Buenas buenas mis queridxs lectorxs!
Aquí estoy una vez más dando acto de presencia con un nuevo cap de mi locurita. En esta ocasión nos enteraremos de varias cosas: Cómo le fue a Serena en su entrevista, quién es el amor platónico de Mina y si Darien tiene o no alguna "novia"… Así que habrá de todo un poco, algunas cosas obvias y predecibles, otras no tanto…!
Antes de invitarlxs a leer, les comento que hoy de nuevo agregaré, en el final del cap, un pequeño fragmento de la letra de la canción que le da título a este fic. Me refiero a "Luna extraña" del dúo Alejandro y María Laura.
Y bueno, sin más preámbulos, lxs dejo leer el CUATRO en paz y, como siempre, les pido que por favor me cuenten cómo les fue…!
Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.
Abajo me despido,
Bell.-
:: Capítulo Cuatro ::
Mina y yo fuimos caminando juntas hacia el consultorio del amigo de Darien que quedaba a pocas calles de la cafetería de Lita. Mientras andábamos las dos estábamos muy calladas. Mi querida mejor amiga, quien se había ofrecido a acompañarme para brindarme su apoyo, estaba colgada de mi brazo y yo miraba hacia el frente, pero notaba cómo ella me observaba de reojo a cada rato.
—Serena… —me llamó preocupada. Ya me parecía raro que aguantara tanto tiempo sin romper el silencio—. Amiga, ¿te sientes bien?
Suspiré afligida antes de responder. —No, Mina, no me siento bien, nada bien. Porque estoy muy nerviosa, estoy muerta de miedo.
—¿Pero por qué?
—Porque se hizo tardísimo y eso es algo malo, muy malo. Siempre llego tarde a todos lados, siempre hago todo mal y me pongo muy nerviosa y tengo miedo de arruinarlo todo y no conseguir el trabajo y…
—No es tan tarde, vamos a llegar a tiempo, no te preocupes. Además no debes tener miedo, tú estás más que capacitada para este trabajo. Tienes experiencia, estudios, buenas referencias, estoy convencida de que lo conseguirás —Mina se esforzaba por darme ánimos.
Pero yo no me sentía segura. —¿Tú crees?
—Por supuesto que sí. Y no entiendo por qué estás así de nerviosa, te he acompañado a otras entrevistas en otras ocasiones y puedo dar fe de que siempre has tenido una actitud muy positiva, segura de ti misma, relajada.
Volví a suspirar. —Es que ahora es diferente, no sólo me preocupa el asunto del trabajo sino que también me importa mucho darle una buena impresión a Darien.
—¿A Darien?
—¡Claro! Porque él me recomendó, entonces tengo que hacerlo bien, perfectamente bien, conseguir este trabajo a como dé lugar y no decepcionarlo, ¿entiendes? Ésta es una excelente oportunidad para demostrarle lo mejor de mí, que soy comprometida, proactiva, capaz de alcanzar mis objetivos, responsable y también…
—Eso debe evaluarlo la persona que te entreviste.
—Lo sé, pero esa persona es el amigo de Darien, entonces todo lo que pase en esta entrevista directa o indirectamente va a repercutir en la impresión que él tiene de mí. Así que tengo que dar lo mejor, tengo que esforzarme y aprovechar esta oportunidad única y lograr que se fije más en mí.
Mina rió. —¿Tanto te gusta tu vecino?
—Sí, demasiado… —sonreí como boba al pensar en él—. Es que es tan amable, simpático, respetuoso…
—Y muy guapo.
—¡Guapísimo! Tiene unos ojitos tan preciosos y su sonrisa… Su sonrisa me derrite.
Mina volvió a reír. —Qué lindo verte así, es tan hermoso estar enamorada.
—Bueno, es algo pronto para hablar de amor, acabo de conocerlo. Pero no puedo negarlo, me gusta mucho y tengo ganas de enamorarme de verdad.
—¿En serio lo dices? ¿Quieres enamorarte de Darien?
—Sí, creo que sí, porque él es… es especial.
—Pero hace un rato dijiste que si no está disponible buscarías otro candidato.
—¿Eso dije? —no recordaba haberlo hecho—. Es que en realidad lo que yo quiero, lo que a mí me gustaría… —no tenía muy claro lo que quería, pero intentaba reflexionar al respecto—. Quiero conocer una persona especial y enamorarme, y me encantaría que esa persona fuera él. Porque desde que lo conocí y comencé a sentirme como me siento me di cuenta de que me cansé de estar sola, que quiero encontrar a alguien que me importe y que se preocupe por mí, que me cuide y me deje cuidarlo, que me consuele cuando esté triste, que me haga reír cuando esté aburrida, que aguante mi mal carácter, que le guste lo que cocine para él, que…
—Que no tenga novia ni esté casado —dijo Mina un tanto desanimada.
—¡Ni me lo recuerdes! No quisiera confirmar que Darien tiene novia, ¡no quiero! Sería muy frustrante tener que desilusionarme tan pronto, no sé si lo soportaría.
Nos detuvimos y busqué mi celular en mi bolso para chequear la dirección del lugar adónde nos dirigíamos. Y efectivamente ya estábamos frente al edificio donde se encontraba el consultorio del amigo de Darien. Así que nos acercamos a la entrada y toqué timbre.
—Te entiendo, amiga —continuó Mina mientras esperábamos—. Es en verdad muy doloroso y difícil de aceptar que el hombre que amas está… —dijo con voz temblorosa.
Yo me asusté al verla tan angustiada de repente. —Hey, ¿qué pasa? No te pongas así —intentaba consolarla—, yo ya estoy bien, ya me siento más tranquila con esto, no te preocupes. Aunque haya hecho tremendo escándalo y sacado conclusiones precipitadas por lo de la llamada todavía no he perdido las esperanzas, porque en realidad no estoy segura de que Darien esté… —y me callé al notar que Mina estaba a punto de llorar. Evidentemente lo que la ponía triste era otro asunto que no tenía nada que ver conmigo—. Oye, ¿de quién estás hablando? ¿Acaso te refieres a… —pero antes de poder terminar de preguntarle, la puerta de entrada se abrió.
