Buenas tardes mis estimadxs lectorxs! Cómo están? Espero que muy bien :)

Yo aquí estoy de vuelta compartiendo con uds un nuevo cap de mi locura. En esta ocasión les traigo un episodio algo cargadito y es probable que les resulte pesado de leer, porque básicamente consiste en una extensa charla entre Darien y Serena. Pero que nos servirá para conocer un poco más de él y también para ver cómo siguen avanzando las cosas entre ellos dos.

Antes de invitarlxs a leer, les hago una aclaración importante: Hoy de nuevo he recurrido a una canción para 'musicalizar' el cap. Casi hacia el final transcribo algunos fragmentos de la letra y su traducción, que podrán reconocer por la letra cursiva. Se trata de una muy bonita versión de "Lullaby of Birdland" interpretada por Aoi Teshima. Es un tema que pertenece a la banda sonora del anime "Sakamichi no apollon". Espero que la busquen y la escuchen para complementarla a su lectura.

Bueno, sin más para decir por ahora, lxs dejo leer el NUEVE en paz!

Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.

Abajito me despido,

Bell.-


:: Capítulo Nueve ::

—Serena… —Darien volvió a llamarme.

Pero yo estaba estupefacta, paralizada frente a mi puerta, sin poder hacer ningún tipo de movimiento, sin saber cómo reaccionar, sin tener la lucidez suficiente -bendito champagne- como para identificar si realmente él me estaba llamando o si nada más se trataba de otra de mis absurdas y recurrentes fantasías.

—Oye, Serena —repitió con un tono de voz más elevado, lo cual me dio a pensar que esto podría estar pasando en verdad. Volteé lentamente y lo vi frente a mí de pie en medio del pasillo, con ropa formal pero descalzo y con una lata de cerveza en la mano—. ¿Éstas son horas de llegar? —me dijo con una simpática sonrisa.

—¿Qué?

—Bueno —chequeó la hora en su reloj—, aunque recién son las 2 de la madrugada, no es tan tarde todavía.

—¿Acaso… —aún me costaba comprender lo que pasaba y no lograba pensar con claridad—. ¿Acaso estás vigilándome? —pregunté con desconfianza—. ¿O es que me estabas esperando? —y una lucecita de esperanza se encendió en mi cabeza al considerar esa posibilidad.

—No —respondió de inmediato—. No, no. No es eso, no me malinterpretes. Sólo estaba… —titubeaba inquieto—. Yo también regresé un poco tarde esta noche y no podía dormir, entonces me puse a escuchar música, a beber algo y… te oí llegar.

—Ah, claro —recordé que hacía unos segundos estaba tarareando en voz alta una pegadiza canción de Madonna mientras atravesaba el pasillo. Y al percatarme de que seguramente me habría escuchado me sentí un poco avergonzada.

—Y bueno, quería saber cómo te fue en la fiesta. Era esta noche, ¿verdad? ¿La fiesta a la que te invitó Diamante? —yo asentí—. ¿Vienes de ahí?

—Sí, vine antes de que terminara porque estaba un poco mareada, no estoy acostumbrada a beber champagne —expliqué riendo nerviosa—. Así que el Señor Walkman me trajo hasta aquí.

—¿El Señor Walkman?

—No, no es Walkman, es… ¿Wallman? —¡¿cómo demonios se llamaba ese hombre?!—. No, Waltman… ¡Ay, no me acuerdo! —jamás lo recordaría—. Bueno, el caso es que él me trajo en su auto, Zafiro me acompañó.

—¿Zafiro? ¿Quién es Zafiro?

—El hermano de Diamante.

—Ah… —Darien se calló y permaneció un tanto pensativo por unos breves segundos, pero enseguida volvió a sonreír—. Bueno, ¿pero cómo estuvo la fiesta? ¿Cómo salió todo con Diamante? —preguntó curioso.

—¡La fiesta estuvo divertidísima, bailé toda la noche! Y con Diamante… Bueno, con él las cosas no resultaron como esperaba.

—Quiero que me cuentes todo —dijo con un inesperado entusiasmo y yo me preguntaba si en verdad estaba interesado en mí y saber cómo me había ido, o si simplemente era como yo, un total y completo chismoso—. Ven, pasa un momento así hablamos más tranquilos.

Yo lo consideré unos instantes antes de responder y dudaba sobre qué debía hacer. Porque no sabía si interpretar esta invitación como algo informal, despreocupado, natural y propio de dos buenos vecinos y amigos, o si habría otro tipo de intenciones no precisamente amistosas.

Pero ya estaba harta de tanta incertidumbre, de no entender lo que me pasaba, lo que le pasaría a él, lo que ocurría entre los dos. Y pensé que quizás ésta sería una buena oportunidad para averiguarlo de una vez por todas.

Así que decidí dejar todos mis miedos y mis inseguridades a un lado, inspiré profundo para reunir valor y después de mover mi cabeza hacia un lado y otro para relajar mis hombros y mejorar mi postura, me enderecé y sonreí. —Está bien, hablemos —acepté por fin.

Darien también sonrió al escuchar mi respuesta y abrió más su puerta para dejarme pasar.

.

.

.

Una vez en su departamento, nos adentramos en la sala y vi que estaba un poco desordena. Su saco y su corbata estaban a un lado del sofá y había varias latas de cerveza vacías desparramadas sobre la mesita y en el suelo. —¿Quieres beber algo? —me preguntó Darien—. Creo que aún me quedan algunas cervezas —dijo al dirigirse hacia la cocina. Recién ahí me di cuenta de que su inusual alegría se debía a que él también estaba un poco 'pasado de copas'.

