Aquel día se levantó con un increíble dolor de cabeza, los ojos hinchados, la nariz congestionada y un punzante dolor donde se encontraba la incipiente marca que lo unía con Vali. Y decir que se levantó era una burla, pues pasaba del medio día y pensaba con fervor volver a la cama a revisar de nueva cuenta las redes sociales de aquel que no era su Alpha, a ver si estaba bien o por qué seguía sintiendo aquel dolor en su pecho que inclusive le estaba causando agruras.
Ese día, Yuuri y Víctor le habían dejado descansar, pero Yuuri, con cierto temor había tenido que continuar con sus actividades normales, aunque cada cierto tiempo le mandaba mensajes preguntándole como estaba y recordándole que había comida en el frigorífico, pero él solo le respondía con caritas felices o vomitando.
La verdad era que deseaba volver a la cama, pero estaba cansado de su habitación, entonces se quedó en el cuarto de estar con la televisión encendida y con un volumen muy bajito. Quisiera prestarle atención al programa que estaba allí, pero toda su cabeza daba vueltas.
Entonces el timbre sonó y él frunció el ceño, se estaba debatiendo si solo lo ignoraba hasta que se fuera quien tocara el timbre o sólo abría para hacer que el sonido del timbre parara, quizá se decantaría por la segunda opción, pues le molestaba más aquel sonido, así que sin ganas se levantó a abrir.
—¡Tienes que ir con Vali!
No tuvo ni siquiera tiempo de mirar cuando Seekvaira se encontraba encima de él —literalmente—, olía a desesperación, y no solo de ella, sino también de su prometido, de Rias e incluso de Vali.
—No —dijo con simpleza y reteniendo un gemido lastimero, ¿De dónde había salido? ¿Por qué había salido? Seekvaira apretó los dientes y se levantó enfurecida.
—No te importa lo que pase con tu Alpha, ¿No es así?
—No es mi Alpha —siseó con lentitud y entonces notó que la garganta le ardía, ¿Cuándo fue la última vez que habló? No lo recordaba—, nunca le pedí que me marcara.
—Agh, al menos actúa como si te importara un poco y evita que la zorra de Reynare le siga hiriendo, ya dejó a nuestro Alpha con hanahaki, y si él muere… no serán buenos tiempos para el inframundo —Issei sonrió con sorna.
—¿Su Alpha? —la sola mención de aquel título le sabía bastante mal y no tenía idea del porqué, entonces lo único que pudo hacer con su disconformidad fue burlarse—, háganlo ustedes, es suyo.
Seekvaira tenía ganas de arrancarse la cabellera y una vez que terminara seguir con la de Issei, apretó los puños y cerró con fuerza los ojos, por qué sabía que si lo continuaba mirando lo iba a herir y por la condición de Vali eso no le convenía en absoluto.
—¡Maldita sea! ¿Cómo mierda no te has dado cuenta de que es tu jodido destinado?
—¡No es cierto! —gritó asustando a Seekvaira—. ¡No es cierto! —repitió y está vez rompió a llorar—. ¡Alguien como yo no merece un destinado! Y… y alguien como Vali no merece una basura como yo.
Si bien las palabras de Issei le daban ganas de reír por lo similares que le parecían a lo que generalmente Vali recitaba, le preocupó, pues no entendía como un par de personas tan rotas el destino quería que se unieran, y podía sonar romántico y toda la cosa, pero el líder de su manada, su líder Alpha estaba agónico en el hospital, entonces no tenía tiempo de tergiversar traumas para hacer una historia romántica de aquella pareja.
—¡Me importa un bledo! —gritó cortando el llanto de Issei— ¡Deja de negarlo maldita sea! Ya son pareja, ya están unidos, ¡mierda! Deja de comportarte como un imbécil y asume tus actos, eres la jodida pareja de un príncipe demonio, un heredero a la corona, puede que los Gremory e incluso Sirzechs te dejen ir, pero el consejo no lo hará… así que hazte cargo de ti y la parte que te toca en la relación con nuestro líder.
Ella no tenía ganas de lidiar con los dramas de la parejita real, entonces simplemente le tomó de los brazos y activó un portal para llevarlo al hospital del territorio Sitri en el Inframundo. Puede que un par de personas se enfadaran por aquello, pero esperaba que la perdonaran tomando en cuenta que era en pos del bienestar del príncipe.
—Seekvaira…
—La salud del príncipe es más importante, lady Grayfia —la Omega miró con curiosidad a Issei, sabía que el Omega no aparecería en aquel lugar a menos que lo arrastraran y así parecía que lo había hecho, sin embargo, también tenía una apariencia como si hubiera estado sufriendo, quería dejarse llevar por la rabia, quería ceder y correr al Omega de la misma forma en la que él trataba a su hijo, pero simplemente no podía.
—Lady Lucifer —Grayfia miró al doctor, ese mismo que hacía menos de seis meses le había dado nulas esperanzas a su hijo, pero se levantó, y lamentablemente había vuelto a caer, incluso peor.
Pero Issei no le prestó atención al médico, a Seekvaira o Grayfia, sino a Vali, que se encontraba en una habitación frente a ellos, con un montón de cables y mangueras en su cuerpo, tirado, en silencio. Con lentitud avanzó hasta el umbral de la puerta donde lo alcanzaba a ver bien y dónde también veía como una enfermera movía un montón de botellitas y las conectaba a una de esas agujitas que se clavaban en la pálida piel de uno de los brazos del muchacho.
