No puedo creer que llevemos 30 capítulos ya, pero aquí seguimos.
Este capítulo está dedicado con especial cariño a Citlali y a Bruhjah.
A Citlali por haber hecho fanarts de cada capítulo de Team Seven.
A Brujhah por ser mi crítica más dura y una de las mejores escritoras que hay.
CAPITULO 30
CEDIENDO
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She...
She screams in silence
A sullen riot penetrating through her mind
Waiting for a sign
To smash the silence with the brick of self-control
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La noche era silenciosa y sólo se escuchaba el ruido de criaturas nocturnas que difícilmente podrían haber sido grillos, pero que también emitían un irritante chirrido. Las tiendas en donde dormían los rookies de Konoha estaban en completa calma después de un arduo día de recolección de hierbas.
Sasuke se encontraba exhausto debido a haber tenido que estar toda la tarde y parte de la mañana agachado, cazando tritones rojos; el sueño llegó a él con prisa, a pesar de estar durmiendo junto a la chica que últimamente estaba convirtiendo su vida en una miseria.
Ni si quiera le había deseado las buenas noches.
Cada uno se había acostado en silencio ignorando al otro, cerrando sus sacos de dormir para darse la espalda. Ese ritual se venía repitiendo por los últimos dos días.
De pronto, se escuchó un fuerte estornudo en medio de la tienda, despertando a Sasuke a medias. Abrió los ojos lentamente y escuchó que la joven se movía en su saco de dormir al otro lado de la carpa. Al no sentirla junto a él levantó la cabeza levemente y se dio cuenta de que Kakashi aún no se encontraba con ellos. De hecho, desde afuera se escuchaba la voz de Gai, Asuma y la de su maestro cantando alguna canción de ebrios. Cada vez que todos se iban a dormir los jōnin se quedaban alrededor de las fogatas en la playa y comenzaban con sus ridículas canciones sobre osos que entrenaban a las carpas a robar pantaletas.
—Me despertaste —dijo Sasuke fregándose los ojos un tanto molesto y se sentó bostezando—. ¿Qué hora es?
—Pasa la media noche —respondió ella con la voz un tanto gangosa.
—¿Estás enferma o algo? —le preguntó suspirando irritado.
—No me siento del todo bien…
—Apuesto que esa laguna donde te bañaste con Kiba te hizo sentir muy bien hace dos días, ¿no? Y ahora estás enferma. Qué lástima —le dijo con sarcasmo y media sonrisa en su rostro, como si estuviese disfrutando del castigo kármico que estaba recibiendo por ignorarlo.
Hinata no le respondió, sólo se encogió en su saco de dormir dándole la espalda de forma pronunciada.
Sasuke podría haber vuelto a dormir, no obstante, por algún motivo ese gesto lo irritó aún más. Sintió deseos de gritarle y decirle que dejara de ignorarlo, pero después de la quinta vez en que había intentado aquello —sin resultados favorables—, comprendió que ordenarle que le hablara como antes era inútil. La había perdido como amiga y hasta su relación como compañeros peligraba.
La miró un momento, sintiendo ese cosquilleo irritante en su estómago. Sólo podía ver un bulto en el extremo de la carpa, enrollada en su saco de dormir, tiritando suavemente.
Está tiritando, debe tener fiebre o algo —pensó un tanto preocupado.
Por muy enojados que estuviesen, no podía ignorar que ella estaba enferma; eran compañeros después de todo y las veces en que él se había enfermado ella cuidaba de su salud. Era parte del trabajo en equipo que todo grupo necesita. Además, si se hubiera empeorado su situación aquello significaría de inmediato tener que ponerse a trabajar con el equipo ocho, diez o tres y no estaba dispuesto a pasar su tiempo con Kiba, Ino, Sakura, Neji o el ridículo de Lee.
Debía buscar una forma de que Hinata se mejorara de aquel resfrío, pasara lo que pasara.
Sin previo aviso comenzó a pensar en su madre ¿Qué hacía ella cuando él estaba enfermo?
Una suave sonrisa apareció en su rostro recordando las veces en que Mikoto Uchiha lo cuidaba cuando se agarraba un resfrío. Solía aprovecharse de esos momentos en que él no podía reclamarle que se alejara y se acostaba a su lado acariciándole el cabello y tarareándole melodías para que la fiebre le bajara y así pudiese dormir. Itachi le llevaba té caliente mientras su madre le pasaba horribles cremas con olor a menta en el pecho.
Recordó la imagen con cariño, a pesar de que Itachi estaba en ella.
—¿Tenemos té? —preguntó Sasuke poniéndose de pie.
—¿Ah? ¿Té? —lo cuestionó Hinata sin comprender para qué querría té a esa hora, pues Sasuke no era muy aficionado a las bebidas calientes.
—Té —repitió con seriedad.
—En la mochila con utensilios hay… ¡Achu!...matcha.
—Te prepararé un poco —dijo agachándose y revisando el lugar que Hinata le había indicado—. Te hará sentir mejor.
—N-No es necesario que tú…
—No lo hago porque me importes —dijo cortante abriendo el cierre de la tienda—. No puedo tener una compañera enferma mientras estemos de misión. Sólo me estorbarías y perjudicaría al equipo.
—Entiendo —respondió ella con algo de tristeza, pero sin voltearse—. Gracias, Sasuke-kun. No quiero ser una…
—Ya cállate.
