Hola hola mis queridxs lectorxs! Cómo están? Espero que súper bien :)

Yo aquí estoy una vez más compartiendo con uds un nuevo cap de mi locura. Hoy sabremos si habrá algún avance importante entre nuestros queridos protagonistas y si podremos prever algún tipo de definición o no… Todo pinta un poco complicado después de la aparición de Zafiro y el anuncio de la mudanza de Serena, pero a lo mejor los chicos después de estos nuevos giros se pongan las piletas… Esperemos que sí!

Bueno, antes de invitarlxs a leer les hago dos aclaraciones importantes sobre la banda sonora: 1. Hacia el final del cap pongo unos fragmentos traducidos de la letra de una canción de Depeche Mode, me refiero a "Enjoy de silence". Y 2. Una vez más recurro a parte de la letra de la canción que le da título a este fic, "Luna extraña" de Alejandro y María Laura.

Ahora sí, sin más para agregar, lxs dejo leer el DOCE en paz y les pido que no dejen de contarme qué les pareció!

Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.

Me despido abajo,

Bell.-


:: Capítulo Doce ::

Algunos días después…

Un viernes por la tarde, luego de haberle pedido permiso a Kun para ausentarme al trabajo, estaba acompañada de mis padres, quienes se ofrecieron para ayudarme a terminar de preparar y ordenar todo para mi mudanza, cargando algunas cajas y paquetes en su auto frente a la entrada del edificio.

Antes de que se fueran se acercó a nosotros mi querido vecino que aparentemente recién llegaba de su trabajo. —Hola, vecina —me saludó cordial.

—Hola, Darien —yo también lo saludé amable.

Como prácticamente no nos habíamos vuelto a ver desde aquella noche que tuvimos ese incomprensible encuentro e intercambio de ideas, ya que durante las últimas semanas yo había estado muy a las corridas con todos los trámites y preparativos de mi nuevo departamento, por nada en el mundo quería parecer molesta ni nerviosa ni nada de eso. Tenía que mostrarme como una buena y centrada vecina hasta el último minuto. Todo tenía que continuar siendo totalmente natural entre nosotros.

—¿Cómo estás? ¿Ya empezaste con la mudanza? —preguntó curioso.

—Todavía no, éstas son cosas que no caben en el nuevo departamento pero tampoco quiero deshacerme de ellas, así que mis padres las guardarán en su casa por un tiempo.

—Buenas tardes, señor, señora —los saludó con una leve inclinación.

—Lo siento —me disculpé al darme cuenta de que no los había presentado—. Él es Darien, mi vecino.

—Encantada de conocerte, querido —lo saludó mi mamá.

—¿Así que eres el vecino de mi hija? —le preguntó mi papá con desconfianza—. ¿Cuál es tu nombre completo? ¿A qué te dedicas? ¿Vives solo? ¿Tienes familia?

—Papá, por favor…

—Mi nombre es Darien Chiba, señor. Vivo solo en un departamento junto al de Serena, trabajo en…

—¿Chiba? ¿Eres algo de Mamoru Chiba?

—Sí, soy su hijo.

—¡¿Eres el hijo de Mamoru Chiba?! —exclamó mi papá con un repentino entusiasmo—. ¡No puedo creerlo!

—¿Usted conoce a mi padre?

—¡Claro que lo conozco! Soy un gran admirador suyo y también de su esposa.

—¿De qué hablas, cariño? —preguntó mi mamá extrañada.

—Mamoru Chiba, Ikuko, el virtuosísimo músico de jazz que escuchaba cuando era estudiante, en la misma época que tú y yo nos comprometimos, ¿no te acuerdas?

—¿El americano? —recordó ella—. ¿El que se casó con esa hermosa cantante que a ti tanto te gustaba?

—¡El mismo! Qué increíble, el mundo es tan pequeño… Así que tú eres su hijo, ¿y qué ha sido de ellos? ¿Siguen actuando? ¿Hacen presentaciones en algún lugar?

—En realidad ya no, ahora se dedican a producir a otros artistas y viven en Osaka —respondió Darien.

—Oh, qué lástima, me hubiera encantado volver a escucharlos. Ni siquiera tengo un disco de ellos, eran tan talentosos…

—Yo tengo algunas grabaciones remasterizadas, si quiere puedo hacerle una copia.

—¿En serio? ¿Me harías ese gran favor?

—Claro, no hay problema.

—¡Muchas gracias! —exclamó mi papá más entusiasmado y le dio unas afectuosas palmadas en el hombro a Darien—. Será muy emocionante escucharlos de nuevo, cuántos recuerdos…

—Bueno, cariño —lo cortó mi mamá—, ya vámonos o se le hará tarde a Serena —se acercó a mí y me abrazó—. Adiós, hija. Mucha suerte con la mudanza, avísanos si necesitas algo más, ¿sí?

—Gracias, mamá, adiós —me despedí de ella dándole un largo beso en la mejilla.

—Y ten mucho cuidado con los del camión —me advirtió mi papá—. Anota su matrícula y no los pierdas de vista, porque con esa gente nunca se sabe.

—Sí, papá —dije poniendo los ojos en blanco ante su exagerada recomendación.

—A veces cuando se topan con una jovencita sola y despistada como tú quieren aprovecharse de la situación y robarse los muebles, hay que tener mucho cuidado.

—No seas tan desconfiado —me quejé—, es una empresa seria, no va a pasar nada malo.

—Bueno, vamos, cariño —mi mamá lo tomó del brazo para apresurarlo—. Deja a la chica en paz que tiene muchas cosas que hacer.

—Adiós, mi conejita —él me abrazó con fuerza para despedirme—. Cuídate mucho, llámanos por cualquier cosa que te haga falta, ¿de acuerdo?

—Adiós, papá, gracias por todo.

—Adiós, Darien —se despidió mi mamá.

—Adiós, señora —se despidió él.

—No te olvides de hacerme esa copia, muchacho —volvió a hablar mi papá—. Estaré esperándola con ansias.

—No se preocupe, señor Tsukino, apenas esté lista se la daré a Serena para que se la entregue.

—Puedes llamarme Kenji, muchacho.

—¿Vámonos, Kenji? —insistió mi mamá con tono irónico.

—Está bien, está bien —él rió—. Adiós hijita, nos vemos.

Y después de subirse al auto, nos saludaron una vez más con las manos y finalmente partieron.

—¡Ay, por fin se fueron! —dije aliviada cuando el auto se alejó.

Darien rió. —Son muy agradables, ¿por qué dices eso?

