Soundtrack: Unlock it, Charli XCX, Kim Petras y Jay Park


Lock it, lock it, lock-lock it, lock it, lock it

Unlock it

Lock it, lock it, lock-lock it

(Beautiful)

Una cosa buena de Hiccup Haddock: no era un imbécil, sabía cómo hacer planeaciones.

Miró sus planos, bastante bien dibujados, pero eso solo la hizo hacer un mohín, ugh, ¿qué acaso había algo que no pudiera hacer? Hiccup estaba mirando otros planos, los de la tarima, los dos en silencio, aunque Hiccup cada cierto tiempo la miraba de reojo, probablemente esperando a que ella dijera algo o esperando ver su expresión...

— Deja de mirarme.— advirtió Astrid. Hiccup bajó la mirada.— ¿Quieres construir esto tú solo?

— ¡Sí! Los chicos de carpintería van a ayudarme a construirla.— sonrió de forma cálida, como si esperara una respuesta similar o por lo menos diferente.— Y eh, Fishlegs va a ayudarme a hacer la pagina web... nosotros solo debemos encargarnos de la venta de boletos, las fotos, ¡oh, tenemos que hacer las fotos de los gatos...!

Astrid sabía tomar fotos, su padre era fotógrafo.

— No.— intervino Astrid, cortándolo en el acto. Esto lo hizo fruncir el ceño confundido, ¿y ahora qué había hecho mal? ¿qué le había molestado?

— ¿Por qué no?— no pudo evitar preguntar. Astrid se cruzó de brazos.

— Soy alérgica a los gatos.— lo dijo como algo normal, estaba molesta, pero mas sorprendida. Lo miraba desde el otro lado del salón de música, donde se estaban reuniendo para planear el evento de beneficencia.

Hiccup inmediatamente se dio cuenta de su error.— Oh, lo siento.— se disculpó. Astrid rodó los ojos.— Es que yo...

Su única respuesta fue negar con la cabeza, volvió la vista a sus cosas, él haría las cosas laboriosas, como las construcciones, las cosas tecnológicas, Astrid haría todo lo demás, ahora, él también se encargaría con las fotos de los gatos.

Fue hasta que necesitó su resaltador, apenas mirando a donde iba. Fue por eso que resbaló con quien sabe que cosa, no supo ni como reaccionar, incluso soltó un grito de sorpresa...

Dos brazos la atraparon antes de que su cabeza pudiera impactar contra uno de los bancos. Hiccup la pescó de la cintura y la espalda, sus caras quedaron muy cerca una de otra, las narices casi tocándose. Se miraron fijamente por un par de segundos.

— Cuidado.— murmuró Hiccup en voz baja, profunda, extrañamente mas varonil que la de costumbre. Astrid sentía el pulso en sus oídos, la voz del castaño hizo efecto en sus mejillas, que se sintieron mas cálidas, su cuerpo se sentía extraño y el tacto de sus manos le quemaba por encima del uniforme de animadoras; el aire se sentía pesado, extrañamente pesado, húmedo... él estaba demasiado cerca.

Demasiado.


Rollercoaster ride in the fast lane

Got the roof down

Kiss me hard in the pourin' rain

Yeah, I can see it in your eyes

Know you feel the same

Million dollar babe

Trippin' on it, like propane

(Beautiful)


— ¡No hay forma de que pase!— negaba Fishlegs, Heather estaba de acuerdo, mientras que los gemelos se miraron entre sí.— Sí, a Hiccup le gusta Astrid, pero dudo mucho que él llegue a lograr algo. Astrid no lo soporta...

— ¿Lo ven?— se pavoneó Heather.

— ¡Ustedes dos están subestimando el poder del amor y los clichés!— los acusó Ruffnut, Tuffnut asintió.

— Hiccup y Astrid van a estar juntos, ¿quieres apostar?— le preguntó Tuffnut a Fishlegs.

— No me gusta apostar...

— ¡Vamos, Fishy!— lo animó Ruffnut, agitando el brazo del rubio.

— Es una apuesta ganada.— murmuró Heather cerca de su oído.— No hay forma en la que Astrid ceda ante Hiccup.

Fishlegs suspiró.— De acuerdo, veinte dolares si ellos dos terminan juntos en el evento de san valentin.

.

Lock it, lock it, lock-lock it, lock it, lock it

Unlock it

Lock it, lock it, lock-lock it

Got the key can you unlock it?

