Advertencia: Esta historia no sigue la línea de hechos de Team Seven, sólo se escribe en un mundo en donde Hinata, Sasuke y Naruto son el equipo siete.
ESPECIAL SAN VALENTIN
Época, 10 meses después de la llegada de Naruto a Konoha.
Caminando entre la nieve a grandes zancadas para mantener el equilibrio y no caer se encontraba Naruto Uzumaki, intentando con gran esfuerzo no soltar las bolsas de papel café que llevaba entre los brazos. El viento estaba haciendo de esta misión un poco más difícil de lo que esperaba y la bufanda que le había tejido Hinata amenazaba con desprenderse de su cuello y seguir la ruta de la brisa invernal.
—Maldita nieve… —susurró molesto, cerrando los ojos cuando la ventisca fue demasiado fuerte y sin previo aviso la hermosa bufanda negra con líneas anaranjadas voló por los cielos grises de Konoha— ¡No! ¡Regresa aquí! —gritó con fuerza dejando caer las bolsas que llevaba.
Dándose vuelta de prisa buscó con la mirada la dirección en la cual su prenda favorita de vestir había terminado. No podía perderla. Era el preciado regalo de navidad que había recibido de parte de su compañera de equipo. La había visto tejer alrededor de tres semanas en cada momento libre que tenía, siempre revisando si era lo suficientemente larga, abrigadora y si los colores se mezclaban correctamente. Naruto la había observado en su labor absorto, con el corazón entre sus manos ante la noción que por primera vez en su vida alguien se preocupaba de él.
Todo ese asunto de la bufanda era especial y terminar perdiéndola no era una opción.
—Deberías ser más cuidadoso con tus cosas, usuratonkachi —dijo Sasuke desde el techo, quien había atrapado la bufanda y ahora la mantenía alzada con una mano.
—¡Sasuke! ¡Qué bueno que te encuentro!
—¿Qué me encuentras? —preguntó el Uchiha levantando una ceja— Tienes un sentido bastante errado de cómo realmente suceden las…
—Si hubiera perdido mi bufanda… —susurró Naruto tomándose el pecho.
—Habrías herido los sentimientos de Hinata —completó Sasuke, luciendo con más orgullo del debido su propia bufanda blanca con líneas rojas.
Les había bordando con cuidado los emblemas del clan Uchiha y Uzumaki junto al del clan Hyūga a las prendas que les regaló para navidad. Los tres las usaban con un sentido de compañerismo y unidad que sólo ellos podían comprender. Era un memento de su tiempo juntos como equipo desde el regreso de Naruto.
—¿Me podrías ayudar? Compré demasiadas cosas y con este viento no creo poder cargar todo hasta mi departamento —Naruto sonrió. Era el rostro que siempre ponía cuando quería algo.
—Está bien —accedió el Uchiha un tanto fastidiado.
Sabía que Sasuke no tenía nada que hacer y que de seguro se había estado escondiendo todo el día entre los tejados de Konoha para evitar a sus fangirls. Cualquier otro día del año las habría mandado a volar, pero en esta ocasión en particular dicha reacción no habría resultado en nada.
Era San Valentín, la época en que todas las admiradoras y acosadoras de Sasuke se reunían para festejar su nacimiento comprándole toneladas de chocolate —a pesar de que al Uchiha no le gustaban— y conmemorar sus dieciséis años de vida como si se tratara de navidad. De hecho, era gracioso ver a Sasuke caminando por la aldea con una bolsa de papel frente a su rostro, mirando para todos lados asegurándose de que nadie los estuviera siguiendo.
—¡Ya cálmate! Comienzas a desesperarme —le espetó.
Naruto no podría haber comprendido lo molesto que era para Sasuke tener chicas siguiéndolo todo el día cuando se trataba de ese tema de San Valentín. En primer lugar, porque nadie parecía si quiera notar a Naruto una vez que él se paraba a su lado —excepto Hinata, para su propia miseria—, no obstante, si había una fecha del año que odiara, sin duda era San Valentín.
