Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.
— ¿Y ya fuiste al ginecólogo?
La pregunta por parte de Aoyama desconcertó a Uraraka por un momento. Sabía, estaba segura que no la felicitarían por lo que hizo el día anterior, aun cuando explicase el porqué de su renuencia por contarles del chico misterioso, pero que tan fácil lo aceptasen, y no sólo eso, llegaran en pensar en cosas más íntimas, realmente la sorprendió.
— ¿Por qué debería ir? — Preguntó — No me quiero embarazar, y siempre usamos protección.
— ¿Y si tiene alguna infección? ¿Y si te la contagia por algún motivo y es incurable?
De todas las personas en el mundo, Uraraka nunca pensó que fuese Aoyama el que le dijese aquello.
— Pues lo he visto, y no he notado nada raro. Creo que eso se ve inmediatamente — Explicó intentando ponerle fin al asunto, sin embargo, Hagakure se puso del lado de él.
— Hay enfermedades que no se ven a simple vista, el VPH es uno de ellos. ¿alguna vez te has hecho el Papanicolau? Ahí es cuando se sabe si lo tienes o no. Cuando empiezas a tener relaciones es cuando debes de comenzar a revisarte.
Uraraka no supo porque, pero se sintió en una clase de sexualidad de preparatoria.
— Una vez me lo hice — Reveló — Ya tiene tiempo y fue horrible; me rasparon y me pusieron una solución que me ardió. ¿Adivina qué? Todo salió normal.
— Pero este chico es nuevo. Siempre debes de hacértelo. — Presionó Aoyama. — Por mas decente que se vea no te confíes. Los seriecitos son los peores. — Le advirtió.
Hagakure, que comenzó a ver que el ambiente se ponía tenso, decidió sólo asentir con la cabeza para apoyar a su compañero sin necesidad de hacer sentir atacada a Uraraka.
— Él no es serio, es bastante agradable. Además de que soy la única chica con la que se está viendo, no hay ningún problema.
Aoyama quiso volver a intervenir, pero Hagakure lo interrumpió.
— Si no estás dispuesta a hacerte un estudio ginecológico ¿Mínimo pensarías en hacerte un análisis de sangre? Ahí se podría ver si tienes algo o no. En caso de que no lo tengas, está bien, y en caso de que sí, es necesario que vayas al médico ¿Qué dices?
— ¿Por qué les tengo que pedir permiso para verme con él? — Preguntó Uraraka, que estaba viendo unas versiones minis de sus papás.
— Porque somos tus Roomies — Dijeron ambos al unísono.
— Y porque conozco ese tipo de relación en la que te estás metiendo — Agregó Aoyama — Son bastante estimulantes, pero hay personas que sólo lo hacen para pasar el rato sin pensar en las consecuencias y no se cuidan. Bakugou fue tu profesor, quien sabe si se ha acostado con más alumnas aparte de ti, porque no creo que te dijese la verdad si su deseo era acostarse contigo. Hay que aprender a ser desconfiados.
Uraraka sintió como un balde de agua fría le corría por toda su espina dorsal, Aoyama estaba mostrándole la otra cara de Bakugou que Deku nunca le mencionó.
— De acuerdo — Respondió de inmediato — Análisis de sangre y después ginecólogo sólo si es necesario. Aunque no lo será.
Lo último lo dijo tanto para convencerlos a ellos como a sí misma.
— Esperemos que así sea — Finalizó Aoyama — Realmente esperemos que sí.
...
— ¡Te dije que no era necesario! — Señaló feliz Uraraka mientras le mostraba sus análisis de sangre a Aoyama. Era sábado por la tarde, y ella como niña pequeña necesitaba mostrar sus buenos resultados para que papá Aoyama y mamá Hagakure la dejasen salir en la noche.
El chico aun dudando tomó el papel y comenzó a revisarlo cuidadosamente, cerciorándose que realmente no hubiese nada extraño en ellos.
— VIH: No. VPH: No. VDRL: No. Embarazo: No. Infecciones: Media-Alta. ¿Media-Alta?
Uraraka sabía a qué espacio había llegado, había unos números, y al parecer ella casi alcanzaba el límite permitido.
