la rubia levantara la cabeza y la mirara como si la quisiera matar. Pero la pelirrosa sólo lucía tristeza, entendiendo que por mucho que se esforzaran, para Sasuke Uchiha sólo eran una molestia―. Lo siento. Sólo quería hacer algo especial por ti, Sasuke-kun.
El pelinegro se mantuvo en silencio mirando a ambas pero en especial a Sakura. Esa era la primera reacción honesta que había tenido de parte de la chica tal vez durante toda su vida. Siempre la había despreciado y tratado como si no existiera porque a su punto de vista, Sakura se esforzaba demasiado en pretender ser alguien que a él le pudiese agradar, dejando de lado su verdadera naturaleza y personalidad. Una mujer así, que se cambiaba a sí misma con el afán de agradar a otros, nunca podría haber atraído a un hombre Uchiha. Pero observándola ahí con el rostro agachado y melancólico, se dio cuenta que decía la verdad; ella realmente quería hacer algo especial por él. ¿Pero por qué? ¿Acaso no se cansaba que la trataran así?
Sasuke suspiró, toda la situación lo agotaba. Sabía que relacionarse con el resto de los genin de Konoha traería situaciones como esa.
―Te diré esto porque tuviste la cortesía de hacerme algo de comer ―comenzó Sasuke, mirando a Sakura a los ojos. La joven pelirosa lo miró sorprendida separando ligeramente sus labios ante la sorpresa de que Sasuke Uchiha no la hubiese mandado al demonio como siempre hacía―. Generalmente te ignoro y realmente no me interesa lo que sientas por mí. Mereces saber eso ―Sakura sintió como si acabara de golpearla en el rostro―. No me gustas. Ninguna de las dos me gusta. Son ninjas de la aldea y deberían comenzar a comportarse como tal, no como lo hacen ahora. Me parecen, por decir lo menos, superficiales y vanidosas. Creo que son ruidosas, exageradas y molestas. No hay nada en ustedes que logre captar mi atención, ni si quiera un poco. Lo más interesante entre las dos, son las técnicas de Ino, pero si sigue en el nivel en que está, sólo será un estorbo para Shikamaru ―ahora fue el turno de Ino de ponerse pálida sintiendo que el mundo se le venía encima―. Sakura, entre tú y yo no existe nada y nunca existirá nada. No sólo por lo que acabo de decir, sino, porque le gustas a Naruto. Eso significa que jamás, nada, va a pasar entre tú y yo. Naruto es mi mejor amigo y nunca lo traicionaría de esa forma. Es una cuestión de honor entre hombres ―el joven comenzó a ponerse de pie cuando notó que las mejillas de Sakura se sonrojaban no por vergüenza, sino por las lágrimas que estaba conteniendo con una sonrisa vacía―. Metete eso en la cabeza y evita sufrir por mí o por lo que sea que estás imaginando que sucede entre los dos. Tal vez deberías darle una oportunidad a Naruto, es un imbécil, pero le gustas, tal como eres. Lo mismo va para ti Ino, a Chouji le agradas. Tal vez si no fueras tan superficial te darías cuenta de eso.
Sasuke estaba listo para marcharse. Había desperdiciado demasiado tiempo en esa estupidez de Hanami y hasta se había metido en una conversación sobre sentimientos con mujeres, lo cual sinceramente lo hizo darse cuenta lo suave que se estaba volviendo producto de la influencia de Naruto. El antiguo Sasuke se habría ido y las habría dejado creer lo que quisieran. Ahora prefería matar sus esperanzas de golpe para que no se vieran afectadas en un futuro.
Sin embargo, no alcanzó a dar un paso cuando escuchó a Sakura con una voz casi suplicante.
―¡Pero… a mí no me gusta Naruto! ―exclamó con fuerza―. Sasuke-kun… ¡A mí me gustas tú!
Sasuke se detuvo un segundo.
―Ese no es mi problema.