Las dos pasamos, tomamos el ascensor y no volvimos a hablar. Y cuando llegamos al piso de los consultorios, nos recibió una mujer mayor. —Buenas tardes —la saludé cordial—, mi nombre es Serena Tsukino, tengo una entrevista con el doctor…
—¿Tú eres la amiga de Darien? —me interrumpió la mujer.
—Sí, soy yo.
—¡Pero si eres un encanto, cariño! —dijo al tomarme de las manos—. Qué bueno que llegaste a tiempo, así podía verte antes de irme. Gusto en conocerte, Serena. Yo soy Luna, la secretaria del doctor. Él me comentó que Darien le había recomendado a alguien para reemplazarme y que le ha hablado muy bien de ti. Y la verdad es que moría de la curiosidad, no veía las horas de conocerte al fin y comprobar lo que Darien dijo.
—¿Qué… ¿Qué fue lo que dijo?
—Que además de ser la candidata ideal para este trabajo, eres muy bonita —dijo guiñándome un ojo—. Y sin dudas no exageró ni un poco —agregó con una risita pícara.
Yo no sabía si sentirme halagada o ponerme más nerviosa. —Gracias…
Luna colgó su bolso de su hombro y siguió hablándome. —Bueno, ya tengo que irme. Pero antes de anunciarte con el doctor te daré algunos consejos, ¿sí? —se acercó a mí y se colgó de mi brazo para hablarme más bajo—. Primero: No permitas que su aspecto te engañe. Él es un muchacho muy reservado, de pocas palabras, sin embargo aunque no lo aparente valora mucho a las personas extrovertidas y desenvueltas. Así que no te contengas y háblale con soltura, no dejes que su seriedad te inhiba.
—De acuerdo —yo iba tomando notas mentales de todo lo que me decía.
—Segundo: Muéstrale tu mejor sonrisa. Con mucha naturalidad y sin exagerar, por supuesto, pero no dejes de sonreír. Si demuestras simpatía y alegría sumarás muchos puntos.
—Bien, sonrisa natural.
—Tercero: No te explayes demasiado al hablar de tu experiencia laboral anterior, más bien enfócate en plantearle tus metas a futuro, tus motivaciones, tus deseos personales, tus sueños.
—Bien, sueños y metas para el futuro.
—Cuarto…
—Luna —una voz masculina nos interrumpió—, ¿todavía estás aquí? Tu horario de trabajo terminó hace más de media hora —era un joven hombre de aspecto muy sobrio y formal, probablemente se trataría del "doctor".
—Es que me retrasé completando unas fichas que me faltaban —se excusó Luna.
—No te preocupes por eso, vete a casa. Sabes que no me gusta que trabajes de más y fuera de tu horario.
Luna puso los ojos en blanco, daba la impresión de que había mucha confianza entre ellos. —Está bien, ya me voy, no te preocupes. Pero antes —se soltó de mi brazo y me empujó para que me acercara a él— te presento a la señorita Serena Tsukino, ella es la amiga de Darien que estábamos esperando.
—Hola, Serena —con una seriedad impoluta, el "doctor" me tendió una mano para saludarme—, gusto en conocerte, yo soy… —y se calló de repente al mirar a Mina, que estaba un poco alejada de nosotros.
—Kunzite, ¿verdad? —yo completé la frase para asegurarme de que se trataba de él.
—Sí —me respondió. Pero no le sacaba los ojos de encima a Mina, lo cual me llamó un poco la atención.
—El gusto es mío —tomé su mano para devolverle el saludo—. Disculpe que haya llegado algo retrasada, lo que pasa es que se me hizo tarde porque… Disculpe, ¿ocurre algo? —los miré alternadamente a los dos intentando comprender qué era lo que pasaba. Y cuando me di cuenta de que Mina estaba roja como un tomate me confundí aún más—. ¿Mina? ¿Qué te pasa, Mina? ¿Te sientes bien?
Ella bajó la mirada. —Yo… yo… Yo me voy —respondió nerviosa.
—¿Qué? ¿Te vas? ¿Por qué te vas? —yo estaba completamente desconcertada.
—Porque tengo… Tengo que… Tengo que regresar, tengo que volver a mi trabajo porque…
—¿Tienes que irte, querida? —le preguntó Luna y Mina asintió—. Entonces salgamos juntas, ¿quieres? Adiós, doctor. Buena suerte, Serena —y se fueron las dos.
—Adiós —dije más confundida.
Y cuando volví a mirar a Kunzite y noté cómo observaba fijamente la puerta por donde habían salido, caí en la cuenta de quién era él en realidad. Y comprendí por qué Mina había tenido esa reacción y decidió huir despavorida.
Kunzite, el amigo de Darien, el "doctor" que estaba a punto de entrevistarme, era nada más y nada menos que el amor platónico de mi mejor amiga. Yo jamás lo había visto antes, pero ahora que lo tenía frente a mí podía comprobar que su aspecto coincidía a la perfección con cómo ella lo describió infinidad de veces.
Después de una tensa e interminable pausa, él me miró sin ninguna particular expresión en su rostro y volvió a hablarme. —Bueno, ven conmigo. Vamos a mi consultorio así podemos conversar tranquilos.
Dio media vuelta y comenzó a caminar. Yo lo seguí y entramos a su consultorio. Nos sentamos junto a un pequeño escritorio y él buscó unos papeles en una carpeta que empezó a leer concentrado, aparentemente se trataba de mi currículum.
De nuevo se generaba un incómodo silencio en el ambiente y yo volvía a ponerme nerviosa. Y al observar a mi alrededor y ver todos los equipos e instrumentos que se encontraban allí, me puse peor.
—Hace tanto que no estoy en un lugar como éste. Desde que dejé de usar los brackets jamás volví a visitar a mi dentista —comenté intentando sonar graciosa para romper el hielo. Pero él me ignoraba por completo—. Por suerte ese dato no lo puse en mi currículum —quise bromear y el "doctor" continuó ignorándome.
