Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.


— Uraraka ¿Estás bien?

La chica levantó la vista del computador que no había sido movido aproximadamente durante quince minutos. Se estaba quedando dormida, y al parecer Izuku se había percatado.

— Sí, sólo tengo algo de sueño. — Explicó mientras esturaba sus brazos y espalda.

— ¿Mala noche? — Preguntó el chico mientras tomaba una silla y se ponía enfrente de su escritorio.

— Tuve algunas pesadillas. Nada de que preocuparse. — Mintió.

— Toda esta semana las has estado teniendo ¿No? ¿Hay algo que te esté molestando? ¿Preocupando?

Uraraka miró a su amigo. Midoriya Izuku podía ser la persona más amable y atenta que había conocido en toda su vida, pero no era tonto, al contrario, era muy inteligente, incluso podría decir que era la persona más inteligente de todos los trabajadores de ahí. Eso, añadiendo que se hicieron amigos desde que ella empezó a trabajar ahí mismo hace casi dos años, hizo que él la conociera en todas sus facetas, y sabía que le estaba mintiendo, o mínimo ocultando algo.

— Pues… conscientemente no. Todo ha sido muy tranquilo, a excepción que hace 5 días fui a desayunar con mi ex, en compañía de mis padres. — Dijo, diciendo una verdad a medias que esperaba fuera lo suficiente convincente.

La verdad era que ella aún no se creía que estuviese en "algo" con Bakugou, y siempre hablaban hasta tarde, aunque cuando se despedían, ella no podía conciliar el sueño; seguía emocionada, excitada, y la adrenalina la invadía cuando pensaba que ese mismo fin de semana volverían a verse para estar juntos toda la noche.

— ¿Iida? — Izuku parecía sorprendido — ¿Aún no se rinde contigo?

Ella rio para despejar sus pensamientos, que la mayoría del tiempo eran sobre Bakugou.

— No se si se pueda decir "rendir conmigo" — Dijo mientras se acomodaba en su silla — No lo entiendo. Sé que le gusto, pero sólo hablamos cuando va a la ciudad con mis padres, ahí se muestra muy atento, pero el resto de los días no se comunica conmigo a pesar que nos tenemos agregados en Whatsapp. No me envía mensajes. Nunca sube estados. De hecho, estoy sorprendida que me haya enviado las fotos que nos tomamos durante el desayuno, creí que se le iba a olvidar.

Izuku hizo ademán de querer ver las fotos y Uraraka le pasó su celular, ahora con la confianza de que ya había creado una carpeta oculta con las fotos de ella y Bakugou.

Su amigo las observó por un momento, muy detalladamente.

— ¿Será que su trabajo hace que esté muy ocupado? Se puede ver a través de sus lentes que tiene ojeras. — Dijo mientras le regresaba el celular.

Uraraka lo pensó por un momento, Iida había estudiado ingeniería en Mecatrónica. Se graduó con honores y rápidamente consiguió trabajo en las fábricas de John Deere donde ya había hecho sus prácticas profesionales. Al parecer tanto su padre como su hermano estaban también en la industria de los tractores, aunque en menor medida, así que era el orgullo de todos. Sin embargo, el hombre era avaricioso y además de su trabajo, había comenzado una maestría en agricultura, al parecer quería incursionar en el mundo de los cultivos después de juntar el suficiente dinero para comprar terrenos de siembra.

— Está haciendo una maestría. — Explicó — Al parecer él nunca está satisfecho con lo que tiene.

Izuku la miró por un momento, era una mirada que tenía un significado que ella prefería ignorar, y por eso él no lo decía abiertamente.

— Aun así, es raro. — Agregó — Es demasiado serio, la mayoría de sus compañeros de trabajo son hombres y aun así no sale con ellos, no toma, no fuma. Sé que para muchas chicas es el hombre perfecto, pero a mí me da desconfianza, es como si fuese un robot que sabe que debe y que no debe de hacer. No se me hace honesto, no es el mismo, es sólo una imagen que quiere aparentar con los demás.

Izuku la volvió a observar con detenimiento.

— Tú eres su ex novia, lo conoces mucho mejor que yo.

— Sólo anduve con él porque me gustó su físico: moreno, alto, con cejas pobladas. Salimos en una edad donde eso era suficiente para mí.

— Pero él no te superó.

