CAPÍTULO 12
ARAÑAS Y ABEJAS
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"Soy egoísta, impaciente y un poco insegura. Cometo errores, soy incontrolable y muchas veces difícil de lidear. Pero si no puedes aguantar lo peor de mi, entonces tampoco mereces estar cerca cuando sale a relucir lo mejor."
Marilyn Monroe
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El bosque de la muerte. – Pensó Sasuke.
Nunca había escuchado sobre un lugar así y eso era realmente extraño. Era común que Sasuke conociera todos los lugares en Konoha y el país del Fuego, incluso cerca de la frontera. No era algo que supiese por gusto; él era el cerebro del equipo 7 y Kakashi lo había hecho memorizar varios mapas para que no dependieran de papeles cuando salieran. Además, ¿Quién más los iba a memorizar? Naruto no tenía la cabeza para acordarse de lugares, coordinadas, recursos y fronteras naturales (Y menos aun para leer un mapa) y Hinata por lo general era quien rastreaba el terreno y no podía estarse preocupando por cosas como esas aparte de la carga que ya llevaba consigo.
Por ello, que le dijeran que había un sector cerca de Konoha que se llamaba "el bosque de la muerte" le pareció más que extraño.
Aun así, no pudo evitar notar que Hinata bajaba la mirada y juntaba sus manos un tanto nerviosa. – Se re-refiere a.. a.. a La z-zona 44 de entrenamiento de b-batalla?
Que Hinata estuviese tartamudeando era otra señal que le indicaba lo ansiosa que se había puesto sólo al haber escuchado sobre dicho lugar. Hinata nunca hablaba tan torpemente a menos que algo la intimidara. Ya sabía eso. Era su compañero de equipo hace un año o más y cuando la chica estaba en confianza hablaba con total normalidad y dulzura.
–Ajá. Los llevaré a entrenar allá en una misión especial. – Kakashi abrió la puerta del negocio de revistas y comenzó de inmediato con la lectura del Icha Icha fanclub magazine del mes, Sasuke y Hinata lo observaban curiosos, esperando que les diera algún detalle. – Cuando tenía alrededor de su edad, estábamos en guerra. Participé activamente de ella junto con mi equipo y el cuarto Hokage, quien fue mi maestro. – Sasuke pareció prestar aún más atención, no tenía idea que Kakashi había sido alumno de tan célebre figura en la aldea. – En ese entonces tenía un rival, ustedes lo conocen, Mighty Gai.
-El…el maestro de Neji nii-san. – Dijo Hinata mirando el suelo. Sólo escuchar la mención de ese nombre hizo que los vellos de la nuca de Sasuke se erizaran.
–Gai organizó en esa época un concurso entre su equipo y el mío, como parte de un duelo para ver qué equipo era el mejor. En ese entonces ganó mi equipo. – Kakashi pasó de página y siguió leyendo. – Gai quería la revancha de aquel humillante evento, cuando su equipo genin y el mío compitieran en el bosque de la muerte durante los exámenes chunin, pero, debido a sus lesiones, no pudieron participar. – Kakashi suspiró y Sasuke cruzó sus brazos. Cada vez que le recordaban que se habían perdido de los exámenes chunin se le daba vuelta el estómago. – Por lo que me ha estado molestando varias semanas ya para que volvamos al bosque de la muerte y guiemos a nuestros equipos en una misión.
–No hay nada en esta tierra que me haga querer participar de un saldo de cuentas entre tú y Gai, sobre todo si tiene que ver con ser parte de un equipo con Neji Hyuga. Ni si quiera es una misión oficial, sólo un juego entre ustedes. – Lo decía en serio, la mera idea de estar cerca de ese imbécil hacía que su puño se tensara. - Si eso es todo… paso a retirarme.
Sasuke estaba listo para caminar a su departamento. El sol ya se había puesto y estaba ansioso de poder meterse bajo la ducha y limpiarse el polvo del rostro, cuando de pronto escuchó a Kakashi.
–El equipo Gai y el equipo siete no estarían actuando conjuntamente en esta misión, sino enfrentados el uno al otro. - La atención de Sasuke acababa de ser captada, pero Hinata pareció perder el aire que estaba aguantando en sus pulmones
– ¿Entonces? ¿Tendríamos que substituir a Naruto con alguien más? – Preguntó Sasuke. - Te recuerdo que ya no somos tres.
–Ni ellos. – Respondió Kakashi con un tono desinteresado. - Rock Lee sigue hospitalizado.
Hinata sintió que el pecho se le oprimía, verse enfrentada a Neji en un juego ninja entre equipos le parecía horrible. Era como si supiera que iba a ser vencida de inmediato.
– ¿Cuánto tiempo tenemos para decidir esto? – Volvió a cuestionar Sasuke mirando a Kakashi con el ceño fruncido.
–Hasta mañana. Nos encontraremos todos en la BBQ. – Kakashi siguió caminando. – Realmente no me importa si quieren hacerlo o no, pero Gai no deja de insistir en ello y pensé… que tal vez ustedes quieran medir cuanto han avanzado con una misión contra otro equipo.
Fue entonces que Hinata interrumpió. Había estado callada todo ese tiempo y por algún motivo, Sasuke sabía exactamente lo que iba a decir. - Ka-Kakashi sensei… Yo realmente no quiero partici…
Por ello, no la dejó terminar, solo le tomó el brazo con fuerza aprovechando que Kakashi aun estaba de espalda. - Mañana te daremos nuestra respuesta Kakashi. – Apretó un poco más fuerte haciendo que Hinata se quejara levemente por el dolor. No iba a dejar que negara. - ¿Verdad Hinata?
–S-sí. – Respondió la chica, bajando el rostro con melancolía.
–Está bien. – Dijo Kakashi continuando por su camino. - Buenas noches chicos.
Fue sólo entonces que el pelinegro la soltó mirándola con severidad. Podía sentir como Hinata estaba temblando y sus mejillas se habían vuelto pálidas sólo con la idea de verse enfrentada en un juego ninja contra su primo. Se quedó parado frente a ella de brazos cruzados esperando una respuesta. Varios segundos pasaron en que no se dijeron nada, hasta que la presión pareció quebrar a Hinata.
–Por favor Sasuke-kun, Neji nii-san es… - Comenzó a alegar la peliazul, pero Sasuke no la dejó terminar, poniendo ambas manos en sus hombros.
–Participaremos en el juego de Kakashi y Gai, Hinata. – Le informó, mirándola fijamente sin pestañar. Aquello la puso nerviosa, cada vez que los ojos de Sasuke se perfilaban de esa manera, significaba que iba en serio. Era la misma mirada que surgía en él cada vez que escuchaba nombrar a Itachi, una mezcla de enfado y determinación. - Necesito ver cuánto hemos avanzado. Llevamos más de un mes sin una misión de verdad y de por si las misiones que se nos habían asignado antes eran estúpidas.
Hinata quiso reclamar, decir algo para hacerlo cambiar de opinión. - Pero…
– Lo harás. – Su voz sonaba tajante, sin espacio a discusiones.
– Sasuke-kun… - Sus cejas temblaban mirándolo asustada.
– No voy a aceptar un no por respuesta. – Sacó sus manos de los hombros de la chica y comenzó a caminar nuevamente.
Hinata comenzó a seguirlo, intentando articular las palabras necesarias para que él cambiara de opinión.
– Pero…
– Hinata. Es un trabajo de equipo. – Sasuke se detuvo sin voltear, justo debajo de un post de luz que comenzaba a parpadear. - Si creyera que me vas a estorbar ni si quiera lo estaría considerando. Pero sé que podemos ganarles. – Volteó sobre su hombro mirándola con rigidez un instante, hasta que al encontrar su mirada asustada y temblorosa, no pudo evitar sino suavizar sus facciones, sintiendo empatía por ella. También era parte de ser un amigo apoyar a otro cuando no tenían confianza en ellos mismos. Naruto se lo había dicho: Hinata era fuerte, sólo necesitaba confianza. - Tú y yo hacemos un gran equipo. Hemos entrenado sin parar por meses para demostrarlo. Confío en ti. Confía tú también en ti misma. No eres la misma niña débil y asustadiza que conocí hace un año, eres un miembro del equipo siete y una kunoichi de Konoha.