—Un vaso de agua está bien —le pedí mientras me sentaba y dejaba mis cosas a un costado del sofá—. Ya sobrepasé mi nivel de tolerancia al alcohol por hoy.

Él regresó enseguida con un vaso, una botella de agua y otra lata de cerveza en sus manos. Sirvió el agua, se sentó a mi lado y bajó el volumen de la música con el control remoto. Cuando destapó la cerveza alzó la lata para invitarme a brindar. —¿Por qué brindamos? —me preguntó.

—No sé.

—A ver, ¿qué palabras usarías para definir cómo te fue esta noche?

—¿Cuántas palabras?

—Una sola.

—¿Sólo una palabra? —dije confundida, él asintió—. Pues es bastante difícil.

—No lo es. Verás, yo en mi caso usaría la palabra "frustración".

—Mmm… —lo primero que se me ocurrió fue que en mi caso también podría haber usado la misma palabra, pero en realidad esa noche me divertí mucho y además había conocido a muy lindas personas, así que no me sentía frustrada ni nada de eso—. Ya sé, "diversión" —dije contenta cuando encontré el término preciso—. Sí, ésa es la palabra que mejor define mi impresión de esta noche.

—¿"Diversión"? —repitió él poco convencido—. Está bien, brindemos entonces por lo frustrante y divertida que ha sido esta noche para nosotros —alcé mi vaso y los dos brindamos—. Bueno, ¿entonces vas a contarme o no? —me preguntó después de beber—. ¿Cómo te fue? ¿Qué pasó con Diamante? No me digas que también está comprometido.

—Algo así. Tiene… —me avergonzaba un poco tener que contarle lo que pasó, no por Diamante sino por mí, por haberle comentado a Darien días antes que estaba interesada en él y que aunque no quería hacerme muchas ilusiones tenía ciertas expectativas puestas en esa fiesta. Pero decidí no ocultarle nada y se lo dije—. Tiene novio —y solté un pesado suspiro.

—¿Novio? ¿Cómo que tiene novio?

O Darien era igual de despistado que yo o simplemente le costaba creer lo que le estaba contando. —Es gay —enfaticé.

—¡¿Qué?!

Volví a suspirar resignada. —Diamante Black, mi ídolo, mi artista favorito, el hombre más bello, talentoso y admirable del mundo entero, es gay. Tiene novio. Su nombre es Rubeus, pero él lo llama "mi Rubí".

Darien me miraba con ojos enormes, evidentemente lo que acababa de decirle lo había sorprendido bastante. Y no era para menos, yo misma debí haber puesto la misma cara frente a Diamante y su amor cuando él me lo dijo.

—Pero a decir verdad yo… —quise seguir hablando pero me callé cuando de repente Darien comenzó a reír a carcajadas—. ¡Oye! ¿De qué te ríes? —le pregunté ofendida. Pero estaba muerto de risa y no respondía—. ¿Te estás riendo de Diamante? No le veo nada de gracioso —él no dejaba de reír y yo empezaba a molestarme por su actitud—. ¡¿Es que acaso eres homofóbico?! —exclamé horrorizada al suponer que sería eso lo que le pasaba, que se estaba burlando de mi adorado Diamante.

—No —pudo articular al fin—, no es eso. No me estoy riendo de él —y por fin dejó de reír— sino de ti.

—¡¿De mí?!

—Sí, de ti, porque eres… —y de nuevo reía con descontrol—. Ay, Serena, eres increíble —yo me crucé de brazos y lo miré enojada, esperando que me pidiera una disculpa—. No te enojes, no lo tomes a mal, es que… Es que eres tan despistada, ¿cómo no te diste cuenta? Si has hablado con él tantas veces, ¿nunca notaste algo… diferente?

—No, no lo noté, porque soy una cabeza hueca y una despistada —y le di vuelta la cara más ofendida.

—No te enojes, Serena —dejó de reír y me empujaba con su brazo para hacerme voltear de nuevo, yo ni me movía—. Vamos, no te pongas así.

Volteé y lo miré más enojada. —¡¿Cómo esperas que me ponga si te estás burlando de mí?!

—No me burlo de ti, es sólo que me resultó gracioso y… Discúlpame, no fue mi intención ofenderte ni mucho menos. Por favor, ya no estés más enojada.

—Está bien, te perdono. Pero no vuelvas a reírte así de mí nunca más, ¿entendiste?

—Nunca más, lo prometo —y se esforzaba por contenerse y no volver a reír, era tan irritante…

—Eres un grosero.

—Lo siento —inspiró hondo y finalmente logró calmarse—. Bien, cuéntame —dijo tras darle un nuevo sorbo a su cerveza—. ¿Así que estuvo divertida la fiesta?

—¡Sí, estuvo genial! Era la fiesta de cumpleaños de Rubeus, así que había muchísima gente y conocí a personas muy agradables. Y bailé tanto y bebí tanto champagne que acabé exhausta, ¡hacía años que no me divertía así!

—Qué bueno que lo hayas pasado tan bien, aunque las cosas con tu galán no hayan resultado como esperabas —yo lo miré con desconfianza, temiendo que volviera a reírse de mí—. No me mires así, no me estoy burlando, lo digo en serio. Me alegra que lo pasaras bien y que no te hayas desanimado ni puesto mal.