—Los amo con todo mi corazón, pero a veces son tan sobreprotectores que me asfixian, ¡si hasta querían venir a la mudanza conmigo! Con lo obsesivo y paranoico que es mi papá, hubiera sido un verdadero fastidio —entramos juntos al edificio y comenzamos a subir las escaleras—. ¿Así que tus padres son famosos? —pregunté curiosa—. No lo sabía.

—No, no es que sean famosos. Pero muy de vez en cuando me encuentro con gente que los escuchó alguna vez y me preguntan por ellos. Es curioso que tantos años después de su mejor momento aún los recuerden.

—Yo también voy a querer una copia de su música, ahora me dio curiosidad conocerlos.

—De acuerdo, haré una para ti también.

.

.

.

Después de atravesar el pasillo, entramos a mi departamento y recién entonces me percaté de que estábamos los dos juntos y a solas conversando de lo más relajados, como buenos amigos, con total naturalidad y soltura. Y me di cuenta de que no me sentía incómoda ni nada por el estilo, quizás porque tenía demasiadas cosas en la cabeza como para preocuparme también por cómo seguía todo entre nosotros.

Una vez que cerré la puerta, nos detuvimos en la entrada y Darien observó todo a su alrededor con cierta nostalgia, o al menos eso me pareció. Los pocos muebles que había estaban vacíos, las ventanas sin cortinas, las paredes peladas y en el suelo y sobre la mesita de la sala había desparramadas unas cuantas cajas llenas de cosas. —¿Y cómo vas con los preparativos? —me preguntó.

—Ya tengo casi todo listo, sólo me falta acomodar unas cajas más y… Ay, no, ¿ya es tan tarde? —dije preocupada al chequear la hora en mi teléfono—. Los chicos ya deben estar por llegar y yo todavía ni me bañé.

Esa noche había invitado a mis amigos, Lita, Mina, Kun y Nef, y para no ser descortés a Darien también, para que nos reuniéramos por última vez en mi viejo departamento antes de irme.

—¿Quieres que te ayude con algo? —se ofreció mientras dejaba su maletín y su saco sobre una silla.

—A ver… —yo estaba en verdad retrasada, así que acepté su ayuda para poder terminar a tiempo—. Bueno, embala estas cajas, por favor. Yo me ocuparé de aquellas —y le entregué un rollo de cinta adhesiva.

Darien se sentó en el sofá y yo en el suelo frente a él, y entre los dos nos dispusimos a ordenar las cajas.

—Así que mañana ya te irás —dijo con voz apagada—. ¿A qué hora vienen los del camión de la mudanza?

—Temprano, a las 8.

—¿Y alguien va a acompañarte? ¿No necesitarás ayuda?

—No va a hacer falta, la empresa enviará a dos o tres empleados para encargarse de todo.

—¿Entonces Zafiro no te acompañará?

Inspiré profundo para armarme de paciencia y responder a su interrogatorio sin exasperarme. Si bien parecía estar preguntándome sin ninguna intención de provocarme, últimamente yo estaba tan a la defensiva con él y sus tan poco discretas indagaciones que vivía en permanente estado alerta.

—No —dije con calma pero sin mirarlo.

—¿Y los chicos?

—Tampoco —menos mal que no insistió en saber más de Zafiro, porque me habría incomodado mucho tener que hablarle de él—. Todos están muy ocupados con sus cosas, no quiero ser una molestia. Más bien prefiero invitarlos una vez que me haya instalado y tenga todo ordenado.

—Si quieres yo podría acompañarte y ayudarte.

—No, gracias, no será necesario.

¿Realmente estaba siendo amable conmigo? ¿Me estaba tratando como siempre, como cuando todo estaba bien entre nosotros? ¿Me estaba demostrando que se interesaba en mí y en mis cosas? ¿Sería que podría volver a disfrutar de compartir un momento con él, de pasar tiempo juntos y sentirme cómoda y a gusto con su compañía como al principio?

—A mí no me molestaría hacerlo —me explicó—. Mañana es sábado, tengo el día libre, así que… Vaya —dijo asombrado con un repentino cambio de actitud—, ¿pero qué tenemos aquí?

—¿Qué pasa? —lo miré confundida.

—Esto es… —tenía un libro entre sus manos que aparentemente sacó de una de las cajas que estaba embalando—. ¿Es lo que yo creo que es? —me preguntó con una maliciosa sonrisa en su rostro.

Yo no entendía a qué se refería. —¿Qué cosa? —me puse de pie y me acerqué a él para ver de qué se trataba. Y al reconocer la portada del libro que había encontrado casi me da un ataque—. ¡No! ¡Eso no es mío! —exclamé muerta de vergüenza y se lo quité de inmediato—. Este libro me lo prestó Mina —intenté excusarme—. No es mío, es de Mina.

No podía creer que esto estuviera pasando. ¿Cómo podía ser tan despistada y dejar que se topara con estas cosas? ¿Nada más y nada menos que mis novelas románticas, ésas que leí en mis tiempos de depresión post-despido? Esta situación no podía ser más humillante.

—Pero si te ha prestado una colección completa —dijo riendo al revisar más la caja y sacó otro libro.

—¡No, Darien! ¡Deja eso! —quise quitárselo pero esta vez él no me dejó.

"Luna caliente" —leyó muerto de risa—, es un buen título —y siguió curioseando la caja.

—Basta, Darien —logré quitarle de nuevo el libro, lo guardé con el otro en la caja y enseguida la cerré envolviéndola con mil metros de cinta adhesiva a una velocidad impresionante.

—¿Así que te gusta esta clase de lectura? Jamás imaginé que fueras de mente tan… abierta, qué inesperado descubrimiento.

—No te burles, no es gracioso —sí lo era, claro que lo era, ¡y mucho! Pero también era bastante más bochornoso que gracioso y en vez de reírme de lo que pasaba quería que me tragara la tierra.

Pero lamentablemente, como era de esperarse Darien recurrió a su tan particular sentido del humor, a ese modo soberbio y pedante que tanto me fastidiaba. —No me estoy burlando, creo que la literatura erótica es un género muy atractivo y educativo —dijo altivo.

—Darien, por favor…

—Porque puede servir para canalizar fantasías, buscar inspiración…

—Detente, Darien…

—Y en verdad pienso que vale la pena indagar sobre este estilo de obras. Pueden ser un buen estímulo, darte ideas novedosas o simplemente pueden servir para pasar el rato, ¿no te parece?

—Ya basta, Darien, me cansaste —dije molesta mientras dejaba la caja a un lado y me dirigí hacia la puerta—. Vete —le pedí al abrir—. Vete de aquí antes de que me hagas enojar.