Salió de la carpa creyendo fieramente en sus propias palabras, pero en el fondo sabía que había algo más. Algo que por alguna razón le recordaba a su madre. ¿Acaso, también quería cuidarla? Negó con el rostro intentando alejar esos ridículos pensamientos de su cabeza. Últimamente lo venían embargando cada vez más y aquello lo ponía del peor de los humores.
Puso una pequeña olla con agua de una cantimplora sobre las brasas que quedaban del fuego y se sentó esperando que el agua comenzara a hervir para hacer el té.
Repentinamente subió la cabeza y notó que Kakashi estaba acercándose, tambaleando de un lado a otro. A decir verdad, Sasuke nunca había visto a su maestro beber de esa forma. Estaba todo el tiempo con Asuma bebiendo de cocos o piñas, disfrutando los últimos días del verano sin vergüenza alguna. Estaba seguro que Tsunade sabía de ello, pero de cualquier forma usar una misión con genin para algo tan descarado le parecía reprochable.
—¿Qué haces aún despierto, Sasuke? —le preguntó sentándose con él.
—Hinata está enferma —respondió estoico—. No me deja dormir.
—¿Y por qué estás hirviendo agua?
—Para hacerle té, a ver si eso la hace quedarse dormida de una vez.
—Ah, que considerado de tu parte —dijo riendo suavemente.
—No es consideración —respondió molesto—. No podemos tener un miembro enfermo en medio de una misión. Está en el reglamento shinobi que si un miembro se enferma los otros…
—Sé lo que dice el reglamento shinobi.
Kakashi suspiró poniéndose nuevamente de pie y dirigiéndose al lugar en donde tenían las tazas colgadas de las ramitas de un árbol, pasándole una a Sasuke.
—Le daré una píldora de soldado, con eso despertará bien mañana.
—¿Píldoras de soldado para un resfrío? —preguntó el pelinegro un tanto sorprendido.
A ellos como genin no se les estaba autorizado comprar ese tipo de píldoras. Tan sólo Kiba Inuzuka parecía tenerlas y eso era porque sus técnicas la requerían, no para él, sino para Akamaru.
—¿Estás seguro que esa es la solución? —imaginarse a Hinata volverse roja como el perro del Inuzuka le dio escalofríos.
—Sí. Para eso fueron creadas en un principio, para darle energía a los shinobis que estando en una misión prolongada quedaban sin chakra. Al menos la hará sentir mejor —el hombre sacó una pequeña píldora oscura del bolsillo superior de su chaqueta verde y se la entregó a Sasuke—. Tómatela.
—¿Yo? —preguntó extrañado—. Yo no estoy enfermo.
—Pero Hinata lo está y es probable que tú también te enfermes.
—Ni si quiera me he acercado a ella como para que me contagie.
—No lo sé —dijo Kakashi acercándose a él, subiendo una mano y susurrándole—. Ahora que sé que se les ha hecho hábito compartir saliva es mejor prevenir que curar.
Uno de los ojos de Sasuke tuvo un tic cuando escuchó a Kakashi decir eso. Había seriedad en su voz, pero al mismo tiempo un toque de burla. ¿De qué rayos estaba hablando? Todo su estómago se tensó con nervios al escucharlo decir eso.
—¿De qué hablas? —le preguntó irritado.
—No hay necesidad de fingir conmigo —murmuró con cuidado—. Toda la aldea sabe que ustedes, bueno… no quiero entrar en los detalles.
—¿Que toda la aldea qué? —el nudo en su estómago se acrecentó.
—Escuché eso sobre que se besaron afuera de Ichiraku —continuó susurrando—. En un comienzo pensé que era mentira, pero ver la forma en que se comportan uno con el otro confirmó el rumor. Un shinobi debe ver más allá de lo que se ve a simple vista.
Pánico. Eso es lo que había en el pecho de Sasuke. Sabía que unas chicas los habían visto cuando fingió darle un beso y cuando de hecho le dio un beso, pero que supieran TODOS y no sólo sus fans lo horrorizó.
—Oh, si tienes alguna duda sobre esas cosas, puedes hacérmela cuando quieras. De hecho tengo un muy buen libro sobre…
—¡Cierra la boca Kakashi! No lo digas tan fuerte, Hinata puede escucharte —murmuró Sasuke tapándole la boca.
—¿Se supone que es un secreto? —se tomó la frente—. Pensé ser mejor maestro como para que mantuvieran un secreto guardado de mejor manera.
—¡Nada pasó entre Hinata y yo! —mintió Sasuke, no podía dejar que Kakashi lo molestara el resto de su vida con eso—. ¡No lo vuelvas a repetir!
—Está bien, está bien —dijo rodando su ojo visible—. Sólo tomate la pastilla.
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Las canastas estaban llenas con las cosas que debían reunir y ella se sentía sinceramente mucho mejor del resfriado. Sasuke había tenido razón en recriminarle haberse ido a nadar con Kiba, pues al ser demasiado vergonzosa como para sacarse la ropa enfrente de él, de alguna forma el Inuzuka la había convencido para que se bañara con su ropa puesta. Pasar el resto del día con su atuendo mojado la hizo sentirse realmente mal.
El calor del medio día mantenía a todos sudando mientras movían los grandes cestos con las flores, las raíces y los tritones rojos, todo para que Tenten pudiera almacenarlas en pergaminos. Ella era la mejor cuando se trataba de ese tipo de técnicas y nadie parecía tener problemas con ello.
—¡No puedo creer que terminamos Hinata-chan! —dijo Ino animadamente a su lado.
—S-sí —respondió ella con una sonrisa—. Todos nos esforzamos mucho estos días.
—¡Excepto Chouji que se comía todo lo que veía! —dijo la rubia lanzándole una mirada fatal a su compañero.
