CAPITULO 13
CRECER JUNTOS
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I want to know the you
That has not been introduced to anyone else.
I'm talking about the you
That you've been keeping to yourself.
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I want to know what makes you happy,
What makes you sad,
What makes you sigh
And what makes you cry.
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I want to know,
That no matter what we're going through
Whether our lives are sunny or blue
I want to know - do I have a friend in you?
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2º Día – 6:38 AM. – Amanecer
Durante toda la noche apenas había dormido. No sabía exactamente si era porque sus músculos aun estaban fríos por haber pasado tanto tiempo bajo agua, si era porque estaba completamente ansioso de comenzar el nuevo día en su simulacro de guerra, por el hecho de que Kakashi aun no llegaba y tenía miles de preguntas que hacerle, si era la posibilidad de encontrarse al día siguiente cara a cara con Neji Hyuga… o… del hecho de que estaba desnudo bajo el saco de dormir, con Hinata en las mismas condiciones a su lado.
No sabía o no quería saber la respuesta, pero todo se resumía en una sola cosa: No había podido quedarse dormido.
No era para nada anormal que alguien de doce años que estaba en camino a cumplir los trece sintiera, aunque fuera un poco (y en el caso de Sasuke era bastante contra su propia voluntad), curiosidad sobre el tema de todo lo que diferencia a un hombre de una mujer y en particular la anatomía de éstas. Hasta ese momento, claro, nunca había considerado a Hinata ser una mujer, más bien la veía como a Naruto, una chica, sí, pero a la que podía tratar como a un chico. Ni si quiera se había fijado que el cuerpo de Hinata fuese diferente al de ellos.
Y aun así, Sasuke veía a Hinata como… un amigo, un chico más del grupo, alguien a que podía empujar, gritar, ordenar, bromear, golpear…etc.
¿Entonces por qué se sentía tan incómodo y ansioso estando así con ella al lado?... la respuesta a aquello para una mente más adulta es fácil: hormonas. Estaba llegando a la edad en que éstas comienzan a introducirse (muy desagradablemente) a la vida de los jóvenes.
No obstante, Sasuke no tenía nadie en su vida que le pudiese explicar algo así, era huérfano y su hermano mayor era un ninja desaparecido al que deseaba matar. Por ello, el pelinegro estaba completamente confundido e irritado por las nuevas sensaciones que experimentaba su cuerpo muy contra su propia voluntad. Tal vez Kakashi debió haber tenido esa conversación con su discípulo (sobre los parajitos y las abejas), pero siendo el sujeto despreocupado que era aun veía a Sasuke y a Hinata sólo como niños.
Se sentó sobre el suelo y movió levemente el rostro en dirección a Hinata sólo para percatarse de que la chica seguía durmiendo en la misma posición en que había quedado la noche anterior, muy lejos de él, en el otro extremo de la carpa, dándole la espalda.
Los primero rayos de sol estaban alumbrando el lugar. Deseaba vestirse y alejarse lo máximo posible de ella, todos esos cosquilleos en los sitios privados de su cuerpo lo tenían bastante enojado y de mal humor.
–Despierta. – Dijo con algo de brusquedad. Puso su mano en lo que asumía era la espalda de Hinata, moviéndola un poco. – Ya amaneció.
No obtuvo una respuesta instantánea, pero al escucharla quejarse levemente supo que la chica había despertado. - ¿Q-qué hora e-es? – Preguntó Hinata lentamente, se notaba el cansancio en su voz.
–Seguramente cerca de las siete. – Respondió Sasuke mirándola de reojo, sin moverse aun. Un pensamiento molesto lo seguía rondando, la curiosidad de saber cómo se vería Hinata bajo el saco de dormir, algo que el 98% de su mente repudiaba por completo sólo por cruzarse esa idea en él. – Vamos, hay mucho que hacer hoy.
Hinata se sentó también, pero a diferencia de él que tenía el saco de dormir cubriéndole desde la mitad del cuerpo hacia abajo (Dejando ver su abdomen y pecho), Hinata parecía disfrazada de cuncuna sólo con la cara visible.
– ¿Y Kakashi sensei? – Preguntó parpadeando un par de veces para acostumbrarse a la luz.
–No ha vuelto. – Le indicó Sasuke abriendo el cierre de la tienda de campaña. - Voy a salir y me vestiré primero. Te pasaré la ropa para que te vistas aquí.
Los ojos de Sasuke la atravesaron, la estaba mirando con tanta seriedad que Hinata tragó saliva preguntándose qué le sucedía ahora, era muy temprano para estar de mal humor y estaba casi segura que no le había hecho nada para molestarlo. Entonces recordó que estaba desnuda y sus mejillas se enrojecieron ocultando su mirada bajo el flequillo que caía por su frente. - ¡Que vergüenza… que vergüenza… que vergüenza…! – Se repetía una y otra vez en la mente.
– ¿Qué te sucede? – Le preguntó frunciendo el ceño levemente. - ¿Te resfriaste?
Pero Sasuke, a pesar de estar mostrando mucha piel, ni si quiera se veía incómodo cerca de ella. Hinata pensó que su compañero era un gran ninja, siempre podía soportar cualquier situación en donde lo metieran como si nada. En cambio ella, estaba completamente avergonzada aún, tanto que estaba segura que sus mejillas se habían encendido al recordar que bajo el saco de dormir estaba desnuda.
–N-no…– Respondió bajando la mirada con un poco de vergüenza. Aun recordaba la conversación tan embarazosa que habían tenido sobre sus bragas. Se hubiese querido morir ahí mismo…
Sasuke la miró levantando una ceja, pero Hinata no se dio cuenta, sólo pensó en lo amable y educado que Sasuke estaba comportándose con ella.
– Gracias Sasuke-kun. – Terminó de decir, sonriendo en su dirección.
–Hmph. – Gruñó, sujetando el saco de dormir para que no fuera a resbalarse.
La miró directamente a los ojos varios segundos en los cuales Hinata no supo qué era lo que quería ahora. Sasuke siempre había sido un misterio para ella, uno que ciertamente no le interesaba revelar, sólo saber lidear.
Todo el año que había pasado la única preocupación real en su mente había sido Naruto y en ocasiones también lo había sido Sasuke, pero no de la misma forma. Se acercaba, lo protegía, se preocupaba, entrenaba con él, le hacía su comida favorita, lo entendía, soportaba sus gritos y regaños… porque eran amigos y compañeros. Pero, ella amaba a Naruto Uzumaki. Sólo pensar en él hacía que su corazón latiera con fuerza y un leve dolor invadiera su pecho al recordar que no estaba ahí.
Pero ahora que Sasuke y ella llevaban solos varios días, comenzaba a ver a su compañero de una manera distinta. Anteriormente Naruto brillaba con tanta intensidad frente a ella que no le permitía ver al Uchiha, eso había cambiado sin su presencia.
Sasuke no era sólo gritos y mal humor, había una cierta suavidad en él que muy pocas veces dejaba lucir. Una sonrisa de Sasuke Uchiha te podía desarmar por completo, una palabra de aliento podía hacer crecer en ella el mismo valor que sentía cuando las escuchaba de Naruto. Se extrañó de darse cuenta que cada vez que el confiaba en su persona o la animaba (muy a su manera), sentía que podía hacer cualquier cosa. La confianza que él depositaba en ella la hacía sonreír y sentirse extrañamente orgullosa de sí misma.
Se había dado cuenta que… Sasuke Uchiha no era tan frío, desalmado, desinteresado y cruel, no era la imagen que quería mostrarle al mundo. De seguro, si no hubiese tenido tanto rencor dentro de él, hubiese sido tan cálido estar a su alrededor como lo era estar cerca de Naruto. Aquello la preocupaba y entristecía a la vez pues lamentablemente, Sasuke cubría todos esos atributos con una capa de hielo e indiferencia, de silencio y molestia, que sólo un buen ojo observador podría haber visto.
Finalmente Sasuke quebró el silencio entre ambos juntando las cejas, arrugando su frente y haciendo una mueca. Un levísimo sonrojo apareció en sus mejillas. - ¿Te vas a dar vuelta para que pueda salir o qué?