—No, no me puse mal. Quizás porque no me había hecho demasiadas ilusiones sobre Diamante y sus intenciones al invitarme a la fiesta. La verdad es que no quise ni pensar al respecto, sólo divertirme, olvidarme de mis problemas, soltar mis malas energías, mis enojos y mis frustraciones y simplemente pasarlo bien, disfrutar del momento. Y por suerte pude hacerlo sin mayores dificultades, ¡me divertí muchísimo!

—Genial, brindemos por eso entonces, porque tuviste una divertida noche —y volvimos a brindar.

—¿Y tú? —pregunté después de beber—. ¿Qué hiciste esta noche?

La expresión de Darien cambió por completo con mi pregunta, su rostro se endureció y clavó la mirada en la lata de cerveza que tenía entre sus manos. —Tuve una cena del banco —comenzó a relatar—. Todos los jefes y gerentes nos reunimos con los directivos generales para el anuncio de los nuevos nombramientos. Es un evento bastante formal que se hace cada vez que alguien es ascendido o trasladado a otra sucursal.

—¿Y cómo estuvo?

—Bien, sólo fue una aburrida y estirada cena de ejecutivos.

—¿Y por qué estás de mal humor? ¿Qué fue lo que tanto te "frustró" de esa reunión?

—Que no recibí las noticias que esperaba —respondió desanimado—. ¿Recuerdas que te conté que mi intención era llegar a ser el gerente de la sucursal donde trabajo? ¿Que desde que estoy en el banco había logrado ascender paulatinamente y me estaba esforzando por alcanzar ese cargo? —yo asentí—. Bueno, resulta ser que no lo conseguí. Porque nombraron a otro sujeto.

—Comprendo.

—Es un tipo más joven que yo, con menos antigüedad que yo, que ocupaba un puesto de menor jerarquía que el mío, pero él sí tiene un título universitario. Por lo tanto era de esperarse que un flamante licenciado en administración fuera el candidato idóneo para el cargo y no un… inútil como yo.

—Bueno, pero tal vez te tengan en cuenta para otra ocasión o quizás…

—Es que siempre es lo mismo —protestó, se veía en verdad muy enojado y disgustado con lo que me contaba—. Siempre termino decepcionando a todo el mundo, siempre algo me falta, nada de lo que haga es suficiente, jamás lo será. Y la gente es muy hipócrita y exigente, sólo te valoran por las apariencias, por méritos sobresalientes, por títulos o por imagen. Pero nadie tiene en cuenta tu esfuerzo, tu capacidad, tu compromiso, tu entrega.

—Entiendo que te sientas así, molesto, ofuscado, frustrado. Pero deberías tomarlo con más calma, deberías…

—Pero es que estoy cansado —me interrumpió para seguir quejándose—. Estoy harto de no poder cubrir las expectativas de nadie, de ser un eterno fracasado, de sentir que nada de lo que hago vale la pena, que no soy capaz de alcanzar mis metas ni cumplir los objetivos que me propongo, de chocar contra la pared una y otra vez.

—Es cierto —intenté reflexionar—, a veces nos empecinamos mucho en querer conseguir algo, tanto que no registramos nada más a nuestro alrededor, sólo nuestro propósito individual, creyendo que nos llevamos el mundo por delante. Y nos sentimos muy mal si no lo conseguimos. Pero eso no significa que no tengamos más oportunidades, que todo se haya acabado para nosotros. A mí me pasó exactamente lo mismo cuando me despidieron de mi trabajo, sentí que el mundo se derrumbaba para mí, que lo había perdido todo, que ya nada tenía sentido. Sin embargo pude salir adelante y encontrar un nuevo empleo, conocer otras personas, hacer nuevos amigos y…

—No es lo mismo, Serena. Porque yo ya pasé por algo similar antes y creí que esta vez todo estaría bien, que sería capaz de superarme a mi mismo, de dejar mis remordimientos y frustraciones atrás. Pero no lo conseguí, porque hay alguien que es mejor que yo y me arrebatará todo lo que siempre quise y… Siempre habrá alguien mejor y eso es muy frustrante, demasiado frustrante. Ya no puedo soportarlo.

Yo estaba conmovida al verlo tan movilizado, tan consternado. Sabía que necesitaba desahogarse y estaba dispuesta a escucharlo. —¿A qué te refieres con que ya pasaste por algo así antes? ¿Qué fue lo que te sucedió? —él me miró algo temeroso y tuve la impresión de que no estaba del todo seguro de contarme más. Así que sonreí para transmitirle mi apoyo, para demostrarle que quería escucharlo, que podía contar conmigo—. Puedes decirme, confía en mí.

Darien inspiró hondo y finalmente se dispuso a hablarme al respecto. —Hace unos años, cuando estaba en la universidad, tuve una novia —ya me imaginaba que se trataría de algo así y me sorprendió que se atreviera a contármelo—. Era una chica increíble, muy hermosa, inteligente, graciosa. Tuvimos una relación muy linda, estábamos enamorados de verdad y hasta nos habíamos comprometido —dijo con una nostálgica sonrisa—. ¿Recuerdas que te hablé de ella?

—Sí, claro que sí, lo recuerdo —algo de esto me había comentado aquella noche de la "cita doble" cuando nos quedamos a solas.

—Te conté que fue alguien con quien pude concretar y construir todas esas cosas que a ti tanto te apasionan: Una relación sólida y real, compromiso, proyectos, amor. Pero al fin de cuentas lo nuestro no fue lo suficientemente fuerte como para superar ciertas adversidades que se nos presentaron y todo se acabó tan rápido, de una manera tan inesperada…

—¿Qué pasó?