—Es que todo se veía tan delicioso —respondió él sonriendo, abriendo una nueva bolsa de papas fritas.
—Fue problemático tener que remplazar todo lo que a ti te parecía delicioso —dijo Shikamaru.
—¿Y bien? ¿Cuándo volveremos a Konoha? —preguntó Sasuke quien se mantenía un poco alejado de todos, dirigiéndose a Gai.
—Cuando los barcos vuelvan —respondió el jōnin con simpleza—. ¡Ahora es tiempo de entrenar! No podemos desperdiciar horas de su juventud.
—Creo que podemos darles estos días libres, Gai —dijo Kakashi sin despegar sus ojos del libro Icha Icha que leía—. Sobre todo por el excelente labor que han realizado.
—¡Yo opino lo mismo! —agregó Asuma—. Equipo Ocho, quedan oficialmente autorizados a divertirse en lo que queda de nuestras vaca… —un codazo de parte de Kurenai lo silenció—. De nuestro viaje.
—Equipo Diez, pueden descansar o entrenar a su discreción en cuanto esperamos por que vuelva Kunaihando —dijo la mujer con una sonrisa—. Shino, quedas encargado de que tus compañeros no se excedan.
—¿Por qué él y no yo? —se quejó Kiba mirando a su maestra con los brazos cruzados, empezando una pequeña discusión entre los miembros del Equipo Ocho.
—Porque Shino no es un completo idiota —dijo Sakura molesta, golpeando a Kiba quien la empujó de vuelta.
Kakashi suspiró y se acercó a Hinata y Sasuke mirándolos con una sonrisa, perfectamente cubierta atrás de su máscara.
—Han hecho un buen labor. Tienen libre el…
—Quiero entrenar —lo interrumpió Sasuke—. Dos días de viaje, cinco de misión, hace una semana que no entreno.
—Ah… —la desilusión de Kakashi era evidente—. Sasuke, mira alrededor tuyo. Es el lugar perfecto para que descanses antes de que volvamos a Konoha.
—No me importa dónde estemos. Necesito volverme más fuerte.
—¡Comparto tu espíritu juvenil Sasuke! —dijo Gai levantando su pulgar y sonriendo—. Kakashi. Si el chico quiere entrenar, es tu labor entrenarlo.
—Hagamos un trato, Sasuke. Si te tomas estos días libres y no entrenas, te daré un entrenamiento especial cuando volvamos a Konoha —le ofreció esperando que con ello dejara de molestar.
—¿Especial? ¿Me enseñarás una técnica nueva? —Sasuke contuvo su entusiasmo, pero Hinata vio ese brillo en sus ojos que sólo se encendía cuando la perspectiva de acercarse a Itachi lo alcanzaba.
—Sí. Una nueva técnica especial para vencer a alguien con el sharingan.
Sasuke frunció los labios pensativo y estiró su mano. No necesitaba pensarlo mucho y Hinata lo sabía.
—Acepto —dijo.
No obstante, aún faltaba que se pronunciara un maestro más. Kakashi, Asuma y Kurenai observaron a Gai quien sonreía con los ojos cerrados y los brazos cruzados. Neji tragó saliva, Tenten lo miró angustiada y Lee se paró derecho esperando sus instrucciones.
—Han realizado su misión de forma exitosa llenándome de orgullo, mis pequeños discípulos. Este lugar es hermoso e inspirador, tanto que me hace querer mirar el horizonte y disfrutar de este verano juvenil que espero nunca se acabe —dijo Gai abriendo los ojos con lágrimas en ellos—. ¡Nosotros tomaremos esa inspiración para entrenar más duro que nunca! ¡Esa es la recompensa por haber triunfado en su misión!
—¡Por supuesto, Gai sensei! —asintió Lee con lágrimas también, luego de tan maravilloso discurso, al menos en su perspectiva.
Neji y Tenten bajaron el rostro abatidos y todos supieron que el equipo Gai no tendría vacaciones.
No supieron muy bien qué hacer durante esa tarde. Cada equipo parecía haber adoptado su propia dinámica. Ino traía su traje de baño e insistía en que Chouji y Shikamaru la acompañasen a la playa. Shikamaru decía que era demasiado problemático quedarse abajo del sol por tanto tiempo mientras que Chouji se preparó para bucear y ver si podía pescar hermosos atunes.
Sakura, Kiba y Shino se tomaron el día para explorar las praderas e ir a esa hermosa laguna de la cual el Inuzuka no dejaba de hablar. Shino accedió a ello con la excusa de que podría revisar los insectos de la isla.
A pesar de que todos invitaron a Hinata y Sasuke a sus actividades veraniegas, ninguno de los dos parecía muy entusiasmado con querer ir a la playa o la laguna; Sasuke porque le desagradaban profundamente Sakura e Ino, Hinata porque estaba recién recuperándose del resfrío que la había mantenido en un estado patético los últimos días.
Así, ambos se quedaron sentados uno frente al otro alrededor de los restos que quedaba de la fogata, mirándose incómodos sin saber qué hacer. Hinata estaba luchando consigo misma para no decirle alguna cosa, o preguntarle otra. Todo eso de ignorarlo no rendía fruto alguno y nunca antes se había sentido tan sola en su vida. Era cierto que Sasuke parecía querer matarla, pero no creía que eso fuese bueno para su relación.
Se abrazó las rodillas y pensó que tal vez debía ir a la playa a ver como estaba Ino y el resto.
Estaba poniéndose de pie cuando Sasuke finalmente abrió los ojos y la miró fijamente.
