CAPITULO 15
REPERCUSIONES
·
·
·
·
·
·
Kakashi, Hinata y Sasuke esperaban parados frente a la Hokage que estaba repartiendo misiones. El Equipo ocho y el equipo diez ya habían sido despachados por el día (no sin antes tener una pequeña escena en que Ino se colgó de Sasuke y Sakura la confrontó al respecto). Como estarían las cosas de tensas entre los miembros del equipo siete que Sasuke no dijo nada, ni si quiera las humilló como de costumbre, sólo dejó que pelearan por él sin ponerles atención, mirando de reojo las reacciones de Hinata.
Corrección. No había reacción por parte de Hinata que observar. Por dos semanas no había recibido si quiera una mirada de parte de su compañera. Estaba enojada y él lo sabía.
Pero eso no significaba que le importase. No era el tipo de persona que se iba a preocupar por como hacía sentir a los demás. Sólo le importaba como él mismo se sentía, y por alguna razón, también se sentía molesto con ella. No obstante, no era por las mismas razones que la chica, su enojo hacia ella venía única y exclusivamente del hecho que por los últimos 16 días Hinata Hyuga venía ignorándolo y trabajando junto a él en silencio.
Era el primer día que Kakashi reintegraba al equipo siete a misiones más importantes que las típicas rango D. Ya había castigado a Sasuke lo suficiente haciéndolo restregar retretes, recolectar basura y pasear perros. No sentía que Hinata merecía seguir en ese periodo de castigo sólo porque Sasuke no sabía controlarse. Aun así, su disposición a seguir enseñándole técnicas a su aprendiz estaba en la línea. No volvería a entrarlo hasta que estuviese seguro de que Sasuke quería volverse más fuerte por los motivos correctos.
Sin embargo, tanto Hinata como Sasuke podían percibir que las cosas no estaban bien. El Uchiha la miraba con los brazos cruzados y el ceño fruncido, mientras la chica lo hacía con la mirada un tanto perdida. Ninguno había hablado en todo ese tiempo. La Hokage leía de la lista de misiones disponibles sin decir nada, como si estuviese buscando algo sin encontrarlo.
– Uhmmm… ¿Cómo se los digo? – Tsunade se rascó el mentón cerrando los ojos.
Sin Naruto ahí sabía que podría manipular un poco mejor al equipo siete para que realizara las misiones que nadie más quería hacer.
El equipo 10 contaba con un chunin ahora (Shikamaru Nara) y eran enviados casi siempre en misiones rango B junto a Asuma. Eran un buen equipo que le producía grandes ingresos a la aldea.
El equipo 8 se había vuelto bastante útil últimamente en misiones de rastreo por la nariz de Kiba Inuzuka y los insectos del clan Aburame, sin mencionar que Sakura Haruno se estaba comenzando a formar en el departamento de medicina de la aldea y gracias a la guía de Kurenai, se había vuelto realmente buena en genjutsus. La chica era destacada cuando se trataba de misiones de inteligencia y Kurenai había encontrado en ella una gran aprendiz. Desde niña había sobresalido en genjutsu, era sólo lógico que siguiera por esa línea de trabajo.
El equipo Gai tenía a Neji Hyuga, un experto en el uso del Byakugan y además fuerte candidato para acceder al grado de jounin durante el año. Lo único que hacía dudar a Tsunade era el pequeño episodio en el bosque de la muerte en que él y Sasuke se habían enfrentado uno contra otro, al parecer, tomándose demasiado en serio su misión de sobrevivencia. Aun así, la hokage lo quería como parte del ANBU. Era sólo lógico que el Hyuga avanzara en esa dirección si Rock Lee no salía completamente recuperado de la cirugía que había hecho en él. No podía ser sólo Tenten y Neji, necesitaban a Lee. La chica del equipo Gai aun seguía hospitalizada y en observaciones, ya que había sufrido de una seria deshidratación producto del veneno que recibió en el bosque de la muerte. Lo único que había salvado su vida había sido contar con la miel que el Equipo Siete entregó como parte de su misión.
Y eso le dejaba al equipo 7, un grupo de dos chicos junto al mejor junin de la aldea. Sentía que Kakashi estaba relajándose demasiado con su labor de instructor, perdiendo el potencial que podía estar alcanzando en ANBU. Sabía que su maestro Sarutobi lo había puesto ahí específicamente para que pudiera lidiar con Naruto Uzumaki, pero ahora que él no estaba en la aldea, ¿Tendría sentido mantenerlo ahí? Sasuke Uchiha parecía un crío demasiado altanero e indiferente, y Kakashi estaba fracasando rotundamente en encaminarlo por un buen sendero. Si seguía así, podía vislumbrar en él el mismo futuro de su hermano mayor.
Tsunade sacó las fichas de Sasuke y Hinata, leyéndolas rápidamente para encontrar una solución a su dilema. Hinata era bastante promedio en todo según lo que decía su ficha, incluso podría decirse que estaba bajo el promedio, excepto en Taijutsu. Sasuke por su parte era el mejor de su generación, un genio. No le extrañó del todo, el chico pertenecía al clan Uchiha, elites de por sí.
– Sin Naruto aquí, ustedes ya no forman parte de un three man cell, lo que significa que no son candidatos para llevar a cabo misiones rango B o A y difícilmente C. – Sasuke sintió como si un balde de agua congelada le cayera encima y su rostro proyectó su molestia. - No sólo eso, sino que su rango aun es de genin. No pueden hacer la prueba para acceder al rango de chunin si no son tres, lo cual vuelve a limitar la lista de cosas que sí pueden hacer. – Hinata dejó escapar un suspiro mientras que la primera vena en el contorno de los ojos de Sasuke se comenzaba a hinchar de rabia. – Y lo peor es que ni si quiera pueden rellenar el grupo con alguien más para efectos de rendir la prueba, todos los chicos de su edad en la aldea ya la realizaron. – la segunda vena de Sasuke aparecía. – Por lo que… oficialmente… están estancados en misiones rango D, para las rango C necesitarían ser tres.
– Maldición… Ese dobe. – Gruñó Sasuke por lo bajo. - ¿No hay nada que podamos hacer?
–Se me ocurren varias cosas. – Tsunade suspiró. – Como ya le dije a Hinata me gustaría que aprendiera ninjutsu médico o que entrene con Neji Hyuga el puño gentil. – Sasuke subió el rostro al escuchar eso, mirando como Hinata se tensaba con la sola mención de esa idea. - En cuanto a ti Sasuke, seguirás bajo el entrenamiento de Kakashi por ahora. Al ser el único que puede utilizar el sharingan en la aldea, me parece que estarás bien con él. Ambos tienen mucho talento y no me gustaría verlo desperdiciado. Tiempos difíciles se acercan.
–Tsunade-sama. – Habló Sasuke, que de por sí no era bueno en hablar en esas ocasiones, menos para usar honoríficos. –Solicito permiso para realizar el próximo examen chunin en un equipo de dos. Hyuga y yo somos más que capaces de…
–Eso es imposible, Sasuke. – Respondió Tsunade. – No es cosa de ser capaz o no, el examen chunnin está hecho para tres. El equipo 7 lo realizará cuando Naruto vuelva y no hay discusión al respecto. Por ahora, se mantendrán en el rango de genins.
Sasuke apretó su puño. No podía creer que se quedaría fuera de las mejores misiones que llegaban a la aldea sólo por culpa de Naruto. ¿Por qué se le había ocurrido irse antes de que pudiesen realizar el examen Chunin? Era irritante pensar en ello, por lo cual sólo miró hacia un costado con una mueca de disgusto y siguió escuchando a la mujer.
–Los dos son de los mejores en su grupo de edad. El grupo siete es un grupo de Dojutsus ahora que Naruto no está presente. No voy a desperdiciarlos en misiones rango D o C. Los pondré de apoyo cuando haya misiones importantes, o en el peor de los casos, pondré miembros cada vez que se les necesite. – Tsunade cerró la carpeta con la información del equipo siete, miró a Sasuke y Hinata con autoridad. - Pero primero quiero hablar con Kakashi sobre lo sucedido en el Bosque de la Muerte. Tengo entendido que ambos han sido reprendidos por ello y que se les impuso un castigo. Espero que situaciones como esa no se vuelvan a repetir. - Sasuke miró a Hinata irritado, pero la chica miraba en frente, nuevamente ignorándolo. - Ustedes dos se pueden retirar y aprovechar este tiempo libre para entrenar. Si se les necesita los haré llamar.
Hinata hizo una reverencia corta, entendiendo que estaba agotándose el tiempo y que si quería hablar debía hacerlo rápido. – Tsu..Tsunade-sama. Solicito per-permiso para hablar.
– ¿Qué sucede? – Preguntó Tsunade suspirando pesadamente.
–Deseo… deseo incluir mi nombre para comenzar con el entrenamiento médico básico por los próximos meses y que se me retire del equipo siete. – Quien suspiró pesadamente ahora fue Kakashi. Sabía que Hinata eventualmente lo pediría pero nunca pensó que lo haría con Sasuke ahí presente.
– ¿Se puede saber el por qué de este drástico pedido? – Le preguntó Tsunade subiendo una ceja.