—Mi familia tuvo problemas financieros muy serios. En aquel entonces mi papá tenía una productora de música que venía funcionando muy bien desde que nos instalamos en la ciudad de forma permanente. Pero el desgraciado de su socio lo estafó negociando con la competencia y de un día para el otro lo dejó en la calle, endeudado hasta el cuello. Y lo perdió todo, sus bienes y sus propiedades fueron embargadas, no teníamos nada. Ni casa, ni dinero, ni nada.

—¿Y qué hicieron?

—Nos mudamos a lo de mis abuelos, yo tuve que abandonar mis estudios porque no nos alcanzaba para pagar la matrícula y salimos a buscar trabajo, los tres. Eran épocas muy difíciles, había mucho desempleo y no conseguíamos nada estable, sólo trabajos temporales. Mi mamá fue cocinera, mucama, mesera. Mi papá y yo hacíamos de todo, fuimos asistentes de plomería, carpintería, electricidad, trabajábamos de lo que fuera con tal de salir adelante, de ganar algo de dinero para poder pagar las deudas, para cubrir nuestras necesidades básicas.

—Qué terrible…

—Fue muy duro, pero lo logramos. Y yo no me arrepiento de nada de lo que vivimos, al contrario, eso nos sirvió para aprender muchas cosas, unirnos como familia, hacernos más fuertes. Pero hubo gente que nos dio la espalda, que nos dejó de lado, que no nos apoyó, y recién ahí comprendí lo insensibles y falsos que eran todos ellos, y no pude tolerarlo.

—¿Y qué sucedió con tu novia?

—En ese tiempo nos distanciamos. Yo al principio la comprendía, porque todo había cambiando tanto entre nosotros, yo no tenía tiempo para verla, no podía brindarle nada de lo que siempre le había ofrecido, no tenía dinero para invitarla a salir, para comprarle obsequios, mucho menos podía asegurarle algún tipo de estabilidad, un hogar para estar juntos, formar nuestra familia, concretar todos nuestros proyectos. Y cuando las cosas empezaron a mejorar y conseguí el empleo en el banco, que en un principio era de cajero, la busqué para que habláramos y volviéramos a planificar nuestra vida juntos, retomar nuestra relación, pero ella… simplemente terminó conmigo.

—Lo siento.

—Nunca se me cruzó por la cabeza que podía pasar algo así entre nosotros, que los prejuicios, los mandatos familiares y toda esa… basura interfirieran en nuestra relación y todo se arruinara. "La chica de mis sueños", "la persona indicada", "el amor de mi vida" —dijo en tono burlón—, todo fue una absurda y ridícula ilusión, una maldita mentira.

—¿Y qué pasó con ella? ¿No volviste a verla?

—No, por suerte jamás la volví a ver. Tiempo después me enteré de que se había casado con un prestigioso abogado, hijo de un amigo de sus padres, de seguro la presionaron para que lo hiciera. Y viven juntos en una lujosa casona a las afueras de la ciudad, tienen un excelente pasar económico y llevan una vida más que confortable. Todas cosas que yo jamás le podría haber ofrecido, por eso me mandó al diablo.

—Lo siento, Darien. Lo siento mucho.

Yo estaba cada vez más conmovida con lo que me contaba, no porque me pareciera una historia demasiado terrible o traumática, pero sí me resultaba evidente lo doloroso que había sido para él, tanto que aún sonaba enojado, decepcionado. Y en cierto punto me identificaba con lo que le pasaba, porque yo también había sentido la misma impotencia, la misma frustración. Y habría hecho lo que fuera por demostrarle que lo comprendía, que quería contenerlo, consolarlo, ayudarlo a sanar sus viejas heridas.

—Descuida, es parte del pasado, ya nada de esto tiene importancia —y terminó de beber su cerveza—. Discúlpame por contarte todas estas cosas, debes pensar que soy un amargado y un resentido —dijo con una forzada sonrisa—. Pero bueno, esta noche recordé todo a partir de lo que pasó en esa bendita cena y necesitaba desahogarme con alguien. Gracias por escucharme —y ahora sí me regalaba una sincera y emotiva sonrisa.

Yo también sonreí enternecida y agradecida porque se hubiera abierto conmigo de la forma que lo hizo. —Gracias a ti, por confiar en mí —Darien bajó la mirada y yo no quise desaprovechar la oportunidad para saber más de él—. ¿Y qué pasó con tus padres al final? —me atreví a preguntar—. Porque una vez me dijiste que tu papá es productor, ¿eso significa que recuperó su negocio?

—No, su socio le robó todo —respondió ya más tranquilo—. Hizo cientos de artilugios legales para que no le pudiera reclamar nada, así que tuvo que empezar de cero. Cuando superamos la etapa más crítica y poco a poco comenzamos a estabilizarnos de nuevo, mi papá emprendió un nuevo proyecto junto con mi mamá. Convocando a artistas independientes, promoviendo la difusión de trabajos autofinanciados en festivales, recitales colectivos y ese tipo de eventos. Una idea muy novedosa y arriesgada pero que funcionó muy bien. Y ahora tiene su propia productora de música en Osaka, donde viven juntos los dos, y por fortuna les va excelente.

—¡Qué bueno!

—Sí, es bueno. Lo que pasa es que él es muy talentoso, es un artista virtuosísimo, sólo que también es muy soñador e idealista, eso le ha jugado en contra muchas veces. En cambio mi mamá es muy diferente, ella es su cable a tierra, siempre lo ubica en la realidad. Se complementan a la perfección en ese sentido. Aunque tuvieron infinidad de separaciones, fueron y volvieron tantas veces que ya perdí la cuenta, son un caso muy especial —recordó riendo.