—¿Dónde vas?
—A la playa —respondió ella.
Le hubiese encantado invitarlo, pero ¿cuál era el punto? Sasuke no parecía querer respirar si quiera el mismo aire que ella y cada vez que había intentado acercarse a él las semanas anteriores sólo había conseguido ser rechazada y empujada lejos de él.
—Iré contigo —dijo, lo cual la sorprendió.
Sasuke la miró al rostro un momento y fue como si se hubiese dado cuenta de que aquello la extrañaba. Bajó el rostro con seriedad y dejó de mantener contacto visual con la joven.
—Quiero hablar con Shikamaru.
Con una pequeña sonrisa en su rostro, Hinata asintió y ambos caminaron en dirección a la playa sin hablarse.
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—Que el juego consiste… ¿en qué? —preguntó Sakura con los ojos brillando de emoción mientras miraba de reojo a Sasuke.
—Bueno, nos ponemos en un círculo y dejamos un kunai en medio. Luego, uno de nosotros lo hace girar y a quien apunte el kunai debe besarse con quien…
—Estoy fuera —dijo Sasuke rápidamente poniéndose de pie, incómodo por las miradas que Ino y Sakura le daban.
—También yo —añadió Shikamaru—. Besarse con una chica es problemático, pero la idea de que te toque otro chico…
—Yo también estoy fuera —dijo Shino saliéndose del círculo.
—¡Que aburridos son! —se quejó Kiba, quien parecía animado a jugar— ¡Si te sale otro chico tiras de nuevo y ya!
No obstante, Ino supo que si Sasuke no jugaba, ni ella ni Sakura estarían dispuestas a hacerlo y además, Hinata no parecía entusiasmada con la idea de besar a nadie ahí. Seguramente estaba reservando ese primer gran beso para Naruto. Aunque ahora que lo pensaba, su primer beso había sido con el chico a quien ella había querido besar toda su vida.
Menuda suerte.
Miró a Sasuke Uchiha de reojo y lo vio tan distante que la hizo suspirar. Faltaba mucho aún para que él si quiera mirara en su dirección y aquello le daba más ánimo de mejorarse a sí misma para intentar ser la mujer que él necesitaba consigo. A veces pensaba que si se quedaba quieta demasiado tiempo, Sasuke se le escaparía entre las manos.
—Bueno, ¿a alguien se le ocurre otra cosa? —preguntó, observando como a lo lejos Neji, Tenten y Lee corrían por la playa guiados por Gai.
—No sé ustedes, pero yo me iré a bañar —dijo Kiba parándose rápidamente, sacándose la camiseta de mallas que llevaba encima.
Observó como el chico junto a su perro corrían a la playa y comenzaban a intentar quebrar las olas. Sakura lo miró irritada y Shino suspiró. Se veía que no habían tenido el mejor de los tiempos trabajando los tres juntos y ahora Sakura estaba levemente insolada. En cambio, Kiba parecía mejor que nunca, su piel morena lo ayudaba con el sol.
—Que mal se ven las cosas para ti, frentuda —dijo Ino con suspicacia, parándose y sacándose la camiseta que llevaba, revelando su hermosa figura lista para nadar.
—¿Por qué?
—Luces horrible —le respondió—. Sasuke-kun nunca te mirará si sigues así de roja.
Varios pares de ojos observaron cómo se desvestía frente a ellos para quedar en un pequeño bikini de color celeste que asentaba bastante bien sus atributos y el hermoso color de sus ojos.
Ino se sintió feliz con ello.
Le gustaba llamar la atención. Se sentía más importante, más femenina y más bonita. Que Shikamaru la mirara de reojo era una cosa, que Chouji le sonriera era otra. No obstante, la persona que deseaba que la mirase no lo hacía… Sasuke estaba contemplando el horizonte con la mirada perdida.
—Sasuke-kun —dijo acercándose a él—. ¿Me pondrías bloqueador solar?
—¡Ino! —gritó Sakura enfadada, apuntándola con el dedo índice—. ¡Desvergonzada!
—Pídeselo a Shikamaru o Chouji —respondió Sasuke sin mirarla o más bien, intentando ignorar sus descarados intentos de llamar su atención.
Se preguntó en qué estaría pensando el Uchiha, pero supo que no estaba si quiera cerca de averiguarlo.
—¿Qué le sucede a Sasuke? —le preguntó susurrando a Hinata.
La joven levantó los hombros un momento y luego miró de reojo a su compañero.
—Está pensando en su hermano.
—¿Ah? ¿Cómo sabes eso? —le preguntó Ino sintiendo envidia de que con sólo una mirada pudiese descifrarlo.
—Luce triste y alejado —respondió Hinata—. Cuando está así, generalmente es porque extraña a su familia —susurró de vuelta.
—Su hermano asesinó a toda su familia, ¿verdad? —la cuestionó sentándose junto a ella, observando como Chouji continuaba cocinando los atunes que había pescado y Shikamaru se acostaba en la sombra de una palmera—. Eso debió ser terrible para él.
—Sí —dijo Hinata, pero no volvió a abrir los labios sobre ese tema, lo cual le hacía difícil poder comprender el misterio que era Sasuke.
Suspiró mirando en su dirección. Hubiese dado cualquier cosa porque ese chico tan lindo la mirara por un instante, por tener sus ojos negros sólo enfocados en ella y que pudiese en ese momento sonreírle y decirle con ese pequeño gesto que su corazón siempre le pertenecería.