Yo comencé a sospechar que en realidad ni siquiera me estaba escuchando, así que me arriesgué a decir alguna tontería para comprobarlo. —Tampoco mencioné una anécdota muy graciosa de aquella época. Un día estaba tan apurada que no me lavé los dientes después de comer, sólo me enjuagué con un poco de agua y pensaba que había sido suficiente para limpiar los brackets. Después me reuní con mis amigas, estuve con ellas durante horas y ninguna me dijo nada. Pero cuando regresé a mi casa y me vi en el espejo —me reía a carcajadas al recordar—, ¡ay, fue tan vergonzoso! Tenía… Tenía una horrible sonrisa de papa, ¿puede creerlo, doctor? ¡No lo sentía ni lo había notado! Ese día había comido una papa asada, ¿entiende? Por eso tenía sonrisa de papa, ¿se da cuenta? —dejé de reír al ver que seguía ignorándome—. No me está escuchando, no oye ni una sola palabra de lo que le digo, ¿verdad? —dije molesta—. ¿Verdad que no me oye, doctor? ¡Doctor!
Él no despegó la vista de la carpeta ni por un segundo. —Dime algo, Serena —se dignó a decirme algo al fin.
—¿Sí?
—¿Tú eres una persona impulsiva?
—¿Perdón?
Tras una nueva pausa, finalmente me miró. —Me refiero a que si te consideras una persona capaz de dejar de escuchar el torturante ruido de su mente, de sus miedos, de sus interrupciones para darse permiso a sentir en lugar de pensar y actuar en consecuencia. ¿Es eso posible? ¿Alguna vez has dejado de lado tu estructurada y fría forma de ser para comportarte y mostrarte tal cual eres, dejándote llevar por lo que sientes y deseas?
¿De qué rayos me estaba hablando? ¿Por qué no me hacía preguntas típicas como "qué experiencia tienes en el área" o "por qué quieres trabajar aquí" o "cuánto dinero esperas ganar" o ese tipo de cosas?
Como fuera, algo tenía que responderle, y debía hacerlo de la manera más airosa e inteligente que me fuera posible. Así que lo pensé bien antes de volver a hablar. —Bueno, en primer lugar no me considero una persona estructurada y fría, al contrario, nunca tuve mayores dificultades para mostrarme tal cual soy. Pero por otro lado, creo que éste no es un asunto demasiado relevante como para que usted deduzca si soy o no lo suficientemente idónea para este trabajo, ¿no le parece? —intenté sonar seria pero no agresiva, demostrar un buen control de mis emociones, lo cual consideraba un fuerte punto a evaluar en una entrevista laboral.
A Kunzite pareció no conformarle del todo mi respuesta, pero igualmente la aceptó. —Tienes razón, olvida lo que dije y vayamos al grano, hablemos de trabajo —y regresó por última vez su atención a los papeles.
Por esos breves segundos lo observé y examiné con mayor detenimiento, y recién ahí me percaté de cierto detalle que había pasado por alto, pero que me resultó lo suficientemente útil como para tener una idea mucho más clara sobre lo que acababa de decirme. Y por ende para comprender también lo que le pasaba a Mina. Pero no comenté nada al respecto y esperé en silencio a que volviera a hablarme.
Kunzite se acomodó en su asiento y retomó sus palabras. —Bien, la situación es más o menos la siguiente: Luna, a quien acabas de conocer, ha sido mi secretaria desde que me gradué y empecé a trabajar aquí. Y antes de eso también fue la secretaria de mi padre. Pero ahora está a punto de retirarse, por lo tanto tú serás la persona que va reemplazarla. Entonces tus principales tareas serán, entre otras cosas, recibir y atender a los pacientes, cargar sus datos en el sistema, autorizar las órdenes, etcétera. Durante algunas semanas Luna se encargará de explicarte y despejar todas tus dudas, así que no te preocupes por eso. Lo que sí me parece sumamente importante es saber cuál es tu disponibilidad de tiempo en este momento, porque voy a serte franco, necesito que empieces a trabajar lo antes posible. Si es el próximo lunes, mejor.
Yo parpadeé varias veces. Y me esforzaba por procesar todo lo que me estaba diciendo. —Disculpe que lo interrumpa, doctor, ¿lo que usted me está queriendo decir es que…
—Por favor, no me trates de usted.
—Lo siento. Lo que trato de preguntarte es… ¿Ya estoy contratada? ¿Quieres que empiece a trabajar lo antes posible?
—Sí.
—Pero ¿cómo es que… ¿Si no me conoces ni me has hecho ninguna pregunta? Yo creí que hoy tendríamos una entrevista y que…
—No necesito entrevistarte ni preguntarte nada —aseguró—, ya lo decidí.
—Pero…
—Mira, yo confío plenamente en el criterio de Darien —explicó— y estoy convencido de que si él te ha recomendado es porque sabe que eres la más indicada para este trabajo. Además, no voy a mentirte, considero que tienes muy buenos antecedentes y excelentes referencias. Por lo tanto no necesito saber nada más, sólo pedirte que me digas si aceptas o no trabajar para mí.
Casi pego un salto de la silla al comprender por fin lo que estaba ocurriendo. ¡Estaba contratada! ¡Había conseguido el trabajo! —Por supuesto, claro que acepto, ¡muchas gracias! —dije colmada de entusiasmo y felicidad y sonriendo de oreja a oreja.
—Perfecto —dijo él y para mi sorpresa esbozó una leve sonrisa al oír mi respuesta.
Continuamos conversando un poco más. Kunzite me explicó que en principio me contrataría por un período de prueba de tres meses y que llegado el momento de renovar dicho contrato volveríamos a discutir lo que hiciera falta. Describió los horarios, especificó la remuneración, que era apenas un poco más de la mitad de lo que ganaba en mi empleo anterior, y me aclaró algunos asuntos más.
Y yo estaba feliz, profundamente feliz. Por fin mi vida volvía a ordenarse y recuperar el rumbo y la estabilidad que había perdido. No podía sentirme mejor.
.
.
.
Momentos más tarde, cuando ya me había ido del consultorio, caminaba por la calle sin rumbo. Me sentía tan bien, tan contenta, y quería llamar a todo el mundo para contarle la maravillosa noticia de mi nuevo trabajo. A Darien para agradecerle, a mis padres, a las chicas. Pero al pensar en ellas me acordé de Mina y de la incómoda situación que se generó cuando nos encontramos con Kunzite. Así que inmediatamente intenté llamarla, necesitaba saber cómo estaba, cómo se sentía.