Sasuke ni si quiera volteó el rostro a mirarla, pero todos notaron lo tenso que se encontraba, más bien, la tensión que había entre ambos compañeros de equipo. Kakashi y Tsunade lo podían entender un poco. Si mostraba que tan enojado aquello lo hacía sentir era como demostrar que Hinata le interesaba más de la cuenta, por lo cual decidía no reaccionar de ninguna forma. Aun así, su esfuerzo en ello no era invisible a nadie.
Hinata no respondió, bajando la mirada.
–Seguirán trabajando juntos. – Fue lo único que Tsunade dijo, irritada y poniéndose de pie. - ¿Creen que a mí me agradaba Jiraiya cuando me pusieron en un equipo con él? ¡Por dios! ¡Lo único que hacía era mirarme los senos y decirme que saliéramos en una cita! Era un verdadero dolor en el trasero y hasta bien entrado los treinta años tuve que aguantar su presencia. Saber trabajar con personas distintas a nosotros es también parte de ser shinobis ¡Retírense!
Tanto Hinata como Sasuke asintieron en silencio y se retiraron de la oficina. Kakashi se quedó en el lugar mientras que los chicos comenzaron a caminar por los pasillos del edificio del Hokage buscando la salida.
–Si no quieres trabajar conmigo, no lo hagas. Nunca pensé que realmente tu molestia llegaría al punto de querer abandonar el equipo. – Dijo de pronto Sasuke, pero Hinata no se detuvo ni lo miró. Sasuke pensó que su forma directa y golpeada de hablarle funcionaría pero cuando vio que no había respuesta por parte de Hinata entendió que esta vez, ella no se iba a dejar amedrentar completamente por su tono. - ¿Hasta cuándo va a durar este silencio? – Le preguntó con fingida indiferencia, pero la chica no le respondió. Entonces perdió completamente la paciencia. No podía quedarse sin compañera de equipo. - ¡Vamos Hyuga! ¡Sólo quiero hablar contigo! – La tomó de la muñeca y detuvo su andar, Hinata se quedó parada frente a él mirándolo a los ojos sin vacilar en su decisión. - ¿Qué pasó con todo eso de ser amigos?
–S..sólo somos amigos cu-cuando tú así lo quieres. – Le respondió un tanto nerviosa pero firme. No estaba acostumbrada a tratar a las personas de forma confrontacional y hacerlo ahora con Sasuke le resultaba más difícil de lo que pensaba. – Lo entiendo. Desde el comienzo es-estuviste atrapado con un grupo que… que no deseabas. – Dijo Hinata con melancolía, pero pretendiendo ser más fuerte de lo que realmente se sentía. Esa determinación descolocó a Sasuke, quien no supo realmente qué decir. – Ahora que Naruto-kun no está aquí no, no quiero que sigas teniendo la impresión que es tu obligación seguir conmigo. Tú y yo somos demasiado diferentes… y aunque pen.. pensé que podíamos llegar a un punto medio y llevarnos bien, me doy cuenta ahora que eso nunca… nunca sucederá mientras… mientras tú… - Sasuke abrió la boca pero antes de que pudiera decir algo, Hinata lo interrumpió. – …mientras tu nindo sea el odio y la venganza, no puedo… no puedo seguir alrededor tuyo. Me hiere demasiado.
Sasuke quedó sin palabras después de eso. Sentía su orgullo bastante herido, pero había algo que no le permitía dejar que ella fuese la ultima en hablar. Considerar una vida en que ni si quiera tuviese a Hinata no era algo con lo que estaba dispuesto a tranzar. - Cierra la boca, Hyuga. No entiendo por qué estas actuando de esta forma. – Dijo irritado. - ¿Realmente piensas que el dobe era lo único que nos unía? No sé si molestarme contigo o reír porque dijiste semejante estupidez.
– ¿Qué más n-nos unía? – Le preguntó Hinata con seriedad. Su vocecilla era tan frágil que Sasuke apenas la pudo escuchar.
–Somos amigos. – Respondió con firmeza sujetando sus brazos con brusquedad. – No me hace muy feliz haber terminado siendo amigo contigo y Naruto, pero lo somos. La venganza es el destino que elegí como único sobreviviente de mi clan, dijiste que ibas a ayudarme a cumplirlo.
– Naruto-kun y yo dijimos que le daríamos justicia a tu clan. – respondió Hinata soltándose de su agarre y comenzando a caminar nuevamente, empujando la puerta de entrada y saliendo a la calle con rapidez. Sinceramente ya no quería seguir hablando con Sasuke. – Un amigo no hace lo que hiciste.
Justicia, venganza, para Sasuke era la misma cosa. – ¿Y que se supone que hice que es taaan malo? – le preguntó siguiéndola con la misma velocidad, sin intentar detenerla. – Las niñas y sus estupideces… - Gruñó Sasuke, entender a una mujer lo superaba. Curiosamente, un mes atrás no pensaba en Hinata Hyuga como una mujer, la veía como un chico más del grupo, pero ahora aquello había cambiado. Lo que realmente le molestaba del asunto era que se suponía que ella lo conocía tal como era. - ¿Por qué no me dices de una vez que es lo que se supone que hice para que así lo pueda arreglar? – Volvió a detenerla poniéndose frente a ella, notando como su mirada hacia él se endurecía aun más.
Hinata respiró con pesadez, se notaba lo enojada que estaba. – Ya te lo dije. Tu nindo nos separa. No puedo… no puedo seguirte por ese camino. – Dijo para pasar por un costado y comenzar a correr calle abajo.
Sasuke la miró desde esa posición sintiendo un nudo en el estómago. Rápidamente Hinata se perdió entre las personas que caminaban por la villa sin que Sasuke pudiera volver a distinguir su pequeña figura. A veces le hubiese gustado que el sharingan tuviera las propiedades del byakugan cuando se trataba de visión a distancia, al menos así la habría podido encontrar cuando se le diera la gana.
Sintió que alguien saltaba justo a su lado, adivinó que Kakashi debió haber estado en el techo del edificio del Hokage observando todo lo que se habían dicho y sólo ahora revelaba su presencia.
–No estoy de ánimo para un sermón, Kakashi. – Dijo de inmediato, suspirando. Si no solucionaba pronto esa situación con Hinata, la chica de verdad podría abandonar el equipo. Además, ¿Con quién iba a entrenar ahora?
–No tenía intensiones de darte uno. – Respondió el jounin sin sacar su ojo visible de su libro. Esta vez estaba leyendo algo que se titulaba "Icha Icha Harem".
– ¿Qué le sucede a Hinata? – Preguntó finalmente Sasuke. Era a la única persona que realmente le podía preguntar pues la conocía bien. - ¿Por qué está actuando de forma tan estúpida?
– ¿No lo entiendes, verdad? – Kakashi comenzó a caminar y Sasuke lo siguió. No sabía exactamente por qué, pero presentía que su maestro lo sabía.
–No me hagas perder el tiempo dándole vueltas al asunto. Sólo dime qué le pasa. – Gruñó Sasuke.
–Pudiste haber matado a su primo.
–Pero no lo hice. – Se defendió el Uchiha con rapidez. – Que exagerada es.
–No, no lo hiciste… pero sólo porque yo te detuve. – Agregó Kakashi dándole la vuelta a la página. - Tenías la intensión de atravesarlo con el chidori.
– ¿Y? ¿Por qué sigue molesta por eso? – Sasuke podría haberse respondido a sí mismo pero no lo hizo. Sólo se sintió aun más molesto. - Ya van dos semanas desde que eso ocurrió. Ya he pagado por ello, ¿No?
–Sasuke… - Kakashi cerró el libro y lo guardó en su porta equipo que llevaba amarrado atrás a la altura de sus caderas. Necesitaba que el chico entendiera perfectamente bien lo que estaba a punto de decirle. Sentía que si lograba traspasar a Sasuke lo que tenía que decirle, podía hacerle ver la gravedad de sus acciones y que dejara de justificarse en que lo que había hecho era porque estaban en un simulacro de guerra. – Pusiste a Hinata-san en medio de dos personas importantes para ella. Su primo y su amigo. En el momento en que ninguno de los dos dio su brazo a torcer en la determinación de lastimarse, la hiciste tomar una decisión. – Sasuke no entendía bien lo que Kakashi estaba queriendo decir, lo miró extrañado. – La decisión consistió en activar el sello de su clan para detener a Neji, o luchar contra ti para detenerte. – Sasuke bajó lentamente el rostro, entendiendo lo que Kakashi estaba intentando hacerle ver. – Tuvo que elegir entre salvar a su primo o salvarte a ti. Ella te eligió a ti.
–Somos compañeros. Somos amigos. – Intentó justificarse una vez más. - Es normal que ella…
–Siendo amigos, tú no pensaste en sus sentimientos. – Dijo Kakashi con algo de despreocupación. – Sólo pensaste en lo que tú deseabas.
Sasuke levantó el rostro molesto. - No me vengas tú también con esas cosas tan cursis. Somos shinobis, tenemos que afrontar decisiones de vida o muerte todo el tiempo. Tú nos enseñaste eso.
–Sí, pero nunca te enseñé que matar a un compañero innecesariamente fuera parte de ello. – Sasuke subió una ceja.
–No lo entiendo. ¿No era mi primordial objetivo llevar a cabo la misión y sobrevivir a ese bosque protegiendo la zona? Eso es lo que hice.