Él se puso de pie y volvió a reír. —Pero Serena, no seas tan susceptible, sólo estoy bromeando.

—¡Que te vayas de mi casa te digo! —grité furiosa, ya no tenía ni un mínimo resto de paciencia.

—Pero…

—¡Vete! ¡Ahora! —tomé su maletín y su saco de la silla y se los arrojé encima.

—Oye, ¿qué te pasa? —dijo ya sin reír y dejaba sus cosas sobre el sofá—. ¿Por qué reaccionas así?

—¡Porque ya no te soporto! —había perdido completamente el control, mis bajísimos niveles de tolerancia habían alcanzado su límite, estaba al borde de un ataque de nervios—. ¡Porque me tienes harta con tus bromas de mal gusto! ¡Eres insoportable, Darien! ¡Eres un odioso y un grosero! ¡Y no te aguanto más!

—Bueno, lo siento, no pensé que…

—¡¿No pensaste?! ¡¿No piensas lo que dices?! ¡¿Lo que haces?! —al ver la cara de susto que puso con mis gritos, traté de calmarme un poco y medir mis palabras, pero me costaba tanto…—. ¿Acaso todos esos comentarios tan… desagradables y espantosos se te escapan así porque sí? ¿Sin querer?

—Ya te expliqué muchas veces que sólo te digo estas cosas para hacerte enojar, para divertirme —intentaba explicarme, distender un poco los ánimos—. Pero tú te lo tomas demasiado en serio.

—¿Y cómo esperas que lo tome, si cada vez tus bromas son más ofensivas y horribles?

—No es cierto, yo no quiero ofenderte ni nada de eso. Jamás tuve intenciones de…

—¡Pero lo haces! —lo interrumpí más enojada—. Sí, Darien, me ofendes con lo que me dices, me haces hervir de rabia, ¡me sacas de quicio! —al notar que otra vez volvía a gritar, de nuevo traté de tranquilizarme, pero estaba desbordada—. Y yo ya no tengo más paciencia para aguantar tus ocurrentes y agudos comentarios. Así que, por favor te lo pido, vete de aquí —abrí más la puerta, señalando la salida con la mano.

—Pero Serena…

—¡Vete, Darien!

—No me iré a ninguna parte —ahora él elevaba el tono de su voz y se mostraba muy molesto—. No hasta que aclaremos las cosas entre nosotros.

—Nosotros no tenemos nada que aclarar.

—Sí, Serena, tenemos mucho que aclarar. Y no me moveré de aquí hasta que hablemos de lo que nos pasa.

—¿Qué? ¿Hablar de lo que nos pasa? ¿Y eso qué rayos significa?

—Que las cosas están muy confusas entre nosotros, muy tensas.

—¿Ah, sí? ¿Y de quién crees que sea la culpa?

—De los dos.

—¡¿De los dos?!

—Sí, porque hace rato que ninguno de los dos se está comportando como siempre, todo está siendo muy extraño entre tú y yo. Ya nada es como antes, ya no estamos actuando como dos buenos amigos.

—¿Amigos? —solté una carcajada—. ¿Amigos, dices? —por dios, ¿todavía quería insistir con eso?—. Nosotros jamás hemos sido amigos y nunca lo seremos —enfaticé—. Nosotros somos cualquier cosa menos buenos amigos, así que no me vengas con disparates.

—¿Por qué dices eso?

—Porque es la verdad, Darien —respondí segura—. Bueno, al menos yo sí me atrevo a admitir que no soy tu amiga, que nunca lo fui, que jamás quise serlo. Porque tú sabes muy bien lo que yo siento, lo que a mí me pasa contigo, y no es precisamente lo que una amiga sentiría. Y no te imaginas lo difícil que ha sido para mí todo este tiempo hacer de cuenta que en realidad no me pasa nada, que esto que siento son puras ilusiones pasajeras, que puedo dejar todo atrás y convencerme de que sólo me ves como una amiga.

Ya estaba harta de todo esto, de no entender nada, de tener que guardarme lo que sentía, mi frustración, mi enojo, mi interminable confusión. Así que estaba dispuesta a decirle todo sin filtro, ya no tenía ningún sentido seguir así.

—¿Y crees que para mí es fácil? —preguntó enojado. Él también se mostraba cada vez más irritado y desbordado. Y a medida que discutíamos, se iba acercando a mí, pero manteniendo una prudente distancia ya que yo estaba totalmente descontrolada y quizás temía que volviera a arrojarle alguna cosa por la cabeza o algo parecido—. ¿Crees que me no me cuesta darme cuenta de lo que sientes y no poder darte lo que quieres?

—Yo jamás te pedí nada —refuté—. Jamás te presioné ni te exigí que me dieras nada. Todo lo contrario, las pocas veces que intenté acercarme a ti de otra manera fue porque tú me diste pie para hacerlo —tras decir esto, Darien me miró con ojos enormes, como si lo estuviera acusando de algo espantoso—. Es cierto, no pongas esa cara de inocente porque no lo eres ni un poco —lo regañé—. Me diste pie en muchas ocasiones, sí lo hiciste, ¿pero cuál fue tu reacción cada una de esas veces? Quedarte mirándome con cara de estúpido sin decir absolutamente nada. O peor aún, hiciste alguno de tus incomprensibles comentarios e inmediatamente después saliste huyendo despavorido.

—Eso no es verdad, yo no huyo despavorido, yo sólo trato de ser respetuoso contigo, de no actuar impulsivamente y hacer algo de lo que después pueda arrepentirme. Porque yo no quiero jugar contigo, no quiero tomarme las cosas a la ligera. Al contrario, yo te tomo muy en serio, Serena, y no quiero comportarme como un imbécil y pasar por inadvertido lo que a ti te pasa.

—¡Eso es pura basura! ¡Ya deja de hacerte el idiota condescendiente conmigo!

—Yo no me hago el idiota, no estoy siendo condescendiente.

—¡Sí lo haces, lo haces todo el tiempo! Y me confundes, Darien, me vuelves loca con tus actitudes. Un día te muestras tan atento conmigo, te interesas por mis cosas, me ayudas, me das ánimos, me haces reír, me haces sentir tan bien. Pero luego me cruzo contigo otro día y de repente eres el tipo más sarcástico y arrogante del mundo, te conviertes en alguien tan… —me contuve para no insultarlo—. Tan desagradable y engreído, y no puedo entender por qué lo haces.

—Cada vez que he sido amable contigo fue porque quise, porque en verdad me importas, porque realmente quiero ayudarte si está a mi alcance hacerlo.