Insistí varias veces pero no me atendió. Entonces decidí regresar a la cafetería de Lita con la esperanza de encontrarla allí mientras trataba de llamarla hasta que por fortuna ella sí me atendió. —Amiga, por fin, ¿sabes algo de Mina? —dije nerviosa—. Estoy muy preocupada, la llamo una y otra vez pero no me atiende. Y quiero saber cómo está, porque no te imaginas lo que pasó. Parece que el amigo de Darien es…
—Ya lo sé, Mina me contó.
—¿Mina te lo dijo? ¿Hablaste con ella? ¿La viste?
—Estoy con ella ahora, regresó al negocio y…
—¿Regresó? ¿Están las dos ahí? Yo estoy en camino, ¡llegaré enseguida! —y aceleré mis pasos.
—No, no estamos en la cafetería, vinimos a su departamento —dijo Lita—. No se sentía muy bien y yo la acompañé. Estuvimos hablando bastante, me contó todo lo que pasó y ahora se está dando una ducha, ya está más tranquila.
—¿Qué te contó? —pregunté desesperada.
—Que es casado.
—Entonces es cierto… —dije con pesar, aún me costaba aceptar que esto estaba pasando.
—¿Tú tampoco lo sabías?
—No, no tenía idea.
—¿Y cómo te enteraste?
—Lo vi con mis propios ojos —expliqué—, tiene una enorme alianza dorada en el dedo anular de su mano izquierda, ¡cualquiera se daría cuenta! —ése era el detalle del cual me había percatado durante nuestro encuentro.
—Yo jamás lo noté —dijo Lita—. Como siempre es Mina quien lo atiende en la cafetería y yo sólo lo he visto de lejos, nunca me fijé en eso, jamás me di cuenta. Además ella tampoco lo mencionó.
—¿Por qué no nos dijo nada? ¿Por qué no confió en nosotras?
—Quizás porque nunca tomamos demasiado en serio sus sentimientos, como ella siempre ha sido tan enamoradiza y nosotras tan odiosas…
—Quiero verla, quiero hablar con ella, quiero estar a su lado y abrazarla y escucharla y pedirle perdón por ser tan egoísta, por ser la peor amiga de la tierra, por…
—No, no vengas, Serena. Esperemos un poco, dejémosla sola por ahora. Tratándose de ella, pienso que en estos momentos no va a querer hablar con nadie. Démosle un poco de tiempo y privacidad.
—Pero no es justo —me quejé—, tú estás ahí con ella y yo también quiero estar.
—Me iré enseguida, ella me pidió que me fuera. Así que respetémosla, ¿sí? Durante el fin de semana intentaremos volver a hablar con ella, ¿de acuerdo?
—Está bien —acepté resignada—. Dile que la llamé, que la quiero mucho y que es mi mejor amiga en el mundo entero.
—Le diré.
—Ah, y dile también que conseguí el empleo.
—¿En serio? Felicidades, Serena. Es una excelente noticia, le alegrará mucho saberlo.
—Bueno, hablamos más tarde entonces. Adiós, Lita.
—Adiós, Serena.
—A ti también te quiero mucho, ¿sabes?
Lita rió. —Lo sé, yo también te quiero. Adiós.
Después de cortar la llamada, me quedé inmóvil en medio de la acera por un buen rato reflexionando sobre todo lo que había pasado ese día. Pensaba en Mina y al percatarme de cuánto estaría sufriendo por su amor no correspondido me sentí la peor amiga, la persona más horrible por no haberme dado cuenta antes de lo que ocurría.
También pensé en Darien y en mi temor de que él estuviera con alguien más. Y me preguntaba ¿qué haría si lo confirmara? ¿Yo era realmente fuerte como para soportarlo? ¿O era tan obstinada como Mina como para continuar amándolo en silencio durante tanto tiempo? ¿O estaría dispuesta a renunciar a él para seguir con mi vida y buscar el amor en otra persona?
Antes de volverme loca con todas estas cosas que se me venían a la cabeza, decidí ir a visitar a mis padres para compartir con ellos la noticia de mi trabajo, relajarme un poco, despejar mi mente y olvidarme de todo por unas horas.
Así que tomé el primer taxi que pasó y hacia allá fui.
.
.
.
Recién regresé a mi casa por la noche, después de compartir una agradable y amena cena con mis padres. Ya se había hecho algo tarde y me sentía bastante exhausta, no veía las horas de llegar a mi departamento, ponerme mi amado pijama y echarme a ver televisión. Aún estaba algo movilizada por todo lo que había pasado ese día y necesitaba descansar.
Una vez que llegué a mi edificio, subí las escaleras y antes de atravesar el pasillo me detuve de repente al reconocer a Darien, que estaba frente a mi departamento golpeando a mi puerta. No tengo idea de por qué lo hice, pero apenas lo vi me sentí tan nerviosa y asustada que lo único que atiné a hacer fue regresar enseguida a las escaleras para esconderme y evitar que me viera. Y desde ahí empecé a espiarlo.
Él insistía una y otra vez llamando a mi puerta y parecía estar protestando en voz baja, quizás porque nadie lo atendía.
Y yo me preguntaba ¿qué estaría haciendo ahí? ¿Para qué me buscaría? ¿Tal vez se habría enterado de cómo me fue en la entrevista y quería hablar conmigo al respecto? ¿O quizás querría disculparse por estar tan desaparecido desde hacía más de una semana?
Sin saber lo que pasaba y mucho menos entender por qué me sentía tan ansiosa y temerosa de que me viera, simplemente seguí espiándolo en silencio.
Después de golpear una vez más, él buscó su teléfono -¿estaría por llamarme?- Pero antes de marcar, su celular comenzó a sonar y atendió de inmediato. Yo agudicé aún más mis oídos para tratar de escuchar lo que decía. Y lo único que llegué a oír fue algo como "Lo siento, esta noche no puedo. Ya es tarde y estoy muy cansado."
Yo me seguía preguntando ¿sería su novia? ¿O un amigo? ¿O su madre? ¿Y por qué estaba golpeando a mi puerta si estaba tan cansado? ¿Tantas ganas tendría de volver a verme? No, eso era improbable, pero para algo me estaría buscando. ¿Qué rayos estaba pasando? ¡Esta situación me ponía cada vez más nerviosa!
