Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.
Cuando entró a la casa de Bakugou, Uraraka se perdió en sus pensamientos por un momento. Ella ya antes había escuchado el término "casa de hombre" sin embargo nunca había visto un ejemplo tan cierto hasta ese momento.
Las paredes de la casa de dos pisos eran blancas sin ningún cuadro o foto, las cortinas eran persianas decoloradas, y lo que parecía ser el recibidor sólo tenía un sillón únicamente, un mueble algo viejo, y una pila de libros, además de que en la esquina del lugar tenía un saco de box arrumbado. También pudo distinguir que más adentro de la casa estaba una mesa limpia sin nada de decoración.
Era funcional, por supuesto, sin embargo se sentía vacía, no se comparaba con la casa de su madre que tenía decoraciones de todo tipo, sólo para hacer que su hogar fuese más cálido. Se despertó de su trance cuando pensó en ella, no la invocaría de ninguna forma, no permitiría que le volviese a arruinar la noche.
Así que se enfocó de nuevo en la casa deseando ver más, sin embargo, inmediatamente después del recibidor estaban unas escaleras que conducían al segundo piso y Bakugou la dirigió ahí cuando entró a la casa después de ella. Seguramente ahí se encontraba su habitación, así que ambos subieron las escaleras, Uraraka algo dudosa sobre a qué se podría enfrentar, y se sorprendió cuando él la llevó a una habitación que había acomodado para que fuese una sala de entretenimiento.
Los sillones del recibidor faltantes estaban ahí, había un gran televisor frente a ellos sostenido por un mueble, y dentro de éste tenía un Xbox y un Play, acompañados de muchos videojuegos. Tenía una mesa plegable en in rincón y como el cuarto estaba diseñado para ser una habitación, el espacio que estaba destinado para ser closet, él lo había acomodado para poner un librero, donde además de más libros, tenía varias botellas de alcohol y una colección de espadas.
"Sí, el sueño de casa de todo hombre". Pensó Uraraka al corroborar que seguramente Deku estaría maravillado si llegase a ver esa habitación.
Bakugou estaba detrás de ella porque iba cargando las cosas que habían comprado. Y mientras las dejaba en el sillón para acomodar aquella mesa plegable, Uraraka que aún seguía de pie, levantó los brazos para pretender "estirarse", aunque su objetivo principal fue levantar un poco más su vestido para que dejase ver la extensión de sus muslos.
El hombre cuando terminó de acomodar las cosas, se giró hacia ella y sonrió.
— Que bonita.
— ¿No tienes otro apod...? — No alcanzó a terminar de preguntar ella, porque Bakugou se sentó en un sillón largo con las piernas separadas y la jaló para que estuviese encima de él.
— Pues… — Respondió él mientras con una mano sujetaba su cadera y con otra empezó a bajar el escote de su vestido. — Desde este ángulo tienes una bonita cara redonda.
Uraraka se sonrojó mientras se enderezaba. Aunque no se paró, él no se lo permitió.
— Muy bien, ya está, cara redonda. ¿Algo más que desees? — Preguntó Bakugou mientras comenzaba a acariciar uno de sus pechos, ella quedó sorprendida, acaba de venirse ¿Enserio ya quería tener una segunda ronda?
Ella estuvo a punto de quejarse y decir que le pusiera otro apodo, sin embargo estaba sensible, y las caricias recibidas comenzaron a nublarle el juicio.
— No. — Dijo con los ojos cerrados, y entonces él se detuvo de golpe.
— Muy bien. Cenemos. — Respondió, casi ordeno, mientras empujaba ligeramente sus piernas para que tomase asiento. Uraraka quedó sorprendida por un momento ¿Enserio se atrevería a calentarla para después rechazarla así sin más?
Estuvo a punto de quejarse hasta que lo miró a los ojos y vio que Bakugou tenía una sonrisa cómplice.
— ¿Por qué esa cara? — Dijo con inocencia fingida su maestro — Oh, ya sé, seguramente quieres ver la televisión.
Uraraka corroboró que la estaba provocando cuando él se acercó hacia ella mientras tomaba el control que estaba justamente detrás de sí. Para "apoyarse" Bakugou le apretó uno de sus muslos, y respiró sonoramente muy cerca de su oreja.
Ella se le quedó mirando mientras se mordía el interior de la mejilla y entonces su profesor sin quitar su porte orgulloso, prendió la televisión.
Pornografía.
