Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.


Uraraka reconocía los celos: tanto de pareja, de amigos e incluso a nivel familiar. No era un sentimiento desconocido a pesar de que hacía bastante tiempo no los había experimentado. Sin embargo, ver en vivo a Bakugou acompañado de una mujer desconocida hizo que se intensificaran de una forma exponencial.

Enojo, inseguridad, duda, sentimiento de propiedad… Esos eran los principales temas a relucir cuando se intentaban explicar los celos, y Uraraka nunca los había sentido tan en carne viva como en ese momento. Estaba enojada y ofendida porque no sabía que Bakugou tenía una pareja. Intentó recordar todas sus conversaciones tanto vía telefónica como personalmente, y su estómago dio un vuelco al descubrir que nunca habían tocado el tema.

Se sintió tonta porque había dado por hecho que sí él aceptase estar con ella significaba que no tenía ningún otro compromiso de por medio, pero tal vez él sólo la quería convertir en una especie de entretenimiento cada vez que se aburriera de su actual pareja, porque feo no era, era bastante obvio que tendrías varias chicas rondándole.

"Ellos no eran nada" Se recordó, ella no tenía ningún derecho moral para reclamarle el porqué de su acción. Se acostaron, sí, pero fueron dos encuentros, hubo bastantes rounds, tres días si contaba el mañanero que tuvieron el domingo antes de desayunar, pero eso no era nada, él no le había dicho nada, no podía reclamarle nada.

¡Y eso le enojaba más que nada!

Si Bakugou estaba en una relación debía de habérselo dicho, ella tenía sus ideales, creencias y valores… Había ido a su casa ¡Por Dios! No se quería hacer a la idea que una novia/esposa había descansado en las mismas sábanas que ella.

Y con eso último también vivió el sentimiento de propiedad hacia él.

Inhaló bastante aire mientras se seguía sosteniendo de la mesa, nadie le estaba prestando atención, y debía de permanecer así para no dar sospechas, no quería quedar como la estúpida que se había enamorado de alguien sólo por tener unos cuantos encuentros, porque no lo era, simplemente le hubiese gustado que él jugase con las cartas descubiertas sobre la mesa, así no se llevaría sorpresas desagradables.

Por su parte, ajena a lo que ocurría en la mente de la castaña, Tsuyu seguía grabando a Bakugou que se dirigía a una mesa, ya que al parecer acaba de llegar a la fiesta y apenas se estaba acomodando. Así que Uraraka inhaló unas cuantas bocanadas más de aire lleno de una mezcla entre tabaco corriente y fino. No sabía si seguir viendo a la pantalla o no, se sentía dolida, y esperaba no presenciar algún gesto de cariño que realmente le arruinara la noche.

— ¿Quién es él? — Le preguntó Hagakure, al ver que todos prestaban atención a la pantalla.

— Un antiguo profesor nuestro — Respondió Jirou al ver que la castaña no contestaba. Y no era para menos, Uraraka se recordó que estaba rodeada de sus excompañeros de universidad y todos habían tomado clases con él y lo conocían tanto como ella. — Nos dio clases de filosofía en el último semestre de tronco común. — Explicó.

— Es bastante joven — Señaló Hagakure, y entonces Uraraka prefirió concentrarse en la conversación para evitar sospechas de que seguía viendo la pantalla del celular, al fin y al cabo, Hagakure era su invitada.

— Y guapo — Añadió Aoyama con una sonrisa.

— Sí — Corroboró Uraraka por inercia, aunque se arrepintió en el momento al darse cuenta de sus afirmaciones.

Jirou sonrió y le pasó el celular a uno de sus compañeros.

— A Uraraka le gustaba — Soltó con una sonrisa pícara. — Bueno a todas las chicas de la generación, pero de nuestra clase ella era la más enamorada.

La castaña empalideció por un momento, era por eso que quería disimular frente a sus compañeros.

— ¿Me culpas? — Dijo con la voz entrecortada, luchando por su antiguo enamoramiento y la impresión que acaba de tener.

— La verdad no — Jirou le sacó la lengua mientras bebía de su vaso. Uraraka la imitó y entonces Aoyama ofreció un brindis por su profesor guapo. Todos asintieron incluso Tsuyu que volvió a girar la pantalla y brindó con un vaso imaginario.

La castaña, desanimada, se recordó en que posición estaba y bebió.