Lo amaba. Dios sabía que ella amaba a Sasuke Uchiha. Nunca había tenido la intensión de fijarse en el chico más lindo de la Academia, pero había ocurrido. Debido a ello, había perdido años persiguiéndolo, a su mejor amiga y parte de su propia dignidad.
Pero parecía no importarle, pues creía firmemente que si lo seguía amando, algún día él miraría en su dirección y se daría cuenta de que todo ese tiempo había estado esperando por él. Si sólo seguía siendo firme en su decisión de enamorarlo, él se fijaría en ella. Tenía que ser así.
De pronto, la mirada del pelinegro se fijó en su dirección. Era como si hubiese estado escuchando sus propios pensamientos o quizás ella había dicho su nombre en voz alta sin si quiera darse cuenta. Sus mejillas se iluminaron y tal como había soñado tantas veces le sonrió con toda sinceridad. Quería decirle que lo amaba con ese gesto, que estaba ahí pesando en él y lo esperaría sin importar el tiempo que necesitara para darse cuenta que ella era el amor de su vida.
No obstante, la sonrisa no fue devuelta.
Sasuke Uchiha, el amor de su vida, no la observaba a ella; estaba mirando a la persona sentada a su lado, Hinata, quien a su vez miraba con una sonrisa como Kiba y Akamaru jugaban entre las olas.
Un nudo se formó en su garganta de inmediato.
La miraba con esa misma angustia con que antes había estado mirando el horizonte, como si la hubiese perdido igual que a su familia. Era añoranza y quizás algo más; tristeza, angustia, anhelo, era la misma mirada que ella le daba a él.
Ino se dio cuenta en ese instante, que Sasuke Uchiha nunca había sido de ella y que nunca lo sería, porque su corazón ya le pertenecía a alguien más…
Miró a Hinata sintiendo que no podía respirar debido a la presión que se formó en su pecho, como si alguien hubiese decidido golpearla en esa zona. Esa mirada le había dicho que existía un lazo ahí que lo unía a ella invisiblemente, innegablemente.
Subió la mirada con los ojos brillosos, lista para ponerse de pie y correr hasta que no tuviese aire y su llanto no fuese escuchado ni visto por nadie. Quería desaparecer y que la arena de esa playa se la tragara. No podía ser que después de todo ese tiempo él se fijara en la única chica de Konoha que no parecía amarlo de vuelta. En alguien que le podía dar su corazón sólo como una amiga… y nada más que eso.
Miró hacia adelante y se percató de que Shikamaru la observaba con lástima.
Él lo sabía. Era la persona más inteligente y observadora dentro de todos los chūnin de Konoha, ¿pero cuánto tiempo había tenido ese conocimiento sin decirle nada al respecto? ¿Cuánto tiempo la había dejado hacer el ridículo persiguiendo la amistad de Hinata y el amor de Sasuke? ¿Cuánto tiempo iba a permanecer callado con lo que era tan obvio para sus ojos?
Se puso con la visión borrosa debido a las lágrimas que estaba conteniendo.
—¡Se me quedó la toalla! —dijo con una sonrisa fingida.
—Puedes usar la m-mía Ino-san —le respondió Hinata, pero era demasiado tarde. Ino ya había emprendido su camino en dirección a las tiendas.
Caminó despacio en un comienzo, perdida entre la realidad y el mundo fantasioso que había creado en su mente. Había imaginado tantas veces que Sasuke la amase de vuelta algún día y que caminasen juntos por Konoha, ella tomándole un brazo con fuerza, reclinándose en él, Sasuke mirando enfrente con indiferencia, pero masculinidad en sus facciones. En ese momento, ella le decía que lo amaba y él respondía de vuelta con su famoso "Hn", pero no importaba, pues ella sabría que él sentía lo mismo.
La imagen era remplazada en su cabeza ahora.
Hinata tomaba su lugar.
—Ino —la llamó Shikamaru trayéndola de vuelta a la realidad—. No me hagas perseguirte, sabes que no me gusta hacer este tipo de cosas.
—¿Lo sabías verdad? —le preguntó molesta, conteniendo el llanto.
—No sé de qué hablas.
—No te hagas el tonto conmigo —le increpó cerrando los ojos, dejando que sus pesadas lágrimas cayeran—. No conmigo.
—Sasuke y Hinata tienen una relación complicada. No es lo que te imaginas. Creo.
La confirmación fue como un golpe en el rostro y una estocada en el pecho. Si tan sólo alguien hubiese podido comprender lo que ella sentía por Sasuke hubiesen podido saber el tipo de dolor que ahora su cuerpo experimentaba. Era ridículo e inexplicable. El Uchiha nunca había mostrado nada excepto desprecio e indiferencia hacia ella, pero lo amaba, tanto que dolía.
—¿Por qué? —preguntó ahogándose, sintiendo que no podía respirar—. ¿Por qué ella y no yo? Estaba dispuesta a dejar que ella desempeñara ese rol de amiga pero esto… ¿esto? Ni si quiera está enamorada de él, ella ama a Naruto, tanto como yo a Sasuke.
—Ino —respondió Shikamaru rascándose el cuello, bastante incómodo ante la forma en que su compañera se quebraba—. Eres su amiga, ¿no?
Sí, eran amigas o eso creía. La veía como un pequeño capullo que no podía florecer y que pronto se marchitaría si no dejaba que sus pétalos se expandieran esa primavera. Quería darle confianza, cariño, amistad, el valor necesario que ella tenía para haber enfrentado a Sasuke y que Hinata no poseía. Si tan sólo el Uchiha se hubiese abierto con ella, Ino habría tenido la fuerza para que él dejara de ser ese chico oscuro y silencioso, lo habría hecho reír hasta llorar, correr, divertirse, ser alguien de su edad y no un amargado por la vida.