Entonces, algo raro ocurrió, al menos a los ojos de Hinata. Un pedacito más de ese hielo que rodeaba a Sasuke se derritió y en ese instante, le estaba mostrando un pequeño trozo de su verdadero corazón, de la esencia de ese niño feliz que había conocido hacia tanto tiempo que corría por todo Konoha buscando a su hermano para que lo entrenara, que cortaba flores en las excursiones de la academia diciendo que se las llevaría a su madre, que más de una vez observó esperar a Itachi en la lluvia, sólo para conseguir que lo llevara cargado a su espalda. Sasuke sonrió, aunque fuera un atisbo de lo que había sido su sonrisa cuando era un niño… Hinata Hyuga no pudo evitar sentir una cierta calidez en su pecho. Provocaba una sensación agradable verlo sonreir, observar sus ojos llenos de confianza en ella.
La joven sonrió sonrojándose de felicidad. – Está bien. – Asintió, respirando completamente tranquila y posicionando a su lado mientras ambos volvían a caminar. - Lo haré. Lo haremos juntos Sasuke-kun.
– Esa es la Hyuga que conozco. – Respondió el con una sonrisa burlona agregando para sus adentros - Y aprecio. – para luego meter sus manos dentro de los bolsillos y bajar el rostro con una sonrisa divertida. ¿En qué momento en su vida se había vuelto tan parecido al idiota de Naruto?
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1º Día – 11:24 AM. – Soleado.
Sus miradas se cruzaron mientras se encontraban en la entrada del lugar en donde estarían pasando al menos los próximos siete días. Hinata lo observó nerviosa, sabiendo que con esos ojos llenos de altanería le comunicaba lo poca cosa que él sentía que ella era. Lucía casi divertido de todo aquello.
Su estómago se encogió y hasta sintió deseos de decirle que por favor dejara de mirarla así, como si ella no fuese nada… pero no lo hizo. Sólo enfocó nuevamente su atención hacia el símbolo del clan Uchiha grabado en la espalda de su compañero que caminaba delante de ella.
– ¡Finalmente! – Gritó Gai sensei cuando se detuvieron los seis frente a las rejas de aquella zona que se había ocupado para entrenamientos extremos por tanto tiempo. – ¡Kakashi! Déjame advertirte que mi equipo está altamente calificado para misiones de supervivencia. No hay forma de que pierda esta vez.
–Sí… ya lo mencionaste antes. – Respondió el junin mientras pasaba de hoja en el Icha Icha Violence. - ¿Vamos a establecer las reglas ahora?
– ¡Sí! ¡Sí! Déjame… ¿Dónde lo metí? – Hinata notó como metía sus manos dentro de los bolsillos buscando algo. – Sí, aquí esta. – Se aclaró la garganta exageradamente, sonriendo de felicidad. Se podía notar lo ansioso que estaba de comenzar esa competencia. – Cada equipo está autorizado a entrar al bosque con: Una cantimplora con agua por persona, sus equipos ninja, un mapa del bosque, una brújula, un saco de dormir y la tienda del grupo. Todo lo demás se queda aquí.
-¿Hasta la comida? – preguntó Kakashi suspirando pesadamente.
– ¡Por supuesto! Es una misión de sobrevivencia. – Dijo el maestro de Neji riendo con fuerza. Sasuke lo miraba como si hubiese perdido la razón. - De cualquier forma, la juventud no conoce el hambre… ¿Verdad chicos?
–Así es Gai sensei. – Respondió un desanimado chico que vestía igual que Gai, sólo que estaba usando muletas.
Hinata asumió que él debía ser Lee Rock, el compañero de equipo de Neji que había resultado brutalmente golpeado durante el examen chunin. Por lo que había escuchado entre las conversaciones de Gai y él durante el camino, había una posibilidad de que Lee fuera intervenido quirúrgicamente para solucionar el problemas de sus lesiones físicas y Gai le daría esos días para que pensara si realmente quería la operación o no.
Ni Neji ni la chica que estaba con él respondieron, sólo parecieron suspirar, su primo molesto y la chica un tanto incómoda. Hinata la había visto en alguna ocasión acompañando a su primo. Usaba moños a ambos lados de su cabeza, siempre sonreía y cargaba extraños pergaminos.
Su nombre era Tenten. Aparte de que Neji parecía confiar en ella lo suficiente como para que fuese su pareja de entrenamiento, no estaba en conocimiento de nada más de aquella chica, pero sin duda debía ser fuerte.
– Lamento mucho no poder estar en condiciones para ir en esta misión. – Gai tenía lágrimas en los ojos y también Lee. Se abrazaron mutuamente haciendo que Neji cruzara los brazos irritado y se diera la media vuelta.
– No te preocupes pequeño Lee, la juventud y los errores van mano en mano. – Gai puso la palma en la cabeza de Lee, consolando su tristeza. - Tendremos tiempo para más primaveras juntos.
Kakashi suspiró extrañado de la cercanía que parecía haber entre ambos mientras que Sasuke los miró con una ceja levantada. Hinata se dio cuenta de inmediato que seguramente pensaba que eran ridículos. Se imaginó que habría dicho Naruto si hubiese estado ahí viendo como entre un maestro y un discípulo había ese grado de confianza.
–Chicos, dejen la comida y cualquier cosa que no sea lo que Gai dijo. – Les ordenó Kakashi.
Hinata asintió con un poco de tristeza. Se había esforzado en hacer comida que durara fresca por siete días, traía algunas cosas para cocinar e incluso medicamento del clan Hyuga, aunque supuso que eso iba en la categoría de equipo ninja, por lo cual no lo entregó. Ni si quiera tenía un cambio de ropa ahora. Aquellos iban a ser unos largos siete días.
De pronto, Gai observó las manos de Kakashi y comenzó a aclararse la garganta de forma bastante obvia, indicándole con los ojos lo que debía hacer con el Icha Icha Violence.
Kakashi lo miró horrorizado, para luego bajar los ojos a su libro, preguntándole sólo con los gestos si estaba hablando en serio. La respuesta de Gai fue afirmativa mientras fruncía sus gruesas cejas y apuntaba con el dedo índice a la pila en donde Sasuke y Hinata estaban dejando todas las cosas que no podían llevar.
Kakashi suspiró y dejó el libro ahí. Gai sonrió complacido y ahí se terminó el asunto.
– Team Seven, Team Gai, nos esperan siete días dentro del bosque de la muerte en un simulacro de guerra. – Comenzó Gai mientras Kakashi miraba el Icha Icha Violence con una lágrima recorriendo su máscara. – El equipo perdedor deberá cocinarle la cena al equipo ganador, según lo acordado entre Kakashi y yo. El equipo perdedor no comerá durante dicha cena y además tendrá que lavar los platos. Como recordatorio a Team Gai, el fracaso no es aceptable. – Miró a Neji y a Tenten con una sonrisa, pero las cejas le temblaban y se notaba la gota de sudor que caía por su frente. - Personalmente me comprometo a dar 1000 vueltas alrededor de Konoha parado sobre mis manos si perdemos.
– ¿Por qué siempre tiene que exagerar? – Le murmuró Tenten a Neji poniendo una palma sobre su rostro. El Hyuga ni si quiera la miró, estaba observando con rostro asesino a Sasuke quien le devolvía la misma mirada.
– Bien, como lo acordamos con Kakashi, Team Seven tomará la posición defensiva del sur y Team Gai la del norte. – Hinata supo que era la parte de poner más atención que nunca. Estaban realizando un verdadero simulacro de guerra y no iba a ser sencillo, sobre todo si su primo estaba en el equipo contrario. – Kakashi y yo acompañaremos a nuestros equipos, pero bajo ningún concepto intervendremos en la misión aparte de ayuda logística, ¿Verdad Kakashi?
Kakashi estaban tan acongojado mirando el Icha Icha Violence que ni si quiera parecía escucharlo, sufriendo un tormento interno que no llegaba a un fin. No se molestó en contestar. Hinata no pudo evitar sentirse nerviosa al ver que mientras ella y Sasuke estaban completamente atentos a las instrucciones, su maestro Junin mostraba tal grado de desinterés.
– ¿Kakashi? – Insistió Gai, mientras la parte superior de su rostro se volvía levemente azul y algunas venas de su frente aparecían de manifiesto.
– Sí, sí. – Respondió éste completamente desinteresado y acongojado por su pérdida.