—Pues muchas gracias por ser tan considerado —dije con sarcasmo.

—¿Pero sabes qué? Tú también me sacas de quicio muchas veces, Serena —dijo el muy descarado.

—¡¿Yo?! ¿Yo te saco de quicio? —esto ya era el colmo de los colmos—. A ver, dime, ¿qué es lo que yo hago que tanto te molesta?

—Me molesta esa obsesión que tienes por conseguirte un novio, un futuro esposo y padre de tus hijos, y todas esas cosas tan absurdas que siempre repites sobre el hombre ideal que esperas conocer. Que quieras encontrar a esa persona especial con quien vivir un amor de cuento de hadas y no sé cuántas fantasías irrealizables más. Cuando en la vida real nada de eso sucede, porque no existe nadie así de perfecto, porque no puedes ser tan ingenua como para creer que conocerás a alguien con todas esas increíbles cualidades.

—¿Obsesión? ¿Fantasías? —dije ofendida—. Esos son mis sueños, no tienen nada de absurdo y estoy segura de que voy a cumplirlos algún día.

—¿Ah, sí? ¿Y con cuál de todos los de tu larga lista de candidatos? —me preguntó desafiante—. ¿Cuál es el que encaja exactamente con tus pretensiones? No me digas nada, es ese abogado, ¿verdad? ¿Zafiro es tu hombre ideal? ¿Tu príncipe azul?

—Zafiro es una excelente persona, no te metas con él porque no tiene nada que ver con…

—Sí tiene que ver, tiene mucho que ver —me interrumpió más enojado—. Porque tú lo estás eligiendo a él, tú encontraste en él lo que nadie más puede darte, porque él es perfecto, ¿verdad? Él es el mejor, ¿cierto? Porque siempre habrá alguien mejor. Y yo… —se calló de repente, como si se hubiera arrepentido de decir lo que dijo.

—¿Qué? ¿Tú qué? ¿De qué estás hablando? —insistí impaciente—. Vamos, dime lo que te pasa, Darien, ¿tú qué? ¿Estás celoso? ¿Es eso? —y apenas me oyó, bajó la mirada, lo cual me exasperó más —Porque eso es lo dijiste la otra noche —le recordé—, pero luego saliste corriendo como una niñita asustada y no me diste ninguna explicación.

Volvió a mirarme con una dura expresión. —¿Para qué te daría una explicación si esa noche te ibas a reunir con él?

—Bueno, entonces explícamelo ahora, te escucho —me crucé de brazos para esperar a que lo hiciera—. ¡Vamos, habla, maldita sea! —le exigí.

Obviamente él desvió su respuesta con más reproches. —¿Ahora me pides explicaciones? ¿Después de que estuve semanas enteras rogándote para que hablemos?

—¿Cuándo me estuviste rogando?

—Después de aquella noche, Serena, no te hagas la que no te acuerdas.

—¿Qué noche? —enseguida recordé—. Ah, esa noche —Darien se refería a la noche que nos besamos y yo le confesé mis sentimientos. Y tenía razón, jamás habíamos hablado al respecto.

—Te llamé, te busqué, te dejé cientos de chocolates en la puerta de tu casa y tú me ignoraste todas las veces, no me dirigiste la palabra por semanas enteras —aunque en apariencia estaba reprochándome mi indiferencia, tuve la impresión de que en realidad le dolía lo que había pasado, que yo no hubiera querido escucharlo.

—Bueno, pero tenía mis motivos —me excusé—. Estaba muy dolida y ofendida porque tú me rechazaste.

—Yo no te rechacé.

—Sí lo hiciste, me rechazaste y me rompiste el corazón —enfaticé.

—No, Serena, eso no es cierto, ésas son puras interpretaciones tuyas. Yo no te rechacé, es sólo que me sorprendiste con lo que dijiste y sé que no reaccioné como tú esperabas, pero no es que quisiera rechazarte —ahora sí sonaba dolido, era muy evidente que había sido una situación bastante difícil para él—. Y cuando traté de explicarte lo que me pasaba, no me dejaste hacerlo. Y luego me vengo a enterar de que ya estabas con alguien más y… —de nuevo se quedaba callado sin completar la frase.

Pero esta vez no me exasperé, sino que me conmoví muchísimo al notarlo tan movilizado. —¿Qué? ¿Qué pasó cuando te enteraste?

—Me sentí muy mal, Serena, me enojé mucho —dijo afligido—. Y desde entonces actúo como lo hago porque… Por eso, porque estoy enojado, porque… —hacía largas pausas mientras hablaba, como si le costara decirme todo esto, abrirse conmigo.

—¿Enojado? —le pregunté con toda la delicadeza que me fue posible, necesitaba que me lo dijera todo, que se sincerara de una buena vez—. ¿Estás enojado conmigo?

—No, no estoy enojado contigo sino con toda esta situación tan complicada y enredada. Porque todo se ha vuelto un caos para mí, ya no entiendo más nada de lo que está pasando. Y la cabeza me da vueltas y más vueltas tratando de comprender aunque sea un poco lo que está sucediendo y no lo consigo. Y me enojo, me frustro, me siento tan impotente…

—Yo también me siento así —dije con franqueza y di unos pasos al frente para acercarme más a él—. Todo el tiempo me siento así respecto a ti y a lo difícil que es para mí relacionarme contigo. Y te juro que en este momento no entiendo absolutamente nada de lo que está pasando, no puedo comprender ni una sola palabra de lo que estás diciendo, no puedo…

—Estoy celoso, Serena, ya te lo dije —me interrumpió y yo me detuve—. Me muero de celos al saber que has encontrado a alguien tan perfecto y maravilloso como Zafiro y… —resopló molesto y bajó la mirada llevándose una mano a la cabeza—. Maldición, esto es tan difícil —protestó.

—¿Pero por qué estás celoso? —volví a insistir—. Si siempre me has tratado como una amiga, me has dejado muy en claro que no te interesan las relaciones serias ni nada de eso.

—Pero contigo es diferente —dijo al mirarme—. Contigo yo… —y volvía a callarse.

—¿Ves lo que haces? —le reproché—. ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo? Es lo mismo de siempre. Me sueltas algo como esto, me confiesas que estás celoso y luego te quedas mudo —otra vez me impacientaba. Aunque me esforzara sobremanera, este chico me desesperaba con sus eternas pausas—. ¿Cómo quieres que lo interprete? ¿Cómo esperas que no me vuelva loca con semejante actitud tan… cobarde de tu parte? —trataba de medir mis palabras, pero ya no me quedaba ni un mínimo resto de paciencia, no soportaba que se quedara callado, que no se atreviera a ser honesto conmigo—. ¿No vas a decir más nada? ¿No era que querías que aclaremos las cosas entre nosotros?