El resto de la noche posiblemente hubiese sido tenso para Uraraka de no ser porque Tsuyu decidió que cenaría en la boda y luego se encontraría con ellos. Así que justo cuando en la boda empezó sonar la música para bailar y era el momento de retirarse de Tsuyu, la invitada volvió a iniciar una videollamada donde mostró la pista de baile con Bakugou acompañado de nuevo con la mujer desconocida.

Uraraka intentó no prestar atención de no ser porque las risas de sus compañeros le dijeron que algo estaba ocurriendo. Al enfocar su vista a la pantalla del celular, se percató que Bakugou estaba en la pista de baile, muy tenso, con la mandíbula apretada y con la cara roja. Por su parte la chica que le acompañaba estaba riéndose a carcajadas, lo estaba moviendo, casi empujando y mientras él más se rehusaba a bailar, la chica se burlaba mucho más de él.

Sólo por esa escena Uraraka decidió prestar atención a la chica que le acompañaba: se veía alta, de piel bronceada, cabello decolorado en un blanco platinado y su vestido strapless dejaba ver unos brazos musculosos dignos de alguien que practicaba crossfit o box. Se veía de la edad de Bakugou, – Más grande que Uraraka y sus compañeros – Y tenía una sonrisa tan grande que incluso llegaba a dar algo de miedo.

Bakugou se veía bastante molesto, hacía ademanes de querer irse, pero la chica lo regresaba a su posición inicial, al parecer estaban bailando una canción de coreografía, caballo dorado o payaso del rodeo seguramente, Uraraka no lograba escuchar bien la canción, pero podía distinguir los pasos, además de que mientras más luchaba Bakugou por salir, más se golpeaba con la gente que realmente estaba bailando ignorando la situación ente la pareja.

Conforme la música se iba apagando y empezaba otra canción, Uraraka se percató que había algo raro entre la pareja y decidió ponerle mucha más atención. Bakugou realmente estaba furioso, dio grandes zancadas para regresar a su mesa, pero la chica de nuevo lo detuvo, ahora tomándolo de los hombros, mientras se los movía y lo hacía bailar contra su voluntad. Esta vez el rubio no tuvo paciencia y le quitó sus manos de forma brusca para terminar de salir de la pista, y en eso, al intentar detenerlo de nuevo, él se giró mientras le sacaba el dedo medio de su mano y le decía algo como "Vete a la mierda".

La mujer en lugar de ofenderse o molestarse, soltó una gran carcajada y le regresó el mismo gesto antes de girarse y regresar a bailar como si nada.

Eran amigos.

Uraraka sintió un gran alivio al descubrir aquello. Sus compañeros y la misma Tsuyu estaban diciendo que había "Tormenta en el paraíso" pero ella unió todas las piezas del rompecabezas que era él y por probabilidad dedujo que eran amigos. No sólo por lo que acaba de presenciar, sino porque en una plática, Bakugou le dijo que con sus amigos que llevaba pesado, casi como adolescentes, y eso era lo que parecían ellos dos.

Además, ya llevaban dos sábados seguidos viéndose, en el caso de que ella misma fuese la tercera en discordia, no tendría disponible el día más solicitado de las parejas para verse, sospechaba que una pareja oculta tendría que verse en días y horarios de los más extraños y quebrados, pero ella estaba siendo regular, además de que hablaban todo el día. Incluso entre las clases, él se daba un tiempo para enviarle un mensaje corto o enviarle un sticker, así que era obvio que tenía bastante tiempo libre y no tenía miedo que fuesen a descubrir su conversación.

No supo si fue todo el alcohol ingerido o realmente Bakugou le comenzaba a afectar de una forma exponencialmente alarmante, pero su mal humor desapareció y también se rio junto con sus compañeros. Ya era tarde, pero no tan tarde, seguramente durarían un par de horas más, en lo que llegaba Tsuyu, y luego terminarían la fiesta en casa de alguno de sus excompañeros. Así que decidió tomar más para olvidar totalmente su preocupación.


Que no le bajara, que no le bajara.

Era jueves al medio día y al sentir un cólico en el abdomen, Uraraka temió lo peor.

No es que no le gustaba que llegase su menstruación, de hecho, muchas veces la ansiaba porque era bastante irregular. Por ende, cuando pasaban más de 40 días y aun no llegaba Andrés, sabía que tenía que estar atenta porque llegaría su periodo en cualquier momento, y muy probablemente, conociendo su suerte, ésta ocurriría cuando ella no estuviese preparada y podría ocurrirle algún incidente.

Si le bajaba, significaba que tenia otros 35 días libres antes de volverse a preocupar, sin embargo, en ese momento no quería un poco más de un mes libre, quería ese mismo fin de semana desocupado para así poder ver a Bakugou. Todo era bastante simple, si estaba en sus días no se verían, si estaba libre, él también lo estaría.