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2º Día – 7:00 AM. – Mañana, frío.
Hinata estaba sentada abrazando sus rodillas y mirando la forma en que Sasuke estaba prendiendo fuego (No miraba a Sasuke por supuesto, sino que mantenían enfocados sus ojos en las llamitas). Escondía su rostro, aun avergonzada por el momento que habían pasado en la mañana. No habían vuelto a hablar luego de que Sasuke le preguntó si se iba a dar vuelta o no, algo que la tenía completamente horrorizada sólo de recordarlo. Sasuke tampoco hablaba… tal vez por fin se mostrara incómodo por algo o quizás el extremo nerviosismo de Hinata por fin se le hubiese contagiado.
El fuego era ideal para calentar agua, algo para comer o quizás para hacer cualquier cosa esperando a Kakashi y así matar ese incómodo silencio. Sasuke se quería golpear… había tantas cosas por las cuales estarse preocupando en ese instante y aun así, estaba pasando un mal rato por algo tan estúpido como la desnudez entre él y ella. Se estaba comportando tan estúpidamente como Naruto y aquello lo tenía bastante irritado, tanto que su boca estaba en una mueca de disgusto permanente hacía varios minutos ya.
Como estaría de distraído Sasuke que parecía haberse olvido que no tenían nada para comer, por ende, no había nada que requiriera el uso del fuego. Hinata lo notó pero no dijo nada… si le decía que no requerían de fuego tal vez le gritaba o algo así y después de ese incómodo momento entre ambos prefería no seguir molestándolo… pero ahora que las llamas estaban consumiendo las ramas secas, sintió la necesidad de decir algo.
– ¿Qué ha-haremos con e-el tema d-de la c-comida? – Le preguntó sin mirarlo, agachando la cabeza aun más entre sus rodillas.
– Tú eres la líder de grupo. Dime tú qué haremos. Ya estoy haciendo mi parte prendiendo fuego. – Hinata notaba que a pesar de su educación, Sasuke seguía incómodo. Sin embargo, al ver que la chica no decía nada, escondiendo sus mejillas entre sus rodillas por la vergüenza, suspiró abnegado. - Tenemos peces en el río. Si usas el byakugan y me dices donde buscarlos, puedo zambullirme y pescar algunos.
Hinata asintió un poco más aliviada al escucharlo hablar. Miró las llamas que empezaban a consumir lentamente las ramas y murmuró para sí misma, muy a su pesar: - Daría todo por un poco de té.
Sasuke la observó con el ceño fruncido. –Deja de quejarte Hinata-hime. Es una misión de supervivencia. – Ambos eran ninjas, aprender a aguantar situaciones difíciles era parte de eso. - Si alguna vez vemos una guerra estoy seguro que será mucho peor que esto. Y te aseguro algo Hyuga, no voy a estar buscando té en medio de un campo de batalla sólo porque a la princesita de los Hyuga se le apetece tomar una taza de…
–T-tienes razón. – Lo interrumpió Hinata al ver que iba a comenzar uno de sus sermones. Sonrió nerviosa pues nunca nadie la había llamado "Hinata-hime" aparte de su madre. A pesar de que lo había dicho en modo de burla, pensó que sonaba lindo. Al menos prefería a Sasuke gruñendo y no a Sasuke silencioso. Gruñir era parte de su habitual modo de ser con ella, siempre descargándose contra su persona de cualquier cosa que le estuviese molestando, en cambio cuando estaba silencioso era porque de verdad estaba molesto, enojado, furioso o incómodo. - ¿Quieres que vaya a buscar algo para comer en el bosque?
–No. No nos separemos. – Sasuke se sentó en el pasto, el fuego ya estaba hecho y no sabía por dónde iban a comenzar.
Bueno, el día no había empezado de la mejor de las formas. Pero al menos ya no tenía metido en la cabeza todos esos ridículos pensamientos que lo confundían. Así era mejor. Sólo sabía que tenía hambre y que Kakashi como siempre se lucía por su ausencia.
- El mapa se arruinó con el agua. – Dijo finalmente poniendo las manos bajo su mentón.
–No te preocupes, lo memorice. – Le respondió tímidamente Hinata.
Sasuke no estaba preocupado porque él también lo había memorizado cuando ambos lo vieron, pero se sorprendió de que Hinata lo hubiese hecho considerando que se había pasado horas caminando con el mapa entre las manos y mirándolo cada vez que se detuvieron para poner sellos explosivos.
– ¿Entonces por que estabas mirándolo a cada instante? – le preguntó un tanto irritado, a veces realmente no comprendía a Hinata, por más que lo intentara.
La peliazul sonrojó mientras jugaba con las brasas moviéndolas con un palito. - No quería fallar…
–Típico de ti. – Sasuke suspiró cansado. -Tal vez Naruto tenga la paciencia para estar siempre dándole el discurso de "Tú puedes", pero no yo. Mantener esta estúpida promesa va a ser más difícil de lo que pensaba. - Activa el byakugan, dime que ves.
Hinata lo obedeció. Había pasado toda la noche sin utilizarlo y dormir la había llenado de suficiente energía como para volver utilizar sus habilidades, tal vez no al máximo, pero al menos sin preocuparse de que fuera a agotarse por ello.
–Byakugan. – Dijo con suavidad agudizando lo máximo que podía el dojutsu, observando las criaturas y como su chakra se movía dentro. No había nada del porte de un humano cerca. - Todo está en orden. No hay nadie alrededor de 1500 metros a la redonda.
Sasuke se cruzó de brazos y estiró los labios contorsionándolos molesto. - Lo que significa, que para variar un poco, Kakashi nos abandonó.
–Lo siento…– Murmuró Hinata poniéndose de pie.
Sasuke alzó una ceja. - ¿Por?
–M-mi byakugan debería estar mucho más desarrollado. – Sasuke podía notar esa misma mirada melancólica y ausente que Hinata ponía cuando estaba cerca de su familia y se sentía una decepción para ellos. Odió esa evocación en sus ojos, esa añoranza tan típica de la chica, realmente le produjo algo parecido a la rabia en las entrañas. - Podría ver a Kakashi sensei y…
–Cierra la boca, ¿Crees que sintiendo lástima de ti misma vas a superarte? – La espetó Sasuke. Podía poner esos ojos tristes cuando quisiera, pero no si estaba con él. No iba a dejar que pensara que él se sentía decepcionado con ella. Era la promesa que le había hecho a Naruto. Tal vez no pudiese estar gritándole "¡Tú puedes Hinata-chan!" todo el día como un idiota (de la forma que lo hacía Naruto), pero esa era su forma de hacer las cosas y mantener su palabra. - Hace algunos meses ni si quiera podías activarlo, pero lo lograste con esfuerzo y trabajo duro. No esperes lástima de mí ni me pidas perdón. Cada persona avanza a su propio ritmo y aunque el tuyo sea bastante lento, al menos avanza. La próxima vez que digas algo así, te golpearé.
–Lo s-sé… - Intentó defenderse Hinata alegando con nerviosismo. – p-pero…
–Nada de peros. – La regañó Sasuke, levantándose del suelo y parándose frente a ella.
Se quedó en silencio con su figura autoritaria proyectando su sombra sobre ella. Hinata ni si quiera se atrevió a levantar la mirada. Había algo en Sasuke que la intimidaba cuando se comportaba de esa manera. Por lo mismo el pelinegro se cunchillo y con su dedo índice golpeó suavemente bajo el mentón de la joven para que subiera el rostro y lo mirara.
Hinata enfocó sus ojos en los de él, tan distintos a los suyos, completamente negros. Eran severos, pero había una gentilidad en ellos que hacía meses no poseían. Cuando observaba a Sasuke, en un comienzo, lo único que podía ver en sus ojos era odio, preocupación y molestia. Ahora no. Había algo más ahí, como si hubiese dejado ir parte de su deseo de venganza y lo hubiese remplazado con sentimientos cálidos. Sus cejas que habían estado fruncidas se suavizaron y por un instante… Hinata sintió algo especial al verlo.