—Sí, quiero que lo aclaremos, quiero que dejemos de pelear, que todo esté bien entre nosotros como siempre.

—¿Entonces qué sugieres? ¿Que sigamos haciendo de cuenta que somos buenos amigos? ¿Eso es lo que quieres?

—No, Serena, no quiero que aparentemos más que somos amigos. Yo… —se acercó más a mí y esta vez parecía estar en verdad dispuesto a decirme todo al fin—. Yo ya no sé si te veo como amigo, porque tú… Tú me gustas mucho y no precisamente como una amiga. Y no me refiero a que quiera tener algo pasajero o superficial contigo como acostumbro a hacerlo con las mujeres que me gustan, porque ahora no estoy seguro de que eso sea suficiente para mí. Pero tampoco puedo imaginarme algo tan formal y estructurado como tú quieres, no puedo ser el hombre perfecto que tanto deseas y… Además ya estás con Zafiro y yo no puedo interferir en eso y…

—No estoy saliendo con Zafiro —le aclaré antes de que volviera a echarse atrás—. Es un chico increíble, un verdadero príncipe y yo lo quiero mucho, pero no estoy interesada en él, no de una manera romántica por decirlo de alguna forma. Sólo somos amigos —aseguré.

—¿En serio? ¿Sólo son amigos? ¿No hay nada más entre ustedes?

—No, porque no puedo sentir por él lo que ya siento por ti —dije con total sinceridad y di un paso más al frente para acercarme a él.

Darien suspiró y negó con la cabeza sin sacarme los ojos de encima. —Por dios, Serena, me voy a volver loco —yo sonreí enternecida al escucharlo—. Estoy hecho un desastre, mi cabeza es un lío. Desde que te conocí todo se hizo un completo caos para mí y ya no sé… Todo cambió tan de repente, toda mi tranquilidad, mi estabilidad, mis convicciones, todo se está destartalando y viniendo a pique tan rápido que no sé… —ahora él también sonreía—. En serio, estoy hecho un idiota importante, tengo problemas para dormir, no estoy comiendo bien, no puedo concentrarme en mi trabajo, no puedo dejar de pensar en ti ni un minuto. Te tengo en mi mente todo el tiempo…

Yo no podía creer lo que oía. Estaba profundamente conmovida por todo lo que me estaba confesando, por cómo se había animado a abrirse conmigo y decirme lo que sentía. Aunque estuviera confundido, aunque no pudiera ser demasiado claro y elocuente con sus palabras, por fin me hablaba de frente. Y sentí el inmenso deseo de abrazarlo, de volver a sincerarme con él y decirle lo que sentía. Pero no quería arrebatarme, necesitaba estar segura. —¿Eso significa que tú… —pregunté temerosa—. ¿Que yo… ¿Y que nosotros…

—No tengo idea de lo que significa, no entiendo nada de lo que está pasando. Sólo sé que no soporto imaginarme que estás con alguien más, que no quiero tenerte lejos, que desde que me dijiste que vas a mudarte estoy cada vez peor, de muy mal humor, insoportable, distraído, la cabeza no deja de darme vueltas y ya no sé… No comprendo qué es lo que me pasa, pero… —acercó una mano a mi rostro y comenzó a acariciarme con ternura. Y yo estaba tan emocionada que sentía que flotaba por los aires—. Lo que sí sé es que… —dijo con un suave y dulce tono de voz sin dejar de acariciarme—. Te quiero… cerca mío… todo el tiempo… —murmuró con un nuevo suspiro.

Y ya no aguanté más, tenía que decirle lo que sentía antes de que me estallara el corazón de tanto amor. —Darien, yo… —pero él me interrumpió apoyando su dedo índice sobre mi boca para hacerme callar. Y se alejó de mí para asomarse por la puerta que todavía estaba abierta. Pero al notar que su expresión cambiaba de repente, poniéndose pálido como si hubiera visto un fantasma, enseguida me asomé yo también para ver qué estaba pasando.

Al hacerlo reconocí en el medio del pasillo a nuestros amigos. Nef y Lita le estaban tapando la boca a Mina con las manos, probablemente ella fue quien hizo algún ruido y Darien la oyó. Entonces comprendí por qué él reaccionó así, debió haberse sentido muy incómodo al saber que los chicos seguramente escucharon nuestra discusión. A mí también me dio vergüenza, pero al mismo tiempo me resultó graciosa la reacción de ellos al ser descubiertos.

—¡Hola, chicos! —nos saludó Mina riendo nerviosa cuando Lita y Nef la soltaron—. ¿Cómo están? —y entró apurada a mi departamento.

—Hola Chiba, Serena —Nef hizo lo mismo seguido de Lita que sólo nos sonrió.

—¿Cómo hicieron para entrar al edificio sin lla… —Darien quiso preguntarle a Kun y él sin decir nada le enseñó un juego de llaves que tenía en la mano.

—¿Ésas son las llaves que olvidé ayer en el consultorio? —pregunté yo y Kun asintió—. Muchas gracias por traérmelas.

Después de darme las llaves, Kunzite miró a Darien muy serio y con su eterno mutismo impoluto le entregó de mala gana unas bolsas que traía con él.

—¿Qué es esto? ¿Cervezas? —preguntó Darien confundido—. Ah, cierto. Serena, ¿qué te parece si mejor nos reunimos en mi departamento en vez del tuyo? Así no desordenamos tus cosas y…

—¡Qué buena idea! —apareció otra vez Mina saliendo de mi departamento junto con Lita y Nef. Los tres estaban muy inquietos y yo me mordía la boca para contener la risa, más por los nervios que por lo graciosos que se veían yendo y viniendo como tontos—. ¡Vamos a lo de Darien! —y cruzaron el pasillo.

—Podemos pedir unas pizzas por teléfono —dijo Lita.

—Sí, hay una tienda aquí cerca donde venden unas pizzas deliciosas y las envían a domicilio —agregó Mina.

—¿Qué dices, Serena? —se acopló Nef.

—Está bien —respondí algo aturdida—, pero todavía tengo que darme una ducha y…

—Bueno, ve a ducharte tranquila, nosotros te esperaremos en lo de Darien —dijo Nef al abrir la puerta de su departamento.

—De acuerdo, iré en un momento —alcancé a responderles antes de que todos entraran.

—Nos vemos en un rato —me dijo Darien con una divertida sonrisa.