Gai suspiró irritado, pero continuó con su explicación. – Lo más importante que deben saber es que cada zona tiene recursos geográficos únicos que la otra no posee. Su misión es recolectarlos todos y al mismo tiempo impedir que el otro equipo obtenga los recursos que sólo existen en su zona. Cada líder de equipo tiene una de las listas que Tsunade-sama nos dio para recolectar mientras estuviéramos aquí, aprovechando el entrenamiento. ¿Entendido?
– Sí. – Respondieron los cuatro genin al mismo tiempo.
– Nos reuniremos en 7 días en la torre al centro del bosque para decidir al ganador. – Finalizó Gai, abriendo la cerca para que entraran. – Aquí nos despedimos Lee. Ten fuerza y confianza en ti mismo. No te olvides que aún queda mucho camino que recorrer esta primavera.
Mientras Lee y Gai se despedían emotivamente, Neji interrumpió el momento acercándose a su maestro hablando en voz muy alta, claramente con la intención de ser escuchado por Sasuke y su prima.
– ¿Cuáles son los límites para proteger nuestra zona? – Preguntó el mayor de los Hyuga. - ¿Puedo matar a miembros del equipo siete que se adentren en ella?
– Esta es una competencia amistosa Neji, ya hablamos sobre esto. – Gai puso una mano sobre el hombro del joven, mirándolo con severidad. Hinata se imaginó de qué habrían hablado. Neji la odiaba y parecía decírselo a todos lo que lo quisiera escuchar. Sólo la mirada que le estaba dando hacía que sus rodillas temblaran de nervios. - Prometiste no dejar que te afecte… ese tema.
Neji cruzó sus brazos, sonriendo con crueldad en dirección a su prima. Su mirada altanera era incluso peor que la que Sasuke le daba a Naruto en los primeros meses de entrenamiento. - No veo el punto de un simulacro de guerra en donde no exista la posibilidad de muerte. ¿Nuevamente la familia principal está recibiendo tratos beneficiosos? Era de esperarse, nadie en el clan Hyuga confía en Hinata-sama. Seguramente Hiashi-sama habló con ambos para que estuvieran presentes durante este simulacro.
– ¿Qué tal sacarle un ojo a alguien? – Sasuke se interpuso entre el campo visual de Neji y Hinata, poniéndose delante de ella. El mensaje era claro, si se acercaba a Hinata no tendría reparos en defenderla y herirlo – ojala de gravedad - pensó. - ¿Eso está permitido?
– Pueden herirse, claro, pero no al nivel en que necesiten atención médica urgente. – Respondió Kakashi suspirando. – Si hay heridas de gravedad se suspenderá el juego.
– Que suerte Uchiha. – Dijo Neji con burla, dándole la espalda para comenzar a caminar a la zona que le correspondía cuidar a su equipo. - Al menos esta vez mi prima menor no tendrá que salvarte de morir; aun mejor, después de esta misión no terminarás un mes hospitalizado como suele ocurrirte.
Sasuke frunció el ceño y levantó una mano como si estuviese listo para golpearlo, cuando sintió que Hinata le sostenía la muñeca. – Suéltame. – Le gruño en un murmullo, pero la chica lo miró con seriedad y negó con el rostro. Si iban a luchar lo harían cuando comenzara el simulacro, no antes. – Como quieras. – Le susurró.- Oye Hyuga. – Volvió a llamarlo Sasuke levantando la voz asegurándose de que lo escuchara. Neji se volteó lentamente sobre su hombro. –Me gustan los tomates picados en rodaja y también los onigiris. – Neji puso cara de no estar entendiendo lo que Sasuke estaba hablando. – Ya sabes, para cuando tengas que preparar mi cena. – Hinata suspiró, el pelinegro disfrutaba la competencia, era algo que le cambiaba por completo ese estado de humor sombrío a algo más excitado y animoso. - Y a Hinata le gustan los rollos de canela, asegúrate de tener de esos también.
Hinata subió la mirada nuevamente para ver el perfil del pelinegro dejando escapar un suspiro de sorpresa. No podía creer que por una vez en su vida, Sasuke Uchiha no estuviese pensando sólo en él mismo. No sólo eso, sino que la estuviese mirando con ese grado de confianza.
– Andado. – Interrumpió Kakashi.
Hinata advirtió que al igual que ella, pensaba que si no detenía eso, ambos iban a terminar intercambiando más que sólo palabras.
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1º Día – 2:15 PM. – Soleado.
Dejaron sus mochilas en el suelo, ambos completamente agotados y pegoteados de esa asquerosa sustancia. No llevaban ni 2 horas dentro de ese espantoso lugar y ya habían tenido que verse enfrentados a una horda de arañas gigantes intentando atacarlos. Lo bueno de todo ese asunto había sido poder completar de inmediato una de las tareas de la misión, recolectar 5 colmillos de Araña Tigre gigante que aun tuviesen veneno paralizante. Sólo quedaban 7.
Después de eso, Kakashi los guió a una zona que él consideraba tenía ventaja de ubicación cuando se trataba de resguardar el campo sur. Sasuke armó la tienda en el espacio que Kakashi le señaló, un tranquilo lugar cerca de un río de aguas claras.
No había árboles alrededor, sólo pasto corto. Según Kakashi, era la forma más fácil de ser vistos, pero también, la forma más sencilla de ver si algo o alguien se acercaba. De cualquier forma el byakugan de Neji los podría encontrar en un radio de 5 kilómetros (eso había dicho Hinata) por lo cual no tenía mucho sentido acampar en un lugar "escondido". Además, tener agua fresca significaba la posibilidad de poder pescar su alimento.
Sasuke estaba impaciente. Quería comenzar rápido a recolectar los recursos naturales de la zona, pues sabía que esos siete días se trataría una y otra vez sobre evitar que Neji y Tenten los obtuvieran también. Kakashi, siendo el sujeto relajado que era, les había dicho que fueran pacientes mientras analizaban la situación. Pero, por más de que se los dijera, Sasuke le pedía a Hinata a cada momento que revisara con el byakugan si Neji y Tenten estaban cerca.
–Relájate Sasuke-kun. Serán al menos siete días de esto. – Se estiró sobre una roca para dejar que el sol lo golpeara. Sus manos se sentían raras al no tener nada que leer. – Conociendo a Gai como lo conozco, seguramente esta ideando mil quinientos escenarios en los cuales nosotros vayamos a la zona norte a atacarlos. Eso le llevará todo el día y seguramente gran parte de la noche. Descansen, ya me encargue de asegurar el perímetro por ahora. Si Gai lo intenta cruzar lo sabré.
-¿Cómo? – Preguntó Sasuke cruzándose de brazos. El viento de la tarde le revolvía el cabello. - ¿Qué puede ser mejor que el byakugan para asegurarnos de que no se están moviendo?
-Mis invocaciones. Los perros ninja. – Respondió Kakashi bostezando y cerrando los ojos. Al parecer no tenía intención de seguir involucrándose mucho más que eso en los asuntos del simulacro de guerra de Gai. - ¿Por qué no buscan comida o pescan mientras medito un plan para sorprenderlo? No podemos estar siete días sin comer.
-Yo puedo encargarme de eso con el byakugan, Kakashi sensei. – Dijo Hinata, sintiendo que finalmente podía ser útil. Si activaba su dojutsu era posible que encontrara arbustos con frutas, hongos o raíces comestibles… además de poder decirle a Sasuke exactamente donde estaban los peces más grandes que nadaban en ese río para que lanzara kunais al agua.
–Luego nos preocuparemos de eso. – Gruñó Sasuke. – El campamento base está listo. Vamos a poner trampas por todo el perímetro Hinata.
–Sí. – Asintió la peliazul. – Aunque si Neji Nii-san está utilizando el byakugan, se podría dar cuenta de lo que estamos haciendo.
Sasuke negó con el rostro. –Ya escuchaste a Kakashi. No creo que tu primo sea tan descuidado para estar utilizando su dojutsu si hay posibilidades de que nos enfrentemos en estos días. Va a necesitar todo el chakra del mundo si quiere luchar de igual a igual con el sharingan.
–No creo que sea apropiado que tú te enfrentes a Neji, Sasuke. – Interrumpió Kakashi.
– ¿Por qué no? – Preguntó el pelinegro un tanto sorprendido y enojado. Si Kakashi estaba insinuando que no debía luchar contra Neji porque era más débil que él, le demostraría lo contrario.