Luego de despedirse de quien fuera con que estuviera hablando y cortar la llamada, volvió a golpear a mi puerta. Y después de esperar por unos segundos, finalmente marcó un número en su teléfono. ¿Estaría por a llamarme a mí? Si así era, definitivamente estaba buscándome, ¡a mí! Y al caer en la cuenta de lo que estaba pasando me emocioné tanto que quise gritar, pero me tapé la boca con las manos a tiempo, aunque no dejaba de dar saltitos por la inmensa alegría que sentía.
Tal y como lo deduje, mi teléfono empezó a sonar, y mis nervios se dispararon de tal forma que por más que me apresurara a buscarlo en mi bolso para silenciarlo y evitar ser descubierta, demoré mucho tiempo en hacerlo.
Cuando logré encontrarlo y pude confirmar que efectivamente era él quien llamaba, ya era demasiado tarde. Darien estaba frente a mí con su celular en la mano. —¿Serena? ¿Qué haces aquí? —me preguntó al verme.
Muerta de vergüenza alcé la vista y cuando me percaté de que estaba esforzándose por contener la risa, me sentí peor. ¡Quería morirme, que me tragara la tierra!
¿Me habría visto saltar como idiota? ¿Se habría dado cuenta de que lo estaba espiando? Como fuera, tenía que inventar alguna excusa para disimular lo que estaba haciendo, y tenía que hacerlo rápido. —Es que… lo que pasa es que… —no se me ocurría nada—. Es que me duelen mucho los pies —¡qué brillante idea!—. Estos zapatos me están matando —dije con exageración al quitármelos—, los tuve puestos todo el día y no paré de hacer cientos de cosas y andar por todos lados, parece que me he desacostumbrado —expliqué mientras reía como una tonta.
—¿Quieres que te ayude?
—No, gracias, no es necesario —y antes de pasar más vergüenza, empecé a caminar apurada para cruzar el pasillo y él me siguió—. ¿Tú cómo estás? —pregunté con naturalidad—. ¿También acabas de llegar o estás de salida?
—Llegué hace un momento, y estaba buscándote.
—¿A mí? —me hice olímpicamente la sorprendida—. ¿Y para qué?
—Para hablar contigo.
—¿Conmigo?
—Sí, quiero hablar contigo de algo muy importante.
—¿Y se puede saber sobre qué quieres hablar?
—Primero dime si aceptarías tomar una copa conmigo y después te diré de qué se trata —me dijo con una sugestiva sonrisa.
—¿Una copa? ¿Ahora? —yo me hacía aún más la desentendida, pero juro que por dentro estaba gritando eufórica. Él asintió agrandando su sonrisa y yo sentí que me derretía—. Bueno, no sé… —dije simulando que dudaba, aunque era obvio que aceptaría. Pero sabía que tenía que hacerme rogar al menos un poco, sobre todo por cuánto me hizo suplicarle la vez que fui yo quien lo invitó a tomar un café—. No lo sé, ya es bastante tarde y estoy cansada y…
—Sí, sé que es algo tarde y yo también estoy cansado, pero en verdad necesito hablar contigo.
—Pero…
—Mira, compré esto especialmente para ti —y me enseñó una barra de chocolate que sacó del bolsillo de su saco.
—¿Chocolate? —no podía creerlo, era el mismo que me regaló el día que nos conocimos—. ¿Compraste ese chocolate para mí?
—Sí, lo compré para ti, así me aseguraba de que te convencería —respondió al entregármelo. Yo lo recibí con una enorme sonrisa en la cara, ya no podía disimular más lo feliz que me sentía con lo que estaba pasando—. ¿Y bien? ¿Qué dices? ¿Aceptarás mi invitación? —insistió—. Vamos, te dije que la próxima vez que nos reuniéramos invitaría yo y quiero cumplir con mi palabra.
Yo reí ante su insistencia y decidí dejar de hacerme la dura. Sin dudas este chico me tenía rendida a sus pies. —Está bien, acepto —asentí contenta.
—¡Genial! —exclamó él y se encaminó apurado hacia su departamento.
Yo lo seguí, esperé a que abriera la puerta y entramos juntos. Después de cerrar, Darien se acercó a un pequeño armario que había cerca para buscar algo y cuando regresó me entregó un par de pantuflas. —Toma, para que descanses un poco los pies y estés más cómoda —¿era posible que se comportara tan lindo y amable? Por dios, este hombre me tenía cada vez más fascinada.
—Muchas gracias —dije embobada al recibir las pantuflas.
—Adelante, toma asiento. Yo iré a buscar algo para beber.
Me adentré en la sala, dejé mis cosas en una silla y me senté en el sofá. Mientras lo esperaba me puse a observar todo a mi alrededor, era un departamento exactamente igual al mío sólo que con muy pocos muebles y las paredes peladas, lo cual me llamó la atención. No había ningún atisbo de color, decoración ni nada por el estilo. ¿Sería porque hacía muy poco que se había mudado y todavía no se ocupaba de hacerlo? ¿O quizás estaría demasiado atareado con su trabajo y pasaba poco tiempo aquí? Tal vez era eso, lo cual también explicaría por qué no lo veía casi nunca por el edificio.
Darien no demoró en regresar. Se sentó a mi lado y comenzó a destapar una botella de vino. —Me imagino que te llama la atención lo desolada y sobria que se ve mi sala comparada con la tuya.
—Bueno, tal vez un poco.
—Es que soy algo descuidado con esas cosas. Lo único que me preocupa es tener lo mínimo indispensable, lo más básico y funcional para un solitario como yo que pasa muy poco tiempo en su casa —dijo riendo mientras servía el vino en dos copas.
—No tiene nada de malo que así sea, algunas personas priorizan más las necesidades y el confort que lo decorativo.
—Pero yo soy demasiado extremista. Mi departamento es el lugar más aburrido y frío que he visto en mi vida, ni cortinas tiene. Y los pocos muebles que traje ocupan muy poco espacio.
—Bueno, acabas de mudarte, siempre lleva algo de tiempo adaptarse a un nuevo lugar y apropiarse de los espacios, darle el toque personal de cada uno.
—Puede ser, pero ya he vivido en otros sitios y no hay caso. Eso sí, lo que es fundamental para mí es el equipo de sonido. Eso es lo único que me importa que sea de primerísima calidad, todo lo demás queda en segundo plano.