—Lo siento, no puedes estar aquí —le dijo la enfermera y él no pudo responder nada y se quedó inmóvil, mirándolo y por primera vez entendiendo del por qué en la opresión de su pecho, no era odio, se estaba muriendo, y él… oh, Satán, lo había orillado a aquello.
—Es mi culpa —gimió por lo bajo—, es mi culpa.
—Joven…
—Él está con nosotros —habló Grayfia.
—Lo siento mi lady, por más que sea mi reina, no me es permitido aceptar a nadie más que a su manada dentro del piso.
Y aun escuchando aquello, Issei se mantuvo quieto, sin quitar la vista de Vali, a quien había visto hacia menos de dos días antes, estaba bastante quieto y parecía que si alguien lo tocaba iba a deshacerse.
—Él es su Omega —espetó escuetamente Seekvaira y entonces el médico miró sorprendido tanto a Grayfia como a Issei.
—¿Eso es verdad? —en silencio Grayfia asintió, notó como el medico se alarmaba y luego miraba al chico—. Es probable que la recaída del príncipe se deba a este Omega.
Si bien aquellas palabras no habían sido dichas con desdén, las Omegas Demonios lo sintieron así e Issei miró al médico y después a Vali y luego simplemente soltó un gemido y escondió su rostro en sus manos, Seekvaira con la mirada le reclamó, pues ese sujeto no sabía que lio había pasado para llevarlo a aquel lugar, sin embargo, él simplemente miró a la Tablet en su mano y después a Grayfia.
»Llevaremos al joven amo a una TAC, también lo trasladaremos a alojamiento conjunto, quiero que después de que llegue no te despegues de él.
—¿pero…
—Si ustedes llevan poco tiempo juntos quizá la flor se marchitó, por eso de pronto se puso tan mal.
Para su infortunio después de llevar a Vali a la TAC, el médico les comunicó que en efecto la flor estaba marchita y está era la oportunidad de oro para extraerla sin dañar órganos vitales o la psique de Vali, aún así Issei se quedaría con él, entonces había tenido que cambiarse, y en vez de tener una de esas incómodas batas de hospital tenía algo parecido más bien al uniforme de la enfermera que se había acercado con él a charlar mientras se habían llevado a Vali, y la muy maldita era un ángel (no literalmente, ella estaba en el inframundo y le había asegurado que era una demonio), con una facilidad de palabra increíble que invitaba a los demás a confiar en ella, entonces finalmente había soltado toda su historia de vida.
—No estamos juntos, juntos, realmente, él… yo…
Ella coloco una de sus manos sobre las suyas y habló: —Entiendo que no quieras estar con él, y menos juntos, es demasiada presión ser la pareja de alguien como el joven amo, pero tú… lo que me has contado… se ha vuelto el triple de difícil, pero no te cierres a las posibilidades y yo te podré decir que el joven amo no abandonará la esperanza, además, son bastante jóvenes —Issei simplemente asintió ignorando la culpa que se escurría en su mente junto al recuerdo de Vali más muerto que vivo.
—Bien.
—Entonces, el joven amo no tarda en regresar, ¿hay algo que necesites? —Issei vaciló en contestar, si bien fue raptado de su departamento todos se habían enfocado en cubrir cosas sencillas con una ducha y algo de comer, tal vez solo necesitaba descansar un rato, pues la noche anterior había estado dando vueltas en su cama hasta que Yuuri le avisó que… «Yuuri»
—Necesito llamar a mi primo… yo solo… todo se quedó… ¡oh! Él estará tan preocupado, tal vez ya mando muchos mensajes y yo.
—Tranquilo. Toma mi teléfono, en un momento vuelvo con el joven amo —él asintió y marcó.
—¿Hola? —escuchaba en el fondo a Yura gritando sobre algo que Mila le seguía repitiendo y a Georgi y Víktor riéndose de ambos.
—Yuuri, soy yo, Issei… em… estoy… en el hospital.
—¡¿Cómo qué en el hospital, Issei?! —el sonido de fondo se detuvo por completo, suspiró.
—No es por mí, ¿sí?
—¡¿Cómo qué no es por ti?! Tu has estado tan~ tan… no tú.
—¡Es el Alpha!
—¿Cómo que…
—Hanahaki… él esta…bien, la flor se marchitó, pero… se estaba muriendo, probablemente ya este mejor… creo, escuche que ni siquiera tuvo que estar más de diez minutos en el quirófano, pero sigue mal.
—Ok, ok, yo solo… necesito calmarme, no tenías que asustarme así.
—Yo, tal vez podría decirle a Lady Lucifer que… no sé, te llame, o preguntarle si puedes venir… es tan asfixiante estar aquí… solo.
—Tranquilo —Issei estaba imaginando a Yuuri acariciarle tan dulcemente como solo podía hacerlo él, y soltando su dulce aroma a melocotón.
—Ya lo estoy más.
—Bien, emmm… revisa si podemos ir, y si es así… ¿Necesitas algo?
—Mi teléfono —titubeo—, tal vez algo que huela a mi… no sé, simplemente —su visión se empezó a nublar y entonces ya no pudo retener los gemidos lastimeros—… estoy tan cansado Yuuri —las lágrimas corrieron de sus ojos y no pudo hacer otra cosa que hacerse bolita.
—Intentare estar ahí pronto, pero…
—Lo sé, lo sé, no es seguro.
—Estarás bien, ¿Lo sabes? —Issei murmuró un asentamiento y oyó como Yuuri lo arrullaba—, haré todo lo posible por estar contigo cachorro. Te quiero.
—Yo también te quiero Yuuri.
16-11-21
Notas:
Ah~ tengo demasiados borradores de todas mis historias, creo que será día de actualización, espero