— Al parecer padecí de infección de vías urinarias — Explicó — No tuve muchos síntomas salvo que unos días tuve un poco de ardor, no lo pensé mucho porque pasó justo en mi menstruación y creí que estaba relacionado. Y no, no se genera por tener relaciones, es por aguantarme las ganas de ir al baño.
Aoyama asintió después de meditarlo un par de segundos y volvió a mirar el papel para que ningún dato se le pasase.
Uraraka se relajó mientras él seguía leyendo. La química con la que fue había sido bastante amable y le explicó todo lo que aparecía en su hoja de resultados. Y no había nada de raro salvo los residuos de aquella infección.
— ¿Y lo demás? — Preguntó Aoyama cuando terminó de leer la hoja.
— ¿Lo demás?
— Sí, ya sabes. Tu perfil hormonal, hemoglobina, fiebres. Lo demás.
— Creí que esto era para poder salir con Bakugou, no para ver si me podía enlistar en el ejército.
Hagakure comenzó a reír de forma discreta.
— Siempre te tienes que revisar, hay que ver como estás de salud.
— Ah, no. — Se defendió Uraraka — Tú dijiste que sólo infecciones. Lo demás no importa, sólo me voy a acostar con él no le voy a donar sangre.
Aoyama cruzó los brazos.
— Aún no me convence. Mamá Hagakure, ayúdame.
— ¿En? La niña hizo lo que le pediste, no le puedes prohibir ver a su chico. — La nombrada, metida en el papel que se le asignó, le guiñó un ojo a Uraraka. Y con eso todo el ambiente se tranquilizó.
— ¡Pero eres su mamá! ¡Dile algo! — Se quejó Aoyama, aunque sabía que ya había perdido la pelea.
— ¿Qué quieres que le diga? Ella ya no es una niña, ¡Entiéndelo anciano! Ya es hora de tu avena.
Todos comenzaron a reír.
— Bueno — Volvió a tomar la palabra Hagakure cuando se tranquilizó. — Lo que si te diré Uraraka, es que cuando tienes relaciones, generas algo a lo que podríamos llamar "energía sexual". Científicamente se podría decir que elevas tu nivel hormonal de serotonina y esas cosas, pero ambos causan lo mismo: si no lo controlas, podrías volverte adicta a aquello, y un adicto no es una persona razonable.
La nombrada asintió, ese consejo era mucho mejor al del promedio que incluían palabras como "pecado" e "infierno".
— Gracias mamá y papá. — Dijo con voz fingida para dar por terminada la charla. Les dio un abrazo y se fue a su habitación para alistarse.
Cuando Bakugou le dijo que en 5 minutos llegaba, Aoyama que había decidido quedarse en la casa, se acomodó en la ventana para analizarlo, y Hagakure hizo lo mismo, pero con la ventana del segundo piso. Uraraka para ese punto estaba hasta cierto punto feliz. Esa tradición de espiar por la ventana siempre se hacía cuando alguien comenzaba a salir con alguna persona, y ahora le estaba tocando a ella ser la hostigada.
Aunque más que hostigada se sentía divertida.
Bakugou llegó como siempre estacionándose en la acera frontal y entonces ella salió mientras les lanzaba un beso a ambos.
— ¿Pasó algo? — Preguntó Bakugou al percatarse que las luces estaban encendidas.
— Mis roomies ya saben que voy a salir contigo, así te están vigilando.
Bakugou lanzó una sonrisa de medio lado y también saludó hacia la casa.
— ¿Y eso? — Preguntó cuando le abrió la puerta para entrar, aun cuando ésta ya se encontraba reparada y pintada.
— Midoriya ya me contó porque te visitó el fin de semana pasado — Respondió, aunque Bakugou no le contestó para acomodarse en su lado del coche. Ella sonrió, tal vez, sólo ese día se permitía abrirse un poquito, al fin y al cabo, su mentira con los suyos más cercanos ya no existía y se sentía plenamente relajada.
— Gracias — Agregó cuando Bakugou estuvo acomodado.
Su profesor se giró hacia ella.
— También es mi amigo.