Sonrojó sin poder evitarlo sintiendo cosquilleos en su estómago.
- Sigues siendo mis ojos. – Le dijo Sasuke bajando su mano y golpeándola en el hombro con el puño.
Fue un golpe suave pero Hinata casi perdió el equilibrio, lo cual lo hizo rodar los ojos mientras se paraba nuevamente. De verdad estaba aburrido de decirle a Hinata que se volviera más ruda, estaba casi seguro que eso no iba a suceder, pero… había algo en su fragilidad que la hacía única y si sabía aprovecharlo, Hinata podría aprender a utilizar el puño gentil a su propia manera, desviándose completamente de lo que los Hyuga venían aprendiendo por años ya.
– Vamos, es hora de continuar con nuestra misión, "leader". – Sasuke se dio la media vuelta y comenzado a caminar.
– ¿Y Kakashi sensei? – Preguntó Hinata siguiéndolo con pasos cortos y apurados.
–No tengo paciencia como para estar esperándolo todo el día. – Respondió Sasuke reafirmando su protector de frente y comenzando a correr.
Hinata lo siguió suspirando, abnegada a soportar constantemente sus cambios de humor. No era tan malo, después de todo, eso también era parte de su trabajo de equipo.
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2º Día – 11:07 AM. – Soleado.
– ¿Cómo vas? – Preguntó sintiéndose un tanto nervioso por su compañera. En cualquier momento podría activarse alguno de los geiseres bajo ella y estaría metida realmente en problemas. – Estamos contra el reloj, ¿Sabes?
–L-lo sé… ya… ya casi.
Bajo la joven había un foso de greda hirviendo. Ambos habían sabido que no podían llegar a la roca en medio de los geiseres caminando sobre eso, su viscosidad hacía casi imposible para ellos adherirse a la superficie, sin mencionar el calor que emanaba.
Sasuke había lanzado un shuriken con hilo hasta el peñasco y lo mantenía lo suficientemente tenso como para que Hinata pudiera caminar sobre éste. Habían apostado a ello, Hinata debía llegar al otro lado y sacar las flores para volver. Las había encontrado con su byakugan y sabía cuáles eran las que le pedían, después de todo su hobby era prensar todo tipo de flora.
– ¡Ten cuidado! – Le gritó viendo que a unos 10 metros de Hinata, justo a su derecha, uno de los geiseres hacía explosión lanzando agua hirviendo hacia arriba. – Maldición…
El hilo se arremetió con violencia pero Sasuke lo mantuvo firme, a pesar de que eso significara que por su fineza le estuviese lastimando las manos, cortándose la piel. Aun así su determinación de mantener ese hilo tenso no caviló. Era lo único que podía hacer desde su posición.
Ella había insistido en ir. Siempre entrenaba con agua y agregarle que estuviese hirviendo era como subir de nivel en su entrenamiento. Si fallaba, en vez de mojarse se lastimaría, por lo que no había espacio para un fracaso.
Suspiró un poco más tranquilo cuando Hinata mantuvo el equilibrio con un movimiento extraño que no había visto de ella… golpeando todas las gotas hirviendo con su puño gentil, justo como lo hacía cuando entrenaba sobre el agua. Activó su sharingan, quería ver con detalle lo que estaba haciendo su compañera.
La habilidad de su dojutsu le permitía ver el chakra y las estelas azuladas que trazaba la joven en el aire lo asombraron. Estaba desprendiendo chakra de sus manos y pies; cuando una gota estuvo a punto de quemarle el rostro, Sasuke se percató que una capa de chakra también cubrió su mejilla. - ¿Cuándo aprendió a liberar chakra por los tenketsus de su rostro? – Recordaba que Neji lo había hecho una vez en que Naruto lo había querido golpear en el hospital, pero nunca había visto que Hinata lo hiciera. De hecho, hasta para alguien de nivel Junin era difícil poder utilizar los tenketsus correctamente y eso que apenas usaban los de los pies o manos.
Sonrió sin darse cuenta. - Baka… - Murmuró y su sonrisa se enanchó. Sentía algo parecido al orgullo. Su equipo se estaba fortaleciendo. A diferencia de los "celos" que sentía cuando veía que Naruto avanzaba, ver que Hinata lo hacía le daba una especie de motivación para seguir entrenando con ella. – El dobe estaría orgulloso de ti…
–Sasuke-kun, me estas desconcentrando. – Gritó ella casi llegando al otro lado.
Sasuke levantó una ceja, nunca se hubiese esperado que ella le respondiera en ese tono un tanto irritado. Después jadeó un poco sintiendo el dolor de sus manos para reír en voz baja quejumbrosamente. ¿Quién hubiese pensando que Hinata lo iba a regañar?
Respiró aliviado cuando la vio llegar al otro lado sin caerse.
La pequeña Hinata Hyuga que había sido llamada para formar un grupo con él ni si quiera se hubiese atrevido a ir, ni a gritarle de vuelta y seguramente se habría terminado cayendo si la hubiesen obligado a cumplir con su parte.
Hinata tenía un manejo sobrenatural de la elasticidad de su propio cuerpo, un estilo único que había aprendido sólo para poder utilizarlo con el puño gentil. Sus movimientos eran gráciles, ligeros y hasta bellos de observar, muy diferentes a los bruscos movimientos del puño gentil del resto de la familia Hyuga. Sí, eran elegantes, pero no tenían la gracia que mostraba su compañera. Aquello tenía su explicación… el cuerpo de Hinata era perfecto para movimientos de ese tipo. Era pequeña y menuda, contornearse de esa forma le era sólo natural. Seguramente había aprendido a moverse así cuando practicaba sobre el agua golpeando las gotas que ella misma levantaba en el aire. Era el movimiento propio de una bailarina de agua, una imagen que Sasuke había conservado desde que Naruto y él la habían visto practicándolo en la misión a Takigakure.
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Hinata se agachó y se sacó la chaqueta. Si algo sabía de los lirios de agua que había en esa zona era su alta venenosidad y la forma en que sus toxinas (sólo de tocarlas) podía causar heridas, parálisis y nauseas. Era sólo lógico que así fuera, considerando las sustancias ácidas que emanaba el agua que se calentaba con el calor proveniente del centro de la tierra. Los lirios blancos del bosque de la muerte eran utilizados para crear venenos y adherirlos a armas. En lo personal consideraba que dicha práctica carecía de honor a la hora de combatir, pero cada shinobi batallaba en su propia forma y estilo.
Sacó un kunai de su portakunais/shirukens y cortó los tallos de las flores asegurándose de no tocarlas. Aun les quedaban cinco días dentro del bosque de la muerte y sabía que si no mantenían esas flores con agua se marchitarían convirtiendo su veneno en una sombra de lo que podía llegar a ser. Cortó seis flores, pensó que eso era suficiente para no perjudicar al resto que crecía ahí. Si hubiese sido desconsiderada tal vez las habría cortado todas para que Neji y Tenten no pudiesen alcanzarlas y fracasaran en su misión, pero no podía hacer eso.
Amarró las mangas de su chaqueta a su cuello luego de envolver con cuidado las flores y comenzó su camino de vuelta.
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2º Día – 11:27 AM. – Soleado.
Estaban camino de vuelta al campamento. Se acercaba medio día y ya era hora para una pausa para alimentarse y sacarse de encima el sudor que habían adquirido estando tan cerca de esos fosos. Ambos estaban sudando y el calor no los dejaba respirar apropiadamente, Hinata tenía las mejillas rojas y por primera vez no era precisamente porque se sintiera avergonzada.
Sasuke estaba callado, completamente silencioso. Hinata lo miraba de reojo preguntándose qué le sucedería para estar tan distante. No obstante, no se decidía a preguntarle, respetando fuera lo que fuera que lo hubiese hecho estar tan alejado en ese momento.
El pelinegro caminaba delante de ella esta vez como si quisiera alejarse lo más rápido posible de su presencia, lo cual lógicamente le extrañaba. Pensaba que su teamwork había resultado eficiente durante toda la misión y la noche anterior habían compartido un momento crítico juntos, saliendo triunfantes. No había realmente un motivo para que él estuviese así, por más que lo pensara no había cometido errores esta vez como para que su compañero se mostrara tan raro.