—¿Ah, sí? ¿Se separaron muchas veces?

—Sí, la vez que más tiempo estuvieron separados fue cuando mi mamá y yo vinimos desde EEUU y nos mudamos aquí. Y creo que recién dos o tres años después de eso mi papá nos buscó y regresó con nosotros.

—¿Viviste en EEUU?

—Así es, nací allá.

—¿En serio?

—Sí, mi papá es neoyorquino, yo también. Mi mamá es japonesa, se conocieron allá y cuando se casaron él se cambió el apellido, dejó de ser Shields para pasar a ser Chiba por ella, siempre tan excéntrico…

—¿Entonces eres mitad americano y mitad asiático?

—Claro.

—Vaya, qué historia más interesante —dije asombrada.

—¿Y tú? ¿Cuál es tu historia? ¿Cómo es tu familia?

—¿Mi historia? —me alegraba que me lo preguntara, que quisiera saber de mí, aunque la verdad no tenía mucho para contarle—. Nada del otro mundo. Mi papá es contador, mi mamá ama de casa y yo soy su única hija. Ellos son los padres más amorosos y adorables del mundo entero, son unas personas muy sencillas, muy honestas y siempre han sido muy cariñosos y cuidadosos conmigo. Jamás me ha faltado nada, al contrario, creo que me han consentido demasiado. Incluso actualmente lo hacen, cada vez menos, pero aún me malcrían —admití riendo.

—¿Por eso eres tan caprichosa? —bromeó él.

—¿Tú crees que lo soy? —pregunté simulando estar molesta—. ¿Cómo se te ocurren cosas tan brillantes? Jamás dejas de sorprenderme con tus agudos comentarios, ¿sabes?

—Lo siento —se disculpó sin dejar de reír.

—Pero tienes razón, soy bastante caprichosa —continué—. Y a esta altura no debería culparlos a ellos por cómo me educaron, ya estoy grandecita y debo hacerme responsable de quién soy. Hacerme cargo de las consecuencias de lo que hago, de las decisiones que tomo. Poco a poco estoy aprendiendo.

—No es fácil.

—No, no lo es. En fin… —dije tras una breve pausa—. Adoro a mis padres y ellos son mi modelo a seguir —concluí.

—¿A qué te refieres?

—A que uno de mis sueños es formar una familia, mi propia familia —Darien me miró sorprendido al oír mi respuesta—. Es algo con lo que he soñado desde niña, sólo que por muchos años lo olvidé por completo. Pero ahora que he vuelto a replantearme mis prioridades, mis propósitos personales, sé que eso es lo que deseo para mí. Y por eso es que quiero conocer a alguien especial, enamorarme y algún día casarme, tener una bonita casa, hijos, por lo menos dos. Porque no tener hermanos es muy duro, aunque bueno, hay amigos que cumplen perfectamente el rol de hermanos. En mi caso Mina y Lita han sido mis hermanas del alma durante toda mi vida —y sonreí contenta al recordar a mis adoradas y mejores amigas.

—Comprendo, yo tampoco tuve hermanos y mis amigos son lo más importante que tengo —reflexionó él.

—¿Verdad que sí? Los verdaderos amigos son muy valiosos, son mi tesoro más preciado —enfaticé.

Darien se quedó callado por un rato, probablemente pensando en todo lo que acababa de confesarle. —Así que un esposo y dos hijos —repitió.

—Lo sé, soy muy pretenciosa —reconocí riendo.

—No, no me parece que lo seas —explicó—. Al contrario, creo que es un propósito muy común y corriente, por no decir obsoleto. Pienso que en estos tiempos las cosas han cambiado mucho para todos. Eso de la familia tipo, la mujer consagrada a la maternidad y las tareas del hogar ya no son condiciones excluyentes para tener una vida plena y feliz. Ahora hay otras prioridades, otras posibilidades, las mujeres pueden independizarse y hacer una carrera profesional, competir en el mundo laboral, tener otros objetivos para su vida.

Otra vez Darien recurría a ese modo arrogante y soberbio de manifestar lo que pensaba, pero a esta altura ya no me molestaba ni me importaba que lo hiciera. —Sí, es cierto y coincido contigo —dije con franqueza—. Por eso yo he estudiado y he empezado a trabajar cuando pude hacerlo, y aún hoy lo hago. Pero eso no quita que pueda convertirme en esposa y madre algún día, no es por un mandato arcaico y conservador que quiero elegir eso para mi vida. Es un deseo muy genuino, es algo que en verdad sueño poder concretar alguna vez.

—Está bien, no voy a contradecirte entonces.

—Es más, ya mismo voy a fijar un plazo para alcanzar esta importantísima meta personal —ya ni me detenía a pensar en lo que decía antes de hablar, sólo se me ocurría una tontería tras otra, quizás para provocarlo o tal vez para ser yo quien lo contradijera esta vez.

—¿Ahora?

—Sí, y tú serás mi testigo —me llevé una mano al pecho como si estuviera a punto de hacer el juramento a la bandera o algo por el estilo—. Dentro de… doce meses. Sí, de aquí a un año me casaré con esa persona especial y viviremos felices por siempre —aseveré con convicción.

Darien echó a reír. —¿Dentro de un año ya te ves casada? Vaya, eres admirable, Serena. Yo ni sé qué va a ser de mí la semana que viene.