Lock it, lock it, lock-lock it, lock it, lock it

Unlock it

Lock it, lock it, lock-lock it

Got the key can you unlock it?


Se levantó y lo empujó lejos. No lo quería cerca.

— No. Me. Toques.— le advirtió furiosa. Hiccup no entendió, ¿Ni siquiera un "gracias por evitar que mi cabeza se parta en dos"? ¿Nada de nada? Bueno, tampoco era que lo esperara mucho, no esperaba demasiado en realidad, pero mínimo un seco y duro...— Gracias.

Astrid no era un monstruo, agradecía seguir con vida y no salir en los periódicos como "animadora muere por tropezar con un marcador en el suelo", aunque no le daría más que eso. Hizo una mueca, hacia calor, no había notado lo mucho que había aumentado la temperatura, su corazón iba como loco, ¿Qué rayos?

— De nada.— ¿Por qué en nombre de Thor su voz seguía sonando aterciopelada? ¿No podía simplemente cambiarla? ¿Por qué seguía hablando así? No estaba logrando nada si lo que quería era ser amigable.— ¿Estás bien, cierto?— la mirada que le dirigió Astrid lo hizo fruncir los labios y decidir, mejor, no hacer más preguntas.

Claro que estaba bien, había sido un accidente estúpido, por supuesto que estaba bien. Tarado.

Hizo una mueca y ahora sí, caminó por sus cosas. Se seguía sintiendo agitada, y el estómago le molestaba de sobremanera, como si un montón de dragones estuvieran dentro de su vientre y quisieran comerla por dentro.

Hiccup buscó algo más que decir. Sentía que debía decir algo, a pesar de que ella le había dado señas de no hacerlo.

— ¿Y... Están prácticando para el campeonato de animadoras?— sí, eso sonaba bien. Bastante casual, tal vez a ella le gustaría hablar de eso, por lo menos un poco. Astrid no le respondió, siguió remarcando cosas con sus resaltadores.— Tuffnut me dijo que están trabajando duro para las regionales. Los ví ayer y... Creo que son bastante buenos.— agregó Hiccup, tratando en serio, de que mínimo ella le regresara algún gesto.— Yo no podría hacer todo eso, se debe tener mucha fuerza para... Hacer todo lo que haces.— masculló, Astrid suspiró, la adulación no era algo que esperaba, ni mucho menos, ni funcionaba tal y como Hiccup esperaba, sin embargo, la incomodidad que le generaba verlo hablar solo, la hizo apretar los labios y finalmente, contestar.

— Sí, necesitas fuerza. Disciplina.— no se molestó en mirarlo, ¿Tenía que hacerlo? Hiccup se sintió bien de que, por lo menos ella le había contestado.

— ¿Y prácticas otro deporte?— preguntó, abusando de su suerte. La vio apretar el resaltador, así como tomar aire, ¿Mala señal? Tal vez. Iba a agregar que no tenía que responder si no quería, cuando ella contestó.

— Soy cinta negra en kickboxing.

Hiccup abrió los labios en forma de "o".— ¡Vaya! Eso suena genial. Mi padre quería que aprendiera a boxear, pero después del choque, tuve que ser más suave con eso.— de forma casi inconsciente miró su pierna, Astrid también lo hizo, no pudo evitarlo, fue como si mencionar la palabra "choque" toda la atención se la llevara su prótesis. Genial, ahora la rubia no sabía que decir.— También tuve que entrar al club de natación, por mi...

Tenía que cortar eso ahora.— Bien.— no quería hablar sobre su pierna. No sería hablar con él en absoluto. Club de natación, vaya, vaya, no sabía eso.

Hiccup sintió que su sonrisa caía solo un poco. No demasiado, claro, supuso que Astrid y ninguna chica en general, quería saber algo sobre su muñón. Lo entendía y lo comprendía perfectamente, no había hecho bien en guiar la conversación por ahí de todos modos.

No hablaron más en toda esa hora. Y aunque fue breve, Hiccup sintió que estaban avanzando.


If you want my heart then don't you drop it

(Want my heart then don't you drop it)

I'm right here, right in your pocket

(I'm right here, right in your pocket)

Don't you drop it, never stop it

(Never stop it)

If you want my love (my love), try to unlock it

La práctica había terminado, todo estaba bien salvo que Hiccup no estaba esperándola en las gradas.