Y es que a pesar de que se había tranquilizado el sábado al averiguar que Bakugou seguramente estaba acompañando a una amiga a esa boda, al día siguiente las dudas junto con la resaca se manifestaron en un dolor de cabeza inmenso que tuvo que estar acostada todo el día. No habló con ninguno de sus compañeros de casa porque estaban igual que ella, pero el que si se reportó como si nada fue Bakugou.

Y cuando ella, con el mínimo brillo de su celular le preguntó como le había ido, él solo respondió que fue a un evento que hubiese deseado evitar y agregó que hubiera preferido hacer "otras actividades". Uraraka, aun molesta, le dijo que tenía una gran cruda y no podía pensar claramente sobre sus otras recreaciones.

Bakugou en lugar de sospechar que no quería hablar con él y le estaba evitando. Le creyó totalmente sobre su malestar – Que de igual forma no era mentira – Y entonces decidió enviarle un pequeño obsequio a través de Uber Eats: Un caldo bastante picoso y un gran suero.

Uraraka se sintió contrariada, le había gustado su consideración, sin embargo, de sobra había escuchando que, si un hombre se portaba demasiado bien con alguna chica, significaba que había hecho algo malo y se estaba disculpando sin decirlo claramente. En ese punto estaba un 50% y 50% sobre sus acciones.

Tal vez no tenía derecho a enojarse sobre lo que él hacia con su vida, pero sí tenía derecho a enojarse si es que él estaba saliendo con alguien más y no le había dicho. Existían las enfermedades, y si ella se contagiase de alguna, a pesar de haber usado protección, sería únicamente culpa de él.

Y bueno, ahora de ella por no preguntar exactamente a qué estaban jugando, si es que él era un jugador. No, no se atrevería a arriesgarse de ningún modo. Además de que se percató que realmente le gustaba él, así que no le agradaba la idea de compartirlo con alguien más.

En fin. Fue educada, y cuando le agradeció por el útil presente, Bakugou simplemente le dijo que comiera y descansara, que después platicarían para contarse sus días. Y después de esa charla, hablaron de otras cosas, pero ya no habían vuelto a tocar el tema de su sábado en el transcurso de la semana.

Uraraka sabía que se estaba acobardando, sin embargo, nunca encontraba un tema relacionado para poder para poder sacar el tema de la fiesta a relucir. Lo intentó varias veces, primero preguntándole cuando había sido la última vez que se había enojado, pero Bakugou respondió que el lunes en la mañana había ido al taller mecánico para reparar la puerta del Prius, y las preguntas invasoras del hombre que lo atendió lo sacaron de quicio, tanto así que decidió elegir otro taller para la reparación.

Luego le preguntó sobre la última vez que bailó, y el contestó que no bailaba, que sólo seguía el ritmo de los sonidos que escuchaba, y los gemidos eran sus favoritos.

De una u otra forma Bakugou lograba evadir el tema del sábado, y Uraraka no sabía si él realmente estaba contestando con sinceridad u omitía sus preguntas de forma totalmente intencional.

El único modo de poder enfrentarlo sería hablando personalmente, aunque aun estaba el detalle de su menstruación. Y esperarlo dos semanas se le harían una eternidad.

Fue al baño y corroboró sus peores temores.

Maldijo durante varios minutos antes de que Fuyimi le tocara la puerta del sanitario. Se sintió sumamente apenada por su tardanza, y cuando salió, pretendió tener más dolor de estómago del que realmente tenía. Su jefa simplemente le preguntó si había tomado alguna carpeta de sus expedientes. Ella negó y entonces la mayor asintió mientras sacaba una pastilla de su bolso.

Era lo que le encantaba a Uraraka de Fuyimi, como ésta había sido maestra de preescolar, llevaba un montón de cosas en su bolso que pudiese ayudar: Medicamento, tijeras, cubiertos, una vez incluso llevaba un queso. "Me lo vendió un señor que me topé en lo que venía, me imaginé que nos lo podríamos comer en el transcurso del día". Se había excusado con una sonrisa entre tímida y divertida.

La castaña sonrió mientras aceptaba el medicamento y su jefa regresaba a su oficina. A pesar de que su instinto le decía que debía de ir con ella para buscar su papelería, sabía que en ese momento no podría hacer mucho, su mente estaba en otro lado y estaría sumamente distraída.

Porque en lo único que podía pensar era en buscar una forma de ver a Bakugou lo más pronto posible.


Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~