Entonces vino el golpe para él. Lo entendió cuando vio los ojos de Ino, llenos de un orgullo lastimado, tal vez porque la había humillado, quizás porque había herido a Sakura y al igual que cuando eran niñas, la intentaba proteger.
―¿Estás seguro que a Naruto le gusta Sakura? ―la pregunta de la Yamanaka produjo un vacío en su estómago. La sorna con que lo decía evidenciaba su doble intensión.
―¿Por qué lo preguntas? ―la cuestionó Sasuke sin dejar de mirarla con indiferencia, pero Ino supo de inmediato que había captado su atención. Ella no era como Sakura, nunca nadie la había intimidado y tampoco iba a dejar que él lo hicier―. Habla rápido. No tengo tiempo que perder contigo.
―No lo sé ―respondió Ino levantando los brazos despreocupadamente―. Últimamente se ve bastante más unido con Hinata que preocupado con Sakura, ¿No lo crees, Sasuke-kun?
―No digas tonterías ―Sasuke podía apreciar la burla en los ojos de esa chica. Entendía a la perfección lo que estaba queriendo hacer con él y no se iba a prestar para sus juegos―. Hinata no es como ustedes. Ella tiene dignidad.
Ino sonrió, como si el comentario de Sasuke no le hubiese afectado en nada. No obstante, había algo en aquella facción que la hacía lucir divertida y burlesca.
―Lo siento, sólo pensé captar una cierta vibra entre ambos ―respondió Ino, levantando ambas manos, exagerando su próximo cuestionamiento―. ¿Pero en qué estaba pensando? ¡Claro que a Hinata no le gusta Naruto! De seguro Hinata siempre esta resfriada, por eso luce de esa forma cuando lo mira, como si las mejillas le ardieran y su corazón estuviese latiendo muy rápido, como si llevara corriendo horas. Debe ser sólo fiebre o tal vez alergia ahora que es primavera. Es imposible que a una chica le guste Naruto Uzumaki teniéndote tan cerca, ¿Verdad, Sasuke-kun?
Sasuke apretó un puño, mirando a Ino con desprecio. Realmente la había subestimado. Ino tenía coraje y bastante, sobre todo para hablarle de esa forma haciéndolo callar por completo. Era la primera vez en su vida que una mujer lo hacía enmudecer y no tenía una respuesta para lo que decía.
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Le sostenía la mano con tosquedad intencionalmente, de alguna forma quería que ella pudiese sentir su disgusto. Esa era su naturaleza, egoísta con sus propios sentimientos sin tomar en consideración lo que sentían los demás a menos que la situación lo acorralara para ello. De cierta forma, aunque la estuviese ayudando, también quería darle el mensaje de que las cosas con él serían muy distintas a como habían sido con Naruto. Él no tenía el mismo optimismo y tampoco la paciencia para poder sobrellevar sus errores y debilidades.
Desactivó el Sharingan, pues no lo estaba empleando y no quería agotar todo su chakra aun. Miró de reojo hacia Hinata mientras envolvía sus nudillos con una venda notando como los párpados de ella caían casi imperceptiblemente con melancolía. Era la misma mirada que la delataba cada vez. Oprimió un poco más el vendaje intentando lastimarla tal como lo estaba haciendo esa mirada con él.
― ¿De nuevo pensando en Naruto? ―estaba tan irritado con ella, pero al mismo tiempo sabía que no había motivo para estarlo. Se sentía como un completo idiota con esa molestia en su pecho, sin entender de donde venía o como había llegado ahí―. No respondas, no me interesa ―y en cierto modo era cierto, a Sasuke no podría haberle interesado menos lo que Hinata sentía, pero entonces, ¿Por qué aquel pensamiento no había abandonado su cabeza por los últimos días?―. ¿Estas en condiciones para seguir o quieres irte?
―Puedo seguir ―respondió Hinata sin mirarlo retirando sus manos temblorosamente―. Gra-gracias.