–Tenten es especialista en ataques a larga distancia con armas. La vi en el examen chunin cuando se enfrentó a Temari de Sunagakure. – Le indicó Kakashi, haciendo que el pelinegro se tensara. La idea de no poder pelear directamente contra Neji Hyuga le era inaceptable. - Creo que ella sería una mejor rival para ti que para Hinata-san.
– Neji Hyuga es el mejor de su generación. Algunos incluso dicen que es el mejor genin de Konoha. Si nos enfrentamos en esta misión de sobrevivencia, quiero luchar contra él. – Le indicó Sasuke, el viento de esa tarde de primavera arremolinaba su cabellera haciendo que cayera por su frente cubriendo parte de su rostro.
– Hinata al igual que Neji se especializa en un tipo de Taijutsu que es muy diferente a cualquier otro, único en el clan Hyuga, el puño suave o gentil. Tú has visto el estilo de pelea de Hinata, estoy seguro que podrías contrarrestarlo, pero es más efectivo que contrarrestes el de Tenten, ambos se especializan en lo mismo. Tenten por otro lado sabe perfectamente como contrarrestar el puño gentil pues ha estado entrenando junto con Neji Hyuga los últimos dos años. Luchar contra Hinata se le haría sencillo. – ElJunin hizo una pausa y colocó sus manos atrás de su nuca, disfrutando de todo aquello como si estuviese de vacaciones. - Como dijiste, esta es una misión de sobrevivencia, no un duelo personal. Deja de lado tus propias motivaciones para estar aquí, eres parte de un equipo. - La explicación de Kakashi tenía sentido, por mucho que odiara el mismo sermón de siempre del "teamwork". Realmente deseaba partirle el rostro a Neji Hyuga, pero si esta Tenten era tan hábil con las armas, también podría volverse algo interesante. Itachi era un maestro en todo lo que se trataba de ataques con armas a distancia, estaba seguro que nadie en Konoha lo superaba en ello. También le podría servir para medirse luchar contra esa tal Tenten. - Además, Hinata-san puede ver las corrientes de chakra y los tenketsus. El sharingan no puede hacer eso. –Aún así, la idea de luchar contra una kunoichi le provocó algo en el estómago, un desagrado de cierta especie al ser un estigma popular que las Kunoichi siempre eran inferiores a los Shinobi. – Pero, decídanlo ustedes. Por ahora, dejaré esto con Hinata-san.
-¿Qué es esto? – Preguntó la chica sonrojándose cuando Kakashi le lanzó un papel forma de un avioncito.
– Es lo que deben recolectar en estos siete días. Ya tienen los colmillos de araña tigre, les falta 3 cosas de la zona sur y 4 de la norte. – Kakashi no hacía ademan de pararse de la roca en que estaba acostado tomando el sol. A Sasuke le picaban las manos por quitarle la hoja a Hinata, quien estaba leyendo lo que Tsunade-sama les había pedido en silencio. – Ah… y nombro a Hinata como líder de equipo durante esta misión.
– ¿Q-qué? - ¿Estaba sorda? ¿Sus oídos la habían engañado? – P-p-pero Kakashi sensei… S-Sasuke-kun es más…
La verdad, el pelinegro también estaba desconcertado con la decisión de Kakashi. Hinata no tenía un pelo de líder en su cuerpo, era una buena compañera pero le faltaba ese algo para hacer que se escuchara su voz. ¿Qué estaba pensando Kakashi?
–Sasuke, obedece sus instrucciones. – Ordenó Kakashi, bostezando y cerrando su ojo visible. – Den lo mejor de ustedes. Este bosque no es un juego.
Sasuke consideró reclamar, pero una voz se hizo escuchar fuerte en su mente…
"Necesito pedirte un favor, Sasuke.Ayuda a Hinata a entrenar cuando no esté. No dejes que los Hyuga la pisoteen. Ella es fuerte, sólo necesita confianza...Necesito saber que alguien estará cuidando de ella. Y nunca rompas esa promesa, ¡Teme!"
Sus ojos negros se fijaron en el suelo con algo de tristeza y sólo asintió. Le había prometido a ese idiota que cuidaría de Hinata y que mientras él no estuviera le daría la suficiente confianza en sí misma para superarse. Si eso significaba tener que callarse y bajar la cabeza en esta ocasión, lo haría.
Sabía que uno de sus peores defectos era lo egoísta que podía llegar a ser cuando quería algo, pero en esa ocasión… ver que Hinata fuese la líder mientras vencían al equipo de su primo, también tendría un sabor especial. Creía que su compañera era fuerte, que tenía lo necesario para volverse una gran kunoichi. Si reclamaba, sólo la haría dudar de sí misma.
–¿Estás de acuerdo en poner trampas en los perímetros más vulnerables de acuerdo al mapa? – Le preguntó Sasuke sonriendo en su dirección con burla, sin poder creer que por primera vez en su relación, no le estaba dando una orden, sino que le estaba pidiendo su opinión, como compañeros. No le hacía mucha gracia pero… - Un Uchiha siempre cumple su palabra.
Hinata lo miró dudosa. Realmente no estaba acostumbrada a ese tipo de cosas con Sasuke. Venía siguiéndolo un año ya, siempre escuchando palabras imperativas de su parte, nunca habiendo espacio para preguntas, cuestionamientos ni dudas. - S-sí… Sasuke-kun…
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1º Día – 2:45 PM. – Soleado.
Hinata respiró profundamente mientras caminaba en frente de Sasuke guiando el camino con el mapa en su mano. Sí, ella, Hinata Hyuga, estaba guiando a Sasuke Uchiha. Si alguien le hubiese dicho que algún día eso iba a pasar se habría reído alegando que estaban locos. Pero su anímicamente impredecible compañero estaba siguiendo sus instrucciones al pie de la letra sin reclamar, algo que la tenía más que nerviosa. Estaba esperando el momento para que Sasuke le gritara que era una inútil y que debía esforzarse más o terminarían perdiendo. Su compañero era así, lo había conocido así y lo quería así. Ese repentino cambio de personalidad la tenía completamente descolocada y era aquella situación lo que la mantenía nerviosa (más que estar liderando la primera misión de supervivencia entre ellos).
Kakashi sensei estaba confiando en ella algo fundamental y no podía decepcionarlo. Quería que su equipo la reconociera no sólo como un miembro, sino… como un miembro fundamental para su funcionamiento. Sí, ella siempre era los ojos del equipo, de hecho estaba más que segura que sin su byakugan tanto Naruto como Sasuke habrían estado en graves problemas más de una vez… pero, ahora no sólo era un elemento de suporte, era el elemento logístico. Nunca había estado en esa posición pues siempre recaía naturalmente en Sasuke (pues era el más inteligente de los tres), por lo que su corazón golpeaba insistente contra su pecho, obligándole a repetirse una y otra vez que se quedara tranquila, que podía hacerlo.
Ambos llegaron al perímetro que estaban buscando, el sector en donde nuevamente comenzaban los árboles, a unos 120 metros de distancia de su carpa. Sasuke lo podría haber encontrado con rapidez, pero dejó que Hinata se demorara en ello lo que estimaba pertinente. Aún así, sus dedos estaban nerviosos, tomando su kunai de vez en cuando, apretando su mango para calmarse. No tenía paciencia, y tener que hacerse de ella para sobrellevar la forma tranquila y calmada en que Hinata hacía las cosas se le hacía más difícil de lo que pensó inicialmente.
Hinata se detuvo en seco y levantó la mirada utilizando el byakugan para asegurarse de que nada les fuera a saltar encima nuevamente. No quería más sorpresas.
– ¿Ves algo? – Le preguntó Sasuke parándose a su lado.
– Está despejado, Sasuke-kun. – Respondió suavizando nuevamente su dojutsu. – S-sólo algunos animales pequeños con un chakra insignificante. – Con las manos un tanto temblorosas estiró en el césped, arrodillándose para estudiarlo.
Sasuke se apoyó sobre una rodilla, también observando los lugares. Pero más que nada el temblor en las manos de su compañera.
–Deja de temblar. – Le ordenó suspirando molesto. – Un líder no tiembla.
Hinata tal vez era la líder, pero estaban trabajando en equipo. No tenían a Naruto ahí y debían aprovechar lo máximo posible todos los recursos que tenían. Asintió a las palabras de Sasuke sonrojando, pero manteniendo un poco más de firmeza que antes. – Pondremos trampas explosivas a-aquí, aquí y aquí. – Dijo apuntando con su dedo índice las zonas que pensaba eran fáciles de quebrar y en donde estaban el resto de los recursos naturales que debían proteger de la zona sur. – Según la lista de Kakashi sensei… debemos recolectar miel de abejas negras aquí, pétalos de lirio blanco del pozo de fumarolas que se encuentra acá y un huevo de águila. Realmente no sé donde podremos encontrar aquello.