—¿Te gusta escuchar música?
—Sí, me gusta mucho —respondió mirándome fijamente a los ojos y me entregó una copa.
Yo me sentí algo inquieta por su intensa mirada, me tomó totalmente desprevenida y tuve que agarrar la copa con las dos manos para evitar arrojarla al suelo por los nervios. —Bueno, ¿y sobre qué querías hablar conmigo?
—Bien, en primer lugar quiero felicitarte por tu nuevo trabajo —dijo tomando su copa.
—¿Cómo te enteraste? Quería ser yo quien te diera la noticia.
—Hablé con Kun hace un rato y me contó todo.
Por suerte, me empecé a relajar un poco al hablar de esto. Y me alegraba mucho que Darien se interesara en mí y quisiera compartir conmigo la excelente noticia de mi nuevo empleo. —Fue una verdadera sorpresa para mí —comenté entusiasmada—, Kunzite ya tenía decidido contratarme antes de conocerme, no me lo esperaba.
—Pero me imagino que estarás contenta, ¿o no?
—¡Claro que sí! ¡Estoy feliz! Y todo gracias a ti.
Darien rió con timidez, era tan adorable… —Yo no hice nada, sólo los puse en contacto y por fortuna todo salió bien para los dos, así que brindemos por eso —y alzó su copa para invitarme a brindar.
—Estaba muy nerviosa, ¿sabes? —continué relatando después de beber—. Temía tanto darle una mala impresión o hacer algún papelón. ¡Y eso que ya había ido a cientos de entrevistas antes! Pero la verdad es que Kunzite me recibió y me trató muy bien, me hizo sentir muy cómoda. Luna también.
—¿Conociste a Luna? ¿Viste lo que es esa mujer? No puede ser más adorable.
—¡Sí, muy adorable! Me dio un montón de consejos, me trató con mucha familiaridad y soltura. Sinceramente no me esperaba que todo saliera tan bien. Estoy muy contenta.
—Me alegra mucho que así sea, felicidades —y chocamos otra vez nuestras copas—. Bueno, el otro asunto que quería comentarte también tiene que ver con Kun.
—Dime —al ya haber mencionado el asunto de mi trabajo, que era lo único sobre lo que se me había ocurrido que Darien quería conversar conmigo, me sorprendió que volviera a hablar de Kunzite. Y pensé que tal vez podría aprovechar esta oportunidad para saber algo más de él, hacía cuánto estaba casado, si tenía hijos, cómo se llevaba con su esposa, todo lo que pudiera averiguar.
—A ver, ¿por dónde empiezo? —Darien se tomó unos minutos antes de empezar a hablar sobre lo que parecía ser un tema importante, por no decir delicado—. Kunzite es… ¿Cómo decirlo? Es un sujeto muy particular —hacía largas pausas entre frase y frase y yo comenzaba a desesperarme, la curiosidad me estaba matando—. Él es introvertido, tímido, callado, muy abnegado a su trabajo. Y no socializa demasiado. Creo que yo soy su único amigo —¿de qué estaba hablando? ¿Por qué me decía todas estas cosas? Cada vez entendía menos—. Pero resulta ser —continuó— que últimamente se ha estado fijando en alguien, una chica que trabaja en una cafetería que queda cerca de su consultorio y él visita con cierta frecuencia.
—¡Oh, por dios! ¡¿Mina?! —dije sobresaltada al comprender al fin lo que me estaba queriendo decir.
Darien asintió con una alegre sonrisa. —La misma.
—No puede ser…
—Yo tampoco podía creerlo cuando me dijo que hoy se apareció contigo en su consultorio, el mundo es muy pequeño.
—Le gusta Mina —tenía mi cabeza hecha un lío, no podía creer lo que estaba escuchando. ¿A Kunzite le gustaba Mina? ¿Y se lo había confesado a Darien? ¿Y Darien me lo estaba diciendo a mí con tanta soltura como si se tratara de un hecho completamente inofensivo? ¿Acaso no se daba cuenta de lo grave de esta situación? ¿Cómo podía ser tan descarado de soltarme semejante bomba como si nada? ¿Cómo se atrevía a decirme que un hombre casado estaba interesado en mi mejor amiga, la chica más honesta y correcta que existía en el mundo entero?
Esto estaba mal, muy mal. Darien me estaba demostrando que no era tan perfecto como me lo imaginaba y al caer en la cuenta de tan espantosa realidad comenzaba a sentirme muy enojada, desesperada, ¡furiosa!
—Yo siempre lo he animado para que se atreviera a hablarle o a invitarla a salir o lo que sea para acercarse a ella —dijo Darien y yo lo miré horrorizada—. Pero jamás me ha hecho el menor caso, porque está convencido de que le cae mal, que no tiene interés en él. Dice que ella sólo se limita a tomar su orden y nada más, pero que con el resto de los clientes es muy simpática y alegre.
—Sí, eso es verdad —me esforzaba por disimular lo irritada que estaba y comportarme lo más centrada y calmada que me fuera posible, evitar estallar de rabia—. Pero no lo hace porque le caiga mal ni nada de eso, sino porque se muere de vergüenza, porque a ella también le gusta —y me arrepentí de haberlo mencionado.
Darien me miró con ojos enormes. —¡¿Qué?! ¿En serio lo dices? ¿A Mina le gusta Kun? ¡Esto es increíble, Serena! —y sonrió de oreja a oreja mientras dejaba la copa sobre la mesita—. ¿Los dos se gustan y ninguno lo sabe? ¿Acaso son niños de primaria? —se mostraba en verdad contento y entusiasmado, lo cual me enfurecía todavía más—. Bueno, con más razón entonces tenemos que hacer algo para ayudarlos.
—¡¿Nosotros?! —yo también dejé mi copa, antes de que me dieran ganas de arrojársela por la cabeza.
—Sí, nosotros. Porque somos sus amigos, es lo que nos corresponde, más ahora que sabemos lo que en verdad está sucediendo. Por eso quería hablar contigo, para que pensemos entre los dos qué podemos hacer para darles un empujón y lograr que se acerquen un poco, ¿qué te parece?
—Bueno, creo que eso también es cosa de niños de primaria —dije cruzándome de brazos.