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2º Día – 11:29 AM. – Soleado.
Sasuke saltó a la rama de un árbol y se quedó mirando en frente un buen rato mientras Hinata lo miraba desde abajo.
Se sentía como un completo idiota, incluso peor que Naruto pues ni si quiera el dobe habría sido tan… tan… tan… ¡Estúpido!
¡Bah! Él se consideraba a sí mismo una persona analítica, que siempre se fijaba en los detalles de aquellos a su alrededor. No era que le importara los demás (También se consideraba egoísta y despreocupado con cualquiera que no fuera él mismo o sus deseos, hasta cierto punto) pero no podía evitar analizar tanto a Naruto como Hinata pues eran un equipo. Conocerlos significaba saber cuáles eran sus puntos débiles y sus ventajas. Debían ser un equipo hasta que él fuese lo suficientemente fuerte para dejarlos atrás y seguir su propio camino: el de la venganza.
Por ello, mientras mantenía el hilo firme y sus ojos se enfocaron en la figura de su compañera que volvía sin su abrigo cuatro tallas más grandes encima… se fijó por primera vez en su vida que Hinata Hyuga tenía… senos.
Casi la dejó caer de la impresión, desestabilizando por completo la tensión del hilo. Peor aún había sido la vergüenza de no poder mirarla al rostro porque sus ojos seguían bajando horrorizados de que todo ese tiempo aquellas… cosas… hubiesen estado ahí, pensando una y otra vez en que momento habían crecido para que ni él ni Naruto se hubiesen dado cuenta.
¿Y ese estúpido sonrojo? No, estaba seguro que no estaba sonrojado, sino que completamente rojo de horror y que Hinata se había percatado de ello. Estaba pasmado.
¿En qué instante habían aparecido ahí? ¿Las habría tenido siempre? ¿Por qué no podía dejar de pensar en el tema? ¿Cuánto tiempo llevaba con Hinata como compañeros? ¿11 meses? Tal vez un poco más…
¡Basta! – Se gritó en su mente apretando el puño. - ¡No tienes tiempo de estar pensando en estupideces! ¡Menos en algo como eso! Concéntrate… estamos en un simulacro de guerra. ¡Maldición!
Respiró profundamente y enfocó su mirada adelante, intentando hacer desaparecer ese ridículo rubor en su rostro. Todo eso lo irritaba, lo hacía sentirse furioso consigo mismo.
– ¿Sucede algo? – Le preguntó Hinata tímidamente desde abajo.
Como si pudiera decírtelo… – Pensó Sasuke negando con el rostro sin mirarla. – Asegúrate de no tocar esas flores.
–Sí. – Asintió Hinata mostrándole el bulto que sostenía en una mano. - Las envolví con cuidado para que sus esporas no se esparzan.
–Bien. – Respondió Sasuke suspirando con molestia.
Ambos comenzaron a moverse nuevamente, saltando de rama en rama para volver al campamento. El plan de Sasuke fue no mirarla y estar siempre delante. Despues de unos minutos su preocupación cambió desde la anatomía de Hinata Hyuga a la de su propio cuerpo. Los sonidos de su estómago evidenciaban lo hambriento que se sentía. Aun no comían nada y estando tan cerca de medio día era lógico que tuviese apetito. El plan era pescar algún pez y asarlo para ir a la última locación que les quedaba por explorar en la zona Sur.
Sin embargo, mientras saltaban de rama en rama, Sasuke no pudo evitar notar que una de las ramas estaba rota, como si alguien recientemente hubiese pisado ahí. Se detuvo el seco poniendo una mano delante de Hinata para detenerle el paso.
–Activa el byakugan. – Le ordenó olvidando por completo quien era el líder del grupo. - ¿Hay algo adelante?
Hinata junto las manos para formar los sellos y las venas alrededor de sus ojos se hicieron visibles. - Byakugan. – Comenzó a observar con cuidado, enfocándose en todas las criaturas que mostraban corrientes de chakra. Ninguna era más grande que una ardilla, excepto por dos figuras. – Hay dos personas adelante.
Sasuke sonrió. La mera idea de que hubiese llegado el momento que había estado esperando lo hizo sentirse excitado.
– ¿Puedes distinguir quienes? – Preguntó ansioso.
–No son Neji y Tenten. Son dos hombres. – Hinata se concentró. Estaban a un kilometro de distancia más o menos e incluso con el Byakugan activado, tenía que hacer un esfuerzo para poder distinguir a esas figuras. – Creo… que son Kakashi sensei y Gai sensei.
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2º Día – 12:15 PM. – Nubosidad Parcial.
La mirada de Sasuke estaba fija en sus ojos. Sus cejas gruesas aun no dejaban de llamarle la atención a simple vista y observarlo fijamente le provocaba cierto asco. Hinata y Kakashi miraron a ambos con curiosidad, llevaban un minuto en completo silencio, en ese duelo de miradas.
Kakashi suspiró, si hubiese tenido el Icha Icha violence o el Icha Icha Paradise se habría puesto a leer mientras Gai terminaba con sus juegos, ¿Cuándo iba a comprender que ambos eran adultos y sus primaveras de adolescencia estaban bastante… bastante atrás? Que se pusiera a la altura de alguien de la edad de Sasuke era deplorable.
– ¡No estoy espiando! – Gritó finalmente Gai, sonriendo al ver que al igual que Neji, Sasuke Uchiha era difícil de quebrar. - Kakashi invadió la zona norte, es sólo justo que yo también pueda ver qué está ocurriendo en la zona sur.
–No me importa. Hasta que no sepamos con certeza los motivos de tu traspaso no te soltaré. Este es un simulacro de guerra. – Sasuke sonrió con altanería. Haber atrapado a un junin realmente se sentía bien, por mucho que Hinata lo mirara con duda.
Gai estaba amarrado con hilos a un tronco, de aquellos que Sasuke con tanta frecuencia utilizaba cuando lanzaba shurikens. Había agarrado completamente por sorpresa a Gai, quien pensó que podría romperlos con facilidad sólo para verse sorprendido porque los hilos estaban siendo cubiertos con el chakra de Hinata. Entre Sasuke y la joven lo tenían acorralado y Kakashi no estaba haciendo nada para cambiar la situación.
–¡Kakashi! ¡Diles que me suelten! – Gruñó Gai.
–Te dije que los chicos no se tomarían bien que vinieras acá, así como Neji y Tenten no se tomaron bien que fuera a revisar como estaban ustedes. – Kakashi subió los hombros con algo de indiferencia. – Pero tú insististe en venir…
– ¡Así es! – Alegó Gai. - Lo justo es justo, ¡Tú espiaste nuestra zona! después de todo este evento nos desempatará en nuestra competencia de rivalidad.
–Como sea…– Gai siempre exageraba, al punto que Kakashi se llegaba a sentir cansado. - ¿Puedo ir a buscar mi Icha Icha? Estoy aburrido.
– ¡Claro que no! – Respondió Gai negando con el rostro exageradamente. - ¡Es un simulacro de guerra! ¡No leerías esas porquerías si estuviésemos luchando!
–Bueno, ya que estamos en un simulacro de combate de verdad en una situación de guerra entre Shinobis… pretenderemos que eres un prisionero de la aldea enemiga. – Si hubiesen podido ver debajo de la máscara de Kakashi tanto Hinata como Sasuke se habrían dado cuenta que estaba sonriendo. – Chicos, lo primero que se hace con los prisioneros es mandarlos a inteligencia para que busquen dentro de su cerebro cualquier información enemiga de carácter relevante. Sasuke, te enseñaré a utilizar tu sharingan en un nivel más avanzado hoy.
La atención del pelinegro quedó completamente enfocada en su maestro y Gai comenzó a sudar.
–No querrás decir que vas a… - Comenzó Gai tragando saliva sin que pudiese terminar la oración.
