La Espera Terminó
Pasaron los días y Blu se adaptaba cada vez mejor a su nueva vida en la selva. Recordemos que cuando él llegó por primera vez, estaba en una desventaja descomunal pero ahora era todo lo contrario. Él podría llegar a convertirse en el ave más capacitada de todas, ya que poseía algo que nadie más en la comuna tenía: Conocimiento Humano.
Perla por su parte visitaba regularmente a su padre y también a uno que otro amigo de su infancia. Ella quería saber más sobre cómo era su vida cuando era pequeña, ya que no recordaba mucho. Mientras tanto, sus hijos Carla, Bia y Thiago eran felices volando y jugando junto a otros niños; ellos 3 eran vistos de manera especial pues se trataban de los mismísimos nietos del jefe Eduardo.
Así pasaron unos 4 días hasta que la sorpresa ya solo se debía presentar.
Blu era el único que sabía la fecha, pues Rafi se la había dicho tan solo un día antes.
Esa mañana Blu vería su nuevo nido y unas cuantas horas después, toda su familia. Blu estaba impresionado, no podía creer que Ximena terminase el trabajo sola y en tan poco tiempo, pero esos ya eran asuntos triviales.
—¿A dónde vas Blu? —preguntó Perla al verlo preparado para salir.
—Iré a ver a Rafi, me dijo que tiene noticias sobre Pedro y Nico —contestó Blu.
—Ok amor, no tardes mucho —finalizó Perla mientras repartía algunas frutas entre los polluelos.
Aprovechando que había salido temprano, Blu decidió darse un baño en un río cercano y luego volar directo a donde estaba Rafael.
—¡Blu, que alegría verte de nuevo! —exclamó Rafael quien estaba fuera de un nido hospedaje haciendo estiramientos.
—Rafael, ¿Qué tal?, ¿Es cierto que la sorpresa está lista? —preguntó Blu muy ansioso de ver lo que, para nosotros, llegaría a ser su nueva casa.
—Más que lista Blu, está esperando a su nueva familia de guacamayos —dijo Rafael contento por su amigo.
—Entonces qué estamos esperando, ¡Vamos! —exclamó Blu.
Blu siguió a Rafael porque este último sabía la ubicación del nuevo nido de nuestro amigo azul. Cuando Blu llegó al lugar no podía creer lo que veían sus ojos. Sin duda alguna Ximena había superado sus expectativas y eso que no había echado un vistazo en el interior. Ambos amigos volaron al rededor del nido, se veía hermoso, pero no encontraban a Ximena.
—Seguramente fue a tomar un descanso —dijo Rafael.
—Sí, seguramente fue a tomar aire... Un trabajo así tuvo que haber sido agotador —comentó Blu.
—Bueno Blu, me gustaría quedarme contigo, pero ya debo irme… Olvidé que hoy tengo que volver a Río —dijo algo apenado.
—Oh vaya, no te preocupes... Más bien, te deseo buen viaje —dijo Blu animando a su amigo.
—Gracias Blu, espero volver aquí pronto —finalizó Rafael mientras se alejaba volando con dirección al nido que lo hospedaba.
Pasaron unos minutos y Blu seguía impresionado con el trabajo. Sin embargo no se percataba que alguien lo observaba a lo lejos.
—"Esto es magnífico, Perla y los niños quedarán muy impresionados" —pensó Blu.
—¡Oye tú! ¿Qué haces husmeando por este lugar? —preguntó un guacamayo grande y fuerte con algo de rudeza.
—Ehhh... Ehh... Yo
—¡Blu, estás aquí! Me alegra verte de nuevo, tu nido está casi listo... Solo me falta unos cuantos detalles exteriores y bienvenido seas tú y tu familia a uno de los mejores nidos de la selva —dijo Ximena al percatarse que Blu ya estaba en el lugar.
—¿Él es Blu? —preguntó aquella ave fuerte que por poco espantaba a Blu del lugar.
—Oh vaya, olvidé presentarlos —dijo Ximena.
En ese instante Ximena llamó a otras 3 aves que se encontraban cerca, eran sus hermanos y todos eran igual de robustos.
—Blu, ellos son mis 4 hermanos, me ayudaron en la construcción de tu nido. Saben cortar, lijar y hacer hoyos —aclaró.
—Vaya y yo pensando que todo el trabajo lo estabas haciendo sola, con razón no me entraba en la cabeza que lo terminaras tan deprisa —dijo Blu.
—Pero qué dices, yo jamás hubiese podido terminar sola Blu —dijo Ximena riéndose un poco.
—Perdona si te espanté amiguito azul, tú salvaste a nuestra hermana y estaremos eternamente agradecidos contigo. Es por eso que cuando ella nos pidió ayuda, accedimos inmediatamente —mencionó uno de los hermanos.
—Así es, quien es amigo de nuestra hermana también es amigo nuestro —dijo otro de los hermanos.
—Mucho gusto, caballeros —les dijo Blu con más tranquilidad.
—¡Listo! Terminé, les dije que ya me faltaba poco —comentó Ximena muy alegre.
—El nido ya está listo y operativo —añadió mientras dirigía su vista hacia Blu.
—Muchas gracias en serio, no saben lo importante que es esto para mí y mi familia, ¡Son la onda chicos! —dijo Blu agradeciendo a Ximena y sus hermanos.