Ya se le había hecho costumbre esperarla ahí, sentado en la primera fila, a veces mirando su teléfono, pero la mayoría de las veces estaba mirando al frente, mirando la rutina de animadoras, a veces con una mano en el mentón, atentamente, como si tomara nota de cada cosa que las chicas (y Tuffnut) estaban haciendo. Con su pierna buena marcaba el compás de las canciones y sonreía cada tanto, o por lo menos Astrid lo veía sonreír cada que la elevaban por los aires.

Le parecía verlo sonreír aún más cada que ella le regresaba la mirada. Huh, debía ser su imaginación.

Llevaban una semana planeando, la convocatoria sería al día siguiente, ya tenían diseñados los carteles, las fotos de los tiernos gatitos estaban hechas. Faltaba decorar el gimnasio, y encargarse de la comida.

Todavía no habían decidido que van a vender, ¿Postres o galletas? Hiccup había sugerido vender comidas saladas, o recuerdos, o hacer una exposición de arte, sin embargo, Astrid estaba reacia a cambiar la fórmula del baile de caridad en San Valentín.

"— ¡Un puesto de besos!— saltaron los gemelos cuando los vieron discutir por ello. Bueno, a Hiccup tratando de razonar con ella y a Astrid ignorándolo y solo soltando un "no" bastante frío de vez en vez.

¿Y tener un brote de herpes en la escuela?— contradijo Astrid, alzando una ceja, había desagrado en su voz. Hiccup también hizo una mueca, con desagrado menos evidente.— Claro que no.

¡Con Hiccup se puede ganar mucho dinero!— saltó Ruffnut con voz pícara. Hiccup tragó saliva, visiblemente incómodo, Astrid puso mala cara y soltó un "Agh" con asco, mirando a Hiccup.

Ew, un puesto de besos no."

No obstante, Hiccup no estaba ahí, esperándola para ir juntos al salón de música. Ni sus luces.

Todas notaron esto e inevitablemente miraron a Astrid en busca de respuestas, ¿Finalmente se había rendido? ¿Hiccup ya no iba a insistir en llevarse a Astrid a regañadientes a hacer la tarea más aburrida que era organizar un evento de caridad hacia los gatos en San Valentín?

— ¿Y tu Hiccup?— le preguntó Heather, sonriendo. Le gustaba bromear con esto, era bastante gracioso verla enojarse por la pregunta y su cara enfadada era todo un poema.— ¿Lo perdiste?

— Muy graciosa.— le golpeó con los dedos en la cabeza, mientras guardaba sus cosas.— No lo sé, ojalá ya no vuelva jamás.— de todas formas, revisó su teléfono, en caso de cualquier cosa...

Oh, no se equivocaba. Hiccup había enviado un mensaje, Astrid maldijo en voz baja haberle dado su teléfono, se liberaría más rápido de él si no tuviera su teléfono.

"Hola, hoy tengo práctica, ¿Podríamos vernos en la piscina?"

No. Quiso teclear que no. Quiso teclear que no quería tener que verlo nuevamente y que no quería ir a buscarlo. Eso iba a hacer, cuando Heather leyó su mensaje por encima del hombro.

— Uhhh la piscina.— exclamó.— ¿Lo vas a dejar esperando?

Quería.

Gatos, Astrid. Gatitos buscando un hogar. Esto no es por Hiccup.

— Idiota.— masculló. Guardó su teléfono y se encaminó hasta el interior de la escuela, en dirección a la piscina de la escuela. Era una piscina semiolímpica, techada, con los vidrios siempre mojados y ligeramente empañados, entrar ahí era entrar a una atmósfera húmeda con olor a cloro y sales para agua. Astrid, caminó en ella, cuidando no resbalarse con la mojada superficie.

Había una persona ahí, nadando con estilo libre, Astrid no le prestó mucha atención, tenía que encontrar a Hiccup, llevárselo a rastras hasta el salón de música y acabar con esto de una vez por todas.

Sin perder más el tiempo, y sin querer ir a los vestidores a buscarlo (eso era un rotundo no, no, no. No. NO), se acercó al entrenador de natación.— Estoy buscando a Hiccup Haddock.— ni siquiera se molestó en saludar. No tenía tiempo para eso.

El hombre apenas y la miró, pitó su silbato una vez quien estaba nadando llegó a la orilla, avisando su llegada con un manotazo al suelo. El entrenador señaló a la piscina.

— Ahí está.