Sasuke pudo entender que estaba poniendo una muralla entre ambos nuevamente. Tal vez así era mejor, abrirse con las personas sólo tenía como consecuencia que luego éstas terminaran heridas o peor aún, hiriéndolo.
Las palabras de Itachi se repitieron en su mente. Era débil. Era muy débil. Todo porque carecía de odio. Tal vez su hermano tuviese razón y el único camino para lograr sus sueños fuera a través de éste. ¿Dónde lo había llevado el cariño y el aprecio hasta entonces? Sinceramente a ningún lugar.
Se dio la vuelta y sintió que los dedos se le tensaban. Estaba irritado de que todo ese tema le estuviese haciendo perder el tiempo. Ya no lo soportaba más, por muy patético que fuese interesarse en los sentimientos de esa chica, no podía seguir cerca de ella con tantas dudas en la cabeza.
―Dime algo. ¿Cuándo te diste cuenta que estabas enamorada del perdedor?
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Hinata se volteó lentamente hacia Sasuke mirándolo con espanto. ¿Acaso sus oídos la habían engañado?
―¿Q-qué? ―preguntó petrificada, sintiendo que su corazón se le iba a salir a través del pecho. Su rostro se adornó de un hermoso color rosa, sus párpados y labios tiritaban y sus manos no dejaban de temblar―. ¿Q-qué… q-que yo… yo… a-a N-Naruto-kun?
―Deja de tartamudear. Te hice una pregunta ―Sasuke se acercó a ella de brazos cruzados, ceño fruncido y ojos implacables―. ¿Desde cuándo?
―¿P-por q-qué m-m-m-e… me pr-pr-preguntas a-algo así? ―Hinata miró el suelo de inmediato.
―Es de mala educación responder una pregunta con otra. La heredera del clan Hyūga debería saber eso ―Hinata sintió que el calor de sus mejillas aumentaba incluso más―. Repito, ¿Desde cuándo amas a Naruto? Porque lo amas, ¿Verdad?
Hinata sintió deseos de llorar. A pesar de ser alguien que apreciaba y confiaba quien se encontraba frente a ella, se sintió completamente desnuda. En su mente, Hinata pensaba que había hecho una gran labor escondiendo todo atisbo de sentimientos por él, pero si Sasuke lo podía notar, entonces era más que posible que no fuera el único. La idea de que Naruto llegara a enterarse de sus sentimientos por él la aterró.
Pero lo que la asustó aún más fue que hasta sólo unos días atrás, ni si quiera sabía cómo llamar lo que sentía por Naruto Uzumaki y ahora Sasuke, uno de sus mejores amigos, le estaba diciendo que aquello que sentía era amor.
En un comienzo, cuando eran niños, pensó que aquello era admiración, pues ni si quiera eran amigos. Admiraba que Naruto se pudiera poner de pie sin importar cuantas veces el mundo pareciera derribarlo. Apreciaba la forma en que siempre con una sonrisa podía animarla cada vez que las lágrimas amenazaban con recorrer sus mejillas, la manera en que a pesar de que todos lo llamaran un perdedor, un fracaso, un idiota, él siempre se sacaba esos comentarios de encima como si no significaran nada y seguía por su camino intentando ser mejor. Sí, Hinata admiraba a Naruto, siempre había estado mirando en su dirección deseando secretamente poder tener su fortaleza, su sentido del humor y su personalidad exagerada. Cada vez que escuchaba su risa bajaba el rostro y sonreía, pues el simple hecho de tenerlo cerca la hacía feliz.
―Hinata ―insistió Sasuke. Los labios de la joven se separaron levemente pero aparte de un gemido no pudo articular palabras―. ¿Hinata?
Cuando formaron parte del equipo siete, su felicidad fue casi completa. Ni si quiera le había importado estar con Sasuke Uchiha (quien en ese entonces la intimidaba). La idea de poder compartir su camino como shinobi junto a él la había hecho agradecerle a la vida una y otra vez, entendiendo que todos los momentos difíciles que había pasado habían sido en compensación por poder estar en el mismo equipo que esa persona a quien consideraba tan especial.
