Adiós Ximena
—Bueno, eso fue todo... El nido ya se puede habitar —dijo Ximena en un tono algo melancólico.
—¿Te encuentras bien? —preguntó Blu al notar cómo había cambiado el semblante de Ximena.
—Me hubiese gustado que mis padres vean el nido, fueron ellos quienes más me apoyaron en esto de la arquitectura —mencionó ella con los ojos un poco llorosos.
—Lo lamento, sé lo que se siente —dijo Blu entendiendo pues nunca conoció a sus padres.
—Sé que ellos estarían orgullosos de tener una hija tan talentosa como tú —añadió.
—Gracias Blu —finalizó Ximena casi susurrando y con una leve sonrisa dibujada.
—Siento interrumpirlos pero ya debemos irnos —dijo uno de los hermanos mirando a Ximena.
—Si no partimos pronto, podríamos tener serias complicaciones en el viaje —añadió.
—No te preocupes, ya estamos por terminar —aclaró Blu amablemente.
El hermano de Ximena asintió y partió en vuelo no sin antes repetirle a su hermana que se apure.
—Bueno Blu, ha sido un gusto conocerte... Espero volvernos a ver algún día —dijo un poco apenada.
—No hay de qué, más bien Gracias por...
En ese instante Blu fue fuertemente abrazado por Ximena y como posiblemente no se verían en mucho tiempo, Blu le correspondió el abrazo.
Cuando Ximena terminó de abrazarlo, su tristeza había desaparecido. Miró por última vez a Blu, le sonrió y batió sus alas en vuelo.
Blu por su parte, aún no podía asimilar todo lo que había pasado... Eran bastantes emociones nuevas en tan poco tiempo. Sin embargo, era algo a lo que se debía acostumbrar.
En eso, Blu empezó a escuchar voces bastante conocidas.
—Vaya Blu, ¿Ese nido es tuyo? —preguntó Nico con asombro.
—Wow, esto está de lu-jo —dijo Pedro con su típico tono hip-hop.
—Hola chicos, qué agradable sorpresa... No sabía que vendrían por aquí —dijo Blu sin entender cómo ambos amigos lo habían encontrado.
—Rafi nos dijo que te encontraríamos aquí, de hecho él viene en camino, su encuentro familiar por el que tenia que ir a Río no era para hoy sino para mañana —aclaró Nico.
—Pobre Rafi, tuvo que volar demás —dijo Blu.
—¡Qué bueno verlos de nuevo muchachos! No saben lo cansado que estoy de tanto volar de aquí para allá —dijo Rafael quien recién acababa de llegar.
—Bueno, ahora que estamos aquí todos reunidos, ¿Me acompañan a darle la noticia a Perla y a los niños? —les preguntó Blu a sus tres amigos.
—No se diga más —dijo Pedro mientras se alzaba en vuelo.
—¡Ahí te sigo hermano! —dijo Nico quien extendía las alas.
Rafael y Blu les siguieron de inmediato a un ritmo más lento. Los 4 amigos volaban sin prisa ni preocupación. La brisa del viento refrescaba sus plumas mientras que el atardecer pintaba a los árboles de manera majestuosa.