Ella volvió a moverse en su silla, sí bien estuvo fascinada con el físico de Iida al inicio además de que se conocían de siempre, cuando comenzó a conocerlo a profundidad descubrió que su personalidad no le gustaba del todo. Él se preocupaba mucho por las formalidades y las opiniones de los demás, por lo que se contenía mucho en cuestión de personalidad, y actuaba de una forma que sabía agradaba superficialmente a quienes le rodeaban, (así había sido como se había ganado a sus padres) aunque ella sentía que no podía confiar en él porque no sabía cuando estaba mintiendo y cuando no.

— Me imagino que fue porque cuando me anunció que se iría a otra ciudad a estudiar ingeniería, le dije que debíamos de terminar porque no me gustaban las relaciones a distancia. — Se rio — La verdad ya no estaba cómoda con él, pero no sabía como decirle, así que esa fue la primera excusa que se me ocurrió. Me imagino que aun piensa que tengo sentimientos por él.

— ¿Nunca le dijiste nada?

— Sí. Una vez que él ya se había instalado regresó para hablar conmigo: Me pidió que me fuese a vivir con él. — Narró — Obviamente le dije que no, que aun me sentía demasiado joven para una relación así, y me sigo sintiendo aún. Por lo que decidí ser sincera y decirle que ya no sentía nada por él, que no sintiera responsabilidad alguna por mí y mi "no me gusta tener una relación a distancia". Aunque me imagino que él pensó que sólo se lo dije para no presionarlo, desde ahí aparece y luego no. Todo mejoró cuando vine a vivir con Aoyama y Hagakure, pero entonces él se empezó a juntar con mis padres y la comunicación ha seguido a través de ellos.

— Entonces ni él y tus padres se han superado.

Uraraka rio.

— No. Que regresen ellos si es lo que tanto quieren.

Ambos comenzaron a reírse hasta que Todoroki, el hijo de los dueños, se acercó a ambos.

— Midoriya, necesito que vayas a recoger a un perro a una dirección que te voy a pasar. La dueña está muy alterada así que posiblemente vas a tener que da un largo discurso, prepárate.

Izuku se giró hacia él, y cuando cruzaron miradas ambos se sonrojaron. Uraraka se percató de eso inmediatamente, pero luego al ver con más detalle el rostro de Todoroki, notó que él estaba usando algo de maquillaje, y, aun así, el ojo morado que tenía seguía distinguiéndose.

Izuku no pareció asustarse con su herida.

Algo estaba pasando.

Todoroki tan rápido como llegó, desapareció y los dejó de nueva cuenta solos a ambos.

— ¿Algo que me quieras contar? — Preguntó Uraraka a su amigo que seguía viendo en la dirección donde se había ido Todoroki.

Izuku dudó por un momento.

— Mmmmm ¿Qué debo de ir a recoger a un perro?

— ¿Algo más? — Insistió, y luego se percató que, en todos esos días, habían hablando mucho sobre ella — ¿De nueva cuenta estás resolviendo problemas ajenos porque no puedes resolver los tuyos propios?

Izuku se sonrojó todavía más y bajó la mirada.

— No es nada grave. Simplemente hay situaciones que, aunque quisiera, uno no puede controlar.

Uraraka intentó volver a hablar, pero Izuku se levantó de su asiento y se dirigió a los patios. Al parecer así iba a acabar su charla del día.

Al verlo irse, Uraraka se quedó pensando un rato a solas. Ellos trabajaban en un crematorio de mascotas, ella como "auxiliar administrativo" que realmente trataba de hacer de todo un poco, e Izuku, que era chofer y que era quien recogía a las mascotas de las personas para llevárselas a la funeraria.

El servicio era completo, hacían cartas de defunción, tenías distintos tipos de urnas, podían ofrecer servicios funerarios si los dueños así lo requerían. Y tenían una pared llena de todos los perros, gatos y cualquier otro animal que haya sido clientes de ahí, para honrar a su memoria. El negocio a pesar de sonar lúgubre era muy lucrativo, había varias sucursales en la ciudad y se estaban expandiendo, con Enji Todoroki y su esposa Ren a la cabeza de todo.

La sucursal donde trabajaba Uraraka era una que se les dio a los hijos para que administraban, la hermana mayor, Fuyumi, era quien se encargaba de todo lo administrativo y era la jefa directa de Uraraka. Luego estaba Natsuo, quien se encargaba de todo lo técnico del trabajo, revisaba las máquinas crematorias, los vehículos, y también hacía el trabajo de cremación. Y finalmente estaba Shoto, quien ayudaba en todo lo demás que se ofreciera y hacía de recepcionista.