A medida que pasó el tiempo, se hicieron amigos. Esa admiración se mezcló con un cariño inmensurable hacia Naruto. Quería verlo sonreír todo el tiempo, quería protegerlo de cualquiera, sentía la necesidad de ayudarlo a entrenar para convertirse en un mejor shinobi. Ni si quiera se sentía herida cuando él hablaba de Sakura Haruno, pues lo único que deseaba para él era su felicidad.
Por meses pensó que ese cosquilleo en su pecho era sólo amistad, no obstante muchas cosas pasaron que la hicieron notar que lo que sentía por Naruto iba mucho más allá que eso. Comenzó a sentir nerviosismo cuando él la miraba o la tocaba. Si lo tenía cerca tartamudeaba y no podía organizar bien sus ideas para expresarlas de forma coherente. Si Naruto la animaba sentía que nada podía vencerla. Si el rubio estaba en peligro, ella sacaba fuerza de donde fuera para protegerlo, arriesgando su vida de ser necesario.
Se había dado cuenta que todo aquello era mucho más que amistad cuando viajaron juntos en búsqueda de Tsunade-sama. No entendía por qué cada vez que lo escuchaba hablar sonreía, por qué su corazón latía más fuerte cuando estaban juntos, la forma en que sentía completa felicidad caminando a su lado, siguiéndolo, cuidándolo, limpiándole las heridas, ayudándole a entrenar. Sólo quería cuidarlo y protegerlo, estar con él todo el tiempo.
Quería que el supiera lo feliz que la hacía. Pero hasta que Sasuke lo puso en palabras frente a ella… no había entendido que todo aquello, desde la admiración, a la amistad, a esos sentimientos nuevos que habían sido ignorados cuando niña pero que ahora no podía esconderlos, era lo que las personas llamaban…
―… Amor.
―¡Hinata! ―dos manos se aferraron a sus brazos sacudiéndola y sacándola de sus pensamientos, pero no podía hablar― ¡No me ignores! ―insistió Sasuke estirando los labios en una mueca de molestia.
Sin embargo, Hinata no estaba realmente interesada en el chico en ese momento. Si antes había estado preocupada pensando que él estaba enojado con ella, todo eso pasaba a segundo plano. Dejó escapar otro gemido intentando juntar las letras para poder decirlo en voz alta.
―¿Y-yo… ―se estaba ahogando, sentía que no tenía aire en los pulmones, que no había nada a su alrededor y que todo se estaba moviendo en cámara lenta volviéndose negro―… y-yo a-amo a Na-Na-Naruto-kun?
Hinata no supo en qué momento sus ojos se habían enfocado en las nubes y Sasuke Uchiha había desaparecido de su campo de visión. Luego se dio cuenta de que sus piernas le habían fallado y que en ese instante estaba en el suelo.
Una sombra se interpuso entre sus ojos y las nubes, un par de ojos negros que la observaban más que con preocupación, con curiosidad.
―¿Estás bien? ―escuchaba a Sasuke hablar, de verdad que sí, pero su voz se volvía cada vez más lejana―. ¿Hinata? Hinata reacciona ―no podía mirarlo, la comprensión de aquello la estaba haciendo ahogarse, apenas podía inhalar como si su tráquea se estuviese cerrando. Puso una mano en su pecho intentando controlar su respiración―. Inhala, eso… ―siguió la voz de Sasuke, la escuchaba tan lejana y difusa, pero realizó lo que le estaba indicando. El chico se arrodilló junto con ella y puso una mano en su frente como si estuviese revisándole la temperatura, de inmediato, con su otra mano, llevó su dedo índice y anular al cuello de Hinata, intentando percibir su ritmo cardiaco. Hinata se lo permitió, aferrando una de sus pequeñas manos a su brazo―. Tranquila. Estoy contigo ―volvió a respirar, su voz era débil, pero estaba ahí―. Ahora exhala, despacio ―dejó escapar el aire de sus pulmones con lentitud, podía escuchar cada latido que daba su corazón. Todo aquello le apretaba el pecho―. De nuevo ―respiró profundamente, intentando llenar sus pulmones con aire para dejarlo salir de la misma forma que antes, la voz de Sasuke se escuchaba un poco más clara y las cosas nuevamente se perfilaban frente a ella, ya no las veía tan borrosas―. Cálmate ―Hinata asintió subiendo su rostro para mirarlo, no podía creer que hubiese perdido el control de sí misma de esa forma, pero lo había hecho―. ¿Estás mejor? ―la chica volvió a asentir.
