Los Renegados
Mientras tanto... Roberto, quien estaba muy al tanto de Blu y su familia, se percató de que nuestro héroe había salido de su nido y se había llevado su cangurera de objetos humanos consigo. Después de la pelea que tuvo con Perla, su obsesión por ella aumentó tanto al grado de querer eliminar como sea a Blu para quedarse con ella. Es más, Roberto no estaba solo, había convencido a otras aves de ver a Blu como el enemigo. El les decía:
—Blu es el nuevo favorito de Eduardo señores. Él algún día lo hará Jefe de nuestra comunidad por haberse casado con su hija. Si el se vuele Jefe, la vida tal y como la conocemos cambiará. Blu fue una mascota y jamás dejará de serlo. Poco a poco hará que las nuevas generaciones sean como él. Dejaremos de ser aves libres para convertirnos en mascotas y someternos al yugo humano ¡No lo podemos permitir!
Claro, tanto Blu como Eduardo ni ninguna otra ave importante, sabían que Roberto tenía estas tertulias con otras aves de la comunidad. Su único deseo era ver hundido a Blu para poder casarse con Perla a cualquier costo. Por lo tanto, siguió a Blu sigilosamente tal como lo hizo con Rafael. Sin embargo, a diferencia del tucán, nuestro protagonista no se percató de absolutamente nada pues aún no había desarrollado muy bien ese sentido.
Al llegar a la susodicha ubicación Blu se detuvo y se posó en un árbol cercano. No había nada sospechoso en aquel lugar. Roberto al ver que Blu se detuvo, también lo hizo pero guardando una distancia prudencial para seguir inadvertido. Lo único que reinaba ahí era el silencio así que Blu empezó a dudar si la ubicación que le había mandado Ximena era la correcta. De todos modos no se rindió y empezó a gritar.
—¡¿Hola?! ¡¿Hay alguien ahí?!
—¡¿Alguien puede escucharme?!
—¡¿Ximena, estás aquí?!
Segundos después de terminar con aquella última pregunta se abrieron como unas puertas de los árboles. Salieron muchas aves que portaban cosas humanas como cangureras, bolsos, morrales, sombreros, auriculares, teléfonos y otros accesorios humanos. Dentro de todas ellas Blu pudo distinguir a Ximena quien se acercó volando a nuestro héroe.
Roberto al percatarse de lo que pasaba no lo podía creer. Había encontrado a la mítica comunidad de los "Renegados", un grupo de aves que al igual que Blu utilizaban tecnología humana y combinaban su modo de vivir salvaje con el civilizado. Este grupo de aves tenían toda una historia mucho antes de que Blu, Perla, Roberto y toda aquella generación nacieran. Su historia se remontaba muchos años atrás.
Por lo tanto Roberto se alejó mucho más de dónde estaba para que ninguna de aquellas aves lo descubriera.
—Blu, qué bueno que estés aquí. No pensé que vendrías tan pronto —le dijo Ximena mientras lo recibía con un fuerte pero corto abrazo.
—Te subestimé muchacho, pensé que no nos encontrarías. Ximena nos ha hablado mucho de ti —Mencionó un gran guacamayo que portaba un traje militar algo desgastado.
—No entiendo, ¿Quiénes son ustedes? —Preguntó Blu muy intrigado.
—Cierto, esto sin duda debe ser muy raro para ti. Déjame presentarnos, nosotros somos la tribu Tek. Un grupo de aves que fueron excluidas de sus comunidades originarias por llevar un modo de vida distinto al salvaje. Todas las aves que ves aquí convivieron con humanos o aprendieron cosas de ellos que hasta el día de hoy recuerdan o practican. Yo soy Héctor, el líder de la tribu Birtek... Bienvenido a nuestra base.
Blu quedó perplejo al ver tantas aves similares a él. Creyó que apenas habría unas cuantas en el país, pero un conteo rápido le hizo ver que se trataban de al menos 50 y eran de diversas especies.
—Mucho gusto Héctor, soy Blu como...
Blu iba a terminar la oración cuando fue interrumpido
—Azul en inglés, por supuesto querido amigo. No olvides que nosotros también convivimos con humanos —le dijo Héctor.
—Por cierto, entonces ¿Cuál sería tu habilidad especial? Digo, todos aquí tienen algo que los hace especiales. Por ejemplo ahí está Morris, es un experto con los dispositivos móviles... Puede usarlos tal y como un adolescente humano y bueno ya conoces a Ximena, aprendiz de un arquitecto pero y ¿tú? —añadió.
—Bue... Bueno yo...
Blu quería decir que también tenía una habilidad especial en particular pero sabía muy bien que contar marshmallows en su tacita de chocolate no podía contar como una.
A fin de escapar de la situación incómoda, Ximena interrumpió la conversación y habló por su salvador.
—Blu es un héroe como usted capitán Héctor, me salvó a mi y a más de 100 aves de ser vendidas por unos traficantes y recientemente logró derrotar a los taladores que iban a deforestar el bosque —mencionó ella.
—¿Tú derrotaste a los taladores? Pensé que había sido Eduardo —comentó Héctor mirándolo sorprendido.
Blu tomó algo de valor y se sumó a la conversación.
—De hecho el plan de Eduardo era abandonar la zona y buscar un nuevo lugar donde vivir pero yo le dije que debíamos defender lo nuestro. Fue mi familia y sobre todo mi esposa Perla quien me motivó a tomar esta decisión, a pesar de que días antes tuve varios problemas para encajar.
—Admiro tu honestidad Blu, sin duda alguna es muy grato tenerte aquí con nosotros. Solo una cosa más, no vayas a decirle a nadie sobre nosotros. Ni siquiera a tu esposa Perla. Esta comunidad es secreta, ningún ave debe saber que estamos aquí. Es por eso que hacemos invitaciones encriptadas, solo para que aves como nosotros puedan encontrarnos.
A Blu le extrañó mucho el porqué querían mantener su comunidad en secreto pero aceptó tal decisión pues le emocionaba conocer a más aves como él. De hecho, inicialmente se sintió más identificado con esta comunidad que con la de los Spix.
—Entiendo Héctor, nada saldrá de este pico —le dijo Blu.
—Excelente colega, ahora si me disculpas debo seguir con unos ensayos. Ximena muéstrale algo de la base, haz que se sienta como en casa.
Héctor salió volando acompañado de un grupo de aves que tenían un semblante bastante serio. Blu por su parte los vio irse y también vio cómo el resto de aves que estaban ahí volvían a esconderse, su actitud era de estar en alarma todo el tiempo.
—Bueno Blu, ¿Qué quieres que te muestre primero? —le preguntó Ximena amablemente.
—Ahh Ximena claro, bueno lo que tú quieras. Nada en especial —respondió él un poco nervioso.
Roberto quien había escuchado toda la conversación decidió quedarse un tiempo más y ser parte del tour que Ximena le daría a nuestro protagonista.