Por suerte pareció haberse relajado un poco después de la interrupción de nuestros amigos, lo cual me ayudó a calmarme a mí también. —Nos vemos —dije riendo.

.

.

.

Momentos más tarde, después de bañarme y arreglarme un poco, fui a lo de Darien a reunirme con los chicos. Mientras él llamaba por teléfono a la pizzería junto con Lita, quien le indicaba qué pedir, Kun estaba concentrado frente al equipo de música eligiendo qué disco poner y yo, que acababa de llegar, me encontraba en el sofá de la sala sentada con Mina y Nef bebiendo unas cervezas.

—Amiga, lo siento mucho —se disculpó Mina apenada—. Sin querer escuchamos su conversación cuando llegamos y encima los interrumpimos.

—Eso no es tan cierto, mi querida cuñada. Fuiste tú quien los interrumpió —la corrigió Nef.

—Es que fue tan conmovedor lo que Darien te dijo —siguió ella—, que si no fuera por él y Lita habría pegado alaridos de la emoción.

—¿En serio? —pregunté avergonzada—. ¿Y cuánto llegaron a escuchar?

—No mucho, sólo la última parte.

—Escuchamos todo —volvió a corregirla Nef—. De principio a fin.

—¡Neflyte!

—¡Ay, no, qué vergüenza! —protesté.

—Pero amiga, ¿qué fue lo que pasó? —me preguntó ella—. ¿Por qué empezaron a discutir? En un momento pensé que todo se iría al diablo, hasta que al final parecieron calmarse un poco los ánimos.

—Ya no sé qué es lo que pasa, estoy tan confundida… —dije afligida.

—Yo pensé que entre ustedes no pasaba nada, que sólo eran amigos, que cada uno estaba en sus cosas, tú con Zafiro y Darien con su "amiga con beneficios".

—En realidad ellos terminaron hace bastante.

—¿En serio? ¿Y por qué nunca nos contaste nada?

—Porque después… bueno, es que pasaron muchas cosas.

—Claro, conociste a Zafiro y empezaron a salir. Pero hace un momento le dijiste a Darien que no estás interesada en él, ¿eso significa que ustedes también rompieron?

—En realidad Zafiro y yo nunca salimos en términos románticos —expliqué—. Yo no quise porque…

—Quieres a Darien —adivinó Neflyte.

—Y yo creo que él también siente algo por ti, algo muy fuerte —agregó Mina.

—Y estuvo a punto de confesártelo —dijo él—, sólo que cierta personita lo arruinó todo con su estridente voz —le reprochó.

—¿Ustedes creen que es eso? —les pregunté preocupada—. ¿No será que es lo mismo de siempre? ¿Que él quiere que las cosas estén bien entre nosotros pero sólo como amigos?

—¿Y tú qué esperas que sea? ¿Qué sientes por él? —me preguntó Nef.

—Ya no estoy tan segura de lo que quiero —admití—. Yo sé que me gusta, en verdad me gusta mucho y también sé que por él he llegado a sentir cosas muy increíbles y hermosas como hacía mucho no me pasaba. Pero tengo miedo, temo salir lastimada si sigo ilusionándome y no quiero sufrir, no quiero que me rompa el corazón.

—Mira, Serena, entiendo que estés insegura y que te preocupe lo que pueda pasar si es que le das una oportunidad a Monsieur Cabezota —Nef siempre se refería a Darien con ese apodo—. Pero antes de tomar una decisión hay algo que debes tener muy presente. No sobre él, sino sobre ti misma —me miró muy serio—. ¿Qué es lo que sientes por Darien? ¿Estás enamorada? —demoré un poco en responder, pero no valía la pena seguir ocultándolo, así que asentí con la mirada baja—. ¿Y quieres estar con él? ¿Compartir todo con él? ¿Amarlo, cuidarlo, acompañarlo, hacerlo feliz?

—¿Por qué me preguntas todo esto? ¿Adónde pretendes llegar?

—A que si quieres hacer todo eso, si en verdad crees que una vida feliz es posible a su lado, debes luchar por eso y entregarte plenamente, sin titubear, sin esperar que pase lo peor. Debes confiar en tus sentimientos y arriesgarte por lo que quieres.

Sus palabras me recordaban bastante a los consejos de las chicas, que por supuesto me daban muchos ánimos a pesar de que aún tuviera algunas dudas y miedos dándome vueltas en la cabeza.

—Es que no sé, ya intenté ser sincera y decirle lo que siento. Pero él siempre se ha mostrado tan escéptico y resistente sobre cuestiones amorosas, porque ha sufrido una mala experiencia en el pasado y me dejó bien en claro que no está dispuesto a tener algo serio con alguien.

—Con más razón entonces —insistió Nef—. Si es a él a quien eliges para compartir tu vida, si en verdad lo amas, tienes que aceptarlo tal cual es con todo lo que tiene. Sus virtudes, sus defectos, sus resistencias, sus traumas y su pésimo sentido del humor. Porque el amor… —mientras decía estas conmovedoras palabras, miró a Lita embobado—. El amor verdadero sana cualquier herida, el verdadero amor es… Es lo mejor que nos puede pasar.

—¡Qué hermosas palabras, cuñado! —dijo Mina emocionada.

—Así que ya lo sabes, ma cherie —volvió a dirigirse a mí—. Ve por él, no tienes nada que perder. Tienes que armarte de mucha paciencia y ser perseverante, y verás que con tus nobles sentimientos y esa personalidad tan bella y envolvente que tienes lograrás sacarlo de su estructurada y aburrida soledad.

Monsieur Cabezota no es un chico fácil —reconocí.

—Pero mi cuñado tiene razón, my cherry.

—No es 'my cherry', es 'ma cherie'.

—No te rindas, confía en ti —siguió Mina—. Tú eres una chica preciosa, Serena. Eres dulce, graciosa, sensible, un poco explosiva a veces, pero estoy convencida de que él te adora tal y como eres.

—Ahí vienen, disimulen —susurró Nef haciéndonos callar y se puso de pie cuando Lita y Darien se acercaron a nosotros—. ¿Ya ordenaron? —les preguntó.

—Sí, en 20 minutos traerán las pizzas.

—Bien, entonces tenemos tiempo suficiente para anunciarles la buena nueva a nuestros queridos amigos —abrazó a Lita por los hombros—, ¿qué te parece?

—¿Ahora? —ella no se mostraba muy convencida.

—Sí, ahora —Nef llamó a Kun—. Ven, hermano, acércate un momento. Tú también tienes que escuchar esto.