Sasuke suspiró con pesar y Hinata supo de inmediato que todo aquello lo irritaba, era sólo cuestión de verle el rostro. No había que ser realmente un genio para darse cuenta de ello. Sin embargo, también encontró en aquellos ojos preocupación, lo cual agradeció en silencio con una tímida sonrisa.
No obstante, no se encontraba preocupada de lo que Sasuke estuviese pensando o sintiendo, más bien su mente se encontraba completamente enfocada en lo que había dicho y cómo aquello estaba repercutiendo en ella. Bajó nuevamente el rostro cubierta en un rubor anormal, temblorosa y asustada. Estaba tan avergonzada de que algo así se notara a los ojos de los demás que hubiese deseado desaparecer.
¿Cómo era posible que él pudiese saber cómo se sentía incluso antes que ella lo descifrara por completo? ¿Tan bueno era leyendo a los demás?
Negó con su rostro, respondiéndose a sus mismas interrogantes. Se trataba de Sasuke. No era como si cualquiera pudiese notarlo, él la conocía más que el resto y tal vez estuviese dando señales sutiles que dijeran que Naruto-kun eran más especial para ella que cualquier otra persona a su alrededor. Eso la hizo sentir aliviada, pues por un lado tenía un ser cercano como Sasuke Uchiha que podía entender sus sentimientos sin la necesidad de que ella los exteriorizara; por otro, ese chico que la estaba sosteniendo con rostro de preocupación mostraba ser un verdadero amigo, no alguien que hubiese usado esa información para lastimarla.
―No pensé que… bueno… ―Sasuke no era el tipo de persona que discutiera sus sentimientos, ni los de los demás. Hinata sabía eso, sabía lo incómodo que todo aquello lo debía poner―. Si hubiese sabido que te ibas a poner así, no lo hubiese mencionado. Realmente eres molesta, Hyūga.
La chica suspiró y lo aceptó abnegada. Lo sabía desde hacía un tiempo ya, pero siempre rechazaba el pensamiento de aquello con una sonrisa, negando con su mente, como si no se permitiese ponerle nombre a lo que su pecho experimentaba cuando Naruto estaba a su alrededor. No porque le causara miedo, pero porque también sabía que desde el momento en que en su mente dijera…"amo a Naruto" se volvería completamente real. No sólo en el sentido de que estaría aceptando lo que sentía, sino que estaría enfrentada a una serie de decisiones sobre qué es lo que iba a hacer al respecto. ¿Se daría por vencida antes de intentarlo como con todas las cosas en su vida? ¿Pelearía por el corazón de Naruto?
Cuando Sasuke le dijo que Naruto se había marchado, había decidido que la próxima vez que lo viera le diría lo importante y especial que era para ella; no dejaría pasar un día más en que él no supiese lo valioso que se había vuelto su presencia en su vida. Pero… nunca le hubiese dicho que lo amaba sólo porque sí, para darse calma a ella misma o a ese cosquilleo constante en su pecho. No planeaba expresar sus sentimientos, no porque tuviese miedo al rechazo, sino porque no quería cargarlo con la responsabilidad y el dolor de escuchar de parte de ella que lo amaba y sufrir al no poder decirlo de vuelta. Naruto era demasiado noble, siempre buscaba la felicidad de aquellos a su alrededor. Si Hinata se declaraba ante él, sabía que rechazarla le dolería más al rubio que a ella.