Pero Sasuke no la consideraba esa persona. No podía salvarlo, por mucho que quisiera. Ese era el rol de Hinata y había aceptado que así fuese; su papel era darle a Hinata la confianza que necesitaba para sacarlo de ese abismo oscuro en que había caído desde la muerte de su familia. La veía como había visto a Sakura, como alguien a quien debía proteger a toda costa porque ella era demasiado débil para hacerlo por sí misma.
Muchas veces temió que Sasuke terminara aplastándola con toda esa oscuridad que poseía.
—Se requiere de alguien realmente especial para trabajar veinte horas diarias con Sasuke Uchiha sin querer suicidarse. Tú misma los has visto entrenando juntos este último año—dijo Shikamaru suspirando, viendo más allá de lo que Ino veía—. Es, como si fuesen dos sabores distintos de un helado, algo que piensas que no deberían mezclarse, pero cuando lo pruebas resulta ser delicioso —Ino lo observó como si hubiese perdido la razón—. No me mires así, no sé de qué otra forma explicarlo. Sólo sé que a pesar de lo diferente que son, se complementan uno al otro.
—No necesitas hablarme como si fuera una idiota.
—Ino… Ninguno puede estar realmente sin el otro, a pesar de sus diferencias. A eso me refiero. Son amigos, buenos amigos que están en medio de una situación problemática.
—La forma en que la mira no es la forma en que un amigo miraría a otro. Yo no te miro así.
—Cuando dos personas pasan tanto tiempo juntas, no es del todo extraño que comiencen a nacer sentimientos entre ellos… después de todo, ella es lo único que tiene Sasuke en este momento. Quizás lo estás interpretando mal. Tú y Sakura tratan todo el tema de Sasuke como si fuese de vida o muerte, pero están buscando sentimientos en un lugar que está vacío y que sólo recientemente se está volviendo a llenar. Yo no envidiaría a Hinata si fuese tú. Tiene que tolerar cosas que ni tú ni Sakura podrían entender. Constantemente te imaginas un cuento de hadas con Sasuke en que él mágicamente se volverá un ser lleno de ternura y amor hacia ti, pero esa no es la realidad, Ino. Ella no va a encontrar ese cuento de hadas que te imaginas con Sasuke y seguramente, tampoco lo desea. Todos sabemos que ha estado enamorada de Naruto desde qué somos niños… los dioses saben por qué. Pero Sasuke no es Naruto, no es la persona que ella necesita. ¿Y tú? Tampoco es la persona que tú necesitas, Ino. No puedes pretender que te ame cuando Sasuke ni si quiera se quiere a sí mismo. No hay nada dentro de él, sólo soledad y deseo de venganza.
—Eso no es cierto. Sus ojos… también hay anhelo y un leve toque de esperanza.
—¿Esperanza de qué?
—Esperanza que Hinata y Naruto lo salven de su propia soledad.
—Exacto. Hinata y Naruto. No hay lugar para ti en ese cuento de hadas que te llevas imaginando. Escribe tu propia historia, Ino. Una en donde tu príncipe te merezca.
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El largo viaje a Konoha comenzó cuando Sasuke puso un pie en ese barco. Todos se veían muy relajados excepto el equipo tres que había estado entrenando con Gai hasta desfallecer. No obstante, él se sentía mejor que nunca.
Por fin podría deshacerse de todas esas personas molestas a su alrededor y Kakashi había prometido enseñarle una nueva y grandiosa técnica que podía vencer incluso al sharingan. Tal vez su maestro era un irresponsable, pero no le mentiría con algo así.
Sí, estaba entusiasmado de volver a Konoha y así poder poner al menos 3 kilómetros de distancia con su irritante compañera quien seguía ignorándolo la mayoría del tiempo para acercarse a ese inútil de Kiba. Aquello lo irritaba, pero en vez de decir algo al respecto sólo fruncía el ceño y se daba la vuelta.
Sakura seguía persiguiéndolo fuese donde fuese, por lo cual pasó la mayoría de esos días encerrado en el camarote de los hombres. Su mente divagaba constantemente en su madre, en su padre… ¿Qué sería aquello que hablaba todo el tiempo con su madre sobre él?
Y a veces, también en Itachi.
Hacerlo dolía.
Esa noche salió a cubierta a mirar las estrellas. Quería saber exactamente donde estaban sólo mirando el cielo. Vio a todos reunidos en un costado de la borda. Se veían felices cantando canciones de marineros, compartiendo bebidas y comida, riendo mientras Kiba y Akamaru bailaban en el centro del espectáculo.
Caminó justo en el sentido contrario. Lo que menos quería era encontrarse con el rostro de Hinata asombrada por el ridículo baile que estaba haciendo el Inuzuka. Lo que no esperó, fue que se encontraría a su compañera sola también, en el otro extremo de la cubierta.
No estaba de ánimo para verla, por lo cual iba a dar la vuelta y volver a su camarote. No obstante, notó con la luz de la noche estrellada que sus mejillas brillaban mientras miraba el mar.
Estaba llorando.
Se preguntó el motivo para que Hinata llorara. El resto estaba cantando canciones alrededor de Lee (quien nuevamente había sido amarrado al mástil) y se veían bastante animados unos con otros. De haberlo querido Hinata podría haber participado de toda esa tontería también, disfrutando de las últimas noches de verano antes que el frío fuese tan grande que hasta doliera entrenar.