Uraraka no supo porque sintió un vuelco en el estómago, por un momento se olvidó de lo que pasaba a su alrededor, Deku, Aoyama, Hagakure, todo se desvaneció. Lo único que existía era Bakugou y aquel sentimiento de admiración que crecía más y más.
Lo besó.
"Sólo ese día" Se repitió, sólo por ese día dejaría que unos cuantos sentimientos escapasen para después volver a guardarlos.
El beso comenzó como uno dulce, uno de agradecimiento por todo lo que había hecho. Sin embargo, con los segundos, comenzó a convertirse en uno pasional. Era como una chispa ligera que se encendía y esparcía rápidamente entre la sangre de ambos. A ambos les gustaba ofrecer, pero también exigían recibir, el placer incluso por el contacto de sus labios era adictivo.
— ¿Quieres darle una escena? — Preguntó Bakugou. Uraraka recordó que seguían en el coche y ella estaba casi encima de él.
— No — Sonrió divertida — Todavía no.
— Vámonos entonces — Sugirió Bakugou, y ella asintió sonrojada.
En ese transcurso no se manosearon, de hecho tampoco hablaron, y fue porque Uraraka estaba absorta en sus pensamientos. Izuku era una de las personas más valiosas que había conocido: Inteligente, leal, amable, ayudaba a cualquiera que podía. Aun con todo aquello se valoraba poco, y eso era debido a su orientación sexual. Tardó en aceptarse, tardó más en entender que eso no lo definía como "buen o mal hijo", y aun luchaba contra la opinión de los demás.
Nunca había escuchado que lo agredieran físicamente, así que esa vez con Todoroki debió de ser la primera vez. Uraraka se sintió tan mal cuando en su cama ya de noche, recreó la escena que le contó y se puso en su lugar, debió de haber estado asustado, confundido, y de alguna forma se culpabilizaba de aquello. No era un niño, pero ese tipo de ataques a cualquiera perturbarían. Lo bueno fue que Bakugou estuvo cerca y le ayudó para salir bien librado, quien sabe lo que hubiese ocurrido de no haber podido intervenir.
Entraron a la casa y Bakugou recordó que no habían pedido algo para cenar.
— ¿Qué se te antoja? — Preguntó — Debe de ser algo rápido para que no perdamos tiempo.
— Tenemos toda la noche — Respondió ella mientras se ponía frente a él y le daba un beso ligero, sólo para provocarlo. — Pero un sushi me parece bien.
Bakugou se quedó congelado antes de levantar su celular y hacer el pedido.
— Llegará en 40 minutos. — Anunció.
La chica sonrió.
— Tardarás menos de eso en admirar mi ropa interior.
Su maestro sonrió mientras se abalanzaba hacia ella para quitarle la ropa. Ya no hacía tanto frío, por lo que ella usaba una blusa holgada que escondía un arnés que llegaba hacia su vientre, y su pantalón escondía una tanga de encaje que en la parte de la entrepierna se dividía en dos para el fácil acceso.
Era ropa interior nueva y Uraraka esperaba que le durase unas cuantas puestas, aunque temía que Bakugou lo rompiese si es que llegaba a emocionarse demás.
Cuando quedó expuesta hacia él, supo que le había encantado.
— Que bonita — Soltó su maestro, al parecer se estaba conteniendo para poder admirarla. Uraraka se alejó y giró para modelar todo el conjunto y luego se acercó hacia él mientras le tocaba el pecho aun sin quitarle la camisa.
— Tómalo como gesto de agradecimiento. — Dijo con voz melosa mientras lo seguía acariciando y luego se acercó hacia su oído para susurrarle: — Estoy bastante agradecida porque ayudaste a un amigo, y te quiero compensar.
Después de eso mordió el lóbulo de la oreja de Bakugou lentamente y levantó sus brazos para apoyarse en sus hombros y así permitir que sus pechos se juntaran. Ella comenzó a moverse lentamente de arriba hacia abajo.
— Siéntate — Le ordenó con voz baja después de un momento, y él inmediatamente obedeció y se acomodó en un sillón. — Esta vez yo quiero ser quien te complazca.