Y sí, el joven que estaba nadando alzó la cabeza por encima del agua, quitándose el gorro y los goggles, revelando a un Hiccup sonriente, mojado, con las mejillas enrojecidas por el esfuerzo, por la falta de oxígeno, quien sabe...

Tampoco no llevaba playera. Bien, bien.

Astrid intentaba no bajar mas la vista, primeramente porque no quería ver el muñón, y en segunda, sin querer admitirlo jamás, para no verlo en su traje de baño. No quería ver su complexión delgada, no quería ver sus músculos torneados, que no eran de un tamaño desorbitado, sino bastante proporcionado, sus hombros eran fuertes, la espalda ancha...

Y su cara sonriente, de oreja a oreja, su cabello desordenado, mojado, goteando agua, resbalando por su fuerte cuello, por su pecho lleno de pecas...

Quiso patearle la cara y arrojarlo hasta el fondo de la piscina. Presumido.

— ¡Hola!— la saludó.— Viniste.— le dijo. Astrid resistió el impulso de darle un pisotón en las manos.

— Sí, lo hice.— Astrid rodó los ojos, se cruzó de brazos, evitando seguir mirándolo. Su corazón latía como loco, desbocado, como si hubiese corrido dos kilómetros.— Tienes cinco minutos o me largo.

— Pero...— ella ya se había ido, dando a entender que sus cinco minutos habían empezado a correr. Miró a su entrenador y luego se impulsó para salir de la piscina; tenía que ducharse y vestirse en tiempo récord.


Snotlout soltó una carcajada, lo que los gemelos le estaba contando era demasiado risible para ser verdad.

— ¿Enamorada del nerd de Hiccup?— se mofó, los gemelos asintieron.— No están hablando en serio.— le dijo esta vez a Heather y Fishlegs, quienes asintieron.— No, imposible. Hiccup es un arrastrado a veces, y le gusta desde siempre, pero Astrid JAMÁS aceptaría salir en una cita con él, ni en sueños, en serio.


Rollercoaster ride in the fast lane

Got the roof down

Kiss me hard in the pourin' rain

Yeah, I can see it in your eyes

Know you feel the same

Million dollar babe

Trippin' on it, like propane

(Beautiful)

Los vestidores estaban extrañamente vacíos, silenciosos. Ella misma no sabía porque estaba ahí, este no era el vestidor de chicas, lo sabía por el tan ajeno de los casilleros y por el color en las paredes. Este es el vestidor de los hombres, y en serio que no sabía que hacía ahí.

Antes de que pudiera seguir preguntándose el cómo había terminado ahí, o el como es que había entrado al vestidor de los hombres, dio la vuelta, notando que llevaba en sus manos sus esponjados pompones, no solo eso, sino que su playera estaba un poco mas corta, revelando un poco de su ombligo y parte de su vientre, ¿alguien había cortado su falda?

¿Hola?llamó al aire.¿Hay alguien...?

Una puerta se abrió, sonó como un chasquido, luego pasos, pasos extraños, sonaban con una extraña variación, un poco metálicos, un poco...

Unos brazos la rodearon por detrás, la persona que la estaba abrazando estaba mojada, tanto que le estaba mojando el uniforme y la piel expuesta. Se quejó de inmediato, intentó separarse, sin embargo, los brazos la tenían tan bien sujeta del torso, tan bien afianzada... Con tanta fuerza que en vez de asustarse, le gustó el gesto. Su espalda dió contra un pecho férreo, igualmente, mojado, las manos se posaron en sus caderas, sentía una nariz recorrerle la nuca olfateando y unos labios que rozaban la piel suavemente.

Le hacían cosquillas, la hacían retorcerse un poco, su cuello era sensible, en especial por el poco tiempo que le había dado para reaccionar. Intentó escapar, nuevamente.

Oye.— le reclamó suavemente, sus palabras hacían eco en el vestidor vacío. No quería que alguien llegase a notar que ella se encontraba ahí. Escuchó una risa en su oído.— Estás mojándome toda.— rió, tratando, no con muchas ganas, separarse de él. La risa incrementó, así como la intensidad de sus caricias y sus besos, le tomaba por la ropa como si quisiera romperla, y estaba pegando demasiado su cuerpo contra el de ella, con fuerza.