Podría haberla dejado en paz, darse la vuelta e irse de ese lugar. Aún así, algo lo obligó a dar los tres pasos que lo mantenían lejos de ella y a picarle el hombro con su dedo índice.
—Oye ¿Estás bien? —le preguntó.
Hinata se encrespó por el contacto y dio un pequeño grito, pero cuando se dio cuenta que era él se secó las lágrimas rápidamente y sonrió en su dirección fingiendo que nada sucedía.
—Lo s-siento. Pensé que…
—¿Por qué lloras? —le preguntó parándose junto a ella, incómodo.
Ambos miraban el mar. El contacto visual entre ellos ya no fluía con la misma naturalidad de antes. No estaba seguro si quería saber el motivo de su tristeza mirándole los ojos; odiaba verla llorar. Por algo le había advertido que si la veía llorando le daría verdaderos motivos para hacerlo. Hinata no era el tipo de persona que llorase cuando estaba triste, por eso se le hizo tan extraño verla así. De hecho, por muy triste que estuviese siempre afrontaba todo con una sonrisa en su rostro.
—No es n-nada, de verdad —insistió ella con suavidad.
—Basta de tonterías Hyūga. Sólo dímelo —dijo perdiendo la paciencia.
—Déjame… d-déjame sola.
Tragó saliva. Su orgullo tenía un punto de quiebre y al parecer lo acababa de descubrir.
—Lo siento —dijeron al mismo tiempo.
—¿Lo s-sientes? —lo cuestionó Hinata.
—No me hagas repetirlo.
—Sasuke-kun…
—Por lo de la comida que lance al mar y por lo de… esa noche. Por no ir por ti en las mañanas para que entrenáramos juntos. Por alejarte todo el tiempo… y… por hacerte llorar.
Se quedaron en silencio un momento sin saber qué más decirse uno al otro.
—¿Ya no estás enojado conmigo? —preguntó Hinata de pronto para romper el silencio, acercándose con cuidado a él.
—No lo sé —respondió con honestidad—. Todo parece distinto ahora. Digo, entre nosotros. No se siente igual.
—Espero que algún día las cosas vuelvan a ser como antes.
—No lo creo —dijo con media sonrisa—. No somos las mismas personas que solíamos ser. Tú te has vuelto más fuerte y yo… creo que ya no me necesitas igual que antes. Tal vez nunca lo hiciste pero yo no lo notaba.
No podían ser iguales, porque lo que sentía no era igual. Él lo sabía. Por mucho que evitara pensar en ello… Hinata se había convertido lentamente en su amiga y luego… ella había pasado a ser la persona más importante en su vida. Quizás, la única persona que realmente le importaba, por mucho que en ocasiones quisiese matarla.
Esa angustia cuando la veía pensar en Naruto significaba algo y por mucho que se negara a pensar en ello, sabía exactamente qué era.
Tenía sentimientos por ella.
Sentimientos que no eran amistad o compañerismo. Sentimientos que lo hacían volverse un idiota celoso cuando alguien más si quiera la miraba; no como un hermano mayor cuidaría a su pequeña hermana, eran celos… de querer ocupar ese lugar que Naruto ocupaba en su corazón, o la forma en que Kiba la hacía sonreír.
Él quería ser esa persona. No deseaba arrastrarla con él a ese lugar miserable en donde se encontraba todo el tiempo y sin embargo, lo hacía. Había quebrado su hermosa sonrisa y puesto lágrimas constantemente en su rostro. Era un bastardo. Era más bajo que la basura.
—¿Estás bien? —le preguntó Hinata al notar su silencio.
—¿Por qué no habría de estarlo? —preguntó Sasuke temeroso de que ella hubiese estado leyendo sus pensamientos o algo así.
—Has estado extrañamente callado estos dos días de viaje.
—Eso es porque con la única persona que hablo es contigo, quizás ahora que no nos hablamos…
—No. Es algo más.
Sí, había algo más. Hasta ella lo notaba. ¿Podía seguir negándolo?
—¿Estabas pensando en tus padres? —le preguntó Hinata.
—No es de tu incumbencia Hyūga.
—Tienes razón. Lo siento. Creo que te dejaré solo para que… bueno. Es normal extrañar a quienes amamos, Sasuke-kun.
—No me hables como si fuese… Kiba o Naruto. Yo no soy como ellos.
¿Era normal extrañar a alguien tan inútil como Hinata Hyūga? ¿Era normal que ella ahora le intentara hablar de forma tan condescendiente? Esa rabia que sentía, esa frustración que experimentaba cada vez que ella lo trataba así… como un simple amigo más… volvía a él de forma intempestiva.
—No es sólo eso, ¿verdad? —le preguntó con tristeza.
—No lo arruines Hinata —dijo con frialdad. Ya demasiado trabajo le había costado pedirle perdón.
—Lo siento.
—¿Por qué llorabas? —la cuestionó intentando cambiar el tema.
Hinata suspiró y volvió a mirar el mar. Podía notar sólo con su postura corporal que fuese lo que fuese que la estuviera aquejando era algo importante y hasta grave para ellos dos. Era preocupación, pero también melancolía. Una tristeza tan profunda que lo llegaba a asustar.
—Todos parecen tan unidos, pero nosotros… No sabemos de Naruto-kun hace más de un año —entonces era Naruto. Debió haberlo advertido—. Y tú… apenas me hablas. Kakashi sensei se esforzó tanto en nuestro trabajo en equipo, en que aceptáramos la ayuda del otro, en que fuésemos uno cuando trabajáramos juntos. Pero, han pasado dos años y medio y… y seguimos… seguimos tan distantes como ese primer día en la Academia en que dijeron que seriamos un equipo. No somos tan unidos como los demás y siento que… es mi culpa. No soy una buena kunoichi.