Respiró nuevamente, intentando calmar sus pensamientos. No tenía que decidir nada ahora ni en ese lugar. Fue la voz de Sasuke la que la sacó de ese ensimismamiento, recordándole que no estaba sola ahí.
―No tenemos que… ―comenzó a decir el chico mientras le sobaba la espalda sin mucha delicadeza, incómodo―… quiero decir, ignora lo que te pregunté. Seguramente estoy imaginando cosas.
―No lo estás imaginando ―respondió mucho más relajada, aflojando la tensión en su rostro y sonriendo con timidez―. Sé que es tonto de mi parte hacerlo ―Hinata rió con suavidad, tapando su boca, evitando los ojos de Sasuke que de verse molestos comenzaban también a suavizarse―. Pero soy una idiota después de todo, Sasuke-kun.
―Ya veo ―respondió el joven retirando lentamente sus manos de los brazos de Hinata, ayudándola a ponerse de pie―. Uhm… a… ―Hinata levantó los ojos, pero era él quien no la miraba en ese momento, como si estuviese decidiendo sus palabras. Ella lo esperó, entendiendo que no debía ser fácil para alguien que nunca se involucraba en los asuntos de otras personas, de pronto mostrarse interesado en saber un tema―. Desde… quiero decir… ¿Cuándo? ¿En qué momento tú…?
―Desde que lo conocí ―respondió Hinata con simplicidad y Sasuke no indagó más en el tema tampoco, escuchando sus palabras en silencio―. Era muy pequeña para entender que lo que despertaba Naruto-kun en mí era… ―Hinata no podía decirlo en voz alta, le daba muchísima vergüenza hablar del tema―. N-no lo quería si quiera a-admitir para mí misma. Pero si hasta tú lo notas, no tiene caso seguir negándolo.
―Sé que no es asunto mío. Ni si quiera estoy seguro que me interesa. Sólo… ―Sasuke estaba batallando con sus propias palabras, parecía tan atípico de él preocuparse de esa forma de los demás, Hinata pensó que seguramente le era tan extraño como cuando pedía ayuda―. Los amigos se preocupan los unos por los otros, ¿No? ―Sasuke recogió la mochila de Hinata y la cargó―. Nos vamos. Es mejor que descanses el resto del día y sigamos mañana.
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Desde que lo conocí.
Sasuke se estaba golpeando mentalmente por haberse mostrado interesado por Hinata de esa forma. Claro que le gustaba Naruto desde siempre, era obvio. La chica era siempre la única que sonreía en su dirección, que lo seguía a escondidas detrás de cosas, que lo miraba a la distancia mientras él ni si quiera notaba que ella estaba ahí, siguiendo a su vez a Sakura.
Recordaba una ocasión en que Iruka había hecho pelear a ambos, para mostrarles lo que era un duelo entre shinobis. Aún podía escuchar la forma en que todas sus compañeras de clase lo habían animado… todas excepto Hinata que sólo tenía ojos para Naruto. Si hubiese sido más despierto o más interesado en los sentimientos de los demás, él habría notado lo que significaba eso. Hinata estaba animando a Naruto en silencio, demasiado tímida como para haber gritado junto al resto.
No había nada que hacer al respecto. Sentirse molesto porque esa chica estuviese enamorada de Naruto desde siempre habría sido una idiotez. Hinata era su amiga, ¿No era su labor apoyarla? Realmente apestaba con todo eso de los sentimientos. Podía leer a la perfección los movimientos de alguien en batalla, pero cuando se trataba de analizar al resto y lo que sentían, carecía del toque de la mayoría de los Uchiha. No porque no pudiese hacerlo (Sasuke era un genio), sino porque no le interesaba lo que sentían los demás. La traición de Itachi lo había aislado tanto del mundo, por tanto tiempo, que volver a integrarse le resultaba un fastidio.