Abrió aún más los ojos cuando sintió algo duro sobre su trasero, su pulso se disparó aún más cuando una mano levantó su falda y, buscó entre sus muslos para llegar a sus bragas. Se giró, lista para encarar a quien sea que estaba ahí, tocándola, antes de poder verlo bien siquiera, le besó profundamente.

Sin poder evitarlo, Astrid llevó sus manos a al cuello del sujeto y luego a su cabello, revuelto, suave, mojado, desordenado. Olía estupendo, las manos de él se habían mudado a su trasero, de lleno, sin parar de apretar y acariciar incluso por debajo de la falda. Gimió al sentirlo de forma más directa, quien sea que era este sujeto, solo llevaba puesto un...

Un...

Un traje de baño...

Se separó lentamente del beso, abrió los ojos para observar frente a su cara a Hiccup Haddock.

Quiero mojarte toda.murmuró con su voz profunda, grave, que la hizo temblar. La miraba con los ojos oscuros y entrecerrados entre sus largas pestañas.

Despertó de golpe, abriendo los ojos sudando, temblando (no de frio y no de miedo), pateó las sabanas y se sentó en su cama, jadeando. Sus mejillas estaban sonrojadas, como dos pequeñas manzanas. Se tocó el pecho, tenía la piel de gallina a pesar de que en su cuarto no hacía frio, ni mucho menos.

— ¿Q-q-qué?— farfulló Astrid, sin saber como reaccionar a eso. Se abrazó a sí misma, tratando de no pensar en el sueño o en tratar de encontrarle lógica a la pesadilla que había sufrido. Dioses, ¿qué había pasado? Por todos los dioses...

Sin embargo, no, su cuerpo no se sentía asustado, todo lo contrario. Se sentía cálido, ansioso, el pulso le iba a reventar las venas, de eso estaba segura. Apretó los puños, ¿por qué rayos...?

Esto era culpa unicamente de Hiccup Haddock y de su visión sin camisa, de sus músculos fuertes y bien torneados, de sus manos callosas que alguna que otra vez había tocado por accidente y que la habían sostenido con tanta firmeza cuando ella casi cae al suelo; era culpa de sus ojos verdes profundos, de su sonrisa socarrona, de su altanería cuando ella le decía que no a algo que él le tenía tanta fe, de las muecas que hacía cuando él creía que ella no estaba mirando...

Sintió una punzada, no necesariamente de dolor, en la parte baja de su vientre, como si le dijera "no te olvides de sus pecas, ¿las viste? Le recorren todo el pecho... Y su espalda, apuesto que puede cargarme como un saco de patatas, cielos, es tan fuerte..."

Astrid, tomó una almohada y enterró su cabeza en ella para ahogar un grito de frustración, horror...


— ¡Oh, vamos!— chilló Ruffnut, rodando los ojos.— ¿Nadie aquí cree en la magia del amor?

— Esto no es una película romántica, nena.— la contradijo Snotlout, pasando un brazo por sus hombros, Ruffnut se quitó de su lado para seguir hablando.

— ¿Cómo están tan seguros de que Astrid no lo quiere?— reclamó la gemela, agitando los brazos.— Tiene todas las señales, finge que todo lo que le dice Hiccup no le interesa, finge que no le importa que él no vaya por ella, y se ve que le afecta que él la contradiga o no pelee con ella.


— Dije que no, serán postres y punto..— negaba Astrid, cargando la caja de decoraciones. Hiccup se colocó frente a ella, para ayudarla con el peso de la caja. Ella trató de jalarla hacia sí, no necesitaba su ayuda en nada, ni siquiera con una boba caja.

— De acuerdo.— sonrió el castaño, viéndose extrañamente tranquilo, como si la idea con la que había insistido tanto fuera nada. Astrid apretó los labios.

— ¿De acuerdo?— repitió Astrid un poco confusa por su respuesta.— ¿Qué no te importa tu idea?— soltó sin siquiera procesar lo que había dicho. Hiccup se encogió de hombros.

— Entiendo si no te gusta.— respondió de la misma manera, como si diera el tema por terminado.

Pero Astrid no quería dar el tema por terminado, ¿por qué no luchaba por esto?— Has insistido en esto toda la semana.

— Lo sé.

— ¡No puede simplemente no importarte!— le regañó apretando los labios, lo vió alzar las cejas, impresionado.— ¿Qué acaso estás mal de la cabeza?

— No.— lo dijo, sonriente.— Será lo que digas.

¿Sin pelear? ¿sin nada de nada? Astrid frunció el ceño.— ¿Qué es lo que tramas?