Él regresó a su lado del asiento y masticó una rebanada de pizza mientras comenzaba a preparar sus bebidas. La chica no supo como reaccionar. Sí, había visto ese tipo de videos alguna vez en su vida, pero nunca se le pasó por la cabeza que lo vería acompañada de alguien ¡Mucho menos con alguien como él!
No obstante, Bakugou estaba demasiado tranquilo ante la imagen que su televisor mostraba, parecía estar más concentrado en los mojitos que en cualquier otra cosa de la habitación. Incluso la incomodidad de ella.
— Te dije que sabía preparar esto — La desconcentró, Uraraka se perdió por un momento en el acto que los dos personajes frente a ella realizaban. — Pruébalo, te va a encantar.
Sí Bakugou lo había dicho en doble sentido o no, ella lo ignoró y bebió de su bebida. Perfecta.
Tomo rápido y vio como Bakugou regresaba a su lado del sillón y volvía a mascar de su pizza. Parecía tan controlado, aunque el volumen era lo suficientemente alto para que no pudiesen ignorar los gemidos de la actriz. Ella sintió cómo su piel comenzaba a erizarse.
— Me estás provocando ¿Verdad? — Señaló Uraraka cuando se terminó una rebanada de pizza y su bebida llevaba un segundo refill. Estaba totalmente húmeda, y sólo era por lo que sus ojos y oídos recibían.
— ¿Por qué haría eso? — Preguntó él al mismo tiempo que le volvía a llenar su vaso. — ¿Qué conseguiría? — Le tentó — ¿Qué te quedes con las ganas de no sólo ver sino desear que te ponga en cuatro como a ella?
Uraraka le dedicó una mirada que lo decía todo, y sin esperar más, Bakugou fue directo hacía ella para comenzar a besarla ahí mismo en el sillón.
Comenzó a conocer patrones en Bakugou; era esporádico, exigente, pero también sabía recompensar muy bien. Uraraka no supo en qué momento quedó debajo de él, sus besos eran calientes, sus caricias fuertes, y él también comenzó a conocerla ya que tocó puntos que la habían vuelto loca la semana pasada.
"Sí, sí" Era lo único que su mente decía mientras sentía como Bakugou ya no sólo besaba sus labios, sino también su cuello y mordía ligeramente los lóbulos de sus orejas. Ella colocó sus manos en sus hombros, y lo único que podía hacer era enterrarle las uñas para decirle que le encantaba lo que hacía, porque de su boca no sabía nada más que suspiros sonoros.
Casi por instinto comenzó a abrir las piernas para que él se acomodara mejor, sin embargo, al estar en un sillón, lo que consiguió fue poner un pie en el suelo y otro arriba del respaldo, cosa que Bakugou notó y entonces movió su pierna para que se enganchase en su espalda.
Uraraka gimió, estaba totalmente expuesta y Bakugou comenzó a masturbarle. Ella arqueó la espalda como respuesta y abrió la boca, había comenzado a ponerse cachonda desde que empezó aquel video, y ahora teniendo a Bakugou así, con gemidos extras de fondo, sabía que era muy probable que, si él le introducía un dedo, podría venirse en cualquier momento.
Bakugou seguramente leyó su expresión corporal, porque como sólo estaba usando una mano en ella ya que con la otra estaba apoyando todo su peso para sostenerse. Dejó de tocarle su entrepierna para introducir esos mismos dedos a su boca. Ella se contrajo involuntariamente, y soltó los hombros para con su propia mano terminar de masturbarse, debía de acabar, estaba tan cerca.
Sintió como todo su cuerpo se tensaba y entonces Bakugou volvió a dejar su boca para detener su mano, ella se quiso quejar, pero entonces en un movimiento rápido, él, que tenía todos los dedos húmedos a causa de su saliva, la penetró con éstos sin siquiera avisarle.
Gritó.
Bakugou era rápido con sus manos, ella podía sentir como sus paredes internas se contraían, y entonces su profesor se acomodó para besarle y morderle sus pezones. Uraraka se tapó la boca, ya no podía controlar los gritos y gemidos, se sentía tan bien, Bakugou tenía bastante energía, y ella se estaba viniendo al mismo tiempo que él no paraba de moverse. Sus dedos eran la gloria.