—Puede ser, pero es por una buena causa.
—No lo sé, no me parece correcto que nos entrometamos demasiado, es un asunto muy delicado.
—¿Delicado? ¿Qué tiene de delicado? Son dos personas que se gustan pero no se atreven a demostrarlo, eso es todo, no es algo tan terrible.
¿Cómo se atrevía a decir semejante cosa? ¡Claro que era terrible, era espantoso! Y él claramente era una persona muy desagradable, tomándose a la ligera algo tan serio, promoviendo el adulterio, involucrando a mi mejor amiga. No podía permitir que esto siguiera así, debía detenerlo inmediatamente.
—No es sólo que Mina tenga vergüenza o miedo de acercarse a Kunzite —dije enojada—. En realidad ella no es así, al contrario, es muy extrovertida y sociable. Pero también es una chica con principios muy firmes y hay ciertas cosas que no las puede pasar por alto por más interesada que esté en él.
—¿A qué cosas te refieres?
¿En serio me lo preguntaba? ¿O me estaba tomando el pelo? ¿Podía ser tan insensible?
—A su situación —respondí segura.
—¿Su situación? ¿Qué situación? —volvió a preguntar. Y yo estaba cada vez más exasperada—. ¿Te refieres a su edad? Porque puede que aparente ser mayor, pero en realidad tiene 27 años, no es tanta la diferencia de edad.
—No, Darien, no es por la diferencia de edad —me estaba sacando de quicio.
—¿Entonces qué es?
—Su situación, su estado civil —dije más enojada y él me miró completamente descolocado—. Vamos, sabes muy bien a qué me refiero.
—No, no tengo idea de lo que me estás diciendo.
—¡Que es casado, Darien!
—¡¿Qué?!
Estaba tan alterada que me levanté del sofá casi pegando un salto y empecé a caminar nerviosa por toda la sala. —Kunzite es un hombre casado, Darien, ése no es un dato menor. Y no me parece correcto que se involucre con Mina, ella no es esa clase de chicas.
—Pero Serena… —él también se puso de pie y quiso acercarse a mí.
—Entiendo perfectamente que seas de mente abierta y no le veas nada de malo al querer incentivar ese tipo de relaciones, pero yo no lo puedo aceptar —dije retrocediendo unos pasos, no quería tenerlo cerca—. En ese sentido pienso igual que Mina, nosotras somos chicas con valores y principios muy sólidos, pueden llamarnos anticuadas y conservadoras, pero no aceptamos este tipo de cosas, porque…
Me callé al ver que Darien comenzaba a reírse. —No puedo… —regresó al sofá muerto de risa—. ¡No puedo creerlo!
Ahora la descolocada era yo. —¿Qué es tan gracioso?
Después de reír a carcajadas por unos instantes, me miró con una divertida expresión. ¿Qué rayos le resultaba tan gracioso de esta nefasta situación? —¿De dónde sacaste que Kun es casado? ¡Eso no es cierto!
¡Encima se atrevía a negarlo! —¿Cómo que no? ¡Tiene un anillo enorme, hoy lo vi con mis propios ojos!
Darien echaba a reír de nuevo. —Pero no está casado.
—¿Entonces es viudo? ¿Separado? —pregunté impaciente y me senté a su lado—. Rayos, Darien, deja de reírte y explícame lo que está pasando.
Poco a poco volvía a calmarse. —No está casado, jamás lo estuvo. Ese anillo que lleva puesto era de su padre.
—¿De su padre?
—Sí, lo usa desde que murió, hace un par años. Y yo le he dicho cientos de veces que deje de usarlo o se lo cambie de mano para que no se preste a confusión, pero es tan obstinado, nunca me escucha.
—Entonces, ¿todo fue una confusión? ¿Mina ha estado sufriendo todo este tiempo por una tonta confusión? —me llevé las manos a la cabeza al darme cuenta del horrible malentendido que acababa de descubrir. Y me sentía completamente avergonzada y decepcionada de mí misma por haber pensado esas cosas tan espantosas de Darien—. Ay, dios mío, Mina es una cabeza hueca —"Mira quién habla" pensé para mis adentros—, sin dudas es mi mejor amiga.
—Bueno, ahora que ya todo se aclaró, ¿vas a ayudarme a ayudarlos o no?
Volteé a verlo y traté de transmitirle con la mirada que me disculpaba por haber pensado tan mal de él, aunque quizás ni se debió haber dado cuenta de todo lo que se me cruzó por la cabeza en cuestión de minutos. —De acuerdo, te ayudaré —dije más tranquila. Él suspiró aliviado y se recostó contra el respaldo del sofá—. ¿Ya pensaste en algo?
—Aún no, pero creo que lo mejor es que seamos lo más cautelosos que podamos. No sé cómo será Mina, pero Kun es muy especial, no hay que presionarlo demasiado.
—Está bien. Hablaré con Lita, quizás ella pueda darme alguna idea —también solté un pesado suspiro—. No puedo creerlo, no está casado…
Darien me miró con una simpática sonrisa. —Me has hecho reír mucho, Serena, ¡estabas en verdad furiosa! —ambos reímos—. Veo que tienes un carácter muy fuerte.
—Lo tengo —admití resignada.
Nos quedamos callados por unos instantes. Darien bostezó largamente y cuando volví a mirarlo noté que tenía los ojos cerrados. Entonces me dediqué a examinarlo entero. Su rostro se veía tan tranquilo, su respiración se hacía cada vez más profunda y parecía que en cualquier momento se quedaría dormido.
Al verlo de esta forma sentí una extraña presión en mi pecho, como si una intensa emoción que no lograba identificar con claridad me inundara por completo. Recorría cada una de sus facciones con los ojos, observaba detalladamente sus párpados, sus pómulos, su nariz, sus labios. Era tan hermoso y perfecto que sentí un inmenso deseo de acercarme más a él para poder tocarlo, acariciarlo. Temía tanto perder el control y actuar impulsivamente…
Pero logré reponerme a tiempo y tosí un par de veces para hacer un poco de ruido y captar su atención antes de que se durmiera. Él abrió los ojos y me miró. —¿Estás muy cansado? —le pregunté.
Darien se frotó la cara con las manos. —Sí, lo siento, estoy exhausto. Los viernes siempre termino así.