–No, lo que hiciste fue buscar una discusión con Neji y provocarlo para así poder luchar contra él con la excusa de estar protegiendo la zona sur. – Kakashi deseaba que Sasuke viera su error. Ya lo había castigado y el Uchiha había aceptado su reprimenda sin decir ni pío. Por ello, sabía que Sasuke en su interior reconocía que había hecho algo malo. Sólo necesitaba que entendiera por qué había herido a Hinata tan profundamente en el proceso. - Querías combatir con él desde el primer momento en que entramos a ese lugar. Pensé que tal vez luchar con alguien que también es considerado un genio te haría bien, siempre es bueno tener un rival… pero nunca pensé que fueras tan infantil como para intentar matarlo.
Sasuke hizo una mueca y miró hacia un costado. – Está bien. Entiendo aquello, ¿Pero por qué tan molesta como para querer dejar el equipo? ¡La infantil es ella!
Kakashi volvió a suspirar. - Dime algo Sasuke, ¿Cómo te sentiste cuando alguien a quien realmente apreciabas asesinó a tu familia y sólo pudiste observar como lo hacía? – Sasuke se detuvo de golpe y miró a Kakashi con la mandíbula tensa, odiaba que le recordaran sobre aquello. - Pusiste a Hinata en la misma situación en la que Itachi te puso a ti. La diferencia, es que aun así, ella te quiso proteger.
Sasuke parecía comprender lo que había producido en su compañera, bajando su rostro nuevamente con algo de melancolía. - Ya veo. – Pero más que melancolía, sintió un dolor en su pecho que antes no había estado ahí. – No voy a disculparme. – Dijo con firmeza. – Si es eso lo que esperas.
– Hace mucho tiempo deje de esperar cosas de los demás. – Respondió Kakashi, sin mucha importancia.
Ya había plantado la semilla de la culpa en Sasuke, se daba por satisfecho.
·
·
·
·
·
Dos semanas. Habían sido dos semanas larguísimas. 14 días habían pasado desde que Hinata Hyuga le dijera que no podía seguir en el mismo camino que él. Se preguntaba a si mismo con rabia, ¿En qué momento le había pedido que compartiera su nindo? Lejos de haber querido compartir con ella su camino del ninja, lo único que recordaba haberle pedido con claridad era que no interfiriera en él.
Su pecho dolía al recordar sus palabras.
Por años había vivido en la más completa soledad después de la muerte de sus padres y el asesinato de todo su clan. Había pasado mucho tiempo sin nadie con quien hablar o que lo cuidara cuando estaba resfriado, sin que su madre le horneara un pastel de cumpleaños cada vez que el calendario marcaba el 23 de Julio, sin que su padre le enseñara un nuevo ninjutsu de fuego, sin el delicioso aroma a pan recién horneado del que preparaban sus tíos, sin un hermano mayor a quien admirar, sin que nadie le dijera que lo que lo atormentaba en las noches eran sólo pesadillas, sin que pudiera si quiera llorar.
Había sido un infierno en vida. El dolor en su pecho todos esos años no se comparaba con nada de lo que cualquier persona de la edad de Sasuke antes había experimentado. Quizás sólo Naruto lo pudiese entender.
Por lo mismo, dejar entrar a Uzumaki y a Hinata dentro de ese mundo de soledad había sido tan difícil para él. Era socialmente inepto, porque no había tenido la necesidad de relacionarse con nadie por años. No era consciente de los sentimientos de los demás, porque siempre estaba solo. Nunca sabía que decir, como consolar a alguien, como si quiera reconocer el dolor en los demás, porque no había nadie más ahí que le enseñara aquello.
Pero ellos dos habían llenado aunque fuese un poco el gigantesco espacio vacío en su vida y se había acostumbrado a tenerlos ahí. Por lo mismo, aunque odiaba admitirlo, le había dolido ver a Naruto partir, tal como ahora le estaba doliendo sentir que Hinata lo dejaba nuevamente en la más absoluta de las soledades.
Caminando entre las ruinas de lo que había sido el barrio en que vivía su clan recordaba con melancolía los días en que su única preocupación había sido esperar en la esquina pacientemente que Itachi llegara de la academia para jugar con él. El recuerdo lejos de ponerlo furioso, lo entristeció. En esa época veía a un hermano mayor que lo hacía sentir seguro y feliz, ahora sólo tenía el recuerdo de ello.
Sus sueños y anhelos no estaban en el presente, ni el futuro… se habían quedado para siempre en el pasado. Soñaba y anhelaba volver atrás, a los días en que un abrazo por parte de Itachi le podía sacar una gran sonrisa y hacerlo olvidar de cualquier cosa que su padre le hubiese dicho. Había detestado a su hermano en ocasiones, porque quería ser reconocido por ser él mismo y no la sombra del grandioso Itachi.
Y aun así, su hermano mayor siempre lo había tratado de forma cariñosa, golpeándolo en la frente y diciéndole "Lo siento Sasuke, tendrá que ser después", cuando le preguntaba si podían hacer algo juntos. Realmente había odiado a Itachi en silencio cuando veía que su padre lo prefería a él luego de que entró a ANBU, pero al mismo tiempo, no había nadie más en su vida a quien amase con esa intensidad. Era su hermano mayor, su ejemplo a seguir, su ídolo, aquel que debía enseñarle la forma en que funcionaba el mundo… el genio Itahci Uchiha. Cuantas veces se había sentido orgullo cuando caminaba por la calle con su hermano y notaba como las personas se dirigían a él con admiración, o la manera en que las jovencitas se abalanzaban hacia él saludándolo, regalándole cosas. Siempre les respondía a todas con una palabra amable, hacia una leve reverencia y seguía caminando. Nunca había sido altanero, siempre humilde y respetuoso con todos, en especial con sus padres.
Todo aquello había sido una ilusión. Él solo había actuado de la forma en que pensó que Sasuke lo percibir. La verdad de Itachi Uchiha había sido muy distinta y aquello le había roto el corazón en un sentido muy literal. Producto de ello, Sasuke no era como el resto. Sasuke encontraba propósito en haber sobrevivido sólo porque debía encargarse de vengar a los suyos y de hacerle pagar a la persona que le había causado tanto dolor durante todos esos años, en que sinceramente, no había nadie, no tenía nada, sólo recuerdos de fantasmas que atormentaban sus noches en silencio.
El verano había llegado oficialmente. Y aun así, Sasuke no sentía deseos de entrenar. Había descubierto una verdad irrefutable que sólo ahora en su soledad podía admitir. Extrañaba a Naruto. Él habría sabido qué hacer y cómo arreglarlo. Él le habría dado la solución a su dilema. Él le habría podido decir que hacer. La dualidad en su mente lo estaba atormentando.
¿Debía sentir vergüenza por no querer seguir solo? ¿Debía llenarse de odio y olvidarlos a todos, volver a su soledad y sólo enfocarse en su destino? ¿Qué era lo que realmente deseaba? ¿Venganza o justicia? Hacer lo correcto y traer a Itachi a un tribunal en donde se le juzgara por sus crímenes, o tomar la justicia por sus propias manos y disfrutar mientras lo veía morir.
Había perdido la respuesta de ello esos últimos días.
-No los necesito. – Murmuró para sí mismo mientras observaba el símbolo de su clan en la pared.
Continuó caminando, quedándose parado un buen tiempo justo frente al hogar en donde vivía. Podía escuchar el sonido perdido en el tiempo de su madre tatareado mientras colgaba la ropa, podía ver a su padre llegando al atardecer con el uniforme de la policía de Konoha como si se tratara de un fantasma, podía ver a Itachi cargándolo en su espalda con una sonrisa, mientras que Sasuke lo abrazaba con fuerza y le decía que no importaba que cada día que pasara tuviesen menos tiempo porque él entraría en la academia y porque Itachi debía realizar misiones en ANBU…
"Esta bien. Mientras estemos juntos de vez en cuando…".
Al diablo con Hinata, Naruto y el equipo siete. Todos se podían ir al demonio. No los necesitaba. Lo único que necesitaba, su más grande amigo, su mayor arma y su mayor fuente de poder era el odio.
Para alguien que ya lo había perdido todo una vez, ¿Realmente qué significaba volver a experimentarlo?
·
·
·
·
·
Todos los días que siguieron pensó que sólo necesitaba alimentarse de odio para poner atrás de sí mismo toda la situación que lo aquejaba, pero se dio cuenta alrededor del 8vo día que hiciera lo que hiciera, necesitaba a Hinata. No sólo porque era su amiga, sino, porque era la única persona con que podía entrenar ahora que Naruto no estaba en Konoha.
Alrededor de un mes había trascurrido desde que hablaron afuera del edificio del Hokage. Por los últimos 5 días Sasuke había estado parado fuera de la mansión de los Hyuga esperando que la chica se dignara a hablar con él. Había ido los últimos cinco días a preguntar si Hinata podía salir y siempre se encontraba con la misma respuesta: "Hinata-sama se encuentra ocupada en este momento. Por favor, vuelve otro día."
A veces odiaba a los Hyuga y esa era una de aquellas ocasiones. Pero a diferencia de los últimos cinco días, sabía que eventualmente Hinata tenía que salir pues era el primer día en que Tsunade la instruiría personalmente en el arte de sanar a otros.
De hecho, Sakura Haruno se lo había dicho.