—Bueno, quizás estar casándome exactamente dentro de un año es demasiado pedir, con estar comprometida me conformo.

—Bueno, menos mal que eres un poco flexible —dijo sin dejar de reír.

—Lo soy, aunque no lo aparente ni un poco —dije yo guiñándole un ojo con picardía.

Ambos reímos por unos instantes más. —Ay, Serena, cómo me haces reír —dijo él cuando logró calmarse—. Gracias… —y me miró con una nueva y distendida sonrisa—. En serio, gracias por animarme y ayudarme a que el mal humor se me pase. He tenido una noche pésima, pero contigo me divierto mucho. Eres una gran chica —y también me guiñó un ojo.

—Y tú eres un odioso —lo regañé pellizcándole la nariz para molestarlo—. Pero no tienes nada que agradecerme, yo también me divierto mucho contigo —dije con una tranquila y franca sonrisa.

.

.

.

Dejé mi vaso sobre la mesita y me recosté contra el respaldo del sofá para ponerme más cómoda. Darien hizo lo mismo. Y así permanecimos los dos por unos cuantos minutos, callados, relajados, sin necesidad de decir más nada, simplemente estar juntos.

La música que aún sonaba era muy suave y recién entonces me percaté de que se trataba de una clásica balada que solía escuchar cuando era niña. Así que cerré los ojos para concentrarme en lo que oía y sin darme cuenta comencé a tararear la melodía.

Hasta que poco a poco me fui acordando de la letra y me atreví a cantar la última estrofa en voz baja. —"Lullaby of birdland whisper low… -susurro una canción de cuna del país de las aves…- kiss me sweet and we'll go… -bésame dulcemente y nos iremos…- flying high in birdland… -volando alto sobre el país de las aves…- high in the sky up above… -arriba, por encima del cielo…- we're in love…" -porque estamos enamorados…-

Cuando la canción terminó y noté que estaba a punto de quedarme dormida, abrí los ojos y recordé que aún estaba en el departamento de Darien. Y enseguida volteé para ver si todavía estaba sentado a mi lado.

Y al hacerlo me encontré con sus ojos que me miraban con un brillo muy especial. Tenía una expresión muy divertida en su rostro, parecida a la de un niño con juguete nuevo. —No puedo creerlo —dijo asombrado—, te escuché cantar…

Yo sentí que un intenso calor se me subía a la cara de repente al darme cuenta de lo que acababa de pasar y probablemente estaría sonrojada hasta las orejas. —Ay, no, ¡qué vergüenza! ¿En serio canté en voz alta?

—Sí —me respondió con una enorme sonrisa—, ¡y lo hiciste muy bien!

—No, no digas eso, no tienes que ser amable conmigo —me tapé la cara con las manos y lo oí reír—. ¡Me muero de vergüenza! ¡Canto muy horrible, tengo voz de niña chiquita!

Darien tomó mis manos para descubrir mi rostro. —Eso no es cierto, tienes una voz muy hermosa.

—¿Tú crees? —dije un poco más tranquila.

Él asintió. —Sí, tu voz es muy bonita y cantas de una manera muy dulce, muy delicada.

—¿Te parece? —pregunté poco convencida.

Pero Darien se puso muy serio y de nuevo acercó su mano a mi rostro. —Tú eres muy bonita… —murmuró con un suave tono de voz y acarició mi mejilla con tanta ternura que provocó que se me erizara la piel de todo mi cuerpo—. Eres… muy dulce —murmuró de nuevo—. Eres… —y no dijo más nada.

Yo estaba hipnotizada, prendida de su mirada, no podía dejar de verlo fijamente a los ojos y perdí toda noción del tiempo y el espacio reales.

Darien muy lentamente llevó su mano a mi cabello y empezó a acariciarme muy despacio. Con mucha delicadeza acomodó un mechón de mi pelo detrás de mi oreja y poco a poco se fue acercando más a mí.

Yo también me puse seria y notaba que me costaba sostener la respiración regular al notar cómo él ahora miraba mi boca con un brillo muy diferente en su mirada. Y estaba inmóvil, sin saber qué hacer, qué pensar, qué sentir.

Casi instintivamente tomé la mano que tenía sobre mi mejilla y detuve mi mirada en sus labios. Darien estaba tan cerca que casi podía sentir la tibieza de su aliento sobre mi piel. —Serena… —susurró casi sin voz y lo miré de nuevo a los ojos. Y pude sentir cómo una inesperada y electrizante sensación me invadía al darme cuenta de lo que estaba a punto de suceder.

Darien llevó su mano a mi cuello mientras continuaba acariciando dulcemente mi mejilla con su pulgar. Y al tenerlo tan cerca percibía cómo los latidos de mi corazón se disparaban de tal forma que temía que se me escapara del pecho.

Estaba perdida en sus ojos, en su boca. Percibía que entre los dos se generaba una profunda y especial conexión que yo jamás había experimentado con nadie antes. Y de nuevo, al igual que en otras ocasiones, se instalaba una tensión tan inesperada e inexplicable entre nosotros que ya no entendía más nada. No lograba comprender lógicamente lo que sentía y no sabía si era capaz de seguir así, de contener mis emociones por más tiempo sin hacer algo, sin poder resistirme y perder el control de una buena vez.

Él no dejaba de acariciarme con ternura, hasta que muy despacio acercó su pulgar hacia mi boca para rozar mi labios con mucha suavidad. Yo cerré los ojos para poder sentirlo y disfrutar de sus caricias, Darien recorría muy despacio mi labio inferior con la punta de su dedo. Y cuando entreabrí mi boca y solté un entrecortado suspiro, temí perder mi ya casi insostenible autocontrol y dejarme llevar por el inmenso deseo que tenía de besarlo.