–Te enseñaré a ver dentro de la mente de las personas a través de tu dojutsu, o… más específicamente, a ver su subconsciente e hipnotizarlos. Esto da la sensación de que puedes leer su mente y predecir el futuro cuando en realidad lo que realizas es una manipulación completa de la voluntad de quien está frente a ti.
Sasuke se sintió ansioso al escuchar aquello. No, más que ansioso, se sentía feliz e excitado. Llevaba mucho tiempo sabiendo lo que Kakashi le estaba diciendo (al haber leído los pergaminos de su clan en el escondite secreto). Sin embargo, manipular de esa forma a alguien requería de un combate en serio en donde pudiese activar su sharingan. No podía leer el byakugan de Hinata ni su puño gentil, eran kekkai genkai. Nunca intentó realizarlo con Naruto pues sentía que todo lo que hacía éste era bastante insignificante y lo que realizaba con maestría que eran invocar sapos y sus clones, eran una habilidad única del dobe, no se veía afectado por el sharingan si intentaba copiarlo o manipularlo.
– ¡Ey! ¡Kakashi!... Eso… eso es… - Gai dobló la cabeza con lágrimas en los ojos.
–También es bueno que ambos sepan que los mejores en Konoha cuando se trata de entrar en la mente de un adversario son los miembros del Clan Yamanaka, por lo mismo siempre es útil dejar que hagan su trabajo a través de sus ninjutsus secretos. – Kakashi reposó una mano en la frente de Gai, al cual se le puso el rostro azul de molestia cerrando fuertemente los ojos.
-¡El sharingan sólo afecta si se utiliza mediante el contacto visual… je! – Gritó Gai, sintiendo que era un ganador en la situación.
–Es cierto. – Kakashi cerró su ojo visible, sonriendo de forma infantil. - Pero al tocarte puedo traspasar parte de mi chakra a tu cuerpo creando un genjutsu de cualquier forma. Tendrás los ojos abiertos y ni si quiera te darás cuenta de ello… tal vez ya estés en un genjutsu…
–Kakashi… – Gruñó Gai. - No esperaba menos de mi rival. – Dijo con orgullo.
El instructor del equipo siete pareció ignorar los ojos brillosos de Gai y siguió dirigiéndose a sus discípulos. - La mente humana es un laberinto en el cual nadie querría quedar atrapado. – Miró a Sasuke con seriedad. - No andes utilizando este tipo de técnicas con todo el que veas, podrías quedar encerrado en la mente de un oponente si su voluntad es mayor que la tuya… el Sharingan no es un lector de mentes, más bien, es un arma ninja… ¿Entendido?
–Por fin estamos hablando el mismo idioma, "sensei". – Dijo Sasuke activando el sharingan. No podía creer que por primera vez en semana Kakashi iba a enseñarle algo útil.
–Lo siento Hinata-san, no puedo enseñarte a hacer lo mismo. – Le sonrió a la chica quien bajó el rostro con un poco de timidez, pero entendimiento. - Pero si te interesa, luego puedo enseñarte movimientos básicos para utilizar chakra y sanar heridas. Tienes un excelente uso de él, no creo que te sea difícil. – Hinata sonrió asintiendo.
Sabía que el byakugan no era un dojutsu para ver dentro de la mente de otros, sino más bien dentro del cuerpo. No le molestaba, al contrario, sentía que de esa forma podía complementar aun mejor a Sasuke.
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2º Día – 5:29 PM. – Nublado.
Cinco largas horas habían pasado en que Sasuke y Kakashi utilizaron a Gai sensei como un conejillo de indias. Hinata los miraba a una distancia pertinente apenas pudiendo oírlos. Estaba sentada contra el tronco de un árbol abrazando sus propias rodillas, escuchando como gruñía su estómago por el hambre que sentía. No había comido nada desde la noche anterior. No sabía como Sasuke podía estar ahí parado utilizando su sharingan sin mostrar signos de agotamiento o hambre. Para ella era casi imposible.
A veces olvidaba que Sasuke parecía mucho más motivado que ella cuando se trataba de volverse más fuerte. El tenía un propósito que lo alimentaba siempre, sin poder evitar recordar que Itachi seguía vivo. Tal vez ese odio en su corazón hiciera que pudiera olvidarse de todo lo demás.
Pero mientras Sasuke alimentaba sus deseos de volverse más fuerte a base de odio… Hinata lo hacía a base de amor.
Quería volverse más fuerte para acercarse de esa forma a Naruto, poder protegerlo, caminar a su lado y no atrás de él. Si se volvía fuerte, él estaría orgulloso de ella, le regalaría esas cálidas sonrisas que hacían que sintiera mariposas en su estómago. Naruto era la persona que la había salvado de haber tomado el camino fácil, aquel en que se rendía y simplemente creía en todas las palabras de sus familiares; ella quería devolverle el favor. Quería demostrarle que su fe en ella había dado frutos y que era la kunoichi más fuerte de Konoha.
Mirando a Sasuke quien jadeaba con dificultad luego de haber terminado con Gai sensei, pensó, que al igual que Naruto… Sasuke no la había dejado rendirse. De hecho, había sido Sasuke quien la obligó a entrenar los primeros meses en que se volvieron un equipo. Era debido a su constante mal humor que ella y Naruto temían atrasarse cuando se juntaban cerca del monumento de los caídos en batalla para poder entrenarse. Si había mejorado en taijutsu, también se lo debía a él. Sasuke había tenido la paciencia de esperar cada vez que caía al suelo exhausta, jadeando y con lágrimas en los ojos pensando que ya no podía más, que se rendiría, que pasara lo que pasara era imposible volverse más fuerte. En esas ocasiones, Naruto le gritaba "¡Levántate Hinata-chan! ¡Tú puedes!" Pero no era el único que decía algo… Sasuke generalmente la miraba con rabia y gruñía "Si no te paras pronto te daré un verdadero motivo para llorar".
Al mismo tiempo, ella les había enseñado a manipular su chakra de una mejor forma. Se hubiesen demorado mucho más en caminar a través de cualquier superficie si no les hubiera enseñado la forma en que los tenketsus del cuerpo liberaban chakra al exterior. Aquello era la base para la utilización de cualquier Ninjutsu que requiriera del moldeo de chakra, como había sucedido con el rasengan de Naruto.
Sin embargo, pensar en todo aquello la hizo sentirse cansada. Suspiró sintiendo su estómago gruñir nuevamente.
Sólo entonces Kakashi pareció entender que estaba descuidando completamente a uno de sus discípulos, parándose derecho y mirando en su dirección.
– Detengámonos por ahora Sasuke. Creo que ya agarraste el ritmo de esto.
Para Kakashi enseñarle cosas a Sasuke resultaba bastante ligero. Su alumno era un genio y captaba todo con una rapidez realmente sorprendente. Se parecían mucho en ese sentido.
En cambio… cuando veía a Hinata la situación cambiaba.
Realmente no sabía que enseñarle. El byakugan era un kekkai genkai, sólo otro miembro del clan Hyuga podría haberla hecho una experta en ello. Lo único que podía hacer era eventualmente enseñarle más ninjutsus… pero sentía que Hinata debía enfocarse especialmente en su taijutsu, pues era habilidosa en ello, tenía potencial para volverse realmente poderosa utilizándolo, mucho más de lo que Sasuke jamás podría llegar a serlo.
– ¿Gai está vivo? – Preguntó Sasuke desactivando su dojutsu y picándolo con un palito (no quería tocarlo). – No luce muy bien.
–No te preocupes, cuando éramos niños hacia esto todo el tiempo. – La escena de Gai amarrado desde sus pies colgando de un árbol apareció en la mente de Kakashi. - Por eso te dejé utilizar el sharingan en él. Digamos que está acostumbrado… - Kakashi lo miró con duda. Ahora que lo pensaba por mucho que hubiese estado atado y considerando que Hinata había dejado de fortalecer los hilos con chakra hace horas, no había hecho un solo intento de escape. ¿Por qué? - …aunque para ser sincero pensé que con todo el tiempo que ha pasado al menos se habría vuelto más resistente a este tipo de cosas.