Una vez dentro del departamento, Sasuke dejó todo sobre la mesa y se sentó en una silla. Esconderse ahí era provechoso, nadie iría a molestar al usoratonkashi ese día porque, bueno, no necesitaba ser un genio para decir que Naruto era repulsivo para el 99% de las mujeres de Konoha. Estar en su departamento significaba entonces poder perderse de su club de fans. Ninguna iría hasta la casa del perdedor a buscarlo.
—Que bueno que logré salvar todo —dijo Naruto comenzando a sacar las cosas de las bolsas. Sasuke notó que había ramen para alimentar a un pequeño escuadrón, leche, chocolate y rollos de canela…
—¿Por qué compraste rollos de canela? —le preguntó suspicazmente, haciendo que Naruto los tomara con rapidez y los escondiera atrás de él.
—¿Qué te importa? —respondió ruborizando.
—¿Son para Hinata?
—¿Y qué si lo son? ¿Acaso no puedo tener algo en mi departamento para cuando ella me venga a visitar?
—¿A solas? —Sasuke se paró de la silla indignado.
—Ehm… bueno… es San Valentín.
—¿Y qué?
Él había pasado San Valentín por años junto a Hinata y ella nunca lo había ido a molestar a su departamento para darle obsequios, como mucho le regalaba un bento con su comida favorita mientras entrenaban. San Valentín nunca había sido un tema estando solos, ¿por qué Naruto creía que podía cambiar la cómoda dinámica que llevaban sólo porque había vuelto a Konoha?
—Eres un…
—Cálmate —dijo Naruto avergonzado—. Sólo… sólo pensé que sería educado comprar algo que le guste para nuestra cena.
—¿Qué cena? —preguntó Sasuke mirándolo de reojo, arrinconándolo contra la pared.
—La invité a cenar hoy, ya que, es san Valentín… y ella siempre me compraba regalos asombrosos para estas fechas y…
—¿Qué tu qué?
Sasuke se puso tan pálido como la nieve de Konoha. No esperaba que Naruto hiciera algo como eso. Bajó la mirada con pavor imaginando qué podía pasar en ese departamento si los dejaba solos.
¿Y qué me importa?—pensó mordiéndose los labios, sintiendo aquella frustración que venía experimentando desde el retorno de Naruto a la aldea.
—Una cena… —se volvió a sentar intentando disimular su enojo y frustración. Él debió haber pensando en eso antes— ¿Y qué cocinarás para ella?
—Ah… no lo sé —respondió el rubio rascándose la nuca.
—¿Si quiera sabes cocinar?
—Por supuesto que sí, yo puedo hacer cualquier cosa —exclamó riendo— ¿Qué tan difícil es hervir agua y ponerla dentro de un envase de ramen?
—¿Piensas servir ramen instantaneo en su cita? —le preguntó Sasuke con burla.
—¡No es una cita! Es…es s-sólo… dos amigos comiendo juntos en San Valentín —Sasuke lo miró con aprensión, sin creer que realmente creyera que él iba a comprarse eso—¡Deja de mirarme así! ¡Comemos juntos todos los días!
—Sí, después de entrenar, los tres… ven acá —le tomó la remera naranja que traía y lo empujó hacia él olfateándolo —¿Tomaste un baño? —¿Naruto Uzumaki bañándose sin razón?— Sí, claro que no es una cita…
—¡Ey! ¡Teme! —Sasuke se cruzó de brazos y levantó una ceja— ¡Esta bien! ¡Es una cita! —cayó de rodillas abrazándole las piernas con un rostro patético— ¡Por favor ayúdame! No se cocinar nada y además estoy seguro que de alguna forma echaré esto a perder…
Sasuke suspiró. Cada fibra de su ser quería asesinar a Naruto por atreverse a invitarla en una cita. No obstante, no podía quejarse. Durante todo ese tiempo él nunca se había atrevido si quiera a insinuarle a Hinata que la consideraba algo más que una molestia. Además, ella merecía tener una cita con el hombre que amaba y Naruto era su mejor amigo.