Él puso un disco a andar al fin, se ubicó en el sofá con nosotros e inmediatamente Mina se sentó sobre su regazo, abrazó su cuello y comenzó a darle un montón de ruidosos besos en las mejillas, que Kun recibía gustoso con una tranquila sonrisa en su rostro. Yo no pude evitar echar a reír al verlos, me impresionaba mucho que siendo tan diferentes pudieran entenderse tan bien. Y se veían simplemente felices, enamorados, unos verdaderos tortolitos.

Por su parte Darien también se sentó en el sofá a mi lado, apenas lo hizo lo miré y él me regaló una dulce sonrisa, de ésas que hacía tanto tiempo no volvía a ver y que provocaban que me derritiera por dentro. Pero traté de no demostrárselo, ahora lo importante era el anuncio de los chicos, así que dirigí toda mi atención a ellos.

—Hermano, cuñada, amigos —empezó Neflyte sin soltar a Lita—, hay algo muy importante que tenemos para decirles. Hoy queremos celebrar con ustedes el inicio de una etapa muy valiosa en nuestras vidas, que representa el final de un camino recorrido para cada uno, pero a la vez nos enseña cuánto nos falta aún por recorrer. Porque un sueño es un punto de partida, es comenzar a imaginar algo que nos gustaría que alguna vez sucediera en nuestras vidas. Y si somos capaces de soñarlo también podemos ser capaces de conseguirlo, porque…

—Neflyte, por favor —ella lo interrumpió impaciente—. Dilo de una vez, me estás sacando de quicio.

—Está bien, está bien. Lo que quiero anunciarles es que Mademoiselle Kino y yo hemos tomado la decisión… —Nef hacía largas pausas para generar suspenso en su público, era un chico tan excéntrico y adorable— de convertirnos en socios —soltó por fin.

—Neflyte me propuso hace poco que nos asociáramos para trabajar juntos en mi cafetería —explicó Lita mientras que con muy poca sutileza empujaba el brazo de Nef para que la soltara—, para ampliar el negocio incorporando sus ideas y productos. Y después de pensarlo mucho, decidí aceptar su propuesta, así que…

—¡Felicidades, chicos! —exclamó Mina pegando un salto y abalanzándose sobre ellos para abrazarlos.

—¡Qué excelente noticia! —los felicité yo también poniéndome de pie.

—Gracias —dijo Lita un tanto avergonzada.

—¿Lo ves, Lita? Te dije que se alegrarían —Nef volvió a abrazarla cuando Mina la soltó—. Todo va a estar bien, socia. Si estamos juntos todo saldrá estupendamente bien —y le regaló dos afectuosos besos, uno en cada mejilla.

Ella rió y no se resistió. —Bueno, bueno. Ya cálmate.

—Felicidades, chicos —dijo Darien—. Han tomado una muy buena decisión. Y saben que cuentan con nuestro apoyo para lo que necesiten.

—Gracias, amigo —dijo Nef emocionado.

—Por las nuevas etapas —dijo Kun alzando una lata de cerveza para invitarnos a brindar—. ¡Salud!

—¡Salud! —exclamamos todos.

—Por las nuevas etapas, "vecina" —repitió Darien al brindar conmigo.

—Salud, "vecino"…

.

.

.

Durante las siguientes horas seguimos conversando, bromeando y riendo entre todos. Comimos las pizzas, bebimos unas cuantas cervezas más y se generó un ambiente sumamente distendido y entre amigos.

Era tan lindo y reconfortante estar rodeada de gente tan querida para mí, recordando anécdotas, divirtiéndonos, compartiendo este momento tan único y agradable, que no podía sentirme más feliz. Y al mismo tiempo un tanto nostálgica por estar a contadas horas de irme de este edificio, de iniciar una nueva etapa de mi vida en otro lugar, pero también agradecida y emocionada por contar con el apoyo y el cariño de todos ellos.

Los observaba a cada uno y reía contenta al encontrarlos tan bien. Mina y Nef habían montado un improvisado escenario en un extremo de la sala e interpretaban, al estilo karaoke, unos clásicos europeos de los 80 y 90 que Kun había seleccionado en el equipo de música, y Lita con su celular les sacaba fotos y los filmaba muerta de risa. Yo de a ratos cruzaba miradas con Darien, que seguía sentado a mi lado, y me divertía al verlo cantar también muerto de risa la canción que en ese momento estaba sonando: "All I ever wanted, all I ever needed, is here in my arms" -todo lo que siempre quise, todo lo que siempre deseé, está aquí en mis brazos- "Words are very unnecessary, they can only do harm" -las palabras son muy innecesarias, sólo pueden causar daño-.

Apenas volvió a mirarme permanecí viéndolo fijo sin poder hacer ningún movimiento, estaba completamente absorta ante la sonrisa más tierna y hermosa del mundo entero, la suya. Me daba cuenta de que me estaba pasando exactamente lo mismo que el día que lo conocí, porque podía identificar que en el precisísimo segundo que me encontré con sus ojos, una extraña y repentina presión inundó mi pecho, sólo que ahora ya tenía las palabras precisas para definir lo que sentía. Lo amaba… amaba a Darien con locura… Ya no tenía más dudas, él se había convertido en una de las personas más importantes y fundamentales de mi vida y estaba convencida de que lo necesitaba a mi lado, de que deseaba que pudiéramos estar juntos a como diera lugar. Y quería confiar en que todo eso era posible.

Continuamos disfrutando del espectáculo de Mina y Nef por un rato más, hasta que poco a poco el cansancio y el sueño que llevaba a cuestas después de los interminables preparativos de la mudanza, comenzaron a apoderarse de mí. Y casi sin darme cuenta me colgué del brazo de Darien y apoyé mi cabeza sobre su hombro soltando un pesado suspiro y bostezando largamente. Estaba en verdad exhausta, ya casi ni registraba lo que sucedía a mi alrededor.

A él no pareció molestarle mi confianzuda actitud, ya que tomó una de mis manos que rodeaban su brazo y comenzó a acariciar suavemente el dorso con sus dedos. Yo cerré los ojos y muy lentamente me fui quedando dormida.

Y esa noche tuve un sueño tan maravilloso…

…Comencé a despertarme de nuevo al sentir que alguien acariciaba mi cabello con mucha suavidad. Y como todo estaba muy silencioso y bastante oscuro, sumado a que no tenía mucha noción de cuánto tiempo habría pasado, abrí los ojos para tratar de ubicarme dónde me encontraba o qué hora era.

Apenas lo hice reconocí a Darien frente a mí, era él quien estaba acariciando mi pelo delicadamente sin parar y me miraba con una tranquila sonrisa. —¿Dónde estamos? —pregunté desorientada.