Sasuke dejó de picarlo con un palito, viendo como babeaba. - ¿Cómo es que alguien tan ridículo es un junin?
–No lo subestimes. – Pronunció Kakashi con seriedad. - Gai es tan fuerte como yo y eso es decir bastante. Es de la elite de Konoha. – Y entonces la respuesta a lo que se había estado preguntando vino a él, lo cual lo sorprendió un poco. Debió haber sido más despierto para darse cuenta. - Si cayó en su trampa es porque así lo deseaba…
Sasuke frunció el ceño. - Lo cual significa… que… - Ahora lo entendía y se maldijo internamente por dejarse llevar con eso del entrenamiento cuando su misión era otra. - ¡Maldición! ¡Activa el byakugan Hinata!
Hinata no entendía nada. Tenía tanta hambre que en lo único que pensaba era en comer, pero movió las manos, formó los sellos y activó su dojutsu. - Byakugan.
Se concentró en observar en un radio de al menos un kilometro. Por mucho que se sintiera débil tenía que ver qué es lo que estaba ocurriendo alrededor de ambos. Todo se veía quieto, los árboles estaban en el lugar donde siempre habían estado, las criaturas del bosque de la muerte seguían ahí… lo único diferente era…
– ¿Qué? – Le preguntó Sasuke impaciente sacudiéndola, tomando a Hinata por los brazos.
–Hay muchos cuerpos de arañas gigantes muertos a 800 metros norte de aquí. – La joven sabía lo que eso significaba, ambos lo habían podido adivinar. Mientras perdían el tiempo Neji y Tenten se habían enfocado en encontrar los colmillos venenosos de las arañas tigre. - Neji y Tenten están a 1500 metros al norte. Están cerca del panal de abejas pero se está alejando de él. Las abejas los están persiguiendo. Neji… Neji está cubriendo a Tenten, pero se alejan.
– ¿Obtuvieron la miel? – Preguntó Sasuke con amargura.
–No lo sé. Tal vez deberíamos ir a ayudarlos… podrían resultar heridos. – Hinata vio como Neji luchaba por avanzar entre el enjambre furioso de abejas y como la joven que lo acompañaba lo protegía desde todas direcciones con shurikens, kunais y otras armas. Era como ver una lluvia de metal en contra de las abejas. - … que buena es lanzando armas.
– ¿Ayudarlos? Tsk… ¡Vamos a defender nuestra posición, baka! – Sasuke comenzó a correr.
Hinata miró a Kakashi preguntándose si debía seguirlo o no. Kakashi subió los hombros, respondiéndole con el gesto de que probablemente era inútil intentar persuadir a Sasuke cuando se encontraba tan molesto.
La joven suspiró y lo siguió, subiendo de un salto a una de las ramas de los árboles.
– ¡Sasuke-kun! ¡E-Espera! – Le gritó observando su figura desde atrás. Sasuke no se detuvo, ignorando por completo su petición. - Es inútil. Ya obtuvieron lo que vinieron a buscar. – Vociferó saltando de rama en rama con cuidado de no pasar por alguna de las zonas en que habían desplegado sellos explosivos. - Están volviendo a la zona norte. No los alcanzaríamos… es mejor que nos concentremos en buscar lo que nos falta y…
Sasuke se detuvo como si las palabras de Hinata lo irritaran profundamente. La joven aterrizó en la rama justo a su lado observando lo molesto y frustrado que se veía, como si todo ello fuese un fracaso personal. Se levantó un poco de viento removiendo las hebras negras frente al rostro de Sasuke. Hinata podía percibir lo enojado que estaba por su silencio, su abstracción y esa sombra que se proyectaba en su mirada. - ¿Por qué no pensé antes… que ellos...?
Hinata se quedó en silencio, sabía que cuando Sasuke estaba en ese estado era muy difícil razonar con él a menos que se fueran a lo físico y se golpearan mutuamente (como ya les había sucedido dos veces antes).
Sólo negó con el rostro. Culparse entre ellos o buscar a un responsable por sus errores era una pérdida de tiempo. Ella era la líder del grupo, el fracaso de proteger la zona era suyo. Se había confiado en los perros de Kakashi sensei y de alguna manera habían sido burlados. Si aquello hubiese sido una guerra estarían en problemas, pero no lo era, aun tenían tiempo de aprender de sus errores.
Ambos permanecieron en silencio mientras Hinata observaba hasta que su primo y Tenten salieron de la zona sur. Su byakugan no conseguía ver más allá que unos dos kilómetros y si se enfocaba sólo en una zona aislando el resto de su visión en 360 grados podía ver un kilometro mas.
La joven suspiró y Sasuke adivinó lo que había pasado, golpeando el tronco en el que se reclinaba.
– Pusimos trampas explosivas, ¿Cómo es posible que no estallaran? – Hinata sabía que no estaba hablándole a ella precisamente sino que a sí mismo.
Hinata prefería permanecer callada, apoyando a Sasuke con su presencia. Sabía que Neji era un experto utilizando el byakugan, pero nunca pensó que sus ojos fueran tan diligentes que podría encontrar todos los sellos explosivos escondidos en las zonas que intentaban proteger.
– Ya está hecho. Volvamos. – Dijo finalmente Sasuke un tanto cabizbajo, pero aun molesto por la situación. – Aun tenemos a Gai.
Hinata frunció las cejas sorprendida por la determinación en la voz de Sasuke. No quería pensar mal, no quería creer lo que estaba cruzando su mente. - ¿A..a qué te refieres con e-eso?
– Que si esto es una guerra, podemos hacer intercambio de prisioneros. – Respondió Sasuke traspasándola con sus ojos negros. Hinata lo miró aun con más espanto. - El líder de su grupo debe valer algo. Lo podemos cambiar por lo que necesitemos de la zona norte.
Hinata bajó el rostro y comenzó a jugar con sus dedos, temblorosa. – S-Sasuke-kun… ¿Realmente vamos a..a caer en e-ese tipo de co-cosas? Los secuestros y los res-rescates… son es-espantosos.
Sasuke subió una ceja, podía leer a Hinata como un libro abierto. – Habla. –Dio un paso en dirección a ella con las manos cruzadas.
– ¿Qué? – Preguntó Hinata confundida sin poder mirarlo.
Sasuke la tomó bruscamente del mentón, subiéndole la cara para que lo mirara. Hinata se sentía desnuda cuando él la miraba de esa forma. No sólo eso, Sasuke era al menos una cabeza más alto que ella y su cuerpo se estaba fortaleciendo más con el paso del tiempo. Se sentía minúscula cuando la trataba así, con esa autoridad en su voz y esa severidad en sus ojos. No pudo evitar sonrojar.
–Estas ocultándome algo. – Hinata deshizo el byakugan sólo de nervios. – Estas haciendo esa cosa en donde los gestos de tus ojos no concuerdan con los de tu boca.
– Yo… – Hinata no quería mirarlo, quería cerrar los ojos y esconderse. No quería decírselo. - Yo no…
– ¿Qué es lo que tengo que saber de Neji Hyuga que estas ocultando? – Su voz era tan fría que la joven sintió que estaba frente a un extraño y no junto con su compañero. Más que hacerla sentir segura, esa persona frente a ella le daba miedo, mucho mucho miedo. – Esto tiene que ver con el motivo por el cual ustedes no se llevan bien, ¿No?
Hinata permaneció con los labios cerrados, mordiéndoselos levemente por el nerviosismo. Tuvo el suficiente valor como para mirar hacia un costado a pesar de que Sasuke estuviese afirmándola de esa forma.
– Mírame cuando te hablo, Hyuga. – Le ordenó de inmediato, obligándola a mover con lentitud sus pupilas blancas, sus ojos eran tan oscuros que no le costaba nada verse reflejada en ellos. – Anoche dijiste que el padre de Neji murió por tu culpa. ¿Qué fue lo que pasó?
– Por… por favor… - Los ojos de Hinata se estaban llenando con lágrimas.
