Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.


—Creo que te tengo que regresar esto.

Uraraka dejó un frasco que se veía bastante elegante en la mesa donde estaba sentado Aoyama. Él levantó la mirada de su computadora y se le nublaron los ojos, dejó lo que estaba haciendo y se Puso de pie para darle un gran abrazo.

—¿Estás segura de esto?

—Esta crema nunca me sirvió. Te lo dije, tengo el cuello así de irritado por el roce que me da el gafete del trabajo.

Uraraka miró a Aoyama mientras se alejaba de su abrazo, era obvio que ambos no hablaban de la crema que le había entregado.

—Te voy a extrañar —Dijo ella, para evitar seguir sintiendo su mirada condescendiente. —Los voy a extrañar a ambos, enserio, e intentaré visitarlos, pero ya tengo trabajo cerca de la casa de mis padres, así que no tengo nada más que hacer aquí.

—Hace una semana aún seguías motivada buscando un nuevo empleo ¿Qué pasó?

—Nadie me buscó. —Dijo con la voz lúgubre. —Tengo poca experiencia, ni siquiera duré un año en la funeraria. Es obvio que estoy en desventaja con otras personas, aun soy muy joven para algunos, y es seguro que no confiarían en mí para algo grande.

—Yo confió en ti. —Le dijo Aoyama, que sospechaba que todo el asunto no sólo trataba del trabajo.

Últimamente los domingos por la mañana el trío de la casa se juntaba para platicar, y era normal que tocaran el tema de Bakugou. Pero esa semana cuando se le preguntó por él, Uraraka se puso bastante tensa y no contestó, luego, el martes por la noche, Hagakure le comentó que escuchó llorar a la chica en su habitación.

—¿Estás decepcionada? —Preguntó Aoyama mientras tomaba la cajita con la crema aclaradora. —¿Sobre tener expectativas y no poder cumplirlas como te gustaría?

Uraraka tenía la voz quebrada cuando contestó:

—Si estuviera decepcionada es muy probable que también estuviese enojada, o frustrada, no sé, algo más intenso y que se podría considerar negativo. Pero me siento tan cansada ¿Sabes? Es como si algo bastante pesado me rodeara por todos lados, es inútil luchar, lo único que me queda es ceder. Tal vez ni siquiera hubo una lucha desde el comienzo.

—Uraraka…

—Estaré bien. Ya tengo un trabajo, tiene algo de ventas, pero lo podré soportar. Estaré con mis padres, mi único problema será Iida, y con eso me ocuparé en mis ratos libres. Lo normal, será divertido.

Aoyama entonces optó por acariciarle el pelo, a pesar de que las palabras eran tranquilizadoras, se veía a leguas que estaba sufriendo.

La castaña por su parte tuvo que volver a romper su caricia para volver a su habitación. Era jueves por la tarde, su último día de trabajo sería al día siguiente y ya era justo que empezara a empacar sus cosas, ni siquiera se molestaría en quedarse hasta el domingo al mediodía, su padre ya estaba avisado que iría a recogerla a ella y a sus pertenencias el viernes por la noche.

Entró a su habitación y se concentró de nuevo en las maletas, de nuevo ignoró su celular y empacó sin música o un podcast de por medio. Si alguien le llamaba para una entrevista ya no le interesaba, y si acaso algún mensaje era de Bakugou, prefería no verlo, aún seguía dolida por lo del sábado, y ahora estaba indignada por lo del martes.

El lunes todo el día Bakugou estuvo bastante insistente en su charla diaria, seguramente por fin entendiendo que había cometido un error en lo que había dicho, pero ella sólo se limitó a contestar sus mensajes con palabras de "Si" y "No". Luego, el martes ella se sintió culpable por ignorando y se abrió, diciéndole que se sentía triste, pero entonces, en un intento de no verse dramática, agregó que era porque estaba sola en el edificio porque ya muchos de sus compañeros ya no asistían y los otros que aún quedaban habían salido a una emergencia, por lo que oficina se sentía rara estando tan vacía, ya que incluso se estaban llevando los muebles.

Por alguna extraña razón, ella creyó que era porque era la hora de comida, Bakugou le dijo que iría a verla para que no se sintiera sola, y en menos de 30 minutos llegó al local.