Su cuerpo se tensó para liberarse en un gran espasmo. Ambos estaban a la par, habían tenido un orgasmo sin necesidad de penetración a causa del otro, pero ambos sabían que eso iba a continuar, y Bakugou fue el primero en decirlo, porque después de quitar sus dedos que aun seguían dentro de ella, la beso para después susurrarle: ¿Quieres que continuemos?
Ella sólo asintió, su garganta estaba seca de los gemidos que le había regalado. Él entonces sonrió y se dedicó a controlar su respiración.
— Muy bien, enfrente tienes el baño, y al lado está mi habitación, espérame ahí mientras voy a guardar el hielo.
Uraraka se quedó perpleja al ver como Bakugou tomaba la botella que casi no habían tocado para darle un gran sorbo de una sola vez, apagaba el televisor y entonces tomó las cosas que iban a refrigerador para guardarlas y desapareció por la escalera.
Al ver que se había ido, la chica inmediatamente se fue hacía la bolsa que había llevado para sacar su cepillo de dientes para lavarlos rápidamente. En esa ocasión no habían hecho nada oral, sin embargo, deseaba tener el miembro de él otra vez en su boca, así que debía de estar preparada.
Se pasó el cepillo por toda su boca y entonces regresó al cuarto de entretenimiento para dejarlo ahí de nuevo, no se llevaría su bolso a la habitación de él, si ya había estado sin ropa interior, tal vez dormir con él totalmente desnuda sería otro regalo. Para darse valor, en un intento de imitarlo se tomó su tercer vaso de Mojito de un solo sorbo.
Ya más segura, se dirigió a la habitación donde pasaría la noche. La cama estaba tendida, de nuevo había persianas como cortinas y más libros y ahora piedras estaban en otro librero en un rincón. No había un televisor, pero si muebles para guardar la ropa.
Ella decidió quitarse las botas, y se quedó de pie sólo con el vestido. Se asomó por la ventana, sólo podía ver el auto de Bakugou y un poco de movimiento unas cuantas casas después, su profesor le había dicho que enfrente vivían unos ancianos que se dormían temprano y al lado tenía una vecina que usualmente los fines de semana no estaba ahí, así que podrían disfrutar de la noche tanto como quisiesen.
Y recordando aquello, más el hecho de que literalmente dormiría con un hombre por primera vez en su vida, se sintió como si se tratara de un sueño, porque si dos semanas atrás alguien le hubiese dicho que estaría revolcándose de la cama de su profesor durante toda la noche, no lo creería, era imposible.
Volvió a alejar sus pensamientos cuando escuchó como Bakugou subía las escaleras. Ese era el tercer round, aunque ni siquiera en los primeros dos encuentros había ocurrido algún tipo de penetración. Volvió a sentirse húmeda, aquella bebida al parecer saldría rápido de su organismo.
Cuando Bakugou abrió la puerta, se sorprendió de verla mirando hacia la ventana.
— ¿Espiando a los vecinos?
— Vigilándolos — Corrigió ella mientras se le acercaba y le acariciaba los brazos. — Quería ver que tanta privacidad tenemos, porque a pesar de que este vestido es muy útil, creo que es tiempo de quitármelo.
No lo necesitó decir dos veces. Bakugou inmediatamente se dirigió hacia sus piernas para levantarle el vestido y quitárselo, dejando solamente su brasier y el arnés que traía encima de éste.
— Me gusta — Dijo él al ver totalmente los listones que acomodaban su pecho. — Sin embargo esto no es necesario. — Uraraka sólo sintió como él la giró para desabrocharle el sostén mientras seguía respetando el arnés.
Al sentir como sus pechos quedaban totalmente al descubierto, gimió no sólo por el cambio de la temperatura, sino porque Bakugou desde atrás colocó su pubis justo en el trasero de ella. Y pudo sentir como su miembro volvía a estar en forma.
— Bakugou — Soltó con una voz excitada. Y el nombrado, que continuaba vestido, aun estando detrás suyo la acercó más hacia él con una mano en su vientre, y con la otra le sostuvo el cuello, para ahorcarla ligeramente. Ella como reflejo se arqueó mientras separaba las piernas.
La posición fue erótica, más cuando él comenzó a descender su mano del abdomen a su monte venus, y la mano que la ahorcaba, la soltó para juguetear con sus pechos. Ambos estaban deseosos y lo sabían, por lo que Uraraka aún sin ver y con una posición algo incómoda, intentó desabrocharle los pantalones. En ese momento él estaba siendo firme, le estaba metiendo dos dedos y con otra mano estrujaba sus senos, incluso llegó a darle unos manotazos que sólo hicieron que ella fuese consciente de que tan sensible se encontraba.