A pesar de que en su mente se idearon pensamientos bastante nobles acerca de hacerse a un lado, sonrió con malicia mirando a Naruto. Después de todo, él le había pedido su ayuda y Sasuke odiaba perder. Aún más, odiaba no obtener lo que quería y si algo era claro para él era que quería a Hinata, aunque ni ella ni Naruto lo supiesen. Eso era más importante que cualquier pensamiento noble.
—Cocinar no es difícil, ¿Por qué no te ayudo a preparar algo?
Naruto de inmediato le soltó las piernas, pues había algo sospechoso en que Sasuke accediera así nada más. Por lo general lo torturaba un poco antes de hacerle un favor.
—¿Qué sabes cocinar tú? —el rubio subió una ceja— Pensé que Hinata se encargaba de lo que comes.
—Oh vamos, vivo solo desde los siete años, algo he aprendido con el tiempo.
Dudoso, y con justo motivo, Naruto se tomó un segundo para meditar lo que ocurría. Sasuke nunca era amable a menos que quisiera conseguir algo. Era su naturaleza y se había acostumbrado a ello. Prefería saber desde el comienzo el precio de su ayuda.
—¿Cuánto me va a costar esto? —le preguntó sacando su monedero de sapo, adivinando que sería más alto de lo que podía pagar— ¡Sólo ten en consideración que Navidad fue una época muy difícil para mi bolsillo!
—No quiero nada, perdedor —respondió el Uchiha negando con el rostro—. Veamos que tienes en tu despensa.
Naruto no lo podía creer. Hinata había mencionado una cosa o dos sobre lo cambiado que estaba Sasuke desde la Navidad y al parecer tenía razón. No sólo estaba haciendo algo desinteresado sino que ni si quiera se había burlado de él por atreverse a invitar a Hinata en una cita.
—Sólo tienes ramen instantaneo, huevos, leche y mantequilla —dijo Sasuke abriendo el refrigerador—. ¿Es que nunca te alimentas bien? Con razón tu cerebro funciona como funciona.
—¿Qué tiene? A todos les gusta el ramen —respondió con un puchero
—¿Qué tal si preparamos un omelette?
—¿Ome… cuanto?
—Una tortilla de huevos, inútil.
—¿No crees que eso es muy presuntuoso? A Hinata le agrada mi forma de ser… ella me lo dijo. No espera que cambie, de hecho creo que ya no le agradaría tanto si comenzara a imitar a los sujetos cool, como tú. De seguro está esperando comer ramen y tomar leche con chocolate y rollos de canela será toda una sorpresa —dijo con una sonrisa suave provocando un tic en uno de los ojos de Sasuke.
¿Desde cuando conocía tanto a Hinata? Lo peor era que toda esa basura que había salido de su boca era cierta. Conociendo a la estúpida chica Hyūga ella estaría tan feliz comiendo en un picnic como en un restaurant cinco estrellas, siempre y cuando fuese con alguien querido y especial para ella. No le interesaban los grandes gestos o lujos, ella se acercaba a las personas sin esperar más de lo debido.
No obstante, si quería arruinarles su cita al menos tenía que intentar llenar a Naruto de inseguridades. No necesitaba hacer nada más que eso para que el perdedor lo echara a perder por su cuenta con su falta de tino, filtro y modales. Tal vez de esa manera Hinata finalmente lo lograra olvidar y él tuviese esa oportunidad que venía esperando por tanto tiempo.
—Hinata es una chica. Tiene ciertas expectativas ¿sabes? —le espetó sacando lo poco que había en el resfrigerador.
—¿Cómo qué? —lo cuestionó Naruto sentándose sobre la mesa observando a Sasuke trabajar.
—Bueno, una cena elegante, romántica, tal vez bailar un waltz, mirar las estrellas, besarte…
—¿Be-besarme? —Naruto pareció traspicarse y sus mejillas se pusieron rojas.
—Claro —dijo con malicia, viendo que había caído directo en su trampa— Y después… bueno… ya sabes.
Y todo encajaba perfectamente en sus planes.
Naruto era fácil de impresionar pues era un chico crédulo y demasiado confiado. Algunos pensaban que su eterno optimismo en las demás personas era una virtud pero Sasuke lo veía como un defecto y ahora lo estaba probando.
—¿Qué? —preguntó Naruto— ¿Después qué?