– Entendido. – Respondió Sasuke. – Sobre el huevo de águila no te preocupes. Las águilas son aves que vuelan alto, por lo cual seguramente anidan en la zona más alta del bosque. – Hinata observó el perfil de Sasuke mientras le apuntaba con un kunai la zona donde él creía encontrarían un águila. – Iremos luego de recolectar lo demás. Tú pon sellos explosivos a la izquierda y yo pondré a la derecha. – De pronto, fue como si Sasuke se diera cuenta que sin quererlo le estaba dando órdenes cuando en realidad era ella la que debía indicar qué hacer. Aquello lo hizo sonrojar levemente y mirar el piso con una mueca. – Si a ti te parece bien, claro.
Hinata sonrió tapándose la sonrisa con las manos, le parecía graciosa toda esa actitud en su compañero. – Me parece bien, Sasuke-kun.
–No los pongas muy cerca uno de otro, si caen en ellos podían morir si explotan todos al mismo tiempo. Los pondremos más como un medio de aviso de que traspasaron hacia la zona sur.
–Sí.
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1º Día – 6:32 PM. – Soleado.
El estómago de Hinata hizo un leve sonido. Sasuke no la miró pero estaba seguro que la chica tenía hambre. La verdad, también él la tenía. No habían comido nada desde muy temprano en la mañana y ahora que el sol estaba dando los primeros avisos de que estaba pronto a ocultarse, sabía que debían comer.
Habían llegado a un gran árbol siguiendo los zumbidos en el ambiente. Hinata había encontrado la colmena utilizando el byakugan pero las abejas de ese lugar eran del porte de una manzana y para nada amigables. De hecho, Sasuke aun no ideaba con claridad lo que harían si eran descubiertos intentando robarles su preciada miel. Al parecer, la peliazul tampoco había encontrado una respuesta pues llevaba alrededor de cinco minutos mirando la colmena a unos 100 metros de distancia.
– ¿Y si prendemos fuego para crear humo? – Preguntó Hinata finalmente. – El humo asusta a las abejas.
– O las podría hacer enojar. – Respondió Sasuke, quien ya había pensando en ello. – La colmena es demasiado grande, son miles de abejas… nos atacarían de igual forma. El panel esta en medio de una rama a unos 30 metros de altura.– Ambos se quedaron en silencio unos instantes más, pero Sasuke sabía que estaba llegado el momento de decidirse. No podían seguir perdiendo el tiempo ahí sin saber que estaba haciendo el otro equipo. – Bien, creo que ambos sabemos lo que debemos hacer.
– S-sí. – Respondió Hinata temblorosamente. – Hacerlo rápido y correr.
– Lanzaré un shuriken. Eso debería hacer un agujero por el cual caerá miel. Intenta llenar el frasco. Yo te protegeré.
Hinata asintió.
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2º Día – 2:15 AM. – Noche.
Llevaban tanto tiempo ahí que estaba segura que ya no sentía gran parte de su cuerpo. Las primeras horas habían sido soportables, pero cuando el sol bajó todo se había vuelto una catástrofe. Ya ni si quiera veía a Sasuke-kun, sólo sabía que estaba ahí, pues sostenían sus manos para asegurarse de no separarse.
El agua estaba congelada. Estaba tan helada que ambos temblaban. Sabía que Sasuke estaba intentando evitar mostrarse débil por algo como eso, y que poder permanecer bajo agua era parte de sobrevivir a una situación peligrosa, pero nunca esperó que todo aquello fuera de "la vida o la muerte" se volviera tan real de un momento a otro.
El plan había salido acorde a lo esperado. Hinata había puesto el frasco bajo el pequeño chorrito de miel captando lo que necesitaban. Sasuke la había defendido brillantemente de todas las abejas que se acercaban quemándolas, lo cual sorprendió gratamente a Hinata. Llevaba tanto tiempo practicando el chidori que a veces olvidaba que Sasuke también era un experto en katon (técnicas de fuego). Aun así, mientras ambos se paraban debajo de la colmena se habían llenado de roció de miel y al intentar huir, se dieron cuenta, que las abejas los podían oler. Eran tantas que el cielo se oscureció y el pánico creció en ambos.
Sasuke se había quedado sin chakra después de su séptimo Gōkakyū no jutsu (Gran bola de fuego). Había quemado gran parte de las abejas, pero parecía que cada vez aparecían más. La única forma de salir de esa había sido lanzarse al agua y respirar a través del bambú. Llevaban ahí al menos cuatro horas.
Hinata tenía todo el cuerpo entumecido, no podía si quiera moverse. Sintió que Sasuke le apretó la mano como si quisiera que revisara nuevamente con el byakugan si las abejas estaban sobre ellos. La chica subió el rostro hacia la superficie y notó que el cielo estaba despejado. La última vez que había revisado no estaban cerca pero parecían aun volar por los alrededores. Hinata pensó que tal vez se habían dado por vencidas o buscaban en otro lugar. Pero ahora que su byakugan apenas funcionaba por la falta de ritmo cardiaco (el frío había hecho que su metabolismo se volviera torpe y lento) y sangre que llenara sus vasos capilares, sólo podía ver 50 metros a la redonda. Al menos en ese perímetro, no había abejas.
La peliazul tiró de Sasuke, moviéndose hacia la superficie, lugar en el cual ambos comenzaron a respirar con agitación, temblorosos y apenas flotando.
–T-te-ne-mos que… que… - Ni si quiera Sasuke lograba terminar la frase. El agua estaba realmente helada, aun no entraban al verano y las noches de primavera en Konoha eran frías. – Fu-fuego.
–E-esta-mos… a… u-un kilometro d-del cam-camp-pamento. – Indicó Hinata mientras ambos nadaban como podían a la orilla.
Pero apenas llegaron a una zona en que podían pisar, se dieron cuenta que tenían los músculos tan dormidos y helados que resultaba imposible si quiera ponerse de pie. Hinata entró en shock, ni si quiera Sasuke podía pararse.
–Hay-hay que… entrar en calor. – Los labios del Uchiha estaban azules. Su rostro se veía tan pálido que era como contemplar a un muerto. ¿Cuánto tiempo llevaban bajo el agua? Tenía que haber sido más de cuatro horas entonces para que sus cuerpos reaccionaran de esa forma. – T-tenemos hipo-potermia. – Finalizó Sasuke, sabía que el frío era un gran enemigo del cuerpo humano pero al ser un ninja nunca pensó que algo así lo iba a afectar de esa manera. Al estar ambos temblando, sabía que Hinata estaba igual de afectada que él. Pero debían mantenerse consientes, por lo mismo le había sujetado la mano bajo el agua, para evitar que se quedara dormida y dejara de respirar – V-vamos a-a ponernos d-de pie. Buscaremos a-algo para quemar. N-no podemos caminar un-un kilometro en-en esta condición.
Hinata asintió, poniendo sus manos sobre el agua para intentar pararse. Pero el frío de la noche la estaba golpeando aun más fuerte fuera del agua helada. No podía entender el motivo por el cual sus músculos no funcionaban del todo bien, pero ella a diferencia de Sasuke aun conservaba su chakra intacto, sólo tenía que moldearlo para controlar la circulación de su sangre. El byakugan tenía la habilidad de detener, suspender y hasta acelerar la corriente de chakra si se golpeaba los puntos precisos, lamentablemente, su dojutsu necesitaba del flujo sanguíneo muy activo pues requería de mucha sangre, era por ello que se inflamaban las venas y capilares alrededor de los ojos y las pupilas. En ese momento, Hinata no podía activar el dojutsu como para haber intentado ver sus propios tenketsus y golpearlos. Sabía que su corazón estaba latiendo con más debilidad de lo normal.
Cerró los ojos y se concentró. Sentía que Sasuke a su lado estaba haciendo un gran esfuerzo en ponerse de pie también, pero ella era la líder del grupo en esa ocasión y no podía fallarle, habían confiado en su capacidad para dirigir y hasta ese momento el plan para capturar la miel había resultado en un desastre que había puesto en peligro sus vidas.