—¿Enserio estás sola? —Preguntó Bakugou cuando ella lo dirigió al espacio donde aún había sillas, toda la recepción; los escritorios, los archiveros y las cámaras de seguridad habían desaparecido para ese punto.

—Los dueños y Deku se están enfocando en trasladar los muebles a otras sucursales. — Explicó. —En el camino al parecer y tuvieron un problema con una llanta, así que los que aún estaban aquí fueron en su ayuda, y yo me quedé cuidado. Por lo visto en sus mensajes, la llanta no sólo se ponchó, sino que se destrozó, y al parecer van a tardarse algo de tiempo en poder regresar, ya que fueron a buscar ayuda profesional. —Uraraka explicó con voz neutra, sin fijarse en cómo le brillaron los ojos a Bakugou.

En menos de 10 minutos Bakugou la estaba follando en el baño de empleados.

Uraraka estaba bastante excitada mientras se recargaba en la pared, estaban en una postura muy parecida a cuando se estaban bañando, ella sostenida nada más por el cuerpo de él, y esa cercanía le encantaba. Podía oler su perfume que siempre usaba cuando él iba a la escuela, y ella se moría por ver como terminaría él cuando acabasen, porque sabía que él aun tenía más clases por dar.

La chica en ese momento se estaba sintiendo bien, sin embargo, cuando ambos llegaron al orgasmo y él apagó la cámara del celular que los había estado grabado, le dijo algo que le heló la sangre.

—Este fin de semana voy a tener un compromiso. —Le avisó. —No voy a poder verte este fin de semana, y posiblemente el otro tampoco. Pero no importa porque me esperarás ¿No es así? Y yo espero que cuando nos veamos, estés igual de dispuesta que hoy, Dios, estuviste fantástica.

Uraraka sabía que no era su novia, pero tampoco era una amante, y mucho menos una puta particular como se estaba sintiendo al escuchar sus palabras tan frías.

No supo que decir, se quedó callada y ambos comenzaron a vestirse, él volvió a hacerle otro comentario, tal vez una disculpa, pero ella ni siquiera pudo escucharlo. Se aturdió, y por un momento se arrepintió de lo que había hecho, ¿hasta qué punto había llegado que él se había tomado la libertad de hablar así?

Ella quería quedarse por él, pero en menos de una semana Bakugou la había herido de dos formas distintas, y estaba segura de que no quería conocer una tercera. Él se veía tan ajeno a ella, no parecía saber ni querer comprender lo que sucedía en su cabeza: sus sentimientos de amor, o su ansiedad por el empleo, en ese momento notaba que único que le importaba era que estuviese dispuesta para el sexo.

Se sintió sucia y lo despachó de inmediato.

A partir de ahí comenzó a ignorar sus mensajes, y ahora que era jueves, estaba casi segura de que no le diría nada sobre su mudanza. Era raro, estaba bastante sentimental, en ese punto no sabía si era normal o no comportarse así, él le provocaba bastantes emociones que no sabía como controlar.

El viernes puntalmente llegó su padre, ella ya tenía las maletas listas e incluso llevaba un pequeño pastel que le regalaron de despedida, lo iba a dejar en la casa como gesto de despedida, pero también le habían dado una charola de galletas, y por unanimidad las galletas pidieron ser dejadas en la casa del trío que ahora se convertía en dúo.

Lamentablemente Uraraka no se pudo permitir sentirse triste, porque además del vehículo de su papá, venía una camioneta atrás de él, y sabía muy bien a quien le pertenecía.

—Qué hace Iida aquí? —Le preguntó a su padre antes de siquiera saludar.

—Tu madre lo envió —Explicó su progenitor —Para que se lleve las cosas mas grandes, el carro es pequeño y tal vez no quepan todas las cosas.

Uraraka puso los ojos en blanco, una parte de ella decía que prefería dar dos viajes en lugar de pedirle ayuda a él. Pero no se podía quejar, cuando terminó de empacar se dio cuenta que tenía bastantes cosas, y a pesar de que la cama y el peinador que utilizaba pertenecían a la casa, varios estantes, buros, y el escritorio si eran de ella, y pues sí, si iban a necesitar de una camioneta.