– Sabes que esas cosas no me conmueven. – Le dijo de inmediato. – Estamos en una misión. Estas omitiendo información esencial de nuestro enemigo. ¿Por qué Neji Hyuga te odia? – Sasuke estaba perdiendo la paciencia. Era una persona que no podía esperar cuando deseaba saber algo. - ¡Habla!
– ¡Es por el sello! – Gritó Hinata cerrando los ojos con fuerza, derramando las lágrimas en sus ojos y empujando a Sasuke.
Éste se vio levemente sorprendido al escucharla gritar, pero que lo empujara lo dejó sin palabras. Podía percibir como la piel de su compañera tiritaba en una mezcla de nervio y dolor. Hinata retrocedió de inmediato unos pasos tomándose el pecho como si le lastimase sólo recordarlo.
– To-todos los miembros del clan Hyuga tienen un sello en su frente… el sello del clan. – Dijo Hinata intentando calmarse. - De esa forma se destruye el byakugan en caso de caer en manos e-enemigas. Todos excepto los miembros d-de la familia principal…
– ¿Neji tiene el sello? – Preguntó Sasuke de inmediato. Si la respuesta era afirmativa entendía con mayor claridad las reacciones de sumisión y respecto agresivo que mostraba hacia Hinata, ese odio en su voz, oculto en caballerosidad y cortesía, como si la detestara pero temiera al mismo tiempo. – Eso explicaría muchas cosas. – Hinata se tomó uno de sus brazos, como si quisiera abrazarse y esconderse. No le gustaba el tema y era evidente por la forma en que estaba reaccionando. - ¿Qué hace el sello? ¿Cómo destruye el byakugan? ¿Puedes activarlo?
– Nunca haría algo así… – Respondió Hinata. El dolor en su voz era casi palpable.
Aquello no respondía ninguna de las preguntas de Sasuke. - ¿Pero puedes hacerlo?
– T-todos los miembros de la fa-familia principal pueden ac-activarlo. Es un sello m-maldito, que se pasa en la familia principal de generación en generación. UnJuinjutsu, como el que tienes en el cuello. – Hinata se sentía avergonzada de ello.
Sasuke por el contrario la comenzaba a ver con más interés. Siempre pensó que la familia Hyuga era poderosa dentro de Konoha, por la forma en que su padre hablaba de ellos, pero nunca había tenido el privilegio de verlos en combate de vida o muerte. Tenían el byakugan que era monstruoso a la hora de situaciones reales, un conocimiento elevado sobre los tenketsus (¡Y los podían ver! Algo que ni si quiera lograba con el Sharingan) y como afectaban el cuerpo de un shinobi, poseían técnicas absolutas como el kaiten…y además, ahora su compañera le decía que tenían un conocimiento tan elevado de sellos que podían crear Juinjutsus. No era de extrañarse que Hinata se sintiera tan débil dentro de una familia así.
–Vuelvo a preguntar, ¿Por qué Neji Hyuga te odia? No puede ser sólo por el sello. – Hinata se estaba secando las lágrimas, ocultando su sus ojos atrás de su flequillo. Pero eso de verdad no conmovía a Sasuke. De alguna forma sentía que entender aquello lo ayudaría a vencer a Neji. Que Hinata no se lo dijera sólo volvía todo el asunto más molesto. - Si ese fuera el caso… todos odiarían a tu padre y eso no es así. – Se quedó en silencio esperando una respuesta, dándole algunos segundos a su compañera para que se calmara, pero al ver que no hablaba la paciencia se le agotó. – Creo haberte dicho que si te veía llorando nuevamente te daría verdaderos motivos para llorar.
Hinata lo miró con miedo. Sasuke no se daba cuenta, pero le resultaba mucho más intimidante que Neji y su padre juntos en ocasiones. Entre las sombras de los altísimos árboles que se decía habían crecido producto del mismísimo primer Hokage, Sasuke se veía como un frameshot del pasado, con la misma dignidad que todos los Uchiha antes que él. Hinata tragó saliva y le respondió con dificultad.
– Ha-hace diez años e-el País del fuego tuvo…u-una gran celebración, recibiendo a un emisario del país del ra-rayo que venía a negociar la paz entre nuestras naciones. – Sus párpados cayeron levemente, ni si quiera se acordaba muy bien de ese día. Sólo recordaba pequeñas escenas y lo demás se lo había dicho Neji una y otra vez en cada ocasión en que estaban solos y podía descargar en contra de ella la frustración que le producía aquella evocación. - Habían e-estado por años en guerra… la tercera gran guerra ninja d-donde innumerables shinobis de Konoha murieron.
– Se sobre la historia de Konoha Hyuga, omite los detalles. – Sasuke estaba ansioso. Que hubiesen fracasado en custodiar la zona sur era un asunto, pero que además tuviese que estar esperando una respuesta lo sacaba de quicio. - ¿Qué pasa con eso? ¿Qué tiene que ver con el sello de Neji?
– Todos los clanes de Konoha estaban presentes en las celebraciones. – Dijo Hinata con tristeza, su rostro mostraba esa melancolía que tanto odiaba. Su pequeña figura parecía encogerse aún más.
Sasuke gruñó. - Lo recuerdo. Mi padre estaba en la comitiva de bienvenida y todos tuvimos que asistir. Parecía año nuevo. – La imagen de Itachi comprándole una máscara de carnaval estilo ANBU lo inundó, haciendo que apretara el puño. Por algún motivo, su siempre reservado hermano se veía feliz ese día. "Cuando crezcas ambos seremos del ANBU ototo".
– Excepto el clan Hyuga. – Finalizó Hinata, bajando aún más el rostro.
Sasuke dio un paso adelante comprendiendo que fuese lo que fuese que iba a decir, era algo serio. Muy pocas veces había visto a Hinata tan preocupada y herida. Tal vez estaba siendo demasiado severo con ella. - ¿Por qué? – Preguntó, intentando sonar menos grave.
– Era mi cumpleaños. - Respondió Hinata con una sonrisa abnegada.
– ¿Y?
– Por haber llegado a los tres años me convertía en la heredera del clan. – Sasuke pudo notar como su tono de voz se volvía lejano, casi ausente, desenterrando un recuerdo que la lastimaba. Algo en él cosquilleaba impaciente, como si no quisiese perderse un segundo de aquella revelación, poniéndolo un paso más cerca de comprender el misterio que era Hinata Hyuga para él. – Aquello significó que el otro candidato a liderar el clan y ser su heredero tuviese que portar el sello que lo ataba a la familia secundaria… Neji era esa otra persona. – No estaba si quiera tartamudeando al hablar. Era como si no estuviese dirigiéndose a Sasuke, o tal vez, confiaba tanto en él que podía decirle aquello sin que su lengua tropezara como de costumbre, sin sentir aquellos nervios que le impedían completar las palabras. - Aunque nuestros padres eran gemelos, mi padre nació primero. Cuando lo nombraron líder del clan, Hizashi Hyuga pasó a ser miembro de la familia secundaria.
– Continua.
– Sasuke-kun… - Era casi como un ruego, pero el pelinegro era inmune a él.
Quería saberlo.
Nunca antes le habían importado los asuntos de Hinata, ni si quiera cuando se dio cuenta que estaba enamorada de Naruto. Cuando se interesaba más de la cuenta en ella se reprendía mentalmente a sí mismo considerándose patético por estar chismoseando igual que una mujer, pero en esta ocasión, su curiosidad lo vencía. Si entendía a Neji Hyuga y su lazo que lo unía a la familia de su compañera, podría entender por qué la heredera de uno de los clanes más respetados y antiguos de Konoha era como un ratoncito tímido, desconfiado y triste.
– Continua. – Le ordenó con suavidad, parándose justo frente a ella. Sus facciones se suavizaron mientras la observaba hundirse entre sus propios hombros.
Hinata levantó la mirada confundida, percatándose del leve rubor en las mejillas de Sasuke. No era de las personas que pidiera nada de esa forma. Se sintió extrañamente unida a él. Si antes confiaba en su compañero era por su amistad, su teamwork, el lazo que los mantenía juntos desde que habían comenzado a crecer uno cerca del otro, pero ahora, lo que sentía que la mantenía cerca de él… era el tacto de su mano reposada consoladoramente sobre su hombro.