—No te hagas el desentendido, has vivido con Jiraiya todo este tiempo —Sasuke sonrió subiendo los hombros— Debes haber escrito todo un libro sobre este tema de… intimar.
—¡Naniiiiiiii! —gritó Naruto subiéndose a la mesa— ¡No! ¡Hinata-chan no es así! ¡Ella no es como esas mujeres que frecuenta ero sennin!
—Hinata tiene dieciséis años. Se ha vuelto toda una mujeres mientras tu estabas paseando por el mundo… Supongo que lo habrás notado. Debe estarse preguntando cosas, pensando en el tema… de seguro espera mucho de ti esta noche. Y tú la invitaste…a tu departamento a tener una cena romantica, a solas. Es obvio que está pensandolo —Sasuke se dio la vuelta ante el rostro de espanto de Naruto.
Estaba haciendo un gran esfuerzo por no reír en voz alta ante el pánico que sentía provenir desde su mejor amigo. Sí, todo había salido tal como pensaba. Naruto era un imbécil. Si realmente hubiese conocido a Hinata como lo hacía él, sabría que la mera palabra sexo la habría hecho desmayarse. Pero ahí estaba tomándose la cabeza como si tuviera una jaqueca y entrando en pánico ante la idea de tener que estar a solas y que ella esperara algo más que una cena.
Era un verdadero imbécil la mitad de los hombres de Konoha se habría cortado una mano ante aquella oportunidad, pero Hinata parecía sólo notarlo a él.
—Sasuke, yo… —Naruto trago saliva y lo miró con nerviosismo— Yo nunca...
—¿Nunca? —le preguntó fingiendo asombro— ¿En serio?
—¿Acaso tú…?
—Claro —respondió con toda la naturalidad del mundo, aunque también estaba mintiendo—Muchas veces.
—Vaya… asombroso.
—Eso no importa ahora, lo que importa es tu problema —si Naruto comenzaba a preguntarle detalles sobre el tema estaría perdido, prefería cambiar el rumbo de esa conversación mientras aún la mantuviese bajo control— ¿Qué vas a hacer usuratonkachi? Ella tendrá muchas expectativas y tú… —Sasuke comenzó a quebrar los huevos dentro de un bol y a batirlos—, bueno… la vas a decepcionar.
—¡Yo no quiero decepcionar a Hinata-chan! Seguramente será su primera vez y yo ni si quiera podré… —de pronto fue como si algo cayera encima de Naruto partiéndole la cabeza. Subió la mirada hacia Sasuke luciendo más enojado de lo que lo había visto en toda su vida— ¡ESPERA UN MOMENTO! Ya sé lo que estas intentando hacer.
—¿Ah? ¿De qué hablas? —preguntó dándose cuenta que debía abortar su plan o Naruto lo descubriría, tal vez había sido demasiado obvio— ¡Sólo estoy intentando ayudarte!
—¡Estas intentando ponerme nervioso en nuestra primera cita! ¡Temeee! —se lanzó contra Sasuke y éste le arrojó el bol con huevos.
Ambos comenzaron a rodar por el piso dándose puñetazos, ensuciándolo todo, botando la mesa y arrojándose las sillas.
Estaban tan enfocados intentando golpearse que no escucharon el suave toque de Hinata y tampoco la forma en que ésta movió la perilla de la puerta y entró.
Cuando los vio rodando por el piso e insultándose, no pudo evitar sonreír. Siempre habían sido así y el conocimiento de que el tiempo no los cambiaba la hizo sentirse en casa, segura y feliz. Esos dos eran las personas más importantes en su vida y pasar el día de la amistad y el amor con ellos le parecía como un sueño hecho realidad.
—Chicos —los interrumpió Hinata levantando la mesa que habían botado para poder poner sus bolsas sobre ésta— ¿P-Podrían dejar su pelea para después de cenar? Todo se va a enfriar.
—¡Hinata-chan! —exclamó Naruto sonrojándose, Sasuke estaba sobre él listo para darle un puñetazo, pero se detuvo con su voz.