Ahora tenía dos amigos. Un idiota que ya no estaba ahí y una niña tímida que estaba enamorada de ese idiota. Tal vez iba siendo hora que él también comenzara a cambiar su forma de ser y aunque fuera en lo mínimo, comprendiera al menos a las personas importantes en su vida.
Aun así, mientras caminaba al lado de Hinata avanzando por los bosques de Konoha hasta la puerta principal de la aldea, no pudo dejar de pensar, ¿Qué pasaría con él si Hinata y Naruto se enamoraban? Sería como la tercera rueda. La mera idea de verlos regodeando su amor frente a él le dio vuelta al estómago y puso cara de asco.
― ¿Sasuke-kun? ¿Estás bien? ―preguntó Hinata con su vocecilla más tierna―. ¿Te duele el estómago?
―No. Descuida ―respondió Sasuke mirándola de reojo―.
Espero que eso jamás pase ―pensó, sin si quiera darse cuenta lo egoísta que estaba siendo.
La chica asintió y ambos siguieron su camino. Sasuke siempre apuraba el paso, pero esta vez caminó a la par con Hinata que de por sí daba trancadas más cortas. No lo demostraba pero estaba preocupado por ella, no era normal que hubiese perdido la habilidad para respirar como una persona normal sólo por haberle hecho una pregunta tan simple como esa.
―¿P-puedo preguntarte… algo? ―Hinata subió sus ojos perlas del suelo y se encontró con Sasuke. Éste esperó su pregunta sintiéndose extrañamente intrigado―. ¿Es por eso que estabas actuando tan… uhmm… desagradable conmigo?
Sasuke volvió a mirar en frente pasando bajo los grandes arcos de la entrada de Konoha.
―Algo así ―metió sus manos a los bolsillos sin saber qué decir, cuando Hinata lo ponía de esa forma, quizás hubiese pasado un poco la línea de su usual mal humor―. A veces se me olvida que eres una chica después de todo. No puedo tratarte como a Naruto.
Claro, a Naruto le podría haber dado un puñetazo, recibir uno de vuelta, insultarse y después no hablarse unos días. Con Hinata era distinto. Ese modus operandi no iba a funcionar. Si había algo que lo irritara tenía que sentarse y hablar con ella, como con cualquier chica.
Hinata sonrió, curiosa. Subió un poco los ojos al cielo como si estuviese recordando los momentos en que sus dos compañeros discutían.
―¿Por qué no? ―le preguntó―. ¿Por qué no puedes tratarme como a Naruto-kun?
Sasuke subió una ceja.
―¿Quieres que te trate como al perdedor? ―la cuestionó confundido.
―Si eso t-te hace sentir cómodo ―respondió la chica con una sonrisa, largando una suave y melodiosa carcajada.
Sasuke la miró nuevamente y detuvo su andar justo frente a un negocio de revistas. Hinata al percatarse de ello también se detuvo y volteó su rostro sobre su hombro. Al ver que su compañero la miraba de brazos cruzados, tragó saliva.
― ¿A quién le importa cómo te trate? ―le preguntó Sasuke subiendo los hombros―. Espero que no se haga costumbre tener estas conversaciones tan sonsas.
―Sa-sasuke-kun, ¿Por qué nos detenemos? ―Hinata entendía que Sasuke estaba de vuelta a su humor normal, pero que se quedara parado en medio de la calle sin avanzar era extraño―. ¿Pasa algo?
―Mira por la ventana y ve quien está ahí dentro.
Hinata volteó el rostro lentamente para observar dentro de la tienda. Ahí, ojeando las revistas y la edición mensual del Icha Icha fan club estaba su maestro.
―Kakashi sensei… ―murmuró Hinata extrañada. Se sonrojó al notar que la revista que estaba leyendo traía en la portada a un hombre abrazando a una mujer que parecía querer alejarse de él―. ¿Deberíamos saludarlo?