Tardándose lo menos que pudo, Uraraka logró desabrochar el pantalón de Bakugou, y entonces cuando pudo sentir su miembro sin ningún tipo de tela, comenzó a mover su mano hacía delante y hacia atrás.
— Detente — pidió él después de un rato. Ella sin titubear aceptó. — Gírate e híncate.
Uraraka pudo sentir un espasmo en su entrepierna. Le estaba gustando mucho el Bakugou mandón con vasta experiencia. Obedeció rápidamente y abrió la boca, sabía lo que venía y le encantaba.
El sentirlo dentro de ella, aun siendo su boca, le encantaba, su falo era como su personalidad, grande y firme. Bakugou no se movió, ella se encargó de hacer todo el trabajo oral mientras se lo introducía una y otra vez gimiendo en el proceso. Aún soltando la mayor cantidad de saliva posible Uraraka se atrevió a mirarlo a los ojos, ambos estaban llenos de lujuria, se encontraban calientes y el solo tener contacto visual hizo que ella tuviese otro espasmo.
Por un momento se sintió sucia, tenía el pene de Bakugou en su boca, el cual chupaba, jugaba con la lengua y luego le movía con las manos para volverlo a introducirlo, era fantástico, más cuando él comenzaba a demostrar con gestos y sonoros suspiros cuanto lo disfrutaba.
Sin embargo, ella fue la que paró el acto, deseaba penetración, y no se atrevería a pasarse más de la cuenta. Bakugou entendió su punto y él sólo comenzó a desabotonarse la camisa.
— Vamos a la cama. — Ella no lo pensó ni por un segundo, inmediatamente se puso de pie y entonces vio como él sacaba un condón y un anillo vibrador de un cajón cercano.
— ¿Boca arriba o boca abajo?
— De lado.
Uraraka se sonrojó, se colocó en la cama mirando hacía la puerta y entonces Bakugou volvió a ponerse detrás de ella.
— Levanta la pierna. — Volvió a ordenar, y al obedecerle, Uraraka sintió como su miembro entraba fácilmente en ella, ambos estaban húmedos, y él usaba un tipo de condón que ni siquiera lo sentía.
Empezó a disfrutar de tenerlo dentro hasta que sintió el anillo vibrador en uno de sus dedos y entonces lo puso directamente en su clítoris.
Volvió a gritar de la impresión y entonces ella misma se sostuvo la pierna para no bajarla en ningún momento. Bakugou al sentir que ella ya se había acomodado, comenzó a penetrarla con fuerza mientras el anillo hacía su trabajo en la parte frontal.
Una mano de Bakugou sostenía su cadera y otra tenía el anillo. Uraraka sintió que por sólo la impresión estaba teniendo un orgasmo, sin embargo, Bakugou en vez de detenerse siguió con sus movimientos para que lo disfrutara aún mucho más.
La tensión del orgasmo le invadió todo el cuerpo, sus pezones endurecidos se movían de un lado para el otro y Bakugou parecía no querer detenerse, al contrario, seguramente disfrutaba mucho más al sentir todas sus paredes vaginales contrayéndose por él.
Al sentir tal cantidad de placer, Uraraka no pudo más y bajó la pierna, en señal de cansancio, pero él entonces sólo le dio tiempo de que tomara aire, porque apenas se controló un poco, Bakugou cambió de posición: Dejó el anilló que tenía y para acariciar sus pechos, y entonces él mismo fue el que sujetó su pierna para que la volviese a levantar y así pudiesen volver en lo que estaban.
Uraraka nunca había sentido tantos orgasmos en una sola noche, ella estaba acostumbrada a uno y ya, sin embargo, Bakugou le estaba enseñando que tanta resistencia tenía, porque a pesar de sentirse cansada desde el primer orgasmo, aun seguía teniendo energía para recibir mucho más de su placer.
Ella ya ni siquiera estaba escuchando sus gemidos, se encontraba entrado en un trance de tal forma que lo único que sentía eran corrientes eléctricas por todo su cuerpo, además de que sentía bastante calor y su sudor sólo conseguía quemarle más.
— Más. — Dijo entre gemidos.
— Quieres morir ¿Eh?
Bakugou entonces la giró para que estuviese boca abajo, y ella entendió lo que iba a hacer.