— Nada.

— ¡No puedes simplemente decirme que está bien!

— ¿Entonces sí quieres aceptar mi idea?

Astrid abrió la boca, enojada, ¡claro! ¡claro que sí! ¡claro que estaba intentando algo! Le arrojó las cosas antes de volver a las otras cajas.


— Nah, están locos.— terminó negando Snotlout.

— ¿Quieres apostar?

Snotlout alzó las cejas.— ¿Diez dólares?

Los gemelos negaron con la cabeza.— Aceptamos aportaciones de más de veinte dólares.


— ¿Necesitas ayuda?— Hiccup se le había acercado (lastimosamente) por detrás, fue un gesto inocente, sin embargo suficiente para hacerla recordar el sueño que había tenido hace unas noches. Astrid estaba intentando colgar uno de los letreros del baile, estaba teniendo problemas con la altura, no encontraba la escalera por ningún lado, y no había espacio a esta altura para poder colocarlo.

— No.— negó rotundamente, poniéndose de puntitas de nuevo.

— Puedo hacerlo yo.— él, por su parte, estaba acomodando los cables de la consola, las luces, la música, todo dependería de eso. Astrid prefería que sus manos, callosas, hábiles y fuertes (eugh) se las guardara para eso.

— Lo haré yo.— respondió duramente la rubia. No supo cómo, lo siguiente que sintió fueron unas manos sobre su cintura y luego las plantas de sus pies despegadas del suelo. Los dedos del joven clavándose en su vientre, en su uniforme...

Y su cabeza sobresaliendo entre sus muslos, mismos que estaban reposando sobre los hombros del castaño.

— ¿Mejor?

No, no, no, no, no.

Se apresuró a colgar el letrero, sin apenas mirarle. Pensó en asfixiarlo con los muslos (Aunque eso no sería una tortura para Hiccup, claro, aunque él no lo diría en voz alta tampoco, tampoco diría que esa era su muerte soñada), pero no sonaba viable, lo único era darle un zape que le generara un jaqueca horrible. Sí, las jaquecas eran terribles, molestas, indeseables, tal y como era Hiccup.

— Eh...— habló Hiccup, Astrid frunció los labios con sorpresa. La vibración en sus nuca pudo sentirla directamente en su... No, no, no, no.— Ayer por la mañana mi mamá... Encontró un perrito sin hogar.— ¿Por qué se estaba moviendo tanto? Es más, ¿Por qué esto estaba pasando?— Ella quería saber si no era muy tarde para que entrara en el evento.

Su voz sonó bastante bien como para el problema que estaba sintiendo.— Es un perro.— masculló, engrapando el letrero contra la pared.

— Sí, lo sé.— aceptó Hiccup. Tenía sus manos cerca de las piernas de la rubia, solo en caso de que ella llegase a caerse, Astrid ese sentía cada vez más extraña, su piel parecía pedir el tacto del castaño, mínimo por encima de sus calcetas.— Es solo que... No sé, tal vez podría entrar, tal vez sea bueno darle difusión a su caso, es un perrito muy lindo y necesita un hogar... ¡Auch!— exclamó cuando ella le dió un zape en la cabeza, firme y que, sí, le causaría una jaqueca.

— Bájame.— ordenó. Hiccup la bajó con la misma facilidad que cuando la cargó.

Que brazos tan fuertes...

El pensamiento le dió náuseas y también le hizo sentir una punzada en su bajo vientre.

Hiccup continuó tratando de convencerla.— Uh, eso.— soltó, rascando su nunca.— ¿Podemos hacerle unas fotos? No habrá gatos en casa, lo prometo.

¿Ir a su casa? Eso no sonaba bien, para nada...

Ir a su casa significaba ir al rancho a las afueras de Berk. Eso significaba conocer a su muy extraña madre, a su severo padre y a todos esos caballos...

— Pude tomarle está foto, mira.

Entrecerró los ojos. Tenía suerte de que el perrito fuera lindo.

Hiccup siempre tiene suerte.


Nos acercamos a la parte M. Es más rápido de lo que pensé xd

Feliz cumpleaños Hipo. Bueno, en sí eso no es hoy, sería el 29, pero bueh, no se puede tener el 29 todos los años uwu

Una vez mas, mil gracias a unsuccesbassit por revisar este capitulo, tqm uwu

Les quiero, un abrazo, cuidense uwu