― ¿Saludarlo? Deberíamos darle un puñetazo en el rostro ―respondió Sasuke irritado, caminando hacia la entrada―. Hace días que ni si quiera se aparece para entrenarnos, pero sí tiene tiempo para estar leyendo esas porquerías.
El pelinegro puso su mano en la puerta del negocio y la empujó para entrar. Sus pasos se veían amenazadores y su espalda se encorvaba levemente. Hinata lo observó desde atrás un tanto nerviosa, pero siguiéndolo con las mejillas sonrojadas por estar entrando a un lugar en donde vendían literatura para adultos.
―Kakashi ―gruñó Sasuke.
― ¿Uhm? ―el jonin pareció poco sorprendido por la presencia de ambos ahí, aunque no se podía saber con claridad por la máscara que usaba―. ¿Cómo están? ―les preguntó en un tono jovial―. Que coincidencia, estaba buscándolos, pero luego recordé que debía llevarle la revista mensual de Fitness a Gai y…
―¿Hasta cuándo con las mentiras? ―lo increpó Sasuke―. Llevamos días sin verte ni la sombra. Naruto está siendo entrenado por uno de los legendarios sannin, exijo el mismo tipo de entrenamiento para nosotros.
Kakashi rió rascándose su ceja visible.
―Ya veo, ya veo. No hay razón para molestarse tanto. De hecho, tenía planeado algo sumamente especial para ustedes dos ―Sasuke relajó sus facciones al escuchar aquello y Kakashi supo que tenía la atención de ambos―. ¿Tu mano se encuentra bien como para levantar el permiso de ausencia?
―Estoy perfecto ―respondió el pelinegro reflexionando y apretando los dedos. Itachi le había roto la muñeca y había tardado bastante en sanar, pero ahora podía volver a formar sellos, por mucho que le doliera―. ¿De qué se trata?
―De un entrenamiento de supervivencia ―respondió Kakashi llevando la "Icha Icha Fanclub Magazine" y el "Fitness 2000" hacia la registradora para pagar por ellas.
―¿No voy a terminar amarrado a un tronco de nuevo, verdad? ―preguntó Sasuke irritado. El último entrenamiento de supervivencia había resultado todo un fiasco para él.
―No Sasuke. Este será diferente ―el viejo en la registradora le entregó la bolsa de papel café mirándolo de reojo por haber metido a niños al local―. ¿Han escuchado hablar del bosque de la muerte?
NOTA
Discúlpenme por la tardanza en subir este nuevo capítulo, quería organizarme muy bien en lo que iba a hacer porque de lo contrario iba a ser un caos para mí. Además que entré a clases hace dos semanas ya T-T …
Les agradezco a TODOS y CADA UNO de ustedes por sus reviews. Les juro que cada vez que tenía recreo en la Uni me iba debajo de un árbol a escribir pensando en cómo me iban a tirar las orejas por tardarme x( pero me quede media estancada con esta parte, porque quería poner muy claro los sentimientos de Hinata y Sasuke al comenzar este arco y esa delimitación me demoró. Quería marcar el inicio de una dinámica en donde sólo estén ellos dos, sin Naruto que los una. Y eso… igual es un poco complicado cuando viensn escribiendo con tres personajes.
Ahora, tengo algunas preguntas, a ver si me ayudan xD y escribo más rápido. Si tuvieran que integrar a cualquier personaje de Naruto en el equipo 7, (en la vacante de Naruto) ¿A quién pondrían? Incluyan a los más pekes (Team Konohamaru y Hanabi) y los de su misma edad. No será algo permanente, tengo planeado meter a muchos personajes a rellenar el espacio de Naruto para distintas situaciones/misiones. Igual me sirve saber a quién soportan y a quien no hahahaha.
Eso es todo! Perdónenme, espero terminar el próximo capítulo rápido, pues este si lo tengo más o menos ideado. Tengan un grandioso fin de semana :D
EthereldCrow - LO SIENTOOOOOOOOOOOOOO =( No me regañes xD