Pero estaba muy asustada, no sabía qué hacer, cómo reaccionar. Esto se estaba poniendo cada vez más peligroso, mis sentidos estaban desbordados, mis emociones eran cada vez más intensas, tenía la mente nublada, estaba completamente rendida y entregada a él.

Lo tenía tan cerca, nuestros alientos se mezclaban, nuestras narices se rozaban y los latidos de mi corazón se aceleraban cada vez más y más. Hasta que por fin sentí que posó sus labios sobre los míos en un beso tan suave y dulce que no podía ser más perfecto.

Sin embargo yo no me atrevía a corresponderle, sentía que temblaba entera, que estaba muy nerviosa. Así que nos separamos un poco y yo volví a abrir los ojos. Él me miraba con tanta calma, con tanta ternura en sus ojos y con una tranquila sonrisa en su rostro que poco a poco pude empezar a relajarme. —Darien… —susurré su nombre casi sin aliento—. ¿Qué estamos… —pero enseguida volvió a besarme sin dejarme hablar más. Y lo hizo de la misma forma que momentos antes, sólo que esta vez muy lentamente empezó a acariciar mis labios con los suyos mientras que con sus dedos repasaba muy despacio las facciones de mi rostro.

Sin dejar de besarme comenzó a deslizar su mano por mi cuello, mi hombro y descendió por mi brazo hasta llegar a mi mano para tomarla, llevarla a su espalda y hacer que lo abrazara. De inmediato llevó su mano a mi cintura y muy lentamente comenzó a inclinarme contra el sofá para que me recostara.

Sus besos eran muy pausados y delicados, pero me embriagaban por completo. A medida que alternaba tiernas y lentas caricias con sus labios sobre los míos, me sentía estremecer entera. Poder saborear y degustar por primera vez los suaves y dulces besos de Darien era como un hermoso sueño hecho realidad. Lo que tantas veces había imaginado en mi mente al fin estaba sucediendo y no quería separarme de él por nada en el mundo. Así que me animé a pasar a besos más intensos, incitándolo con la punta de mi lengua a profundizar los besos. Él accedió enseguida, pero sin que dejara de regalarme los besos más tiernos y perfectos que jamás había probado en mi vida.

Estábamos unidos, juntos, conectados en un contacto tan sutilmente íntimo y abrasador que sentía que flotaba por los aires.

Pero cuando nuestras respiraciones empezaron a entrecortarse y nuestras manos a inquietarse, Darien comenzó a suavizar los besos. Se separó un poco para mirarme y al volver a encontrarme con sus ojos, con su tierna sonrisa, me di cuenta de que estaba más que decidida a demostrarle lo que sentía, que ya no tenía más dudas. Darien se había convertido en alguien muy importante y especial en mi vida y estaba convencida de que lo necesitaba conmigo, de que deseaba que estuviéramos juntos a como diera lugar, de que lo quería a mi lado.

Acaricié su cabello y después de repasar con la mirada todas las facciones de su rostro, volví a verlo a los ojos y supe que ya no quería ocultarle más mis sentimientos. Y cuando él se acercó más a mí para volver a besarme, ya no pude resistirme. —Te amo… —susurré en un suspiro.

Darien se detuvo y percibí una repentina tensión y nerviosismo en su actitud. —¿Qué? —dijo confundido, como si no me hubiera escuchado.

—Te amo, Darien… —repetí con más firmeza en mi voz.

Él negó con la cabeza y se alejó de mí casi pegando un salto. —No —dijo sobresaltado al volver a sentarse—. No, no, no, Serena, no me digas esto —se llevó las manos a la cabeza, se mostraba alarmado, espantado—. No me digas que tú estás… —yo también me incorporé pero sin mirarlo—. ¿Cómo no me di cuenta? ¿Cómo pude ser tan descuidado, tan… —me tomó de los hombros para captar mi atención, pero yo evitaba sus ojos—. Serena, lo siento, no debí hacer esto, no debí…

—Descuida, no… —me solté de él y busqué mis sandalias y mi bolso que había dejado en el suelo para luego ponerme de pie. Quería huir, quería que me tragara la tierra, no podía sentirme más humillada y avergonzada—. No te disculpes, no es necesario. Sólo fue un tonto impulso de mi parte —explicaba y reía nerviosa—. No me hagas caso, debe ser el champagne que me hizo perder la cabeza y decirte semejante disparate.

Caminé apurada hacia la puerta, necesitaba irme de ahí inmediatamente, pero él me siguió. —Espera, Serena, no te vayas así. Hablemos, aclaremos esto, por favor…

Quiso detenerme tomándome del brazo, pero yo volví a soltarme y lo miré enojada. —Déjame, Darien, déjame ir. Lo mejor es que me vaya, que hagamos de cuenta que esto jamás pasó.

Abrí la puerta y salí lo más rápido que pude. Cuando llegué a mi departamento y quise entrar, él volvió a detenerme. —Por favor, Serena, perdóname. Fui yo quien actuó por impulso y me dejé llevar sin tener en cuenta lo que tú… sin considerar… —titubeaba nervioso y yo me sentía cada vez peor—. Soy un imbécil, soy un completo imbécil. No quiero que te confundas, no quiero que las cosas se arruinen entre nosotros por un estúpido impulso. No debí hacerlo, no debí perder el control así. Perdóname, por favor…

—Adiós, Darien —dije haciendo un esfuerzo sobrehumano por contener mis lágrimas. No quería que me viera así, que me siguiera humillando. Entonces entré a mi departamento y cerré la puerta.