El día anterior se encontraba en la tienda de dangos tomando té (sin azúcar). No tenía nada mejor que hacer ahora que no había con quien entrenar y las misiones estaban en stand by, cuando de pronto Sakura Haruno se sentó frente a él. No tenía ninguna intensión de hablarle, su presencia le molestaba, pero a diferencia de otras ocasiones, cuando la pelirosa le habló, su compañía no le pareció completamente repulsiva.
Seguramente eso se debía a una cosa: Se sentía solo. Se sentía tan solo que hasta ella era una compañía aceptable.
Llevaba tres semanas sin hablar con nadie, entrenando solo en el bosque. Ni si quiera Kakashi se le había acercado en esos días y el equipo siete no había formado parte de ninguna misión a petición del jounin. Tampoco era como si quisiera hablarle a Haruno, pero escucharla se le hizo mucho más soportable que en otras ocasiones. Observó en silencio como la chica comía dangos y también bebía té. Agradeció que no le hablara sin cesar. Se preguntó si estaría intentando imitar a Hinata, pues no lo miraba a los ojos y se mantenía callada a menos que Sasuke le preguntara algo. Aquel cambio en ella le pareció refrescante. Cuando no hablaba sin cesar sobre cosas que no le importaban incluso era llevadero estar cerca de ella.
Por mera educación le había preguntado si aun estaba aprendiendo ninjutsu médico, más que nada porque estaba interesado en el tema de ese tipo de jutsus que de Sakura en sí. Fue entonces cuando Haruno le dijo que Hinata se uniría al grupo de estudio junto con Ino al día siguiente. Sasuke estuvo tan feliz de escuchar que había un motivo para que Hinata saliera de su casa que le sonrió. Haruno ni si quiera entendió por qué le agradecía y pagaba por sus dangos, pero se sintió en el cielo. Era la primera vez que Sasuke Uchiha la tomaba en cuenta.
Por ello, el pelinegro había estado esperando desde las seis de la mañana afuera de la mansión Hyuga sintiendo que en cualquier momento tendría la oportunidad de enmendar su error y decirle a Hinata que le diera una oportunidad para intentar solucionarlo. Se estaba tragando completamente su orgullo y realmente por primera vez en su vida no le importaba hacerlo. Pensó que el hecho de que estuviese ahí sería suficiente. No obstante, cuando vio a Hinata salir de la mansión mirándolo extrañada y aun molesta, entendió que no sería así.
–Has estado bastante ocupada estos días, ¿No? – Le preguntó molesto, mandando su plan de pedirle perdón al demonio.
–¿Qué.. qué haces aquí? – Le preguntó Hinata un tanto sorprendida. La chica de inmediato sintió como si Sasuke no hubiese entendido bien sus palabras la última vez que habían hablado; de verdad sentía que no había nada que arreglar. Estaba enojada pero aun más importante, estaba herida. – No tengo tiempo para.. para conversar. Tengo clases.
–Lo sé. – Dijo Sasuke siguiéndola, mientras Hinata apresuraba el paso mirando sus propios zapatos, como si quisiese dejarlo atrás lo más rápido posible. – Te acompañaré.
–No necesito que me acompañes. Puedo.. puedo ir sola.
Sasuke no le respondió, sólo caminó atrás de ella. Los pasos de Hinata eran tan suaves que ni si quiera los escuchaba, en cambio los suyos eran pesados, demostrando lo molesto que estaba por el hecho de que ella lo estuviese ignorando. ¡Ella a él! Aquello se le hacía casi intolerable.
Cuando habían caminado alrededor de cinco cuadras en silencio, Hinata se detuvo y se volteó con la frustración de la situación escrita en sus ojos perlas.
–¿Qué e-es lo que quieres, Uchiha-kun? – Escuchar su apellido y no su nombre fue un golpe en el estómago para Sasuke. No entendía por qué una persona tan pequeña y frágil como Hinata tenía la habilidad para hacerlo sentir tan miserable. Por su parte, la joven no aguantaba ese silencio. No aguantaba sentir la mirada del Uchiha en su nuca. Aferró el collar que Naruto había dejado para ella y lo acercó a su pecho, como si buscara protección en su recuerdo. - ¿Por qué no me dejas tranquila? – Le preguntó con tristeza.
–Sólo quiero que volvamos a entrenar, ¿Es mucho pedir de mi compañera de equipo? – Hinata lo miró con lástima, como si de verdad estuviese considerando decirle que sí, que volvería a entrenar con él. Después de todo, no era muy buena en todo eso de molestarse con las personas y también en cierta forma extrañaba a Sasuke. -Ni si quiera tenemos que ser amigos, la verdad no me interesa que lo seamos o no.
Hinata frunció los labios en molestia, pero no dijo nada. No podía creer que casi había caído con sus palabras. La chica se dio la vuelta y siguió caminando.
Sasuke rodó los ojos y bajó el rostro irritado, sabiendo que todo lo que había practicado decirle había salido mal. No entendía por qué la estaba tratando así, como si Hinata no le importase, cuando estaba más que claro eso no era así. Ambos podían ser poseedores de grandiosos Dojutsus, pero nunca antes habían estado tan ciegos.
–Espera. – Le pidió intentando alcanzarla. – Lo que quise decir es que…
–Uchiha-kun, si quieres… en..entrenar con alguien puedo.. puedo buscar un compañero para ti. Sólo… sólo déjame en paz. – La voz de Hinata hizo que se sintiera desesperado. Quería hacer algo pero no sabía qué, no podía detenerla, su orgullo se lo impedía. Y aun así no pudo evitar gritarle en medio de la calle con los ojos de más de un curioso observando la escena.
– ¡Pero no quiero otro compañero! – Le gritó Sasuke deteniéndose cuando vio que Hinata comenzaba a correr. – Te quiero a ti… - Murmuró.
·
·
·
·
·
Apenas había pegado los ojos durante la noche pues dormir le había resultado imposible luego de verse confrontada a Sasuke. Había aprendido tantas cosas durante su primera lección con Tsunade que se dio cuenta que saber ninjutsu médico, aunque fuera lo básico, era primordial.
Se dio cuenta al mirarla con el byakugan activado que todo dependía de que tan bien se podía manipular el chakra. A Hinata, por haber sido entrenado por tantos años en el puño gentil, aquello no se le dificultaba mucho. A diferencia de Ino y Sakura que introducían su chakra a los peces como dos personas ciegas, Hinata podía ver la corriente que circulaba por los animales, no le era difícil saber exactamente donde debía introducir su chakra, ver las zonas heridas dentro de éstos y enfocarlo ahí. En teoría era mejor que Sakura e Ino en ello, con sólo una clase. El problema sin embargo, era que no tenía tanta estamina como las otras chicas, por lo cual convertir su estamina en chakra sólo le permitía trabajar por periodos cortos en comparación con ellas dos, aunque con mucha más eficacia.
La animaron diciéndole que pronto podría hacerlo mejor, con un dejo de celo por no contar con sus ojos. Tsunade le confió que si entrenaba lo suficientemente duro, podría volver incluso mejor que ella en el asunto, pues aunque su chakra era de un tipo más maduro que Hinata, ella no contaba con el byakugan. Aquello la alegró. Sentía que por fin podría ayudar y dejar de ser sólo un estorbo como tantas veces se lo había recalcado su padre, Neji y hasta Sasuke.
Pero su felicidad se vio opacada cuando al salir de su clase junto con Sakura e Ino, el joven Uchiha la estaba esperando afuera del hospital, con los brazos cruzados. No se dirigieron la palabra y aunque las chicas le insistieron y preguntaron qué sucedía, ella no habló del tema. En ningún momento se detuvo y a pesar de que Haruno y Yamanaka se morían por hablar con Sasuke quien las iba siguiendo, por respeto a su compañera, no lo hicieron.
Cuando entró en la mansión Hyuga, sólo por curiosidad, activó el byakugan y vio que Sasuke seguía ahí. De hecho, sólo se retiró del lugar muy entrada la noche, como si hubiese estado esperando encontrarla sola para hablarle.
Se miró al espejo mientras cepillaba su corto cabello y vio las ojeras que tenía. Mientras caminaba lista para partir a su segunda clase, observó como Neji y su padre entrenaban. Aquello le sacó una sonrisa que no pasó inadvertida para su primo, quien la miró con curiosidad saludándola con la mirada. Hinata sonrojó y siguió caminando, recordando que no merecía si quiera que Neji la saludara. Había estado a punto de dañarlo.
Retiró su bento con comida de la cocina, se despidió de Hanabi y se dirigió a la entrada de la mansión. Comenzó a correr al darse cuenta de la hora y justo al dar vuelta por la puerta vio que en medio de su camino la estaban esperando dos pares de ojos oscuros que conocía tan bien.
– Hinata. – Dijo Sasuke a modo de saludo, notando como las mejillas de la chica se sonrojaban. Un año atrás se habría sentido irritado o divertido por ese detalle en su compañera, ahora, más que cualquier otra cosa lo hacía sentir incómodo.
Estaba reclinado sobre la cerca de madera, con uno de sus pies apoyado en ésta y la rodilla doblada.
– Uchiha-kun… – Respondió ella con formalidad para seguir caminando.