Saludó al chico con la cabeza y entonces comenzaron a acomodar todo cruzando sólo palabras de cortesía. Las maletas y cajas pequeñas invadieron todo el coche de forma sorprendente rápido, por lo que incluso varias fueron a parar a la camioneta. Aoyama y Hagakure obviamente también ayudaron, y Aoyama, sabiendo de la aberración que tenía por su ex, acomodó unas cajas en el asiento del copiloto de la camioneta mientras le guiñaba el ojo.

Ella se lo agradeció en palabras mudas y fue así como después de casi un año, se alejaba de la ciudad que la vio en su primer trabajo.

—¡Adiós! —Se despidió de sus roomies en un abrazo tripe. —Los extrañaré bastante, se los juro.

—Siempre podrás regresar —Respondió Aoyama —Creo que ni Hagakure y yo estamos listo para un nuevo inquilino, así que tu habitación se quedará sola algún tiempo, si quieres venir, no dudes en hacerlo ¡Incluso sin avisarnos!

Ella sonrió, reamente Aoyama era una persona bastante considerada.

—Y yo te cuidaré desde las cartas —Le dijo Hagakure —Estaré viendo si tienes alguna oportunidad de volver o conseguir un mejor empleo, toma —Le tendió una bolsita con lo que parecían ser cristales de cuarzo —Te ayudarán en tu nuevo camino.

Ella sonrió, como siempre, Hagakure era a quien menos comprendía, pero sus acciones parecían de buena fe.

—Muchas gracias enserio. —Volvieron a abrazarse. Pero ya se estaba poniendo oscuro, así que se tuvo que ir a los coches que la esperaban.

Aquel par de amigos se quedaron afuera de la casa hasta que el coche arrancó y el carro se perdió de vista. Iida no dijo nada sobre que ella se iría con su padre, pero se notaba su incomodidad, ella lo ignoró, por lo menos su padre no la forzaba a hacer cosas como su mamá, así que lo aprovecharía al máximo.

Mientras veía las calles de la ciudad que comenzaban a brillar, un sentimiento le llegó hasta la garganta… Deku le dijo que él iría a ayudarla a desempacar al día siguiente en su antigua habitación, pero Bakugou… él aún no sabía nada, y si era sincera, se comenzaba a sentir desleal.

Suspiró. Con la excusa de que estaba hablando con Aoyama para revisar que no se le había olvidado nada, decidió poner todas las cartas sobre la mesa.

"Regresaré a vivir con mis padres" Le envió un mensaje a Bakugou "No encontré trabajo salvo cerca de la casa de ellos, así que no tuve más opción".

No sabía que tan ocupado estaba el hombre, porque se tardó en contestar, aunque cuando lo hizo, parecía que tenía toda la atención en ella.

"¿Cuándo?"

"Hoy"

Él pareció escribir un mensaje, pero luego lo borró.

"¿Nos seguiremos viendo?"

"¿Tú quieres que nos sigamos viendo?"

"Sí"

Esa simple palabra la relajó.

"Yo también." Luego agregó "Tú me dices cuando tienes tiempo para vernos"

"El próximo fin de semana"

¿El próximo fin? ¿Qué acaso no le había dicho que también iba a estar ocupado?

"¿Seguro?"

"Sí, en una semana nos vemos. Te irá bien en tu nuevo trabajo ¿Empiezas el lunes?"

"Sí"

Uraraka para ese punto ya conocía muy bien a Bakugou, así que sabía que le estaba cambiando el tema.

"Mucha suerte, espero que sea de tu agrado"

"Yo también lo espero"

"No estés nerviosa, todo irá bien, sino, seguramente aquí habrá algún trabajo para ti esperándote"

Uraraka aplicó la misma técnica que él.

"¿Consejos para empezar mi primer día?"

"Lleva una libreta para que anotes todo, has preguntas si tienes duda. No te desveles mucho un día antes para que estés atenta, lleva ropa simple pero limpia. Saluda a tus compañeros y escúchalos, es fácil distinguir quien tiene buenas intenciones y quienes no los primeros días, así que anota tus primeras impresiones para que puedas compararlas después. Y lo más importante, no cojas con tu profesor en el baño, eso queda mejor en el último día"

Ella resopló, ya no sabía si era de enojo o de risa.


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