Pero él seguía insistiendo y golpeaba sin parar para llamarme, para suplicarme que habláramos. —Por favor, Serena, abre la puerta, aclaremos esto. No dejemos que todo se arruine, por favor, escúchame. Necesito que me escuches, que me perdones, no quiero que pienses que no te tomo en serio, que quiero jugar contigo. No es eso lo que yo… Soy un imbécil, no debí comportarme como lo hice, no debí actuar así y pasar por inadvertido lo que a ti te pasa. Es que no me di cuenta, jamás imaginé que tú estabas…

—¡Cállate, Darien! —grité desde adentro—. ¡Ya déjame en paz!

—Es que no puedo, no quiero. Necesito que me perdones, necesito explicarte lo que…

Ya no lo soportaba más, estaba que hervía de rabia, profundamente decepcionada, y no quería escucharlo más. Así que volví a abrir la puerta y al tenerlo frente a mí fue tal el enojo que sentí que no pude contenerme y le di tremenda cachetada. —¡Eres un idiota! —grité furiosa.

Darien no dijo nada más. Se llevó una mano a la cara donde acababa de golpearlo y no volvió a mirarme. Yo ya no podía ocultar más mis lágrimas y antes de abofetearlo de nuevo o gritarle otra barbaridad, cerré la puerta otra vez con un fuerte y violento golpe y me fui corriendo hacia mi habitación.


Ayyy… Las cosas se pusieron muy tensas e inciertas entre estos dos… Esperemos que puedan resolverlo pronto y definir su situación de una buena vez… Uds qué opinan? A quién odiaron más? a Darien, a Serena o a mí? :P

Bueno, mientras esquivo sus tomatazos, paso a responder sus rws:

-Leidy Flourite: supongo que hoy lo mínimo que me dirás será "malvada" y "demente", ja! pero no hay problema, me hago cargo totalmente de mi crueldad! y supongo también que de nuevo te dejé con ganas de más, porque aunque por fin hubo besos las cosas se caldearon bastante entre Serena y Darien. y creo que otra vez todo quedó en un "puto" misterio, jaja! por otro lado me disculpo por haberte dejado en shock con lo de Diamante, sabés que no fue mi intención faltarle el respeto al personaje y menos que menos a los gays, sólo lo hice para darle un toque anecdótico a la historia, para que viéramos la reacción de Serena y cómo poco a poco ella empieza a evolucionar en cierto sentido, a pasar a ser un poco menos infantil y despistada, y a tomarse las cosas con más madurez. me alegra que te hayas divertido tanto, y aunque sé que hoy no será el mismo caso, espero que también hayas disfrutado de este cap. ah! y de Zafiro quizás volvamos a saber algo más en los siguientes episodios!

-Mary Barrientos: me alegra que disfrutaras del cap anterior! y espero que el de hoy también te haya gustado.

-brujitadcc: otra vez la pobre Serena se estampó contra un paredón, o al menos eso parece… tendremos que esperar a ver qué pasa a partir de ahora, y qué explicación le da Darien sobre lo que hizo.

-Miriam Ortiz: con Darien las cosas siguen cada vez más tensas, mucho más en el cap de hoy… veremos si pueden arreglarse a tiempo…

-C-ELF: después de lo que pasó hoy, quizás no sea tan mala idea que Serena se siga acercando a Zafiro y le de celos a Darien, a ver si el cabeza dura despabila un poco y se pone las piletas :P

-Maria paolini: a la pobre Sere hoy también la hice sufrir, y esta vez creo que fui un poco dura… aunque ahora es más evidente que Darien siente algo por ella, él sigue bastante testarudo… veremos cómo sigue todo…

-kaguya: las cosas entre Serena y Darien avanzaron, pero quizás más rápido de lo que él estaba dispuesto y más lento de lo que ella esperaba…

-romi: Darien dio un paso importante, pero con la confesión de Serena parece que se acobardó…

-Marisol: Darien hoy demostró que siente algo por Serena, aunque no reaccionó bien con su confesión… veremos cómo reacciona ella después de lo que pasó.

-yssareyes48: la pobre Sere no sólo necesita cariñito, sino también consuelo después de lo de hoy…

-Guest: creo que sos Jenny Fernanda, no? bueno, Serena habló de más, aunque creo que la pobre ya no podía guardarse más lo que sentía, mucho menos después de esos besos tan lindos… hay que esperar a ver cómo reacciona después de esto…

-Lorena: hoy conocimos los motivos por los cuales Darien no quiere relaciones serias ni compromisos, al chico le rompieron el corazón en el pasado y parece que todavía no lo supera.

-Paty: en el cap de hoy también tuvimos algunas revelaciones, conocimos el pasado de Darien y vimos cómo él intentó demostrarle que se siente atraído por ella, aunque al final parece que se asustó con su confesión…

-Ana: hoy Darien se animó a demostrar algo de lo que siente, pero parece que la confesión de Serena fue demasiado para él… sobre Zafiro -y si es o no gay- sabremos algo más adelante.

Bueno mi gente querida, esto ha sido todo por hoy. Les agradezco una vez más por su eterno e incondicional apoyo y entusiasmo! Principalmente a quienes a pesar de todo siguen pendientes de esta historia y no me abandonan, valoro y aprecio mucho su interés!

Espero ansiosa sus reviews!

Besotototes per tutti,

Bell.-