Comenzó hacer circular su chakra con velocidad, sintiendo un fuerte hormigueo en el cuerpo. Al estimular sus órganos y músculos con energía, podía sentir como los vasos capilares de todo su organismo parecían revivir.
–Iré por Kakashi sensei. – Dijo Hinata poniendo de pie. A pesar de que estaba aun entumecida, al menos ya podía pararse.
–Es-espera. – Insistió Sasuke. Hinata le tomó un brazo y lo ayudó a ponerse de pie también.
Lo entendió al ver su rostro. Sasuke no iba a esperar ahí sentado porque Kakashi llegara. Como siempre, quería ser la persona más fuerte en esa situación, aun sabiendo que Hinata estaba en mejores condiciones que él. Seguramente era un golpe en su orgulloso que de los dos, él estuviese más débil en ese momento. Hinata sabía que no era culpa suya, Sasuke había utilizado mucho chakra para abrirles un camino hasta el agua cuando las abejas los estaban atacando.
Sí lo dejaba solo, lo lastimaría en su orgullo. Si se quedaba con él y lo cuidaba, también lo haría.
–Bus-buscaré madera Sasuke-kun. – Dijo Hinata dando un paso y sintiendo un gran dolor en todo el cuerpo. - ¿Crees que puedas pren-prender una fogata? – Le estaba dando la oportunidad de que él fuera la persona que la protegiera a ella. Esa era la forma en que podía ayudarlo ahora. Eran esos detalles en los que se daba cuenta que conocía a Sasuke Uchiha. No le importaba darle en el gusto… él también hacía mucho por ella.
–Creo que s-sí. – Respondió tosiendo.
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2º Día – 2:35 AM. – Noche.
Fuego. El calor de ese fuego era lo más reconfortante que Sasuke había sentido en su vida. Le había costado bastante poder prenderlo sólo frotando la madera, pero eso era parte de ser ninja. Acercó sus manos a la llamita que estaba consumiendo la rama seca que Hinata había arrastrado hasta ambos. El cabello aun le goteaba y salía vapor de su boca.
Sentía tanta hambre. No era sólo el frío lo que lo estaba manteniendo en ese estado de torpeza. Su estómago emitía quejidos y podía escuchar los mismos ruidos provenientes de Hinata.
Si no dormían, el día siguiente sería un infierno, pero si dormían sin comer y estando mojados, todo sería aun peor. Tal vez no estaban preparados para misiones en serio. Esto se lo estaba demostrando…
– ¿Te sientes mejor? – Le preguntó mirando como la pequeña llama iluminaba sus mejillas.
–Sí. – Respondió Hinata sin mirarlo, acercándose sus manos a las llamas que comenzaban nuevamente a extinguirse al haber quemado toda la rama seca.
–Creo que ya podría caminar. – Dijo Sasuke, sus pensamientos se estaban volviendo un poco más claros con ese calor. Estaba tiritando aun, pero no con la violencia con que lo estaba haciendo antes. - ¿Tú?
-Yo también. – Respondió Hinata, para luego tiritar y estornudar.
Lo único que falta es que nos resfriemos en medio de una misión… - Se quejó Sasuke mentalmente.
–Al menos conseguimos la miel. Un poco de agua fría no nos va a matar. – Exclamó Sasuke, pero parecía que estaba hablándose a sí mismo más que a Hinata. – Vamos a ganar esta misión de supervivencia. Es sólo práctica para cuando las cosas se vuelvan serias. Somos shinobis, deberíamos sentirnos agradecidos de esto. Tenemos práctica en escondernos bajo agua ahora.
– Tienes razón. – Asintió Hinata.
Sasuke no solía hablar más de lo necesario, pero sintió que era primordial volver a reafirmar sus convicciones en esa ocasión. Estando bajo el agua, tomando la mano de Hinata, pensó cuantas veces más tendría que estar escondido en situaciones adversas. No era una persona paciente, realmente no lo era… haber permanecido tanto tiempo en quietud, silencio, soportando el frío y la incertidumbre de qué era lo que pasaba fuera del agua, sólo confiando en el byakugan de Hinata, lo habían hecho reflexionar sobre qué cosas era importante dominar en el mundo ninja. De seguro su primera gran lección sería aprender a esperar. Se le había hecho una tortura hacerlo.
Ambos se quedaron en silencio observando como las llamas estaban avivándose. Ese primer día de misión había resultado extraño, pero productivo. Tenían dos de los productos necesarios para ganar, faltaban 6 aún y cuatro de ellos estaban en territorio "enemigo". Se preguntó en ese momento como les estaría yendo a Neji Hyuga y a Tenten. De seguro mejor que a ellos.
– ¿Te parece si volvemos ya? Se está apagando el fuego. – La cuestionó Sasuke poniéndose de pie, sintiendo como al alejarse de las brasas el frío de la noche volvía a golpear su cuerpo.
– ¿C-crees que sea inteligente m-movernos con es-este frío y con la ropa mo-mojada? – Hinata se veía un poco preocupada, no tanto por ella, sino por él. Aquella mirada llena de compasión lo hizo sentirse irritado. - Tal vez de-deberíamos esperar aquí hasta que a-amanezca.
– Sólo es un kilometro. – Respondió con algo de brusquedad. - Allá podemos volver a prender fuego y sacarnos esta ropa mojada.
Hinata no dijo mucho, sólo se puso de pie y comenzó a seguir a su compañero. Caminaron lo que pareció una eternidad por el bosque, ella atrás de Sasuke esta vez. De vez en cuando alguno de los dos dejaba salir un sonoro quejido de frío o se detenían para sobarse las piernas obligando a sus músculos a animarse para seguir andando. Pero con el byakugan de Hinata activo, al menos no tuvieron que seguir preocupándose por animales, insectos o personas cerca que significaran un gran peligro para ellos.
Justo cuando los músculos de las piernas de Sasuke comenzaban a doler por el frío, divisaron luz en frente y los árboles desaparecieron. Uchiha se apresuró en dirección al campamento cuando Hinata le tomó el brazo con fuerza.
–Los sellos explosivos. - Le advirtió con una sonrisa cansada. - Ten cuidado. –Sasuke no podía creer que se le hubiese olvidado algo tan fundamental como eso y se recriminó a si mismo ser tan descuidado.
–Gracias, líder. – Dijo con sarcasmo empujándole el brazo levemente, pero en el jugueteo olvidó que lo que para él y Naruto era una fuerza normal, a Hinata podía hacerla caer. – Demonios, ¿Qué tan débil puedes ser? Endurécete un poco Hyuga.
Se aseguraron de no pasar cerca de ningún sello y se acercaron al fuego. Para su sorpresa y molestia respectivamente, vieron a Kakashi sensei durmiendo dentro de su saco de dormir. Sasuke lo pateó con brusquedad pero sin fuerza sólo con el efecto de que despertara.
El junin abrió su ojo visible con pereza y miró hacia arriba sólo para ver a dos chicos completamente descompuestos. Toda la cabellera de Sasuke estaba pegoteada a su cabeza, lacia y húmeda. Tenía restos de dios sabe que en la ropa y barro en el rostro. Hinata no estaba mucho mejor.
–Chicos… - Dijo en un tono divertido y estirando los brazos. - Estaba comenzando a preocuparme por ustedes.
Una gota de sudor cayó por la frente de Sasuke, ¿Esa era la forma en que ese idiota, inepto y vago demostraba su preocupación? - ¿No pensaste, tal vez, en ir por nosotros?
–Claro que no. – Respondió Kakashi subiendo los hombros. - Esta misión de supervivencia es para ustedes.
Fue entonces que Hinata interrumpió a ambos. Hizo una reverencia bajando la cabeza y comenzó a disculparse. – K-Kakashi sensei, lo s-siento. – Permaneció en silencio, pero levantó lentamente el rostro para mirar a su maestro. – Como líder de grupo mis decisiones pusieron e-en riesgo a Sasuke-kun. La responsabilidad de que t-todo haya resultado tan m-mal es mía. No creo que tenga ha-habilidades para ser li…
- ¿No Consiguieron la miel?- La interrumpió Kakashi levantando una ceja.
–Sí la conseguimos sensei. – Respondió Hinata con la voz apagada.
– ¿De verdad? – Preguntó el junin bastante sorprendido.
–Ajá. – Respondió Sasuke sacando el frasco de miel desde la mochila que aun cargaba y pasándosela a Kakashi. Éste abrió el frasco y metió un dedo para luego lamerlo, retirando apenas una porción de su máscara. – Hummm… Miel de abeja negra. Pruébenla.