Se apoyó en sus rodillas, su espalda estaba curveada y sabía que le estaba dando una gran vista de su trasero. Ella le había dicho que estar en 4, o de "perrito" era su posición favorita, y al parecer iban a acabar de esa forma.
Volvió a sentir como su miembro entraba en ella y casi se desvanece, si le dijeran que ese sería su último acto sexual en la vida no se quejaría, porque era el mejor que había tenido por lejos.
Bakugou le propinó una nalgada que seguramente no la dejaría sentarse el siguiente día, más no le importo, su vaivén era rápido, le estaba estirando el cabello de tal forma que no le dolía, y entonces sintió como él se tensaba, iba a correrse.
— Hazlo, no te cohíbas. — Dijo ella. Él la había estado leyendo, era el momento de regresarle el favor.
Bakugou entonces aumentó la fuerza de sus embestidas, y cuando ella pensó que tal vez se iba a tardar más de lo que creía. Él se salió de sí, y después de una queja silenciosa, todo el semen de él lo sintió cayendo sobre su espalda.
Gimió al sentirlo.
Ambos se quedaron sin decir nada, y no es que hubiesen platicando mucho. Ella sólo se dejó caer y Bakugou se posicionó a su lado. Sus respiraciones eran lo único que se escuchaban, y era el sonido más hermoso de todos.
— Me emocioné — Soltó Bakugou después de un rato. Uraraka sólo giró su cabeza hacía él.
— Me di cuenta.
Bakugou sonrió y entonces se dirigió hacía el mismo cajón donde había sacado el condón y vibrador.
— Deja limpiarte.
Uraraka sintió como su piel se volvía a erizar al sentir como él frotaba una toallita húmeda fría sobre su espalda.
— Estás muy sensible ¿Eh? — señaló el hombre cuando notó su reacción. Ella sólo se giró para verlo, y entonces ambos se quedaron leyéndose el uno al otro.
Bakugou rompió aquel encanto de miradas.
— Toma — Le dijo mientras se acercaba a ella para darle un frasco, ella lo tomó con duda hasta que vio que se trataba de algún tipo de vaselina. — Te recomiendo que te lo pongas, demasiada fricción te puede irritar, además de que te mordí, es necesario que esté hidratada la zona.
Uraraka entonces comprendió que nunca había maltratado su cuerpo de tal forma, así que no estaba segura de que tanto le dolería al día siguiente.
— De acuerdo — Respondió ella — Pero dame un minuto, no sé si me pueda levantar.
Ambos se quedaron en silencio hasta que ella juntó toda la energía de su cuerpo y la canalizó a sus temblorosas piernas.
Apoyándose de la pared salió de la habitación para ir por su bolso en la otra, y después se dirigió al baño, donde se tomó su tiempo para limpiarse todos los fluidos que había soltado, además de que colocó bastante pomada en su entrepierna y pechos.
Ha decir verdad estaba muy cansada, así que se colocó el pijama que consistía de un short deportivo demasiado corto y una playera de algodón. No era el baby doll que le hubiese gustado llevar, sin embargo, sabía que le daría una muy buena vista a su maestro.
Regresó con las piernas un poco más firmes a la habitación, donde Bakugou se encontraba mirando el techo. Cuando la vio entrar, sólo sonrió satisfecho.
— Que bonita, cara redonda.
Ella ni siquiera tuvo energía para contradecirlo.
— ¿Tienes algún lado favorito de la cama? — Preguntó ella, y luego añadió: — Guapo.
— Me es indiferentes — Contestó él, que se había quedado sin camisa y sólo se había dejado el bóxer.
— Muy bien — Soltó ella y se acostó en la cama del lado de la puerta, lo más alejado de la ventana.
Después de cubrirse con las sábanas, Bakugou la miró con lujuria.
— Te advierto que ronco — Le avisó — Y que no me hago responsable por si mis manos amanecen tocando ciertas zonas.
Uraraka decidió omitir que ella a veces babeaba, pero le siguió el juego.
— No importa — Contestó — A veces mis manos amanecen así también, y ahora con un compañero de cama, no sé lo que podría pasar, es mi primera vez.
— Excelente. — Respondió — Yo también estoy deseos de saber que pasará.
Uraraka asintió, y entonces al acostarse de lado, sintió como inmediatamente Bakugou se posicionaba en su espalda para abrazarla por detrás.
Iba a ser una larga noche.
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