Se sintió paralizada.
Se sintió segura.
– La familia secundaria existe para obedecer y proteger a la principal, para vivir por ella y morir por ella. Es parte de la tradición de los Hyuga. Una familia subsiste para llevar el Byakugan sobre sus hombros, la otra es la encargada de protegerlo. Aquello se asegura con el sello. – ¿Por qué la mano de alguien como Sasuke se sentía tan cálida?... cuando estaba cerca de Naruto su corazón se le salía por la boca, pero… Sasuke, era tan distinto. En vez de hacer que su corazón latiese más rápido, era como si se calmara en un arrullo suave, ¿Era aquello lo que las personas llamaban amistad incondicional? ¿La capacidad para estar uno con el otro siempre, en los buenos y malos momentos? – Si un miembro del clan amenaza a la familia principal o la desobedece, el líder del clan puede activar el sello… produciendo un terrible dolor pues mata las células del cerebro. Incluso… incluso… puede matar a quien lo porte si se activa y destruir el byakugan en el proceso.
– Ya veo. – Dijo Sasuke, percatándose de la gravedad de ese sello. - Aun así, eso no explica que Neji te odie.
Hinata suspiró. - Yo no poseo el sello. Si muero, el byakugan no muere conmigo. Es por ello que en el día de mi tercer cumpleaños… el mismo emisario que había firmado la paz con Konoha intentó secuestrarme. Mi padre lo mató. – Sasuke frunció el ceño, la historia mejoraba con cada segundo que pasaba. - Como era de esperarse, a pesar de que era claro de que habían entrado a Konoha sólo con el deseo de obtener el byakugan… dijeron que la muerte del emisario quebraba el acuerdo de paz. – Hinata parecía perder esa calma en ese momento, arrugando el ceño con dolor. - Tienes que entender Sasuke-kun… ¡Konoha llevaba años en guerra contra el país del rayo! Habían trabajado tanto para establecer la paz… y todo se quebraba…
– ¿No me vas a decir que te sientes culpable de eso…? – Hinata miró hacia un costado y Sasuke puso su otra mano sobre su hombro para sacudirla y sacarla de ese mutismo. - Dios. Eras sólo una niña. El byakugan es un dojutsu muy poderoso y bastante mejor custodiado que el sharingan.
– Nuestros clanes son distintos… - Alegó Hinata con un suspiro ahogado. - Mi clan es mucho más formal que el tuyo.
– Supongo, al menos no teníamos esa tonta distinción entre familias. No vivimos en el siglo pasado, ¿Sabes?… – Sasuke la soltó e hizo una mueca cruzándose de brazos. No le gustaba pensarlo, pero ya no había un clan Uchiha, sólo estaba él y el hombre que debía matar. - ¿Eso es todo? ¿Te odia porque quebraron la paz entre Konohagakure y Kumogakure por protegerte? Eso no tiene sentido…
Hinata negó con el rostro. Aun no había terminado la historia. - El País del Rayo pidió una compensación para mantener la paz… pidieron los jutsus secretos que esconde la sangre del líder del clan y… y el byakugan. Pidieron el cadáver de Hiashi Hyuga, mi padre. – Hinata cerró los ojos con fuerza. - Konoha accedió.
Sasuke levantó una ceja extrañado. – Pero tu padre está vivo. – Y entonces comprendió porque Neji Hyuga odiaba a Hinata Hyuga. - Oh… ya veo. Era gemelos. – Hinata se volvió a encoger, tiritando. Era evidente a los ojos de Sasuke el dolor que sentía al decir todo aquello, la culpa que sentía en su pecho y la forma en que seguramente le dolía que alguien que era de su propia sangre profesara ese rechazo violento hacia ella. - Todas las piezas encajan ahora. Su odio… su desprecio… tú culpa cada vez que lo ves, la forma en que pareces no poder defenderte de él aun cuando te lastime con sus palabras. Ya lo entiendo. Por eso te referías a él como "Nii-san", porque son primos hermanos… y aun así… tu padre mató al suyo. – Sasuke suspiró, si sus gestos se habían suavizado en un punto de esa conversación, ahora parecían entristecerse. - ¿Por qué no me lo dijiste antes? No te habría presionado para que… lo de la apuesta… ya sabes…
–Me daba vergüenza que Naruto-kun y tú supieran… la… la verdad de mi clan. – Respondió la joven con abatimiento. – De mi padre…
Sasuke pareció molestarse con ese comentario, pues su mirada nuevamente se agudizó. – Tsk. Tú no eres como esos idiotas. Cuando seas la líder del clan Hyuga, harás las cosas bien. Estoy seguro de ello.
– ¿De… de verdad? – Una sensación cálida se anidó en el pecho de Hinata. Nunca consideraba que viviría tanto como para ser la líder del clan, estaba esperando que en cualquier momento su padre la desheredara y Hanabi ocupara ese lugar, pero Sasuke lo decía con tanta seguridad en su voz, que se permitió a si misma soñar con ese día. – ¿De verdad crees que… que pueda ser una buena líder?
–Claro Hinata-hime. – Respondió Sasuke bromeando, escuchando las palabras de Naruto una vez más en su cabeza… "¡Promételo! Y nunca rompas esa promesa, ¡Teme!" … - Cuando reviva mi clan, el clan Uchiha y el clan Hyuga serán aliados. Nuestros hijos jugaran juntos.
De pronto, Sasuke se dio cuenta de lo que acababa de decir, Hinata estaba roja como un tomate mirándolo confundida. - Sa-Sasuke..kun…
Sasuke sintió pánico de inmediato. - ¡Quise decir que…! Bueno… no… no "nuestros" hijos, sino que TUS hijos y MIS hijos. Con otras personas, ¡No juntos! … - Sasuke sentía como sus propias mejillas estaban acalorándose, si era posible. - Bueno ya sabes lo que quise decir. No te pases de lista Hyuga. Hmph. – Respondió molesto dándose la vuelta. – Volvamos. Hay mucho que hacer antes de que anochezca. – Sin previo aviso, Sasuke bajó el rostro tensando la mandíbula con molestia, bajando el cierre de su chaqueta azulada con el logo del clan Uchiha en la espalda. Sin pensarlo dos veces se la lanzó a Hinata, la cual la atrapó preguntándose por qué se la estaba entregando. – Ponte eso. – Sasuke en cambio, sí sabía el motivo por el cual se la estaba cediendo y no lo ponía para nada orgulloso, pero no podía estarse distrayendo en ese momento. Era desagradable.
– S-sí. – Respondió Hinata aun avergonzada, vistiéndose, sintiendo el calor en la ropa de Sasuke y ese olor tan varonil que desprendía. – Sa… Sasuke-kun. – Sasuke la miró por encima del hombro, notando que la chica miraba el cielo. – Va a llover. – Justo en ese momento, una gota cayó en su nariz.
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NOTA
Se me hizo eterno escribir este capítulo. Pase días enteros pensando en él T-T ¿Cómo hacer esa transición entre niños a adolescentes? ¿Qué aspectos de la relación entre una chica y un chico cambian? Sobre todo considerando que mantienen una relación cercana, lo suficiente como para ser amigos, pero no taaan cercana como para tener complejo de hermanitos de sangre (No me imagino a Hinata y Sasuke cortándose un dedo y todo eso hahahaha).
Se que Sasuke podría estar levemente fuera de personaje, pero no es exactamente el mismo Sasuke que se fue con Orochimaru (Y tampoco vimos realmente qué paso con el por 3 años). Estoy escribiendo a un adolescente promedio, con las mismas mañas que el Sasuke que conocemos.
Gracias a todos por sus comentarios, intentaré responderlos todos hoy a penas termine de postear. Como siempre, su apoyo significa muchísimo para mí. No quiero bajar el nivel de esta historia ^^ Espero que les vaya gustando como se desarrolla y no se estén aburriendo.
Tengan un maravilloso fin de semana! Espero poder postear el próximo capítulo a la brevedad, pero no prometo nada!