– Espera. – Dijo con rapidez, parándose derecho. Hinata se volteó lentamente y esperó a que hablara. – Las cosas ayer no… bueno… - No entendía por qué era tan malo para hablarle a las personas. – No salieron como pensaba. No quise decir que, que sólo quiero que entrenemos y ya. La verdad es que… - Sasuke apretó su puño, no era bueno para esas cosas, no podía pretender ser un tarado como el resto de Konoha y tratarla como tal. Ella lo había conocido tal cual era. - Esto es demasiado difícil, ya detén esta estupidez y vayamos a entrenar. ¡No puedes estar enojada conmigo toda la vida! ¡Baka! Ambos sabemos que tu futuro no está en un hospital.
– ¿Eso e-es todo lo que tienes que de-decirme? – Le preguntó Hinata mirándose los zapatos con vergüenza.
–Sólo quiero conversar y… y bueno, somos compañeros, es normal que pasemos el tiempo juntos ¿No? Deja de huir de mí como si me tuvieras miedo o algo peor. – Sasuke no sabía cómo dirigirse a ella, como expresar lo que sentía y deseaba. Era realmente el peor en ello y Hinata lo estaba poniendo al límite de sus habilidades sociales.
– ¿Qué quieres conversar conmigo? – Le preguntó - ¿Realmente te..tenemos algo que decirnos?
– Bueno… - Pensó en la pregunta de Hinata, pero eran tantas las cosas que podría haber dicho y todas lo hacían sonar tan idiota como sonaba Naruto al hablar. No tenía una respuesta que no lo avergonzara.
– Uchiha-kun, no tenemos nada de qué hablar.
Sasuke la escuchó decirlo sintiendo una extraña tristeza. Era cierto, cuando estaban solos generalmente la conversación no fluía. Ambos eran personas introvertidas y sólo se hablaban para poder motivarse al momento de entrenar, o cuando él la sermoneaba o le daba instrucciones para luchar. Aparte de eso, eran contadas con los dedos de la mano las ocasiones en que se habían dicho algo personal.
No obstante, él siempre había creído que eso los hacía especial, al menos como amigos. No necesitaban estar uno encima del otro acosándose con palabras; una mirada podía comunicar sus estados de ánimos, un gesto les indicaba lo que el otro deseaba, el silencio para él siempre había sido reconfortante y pensó que también lo era para ella a quien tanto le costaba dirigirse a los demás por su gran timidez.
– No… no tentemos na-nada en común. – Dijo Hinata con tristeza, Sasuke lo sentía en su voz. Podía percibir lo difícil que se le estaba haciendo hablar. Su voz se quebraba, y aquello lo lastimaba más de lo que pensó sería posible. - Lo único que n-nos une es el equipo siete y… y Naruto-kun. Es mejor… de-dejar de pretender que…
– Eso no es cierto. – La increpó Sasuke. La rabia que estaba sintiendo era imposible de contener. – Tenemos mucho en común. Eres la persona más parecida a mí que conozco Hinata.
– Es precisamente eso… lo que me asusta. - Sus ojos se encontraron en ese momento, blancos y negros. Sasuke sintió un vacio acrecentarse en él, en su estómago, en su pecho, en su mente, todo desaparecía con la mirada que le daba Hinata. - No quiero ter-terminar como tú.
– ¿Lo dices en serio? – El nudo en su garganta hizo que aquella frase saliera de forma temblorosa de su boca.
–Estar cerca de ti es… es agotador. Me con…consume. – Podía ver las lágrimas que Hinata estaba conteniendo. Podía percibir el dolor en ella. - Intento agradarte y sentir que no soy un estorbo para ti, pero en e-ese proceso me… me he convertido en alguien que… que no me gusta.
Hinata comenzó a caminar nuevamente por la calle del barrio en donde habitaba su clan, dejando a Sasuke debajo de uno de los cerezos que ya comenzaban a mostrar las frutas colgando de ellos, pintas rojas entre el verdor.
Hinata pensó que con eso estaría tajado el asunto. Había llorado en silencio por el camino al hospital y algo le decía que nunca más vería a Sasuke. A pesar de haber sido ella quien le había pedido que se mantuviera lejos, ahora que estaba hecho sentía que algo dentro de ella había muerto.
Por lo mismo, cuando al día siguiente la lluvia de verano golpeaba las tejas del dojo de entrenamiento se sorprendió bastante cuando Ko abrió la puerta corrediza interrumpiendo el entrenamiento que ella y Hanabi estaban realizando.
– Buenas tardes Ko. – Dijo Hinata con una reverencia. Hanabi se paró derecha y tomó una toalla para secarse el sudor de la frente.
– Hinata-sama, ya es hora del té. ¿Desea que pida que sirvan un poco para ambas? – Hinata le sonrió con calidez.
Haber estado entrenando toda la tarde con su hermana (una genio), la había agotado inmensamente, pero también se sentía feliz de haberle dado más de un golpe y no haber sido brutalmente vencida como siempre ocurría.
– ¿Quieres té Hanabi-chan? – Le preguntó.
– Eso sería agradable con esta lluvia. – Dijo su hermana pasándole una toalla que Hinata puso sobre sus hombros para mantener los músculos tibios.
Ambas hermanas caminaron por los pasillos de la mansión Hyuga hacia el salón de té. Fue entonces que sentadas y esperando por su bebida caliente, escucharon a las criadas hablando sobre un cierto chico "atractivo" que estaba parado afuera de la mansión desde la mañana. Hinata de inmediato pensó en Sasuke.
– ¿Por qué ha estado parado ahí fuera todos estos días? – Preguntó Hanabi con curiosidad. Sabía que algo había pasado entre Hinata y él para que su hermana no lo quisiera recibir, pero no sabía exactamente qué. – Neji cree que es porque es un idiota.
– ¿Eso dijo? – Preguntó Hinata sorprendida.
– Sí. – Respondió Hanabi poniendo un poco de leche en su té. - Dijo, "Uchiha es un idiota. Cualquier hombre con un mínimo de dignidad se habría dado por vencido ya."
– Oh. – Le sorprendió saber que su primo si quiera se hubiese pronunciado sobre el tema.
– ¿Por qué no lo invitas a tomar té? – Preguntó Hanabi con curiosidad. - ¿De verdad es tan lindo como dicen?
– Ha..Hanabi-chan, no deberías preguntarme esas cosas. – Respondió Hinata sonrojando y ocultando su rostro atrás de su tasa.
Hanabi miró hacia afuera y activó el byakugan sin si quiera formar los sellos. - ¿Cuánto tiempo crees que pueda estar ahí parado afuera en la lluvia sin que le dé una pulmonía?
– ¿Realmente crees que se pueda enfermar? – Le preguntó Hinata un tanto alarmada.
Hanabi sonrió con burla al verla así. - Si tanto te preocupa hazlo entrar.
– No quiero verlo. – Respondió con rapidez, poniéndose seria y melancólica.
– Pobre diablo. – Dijo Hanabi poniéndose de pie y saltando de forma traviesa. - Iré a decirle que se vaya.
– Ha…Hanabi-chan. – La detuvo Hinata antes de que la chica llegara a la puerta.
– ¿Sí? – Le preguntó.
– ¿Podrías darle un paragua? – Hinata no la miró, pero de haberlo hecho, se habría dado cuenta de la sonrisa sugerente que mostraba la menor de las Hyuga.
Hanabi supo que aunque no lo quisiera demostrar, a Hinata le importaba ese chico más de lo que estaba dispuesta admitir o si quiera darse cuenta.
·
·
·
·
·
Volvió a encontrar a Sasuke fuera de su casa al día siguiente, a la misma hora, esperándola con una pequeña caja de madera entre sus manos. Se quedó parada bajo el umbral de su puerta pensando en que realmente Sasuke era obstinado cuando algo se le metía en la cabeza. Ambos se miraron por varios segundos a los ojos sin decir nada hasta que Sasuke estornudó. Hinata suspiró adivinando que la lluvia del día anterior había hecho que se enfermara. De hecho, ahora que lo miraba fijamente sus mejillas se veía un tanto rojas y sudorosas.
Aún así, Hinata sentía que no tenía nada más que decirle. Por su parte, Sasuke sabía que cualquier cosa que saliera de su boca en esa instancia sonaría cursi y estúpido. Simplemente no tenía nociones de cómo actuar en esas circunstancias.
– Te traje algo. – Dijo de pronto mirando hacia un costado y estirando en dirección de Hinata la caja de madera.
-Uchiha-kun, no.. no es necesario que… - Hinata se sintió avergonzada de aquello, mirando para ambos lado para ver si alguien los estaba observando. No creía que nadie de la familia Hyuga se sentiría muy complacido si veían que un chico le estaba dando regalos.
Al ver que no los aceptaba, Sasuke arrugó la frente con molestia y los empujó contra su pecho. Realmente no tenía tacto con ese tipo de cosas, sólo estaba haciendo eso porque fue lo que Kakashi le dijo que se hacía cuando una chica estaba molesta, comprarle algo. -Son rollos de canela. ¿Son tus favoritos no? – Le preguntó con una mueca, para luego volver a estornudar. Se sentía fatal, pero también sabía que si alguien los hubiese visto en una situación así se hubiese muerto de pavor. Hinata asintió tomando la caja. - Bien. ¿Podemos hablar?
– No… no lo sé. – Respondió con algo de melancolía evitando su mirada. – Tengo clases con las chicas.