—En mi habitación —respondió en voz baja.

Y recién entonces me percaté de que los dos estábamos acostados en la que supuestamente sería su cama, pero me costaba comprender del todo lo que sucedía. —¿Estamos en tu cama? —volví a preguntar. Darien asintió y continuó acariciándome—. ¿Acaso… estoy soñando? —llevé una mano a su rostro y pellizqué su mejilla para comprobar si estábamos dormidos o no.

Darien se quejó de dolor y rió. —No tienes que pellizcarme a mí para saber si estás soñando —me regañó al quitar mi mano de su rostro.

—¿Te dolió? —pregunté preocupada, él asintió sin dejar de reír—. Lo siento… —me disculpé y enseguida tomó mis manos entre las suyas—. Entonces… esto es un sueño… un hermoso sueño… hecho realidad… —susurré otra vez somnolienta y volví a cerrar mis ojos.

Pero sin entender por qué comencé a sentirme triste, abrumada y hasta algo asustada al pensar que nada de esto era real, que era sólo una de mis recurrentes fantasías que muy probablemente habían provocado el trajín de las últimas horas y el agotamiento físico y mental que tenía encima.

Sentí de repente un intenso deseo de llorar, pero logré resistirme y sólo me puse a hacer mis típicos pucheros lastimosos. —Darien… —murmuré con voz temblorosa mientras apretaba los ojos para contener mis lágrimas—. Te amo, Darien…

—Lo sé —murmuró él suspirando e inmediatamente me abrazó con fuerza para contenerme.

—Te amo tanto, Darien… —repetí acurrucada contra su pecho—. ¿Qué puedo hacer para que te fijes en mí?

Darien me abrazó más fuerte. —Nada —respondió con un nuevo suspiro—. No tienes que hacer nada —y me regaló un tierno y cálido beso en la frente.

Y así nos quedamos por un buen rato, fundidos en ese profundo y tan perfecto abrazo. Por esos breves minutos que me resultaron interminables pude reconocer una sensación de paz, de tranquilidad y de alivio tan intensa que toda la angustia y el miedo que hasta hacía un instante me habían atormentado, desaparecieron como por arte de magia. Y supe que esto era todo lo que necesitaba para sentirme bien, para ser feliz de verdad: simplemente estar entre sus brazos.

.

"Desde entonces sales al atardecer…

Y sueñas que un día de estos,

el tiempo deje de correr…"

.


Ayyy tan lindos… Será que fue sólo un sueño de Serena o en verdad habrán dormido abrazaditos? Como sea creo que estos dos están a nada de definir… A uds qué les parece?

Bueno, paso a responder sus reviews:

-Lorena: entiendo y respeto tu preferencia por Zafiro, es que en verdad el chico es muy adorable! pero para mi gusto es demasiado perfecto, en realidad yo me quedaría con el lunático, jaja! ah, y te aclaro que Darien sí le dijo "princesa" a Serena, en el cap 6.

-yssareyes48: por fin Darien se sinceró bastante con Serena sobre cómo se siente, esperemos que le dure el 'despabile' y puedan definir de una buena vez!

-Brujitadcc: lo de Zafiro fue triste, pero creo que fue mejor que Serena lo rechace a que se quedara con él por despecho… hoy también supimos algo más de Lita y Nef! ahora que emprenderán un proyecto juntos habrá que esperar a ver cómo sigue todo entre ellos…

-Salyluna: Darien esta vez dijo lo que siente sin huir, aunque en la parte crucial los interrumpieron…

-Marisol: después de la angustia tras el cortón que le hizo al pobre Zafiro, parece que Serena ahora tendrá algo de calma tras aclarar un poco las cosas con Darien.

-C-ELF: sí, pobre Zaf, fui cruel con él… espero que hoy te hayas aliviado un poco después de hacerte sufrir tanto, porque tu amado adonis se animó a sincerarse con Serena, esperemos que le dure!

-Maria Paolini: el 'cabezotas' se armó de valor y le dijo muchas cosas a Serena, ahora esperemos que no se vaya a echar atrás de nuevo… yo sospecho que no ;)

-Mary Barrientos: me alegra que disfrutaras del cap anterior! y espero que el de hoy también te haya gustado.

-Miriam Ortiz: jaja! Serena saca de quicio a muchos! y Darien también! pero creo que hoy hicieron un poco mejor las cosas, al menos empezaron a aclarar su panorama… esperemos que les dure el impulso!

-kaguya: lo de Zafiro fue triste, pero como decís Serena fue honesta con él y no lo 'usó' como premio consuelo. y por su parte Darien hoy se animó a demostrarle algo más a Serena sin huir…

-tysthya: qué bueno que disfrutes de la historia! y espero que el cap de hoy también haya sido de tu agrado.

-romi: Darien parece haber reaccionado al fin! sólo esperemos que no se arrepienta…

-Leidy Flourite: lo sé, Zafiro es un dulce total! y fue bonita la escena de él con Serena, pero lamentablemente ella no le pudo corresponder… hoy hubo un poco más de estire y afloje con Darien, pero creo que esta vez fue más afloje, eso parece… y hoy también hubo más avances entre Lita y Nef! ahora que ella aceptó su propuesta puede que las cosas prosperen entre ellos… mientras tanto Mina y Kun son lo que mejor lo están pasando, jeje! unos melosos totales :3

-Bepevikn: jaja! hoy en lugar de contracturas creo que empezaron los tics en los ojos, o por lo menos la previa :P ahora que Darien parece haberse soltado bastante, quizás se venga alguna definición…

-Guest: la aparición de Zafiro lo hizo reaccionar a Darien y demostrarle a Serena lo que siente, esperemos que las cosas se empiecen a definir…

-Ana: hoy también estuvo bien intensa y emotiva la cosa, pero esta vez entre nuestros queridos protagonistas… esperemos que Darien no vuelva a huir y que Serena le tenga paciencia… y también hubo un avance importante entre Lita y Nef, esperemos todo marche bien entre ellos también!.

-Paty: Darien estuvo dispuesto a sincerarse con Serena, esperemos que le dure el impulso! y de Zafiro volveremos a saber algo más adelante.

Bueno gente bella, esto ha sido todo por hoy. Les agradezco una vez más por su eterno e incondicional apoyo y entusiasmo de siempre! Y por seguir pendientes de esta historia a pesar de que haya cosas que no les guste, valoro y aprecio mucho su interés!

Espero ansiosa sus reviews!

Besotototes per tutti,

Bell.-