Anteriormente estaba trabajando otro hermano que a Uraraka no le tocó conocer, Touya, que al parecer tuvo muchos roces con sus hermanos sobre la administración y el trato a las mascotas por lo que decidió mejor salirse para atender su propia sucursal. No es que a alguien de ahí le gustase hablar mal de las personas, pero al parecer él tenía un carácter difícil de tratar, era grosero, nada empático y además - según le contaron - a veces llegaba a ser sádico con los cuerpos de las mascotas, solo con la justificación de que ya estaban muertas y no sentían nada.

En fin, además de los tres hermanos buenos, ella e Izuku, había otras dos personas trabajando, Nejire, una chica que se encargaba de redes sociales y atención al cliente, y Tamaki, un chico sumamente tímido que también era chofer como Izuku. Varia gente comentaba que había bastantes trabajadores, pero había días en que ni todos se daban abasto, y tenían que ir trabajadores de otras sucursales a ayudarles, lo bueno que esas dos últimas semanas en particular habían sido tranquilas.

Uraraka deseó seguir indagando un poco más sobre que hubiese pasado para que Todoroki tuviese el ojo morado, sin embargo, una propuesta de un nuevo proveedor hizo que tuviera que alejar sus pensamientos para poder hacerle un informe a Fuyumi, además de que tenía que preparar el cierre de mes y pagar unas cuantas facturas pendientes y alistar la nómina semanal.

Sí, bastante trabajo, pero teniendo en cuenta que se había estado quedando dormida toda la mañana, y que había invertido otro tanto de su tiempo para platicar con Izuku, sintió que realmente no iba tan atrasada como se escuchaba.

Lo que no había calculado en su agenda, fue que Bakugou terminó temprano con sus clases y volvió a enviarle mensajes que la hicieron ir al baño unas cuantas veces más de la cuenta, y entonces Uraraka también se percató que estaba invirtiendo más tiempo en pensar como arreglarse y hacer que su ropa interior combinase para todas las fotos que se tomaba, a pesar de que era raro, le gustaba ese cambio que estaba haciendo, Nejire le había dicho que se veía mucho más bonita, y ella comenzaba a creerlo.

Sábado por la noche, Hagakure y Aoyama de nueva cuenta habían salido de antro y ahora la excusa de Uraraka para quedarse había sido que debido a la visita informal de sus padres no había terminado su maratón de películas, por lo que debía de terminarlos ese fin de semana. Si Hagakure notó que ella se había tardado más bañándose, no lo dijo, y entonces nada más le advirtieron que debía de salir con ellos sí o sí en las próximas semanas porque sino, la amenazaron con hacer una fiesta en casa para que conviviera más gente.

Uraraka asintió firmemente porque sabía que sus amenazas eran reales y entonces se dirigió a su habitación para cambiarse, mientras pensaba que debía de hacer un apartado de los ingresos de su paga para poderse comprar un poco más de lencería sexy, porque Bakugou con sus fotografías ya le estaba viendo toda la poca que tenía.

Lo bueno que era excelente para improvisar y entonces como el frío estaba disminuyendo a comparación de la semana pasada decidió ponerse un vestido algo escotado con botas largas. Usó un brasier de color oscuro y arriba se colocó un arnés para hacer más llamativo su pecho, y para acabar, no se puso pantis debajo. Pensaba que era una buena opción para sorprenderlo, aunque esperaba que no se viese tan "ofrecida" como su mamá a veces decía.

Ignoró sus pensamientos, con la mentalidad de que ahora sí, su madre no interrumpiría nada, y se aseguró de revisar todos sus mensajes, correos y demás para que nadie la fuese a molestar. Tenía la ligera posibilidad de que sus roomies se percatarían de que no pasaría la noche en la casa, así que les pidió que tomaran mucho en su honor, y les dijo que saldría temprano para almorzar con Tsuyu, una amiga de su anterior clase. Esa era una total mentira, pero confiaba en que llegaran los suficientemente borrachos para no darse cuenta que no estaba en su cuarto, y que en la mañana siguiente estarían con semejante resaca que no le preguntarían sobre su almuerzo.

Volvió a ponerse su perfume caro, tomó una bolsa grande donde había puesto un cambio para el día siguiente y entonces salió a la calle, donde en la acera de enfrente, de nuevo recargado en su auto Bakugou la esperaba.


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