– Sólo dame 2 minutos. – Insistió Sasuke. – Nadie se morirá porque llegues dos minutos tarde. – Cuando vio que Hinata no huía y que lentamente levantaba el rostro encogiéndolo sobre sus hombros, supo que era su oportunidad. Supo por su mirada que ella lo extrañaba. - El día que Itachi apareció en la ciudad de los hostales, dijiste que no estaba solo… a pesar de que te dije una y otra vez que el único motivo por el cual estoy vivo, es para matar a mi hermano. Dijiste que soy especial para ti, ¿Lo recuerdas?
Claro que Hinata lo recordaba, ese día había tenido la conversación que la había hecho prepararse como nunca para estar cerca de él.
… Fuiste bendecida con un corazón amable y noble, es normal que sufras cuando ves que aquellos que quieres están sufriendo, pero no puedes cargar con los problemas de otras personas. Debes ser fuerte, como la kunoichi del clan Hyuga que eres. Aprende desde ya, que a veces la mejor ayuda que puedes prestarle a un compañero de equipo es haciendo algo o no haciendo nada.
Llegará el día en que te veas enfrentada a terribles decisiones que involucre a tus compañeros de equipo. Te lo digo porque veo que eres demasiado gentil y las personas con corazones como el tuyo son los que más sufren…
… a veces, cuando las personas que amamos mueren a nuestro alrededor sin que se pueda hacer nada, las personas toman decisiones erradas para aliviar su propio dolor.
-S-sí. – Respondió Hinata bajando el rostro. No sabía que tan cierto era eso sobre tomar decisiones terribles por proteger a sus compañeros. Jiraiya sensei tenía razón cuando le había dicho que su corazón era demasiado gentil para saber lidiar con las consecuencias de dichas decisiones.
– ¿Por qué ahora te das por vencida en nuestro equipo? – Le preguntó Sasuke dudoso. Pero muy en el fondo lo que realmente quería saber era por qué se estaba dando por vencida con él.
– Uchiha-kun…
– ¡Es Sasuke! ¡Odio que me digas Uchiha-kun! – Sasuke era impaciente por naturaleza, pero saber que Hinata no podía olvidarse de lo que había sucedido lo desesperaba, al punto que las palabras salieron de su boca sin que pudiese controlarse. - ¡Lo siento Hinata! Ahí está. Lo dije. Lo siento.
Era sinceramente la primera vez desde que conocía a Sasuke que lo escuchaba decir esas palabras. Sintió algo tibio en su pecho que la hizo bajar de inmediato la mirada y sentirse paralizada. No tenía respuestas a ello, no sólo porque estaba segura que Sasuke lo decía de todo corazón, sino porque también estaba segura que aun así no sabía si podía olvidarse de lo que había estado a punto de hacer.
– Ve a casa, Sasuke-kun. – Dijo mientras comenzaba a caminar nuevamente en dirección a la academia. – Hablaremos cuando te sientas mejor.
. . . . .
A veces sentía que podía odiar el verano. En invierno, ese calor insoportable no se filtraba por las cortinas de su departamento, ni tampoco toda esa luz que no lo dejaba dormir. Sus sábanas estaban pegoteadas por el sudor, su respiración aun era agitada y estaba seguro que las manchas rojizas en el techo eran producto de su imaginación. Tenía fiebre. Estar como un idiota parado afuera de la mansión Hyuga por horas bajo la lluvia no le había jugado muy a favor. Aun así, estaba mucho mejor que el día anterior en el que honestamente le había pedido a los dioses que lo mataran pues no soportaba seguir vomitando.
Se paró para ir al baño. No era que se sentiera completamente mal, pero estar resfriado siempre era bastante desagradable. No sentía muchas energías en su cuerpo y ya no aguantaba seguir estornudando.
Estaba lavándose las manos cuando escuchó que alguien tocaba la puerta. Intentó pensar en quien podría ser, sobre todo porque la última vez que había tenido acosadoras visitándolo les había dado el susto de sus vidas y por los últimos 10 días ninguna de las retrasadas que vivía en el edificio lo había molestado.
Quedó completamente sin palabras cuando abrió la puerta, pues de todas las personas en que pensó, ella era la opción menos lógica. No dejó de observarla a los ojos en ningún momento, ignorando lo que estaba cargando en sus brazos.
– ¿Qué haces aquí? – Le preguntó extrañado. Hinata se sonrojó de inmediato, buscando una respuesta. Tal vez ella también se estaba preguntando qué era lo que estaba haciendo en ese lugar. – Como odio cuando no respond…
-Feliz…feliz cumpleaños. – Dijo rápidamente, estirando hacia adelante lo que cargaba.
Sólo fue entonces que Sasuke bajó la mirada y se encontró con lo que parecía ser un pastel de crema adornado con fresas que decía "Felices trece años Sasuke-kun". Había trece velas azules encendidas iluminando el rostro de Hinata en el pasillo del edificio.
– ¿Es hoy? – Preguntó un tanto confundido y desanimado. Nunca le daba mucha importancia a las fechas, excepto una… el día de la masacre de su clan.
Hinata se puso blanca. -¿No lo es?
– ¿Es 23 de Julio ya?
–S-sí.
–Oh. – Se quedó mirando un momento el pastel, sin saber que decir. Hacía años que no celebraba su cumpleaños, 5 para ser exactos. – Gracias, supongo.
– ¿No vas a soplar las velas? – Le preguntó Hinata mirándolo con algo de temor, no era usual que ella le dijera qué hacer. – Tienes… tienes que pedir tres deseos.
–Es cierto, siempre se me olvida eso de los tres deseos. – Respondió cruzándose de brazos algo irritado y haciendo una mueca que hizo que Hinata sonriera divertida. Por su parte, Sasuke pensó por algunos momentos en qué realmente deseaba para luego apagar las velas. - ¿Ya no estas enojada?
Hinata miró hacia un costado, sonrojándose aun más. –No estaría aquí si aun estuviese molesta contigo, Sasuke-kun.
–Un deseo cumplido. Nada mal. – Dijo entretenido con el rostro de Hinata, no iba a hacer un gran alboroto sobre eso, aunque por dentro se sentía realmente aliviado.
–Aunque… haré que pagues por lo que hiciste… eventualmente. – Le indicó Hinata sonriendo.
-¿Debería sentir miedo con semejante amenaza? – Le preguntó con burla y una pisca de altanería.– Aunque creo que lo hicimos mal Hyuga, ¿No se supone que me debes cantar cumpleaños feliz antes? – Sasuke se divertía poniéndola incómoda y sabía que no había forma de que Hinata le cantase, hubiese preferido caminar desnuda por Konoha antes de hacer algo como eso. Era demasiado vergonzosa. – Era una broma Hyuga, por favor evita hiperventilar o ahogarte en mi entrada.
Sasuke reclinó su costado contra la puerta. A pesar de aun estar decaído no le interesaba estar ahí con su típico short blanco y su camisa azul, mirando como Hinata cargaba el pastel de cumpleaños.
–Tú sabes que no como dulces. – Fue lo único que le dijo. Quería saber por qué Hinata se había dado la molestia de hornearle algo así cuando ella conocía que no se lo comería.
–Sí. Lo sé. – Le respondió.
– ¿Entonces?
Hinata había estado evitando sus ojos, pero al escucharlo preguntarle aquello subió la mirada y se encontró con esos ojos negros que en algún momento en su vida le habían causado tanto miedo. Ya no había un extraño en ellos, estaba ahí frente a ella, su mejor amigo.
–De..de cualquier forma todos deberían tener un pastel de cumpleaños.
Sasuke suspiró y le dio la espalda. -¿Vas a quedarte parada ahí toda la tarde o vas a entrar?
– ¿No… no te molesta que entre? – Le preguntó Hinata observando el emblema del clan Uchiha en su espalda.
–Cállate y entra. – Le dijo bajando levemente los párpados.
Hinata había estado ahí en el marco de la puerta antes, pero nunca había traspasado dicha barrera. Estar dentro del departamento de Sasuke le enseñaba nuevas cosas. En primer lugar, después de haber comido cup ramen en el departamento de Naruto y ver el basural que tenía por todas partes, se sorprendió que Sasuke fuese tan ordenado. Para ser un chico que vivía solo, todo estaba limpio y meticulosamente ordenado. Su cama estaba en medio de la habitación y ventanales rodeaban todo dando una hermosa vista de Konoha. Afuera del ventanal había un balcón en el cual se notaba Sasuke pasaba bastante tiempo, más que nada por la forma en que estaba decorada con una mesita y plantas. Nunca pensó que alguien tan descuidado e indiferente con el resto pudiese tener la preocupación de tener plantas.
Al lado de su cama había un gran mueble en el cual había muchísimos libros ordenados uno al lado del otro y justo encima de dicho mueble, Hinata observó la foto que les habían sacado un año atrás cuando se convirtieron en el equipo siete. Sasuke estaba mirando hacia un costado realmente irritado, Naruto miraba a Sasuke como si lo quisiera asesinar y ella estaba mirando a Naruto con las mejillas sonrojadas. Kakashi estaba atrás de los tres, con sus manos sobre los hombros de los chicos, con su ojo visible cerrado mientras que la máscara se le arrugaba como si estuviese escondiendo una sonrisa.
Ver esa foto enterneció a Hinata. No pensó que la única foto que Sasuke tenía en todo su departamento, fuese precisamente de ellos cuatro.
