Momento Agradable


Ambos se miraron el uno al otro. No había nada externo que los pudiera interrumpir, pero Blu de repente un sentimiento de incomodidad se apoderó de Blu, pues estaban en el nido de Roberto.

—Creo que no será buena idea Perla —dijo Blu algo apenado.

—Pero, ¿Por qué? —replicó Perla sin entender a su esposo.

Blu estuvo a punto de decirle lo que había estado pensando cuando repentinamente llegó su hija, Carla.

—Mamá, el tío Roberto dice que toda la comunidad tendrá una reunión en 15 minutos.

—Está bien Carla, iremos en un momento —dijo Perla con serenidad.

—Así es —afirmó Blu. Ya que después de todo, se empezaba a llevar mucho mejor con Eduardo, el padre de Perla.

—Mándale mis saludos al tío Roberto —dijo Perla muy contenta.

Cuando Blu escuchó aquello último, no pudo evitar sentirse incómodo.

"Tengo que encontrar la forma de conseguir un nido para mi familia, de esa manera no tendré que toparme con Roberto y mucho menos él tendrá que hacerlo Perla" —Pensó nuestro protagonista.

Poco tiempo después, nuestra familia azul se hallaba reunida junto con todos los otros guacamayos Spix. Blu extendió sus alas y abrazó a toda su familia, Perla asentó su cabeza en el pecho de Blu y este se sintió orgulloso ya que todos lo veían junto a la guacamaya más hermosa de la comuna.

Luego todos pusieron sus ojos en Eduardo, el líder de los guacamayos Spix. Él se hallaba en el centro de toda la reunión y se notaba que iba a decir algo muy importante.

—Queridos compañeros; ayer fue un día muy inusual, luchamos contra aquellos humanos que osaban destruir nuestro hogar, pero vencimos con la ayuda de los que eran buenos. Quiero darle especialmente las gracias a Blu porque él nos motivó a defender lo que por derecho es nuestro ¡Hurra por Blu! —dijo el líder muy feliz y enérgico.

¡HURRA!

Se escuchó en coro, Blu inmediatamente se ruborizó y como si ello fuera poco, Perla lo besó en público.

"Sin duda alguna, este es el mejor día de mi vida. Hace unos días me consideraban una mascota y ahora soy todo un héroe" —Pensó nuestro protagonista.

—Esto amerita una celebración —exclamó Eduardo a toda la comunidad de guacamayos Spix.

Perla se llevó a bailar a Blu, mientras que sus hijos jugaban y danzaban con otros muchachitos de su edad. La música se escuchaba por todo el Amazonas, jamás en toda la historia de los Spix se había llevado a cabo una celebración tan grande como aquella. Sin embargo, escondido entre las sombras de los arbustos, Roberto se hallaba observando a nuestra pareja de guacamayos.

"Este don nadie me ha robado mi posición, yo era el favorito de Eduardo, de hecho iba a casarme con Perla. Ello tuvo que haber sido mi esposa... Bah, por qué envidiarle, yo soy más apuesto y las hembras de la comuna se mueren por mí. De todos modos, esto no puede quedarse así… Le diré que ya no puede quedarse en mi nido, los echaré tanto a él como a su familia... Pasarán por un mal momento y quedará en evidencia que nuestro "Querido Héroe" no puede hacerse responsable de su familia. Eduardo se arrepentirá de haber aceptado a Blu en la comunidad. —Pensó Roberto.