Hinata metió de inmediato un dedo en el frasco y la probó; de forma extraña se sintió bastante bien, como si ya no estuviese cansada ni tuviese frío.
–No me gustan los dulces, Kakashi. – Respondió Sasuke cruzándose de brazos.
–Te estoy dando una orden. – Le indicó con un sonrisita que no amenazaba a nadie, pero que aun así Sasuke no podía evitar temer.
–Hmph. – El chico metió el dedo en el frasco con asco y luego lo probó con la punta de su lengua. Realmente le disgustaba el sabor dulce de las cosas, pero no podía hacer nada al respecto. Terminó de comerse todo lo que estaba pegado a su dedo para darse cuenta que de pronto dejaba de sentir ese horrible cansancio y peso en los hombros. - ¿Qué es esto? – preguntó confundido. – Me siento como si hubiese dormido todo el día.
–Es uno de los ingredientes principales para las pastillas de soldado. – Le respondió Kakashi quien también se estaba sintiendo maravilloso. - Es un energético natural, aunque bastante difícil de conseguir. Por ello Hinata-chan, no deberías pedirme disculpas. Su misión era traer de vuelta lo que te pasé en la lista. Estoy seguro que esto se utilizará y tendrá gran importancia en la aldea.
Las cejas de Hinata temblaban, a pesar de que Kakashi la estuviese felicitando ella no se sentía conforme con el resultado de las cosas. - P-pero… estuvimos en riesgo de…de… de lastimarnos seriamente.
–Todas las misiones son riesgosas, Hinata-san. El riesgo es parte de ser ninjas. – Miró a ambos con algo de orgullo, si que habían avanzado desde el primer día en que los había tomado como su grupo. Hinata ya no se sentía intimidada por todo y podía asumir (aunque con dificultad) la voz de mando… y Sasuke ya no trabajaba siempre solo, de vez en cuando también dependía de su equipo. - Lo importante es que trabajaron juntos para sobrellevarla, ¿No?
Sasuke miró a Hinata con el ceño fruncido. – Ya anímate Hyuga. No lo hiciste mal. Que fastidiosa eres.
–Siéntense cerca del fuego. – Kakashi también se levantó del pasto y se inclinó hacia adelante, tirando algunos troncos ahí. Tanto Hinata como Sasuke agradecieron el gesto porque aunque la miel los hubiese hecho sentir mejor, sus ropas estaban mojadas, sus músculos adormecidos, sus cuerpos helados y sus cabellos húmedos. – Escuchen. Cuando tenía su edad, mi equipo tuvo que conseguir de esta miel como parte de una misión. Mi maestro era el shinobi mas rápido que se ha visto en Konoha y fue el último en poder recolectar esta miel sin sufrir heridas graves. – Kakashi río, recordaba la forma en que Obito, Rin y él habían tenido que correr a esconder en el río también cuando intentaron hacerlo solos. - Esas abejas son altamente venenosas y rápidas, que bueno que no los picaran.
–¡Y ahora nos dices eso! ¿Estás loco? ¿Qué tan si nos mataban?– Le gritó Sasuke enfadado. Si hubiese sabido que esas cosas eran altamente toxicas no hubiese estado tan entusiasmado de acercarse a un enjambre de ellas.
–Bueno, esto es una misión de supervivencia después de todo. Algún riesgo de morir trágicamente debe tener. – Hinata comenzó a jugar con sus dedos y bajó la mirada, sin creer que podría encontrar su muerte en ese bosque. - Además, realmente… pensé que se iban a desanimar cuando vieran del porte de esas abejas… - se excusó Kakashi rascándose la cabeza. - …no que fueran a intentar sacar miel de esos paneles que están siempre en las copas de los árboles.
Sasuke estiró las manos en dirección al fuego, mirando con irritación. - Eres un pésimo maestro.
Kakashi se rió aun más fuerte, indicándole con el dedo las ramas al otro lado de la fogata, aquellas que estaban enterradas en el piso con peces crudos ensartados en ellas. - Oh… entonces… no querrán esos. Estaba guardándolos para ustedes pero… si soy tan mal maestro tal vez debería comérmelos yo y verlos pasar hambre hasta mañana.
Fue entonces que los rostros de Hinata y Sasuke se doblaron levemente cada uno respectivamente a la derecha y a la izquierda. Al ver esos peces listos para ser asados en sus palos, la boca de ambos comenzó a salivar. Sasuke apretó el puño, pero Hinata cedió de inmediato.
–No nos haga rogar… - Se quejó tiernamente bajando el rostro y cubriéndolo con sus manos.
Kakashi se rió y se puso de pie saliendo de su saco de dormir. Caminó al otro extremo de la fogata y retiró las ramas del piso en las cuales estaban clavados los peces semi crudos, dándole una a cada uno para que los asaran.
Sasuke consideró seriamente la posibilidad de comerse aquello crudo, cuando al levantar la cabeza notó que Kakashi estaba caminando en dirección al bosque.
– ¿Dónde vas? – Le preguntó subiendo una ceja.
–A revisar como esta Gai. – Respondió Kakashi levantando una mano como si se estuviese despidiendo. - Si ustedes dos están en estas condiciones ya me imagino como estarán Neji y Tenten, tal vez estamos arriesgándonos innecesariamente al estar aquí. - De pronto, desapareció en una nube de humor para la sorpresa de Sasuke. Odiaba cuando Kakashi hacía eso.
Ambos se quedaron en silencio entonces. Hinata miraba el fuego observando como la piel de sus peces se encrespaba, podía saborear el olor en el aire. Tanto la chica como Sasuke eran seres callados, por lo cual no fue necesario hablar. De hecho, eso era algo que el pelinegro agradecía de su compañera de equipo desde el comienzo, a diferencia de las otras chicas en la academia, Hinata era reservada y siempre hablaba sólo si era necesario. Muy pocas veces daba su opinión sobre las cosas y decía justo lo que tenía que decir.
Fue entonces que una duda le asaltó la cabeza. ¿Cómo era posible que Neji Hyuga odiara a alguien así? Por el tiempo que la conocía le parecía imposible concebir que Hinata hubiese hecho algo tan horrible como para ganarse el odio de su propia sangre. La verdad no sabía el motivo de esa mala relación. Sólo había visto la forma en que la había tratado en el hospital aduciendo que ella era una vergüenza para el clan Hyuga y que debía rendirse. Pero eran primos… familia… si ella era débil o torpe, siempre él pudo haberla ayudado a superarse, ¿Entonces por qué no lo hacía?
–Oye Hinata. – Dijo de pronto Sasuke dándole el primer mordisco a uno de sus peces. - ¿Por qué Neji y tu no se llevan bien? – Le iba a preguntar "¿Por qué Neji parece odiarte?" pero le pareció inadecuado.
Hinata se quedó en silencio y Sasuke dejó de comer para voltear el rostro hacia ella. Lo que observó lo desanimó un poco y se arrepintió de habérselo preguntado. Su rostro que siempre parecía tan calmado y pacifico, se llenaba de una sombra de dolor. Aquello lo lastimó de cierta forma también.
–Neji nii-san odia a la familia principal del clan. – Respondió con una tristeza que Sasuke sólo había escuchado el día en que Naruto había partido de Konoha.
– ¿Por qué? – La cuestionó Sasuke sintiendo algo de curiosidad. El también venía de un clan, sabía como eran las cosas dentro de ellos y los líos que podían causarse. En el fondo, le daba un tanto de miedo que ese tal Neji fuera a realizar algo tan abominable en contra de los Hyuga como Itachi había realizado contra los Uchiha. - ¿No son tu padre y el suyo hermanos?
–Sí. Eran hermanos. – Respondió Hinata bajando el rostro. Sus parpados comenzaron a caer levemente en un tono melancólico y se abrazó las rodillas. – El padre de Neji murió por mi culpa. Por eso mi padre y Neji me odian, además... soy débil en comparación a mi primo y a mi hermana.
Sasuke sintió algo raro en el estómago viéndola tan desanimada. A pesar de que llevaban tanto tiempo juntos, era realmente la primera vez que le preguntaba algo tan personal a Hinata. Por lo general, los únicos temas que tocaban tenían relación a misiones o entrenamiento, nunca a sus vidas personales. Pero así como Sasuke odiaba hablar de Itachi, entendió… que Hinata tal vez no quisiera hablar de eso tampoco.