—No tenemos por qué ser igual a los demás —le recalcó Sasuke, incrédulo de que algo que la afectara tuviese que ver con él—. Ellos son ellos. Nosotros somos nosotros —dijo repitiendo las palabras que algún día le había dicho su madre cuando se comparaba con Itachi.— Y en cierta forma, me alegra que seamos así. No soportaría que fueses como Sakura o Ino… o que Naruto fuese tan callado como Shino, o se comiera todo como Chouji. Tal vez peleamos y no siempre estemos de acuerdo, pero… somos el mejor equipo de Konoha, porque… porque nos preocupamos el uno del otro. Si no fuera así, no estaría aquí preguntándote por qué llorabas, ¿no? —Hinata lo miró sorprendida—. Además, si Naruto no nos ha escrito o mandado un mensaje, es porque no puede hacerlo. Él no es el tipo de persona que se olvidaría de sus amigos así como así, lo sé, puede ser un idiota, pero es… un buen amigo. Estoy seguro que quiera donde quiera que esté, también está pensando en nosotros. Él te aprecia mucho. Quizás, mucho más que cualquier otra persona, Hinata.
Las palabras de Sasuke la sorprendieron. No esperó escuchar algo así, pero asintió con una suave sonrisa y reclinó su cabeza contra el brazo de Sasuke mirando hacia el horizonte estrellado. Las hermosas estrellas de la vía láctea brillaban sobre ambos. Deseó que Naruto también hubiese estado ahí y que su equipo volviese a estar completo. A veces, no podía sola con la carga que Sasuke ponía sobre sus hombros. Naruto mejor que nadie podría haberla ayudado cada vez que su compañero de equipo se hundía lentamente en su propia soledad.
Era el contacto más intimo que habían tenido hasta entonces y Sasuke se horrorizó al darse cuenta que su corazón latía más rápido sólo por sentirla tan cerca. No obstante, no la alejó; afrontó ese sentimiento que lo aterraba sonriendo fastidiado, comprendiendo que estaba perdido. No podía seguir negando lo que sentía por ella. De alguna forma, sus vidas siempre estarían ligadas una con la otra, sin importar lo que el futuro tuviese preparado para ellos de ese momento en adelante.
Lejos, en el país del Agua, Naruto Uzumaki miraba las mismas estrellas alrededor de una fogata improvisada mientras Jiraiya escribía su siguiente novela. Suspiró deseando poder volver pronto a Konoha, con sus amigos, con su pequeña e improvisada familia.
NOTA
Pensé que terminaría otro fic antes que este, pero me equivoqué. En todo caso, muchas gracias por la paciencia y por seguir leyéndome. No puedo creer que he escrito 30 capitulos de Team Seven x)
Gracias por el apoyo!
PREGUNTAS PARA SASHA (Elegí las cinco mejores para no alargar tanto el capitulo jajaja)
FaTimA preguntó: Si pasan aproximadamente un año juntos los tres antes de que Naruto se vaya y luego pasa donde es el cumple 13 de Sasuke entonces por el tiempo por donde va hasta ahora la historia va a cumplor los 14 o ya los tiene ¿No?
Sasuke tiene 14 años, Hinata y Naruto 13, siguiendo las fechas de los data books para sus cumpleaños.
Naietzu Kiro Kun preguntó: ¿Vas a hacer un acercamiento entre Hinata y Shikamaru después del magnífico consejo que le dio? Ósea un acercamiento entre amigos y compañeros de equipo ¿o es que ya tienes planeado lo que harás con ellos dos?
No lo he pensando realmente. Si se trata de hombres, con el que mejor tiene relaciones es Kiba. Shikamaru no es un personaje tan importante para la historia aunque intento darle su espacio. Quizás los haga trabajar juntos en algo.
El Puti-Fino preguntó: digo mi pregunta sera necia pero bue ¿seria correcto una situación entre Hinata y Sasuke en esto memento de la historia, que por lo menos Hinata sospeche algo del raro comportamiento de sasuke..?
No. Eso arruinaría su relación porque Hinata piensa que Sasuke actua así porque 1) La odia, 2) es raro, 3) Es parte de su personalidad tratar así al resto 4) Lo justifica con la muerte de toda su familia y su miedo a crear lazos con otros. Si Hinata se diera cuenta que Sasuke actúa así con ella porque tiene sentimientos por ella, no se que pasaría, es demasiado inmadura aun para algo así tiene 13 años. Seguramente se moriría de vergüenza y se escondería de él o algo asi. Además, se sentiría pésimo porque ella ama a Naruto y sabría que eso es un motivo para hacer sufrir a uno de sus amigos más cercanos.
Guest preguntó: Neji sospecha o, mas bien, sabe que Sasuke tiene un interes mas de amigos con su querida Hinata-sama?
Neji no es tonto. Sabe que Sasuke tiene un vínculo con Hinata que supera los de un simple amigo o compañero. Pero le da miedo que la oscuridad de Sasuke termine "corrompiendo" a Hinata quien a simple vista es más débil que él.
tskihime-chan preguntó: umm una pregunta hinata va a tener contacto cercano con itachi?
Me encantó esta pregunta. En mi esqueleto de la historia Hinata efectivamente tiene contacto con Itachi en el tercer arco, pero falta mucho para eso aún.