—Claro, lo siento Hinata —dijo el Uchiha soltando a Naruto y mirándola con incomodidad—. Ya me iba de cualquier forma. Que disfruten su cena juntos.
—¿Por qué te vas? —le preguntó Hinata rápidamente tomándole el brazo para detenerlo— Se que odias San Valentín, p-pero podemos pretender que es cualquier otro día —Sasuke se quedó paralizado ante su contacto, perdiéndose en sus ojos opalinos y en su suave rubor—. Hemos estado tanto tiempo entrenando y yendo a misiones estos últimos meses, que siento que apenas podemos hacer cosas normales juntos. Anda Sasuke-kun, quédate. Por… por favor.
Naruto se paró junto a Hinata sonriendo también y puso un brazo alrededor de los hombros de Sasuke.
—Ya la escuchaste teme —dijo con una gran sonrisa—. Vamos a terminar ese olele tuyo.
—Omelette, tarado —suspiró con pesar— No quiero interrumpirlos.
—¿Interrumpirnos? —preguntó Hinata.
—En su cita.
—¿Cita? —lo cuestionó nuevamente poniéndose tan roja como una cereza y mirando a Naruto como si estuviese a punto de desmayarse.
—¡No le hagas caso Hinata-chan! No sabe que dice… —dijo el rubio con incomodidad.
—Cuando Naruto-kun me invito a cenar, pensé… pensé que los tres cenaríamos juntos. Hice sus platos favoritos pues… ahm… es AAan Valentín —se justificó Hinata rápidamente, bajando la mirada a su ropa común y corriente—. No sabía que era una… ci…cita. Me habría arreglado un poco más... y-yo...
Sasuke miró a Naruto y éste terminó subiendo los brazos intentando calmarla.
—¡No es una cita Hinata-chan! Yo invité a Sasuke también, ¿verdad? —le dijo, mirando a Sasuke y pisando con fuerza uno de sus pies. Sasuke se mordió los labios para no gritar.
—S-sí —respondió apenas.
—Eres muy amable por cocinar para nosotros —comentó el rubio tomando las bolsas que la chica cargaba y poniéndolas sobre la mesa— ¿Sabes prender la cocina verdad?
—Claro, Naruto-kun —dijo ella.
—En seguida te alcanzamos entonces.
Un tanto confundida aún, Hinata asintió. Aún mantenía una mano sobre su pecho intentando que el corazón no se le saliera por la boca. Una cita con Naruto en San Valentín estaba más allá de lo que hubiese podido soportar.
Una vez que estuvieron solos, Sasuke se volteó hacia el rubio levantando una ceja.
—¿No me vas a echar? —le preguntó con suspicacia.
—Claro que no. Ella se esforzó por cocinarnos a ambos. —Respondió riendo un tanto incómodo, pero sinceramente feliz de que ambos pudiesen pasar esa fecha con una mujer tan maravillosa como ella. La verdad, se sentía afortunado—. Otro día la invitare en una cita de verdad.
—No si lo hago yo antes —susurró Sasuke por lo bajo apenas Naruto se dio la vuelta.
—¿Qué? —le preguntó sobre su hombro frunciendo el ceño— ¿Qué dijiste?
—Que no si llueve el martes. El martes lloverá. No la puedes invitar en una cita si llueve —se apresuró Sasuke a responder. Se hubiese muerto si Naruto descubría lo que él realmente sentía por su compañera.
—Ah… sí…—balbuceó sintiéndose tonto por haber entendido otra cosa—. Tienes razón.
NOTA
Cortito pero tierno ^^
Un abrazo a todos en el día de la amistad y el amor. Gracias por seguir Team Seven ^^
Se que estarán pensando que estoy loca por postear esto el día 8 xD Falta como una semana para San Valentin… pero… no estaré con PC por una semana porque me voy de vacaciones a la montaña *-*!
Como anuncie en FB, esto es medio zarpado pero, el que haga el comentario numero 1000 en este fic podrá pedirme un oneshot de cualquiera de estas series -Bleach, Fairy Tail, Naruto, Saint Seiya o Sailor Moon, de cualquier pairing, o personaje. Es una recompensa por su gran cariño =) y apoyo.
Feliz San Valentin ^^