—Entonces mejor me voy y te dejo descansar —me puse de pie y busqué mis cosas en la silla.
Él también se levantó. —¿Ya te vas? Si quieres puedes quedarte un rato más, no me molesta.
—Es que yo también estoy muy cansada y ya es bastante tarde, así que prefiero irme.
—Está bien, te acompaño.
Fuimos juntos hasta la entrada. Yo me quité las pantuflas para ponerme mis zapatos y Darien abrió la puerta.
Yo volví a mirarlo antes de irme. Y al verlo sonreír otra vez con esa ternura y calidez que provocaba que me derritiera por dentro, supe que necesitaba confirmar mis sospechas, que tenía que hacerlo antes de que mis sentimientos se hicieran incontenibles, antes de que llegara a enamorarme de verdad.
Así que reuní valor, inspiré hondo y me atreví a decírselo. —Darien, ¿puedo hacerte una pregunta personal? —él asintió serio—. ¿Tú… tienes… novia…? —pregunté muerta de miedo, rogando y suplicando desde el fondo de mi corazón que me dijera que no.
Darien demoró en responder y su expresión era muy diferente a la de momentos antes. Probablemente no le habría caído bien que fuera tan entrometida y directa para preguntarle algo como esto. Pero ya no me importaba más nada, yo sólo quería saber la verdad. —No precisamente —dijo tras una larga pausa—. Empecé a salir con alguien hace poco, pero no es nada serio. ¿Por qué lo preguntas?
Era más que obvio por qué se lo preguntaba, pero o no se daba cuenta o se hacía el distraído. Como fuera, yo aún no estaba dispuesta a reconocérselo, mucho menos ahora que acababa de confirmar que él estaba con alguien más y mis ilusiones de venían a pique. —Por nada, sólo tenía curiosidad —dije con una fingida sonrisa—. Bueno, me voy —atravesé el pasillo lo más rápido que pude hasta llegar a mi puerta.
Pero antes de entrar a mi departamento, volteé a verlo una vez más. Él me miraba en silencio y yo me moría por verlo sonreír de nuevo, pero no lo hizo. Y aunque era consciente de que en ese preciso instante yo me rompía por dentro y mi corazón se estremecía de dolor, al mismo tiempo también podía reconocer una gratitud y una alegría tan inmensas que compensaban cualquier malestar. Porque a pesar de haber tenido que desilusionarme tan pronto, sabía que conocerlo había sido lo mejor que me pasó en mucho tiempo. Porque en tan sólo unos pocos días había sentido tantas cosas tan increíbles y hermosas como hacía mucho no me pasaba, y eso definitivamente era algo muy valioso para mí.
Y estaba emocionada, movilizada hasta los huesos, pero no quería que lo notara. Así que volví a inspirar profundo, contuve mis lágrimas con un esfuerzo sobrehumano y le regalé mi mejor sonrisa. —Gracias, Darien… —le dije con total sinceridad—. Muchas gracias.
Entré a mi departamento y sin mirar atrás, cerré mi puerta.
.
"Luna extraña…
Te acercas un poco más…
Por primera vez te sonrojas
y tiemblas al caminar…"
.
Siii! Ya todo se aclaró! Mina quiere a Kunzite. Kunzite quiere a Mina. Serena quiere a Darien. Y Darien quiere… parece que quiere a otra… :'(
Bueno, mientras esquivo sus tomatazos me limito a responder sus rws:
-yssareyes48: las reinas del drama hoy tuvieron más motivos para llorar… para Mina no fue tan terrible por suerte, pero para Serena sí fue un poco difícil… habrá que esperar cómo decide seguir relacionándose con su vecino después de esto…
-kaguya: hoy también tuvimos momentos graciosos, aunque otros no tanto… confirmamos lo de Darien, esperemos que Serena no se desanime demasiado…
-C-ELF: como ya te dije en fb, muchas gracias por no olvidarme! esta vez tu sexy dios griego no está sufriendo, sino que le ha tocado a Serena… y efectivamente el chico misterioso de Mina era el amigo de Darien, esperemos que a ellos les vaya mejor!
-romi: Darien es un sol, pero está ocupado… Serena se ha desilusionado, pero todavía tenemos que esperar su reacción…
-Brujitadcc: nuestro dulce de leche nos salió con una 'pretendienta'… pero por otro lado lo tenemos a nuestro adorado Kunzite! era bastante obvio que se trataría de él, pero yo estoy muy entusiasmada con sacarme las ganas de emparejarlo con Mina… y más adelante veremos si pasa algo con Lita…
-Marisol: hoy supimos que lamentablemente las sospechas de Serena eran ciertas… pero todavía nos falta esperar cómo va a reaccionar, si se rendirá con él o no…
-Miriam Ortiz: cómo estuvieron de mezclados tus sentimientos hoy? los míos se revolucionaron muchísimo al escribir este cap! jaja!
-leidy flourite: amiguísima mía! para desgracia de nuestra "heroína" el papacito rico tiene a alguien más… pero a pesar de las pálidas, espero que hoy también te hayas divertido un poco con algunas partes más livianitas!
-patyzparawhore: Serena consiguió el trabajo! bien por ella! pero lamentablemente perdió sus ilusiones con su vecino… aunque todavía tenemos qué esperar si se resignará del todo o no…
-Ana: creo que hoy también tuvimos momentos divertidos, aunque otros no tanto… pudimos confirmar lo de Darien, y habra que esperar cómo se lo toma Serena… y con respecto al pretendiente de Mina, tus sospechas eran ciertas! vamos a ver cómo sigue eso…
-Bepevikn: hoy nuestra querida Mina no estuvo muy animada, tampoco Serena, pero al menos consiguió el trabajo!
-Paty: hoy todas nuestras dudas fueron aclaradas! algunas cosas fueron gratas de saber, otras no tanto… pero habrá que esperar a ver cómo sigue todo!
Bueno gente, ahora sí me despido… Gracias a todxs por sus comentarios, alertas y visitas! Estoy muy contenta por la recepción que está teniendo esta locura mía y por el apoyo que me brindan! Espero seguir entusiasmándolxs con la lectura… Y que me dejen sus rws :)
Besotototes per tutti! Y hasta pronto!
Bell.-