–Deja de decir que eres débil. Me irrita. – Gruñó mirándola. - No tenemos que hablar de esto. No debí traer el tema a flote… - Se despejó la garganta un tanto molesto de estar sintiendo lástima por Hinata. Por lo general no era ese tipo de persona, prefería gruñir o dar un sermón, pero no sentir lástima. Ni si quiera la había abrazado cuando la vio quebrarse ese día en el Hanami, tampoco sentía que era ésta la ocasión para algo así, pero sólo que dicho pensamiento cruzara su mente le molestó. - A menos que tú quieras hablar de ello. – No sabía exactamente por qué había terminado su oración así, pero… ver esos ojos tristes le causaba algo en el pecho que no podía explicar.
–Estoy segura de que no quieres escuchar cosas tan insignificantes para ti, Sasuke-kun. – Respondió Hinata ocultando esa melancolía con una sonrisa, sacando su rama del piso y dándole un mordisco pequeño a uno de los peces. – Que bien sabe… estaba famélica.
Sasuke entendió la forma en que ella cambiaba el tema. Aun así, que pensara que su vida y sus problemas eran insignificantes para él… lo irritó y tal vez hasta algún punto, lo lastimó.
- Como quieras. – Le respondió llenando su boca una vez más para mirar en frente. – Realmente no me importa de cualquier forma.
Apenas terminaron de comer se miraron algo incómodos. Hinata había notado el silencio de Sasuke y él por su lado estaba fijándose en la duda en ella. Ambos sabían que venía ahora, pero realmente… era la primera vez… que…
– No tiene que ser distinto sólo porque Naruto no esté aquí. – Sasuke fue el primero en romper la tensión. – Incluso es mejor, tendremos más espacio…dormiremos más cómodos.
– Sí. – Respondió Hinata tragando algo de saliva.
– Deja tu ropa cerca del fuego para que se seque. -Sasuke se sacó su camisa azul. Hinata lo observó con rostro de "¿Qué se supone que estás haciendo?" pero él pareció ignorar su timidez y recato. No sentía vergüenza de su cuerpo, ni sus cicatrices, ni de su abdomen. No podía quedarse con esa ropa mojada por mucho tiempo. Parte de ser ninja y tener equipos mixtos trataba de poder sobrellevar esas estupideces. - Pero al mismo tiempo entendía que Hinata era una chica… por mucho que a veces lo olvidara y la tratara con bastante similitud a como trataba a Naruto. - Puedes sacarte la ropa dentro de la carpa. Tírala afuera cuando estés lista.
Hinata asintió y entró a la carpa. Se dio la vuelta pues la mera idea de ver la silueta de Sasuke a contra luz la ponía nerviosa. Entendía que había algo muy personal en la desnudez de cada persona, al menos así la habían criado. Nunca había visto a nadie desnudoe incluso mirarse al espejo de esa forma le resultaba incómodo.
Se desabrochó su chaqueta café de gamuza lentamente y la retiró de su cuerpo. Sin el peso de ésta por el agua se sintió de verdad más ligera. Comenzó a retirar las vendas de su cuerpo, sobre todo en el lugar en donde cargaba sus equipos ninja en la pierna. También se retiró la playera negra que portaba y quedó en ropa interior, sintiéndose realmente incómoda.
– ¿Estás lista? – Le gritó Sasuke desde afuera.
– ¡N-no! – Le contestó, decidiendo que iba a hacer ahora. No había forma que le fuera a pasar a Sasuke su ropa interior. Simplemente ya era demasiado vergonzoso tener que dormir tan cerca de él así.
– ¿Qué pasa? ¿Por qué te demoras tanto?– preguntó Sasuke irritado. - Apúrate… estoy desnudo aquí fuera ¿Sabes?
– ¡Ya lo-lo s-se! – Le gritó de vuelta.
Estaba tan nerviosa que su frente le sudaba, sus palmas tiritaba y sentía que iba a vomitar todo lo que acababa de comer. ¿Qué hacer con su ropa interior? Estaba segura de que su abuela le había dicho que un chico jamás debía ver la ropa interior de una chica a menos que estuviesen casados. La idea de que Sasuke la viera se le hacía extremadamente humillante.
Finalmente decidió esconderla dentro del saco de dormir. Si tenía algo de suerte, se secarían con su propio calor corporal.
Con rapidez, se metió dentro para cubrirse, sólo atinando a lanzarle la ropa a Sasuke hacia afuera sin voltearse.
Pero a los pocos segundos, su humillación fue aún mayor. - ¿Dónde está tu ropa interior? – Preguntó Sasuke casi divertido pero con un leve tono de molestia. Hinata sintió que estaba hiperventilando.
–¡Sasuke-kun! – Sólo que le preguntara algo así la había hecho fruncir el ceño de vergüenza. - N-no e-es a-apropiado que...
–Deja esas estupideces para después, todos usamos ropa interior. – Sasuke se rió afuera. Hinata intentó respirar con fuerza pues las mejillas le ardían.
–P-pero… - comenzó a quejarse Hinata.
–Como si me importara el color de tus bragas. Tsk. – Le indicó con un bufido.
– ¡Sasuke-kun! – Volvió a quejarse Hinata apretando los puños y cubriéndose la cabeza con el saco de dormir. Quería desaparecer del mundo. - ¡No digas eso por favor!
–Ya pásamelas. – Volvió a ordenarle desde el otro lado de la tienda.
– ¡Claro que no! – Le respondió Hinata cerrando el cierre de su saco de dormir sonoramente.
–Tsk… como quieras. – Sentenció irritado. - Date vuelta, voy a entrar.
Se dio vuelta por completo para mirar hacia el otro extremo arrullándose a sí misma como si fuera una cuncuna, incluso cerrando el saco de dormir para que sólo se pudiera ver su rostro. Sintió los pasos de Sasuke y que se metía a su saco de dormir con calma, cerrando el cierre con cautela. Luego un suspiro sonoro.
No podía creer que estaba desnuda, sólo cubierta por su saco de dormir y para peor con Sasuke al lado. Pero ella había elegido esa vida, quería ser una kunoichi respetable. Pensó que en ese momento, podría haber estado tranquilamente en su cama, durmiendo, soñando con Naruto… y en vez de eso, estaba en medio de un bosque que tenía la palabra "muerte" en él. Todo aquello era parte de su camino del ninja y también, formaba su destino si quería estar cerca de la persona que amaba. Lo haría. Lo soportaría, sin importar lo difícil que fuera.
–Sasuke-kun… - Susurró.
–¿Qué? – Sasuke se había volteado para dormir mirando la entrada de la carpa y por el contrario, Hinata estaba en la posición que siempre había ocupado Naruto, dejando un gran espacio entre ambos. – Habla.
–Gracias por… por… - Hinata no sabía cómo decirlo. – Por hoy. Sé que, no fue fácil.
–Ya duérmete. – Le indicó Sasuke cerrando los ojos.
No entendía realmente por qué de la nada, sentía ganas de sonreír. Cada vez se llenaba más de sensaciones y sentimientos que no comprendía.
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NOTA
Muchas Gracias por los reviews, de verdad me animan el día. Son las 5.30 AM T-T! No puedo creer, he estado todo el día escribiendo jajajaja. No tengo mucha cabeza para decir cosas, pero más que nada… entendí que Kiba es una gran opción para todos en ocupar un puesto de remplazo. No se preocupes, Kiba aparecerá a futuro en este fic. Pero no por ahora. Y tampoco sé si necesariamente de suplente de Naruto. Quienes SI serán suplentes más adelante (como vieron en el prologo) Son Sakura e Ino. Sobre Sai, aun no sé si lo incluiré… el personaje no me gusta y cuando un personaje me desagrada no le capto la esencia.
Sólo a modo de aviso, en mi profile de acá voy a ir marcando el estado de mis fics y en que me estoy enfocando. Para que no piensen que tengo botado mi amor por el arte x)
Muchos besos, si no es molestia por favor dejen un review y me dicen que piensan de los últimos sucesos. Kisses! Tengan un maravilloso fin de semana, sin importar sus religiones celebren la vida y obra de un gran hombre, Jesus :D (no soy muy creyente, pero historicamente hablando, ha sido el unico hombre que sin ningun medio de violencia venció a un imperio). Nada que ver el comentario T-T! Respeto y tolerancia people! Y mucho chocolate del conejito T-T!