Uraraka entonces prosiguió a bajarle el pantalón mientras ella se hincaba en el piso. Obviamente él ayudó, y a pesar de que su idea era torturarlo un poco haciendo movimientos lentos, por el momento si tenían el tiempo contado, así que fue directo hacia su miembro que ya estaba totalmente consciente de lo que ocurría.
Se puso en cuatro, colocó sus manos en los muslos de él para apoyarse y entonces se metió su miembro a la boca.
Con todas esas citas que llevaba ya estaba obteniendo cierta experiencia, empezaba a conocer los movimientos que a él le gustaban y los que a ella también. Salivó al sentir el contacto y entonces prosiguió a mover su cabeza. Utilizó su lengua, luego sus manos, y volvió de nuevo a su lengua. Bakugou la miraba lleno de lujuria mientras ella deseaba que realmente disfrutara de su trabajo oral.
— ¿Cómo te sientes? — Le preguntó después de un rato, podía sentir como sus muslos estaban endurecidos, y como en algunas ocasiones él mismo movía su pelvis para sentir mayor fricción. — No me gustaría que te vinieras tan rápido — Le reveló mientras seguía chupando. — Pero como estoy siendo agradecida— Añadió mientras ahora utilizaba su mano — Te obedeceré en algo que quieras intentar.
Sabía que esa sugerencia era un arma de doble filo porque él tenia un conocimiento mayor al de ella, pero por lo que había visto en sus experiencias pasadas, él no era un sádico ni nada parecido. Mientras no fuera algo anal, podría aceptar su sugerencia.
Bakugou casi no tardó en pesar cuando dijo:
— Déjame grabarte.
Uraraka se detuvo al escuchar aquello.
— ¿Disculpa?
— Quiero grabarte — Repitió él. — A ti y a mí, haciéndolo.
La chica se congeló por un momento, estuvo a nada de decir que no, que eso era algo demasiado peligroso e imprudente. Sin embargo, las palabras de Deku llegaron en ese momento "Él no te expondría".
— ¿Para qué? — Contestó en su lugar.
— Necesito algo con qué entretenerme de domingo a viernes. Los sábados son demasiado cortos.
Ella lo miró. A pesar de tener una cara llena de lívido, Bakugou parecía bastante serio en lo que decía. Sí, seguían jugando y enviándose fotos, pero eso a veces se limitaba a que alguno de los dos llegaba demasiado cansado del trabajo y preferían nada más platicar hasta quedarse dormidos.
— ¿Lo compartirás con alguien más? — Preguntó, aunque ya sabía la respuesta. Sí él llegaba a compartir algo explicito sobre su intimidad y la de ella, fuese como fuese terminaría perdiendo su trabajo en la escuela.
— No, sólo para mi uso personal.
— ¿Puedo confiar en ti? — Preguntó de nuevo, pero no supo porque esa pregunta parecía mucho más grande de lo que era.
— Por supuesto. — Respondió él. — Sólo para mi uso personal.
— De acuerdo — Contestó ella — Entonces puedes grabarnos.
Bakugou sonrió y entonces se giró para alcanzar su celular. Uraraka estaba nerviosa, sentía que acababa de acceder a algo que, si llegaba a un tercero malintencionado, podría arruinar sus vidas para siempre.
— Si me vas a grabar la cara también grábate la tuya — Pidió ella cuando él sacó su celular y empezó a desbloquearlo.
— Es lo que planeaba hacer — Indicó Bakugou — Relájate.
Ella se encontraba relajada cuando llegó, aunque en ese punto volvieron a aparecer dudas.
¿Por qué había aceptado tan rápido su propuesta?
— ¿Quieres que mire a la cámara? — Preguntó mientras Bakugou acomodaba el celular, para ese punto no sabía si ya había comenzando a grabar o no.
— No te preocupes. Tú has lo tuyo, y sólo cuando sientas que es necesario hazlo. Olvida que hay una cámara.
— Muy bien — Contestó ella mientras se renovaba de nueva energía — Continuaré donde estaba antes.
No sé, hasta yo me siento nerviosa con lo que acaba de pasar.
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