Al lado de aquel mueble había un televisor. Nunca se imaginó a Sasuke como el tipo de chico que gasta tiempo viendo tele, pero acababa de aprender algo nuevo de él. Al otro lado de su cama había un velador con una lámpara y varios libros y pergaminos en el mueble inmediatamente junto al estante de noche.
Sasuke caminó hasta la esquina de su habitación, justo donde había un solitario sillón y una mesa con tres tasas. Lanzó una de las almohadas que había sobre su cama al piso y se sentó sobre ésta.
– Siéntate. – Le ordenó a Hinata, quien caminó con el pastel y lo depositó sobre la mesita de centro. El Uchiha Se fijó en que la chica estaba mirando las tasas con curiosidad y no le sorprendió, ¿Para qué tendría tres tasas una persona que vivía solo?, Sasuke se puso de pie y caminó hacia la pequeña habitación al lado de la entrada en que estaba la cocina. - ¿Cuántas tasas ves sobre la mesa? – Le preguntó desde lejos con el tono de voz alto.
– Tres. – Respondió Hinata, sentándose en el piso.
– Ahí no – Exclamó Sasuke caminando de vuelta al lugar en donde ella se encontraba. - Siéntate en el sillón. – Hinata enrojeció y tragó saliva, poniéndose rápidamente de pie y sentándose. Sasuke se sentó frente a ella en la almohada, quedando en una posición un tanto más baja que la de ella.
–¿Sabes por qué son tres? – Le preguntó Sasuke mientras ponía un tenedor frente a ella.
Hinata sonrió. Se imaginaba el por qué, ellos eran tres. Seguramente Sasuke había comprado más tasas pensando en que algún día Naruto y ella estarían ahí. - ¿Las tuviste todo este tiempo?
No había necesidad de decirlo. Hinata lo entendía y Sasuke sabía que lo hacía sólo con mirarla sonreír. Se sintió extrañamente tranquilo al verla con esa facción en su cara.
Aunque no había sido fácil, llevaban un año juntos, aprendiendo a soportarse mutuamente, tanto él, Naruto y Hinata. Pero lo que hacía especial a Hinata entre las demás personas era la capacidad que tenía para hacerlo olvidarse de todo lo malo que ocurría a su alrededor. Se sentía bien cerca de ella y no podía decir lo mismo de otras personas. Naruto lo hacía sentirse motivado y hasta cierto punto comprendido. Hinata era distinta, lo que ella le hacía experimentar era… era algo más. No había que ser un genio para haberse dado cuenta que la chica tenía una influencia en él que Sasuke ni si quiera percibía. Aunque siempre estaba de mal humor, Hinata lo divertía; sus gestos, su vergüenza, la forma en que jugaba con sus dedos cuando estaba nerviosa, eran cosas que le daban un poco de risa, no porque quisiera ser cruel y burlarse de ella considerándola inferior, sino porque aun no creía que existiese alguien así.
– ¿Vamos a comer pastel o qué? – Preguntó untando el tenedor sobre una fresa y mirándola indiferente, pero por dentro maldiciéndola como si se tratara de su peor enemiga.
La mandíbula de Hinata se cayó en sorpresa, horrorizada de que Sasuke estuviese comiendo algo que no fuese salado o tuviese arroz. – P-pero… a ti no te gusta el dulce.
– Un poco de azúcar no me va a matar. – Gruñó masticando la frutilla.
Hinata sonrió, untando también el tenedor en una fresa. - No le puse azúcar, Sasuke-kun… sé que no te gusta.
– Aun mejor. – Hundió el tenedor en el biscocho y sacó un pedazo de éste. Agradeció que Hinata sólo hubiese puesto una capa de crema con fresas entremedio.
Continuaron comiendo en silencio, sin molestarse. Esa era una de sus cosas favoritas sobre Hinata, nunca presionaba a las personas para que le hablaran y cuando se tenía una personalidad como Sasuke Uchiha en la cual no había mucho que decir, esa cualidad era fundamental para un buen relacionamiento.
Fue entonces que Sasuke notó esa mirada distante y melancólica que tanto conocía en Hinata mientras miraba hacia el balcón. Ni si quiera tuvo que preguntarse dos veces que era lo que la hacía sonreir con esa melancolía. Ahí, mientras los dos comían uno frente al otro, sabía que la mente de su compañera divagaba en el recuerdo de cierto perdedor.
Sintió molestia. Ahí estaba junto a ella, después de casi un mes, sin embargo era como si ella no estuviese en ese lugar, sino en aquella aventura en que se había emprendido el perdedor. - ¿Tan mala compañía soy?- se preguntó a si mismo mientras mascaba, sintiendo una extraña rabia invadir su estómago. – ¿Lo extrañas? – Le preguntó sin mirarla.
– ¿Qué? – Hinata volteó a mirarlo nuevamente, sin entender.
– Al dobe.
Las mejillas de Hinata se encendieron con violencia y bajó el rostro, tomando con fuerza el collar del primer Hokage. - ¿C-cómo lo…?
– Tienes esa mirada escrita en tus ojos. – Respondió Sasuke dejando el tenedor en la mesa y mirando hacia el balcón, indiferentemente.
Era curioso, pero a pesar de que ella hubiese horneado un pastel, que estuviese ahí con él, que se preocupara de que no estuviese solo en su cumpleaños, se sentía molesto sólo porque ella pensara en Naruto. Era como si la idea de compartir la amistad de Hinata con el perdedor se le hiciera insoportable. – No. Ella no siente amistad por él. Ella lo ama.
– Tus párpados caen levemente y te pones blanca cuando piensas en él, siempre con la mano cerca del pecho. – Dijo Sasuke, frío y distante. Estaban tan cerca uno del otro, pero en ese momento Sasuke estaba en otro lugar, uno que era solamente suyo. Su mente.
– Sólo pensaba que, lo único que falta para que todo sea perfecto… es que Naruto-kun esté aquí.
Sasuke tragó saliva, entendiendo que sin importar cuantos momentos agradables pasara con Hinata en los cuales al menos él pensara que ambos estaban completamente bien… en el fondo de su mente y su corazón, Hinata siempre estaría deseando que Naruto estuviese ahí.
Él por sí mismo, no era suficiente.
El problema surgía precisamente, en que Sasuke se daba cuenta ahora del motivo por el cual se había sentido irritado al saber que Hinata estaba enamorada de Naruto.
Quería ser suficiente.
La idea de compartir a su amiga con Naruto se le hacía insoportable y aunque reconocía en su interior que ese pensamiento no sólo era estúpido sino que también egoísta, él sabía desde siempre que ese era el tipo de persona que era. Naruto también era su amigo, casi un hermano, ¿Por qué no habría querido que ambos se llevaran bien?
Por que Hinata lo amaba y sólo estaba encaminándose en una desilusión. Aunque ella se sintiera de esa forma hacia él, nada le garantizaba que el perdedor fuese a sentir lo mismo por ella.
– ¿Sasuke-kun? ¿Sucede algo? – Le preguntó Hinata con una sonrisa poniendo su mano sobre la frente de Sasuke. – Parece que tienes fiebre. No debiste quedarte parado afuera de mi casa durante la lluvia.
Sasuke la miró a los ojos mientras la chica mantenía su mano ahí. Se sentía incómodo con ella tocándolo, ridículo, considerando que se tocaban todo el tiempo si debían entrenar. – Tal vez no me hubiese enfermado si alguien me hubiese dejado entrar. – Sus labios se fruncieron en una mueca infantil de molestia mientras su sonrojo se acrecentaba con cada segundo que la mano de Hinata permanecía sobre su piel. - Y tu hermana pareció disfrutar más de la cuenta pedirme que me fuera.
–¿Ha..Hanibi-chan? – La idea de dos seres tan obstinados como Sasuke y Hanabi discutiendo bajo la lluvia le pareció graciosa. – Ella se parece un poco más a Neji que a mi.
–Entonces, debo asumir que el paragua lo mandaste tú.
¿Por qué se sentía tan raro? Era como si no quisiese que pasara el tiempo, ambos sentados en su living, mirando el pastel de cumpleaños, ella rozando su piel. Más que raro, se sentía incómodo, como si quisiese hacer algo pero no entendía qué era, casi como una urgencia por moverse y alejarse, como si su mano lo estuviese quemando.
Si Naruto la hería, se juró ahí mismo que lo mataría.
¿Por qué Hinata lo hacía sentir así de un momento a otro?
- Hinata… - Pero antes de que pudiese terminar su pensamiento, escuchó golpes en la puerta nuevamente. Hinata retiró su mano y miró en la dirección en que escuchaba el sonido. - ¿Quién podría ser ahora? – Preguntó Sasuke mirando a Hinata, notando que la chica lucía nerviosa pero divertida y evitaba mirarlo. Levantó una ceja extrañado mientras caminaba a la puerta.
Tan pronto como su mano dio vuelta la perilla se encontró con múltiples rostros que lo horrorizaron.
– ¡Sasuke-kun!- Gritó Sakura Haruno con su cabello rosa perfectamente cepillado, tenía una tiara de princesa de cartón y portaba muchísimos globos con una mano y en la otra una caja de regalo.- ¡Feliz cumpleaños! – Se abalanzó para abrazarlo para antes de que lo pudiese tocar alguien tiraba del brazo derecho del pelinegro y lo sacaba de su trayectoria.
– ¡Sasuke-kun! – Era Ino, que tenía una fuerza ridícula para ser tan delgada. Traía una caja de regalo también, con una tiara de cartón en su cabeza, completamente festiva. - ¡Hice toda tu comida favorita!
– ¡También yo Sasuke-kun! – Sakura lo abrazó por la cintura mientras que Ino lo hacía por los hombros. No tenía como deshacerse de ellas pues sostenía las cajas de regalo.
– ¡Suéltenme! – Alegó, pero las chicas parecía sordas a su pedido.
–Oi. – Dijo Kiba sonriendo y dándole un regalo, Sasuke ya estaba cargando tres y no sabía qué hacer con ellos, ni si quiera sabía cómo reaccionar ante el tumulto de gente que estaba entrando en su departamento y las dos histéricas que tiraban de él de un lado a otro.Pero Kiba no parecía para nada interesado en quedarse y hablar con él, por el contrario caminó rápidamente en dirección al sofá. - ¡Hinata-chaaaan! – aquello hizo que Sasuke se volteara molesto, pero ni si quiera pudo decir algo, Chouji le daba una caja de regalo.
– ¡Genial aun no se han comido el pastel! – Dijo entusiasmado. - ¡Hola Sasuke!
– Oi, Chouji, espera que le cantemos feliz cumpleaños. – Shikamaru Nara ponía su propio regalo sobre el resto, la pila ya era tan alta que Sasuke apenas podía ver. - Oh, es cierto. Feliz cumpleaños Uchiha. – Dijo el chico mientras ponía sus manos dentro de los bolsillos y entraba al departamento bastante desanimado.
–Estoy aquí porque me pareció apropiado desearle a un compañero shinobi un feliz cumpleaños. – Dijo el último en entrar, Shino, quien cargaba una parrilla. La dejó en el suelo un momento y sacó una pequeña caja de madera y la dejó sobre el resto de los regalos, justo en la cima. – Y porque sé que si no estuviese aquí, Sakura no se comportaría como una kunoichi.
– ¿Alguien me podría explicar que RAYOS están haciendo? – Demando saber Sasuke pero fue ignorado.
Sakura lo soltó y comenzó a gritarle a Kiba, porque estaba metiéndole el dedo al pastel que había hecho Hinata mientras que Chouji ya comenzaba a sacar su propio tenedor del bolsillo y le daba una probada, dejando junto a Hinata un cooler con refrescos. Hinata comenzaba a sacarlos para dejarlos sobre la mesa.
Por su lado, Ino también dejó ir a Sasuke y comenzó a poner gorritos de papel sobre la cabeza de sus compañeros, aunque todos los chicos alegaron por ello excepto Chouji que estaba muy ocupado comiendo.
– ¡Oigan! – Gritó nuevamente Sasuke tan molesto que sentía que la temperatura estaba subiéndole. - ¿Pero qué se supone que hacen?
–¿Qué parece? – Dijo Ino sacando serpentina de la canasta que traía y comenzando a colgarla en los ventanales de Sasuke. - Celebramos tu cumpleaños.
–Ya lárguense de aquí. – Dijo el Uchiha frunciendo el ceño, sin cerrar la puerta. - ¿Se puede saber quien los invitó a entrar?
Pero todos parecían ignorarlos, cada uno realizando la función que habían designado antes de llegar a ese lugar.
– ¿Dónde pongo esto? – Preguntó Shino cargando aun la parrilla.
–Ponlo en la terraza. – Dijo Ino apuntando hacia afuera. - ¡La carne no se va a asar sola Chouji!
-¡Voy! – Gritó su compañero con fuego en los ojos, corriendo hacia afuera con el canasto en donde tenían la carne que iban a asar.
–Sakura, ¿Dónde quieres los globos? – Preguntó Kiba sobándose la cabeza por el golpe que había recibido. Akamaru estaba en los brazos de la pelirosa. – Eres un traidor Akamaru.
–Ponlos sobre Hinata. – Le indicó Sakura. - ¿Y la corona de Sasuke?
Ino la sacó del canasto de cosas que traía. Era una corona de papel dorado, se notaba a lo lejos que las chicas lo habían hecho. Sasuke miró a la rubia con pavor y comenzó a retroceder.
– ¿Corona? – Pregunto, mirándola con los ojos blancos y grandes, sintiendo que nada podía empeorar aun más la situación. - ¡No me pondré ninguna corona!
– ¡Shikamaru! – Gritó Ino.
–Que problemático es esto. – Suspiró el chico Nara subiendo los hombros y juntando sus manos. Estaba sólo a dos pasos de Sasuke, por lo cual su jutsu fue todo un éxito. -Kagemane no Jutsu – Antes de que Sasuke se diese cuenta estaba inmóvil e Ino le colocaba la corona, aprovechando de besarle la mejilla.
– ¡Ey! ¡Sácame esto! – Vociferó Sasuke sin poder creer que no podía moverse. - ¡Pero qué les pasa!
– Acérquense todos para sacarnos una fotografía. – Gritó Ino, y en un segundo el tumulto de personas se acercaba a Sasuke y se colocaban a su alrededor.
A su derecha se posicionó Sakura tomándole el brazo como si ella fuese la señora Uchiha. A su izquierda Ino le tomaba el otro brazo, mirando a la pelirosa con odio. Ambas se daban miradas fatales. Junto a Sakura estaba Shino y Kiba con Akamaru en su cabeza. Al lado de Ino, aun con las manos juntas se encontraba Shikamaru, con un rostro somnoliento. Chouji por su parte se había sentado y seguía comiendo, esta vez una bolsa de papas fritas. Fue entonces, con todos a su alrededor, que Sasuke pudo notar que la persona que sostenía la cámara era Hinata, quien le sonreía.
– Lo siento Sasuke-kun. Te dije que eventualmente pagarías por lo que hiciste. – Dijo Hinata con suavidad y un adorable sonrojo, poniendo la cámara sobre el televisor y corriendo de vuelta para sentarse junto a Chouji.
– ¡Pero no así! – Alegó Sasuke. - ¡Hyuga… te voy a matar!
– ¿Cuánto falta para que…? – Preguntó Kiba molesto mirando a Sakura, quien lo miró de vuelta también molesta, justo en ese instante el flash destelló, captando ese momento para el resto de sus vidas.
Fue la primera vez, que Sasuke Uchiha se sintió realmente parte de los 9 Rookies de Konoha.
·
·
·
·
·
·
NOTA
No recuerdo si en el anime muestran el lugar donde vive Sasuke, pero si no lo han visto, es el capitulo nº 181, en las primeras páginas se muestra (Ese cap en donde Sakura hace el ridículo diciéndole que lo ama y recibe un "gracias" de vuelta :P). Siempre me ha gustado la imagen de ese departamento, mucho más que ponerlo a vivir solo en el gigantesco barrio del clan Uchiha (que debe ser como un pueblo fantasma).
En fin… :D Sasuke cumplió 13 que amor! A pedido de ustedes puse esta escena del cumpleaños, me la iba a saltar, pero… ya que pidieron los detalles jajajaj (tengo todo trazado en un cuadernito, pero me salto varias cosas).
Algunas cosas que aclarar xD
Odio cuando a Hinata la ponen como alguien completamente tímida y débil. Siento que Hinata si tiene las agallas para enojarse con Sasuke. Sobre todo porque en este hilo que estoy escribiendo, Hinata ha madurado mucho como personaje y Sasuke hizo algo terrible. AUN ASI, su corazón es demasiado gentil, mantenerse enojada no está en su naturaleza, y a pesar de lo GRAVE que hizo Sasuke y que esta enojada con él alrededor de un mes y medio, termina por aceptar que no quiere perderlo.
Segundo, Sasuke en mi historia no es el Sasuke enfermizo y maligno actual del manga y de Shippuden, es el chico que podía alentar a sus compañeros cuando les hacía falta, que se preocupaba por el resto a cierto nivel pero que al mismo tiempo estaba obsesionado con su venganza. Recordemos que lo que le pasó a Sasuke internamente fue precisamente porque no pudo deshacerse del odio y el deseo de matar a su hermano (lo cual lentamente estoy intentando hacer desaparecer en él en este fic). O sea, que Sasuke este días parado afuera de la casa de Hinata, no lo hace porque es arrastrado (cosa que Sasuke no es), sino porque es obsesivo con lo que desea.
Hitomii preguntó si el final del arco será un final feliz o no… jajajaja… :D
Lo que deberían preguntarse mientras leen para responder eso es lo siguiente… ¿Qué siente Sasuke por Hinata? ¿Qué siente Sasuke por Naruto? ¿Qué siente Hinata por Sasuke? ¿Qué siente Hinata por Naruto? ¿Qué sería capaz de hacer Sasuke por volverse más fuerte? ¿Hinata ha cambiado la forma de ser de Sasuke? ¿Sasuke ha cambiado la forma de ser de Hinata? ¿El odio de Sasuke esta ahí? Lo único que dire que los últimos 3 capitulos se van a estar comiendo las uñas, porque al menos en la forma que lo esquematice, a mi me emocionó jajaja.
En fin! Intentaré subir capitulo este fin de semana. Este se adelantó porque trazar las cosas tiene sus beneficios xDDD
